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SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA

SUBSECRETARÍA DE EDUCACIÓN SUPERIOR
DIRECCIÓN GENERAL DE FORMACIÓN Y DESARROLLO DE DOCENTES
DIRECCIÓN DE FORMACIÓN DE DOCENTES





Curso: Estrategias de trabajo docente
Resumen: “Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar”
Phillipe Perrenoud
Docente: Mtra. Lucina Saturdina Vargaz Marqués
Alumna: Yenny Hernández Cruz
Cuarto semestre
Grupo: “B”
Huauchinango, Puebla, a 08 de Mayo del año 2014


ESCUELA NORMAL “PROFR. FIDEL MEZA Y SÁNCHEZ”
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PREESCOLAR
CLAVE: 21DNL0003O
CICLO ESCOLAR: 2013-2014

Resumen: “Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar.”
Capítulo 1: De la reflexión en la acción a una práctica reflexiva.
En ciencias humanas entre pensar y reflexionar no es tan evidente, ya que no hay
solución de continuidad entre el pensamiento más próximo a la acción, el que la guía
y la reflexión más distanciada. Más que oponer pensamiento y reflexión, la corriente
desarrollada por Shon distingue más bien la reflexión en la acción y la reflexión sobre
la acción.
Reflexionar durante la acción consiste en preguntarse lo que pasa o va a pasar, lo
que podemos hacer, lo que hay que hacer, cuál es la mejor táctica, qué orientaciones
y qué precauciones hay que tomar, que riesgos existen, etc.
Reflexionar sobre la acción es tomar la propia acción como objeto de reflexión, ya
sea para compararla con un modelo descriptivo, a los que habríamos podido o
debido hacer de más o a lo que otro practicante habría hecho.
La acción presente, es decir, el periodo de tiempo durante el cual nos encontramos
en la misma situación, varía considerablemente de un caso a otro y, muy a menudo,
deja tiempo para reflexionar sobrelo que estamos haciendo.
Hay tres distinciones o tres pistas complementarias en la formación de practicantes
reflexivos:
1.- Desarrollar la capacidad de reflexionar en plena acción.
2.- Desarrollar la capacidad de reflexionar sobre la acción en el recorrido previo y
posterior de los momentos de compromiso intenso con una tarea o una interacción.
3.- Desarrollar la capacidad de reflexionar sobre el sistema y las estructuras de la
acción individual o colectiva.
Pelletier (1995) sugiere a los gestores, invocando un “saber de inacción” que se
puede interpretar como una forma de sabiduría incorporada al habitus, que conduce
a diferenciar la decisión. No toda indesición es fatal. Slgunas situaciones justifican
una respuesta posterior. El enseñante siente que actuar demasiado deprisa sería
poco acertado, que se encuentra bajo los efectos de la emoción o que le faltan
elementos de apreciación para decidir con conocimiento de causa.
L a reflexión en la acción:
Una parte importante en la acción permite simplemente decidir si tenemos que
actuar inmediatamente o si podemos darnos algo de tiempo para una reflexión más
tranquila.
La improvisación regulada como sistema de esquemas por Phillipe Perrenud es que
nos dispensa a reflexionar uando no es necesario ni posible, hay mucho que ganarsi
se desarrolla en formación la capacidad al mismo tiempo de “crear oasiones de
reflexionar” y de sacarles provecho de la mejor forma posible, dominando el estrés,
yendo a lo esencial, confiando en configuraciones globales de indicios más que en el
análisi aguzado de cada uno o tomando desiciones sobre la base de una mezcla
lógica y de intuición.
La reflexión fuera del impulso de la acción
La reflexión fuera del impulso de la acción, a menduo es a la vez retrospectiva y
prospectiva, y conecta el pasado y el futuro, en particular, cuando el practicante esta
realizando una actividad que se prolonga durante varios días, e incluso varias
semanas,mpor ejemplo, una propuesta de proyecto.
La reflexión dominada por la retrospección su función es ayudar a construir un
balance, a comprender lo que ha funcionado o no a preparar la próxima vez.
La reflexión está dominda por la prospeccióncuando se produce en el momento de la
planificación de una actividada nueva o de la anticipación de un acontecimiento,
incluso de un pequeño problema inesperado.
