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El análisis crítico del discurso: un acercamiento a una

perspectiva teórico-metodológica interdisciplinaria
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El camino de la ciencia del lenguaje en las décadas venideras será textual, discursivo,
comunicativo, crítico e interdisciplinario. Van Dijk (1992)
INTRODUCCIÓN

De manera preliminar se podría conceptualizar el discurso
2
como “lenguaje puesto en
uso”, pero esta definición resulta un tanto “imprecisa” y general a la hora de teorizar
acerca de este fenómeno, no sólo porque, en el marco del paradigma comunicativo
funcional sobre los estudios del lenguaje, coexisten múltiples conceptualizaciones sobre
tal noción - conforme la perspectiva teórica- discursiva que se adopte-, sino también
porque cada modo de definirlo puede comportar distintas “miradas” sobre quién emplea
el lenguaje, a quién/es se dirige, cómo lo utiliza, en qué coordenadas espacio-temporales
se enmarca su uso, con qué intencionalidad o propósito, qué creencias o ideas comunica
a través del texto, por mencionar sólo algunos aspectos.
En orden a la temática en cuestión, van Dijk (2003: 146) considera que “decir que el
discurso es un suceso de comunicación es una caracterización que lo convierte en una
interacción verbal”. El hecho de describir el discurso como “interacción verbal” sugiere
una relación dialéctica, emitida en un contexto, entre un suceso discursivo particular y
las representaciones sociales que lo enmarcan y moldean. Por su parte, Fairclough
(1989:369) define al discurso como “un proceso completo de interacción social que
incluye, además del texto, el proceso de producción del cual el texto es un producto; y el
proceso de interpretación del cual el texto es un recurso”. Así, los procesos mentales
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1
Documento para uso interno de la cátedra Lengua II, elaborado por Penélope Canónico como parte de
sus tareas de adscripción a la cátedra en el período 2011.
2
El discurso es un acontecimiento comunicativo enmarcado en una situación social, en la cual el lenguaje
es empleado, entre otras funciones, para comunicar ideas o creencias. Por lo tanto, el estudio del lenguaje
en uso no puede limitarse únicamente al texto. En tal sentido, van Dijk (2004: 148) señala: “Si bien las
palabras y oraciones forman parte del discurso, éste no se encuentra sólo en el conjunto de las palabras
y oraciones expresadas en el texto sino que se localiza en la sociedad como una forma de práctica
social”.
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Conforme a van Dijk (2004), la producción de un discurso se basa en los modelos mentales que se
tienen sobre determinado acontecimiento. De esta manera, define a los modelos mentales como
representaciones subjetivas de eventos específicos, emociones y opiniones destacadas; que tienden a
formarse de acuerdo con los intereses del escritor. Pero sólo expresa una parte de la información por
involucrados en la producción y comprensión del lenguaje requieren de formas
estratégicas en las que los discursos son procesados por los usuarios de la lengua.
En las definiciones presentadas, ambos autores advierten la relación existente entre los
discursos y la dimensión social en la que se inscriben, dimensión que podría
considerarse como un modo de entender el contexto, noción fundamental dentro del
Análisis Crítico del Discurso (en adelante ACD). Ahora bien, cabe destacar que en
esta perspectiva teórica el “contexto” no se define como una situación social real,
sino como una construcción subjetiva
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de carácter dinámico, relacionada con las
representaciones sociales compartidas por los miembros de un grupo.
Lo expuesto hasta aquí permite ingresar una primera conceptualización del ACD,
entendido como perspectiva crítica e interdisciplinaria de carácter teórico-
metodológico que investiga el modo en que el abuso del poder es practicado
mediante el dominio del lenguaje y del contexto en que es empleado, con el
propósito de ejercer control sobre determinados grupos sociales. En efecto, el ACD
manifiesta una actitud de oposición y disidencia contra quienes pretenden legitimar su
autoridad ejerciendo un abuso del poder por medio del discurso, de modo que los
investigadores adoptan una postura crítica al analizar los textos, señalando los
problemas sociales generados por las desigualdades y desequilibrios de poder.
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Por consiguiente, el objetivo central del ACD no sólo consiste en desentrañar cómo el
empleo del discurso contribuye a la reproducción de la desigualdad y de la injusticia
social, sino también, en asumir un compromiso explícito de intervención para suscitar
cambios sociales.



motivos tales como: el conocimiento del receptor, las especificidades de los canales de comunicación,
entre otros.
4
Dicha construcción explica el hecho de que al leer un discurso no se recuerde su significado, sino el
“modelo mental” que se construyó a lo largo de la lectura.

