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EL ARTE DE LA CREACIÓN

Preludio [1]
Muchas personas creen que lo natural del hombre es ser ateo.
Sin embargo, es más bien al contrario. El hombre siempre ha
sentido que había algo misterioso desde el principio de su
existencia. Si analizamos los mitos sobre el origen del hombre
en las religiones antiguas, nos encontramos que la mentalidad
judeocristiana es un punto y aparte. La mayoría de ellos dibuja
el origen del mundo por medio de un sacriicio!"#, a partir de
alguna materia!$# o incluso ni tan siquiera llegan a preguntarse
por el origen del mundo!%#. Son como unas primeras pinceladas
estas maniestaciones religiosas, ya que &ios, en estos primeros
momentos se re'ela en el asombro por lo creado. La mayoría de
los dioses de estas primiti'as religiones, estaban relacionados
con en(menos naturales )Sol, tormenta, 'iento*+.
,tros que empezaron a preguntarse sobre el origen de las cosas
a tra'-s de la creaci(n, ueron los griegos. .ales de Mileto
pensaba que el agua era la materia primordial, mientras que
para /naxímedes lo era el aire, ya que lo consideraba un
principio neutral. 0o alt( la opini(n de que existía más de un
undamento para el inicio del mundo, como la de Emp-docles
que consideraba la existencia de cuatro elementos
undamentales1 agua, uego, tierra y aire )esta ilosoía de los
cuatro elementos, llegaría hasta el S. 23444+ y un 5Logos6 que
los 'a entretejiendo para ormar las cosas. 7ara 7lat(n hay un
caos preexistente y un demiurgo que ordena la materia seg8n
las ideas que se le 'an ocurriendo. 7ero su sinonía no
terminaba de ser completa.
En medio de estas primeras ideas que eran como
peque9os bocetos sobre la naturaleza y el origen del hombre,
aparecerán los judíos con su sinonía inacabada, cuya idea sobre
la :reaci(n chocará uertemente con las mitologías y ilosoías
de las culturas de su alrededor. Sí, he dicho bien, es inacabada,
porqu- no llegaría hasta más adelante la re'elaci(n total1
;esucristo.
Allegro
:uando uno piensa en el relato de la :reaci(n, surge
inmediatamente, gracias a las inluencias del mundo actual, la
duda cientíica <&ios creo el mundo en seis días= <Existieron
/dan y E'a= <>u- pasa con la teoría del ?ig ?ang= Es imposible
que todo esto no nos 'enga a la cabeza, ya que para ello
tendríamos que 'i'ir en una burbuja o aislados del mundo. 0o
podemos e'itar ser hijos de nuestro tiempo, un tiempo que solo
parece creer en lo que se puede medir, pesar o probar.
Sin embargo y gracias a la aparici(n de la ex-gesis
moderna, hoy sabemos que la intenci(n del autor no era!@# una
explicaci(n cientíica, sino una 'erdad religiosa la que quería
trasmitir1 &ios creo el mundo de la nada, libremente y en el
tiempo. Los relatos de la :reaci(n, no pueden e'itar tener
inluencias de otros textos sobre el origen del mundo
procedentes de culturas de la zona, ya que, al igual que lo
dicho anteriormente, tienen una compresi(n y un lenguaje
típicos de la -poca, que no pueden e'itar. 7or ello, no es
posible acercarse a un texto de la ?iblia o un acontecimiento
hist(rico, sin conocer el contexto hist(ricoAcultural que lo rodea.
&e no cumplir con esta premisa, nos puede lle'ar a
undamentalismos bíblicos y con'ertir, permítame la metáora,
libros de consueta!B# en regla de 'ida.
/unque no lo indique expresamente los relatos de la
:reaci(n, si deja entre'er Cn D,D, que al principio solo existía
&ios. 5En el principio, &ios creo el cielo y la tierra6. Este 5cielo y
tierra6 es la orma de reerirse en la -poca al cosmos. El texto
que más claro lo dice es "Mac E,"F 5.e ruego hijo, que mires al
cielo y la tierra y, al 'er todo lo que hay en ellos, sepas que a
partir de la nada lo hizo &ios y que tambi-n el g-nero humano
ha llegado así a la existencia6. Sin embargo, aunque no de
manera tan explícita, en 7ro F,"% habla de 5cuando no existían
los abismos ui engendrada6, es decir que de alguna manera
&ios preexistía a todo, y solo se reiere a la sabiduría, como
engendrada, que no es lo mismo que creada.
