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Proyectos de Vida

Para nuestra investigación lo central es la experiencia propia de los jóvenes que
serán entrevistados. Su subjetividad, sus ideas, sus emociones, sus experiencias, sus
prejuicios, etc. y como estos se relacionan con su pasar por colegios con PIE. Es por esta
necesidad de entender y comprender esta subjetividad única, y acorde con nuestra
metodología, que nos centraremos en el concepto de Proyecto de Vida.

Al basarnos en los proyectos de vida como un concepto eje de nuestra investigación,
estaremos articulando concepto junto a metodología, en la medida que “Los proyectos de
vida resultan, entonces, imbricados tanto en las historias como en los relatos de vida, de
modo que el método biográfico contribuye a configurar el concepto de proyecto de vida”
(Franco, F., 2005), logrando así una indagación de la constitución de la subjetividades en el
que se articula lo conceptual y lo metodológico.

Es así como se nos hace necesario recoger sus discursos, sus relatos, sus historias y
así comprender su concepción del mundo y como esta contribuye a la formación del
sentido de vida que ellos les dan a esta experiencia, el cual le permitirá estructurar o no su
proyecto de vida. Es según esta concepción de su realidad que el individuo se plantea
alternativas y formas de acción, buscando así ubicarse y asumir una postura en relación al
mundo en el cual está inserto, surgiendo así la problemática del sentido de su vida.

Creemos que el sentido de vida, es la justificación que cada persona puede tener
para dar respuesta a su rol que desempeña en el mundo, permitiéndole hacer de su vida algo
útil para sí mismo como para los otros. Lo óptimo es que el sentido de vida la elaboración
del proyecto de vida, ya que a medida que la persona actúa en pos de su proyecto irá
encontrando justificación a su existencia que le impulsará a continuar hacia delante. .



Para que el sentido de vida logre orientar al proyecto de vida, es necesario que se dé
una correspondencia entre como el individuo se considera a sí mismo y las acciones que
realiza para alcanzar lo que se propone, con ciertas condiciones; internas: intereses,
necesidades, cualidades; externas: vínculos afectivos, sociales, etc., las cuales deben estar
respondiéndole constantemente el por qué desea alcanzar lo que se ha propuesto.

Ahora, entenderemos el Proyecto de vida como “un modelo ideal sobre lo que el
individuo espera o quiere ser y hacer, que toma forma concreta en la disposición real y sus
posibilidades internas y externas de lograrlo.” (D'Angelo, O., 1994). En esta definición se
debe tener en cuenta las dimensiones sociales y psicológicas, ya que no se puede obviar que
la subjetividad (lo interno) se da en un contexto social (lo externo) que posibilita, restringe,
limita, ciertas expectativas, planes que los individuos crean o realizan.

Es a partir de estas dimensiones que se hace necesario definir 2 conceptos
estrechamente relacionados con éstas. Por un lado tenemos la Personalidad, la cual
designa el espacio de interacción entre procesos y estructuras constituidas en subsistemas
reguladores, a manera de configuraciones individualizadas. Vendría siendo la noción
integrativa apropiada para un análisis funcional-estructural de procesos con estrecha
vinculación con las actividades sociales. Por el otro lado tenemos la Persona, que se refiere
al individuo humano concreto que funciona en un contexto sociocultural específico de
normas, valores y un sistema de instituciones y esferas de actividad social, en los cuales
asume responsabilidades y compromisos ejecutándolos desde una posición social
(D'Angelo, O., 1996).

En términos más generales nos referimos a lo que el individuo quiere ser y lo que
el individuo va a hacer en determinados momentos y espacio de su vida, así como las
posibilidades de lograrlo. Cuando nos referirnos a proyectos de vida, entendemos a los
individuos como personas históricas, que pertenecen un tiempo de sociedad determinada,
siendo condicionados por ésta, ya sea por ciertas clases o grupos sociales. “Los proyectos
de vida apuntan, a maneras de ser, recordar y olvidar, hacer e inventar, que el mismo sujeto
elabora, en la apropiación de su memoria, en la actualización y desencadenamiento de sus
prácticas, y en concepción y producción de futuro. Los proyectos de vida del sujeto
emergen en el espacio, se despliegan o repliegan, Es en su relación con el lugar donde
cobran sentido y adquieren significado” (Franco, 2005). Del mismo modo, al formar parte
de la historia cultural del sujeto, los proyectos de vida contribuyen a la conformación de su
identidad y lo facultan para dar cuenta de algunas de las dinámicas constitutivas y
constituyentes de su subjetividad.

Es desde esta determinación socio-histórica, que los individuos expresan sus
orientaciones de futuro a partir de estos condicionamientos y lo hace no solo en forma de
objetivos sino de planes o proyectos más generales que abarcan esos objetivos y las vías
posibles del logro de éstos, siempre en el contexto de su actividad total. El Proyecto de
Vida se distingue por un carácter anticipatorio, modelador y organizador de las actividades
y del comportamiento del individuo, que contribuye a delinear los rasgos de su Estilo de
Vida personal y los modos de existencia característicos de su vida cotidiana en todas las
esferas de la sociedad.

Lo que el proyecto de vida logra, es articular la identidad personal-social en la
dinámica temporal y posibilidades de desarrollo futuro. Dentro de estas articulaciones
encontramos funciones y contenidos de la personalidad, como lo son: Valores morales,
estéticos, sociales; programación de tareas-metas-planes-acción social; estilos y
mecanismos que implican formas de autoexpresión: integración personal, autodirección y
autodesarrollo.