De manera que, no es la representación social
en sí la que influencia en la interpretación del texto, sino la construcción subjetiva de los rasgos
relevantes en un modelo mental del contexto dado.

5
van Dijk (2003) conceptualiza la investigación realizada desde este marco teórico como una “actitud”,
dado que el investigador precisa explícitamente su propia posición sociopolítica con respecto a los
problemas sociales emergentes en una comunidad dada.
El lenguaje y el discurso son fundamentales y constitutivos
de lo humano y de la sociedad.
Van Dijk (2003)
Orígenes y antecedentes teóricos del ACD
El ACD halló su origen dentro del marco teórico representado por el marxismo
occidental
6
, corriente que enfatizó la esfera cultural tras determinar que las relaciones
capitalistas eran reproducidas en el seno de una sociedad. De esta manera, varios de los
principios del ACD fueron rastreados en la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt,
cuya orientación hacia el lenguaje y el discurso se inició al calor de la orientación crítica
de la lingüística. Por su parte, la lingüística crítica, desarrollada en Gran Bretaña durante
la década de 1970, vinculó al texto con los contextos en que eran producidos para
explicar la existencia de los diversos usos de poder. De tal forma, planteó una función
ideológica de la gramática, en virtud del ejercicio de elecciones significativas dentro de
las posibilidades que presenta el sistema, y que contribuyen a la producción de
relaciones de dominación.
Asimismo, el ACD recibió la influencia del estudio teórico de Voloshinov (1973),
quien destacó la propiedad dialogística y el uso ideológico de los textos. También
derivó de los desarrollos teóricos de R. Hodge y G. Kress (1979), de las investigaciones
en gramática y lingüística textual de Van Dijk (1978), de la lingüística critica de Roger
Fowler (1979) y la lingüística funcional de Michael Halliday (1978).
Los inicios del ACD comenzaron a visualizarse a partir de la publicación de obras que
ligaban a la lingüística con aspectos sociológicos. Su influencia pasó al campo de la
sociolingüística, pragmática y comunicación, entre otras perspectivas de investigación
que “delinearon” la forma del discurso como producto sociocultural.
Entre los principales autores que investigaron este fenómeno social se encuentran
Teun Van Dijk (1987, 1989, 1992), Norman Fairclough (1989, 1995), Ruth Wodak
(1986, 1996), Fowler (1991, 1979), Michel Pêcheux (1982, 1988).
Debido a que el discurso se vincula con aspectos sociológicos que enfatizan las
relaciones entre estructuras discursivas y estructuras sociales, el campo del ACD fue

6
Vinculado a la concepción de cultura postulada por la Escuela de Frankfurt.
abordado por distintos enfoques teóricos: la Escuela Francesa; la Semiótica Social, que
exploró métodos de análisis aplicables a los vínculos entre imágenes y lenguajes; los
Estudios Socio- Cognitivos, centrados en la reproducción de la desigualdad mediante la
ideología; la Psicología Cognitiva, que analiza los procesos mentales involucrados en la
comprensión de textos; el Método Histórico Discursivo, representado por Wodak, quien
intentó integrar toda la información referida al contexto a la interpretación de las
numerosas capas de un texto; entre otro enfoques.
En consecuencia, se conceptualizó al análisis crítico del discurso como una
aproximación interdisciplinaria al estudio del lenguaje, en virtud de las contribuciones
proporcionadas por diferentes disciplinas científicas.
Dimensiones de análisis dentro del ACD

