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NOMBRE: Eusebio Salas Ramírez.

MATERIA: España
GRUPO: 2201 No CUENTA: 414106309


La Alhambra: El esplendor de la corte Nazarí. UNAM -FES Acatlán

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La Alhambra: El esplendor de la corte Nazarí.

Alhambra es la Colina Roja, y Granada es la ciudad que está a sus pies. Su origen remite a un
personaje del siglo XIII, Muhammad ibn Nasr, apodado Ibn al-Alimar, el Rojo, por sus cabellos tenidos
de alheña, fundador de la dinastía nazarí que reino en Granada hasta 1492 y primer residente en
Alhambra. El linaje de los Banu Nasr se mantuvo durante casi tres siglos al frente del que sería el
último Estado andalusí: el reino nazarí de Granada. Este emirato aglutinó en torno a su capital de la
Vega en los territorios islámicos del sureste peninsular, en rivalidad constante con otras ciudades de
importancia económica y cultural, como Almería y Málaga. En este periodo la Corona de Castilla
expandía sus territorios, Aragón se abría al comercio mediterráneo. Las repúblicas italianas conocían
su máxima expansión mercantil, mientras el sultanato meriní de Fez dominaba el Magreb y el Oriente
islámico entraba a formar parte del mundo otomano. El reino Nazarí fue vasallo y aliado de Castilla,
fue también su más acérrimo enemigo, en constante alternancia de períodos de guerra, pactos y
tratados oficiales; a la vez fue correligionario y rival político del sultanato de Fez. La Alhambra y
Granada mantuvieron una relación compleja, de dependencia mutua y a veces de rivalidad.

Se sabe que el primer soberano nazarí, Muhammad I, residió en la torre del Homenaje de la
Alhambra, aunque fue ya él quien dio arranque al fabuloso entramado alhambreño con la decisión de
construir una gran acequia para abastecer de agua el proyecto de ciudad palatina. Fue Muhammad
III, a principios del siglo XIV, el responsable del diseño general del conjunto de la Alhambra y de su
conversión en una verdadera ciudad palaciega. El dio las bases de las ampliaciones arquitectónicas
que constituirían el peculiar entramado de la ciudadela nazarí. Entre 1309 y 1333 en un período de
transición, en el que, tras la abdicación del sultán Nasr y la investidura de Ismail I (1314), el poder
pasó a otra rama de la dinastía nazarí. Los nuevos soberanos construyeron nuevos espacios para
legitimar su autoridad, como el cementerio real, donde Ismail I enterró a su abuelo para señalar su
continuidad dinástica. La labor constructiva de Muhammad IV, su hijo Yusuf I erigió múltiples torres
que desde entonces marcan el perfil de la fortaleza así como dos grandes puertas monumentales: la
de la Justicia y la de los Siete Suelos. Abrió una gran brecha entre la Alhambra y la capital con la
construcción de dos grandes puertas de acceso que conectaban la ciudad palatina con la zona
oriental. Estas puertas monumentales, con los símbolos del poder nazarí inscritos en ellas y el uso
dado a sus alrededores, hicieron patente desde entonces la preeminencia del espacio áulico de la
dinastía que gobernaba. En la segunda mitad del siglo XIV, durante el largo reinado de Muhammad V
derrocado en 1359, fue exiliado en la corte de los meriníes de Fez, de donde tomó el modelo palatino
que implantaría en la Alhambra, a su regreso a Granada tres años después.

NOMBRE: Eusebio Salas Ramírez. MATERIA: España
GRUPO: 2201 No CUENTA: 414106309


La Alhambra: El esplendor de la corte Nazarí. UNAM -FES Acatlán

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Emprendió la reforma del Mexuar, el recinto donde los monarcas reunían a su consejo de ministros y
otorgaban audiencias a sus súbditos. El recinto de Alhambra fue el escenario privilegiado de la vida
política del emirato nazarí. Las labores de supervisión administrativa, arbitrar conflictos
internacionales, conducir asuntos públicos y privados de los reyes nazaríes recaía en los diversos
funcionarios del Estado, desde los visires hasta los alcaides, cadíes y secretarios. Todos ellos bajo el
control del gran visir, designado por el monarca y encargado de gestionar el reino desde la Alhambra.
Además del sultán y sus ministros, la política granadina tuvo otro protagonista: la aristocracia.
Compuesta por linajes más prestigiosos del reino, estaban alojados en la ciudad de granada, donde
estaban sus residencias que rivalizaban a nivel cultural con la Alhambra.

Entre las funciones que realizaban estos linajes se encuentran en el encargo de varias delegaciones
diplomáticas y tratados de paz con Castilla; acapararon los altos cargos de la administración nazarí y
algunas familias como los Abencerrajes estuvieron inmiscuidos en derrocamientos de reyes.

Durante el siglo XV, la población de Granada se dividió en varios partidos según su apoyo a los
aspirantes al trono de la Alhambra. En momentos de estabilidad los emires cultivaban su apoyo del
pueblo con grandes ceremonias públicas. Este enfrentamiento entre emires se trasladó a la
población, que eran manipulados en una lucha de controlar la información política y apoyarse en
partidarios a fines a su causa. Los gobernantes nazaríes se encargaban de regular la estructura
urbana, marcando así los ejes de la vida civil y religiosa de la población de Granada en torno a la
mezquita aljama, la madraza y el Maristán, además de las murallas, las puertas y las fortificaciones.
La población granadina hizo frente a su vida cotidiana según los usos, costumbres y reglamentos
recogidos en parte en la ley islámica.

Económicamente, Granada contaba con importantes recursos, el período nazarí la agricultura y la
ganadería alcanzaron un notable desarrollo en los territorios del contorno. La orografía del reino, con
sus valles profundos y relieves montañosos, proporcionaba abrigo frente a incursiones enemigas y
permitió aprovechar la abundancia de agua y las avanzadas técnicas agrícolas para obtener
productos de gran valor, entre ellos el azúcar, la seda y los frutos secos. Al mismo tiempo, existía una
importante actividad manufacturera. Toda esta producción estaba orientada tanto al mercado de
Granada y como al comercio exterior a través de mercaderes propios y extranjeros.

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