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el instante eterno

Inés Marful

una sucesión de mutaciones. el pez “estuvo allí”. recabar en la presencia muda ese plus de significatividad que hará de nuestra fotografía no ya una reproducción mecánica del rostro. Porque ni las palabras ni las fotografías pueden dar cuenta de todo lo que huye. Cambian las aguas y el fotógrafo. como dice Cristina Peri Rossi. pero en general imperceptibles. se cuelgan sus pertrechos. entre la apertura y el cierre de un diafragma que nos permitirá fijarlo en el éxtasis de una fulguración Todo fotógrafo. sus redes de cristal. son como niños que se adentran desnudos en el caudal de un río en el que. como cuando somos víctimas de una enfermedad. Aparte de su condición metafórica. pero el pez del alma. La incidencia de la luz… en una cámara oscura. de su firme y pausada condición de escultor. o el personaje. sin embargo. como escrito en el agua. una linterna. las aguas cambian sin repetirse nunca. de su avance implacable. en el seno materno. en ocasiones drásticas. no es el lenguaje. Efectivamente. irrepetible. como dijo Heráclito. toda fotógrafa. Ningún epitafio más . haciéndonos carantoñas desde la casa de un ser cuya casa. e intentan atrapar el pez del alma. Sorprenderlo en un punto. no hay nada que objetar a esta etimología. la materialidad del rostro fluye hacia adelante en un despliegue infinito de apariencias. es como mojar las manos en el curso de un río. Abismarse en el contacto de un fragmento del que. es la incidencia de la luz sobre un soporte fotosensible lo que hace posible fijar una imagen fotográfica. de ese rostro que se atreve a mirarnos a los ojos y a estampar en los sensores de nuestras cámaras un trazo pasajero. Retratar es un arte difícil y suele suceder que en lugar de atrapar el pez. todo rostro ha iniciado su viaje hacia la muerte. un accidente o una emoción devastadoramente intensa. van tallando en la carne la historia de una vida. o bajo un gesto teatral que lo cobija como cobija a las truchas el perejil de las riberas. una llave. casi siempre corre a esconderse entre las piedras de la timidez. y graphos. nos gustaría extraer una dimensión más amplia. pues no se sabe de las ondas luminosas que se hayan entregado nunca a las labores del escribano. o la fotógrafa. Tempus fugit Ya desde el instante mismo en que sus rasgos empiezan a prefigurarse. escritura. diga Heidegger lo que diga. una ruta de acceso o una barca que nos permita adentrarnos en las aguas de la interioridad. Es. sino un cierto salvoconducto. una tiene que conformarse con levantar acta de que. pues.El instante eterno Fragmentos para una poética del retrato fotográfico L a palabra fotografía procede del griego photos. Entre ambos momentos. Si acaso de esa acuidad fluyente. luz. como apuntaba con acierto Marguerite Yourcenar. Testigo del tiempo. si es que existe. la escritura de la luz.