La reflexión sobre el sistema de acción
La reflexión sobre la acción se rnueva constantemente con el devenir de los hechos
presentes.
La reflexión sobre el sistema de acción cuestiona los fudamentos racionales de la
acció: las informaciones disponibles, su tratamiento, los conocimientos y los métodos
con los que nos ayudamos.
De Bordieu es en donde el habitus es un pequeño conjunto de esquemas que
permite engendrar infinidad de prácticas adaptadas a situaciones siempre renovadas,
sin constituirsejamás en principios explícitos.
Nuestra acción es siempre la expresión de lo que somos, lo que conocemos como
personalidad o carácter en la lengua de cada día, más que un habitus.
La reflexión sobre su acción y sus esquemas de acción también remite al actor a su
inserción en los sistemas sociales y a sus relaciones con los demás. Cada uno
ocupado en sistemas de acción colectiva, Aporta de habitus, que la interacción
enriquecem empobrece o difere ncia. Aporta a su habitus que la interacción
enriquece, empobrece o diferencia, de suerte que hace posible funcionar con los
otros de forma relativamente estable incluso armoniosa.
Una reflexión tan plural como sus practicantes
En esta diversidad de los objetos yniveles de reflexión hay que añadir la de los
estilos cognitivos y las situaciones concretas. Para saber como un practicante
reflexiona en plena acción, sobre la acción, sobre los conocimientos y sus esquemas
de acción o también sobre los sistemas de acción colectiva en los que está
implicado, hay que obsevarle y preguntarle.
Llegaremos a captar mucho mejor el funcionamiento reflexivo de un practicante si lo
conducimos a contar episodios reflexivos.
De la reflexión ocasional a la práctica reflexiva
Un “enseñante reflexivo” no cesa de reflexionar a partir del momento en que se
consigue arreglárselar, sentirse menos angustiado y sobrevivir en la clase. Sigue
progresndo en su oficio, incluso en ausencia de dificultades o de crisis, por placer o
porque no puede impedirlo, porque la reflexión se ha convertido en una forma de
identidad y satisfaccción profesional.
Esta reflexión construye nuevos conocimientos, que tarde o temprano se utilizarán en
la acción. L a práctica reflexiva es un trabajo que, para convertirse en regular, exige
una actitud y una identidad particulares.
Emplear la reflexión ayuda a tener la acapcaidad de autorregulación y aprendizaje a
partir de su propia experiencia y del diálogo con otros profesionales. De este modo,
permitirá una rlación con la propia práctica y con uno mismo, una postura de
autoobservación, de autoanálisis, de planteamiento y de experiemntación, y facilitará
una relación reflexiva con los que hacemos.
La práctica reflexiva se aprende con un entrenamiento intensivo, lo que nos remite no
tanto al pequeño módulo de iniciación a la reflexividad, sino a las formaciones
completas orientadas al análisis de prácticas y a el procedimiento clínico de
formación.
Capítulo 2: Saber reflexionar sobre la propia práctica: ¿es éste el objetivo
fundamental de la formación de los enseñantes?
Se trata de una postura y de una p´ractica reflexiva que son la base de un análisis
metódico, regular, instrumentado, sereno y efectivo, disposición y competencia que
normalmente se adquiere a base de un entrenamiento intensivo y voluntario.
¿Por qué formar a los enseñantes para reflexionar sobre su práctica?
Todas estas cuestiones traducen una visión definida del oficio de enseñante yde la
escuela. El lector que no lo comparta no hallará las mismas razones para formar a
los enseñantes a reflexionar sobre su práctica.
Compensar la superficialidad de la formación profesional
Siempre se puede considerar que una mayor cultura y un mayor dominio de la teoría
aumentarán su imaginación didáctica y su capacidad de improvisación, observación,
planificación y trabajo y a partir de los errores o los obstáculos con que se topan sus
alumnos.
Una práctica reflexiva no es solamente una competencia al servicio de los intereses
legítimos del enseñante, sino que también es una expresión de la conciencia
profesional.
Vale más enseñar a un hombre hambriento a pescar que regalarle el pescado.
Favorecer la acumulación de saberes de experiencia
Toda experiencia no siempre genera el aprendizaje de forma automática. Una rutina
eficaz tiene precisamente la virtud de que evita el planteamineto de preguntas.