Dos de los autores más representativos del ACD proponen distintas dimensiones para
el estudio del discurso. Asi, Fairclough (2000) postula un marco tridimensional que
abarca tres formas de análisis: el de los textos, el de la práctica discursiva, y el de los
eventos discursivos como instancias de la práctica sociocultural
7
.
En este sentido, conceptualiza y analiza al discurso en términos de tres dimensiones:
“representaciones del mundo”, “relaciones sociales interpersonales” e “identidades
sociales y personales”. El primer nivel de análisis supone un estudio lingüístico
detallado del texto con el objeto de señalar el modo en que sus rasgos posibilitan la
producción de diversos efectos de sentido en los tres dominios mencionados. El
segundo nivel, involucra diversos procesos de producción e interpretación de textos para
establecer el modo en que los usuarios del lenguaje, a partir de procesos cognitivos,
articulan los distintos niveles de información de un determinado evento comunicativo
8
.
Por último, la tercera dimensión da cuenta de que todo evento discursivo siempre es

7
En esta línea, Fairclough (1995: falta página) plantea que: “no lograremos comprender los discursos que
actualmente se producen en los distintos ámbitos de la vida social, si no los analizamos desde la
perspectiva y matriz más amplia del cambio sociocultural”.
8
En suma, se trata de un análisis intertextual donde el texto se expande más allá de lo que se dice hacia
aquello que realmente se quiere decir o comunicar (Labov y Fanshel, 1977).

parte de una práctica social, y como tal se encuentra inserto en un conjunto de
situaciones e instituciones que condicionan los usos del lenguaje.
Por su parte, van Dijk (2004) adopta un enfoque interdisciplinario y socio-
cognitivista, en el que analiza aspectos sociales, discursivos y cognitivos. La dimensión
social se examina en términos de abuso de poder por las élites simbólicas que tienen
acceso preferencial al discurso público y que manipulan grupos de personas a favor de
sus propios intereses. La segunda dimensión se basa en las propiedades discursivas que
son empleadas por quienes ostentan el poder para ejercer dominio sobre el contexto del
discurso e influir así en las mentes de sus receptores. La dimensión cognitiva explica
cómo son utilizados los modelos mentales y las representaciones socialmente
compartidas por los miembros de un colectivo, para controlar la producción e
interpretación del discurso en beneficio de las elites dominantes.

Puesto que los discursos difieren unos de otros -aún cuando se emitan en
circunstancias sociales similares- en función de la cognición
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individual y sociocultural
que presente cada usuario del lenguaje, aquello que el lector recuerda del texto no es
más que una representación esquemática subjetiva de sus creencias sobre un
determinado evento comunicativo.
Tal como se lo enunció en líneas anteriores, el discurso sugiere una relación dialéctica
entre un suceso discursivo particular y entre las situaciones sociales que lo enmarcan y
transforman. Por este motivo, el ACD debe dar cuenta acerca de las complejidades
presentes en los vínculos entre estructuras del discurso y estructuras sociales. Siguiendo
este esquema, Van Dijk (1999) supone que la relación entre ambas estructuras requiere
una interfaz cognitiva para que las representaciones sociales logren manifestarse en el
discurso. Por ende, la correlación entre el enfoque cognitivo y el social delimita el
contexto relevante
10
que rodea al lenguaje.

9
La cognición se define como una representación mental socialmente compartida que puede
manifestarse bajo las formas de conocimiento, opinión o ideología (representación social). En
consecuencia, entre cognición e ideología media una relación de género a especie, en la cual la primera
representa al género, y la segunda, a la especie.

10
van Dijk plantea que en el seno del discurso se pueden distinguir contextos globales (se definen por las
estructuras sociales, políticas, culturales e históricas en que se desarrollan los acontecimientos
comunicativos) y contextos locales (se definen en función de las propiedades de la situación interactiva en
la que tiene lugar el evento comunicativo). Por consiguiente, los modelos contextuales funcionan como
interfaz entre la información mental sobre un acontecimiento y, los significados que se construyen en el
discurso.

En este marco de ideas, es necesario destacar un concepto pilar dentro de la
perspectiva cognitivita difundida por Van Dijk: la noción de modelo mental
11
. El
discurso guarda una relación coherente con el modelo mental que el usuario mantiene
sobre los acontecimientos a los que hace referencia. Sin embargo, el significado del
discurso resulta incompleto en comparación al mismo.
Por último, cabe destacar que quien pretenda ejercer dominio sobre el discurso de una
sociedad, debe conocer los esquemas cognitivos formados por los grupos sobre quienes
pretenden influir. Es decir, que debe existir una cognición compartida por el colectivo
social para que el discurso consiga influir en la sociedad.