Los Santos 7adres hablarán explícitamente de la
creaci(n de la nada, pero no será hasta el 43 :oncilio de Letrán
en D"D@ cuando la 4glesia se pronuncie de manera oicial,
debido a la contro'ersia contra los albigueses y 'aldenses1 5que
por su omnipotente 'irtud a la 'ez desde el principio del tiempo
cre( de la nada a una y otra criatura, la espiritual y la corporal,
es decir, la ang-lica y la mundana, y despu-s la humana, como
com8n, compuesta de espíritu y de cuerpo!E#6. En el :oncilio
3aticano 4, ante las dudas planteadas por el ideísmo,
racionalismo, panteísmo y otras corrientes de la -poca, 'uel'e a
citarlo en su constituci(n 5&ei Gilius6.
>ue la creaci(n de &ios es a partir de la nada implica
que1
A 0o hay nada que preexista a la acci(n creadora uera de
&ios.
A &ios no encuentra nada que condicione de alg8n modo
su obra1 &ios crea libremente.
A 0ada de lo que conocemos escapa de la acci(n creadora
de &ios.
A 0o hay dos principios en la creaci(n1 uno bueno y uno
malo )dualismo+
El concepto de que &ios crea libremente, esta muy unido a la
creaci(n 5ex nihilo6, ya que si nada preexiste a &ios, nada
puede haberle obligado a crear el mundo. H no solo eso, que
como &ios no necesita pereccionarse a si mismo con el acto
creador, lo hace simplemente porque quiere1 de manera
gratuita y por amor.
/hora bien, &ios no ha llegado y ha puesto en marcha el mundo
para luego la'arse las manos, sino que &ios lo conser'a y lo
mantiene en el ser. Es decir, en el acto creador, &ios inyecta en
las criaturas su Ser, ya que las criaturas no lo tienen por si
mismas. 50os llam( cuando nosotros no existíamos a8n y quiso
que pasáramos de la nada al ser!F#6. En ese sentido, se parece
a la situaci(n de los padres con los hijos. Iay 'eces que
decimos1 5Este chico no puede negar que es hijo de su padre, es
cla'ado a -l6, y realmente sucede muchas 'eces, pero la
realidad es que es una persona completamente dierente a su
padre, con gustos dierentes, estilo de 'estir dierente y /&0
dierente. Esto nos pasa a nosotros con &ios. Somos sus
criaturas, tenemos su ser en nosotros, pero no somos &ios. 7or
medio del ser, Jl mantiene y conser'a la creaci(n.

Fuga (A dos voces)
5:reo pues, &ios al ser humano a imagen suya, a imagen de
&ios le creo, macho y hembra los cre(6!K#. 50adie mejor que
'osotros, artistas, geniales constructores de la belleza, puede
intuir algo del pathos!DL# con el que &ios, en el alba de la
:reaci(n, contempl( la obra de sus manos6!DD# :on estas dos
rases, una del C-nesis y la otra del beato ;uan 7ablo 44, se
ilustra prácticamente lo que 'oy a decir a continuaci(n.
7ara /rist(teles, el /rte es producir algo. Se di'ide en1
A El /rte que trata de completar la naturaleza
A El /rte que trata de imitar a la naturaleza.
Esta imitaci(n, para /rist(teles, no es en tono despreciati'o,
como si lo era para 7lat(n. El artista busca en las cosas el
elemento ideal o uni'ersal y lo traduce por medio del arte. /sí
pues, para /rist(teles es primero la naturaleza y despu-s el
arte. Sin embargo, para un artista cristiano esto no debe ocurrir
así. &ios se coloca al principio, al haber creado el mundo de la
nada. 5En la concepci(n judeocristiana, por el contrario, es la
techne la que esta al principio de las cosas y es la naturaleza )el
cielo y la tierra+ la que saca su 'alor de un acto de techne
)creaci(n+6!D"#. 5,h mara'illosa inspiraci(n la que ha hecho
nacer al hombre6, dirá Santa Iildegarda 3on ?ringen!D$#. 5Mn
eco de aquel sentimiento se ha relejado ininitas 'eces en la
mirada con que 'osotros, al igual que los artistas de todos los
tiempos, atraídos por el asombro del ancestral poder de los
sonidos y de las palabras, de los colores y de las ormas, hab-is
admirado la obra de 'uestra inspiraci(n, descubriendo en ella
como la resonancia de aquel misterio de la creaci(n a la que
&ios, 8nico creador de todas las cosas, ha querido en cierto
modo asociaros.6!D%#
7ero claro, como ocurre en teología, una cosa es que le
pongamos a &ios un atributo y otra es que Jl lo tenga seg8n
nuestras categorías humanas. Es decir &ios es creador, no al
modo limitado de los hombres, sino de manera perecta y
eminente. Mientras nosotros, aunque somos capaces de pintar
un cuadro de un paisaje que no existe en realidad, no lo
hacemos de la nada totalmente como lo hizo &ios, sino que
usamos colores, ormas que conocemos, plantas* para hacer
algo nue'o, &ios ni siquiera tenía colores o ormas* NLos
in'ent( -lO Mna muestra más de su genialidad artística. 5El arte
creador, que el alma tiene la suerte de alojar, no se identiica
con aquel arte por esencia que es &ios, sino que es solamente
una comunicaci(n y una participaci(n del mismo!D@#6 Es muy
interesante a este respecto, la dierenciaci(n que hace el beato
;uan 7ablo 44 entre artíice y creador1 5&ios ha llamado al
hombre a la existencia, transmiti-ndole la tarea de ser artíice.
