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Instituto

Tecnológico de Zacatecas





LICENCIATURA EN ADMINISTRACION DE EMPRESAS



2do. SEMESTRE



TALLER DE DESARROLLO HUMANO



ENSAYO: “LOS CUATRO ACUERDOS”




POR:


VICTOR HUGO MARQUEZ LAMAS





LUNES 06 DE MAYO DEL 2014
El libro “Los Cuatro Acuerdos” del Dr. Miguel Ruiz, trata básicamente de transmitir la
sabiduría tolteca. En la manera de pensar de los toltecas, ellos creían que nuestras vidas
no eran más que un sueño, cuyo creador es uno mismo.

Miguel Ruiz ha dedicado su vida para transmitir todas las enseñanzas de los antiguos
toltecas, las cuales guían al individuo hacia la libertad personal a través de la utilización de
varios ejemplos de la vida diaria que son muy fáciles de comprender, el autor logra
transmitir lo que él quiere comunicar, haciéndolo de una manera bastante clara.

El autor dice que el comienzo de todo es a base de la domesticación del hombre, ya que
desde pequeños, nuestros padres y gente mayor nos han inculcado nuestras propias
creencias, comportamientos y consecuencias de nuestros actos.
De aquí parte que nosotros hemos creado a lo largo de nuestra vida muchos acuerdos que
en sí, están equivocados o es malo seguir con esos acuerdos.
Para esto el autor trata de dar una serie de pasos muy concretos para lograr romper con
esos acuerdos malos que nos envenenan y conseguir llevar mejores hábitos para lograr
una vida llena de felicidad.

















El autor comienza redactando una breve historia de los toltecas “El Espejo Humeante” y
trata sobre un ser humano que pudo comprender la vida y se veía como un espejo en el
que podía verse a si mismo y además se veía a sí mismo en el espejo de los demás.
Se dijo llamar el “Espejo Humeante” ya que la materia es un espejo (soñador) y el humo
(sueño) que hay en medio es lo que nos impide saber que somos.

Después entra en el tema de “La domesticación y el sueño del planeta” y decía que lo que
vemos y escuchamos no es más que un sueño, y la suma de los sueños individuales de
cada uno conforman el sueño de una familia, un barrio, un país, y todo el planeta. De esta
manera el sueño del planeta está formado por todas las creencias, religiones, leyes,
culturas, gobiernos, escuelas, celebraciones, ritos, etc., de todas las sociedades que
existen en el planeta.
El autor explicaba que nuestros padres o gente mayor captaron nuestra atención para
transmitirnos todas las creencias, lo que es bueno y lo que no lo es, lo bello y lo feo, lo
correcto y lo incorrecto ya que de niños creemos todo lo que dicen los adultos ya que al
no tener la fortaleza suficiente, estamos de acuerdo con todo lo que nos dicen, y de esta
manera somos “domesticados”.
Gracias a esa domesticación podemos lograr juzgar a otros y principalmente a nosotros
mismo utilizando en ese sistema de creencias que nos inculcó la sociedad.
Si nuestros padres nos decían que hacíamos las cosas bien, pues no sentíamos muy bien,
pero al contrario, si nos decían que hacíamos las cosas mal, nos sentíamos fatal.
Después de todo ese proceso de domesticación, al crecer, ya no necesitamos que nadie
nos diga lo que está bien o mal, ya que nosotros tenemos bien presente nuestro propio
sistema de creencias y nosotros mismos somos los que nos castigamos o premiamos.
Comienza la creación de nuestro “Juez Interior” y él es quién nos limita a lo que hagamos
utilizando el miedo hacia el incumplimiento de la ley.
Una cosa que en lo particular llamó mucho mi atención fue que los toltecas decían que
nuestra mente es una bruma, la cual llamaron “Mitote” un sueño en el que miles de
personas hablan a la vez y nadie comprende a nadie.
Entonces, debido a ese Mitote, nos resulta imposible ver que nosotros somos libres,
creamos imágenes de como deberíamos de ser para tener la aceptación de los demás, nos
rechazamos y nos juzgamos nosotros mismos de una manera muy dura y fuerte, tanto que
podemos llegar a sentirnos inútiles, estúpidos e incapaces.
El autor afirmaba que no hay castigo ni maltrato mayor que el que recibimos de nosotros
mismos, de nuestra “Imagen de Perfección”, la principal causa del auto-rechazo.

