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ESTRÉS, EL PEOR COMPAÑERO EN LOS EXÁMENES

La prueba saber 11º, es clave para su ingreso a la universidad. El resultado
dependerá, en gran medida, de la preparación previa, pero hay otros factores
externos que influyen y que es necesario tener en cuenta.
Un reciente estudio de la universidad de la Sabana halló, como dato
anecdótico, que las circunstancias que rodean al alumno cuando presenta un
examen pueden tener impacto en el resultado. Resalta casos puntuales de
jóvenes que el día del examen estaban enfermos, de mal humor, ansiosos o
indispuestos y que no lograron mantener un buen nivel de concentración.
El primer paso para reducir el estrés y la ansiedad frente a un examen es tratar
de conocerlo de antemano: cuál es su aspecto, que tan largo es, qué
componentes tiene, que tipo de preguntas formula y cuál es el tiempo para
responderlo.
“Si sé cómo me van a evaluar y cómo van a medir mi desempeño, llegaré con
mayor seguridad a la prueba”.
Errores frecuentes
La estrategia más equivocada de cara a este tipo de exámenes es devorar
libros y apuntes en la víspera. Eso no garantiza buenos resultados e
incremente el estrés.
“Muchos intentan responder de memoria este tipo de pruebas, que lo que
buscan es medir la capacidad de análisis, comprensión e interpretación”.
Esta clase de exámenes, evalúan un proceso educativo y no lo aprendido el día
anterior. “Por eso en la medida en que los niños y jóvenes confíen en los
saberes aprendidos durante su vida escolar se sentirán más seguros y
obtendrán mejores resultados”.
La buena preparación académica a lo largo de los años es esencial para un
resultado satisfactorio. La ansiedad y desesperanza se presenta
particularmente en estudiantes que no han llevado un proceso académico
adecuado.
Es inconveniencia que los propios padres estresen a sus hijos, condicionando
los resultados que obtengan a la continuidad de sus estudios de educación
superior. Se desaconseja actitudes por parte de algunos docentes, quienes
presionan a los alumnos para que saquen buenos resultados con el fin de que
“no hagan quedar mal al colegio”.
“Evitar hablar de exámenes cuyos resultados definirán la calidad de la
educación de la escuela o colegio contribuye a aminorar los miedos de los
estudiantes.
No sobra, además, que en los días previos a la prueba traten de dormir bien,
alimentarse adecuadamente, no tomar alcohol y evitar el consumo de bebidas
energizantes o estimulantes.

A la hora del examen, olvidarse de la gente que los rodea: observar a alguien
que contesta ávidamente o, por el contrario, a uno que se toca la cabeza y no
hace nada con el lápiz, afecta la concentración e incrementa el miedo.

¿Qué tan bueno es medir el tiempo?

Un estudio de la U. Nacional sobre cómo influye el control del tiempo en el
desempeño de los alumnos en las pruebas encontró que cuando los
estudiantes no sienten la presión del reloj para leer los textos sobre los que son
evaluados los resultados son asombrosos·

Mitos sobre las pruebas de estado.

El examen no se pierde: las pruebas de estado solo sirven para ingresar a la
universidad o a un programa de pregrado en particular, pues algunos exigen
puntajes determinados.
Las últimas preguntas no son las más difíciles: hay quienes creen que la
primera parte del cuestionario es más fácil, pero el grado de dificultad es
aleatorio. Se recomienda no detenerse en la pregunta cuya respuesta
desconoce; es mejor volver a ella más adelante, si tiene tiempo.
Las respuestas no siguen un patrón: hay creencias absurdas, como que las
correctas van en zigzag.
Las malas respuestas no restan puntos: creer que contestar mal baja puntaje
es falso. La calificación se obtiene con las respuestas correctas.
Es recomendable que aunque no esté seguro, responda. Sin embargo, debe
hacerlo con plena conciencia; no lo deje todo al azar.
Periódico El Tiempo domingo 14 de abril de 2013.
Digitó Yurelis Polo