Algunas nociones claves en el ACD

Los analistas críticos del discurso intentan evitar el empleo de una “terminología
críptica”, a fin de que su labor sea comprensible para cualquier clase de lector, sin
perder rigurosidad en sus estudios. Sin embargo, existen una serie de nociones
fundamentales que se utilizan en el ACD. Se enumerarán y desarrollarán algunas de
ellas.

 Discurso e ideología
La perspectiva discursiva adoptada por el ACD sostiene que las elites emplean
al discurso para ejercer su dominio sobre determinados colectivos, considerando
al lenguaje como un transmisor de ideologías
12
.
Una forma de abordar la ideología desde la perspectiva socio-cognitivita es
definirla como una manera particular de representar y de construir la sociedad
que reproduce relaciones desiguales de poder. En este orden, Van Dijk (1995) la
concibe como “un sistema de principios que organiza las cogniciones sociales, y
que controla representaciones sociales”. En consecuencia, las ideologías se
localizan entre las estructuras sociales y las estructuras de las mentes de los
miembros de una sociedad.

11
El modelo mental es una representación en la memoria episódica -a largo plazo-, sobre la situación o
sobre el evento al que se refiere un discurso. Si bien los discursos guardan una relación coherente con los
modelos mentales que los usuarios mantienen sobre los hechos a los que hace referencia, el significado
del texto resulta incompleto en comparación al de su modelo mental.

12
La teoría de la ideología se desarrolló como parte de la teoría marxista de las relaciones de clase
(Larrain, 1979).
Por otro lado, Fairclough (1989) postula que “la lengua conecta con lo social por
ser el dominio primario de la ideología, y por ser tanto el interés principal como
el lugar en que tienen lugar las luchas de poder”. Esto explica la presencia de
luchas desiguales en el seno de múltiples discursos.

 Abuso de Poder
El ACD estudia la dimensión discursiva del abuso del poder, determinando el
modo en que el discurso contribuye a la reproducción de la injusticia y de la
desigualdad, y quién accede a las estructuras discursivas legitimadas por la
sociedad. Los usos del lenguaje mediante el discurso revelan las relaciones de
poder en el tratamiento de aspectos sociales, en los cuales una ideología domina
y la otra resiste.
Ahora bien, no todo ejercicio de poder resulta excesivo. Es legítimo el de los
padres hacia sus hijos o el de los jefes sobre sus empleados en un marco
normativo. El abuso
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surge cuando se infringen los principios y las normas que
sustentan al poder en su práctica, tal como lo ilustra el supuesto del político que
se enriquece con el dinero público. Los analistas críticos del discurso investigan
no sólo la manera en que los grupos e instituciones privilegiadas crean y
mantienen la desigualdad social mediante el uso de la lengua; sino la forma en
que los sectores dominados se resisten y oponen discursivamente a dicha
dominación
14
. Se trata de una forma de interacción ilegítima que favorece
únicamente los intereses ajenos y perjudica los de los grupos oprimidos.
La estrategia general de este tipo de discurso consiste en enfatizar aquellas
características sociales de los receptores que los convierten en sujetos
vulnerables y susceptibles a obrar en función de valores y creencias ajenas.

A partir de lo expuesto, puede plantearse que las elites pretenden controlar la
opinión pública mediante una auto-presentación positiva y, una presentación

13
Consiste en una práctica discursiva, empleada por los grupos dominantes con el objeto de reproducir
su poder.

14
La dominación implica influir en las mentes de quienes carecen de recursos para construir modelos
alternativos, o bien para resistir el discurso impuesto por los grupos privilegiados. Se vale de la
persuasión para conseguir que el ciudadano forme la representación social preferida por las elites de
poder.


negativa de los otros. En tal sentido, despliegan cuantiosas estrategias que pueden
observarse en diversos niveles de análisis
15
.