Después de eso seguía el tema de “El preludio de un nuevo sueño” y aquí decía que
nosotros hemos establecido miles de acuerdos con nosotros mismos y con otras personas,
pero más que nada con nosotros mismos ya que tenemos bastantes acuerdos que nos
hacen sufrir y nos hacen fracasar en la vida, para esto es necesario romper con esos
acuerdos que nos hacen mal ya se basan en el miedo y tener que reemplazarlos por
acuerdos que surjan del amor. Los acuerdos que surgen del miedo nos quitan energía,
mientras los que surgen el amor conservan nuestra energía y la hacen más grande.

Los cuatro acuerdos son más que nada para vivir una vida plena y feliz, dejando de lado
todos esos acuerdos que nos hacen mal, que nos consumen lentamente, que nos hacen
vivir en el infierno.
El Primer Acuerdo dice: “Se impecable con tus palabras”
“Si eres impecable con tus palabras solo podrás engendrar belleza, amor y el Cielo en la
Tierra”.
Este acuerdo es muy importante y quizás uno de los más difíciles, ya que la palabra es el
arma más fuerte con la que cuenta el ser humano ya que las palabras nos dan el poder
para crear, o en su defecto, para destruir.
La mente humana es un campo fértil en el que constantemente se están sembrando
palabras, ideas, creencias, conceptos, opiniones. Y para esto, nosotros tenemos que
preparar el terreno de nuestra mente para que solo puedan crecer aquellas semillas que
nos hagan sentir bien.
Algo interesante es como el autor denomina a las palabras como si fueran “hechizos” y es
una manera muy apropiada para describirlas así, ya que con las palabras podemos
hechizarnos a nosotros mismos y a otros y producir con ello graves consecuencias.
Cuando le decimos algo hiriente a otra persona, o incluso a nosotros mismos, esas
palabras son capaces de hechizar a esa persona o hechizarnos a nosotros mismos, lo cual
provoca un veneno muy difícil de eliminar y pueden causar mucho malestar e inseguridad.
Por eso nuestras palabras tienen que ser impecables, libre de todo pecado, ya que si
somos impecables, podemos usar nuestra energía en la dirección de la verdad, del amor y
principalmente al de la libertad, ya que al ser libres, podemos gozar de una felicidad
plena, con nosotros mismo y con todas aquellas personas que nos rodean.
Es así como nosotros podemos vivir en el Cielo, siendo inmunes al infierno en el que viven
las demás personas que intentan perjudicarnos.
El Segundo Acuerdo dice: “No tomes nada personalmente”
Este acuerdo trata lo que es la importancia personal, lo que significa tomarse todo
personalmente, esta es la expresión máxima del egoísmo ya que implica la creencia de
que todo gira a nuestro alrededor.
Todos vivimos en nuestro propio sueño, en nuestra propia mente, lo que cada persona
hace y dice responde a los acuerdos que ha establecido en su propia mente, los que ha
establecido conforme a su domesticación.
Por ejemplo si nosotros le decimos a otro: “Eres un tonto”, nos estamos refiriendo a
nosotros mismos, pues lo estamos diciendo basándonos en nuestras creencias, conceptos
y opiniones. Entonces si nosotros nos tomamos personalmente algo que otros nos dicen
implica tomarnos su veneno, su magia negra y de esa manera nos convertimos en presa
de esa opinión, la cual nos atormenta, hasta por el resto de nuestras vidas si nos lo
tomamos personalmente, ahora, si nosotros evitamos tomarnos personalmente las
opiniones ajenas nos hacemos inmunes a ese veneno. Al tomarnos personalmente las
cosas, sentimos que nos agreden y reaccionamos para defendernos generando conflictos.
Si nos enfadamos con otros, en realidad nos estamos enfadando con nosotros mismos ya
que el enojo obedece a una reacción que proviene de nuestro propio sistema de
creencias, y pasa que nos enfadamos porque tenemos miedo, porque nos enfrentamos a
nuestro miedo, y si no tenemos miedo, si amamos, no hay lugar para el enfado.
Tenemos que aprender a amarnos a nosotros mismos, necesitamos confiar en nosotros
mismos para poder amar a lo demás.
Al no tomarnos nada personal, comenzaremos a romper con muchos pequeños acuerdos
y a experimentar la felicidad y la paz interior