¡cuánto amamos los nombres y las imágenes! De qué modo nos aprovisionamos de nombres y de imágenes y los guardamos. esencialmente. en las maletas de un corazón que late apresurado hacia la muerte. sentado en el sofá de su casa con ese gesto de tímido irredento que no sé si nuestras humildes fotografías han sabido arrancar de entre la niebla del tiempo: “la fotografía es un arte funeral”. En el Libro del Génesis se sostiene que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza y le ofreció un lugar en el Paraíso. Ca. con los ojos quién sabe si abroquelados tras las gafas de pasta. Dios traza el mundo con un compás. Platón había hablado de la humanidad en parecidos términos. sabiendo que nuestras pobres cámaras nunca podrían levantar el velo que esconde lo inasible. como las truchas. Su posterior expulsión a la sentina del mundo guarda un . Nos lo decía Antonio Muñoz Molina. y cada mujer. Muchos siglos antes. cierta. dando por hecho que cada hombre. 1250. Y miraba a la cámara. mecidos por el viento o escribiendo en el agua los nombres y los rostros que juegan a mostrarse para esconderse luego bajo el perejil de las riberas.” Y. siguiendo los principios matemáticos sobre los que se fundamentan las Ideas.”2 La afirmación.certero que el que el poeta John Keats redactó para su tumba: Here lies one whose name was writ in water 1. como el que vierte su vino en un odre varias veces centenario. con cándida avaricia. no son más que una Ilustración procedente de una Bible moralisée en la que. ese velo de piedras y de raíces que se remontan calladas hacia la noche lenta de la especie. Y en su boca había ese gesto del que huye riendo. en la que Sontag abunda a la platónica manera hasta calificar a la fotografía como “simulacro de conocimiento y sabiduría”3 es. sin embargo. dando lugar así a un dualismo al que la religión cristiana se incorporó. del aliso. Pequeña alma mía En la primera frase de su ensayo Sobre la fotografía. en cuerpo y alma. las ramas del alerce. Veinticinco siglos antes. lo que sin duda vale también para las fugaces apariencias que envolvieron su imagen. réplica sensible de un modelo ideal que permanece escondido en los empíreos de lo inteligible. Susan Sontag advierte que “la humanidad continúa viviendo en la caverna platónica. el emperador Marco Aurelio le había dado la razón al escribir: “Muy pronto no seré más que un nombre. disfrutando aún de la ancestral costumbre de contemplar meras imágenes de la verdad. el alfabeto ignorado de los árboles con que nuestros antepasados se escribían versos que iban de un lado a otro.

pudimos contemplar el desfile de las sagradas Formas. de la que nos es dado saber en tanto en cuanto gozamos de la capacidad de recordar el tiempo en que. el neoplatónico Plotino se negara a los requerimientos de los escultores arguyendo: “Bastante me fatiga tener que arrastrar esta sombra falaz en la que la naturaleza me ha encarcelado. Las más pequeñas atraviesan el centro de las pupilas. huella como arrasada de lo que un día fuimos.estrecho parecido con la caída de las almas platónicas desde la región supraceleste en la que habitan las Ideas y justifica. el número áureo indica la proporción que debe darse entre las distintas partes de una figura para . de los sentidos a la esencia. ¿Consentiré. Las palabras de Antonio Colinas definen bien esa tensión entre materia y espíritu: “El rostro. de las que las formas accesibles a nuestros sentidos no son más que un débil trasunto. aquel que sea capaz de adecuar sus figuras a los imperativos de una geometría trascendental que descansa sobre el número áureo 1. El Dios geómetra de Platón ha diseñado el cosmos disponiendo los cuatro elementos en la forma y número que exige la necesaria y bella armonía matemática.” El caso es que si Platón levantara la cabeza -lo que sería muy de agradecer. Incripción del rostro de la Gioconda. que se perpetúe la imagen de esta imagen?” El ideal platónico de Belleza. (…) Huella leve. a envilecer un grado más la falsedad de nuestras percepciones. de lo visible a lo inteligible. tal como nos recordaba Gustavo Bueno. por medio del intelecto”4. humilde. como plagiarios de un mal plagio. se acoge a los postulados pitagóricos al afirmar que el mundo de las Ideas ha sido diseñado por un matemático sublime. humilde huella del firmamento. interpretado y vuelto a interpretar en los distintos cánones propuestos por filósofos y artistas hasta bien avanzado el Renacimiento.no habría tenido la menor duda en expulsar a todos los fotógrafos de la República. en secciones rectangulares obtenidas conforme a la proporción áurea. Un buen artista será. por tanto. además. del firmamento en el que nos miramos siempre. en ambos casos. siguiendo el séquito de los dioses. acaso sólo una leve. ya que. debe de haber sido un simulacro muy bello. si hemos de creer a sus biógrafos. De ahí que. de Leonardo da Vinci.618033… También conocido como phi (Φ) en homenaje a Fidias. hasta el punto de otorgar a las ciencias matemáticas “el poder de ascender de la caverna a la luz. la necesidad de construir una escala ontológica que nos permita recuperar nuestra condición originaria. tal como expulsó a los dramaturgos por no producir otra cosa que réplicas de réplicas y contribuir así.