En la Pcreaci(n artísticaQ el hombre se re'ela más que nunca
Pimagen de &iosQ y lle'a a cabo esta tarea ante todo
plasmando la estupenda P materia Q de la propia humanidad y,
despu-s, ejerciendo un dominio creati'o sobre el uni'erso que
le rodea!DB#6
Sin embargo, si existen ciertas semejanzas con la orma de
crear de &ios. :uando uno escucha una obra musical, muchas
'eces no necesita sab-rsela de memoria para reconocer a que
autor pertenece, ya que, de manera ine'itable, aunque sean
dierentes las composiciones de ese autor, tiene un estilo
propio. Es decir, no puede e'itar dejar un cierto sello personal,
en deiniti'a un cierto parecido a dar su ser. &ios tambi-n ha
dejado 5su sello personal6 en nosotros. :omo dirá San /gustín1
50os hiciste, Se9or, para ti, y nuestro coraz(n esta inquieto
hasta que descanse en ti6. Es decir, que tenemos la impronta de
lo di'ino por mucho que algunos se empe9en en declararse
ateos, y que sin &ios, estamos incompletos. :on Jl, todos los
misterios del hombre )mal, muerte, surimiento*+ cobran
sentido.
,tra cuesti(n es la libertad al crear. 7or obligaci(n un artista
puede crear algo, pero las mejores obras son ruto de esta
libertad al crear. Multitud de 'eces he notado la dierencia entre
grupos artísticos que solo 'an a ganar dinero y otros que solo
'an a disrutar de la m8sica que componen. 0o están sujetos a
lo 5comercialmente bueno5 y sus obras tienen más rescura que
las grandes estrellas. Se da tambi-n una curiosidad1 los grandes
genios, han sido reconocidos muchas 'eces despu-s de muertos
y pocas 'eces en 'ida, ya que componían sin importarle lo
políticamente correcto. 5La pasi(n por la obra bien hecha, la
dolorosa tensi(n que entra9a la creati'idad, son apenas
concebibles cuando no están alimentadas por el amor a la obra
misma!DE#6. /quí entra en juego la inspiraci(n. Mna de las
cosas más diíciles de explicar. Mno muchas 'eces se preparara
para hacer un trabajo, lee bibliograía, habla con expertos en el
tema* más hasta que no encuentra esa chispa para poder
empezar a escribir, lo que haga es más bien orzado y no muy
bueno. Es decir, el artista siente la necesidad de plasmar todo
lo que se dibuja en su mente y no descansa hasta que lo
consigue. En el caso de &ios, lo hizo al s-ptimo día, cuando
termin( su gran obra creadora. /mbos, &ios y el artista, serán
capaces de mirar con amor su obra.
/l principio de esta parte citaba el 'ersículo del C-nesis en el
que se decía que &ios nos había creado a 4magen y semejanza.
/ lo largo de la historia, los te(logos han intentado dar un
signiicado a esta cuesti(n. 7rimeramente, ha de estar mediada
por ;esucristo, 'erdadero rostro de &ios. El hombre es más esa
imagen de &ios, cuanto más se conigura con :risto.
En segundo lugar, ser imagen de &ios, no puede ser solo una
característica )capacidad de trascender lo material!DF#R
complementariedad de sexos y comunicaci(n!DK# o dominio de
lo creado!"L#+ Sino que tiene que ser algo englobe todo. En ese
sentido, 5su condici(n de imagen es, bíblicamente hablando, lo
que resume y sintetiza su ser, su modo concreto de ser criaturaR
por ello todo el hombre, y no solo una parte o aspecto de -l,
participan de este carácter. En esta noci(n por tanto se encierra
todo el misterio de la 'ocaci(n humana1 su reerencia a &ios en
:risto, sin la cual no es realmente hombre6!"D# 5lo que en
8ltimo t-rmino nos deine y sit8a en una posici(n superior a la
de todas las demás criaturas es el hecho de que s(lo el hombre
es un interlocutor para &ios6!""# 5Es nuestra condici(n de
imágenes de &ios, llamados a la perecta semejanza con :risto,
lo que determina la peculiaridad del hombre6!"$#. Es decir, que
lo que nos hace imágenes de &ios, es la llamada a la comuni(n
con &ios por medio de ;esucristo. En este caso, para el artista
creyente, el arte sacro, si realmente es una peque9a chispa de
la capacidad de creaci(n de &ios, es capaz de ponerle en
comuni(n con Jl, ya que para un artista cristiano es una orma
de culto, de oraci(n, y como todo el mundo sabe, la oraci(n que
sale del coraz(n es una orma de dialogar con &ios. /demás, el
'erdadero arte, sea sacro o proano, siempre tiene una parte de
trascendencia. <>ui-n no es capaz de trasladarse mentalmente
a un paisaje al 'er un cuadro= <, siente la alegría de la
resurrecci(n al escuchar el /leluya de Iaendel= En este caso
8ltimo, le puede lle'ar a encontrarse con &ios.