Los proyectos de vida no se construyen sin una referencia directa a lo ya producido
por otros y al pensamiento cristalizado; pero tampoco sin un proceso de intercambio, de
comunicación y diálogo. Además surgen de la interrelación de aspectos físicos,
emocionales, intelectuales, sociales y espirituales de la persona. En este sentido, la
construcción del futuro personal abarca todas las esferas de la vida, desde lo sentimental-
amoroso, lo socio-político, la cultura-recreativa, hasta la profesional. Cada una de estas
esferas puede poseer una importancia fundamental en la vida del joven y determinan la
formación de orientaciones o direcciones de su personalidad muy significativas.

Es necesario tener en cuenta que en “la estructuración del proyecto de vida
interactúan los procesos motivacionales, la autoconciencia y la actividad, teniendo en
cuenta que es en ésta última donde se van dando los otros procesos” (Palomino, M., Ríos,
G., Samudio, J., 1991), donde entenderemos la actividad como el sistema de relaciones
sociales de cada hombre, dependiendo de su lugar en la sociedad, de las condiciones de
vida y de cómo se va conformando en circunstancias individuales; y la autoconciencia,
como la capacidad de conocerse a sí mismo, y su capacidad reguladora y controladora de la
conducta propia, capacidades, intereses, necesidades, etc.

Ahora bien ningún proyecto está libre de situaciones de oposición, contradicciones
y conflictos que se reflejan en las motivaciones y planes específicos. Estos conflictos
pueden llegar afectar la coherencia y consistencia general de los proyectos de vida del
joven. Es por esto que se hace necesario un pensamiento crítico (autocritico)-reflexivo que
por un lado ayude a la introspección de la persona y por otro, que ayude a la superación
positiva de estos conflictos, gracias a la evaluación constante de los sucesos vitales y a la
toma de decisiones efectivas. “Esto proyectos de vida no son realizados eficientemente si el
individuo no es capaz de orientarse adecuadamente acerca de lo que siente, piensa, cómo se
valora y cuáles son sus potencialidades reales” (D'Angelo, O., 1994).

Es importante que el individuo realice proyectos de vida coherente y acorde a sus
propias capacidades y según una buena valoración de sí mismo. Una mala formación de
proyectos de vida, puede provocar insatisfacción o apatía, a la indefinición de una
orientación de futuro estable. Siempre tiene que tener claro quién es conocer su si-mismo
para poder formar metas, objetivos, expectativas acordes de su realidad tanto individual
como la influencia de la sociedad en ésta. Así el individuo no formará metas irreales en
cuanto a que sean inalcanzables, ni metas conformistas que solo subvaloren sus
capacidades. Es por esto que se hace necesario que se vayan no solo formando objetivos a
largo plazo, sino pasos o estrategias para ir cumpliendo a medida que avanza en el tiempo,
que sean capaces de ir adaptándose o desarrollando a medida que la persona mire en sí
mismo y al notar los cambios los vaya integrando a sus proyectos de vida.
“Se busca que el individuo a través de una valoración adecuada (sin una sobre o
subvaloración) de sus cualidades, pueda orientar en forma efectiva su comportamiento, ya
sea en la superación de cualidades o en la utilización de aquellas que le sirven para alcanzar
sus fines, reflexionando constantemente sobre las consecuencias presentes y futuras, como
su significación social y personal” (Palomino, M.; Ríos, G.; Samudio, J., 1991). Como
poner esta cita o parafraseo

Otra mirada importante sobre los proyectos de vida, y que se relacionan con nuestro
tema de investigación es el papel de la Educación en la formación de proyectos de vida, la
cual no solo debe aportar a la persona en el aprendizaje de las distintos saberes o ciencias,
sino a la educación integral del éste. Debe tener en cuenta la subjetividad de los procesos de
formación y estructuración de los objetivos, debido al carácter único e irrepetible de la
experiencia de la persona. Además debe entregar herramientas y espacios para la
autorreflexión e introspección del individuo para que éste vaya obteniendo un conocimiento
de sí mismo, y así como ya se mencionó anteriormente, poder lograr formar proyectos de
vida acorde a su propia subjetividad.

“Cuando el hombre comprende su realidad, puede plantearse hipótesis frente al
desafío de esa realidad y buscar soluciones. Así puede transformarla y con su trabajo puede
crear un mundo propio, su yo y sus circunstancias” (Freire, 1974) A MODO DE CIERRE.











Bibliografía

- D'Angelo, O. (1994): Modelo Integrativo del proyecto de vida. Provida. La Habana, Cuba.

- D'Angelo, O. (1996): El desarrollo personal y su dimensión ética. Prycea, La Habana, Cuba

- Franco, F. (2005). Tejiendo en la memoria y reinventando el porvenir: proyectos
de vida en barrios populares. Tesis para optar el título de Magister en
Antropología, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá.

- Freire, P. (1974): Cambio. Bogota: America Latina

- Palomino, M.; Ríos, G.; Samudio, J., (1991): Proyectos de vida y rehabilitación de
delincuentes. Revista Latinoamericana de Psicología, vol.23, numero 001, pp. 71-85.
Fundación Universitaria Konrad Lorenz. Bogotá, Colombia