El Tercer Acuerdo dice: “No hagas suposiciones”
Este acuerdo dice que nosotros tendemos a hacer suposiciones sobre todo, nos lo
tomamos personalmente y creemos que esas suposiciones son ciertas. Todo nuestro
sueño del Infierno se basa en suposiciones falsas.
A partir de nuestras suposiciones empezamos a hacer comentarios a otros, a chismorrear,
y de esa manera nos mandamos veneno de unos a otros. Comenzamos a hacer
suposiciones que no son ciertas y luego las defendemos y queremos tener razón, ya que
vemos y oímos lo que queremos y no percibimos las cosas tal como son. Si no entendemos
algo hacemos suposiciones sobre suposiciones. Por ejemplo: Si alguien nos sonríe
suponemos: “realmente le gusto”, sin clarificar lo que la otra persona siente, suponemos
que los demás saben lo que pensamos y por lo cual no es necesario que expresemos lo
que queremos, necesitamos justificarlo todo para sentirnos seguros y al no saber algo lo
suponemos porque no tenemos el valor de preguntar.
Hacemos esto porque realizamos acuerdos internos para actuar de esa manera.
Acordamos que hacer preguntas es peligroso y que aquellos que queremos tienen que
saber lo que queremos y como nos sentimos.

Para evitar todo tipo de suposiciones debemos de preguntar y estar seguros de que las
cosas nos quedan claras, ya que con una comunicación clara las relaciones tienden a
mejorar y por tanto, si nosotros somos claros, nuestras palabras se tornan impecables.
Nosotros necesitamos de tener la ambición de querer que las cosas cambien para bien y
con esto podemos hacer que el nuevo hábito se desarrolle y lo pongamos en práctica por
siempre. Es necesario saber lo que queremos y lo que somos para así poder darle un
mejor rumbo y enfoque a nuestra vida.

El Cuarto Acuerdo dice: “Haz siempre tu máximo esfuerzo”
Este último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábito y se encarga a la
realización de esos tres. Como su nombre lo dice, tenemos que hacer nuestro máximo
esfuerzo para que lo que queremos se cumpla. Si nos exigimos de mas, nos agotaremos y
si hacemos menos de lo que podemos nos sometemos a nuestros juicios, culpas y
reproches por no haber hecho más. Al hacer siempre el máximo esfuerzo desaparecerán
los reproches que nos hacemos a nosotros mismos, romperemos ese hechizo. Hacer el
máximo esfuerzo no hará sentir felices, tenemos que actuar por amor y no por
recompensa ya mayoría de la gente actúa por la recompensa que espera recibir, por eso
no hacen el máximo esfuerzo.
Si nos gusta lo que hacemos, si siempre hacemos el máximo esfuerzo, disfrutamos de lo
que hacemos y nos sentimos felices por ello porque nos gusta hacerlo, no lo hacemos por
complacer a los demás ni a nuestro juez interno.
El autor habla en este acuerdo sobre la acción y la inacción: “La acción es vivir con
plenitud, la inacción es una forma de negar la vida”. Para emprender la acción
necesitamos expresar lo que somos, estar vivos, arriesgarnos a salir y expresar nuestro
propio sueño. Debemos de dejar el pasado atrás, sea lo que sea lo que la vida nos
arrebate, tenemos que dejar que se vaya, cuando dejamos ir el pasado, nos permitimos
estar vivos en el presente y así podremos disfrutar de nuestra vida en el momento.
Si vivimos en un sueño del pasado, jamás podremos disfrutar el sueño del presente y
viviremos a medias con autocompasión, sufrimiento y lágrimas. Tenemos derecho a ser
nosotros mismos y solo podemos serlo cuando hacemos nuestro máximo esfuerzo,
cuando no lo hacemos, nos negamos ese derecho.
Debemos de tener muy en cuenta que los primeros 3 acuerdos funcionan sólo si hacemos
nuestro máximo esfuerzo. No tenemos que esperar siempre ser impecables con nuestras
palabras, solo tenemos que hacer nuestro máximo esfuerzo para cumplirlo; No esperemos
no volver a tomarnos las cosas personalmente, solo tenemos que hacer nuestro máximo
esfuerzo para no hacerlo; y finalmente no esperemos no hacer nunca más una suposición,
sino que debemos de hacer nuestro máximo esfuerzo para no hacerlo ya que si hacemos
nuestro máximo esfuerzo siempre, serán menos frecuentes las veces que nos
equivoquemos.