Resurrexit
SiTo /rgUello, en su sinonía, 5El surimiento de los inocentes6,
tu'o que a9adir este 8ltimo mo'imiento!"%#, puesto que el
surimiento sin ;esucristo resucitado no tiene ning8n sentido,
aunque algunos se empe9en en pensar que sí!"@#. La respuesta
que nos dej( ;es8s a los cristianos es el mejor sentido que se le
puede dar, para contestar a este misterio para el hombre. 5,h
Geliz culpa, que mereci( tan grande redentor6 escuchamos en la
'igilia de 7ascua. 0oche santa, por cierto, en la que se lee el
relato de la :reaci(n, como inicio de toda esta historia de
sal'aci(n en la que estamos sumergidos y en la que cada uno
personalmente, le a9ade su propio capítulo, al 'erdadero centro
de la historia1 :risto muerto y resucitado por nuestros pecados.
La :reaci(n entera tiene esta esperanza1 57ues la ansiosa
espera de la creaci(n desea 'i'amente la re'elaci(n de los hijos
de &ios. La creaci(n, en eecto, ue sometida a la 'anidad, no
espontáneamente, sino por aquel que la someti(, en la
esperanza de ser liberada de la ser'idumbre de la corrupci(n
para participar en la gloriosa libertad de los hijos de &ios. 7ues
sabemos que la creaci(n entera gime hasta el presente y sure
dolores de parto6!"B# Esta posibilidad de ser hijos de &ios, nos
la ha ganado ;esucristo 'enciendo a la muerte. 0osotros, al
igual que la :reaci(n, estamos esperando la segunda 'enida de
:risto. 7ero esa, es la historia de otra asignatura.



BIBLIOGRAFÍA
/znar &elcazo, Emilio 5/puntes /ntropología .eol(gica
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54magen de &ios. /ntropología
.eol(gica Gundamental6 S/L .EVV/E
!D# :ada parte, tiene por nombre, alg8n tipo de mo'imiento de
las composiciones musicales.
!"# 7oema de Enuma Elish
!$# Los aztecas y los mayas lo hacen a partir del agua, pero con
distintos dioses y mitos.
!%# 7or ejemplo el ?udismo
!@# ni en Cn D,DA",%
b
ni en Cn ",%
b
A"@
!B# Son libros que aparecen en catedrales, iglesias o
monasterios, en el cual se recogen costumbres que no recogían
las Veglas.
!E# &S FLL
!F# &e una homilía de un autor del Siglo Segundo que aparece
en el ,icio de Lecturas del &omingo 22244 del .iempo
,rdinario.
!K# Cn D,"E
!DL# Emoci(n, sentimiento
!DD# ;uan 7ablo 44, en su :arta a los /rtistas, con moti'o del
/9o ;ubilar del "LLL.
!D"#/dolphe Cesch- 5&ios para pensar1 el hombre6 pag BF
!D$# Iildegarda 'on ?ingen, citada por /dolphe Cesch- en el
mismo libro, pag DLL
!D%# ;uan 7ablo 44, en su :arta a los /rtistas, citada
anteriormente.
!D@# 4dem, cita de1 Dialogus de ludo globi, Lib. 441
7hilosophischA.heologische Schriten, 3iena DKBE, 444, p. $$"
!DB# 4dem
!DE# Vuiz de la 7e9a, ;.L. 5La pascua de la :reaci(n.
Escatología6, pp DKL
!DF# Gilon de /lejandría
!DK# S. ?arth
!"L# C. 3on Vad
!"D# Luis Ladaria S.;. 5/ntropología teol(gica6, Mni'ersidad de
:omillas, D"@
!""# 4dem
!"$# 4dem
!"%# Los anteriores son Cetsemaní, Lamento, 7erd(nales y
Espada.
!"@# 7robablemente, el que se queda mas cerca es 3íctor GranTl
con su libro 5El hombre en busca de sentido6, en el cual cuenta
su experiencia en un campo de concentraci(n. /unque es judío,
'arios momentos del libro se queda a punto de dar el paso a
hablar de ;esucristo.
!"B# Vm F,DKA""