en los nuevos modelos cosmológicos. Es así como un erudito como Zhang Hua ha podido escribir versos tan extraños a nuestra sensibilidad: “Hay un río. en medio de una plaza. sea cual sea la intención con que ha sido concebida a lo largo de la historia. . El canon platónico de belleza debe hacer abstracción del modelo sensible. de las ramas o las nerviaciones de las hojas de los árboles. aquí y allá. hoy los dioses se disuelven como la espuma. en el estudio de los patrones de crecimiento de las caracolas.” El río nos persigue. perseguimos la armonía de la composición y el encuadre de una fotografía. el aire en el aire o la luz en la luz. lo cierto es que ha venido alimentando una inquietud anticipadamente póstuma. ya sea ésta de oro de plata o de cualquier metal. a buen seguro. llamado Ning. una esencia irreal e impersonal en la que cuerpo y espíritu se sumergían como el agua en el agua. una existencia eterna y separada. para acogerse al número y a la proporción que reinan para el filósofo en el topos uranos del mundo inteligible. en un mar de dudas y aún para vaciarlo. al fin. ha venido acompañándonos desde nuestros orígenes. en tierras de Asia -es útil recordar que Buda y Platón son prácticamente contemporáneos-. un río cuyas aguas atraviesan toda vasija con la que se las quiera coger. de ahí su resonancia funeral. su persistencia arranca del deseo de infundir en ella el aleteo de lo eterno. Su curso se bifurca y las aguas de Oriente y Occidente se separan durante siglos para reunirse. las semillas de un pensamiento que contemplaba el universo como un continuum. Las disquisiciones a que dio lugar esta visión del mundo ocuparon por igual a músicos. y. en el campo de la geometría fractal o en los manuales de maquetación que siguen las proporciones de la sección áurea o la regla de los dos tercios. arquitectos. consciente o inconscientemente. Mientras tanto. teólogos. del formato de un carnet de identidad o de las particiones con las que. “infectado de carnes humanas. La Antigüedad nos visita sin que lo sepamos y sus sorprendentes hallazgos resucitan indemnes a través de las proporciones de un folio. Nada parecido a las promesas de resurrección con las que el cristianismo nos ha hecho morder el señuelo de una identidad a quien Dios ha concedido la gracia suprema de poder perpetuar. más allá de la muerte. colores y otras muchas fruslerías mortales”5. Bajo la claridad del mediodía. Batidos por el oleaje de la ciencia. es una división en dos de un segmento según las proporciones dadas por el número áureo. el demente nietzscheano. La sección o razón áurea.” O “Por Tingzou nace el río Ba. solapadas o no. epígono de Hegel. el deleite por la reproducción de la figura humana. brotaban. está hecha para sobrevivirnos y. que fue para Platón la relación matemática perfecta. que no fluye. Sea como fuere. Sólo con hojas de calabaza puede uno cogerlas. La imagen. más o menos idealizada según imperativos de orden estético o metafísico.que entablen entre ellas una relación de armonía y consenso que garantice el funcionamiento del conjunto como un todo unitario. escultores y pintores y muchas de sus ideas resurgen hoy.