Después que se expusieron los cuatro acuerdos, el autor insiste en romper con nuestros
viejos acuerdos que no nos dejan vivir plenamente y nos tienen en esclavitud.
Nosotros no tenemos que buscar excusas que nos impiden vivir, no tenemos que culpar a
nadie ni a nada, simplemente nosotros debemos de acabar con todo eso y tener ganas de
vivir, hacer nuestro máximo esfuerzo para llevar una vida saludable, sin malos acuerdos,
malos hábitos. Tenemos que dejar atrás el miedo a vivir, salir de esa burbuja que nos
impide ser nosotros mismos, esa burbuja llena de humo, humo que no nos deja ver la
realidad de las cosas.
Necesitamos dar pasos firmes si queremos que exista un cambio, y el primer paso es
siempre la consciencia, ya que hasta que no seamos conscientes, no vamos a poder hacer
ningún cambio. Tenemos que ser conscientes de lo que nos está pasando, sea bueno o
malo, nosotros mismos debemos de poner barreras, o incluso saltarlas.
Existen tres maestrías que llevan a la gente a convertirse en toltecas:
La primera es la Consciencia: ser conscientes de quienes somos realmente, con todas
nuestras posibilidades.
La segunda es la Transformación: cómo cambiar, cómo liberarnos de la domesticación. La tercera
La tercera es el Intento: el intento es esa parte de la vida que hacer que la transformación
sea posible; es el ser viviente que envuelve toda nuestra energía, o lo que llamamos
“Dios”.










Mi conclusión de este libro es que la verdad es una lectura muy buena y llena de sabiduría
tolteca, enfocada a ejemplos de la vida diaria. Desde el principio, podemos darnos cuenta
del motivo o tema principal que trata de comunicar el Autor, y trata de vivir una vida
plena, llena de felicidad y alegría.
Y esto se logra a través de los cuatro acuerdos que nos menciona: Ser impecables con
nuestras palabras, no tomarnos nada personalmente, no hacer suposiciones y por último
hacer nuestro máximo esfuerzo para que los primeros tres acuerdos se cumplan y se
lleven a cabo.
Al terminar la lectura, tienes una perspectiva diferente de tu manera de pensar, actuar y
de ver las cosas que nos rodean, la lectura nos transmite fácilmente toda esa energía
positiva que nos hace reflexionar sobre cómo estamos viviendo.
Necesitamos darnos cuenta de en qué estamos mal y en qué estamos bien, si queremos
seguir igual o queremos darle un giro a nuestra vida, el libro fácilmente nos ayuda a lograr
ese cambio que queremos para así comenzar a vivir nuevamente.
Lo único que debemos de dejar atrás es el miedo, ya que el miedo es el principal
exponente que nos limita a nuestra libertad, necesitamos de ser fuertes y dar nuestro
máximo esfuerzo para lograr a hacer el cambio.
Sin duda es un libro que todos deberíamos de leer, quizás muchas cosas cambiarían a
nuestro alrededor, todos seríamos diferentes y mejores personas al cambiar nuestra
forma de pensar y de ver la realidad de las cosas y darle importancia a lo que realmente es
importante, vivir nuestra vida… ¡Sólo hay una!