A. Sintáctico:
- Sintaxis local: los significados no sólo se expresan en palabras, sino también en
frases, oraciones y párrafos. La agencia del actante se puede ocultar mediante la
utilización de oraciones pasivas
16
. Asimismo, el empleo de nominalizaciones
permite restar importancia al acontecimiento, sin ofrecer detalles al respecto.
- Significados locales
17
: Se constituyen a partir de predicados y de argumentos
que funcionan de diversos modos
18
, de acuerdo al lugar que ocupen dentro de la
proposición. A su vez, las oraciones pueden ser modificadas por modalizadores
con el propósito de moderar las propias acciones negativas o las acciones
positivas ajenas.

B. Semántico:
- Macroestructuras semánticas
19
: selección de tópicos lo que permite desenfatizar
los temas positivos acerca del “otro”.




15
Las diferentes categorías de significado resultan de la selección que realizan los hablantes o escritores
en función de los modelos mentales que conserven sobre determinados acontecimientos, o bien, de las
creencias que comparten socialmente. De este modo, constituyen información que interviene en los
modelos mentales y por ende, en las opiniones y actitudes de los destinatarios.

16
Ante el acontecimiento social enmarcado por una invasión, protagonizada por la iniciativa de EEUU,
la agencia de los soldados estadoudinenses se puede desdibujar mediante el uso de una oración pasiva. Es
decir, enunciando que “los civiles fueron baleados” en lugar de “los soldados dispararon a los civiles”.
Ejemplo extraído de van Dijk (2003).

17
Refiere a un concepto analizado por van Dijk (2004) que consiste en estructuras semánticas controladas
por los temas, que expresan un significado subyacente.

18
Pueden actuar como paciente, beneficiario, agente, etc. Por ejemplo, se puede expresar una oración en
la cual uno de los participantes de la interacción aparece como agente amenazante, mientras que el otro,
como paciente víctima.

19
Nivel planteado por van Dijk (2004) quien define a los temas como macroestructuras semánticas que
representan el significado global que los usuarios de una lengua infieren o asignan mediante la
producción y comprensión del discurso. Además, funcionan como un dispositivo estratégico cuando se
los emplea para destacar conceptos o para influir en la formación del modelo mental del acontecimiento
que aborda el discurso.

C. Pragmático:
Macroactos de habla que implican “las propias buenas obras” y “los malos actos
ajenos”.

D. Léxico
- Vocabulario: las palabras empleadas en la construcción sintáctica de un
determinado texto puede influir ideológicamente en la mente del receptor. Así,
cada uno le adjudicará a las palabras distintos valores en función de sus propios
conocimientos. En lo referente al tema, Van Dijk (1999) sostiene que “la forma
más obvia, y por lo tanto más ampliamente estudiada, de expresión ideológica
en el discurso puede encontrarse en las palabras escogidas para expresar un
concepto”. Por consiguiente, las relaciones sociales entabladas entre los
participantes de un evento comunicativo, influyen en la elección de términos de
un texto.

D. Retórico:
- Figuras retóricas: utilización de hipérboles o de eufemismos para adjudicar
significado positivo o negativo, uso de metonimias y de metáforas para enfatizar
comportamientos.

A modo de conclusión
El ACD comporta una investigación crítica que reúne a intelectuales preocupados por
generar cambios políticos y sociales al combatir la dominación social ejercida por los
grupos de elites, en perjuicio de los grupos dominados. Intenta dotar de poder a quienes
carecen de él, ampliando el marco de la justicia y de la igualdad social. Así, analiza la
relación existente entre estructuras sociales y estructuras discursivas y también, el papel
del discurso en lo relativo a los proceso de producción y reproducción del poder,
reconociendo que todo texto siempre se encuentra inmerso en un contexto.
El ACD manifiesta que la realidad se analiza, describe e interpreta con el objeto de
reconstruir la ideología presente en el discurso. Además, considera que no es unívoca e
inmutable sino que se construye. Ergo, analiza las distintas “versiones” de la realidad
construidas discursivamente por las fuerzas dominantes de una sociedad, y enfatiza el
rol social del actor dentro del evento comunicativo.
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