exclamó. noche y más noche? ¿No se han de encender linternas a mediodía? (…) También los dioses se corrompen. pero este demonio también reacciona al ácido acetilsalicílico.a través de las filosofías orientales. entró en varias iglesias y entonó en ellas su Requiem aeternam deo. Las gentes se congregan a su alrededor riendo: han verificado ese duro tránsito de la creencia a la increencia que es. de camino. que se ha librado del peso de Dios y navega suspendido en su levedad insoportable. como errantes. nec sine te. a través de la nada infinita? ¿No nos echa su aliento el espacio vacío? ¿No hace más frío? ¿No viene constantemente la noche. que el hombre loco. reflexión mucho menos conocida que esa coplilla popular que la traduce sin alterarla: ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio… La querencia de Occidente por una salida a la crisis del sentido de la vida -del que Dios fue durante siglos depositario y garante. lo suyo es apartarlo. y por decirlo con un solo ejemplo. por lo tanto. nec tecum possum vivere. aquel mismo día. que citemos in extenso al filósofo de Basilea. resultar consolador para el occidental de nuestros días. el sujeto moderno aterriza bruscamente en la certeza de que era el hombre el que había hecho a Dios a imagen y semejanza suya. exigencia moral alguna. además de no hurtarse a la experiencia de los sentidos. en efecto. “¿Adónde se ha ido Dios?”. personal y antropomórfico. Pero el injerto de nuestra tradición en la tradición oriental resulta tan difícil como fraudulento. Y que. ahora que la ciencia y la tecnología nos proporcionan cada día un sinnúmero de inventos que. Prueba de ello es que las estatuas de Buda solamente aparecieron cuando el espíritu helénico fecundó la mente de los pueblos indios. Pero. Vosotros y yo. y en particular del budismo.”7 No obstante. su indudable potencial emancipatorio? En poco más de veinte siglos hemos pasado del idealismo trascendental platónico. aunque se trate de un ateo convicto y. no es más que una de las caras que presenta este proceso de secularización en que se halla inmerso el mundo postilustrado: el mensaje de Buda podría. sino las sepulturas y cementerios de Dios?” Si la tradición platónico-cristiana había sostenido que Dios había hecho al hombre a su imagen y semejanza. ¿Cómo renunciar a la apariencia en un mundo que ha cambiado el culto a lo divino por el culto a la apariencia dilapidando. habiéndole sacado y haciéndole hablar. ¿cómo lo hemos hecho? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Quién nos ha dado la esponja capaz de borrar todo el horizonte? ¿Qué hacíamos mientras le arrebatábamos a esta tierra la luz del sol? ¿Hacia dónde se encamina ahora? ¿Hacia dónde nos encaminamos nosotros? ¿Apartándonos de todos los soles? ¿No nos precipitamos continuamente? ¿Hacia atrás. pues. “puede que haya un demonio del dolor de muelas que San Antonio Abad puede vencer. ¡Dios ha muerto! (…) Se cuenta. “Voy a decíroslo. como sostuvo el poeta Marcial. Permita el lector. estas iglesias. Lo hemos matado nosotros. además. De ahí a negar tanto al demonio como el poder de San Antonio no hay más que un paso.enciende su linterna para buscar a Dios. parecen no imponer su Ley ni comportar. sin duda. a un lado y a todas partes? ¿Existe todavía para nosotros un arriba y un abajo? ¿No vamos. que abominaba de las imágenes en pos de un . Todos somos sus asesinos. La razón es simple en su complejidad: el budismo invita a prescindir de toda especulación estéril y a contemplar en silencio el apacible desfile de las apariencias. estancados hasta entonces en su inquietante mutismo iconógráfico. y que. como Dios manda. Como resume Raimon Panikkar. siempre había replicado: “¿Qué son. como dice Lluis Álvarez 6. uno de los tragos más amargos que ha tenido que apurar la historia contemporánea.

