Escriba: Leila Torres

El cine y las vanguardias estéticas: expresionismo, surrealismo y neorrealismo

“El gabinete del Dr Caligari” es una de las obras más representativas del Expresionismo alemán. En el relato predomina el sentimiento sobre el pensamiento. El artista utiliza su medio no para describir situaciones, sino para expresar emociones; con este propósito permite que el cine se use por encima de las convenciones estéticas aceptadas en ese momento. El cineasta con esta obra evoca fuertes sentimientos: repulsión, muerte, angustia, tortura, sufrimientos. En "El gabinete del Dr. Caligari" (1919) de Robert Weine, la escenografía cobra una enorme trascendencia. Realizada con un sentido plano, las calles y perspectivas no tienen profundidad real, lograda a veces a través de un telón de fondo que representa la prolongación de las callejuelas mediante líneas onduladas. Con este escenario, Caligari encuentra el elemento estético preciso para desplegar su terror. La escenografía es desordenada y carente de iluminación lo que provoca una reacción psíquica de un orden totalmente distinto a las líneas de corte armónico. El escenario se justifica de sobremanera porque "Caligari", es un loco. El filme representa la visión de un loco, que está alterado y desencajado y que mediante la hipnosis que ejecuta sobre César asesina cientos de personas. César, involuntario asesino, encaró para la sociedad alemana a los jóvenes enviados a la Primera Guerra Mundial por el gobierno de Weimar. La inclusión de palabras –escritas sobre el filme- es otro de los recursos utilizados por el filme típico del expresionismo. En un momento de la obra el personaje se ve apabullado, atormentado, aplastado por sus pensamientos plasmados en palabras. Caligari cae por el tormento que le producen sus pensamientos.

El Perro Andaluz
Perturbación es lo que en primera instancia genera en el espectador “El Perro andaluz”, de Luis Buñuel, el más genial director de habla hispana. Su obra se parece a una pesadilla absurda que oprime y exaspera. La película, de breve duración, provoca ansiedad y terror mediante el recorte permanente de imágenes y la superposición de escenas y secuencias. El filme es un increíble relato impregnado de misterio, un cierto terror sugestivo y humor macabro. “El Perro andaluz” es la obra más importante de la corriente cinematográfica surrealista. Fue realizado por Buñuel con la invalorable colaboración del genial Salvador Dali. La obra rompe los cánones convencionales del séptimo arte. Reuniendo ella la inspiración más

genuina del surrealismo, propone un filme burlón de las estéticas burguesas y violento para las normas sociales del momento. El filme analizado es una sinopsis de fantasías tétricas que deambula por los pasillos lúgubres del relato cinematográfico. La película se inicia con un acto de violencia irracional y gratuita: un hombre corta, en un primer plano, con una hoja de afeitar, el ojo de una joven. La intención de Buñuel fue mostrar que la brutalidad es un hecho endémico en nuestra existencia. Además, esa acción de cortar el ojo es, en cierta medida, un profético antecedente de la crueldad fortuita tan habitual en el cine moderno. El resto de la historia se organiza con una serie desordenada de imágenes oníricas que el propio Buñuel calificó, en un sentido figurado, de “un desesperado y apasionado llamamiento al asesinato”. Básicamente, un hombre intenta violar a una mujer, pero está sujeto a dos cuerdas que a su vez lo amarran a dos seminaristas (uno de ellos interpretado por Dalí) y a dos pianos en los que reposan sendos cadáveres de asnos. La idea de los asnos en estado de putrefacción fue de Dalí. Las imágenes de las hormigas que brotan de la mano y de los asnos podridos fueron utilizados por Dalí en algunas pinturas suyas, antes y después de El perro andaluz. Buñuel negó una significación especial a esas imágenes. Sin embargo, guardan relación con su idea de la frustración del hombre por causa de obstáculos irracionales. Aunque prefería, como ocurrió luego y a lo largo de su carrera, que el absurdo de esas imágenes sea aceptado en todo su valor como una realidad absoluta. La vanguardia surrealista apareció en el cine a comienzos de la década del veinte, con varios años de retraso respecto de la poesía y las artes plásticas. El dadaísmo –fundado en 1916 en Zurich por el poeta rumano Tristan Tzara– fue el origen de los primeros filmes de vanguardia. A Buñuel le interesó el cine “porque su mecanismo –decía- es el que mejor imita el funcionamiento de la mente en estado de sueño”. El sueño como “subversión de la realidad”. Uno de los pilares de la ideología surrealista es la valoración de los sueños, “como puerta de acceso al inconsciente, el lugar en el que se ocultan las pasiones y los deseos, aún incontaminados por el filtro represor de las normas sociales”. Para los surrealistas, el cine tenía la capacidad de trascendente, de liberar lo convencionalmente reprimido, de mezclar lo conocido con lo desconocido, lo prosaico con lo onírico, lo cotidiano con lo maravilloso. Buñuel, rechazó desde siempre el cine de Hollywood, adoptando una postura absolutamente antagónica. El cine norteamericano no le agradaba por su excesivo decoro y la lógica burgués. “El perro andaluz” es convulsivo: presenta al cine desde su potencial insurrecto. El cine es descrito ya no como el arte que propone productos para el entretenimiento y la reflexión, sino como el arte que moviliza, invade, provoca, desestructura. “La interpretación distorsionada, desenfadadamente creativa y utópica que los surrealistas hicieron de los escritos de Freíd, a su vez, lanzó la propuesta de un cine que no reprimiría sino que daría rienda suelta a las

anárquicas energías liberadoras del Inconsciente”, describe Robert Stam en su “Teorías del cine”. El otro fragmento a analizar “La Ragazza de la Piazza Espagna” es un registro del cine del neorrealismo italiano. Dicho movimiento filmaba en escenarios naturales con muy pocos actores profesionales y una gran cantidad de actores sociales explicitando las vicisitudes vividas durante la II Guerra Mundial. La obra es una pieza de “calle” (no de los estudios), con actores “naturales”, basada en la narración de emociones simples y directas. La película carece de toques espectaculares y rasgos típicos del cine de Hollywood. El neorrealismo constituye una experiencia del cine marcada por el terror, el horror, el dolor. La deshumanización del ser, la devastación, la pérdida. El cine se deja empapar por la necesidad de recuperar lo humano de entre los escombros. Es por eso que el protagonista del cine neorrealista es la gente de la calle, en oposición a la estrella de Hollywood que reinaba como un dios en el escalofriante despliegue de la comedia musical. El filme cuenta la historia de un preso con deseos de fugarse a través de planos simples, ángulos cortos y encuadres estrictos. Las escenas son lentas y las secuencias largas producto de la yuxtaposición de planos de unos mismos puntos temático. En el filme se percibe una neutralidad en la expresión, en el gesto, en las facciones, acompañada de la ausencia de maquillaje, y de cualquier tipo de preparación que lo aleje de ese estado: aparece fuera del cine. En cierto sentido, vemos que el “fugitivo” es una persona de la vida real: no hay personaje hay personas.

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