Desarrollar una práctica reflexiva significa aprender a apreovecharse de la reflexión
gracias a:
 Un ajuste de los esquemas de acción, que permita una intervención más
rápida, más concreta o más segura.
 Un refuerzo de la imagen de uno mismo como profesional reflexivo en proceso
de evolución.
 Unsaber integrado, que permitirá comprender y dominar otros problemas
profesionales.
La reflexión resulta más fructífera si también se nutre de lecturas, formaciones,
saberes teóricos o saberes profesionales creados por otros, investigadores o
practicantes. Evidentemente, es de desear que los conocimientos de la experiencia
sean “fecundados” por una verdadera cultura de las ciencias de la educación.
Acreditar una evolución hacia la profesionalización
Algunos enseñantes no aspiran a ejercer una profesión, puesto que les conviene
funcionar respetando el programa, los horarios y los procedimientos preescritos. A
veces, no poseenla identidad ni la relación con la existencia que les permitirá
considerarse como actores responsables y autónomos, tanto en el trabajo como en la
ciudad o la vida privada.
La profsionalización se concibe en la mente de los practicantes y en el mensaje que
envían a los otros actores.
Preparar para asumir una responsabilidad política y ética
Sí bastara con aplicar un principio, no habría dilema. La formación nopuede-no más
que los programas- dar una respuesta, ni siquiera un consejo. Puede contribuir a que
cada uno se haga su propio criterio, en función de un entrenamiento que explique a
la vez la situación, las alternativas y losenvites. La postura y la competencia reflexiva
no garantiza nada, pero ayudan a analizar los dilemas, a creae elecciones y a
asumirlas.
Permitir hacer frente a la creciente complejidad de las tareas
La enseñanza ya no es lo que era.
La reflexión permite, en cambio, transformar el malestar, los desórdenes y las
decepciones en problemas, que pueden plantearse y a aveces resolverse con
método.
Ayudar a sobrevivir en un oficio imposible
Aprendemos de la experiencia, ciñendonos cada vez más a ese margen estrecho en
el que la ompetencia profesional marca la diferencia. Para verlo más claro , a veces,
se dbe aceptar el reconocimiento de que podríamos haberlo hecho mejor y
comprender por qué no lo hemos conseguido. El análisis no suspende el juicio moral,
no vacuna contra toda culpabilidad, sino que induce al practicante a aceptar que no
es una máquina infalible, a tener en cuenta sus prefrencias, dudas, espacios vacíos,
lapsos de memoria, opiniones adoptadas, aversiones y predilecciones, y otras
debilidades inherentes a la condición humana.
Proporcionar los medios para trabajar sobre uno mismo
Para aceptar formar parte del problema, es necesario ser capaz de reconocer en uno
mismo las actitudes y la sprácticas de las que no tenemosespontáneamente
conciencia, e incluso que nos esforamos por pasar por alto. No resulta agradable
admitir que no dominamos todas nuestras acciones y actitudes, y todavía resulta más
agradable darse cuenta de lo que escapa no siempre es presentable…
Así que, es importante que la formación prepare al enseñante para convertirlo, en
ciertp modo, en su “propio supervisor” y en un interlocutor a la vez condescenciente y
exigente.
Ayudar a afrontar la irreductible alteridad del aprendiz
Reflexionar sobre la propia práctica también significa reflexionar sobre la propia
historia, los habitus, la familia, la cultura, los gustos y aversiones, la relación con los
demás, las angustías y las obsesiones. La formación debe dotar a la mirada sobre
uno mismo dfe un poco de sociología, un poco de psicoanálisis y sobre todo, debe
proporcionar un estatus profesional, claro y positivo. Ni narcisismo, ni
autodesvalorización, sino un intento de comprender de dónde provienen nuestras
relaciones con los demás.
Favorecer la cooperación con los compañeros
Evidentemente, para aseurar esta regulación, es preciso comunicarse en un registro
que no agrave las tensiones, lo silenciado o las heridas, pero que, por el contrario,
permita explicarse.
La cpacidad de reflexión de cada uno es un ingrediente del análisi colectivo del
funcionamiento y una baza fundamental en la regulación de las relaciones
profesinales y el trabajo en equipo.