“La búsqueda de la belleza -ha escrito Umberto Eco-. al menos las palabras. No obstante. y toda nadadora. abandona el cielo y lleva al artista a sumergirse en las profundidades de su propia materia”9: es el tiempo paladeable de Bergson. Si la carne se revelaba mortal. el tiempo abocado a su propia y significativa fragmentación en el puntillismo y el cubismo. con un murmullo mecánico. La manecillas. a vivir sumergidos en un mundo de imágenes. la humanidad postilustrada empezaba a escuchar los “tenues avisos” de una autonomía que recortaba de cuajo su silueta ontológica: con su incierta fecha de caducidad inscrita a un tiempo en las características de la especie y en los caprichos de la historia individual. non omnis moriar. el individuo moderno tendría que pagar el peaje de su autonomía como sujeto con la moneda de lo que Hegel llamó “la conciencia desdichada”. De ella habría pensado Platón que. en los sensores de nuestras cámaras. incluso para quien había asestado el golpe. con cierta ironía. ¿Qué hay en esas réplicas de los rostros que un día estuvieron frente a nosotras y que ahora brotan. hay tardes como ésta. De que las imágenes. dan muerte a un creador incapaz de prorrogar su estancia en este mundo. Anticipado por la intuición visionaria de Hegel. lleva por apellido Claria? Palabras para un rostro nació con el propósito de responder a esas preguntas. habían conseguido vadear el río de la historia un siglo tras otro sin dejar de alcanzar el otro lado. “demasiado humano”. como Horacio reconoció con orgullo. tal vez retazos del alma o del âtman. arrojado como un despojo a la miseria de la caducidad como a los cándidos fosfenos del evento. A medida que su manumisión de los prejuicios religiosos iba en aumento. el de Proust abismado en el sabor. el tiempo caleidoscópico de Joyce o de Virginia Woolf. al fin. Tiempo que huye en los relojes. en la que volvemos de Madrid con nuestras pesadas mochilas al hombro. el del heideggeriano Dasein. el ser era. De hacer hablar al silencio. el que empezaba a abrirse a las tonalidades de su propio transcurso en las pinturas de Manet. tal como anotaba Max Weber. A principios del siglo XIX. de las entrañas de una Epson que. de Ridley Scott.de lo privado. variaciones del tiempo y de la especie. Van Gogh. encerrado en el “férreo estuche” de la Razón. la fotografía empezaba a experimentar con una nueva forma de permanencia.imperativo de Verdad que llevaba implícita una sólida alianza entre ética y estética. se nos antojan perladas por un sudor helado y metafísico. el martillo antimetafísico de Nietzsche había procedido a la liquidación definitiva de lo suprasensible en aras de una apuesta por lo sensible que. ¿Qué hay en un rostro? ¿Qué hay en un rostro? La luz dibuja rasgos. de su magdalena. en Blade runner. era tan depravadamente real que podría hacerse pasar por la naturaleza misma. que ayer se revelaban en un baño químico y hoy surgen en la pantalla de Photoshop. no siendo más que una mera proyección en la pared posterior de uno de aquellos artilugios que la esposa de un pionero como William Henry Fox Talbot bautizó de “ratonera” óptica. el tiempo de los replicantes que. no dejaría de mostrar su lado humano e. En adelante. se sumerjan en las aguas de un río del que poco sabemos y en el que todo nadador. Monet o Cézanne. “débil trama de tiempo”8. No obstante. como acierta a decir Francisco Brines. que es espesor existencial y es nostalgia. como en un cuento de Cortázar. en que nos gana la . navega sin brújula en el remolino de lo subjetivo y -repare el lector en la deuda que hemos contraído con todos y cada uno de los autores que han estampado su firma en esta colección.

es a Girolamo Cardano (1501-1576) a quien debemos la aplicación de una lente correctora al agujero estenopeico. combinación que prefiguraba. Honda necesidad que encuentra su manifestación característica en el retrato y que se halla en función directa del esfuerzo de la personalidad por afirmarse y tomar conciencia de sí misma. En 1525. protejamos nuestros ojos con un par de gafas oscuras o con un cristal ahumado. se remonta al siglo XIV. un invento que ya Aristóteles había empleado en el siglo IV a. por si fuera poco. la historia había producido la demanda social que culminaría con su invención. Sin embargo. tal como sugiere Gisèle Freund. no sin antes haber provisto una variada oferta de fórmulas a través de las cuales las clases sociales en ascenso podían gozar del privilegio. Con el ascenso de las capas burguesas y el incremento de su bienestar material. Guillaume de SaintClaud. hasta entonces al alcance de muy pocos. en tales circunstancias.”10 . El hallazgo complementario de los compuestos químicos capaces de fijar la imagen obtenida por este método no se produciría hasta el siglo XIX. El ingenio era sencillo y su nacimiento un fruto más o menos azaroso de la experiencia cotidiana: basta con elegir un día de sol y encerrarse en un cuarto a oscuras con un pequeño agujero en una de las contraventanas para que la imagen del paisaje exterior se refleje. lo que hoy entendemos por una cámara fotográfica. El nacimiento de la fotografía Las primeras técnicas fotográficas son fruto del deseo de fijar las imágenes que se producían en el interior de la cámara oscura. Alberto Durero (1471-1528) aporta un sólido ejemplo del interés por las nuevas técnicas de dibujo en la edición ilustrada de su Introducción al arte de la medida. describió con detalle el sencillo protocolo que. varios siglos antes de su nacimiento oficial. la incorporación de la cámara oscura a los pertrechos del pintor. le permitió observar el disco solar “en su habitual integridad” para convertirse a continuación en una aguzada hoz que “parecía empeñada en advertir de algún augurio fúnebre a los espíritus de los mortales”. época en la que Leon Battista Alberti (1400-1472) o Piero della Francesca (1420-1492) recomendaban el uso de visores con el fin de obtener efectos de profundidad a la vez más realistas y agradables. de C. podemos intentar practicar un orificio en el tejado. Si lo que queremos contemplar es un eclipse de sol sin abrasarnos las retinas. para poder contemplar los eclipses solares.sensación de que nuestras imágenes no revelan más que las irisaciones de la luz en el agua de un río que no fluye. Siguiendo a Freund. la subida de las clases medias en el mismo interior del aparato social que hasta ahora reposaba sobre una base aristocrática. y nos asaltan borgianas como aquella. que sostiene que “todos los hombres son el mismo hombre”. por impulsos sucesivos. tan célebre. el día 5 de junio del año 1285. posibilidad que. en las condiciones de habitabilidad que suelen poseer las casas en el primer mundo hace que. invertida. nuestras cámaras son de metal y nuestras lentes un pobre vidrio convexo que en nada se parece a las hojas de las calabazas. Un astrónomo parisino de finales del siglo XIII. y que. momento en el que. “hacia 1750 comienza a esbozarse. en la pared del fondo. pero. si la intrincada historia de la cámara oscura no nos engaña. entre otros artilugios destinados a mejorar la captación de los rasgos y las perspectivas. de ver su figura impresa en un retrato. aumenta la necesidad de hacerse valer.

habría de liquidar en nombre de la Razón soberana. Dibujo al fisionotrazo realizado por Francisco de Paula. la que impulsó la investigación que habría de combinar las ya conocidas capacidades de la cámara oscura con los procedimientos químicos que permitirían aprovechar las impresiones de la luz y atrapar las imágenes en una instantánea fija.. los inicios de la Modernidad. la creciente demanda social. H. el consiguiente ascenso. que. Un acontecimiento político. 1790. Fue. dependiendo de la distancia que se interpusiera entre modelo y aparato. a las pacientes prospecciones de un erudito inglés: William Henry Fox Talbot (1800-1877). le había tocado en suerte abrir oficialmente el discurso de la Modernidad. en no menor medida. Nada menos casual que las investigaciones que habrían de arrojar como resultado la aparición de la fotografía se den precisamente en el Siglo de las Luces y sean prácticamente simultáneas del grito hegeliano que. visible en la expansión de la moda de las miniaturas. reservados a las vidas de santos. como apuntaba Freund.El florecimiento del retrato en miniatura. permitía realizar perfiles detallados a cualquier escala. erigiendo a Francia en el epicentro de un auténtico seísmo racionalista. en una breve sesión. en los albores de ese “tiempo novísimo” que anuncia Hegel y que. coexiste con la rápida expansión de los perfiles o siluetas rápidamente recortadas sobre papel charol y. advierte ya El señor Wilkinson. hoy. Londres. decreta la muerte de Dios y anuncia los albores de un mundo nuevo. habría de convertirse en el punto de ancla de los nuevos tiempos. permitió aportar a las populares siluetas los rasgos del rostro. sobre el incuestionable legado kantiano. gracias a un aparato dotado de un visor y un estilete mojado en tinta. las alegorías edificantes y las estampas cortesanas .”11. En el Prefacio a la Fenomenología del Espíritu. un Hegel al que. la imagen de una persona amada. muy pronto. la Revolución Francesa. efectivamente. Pintores y grabadores se vieron obligados a aprender una técnica que. siluetas y fisionotrazos. permitía alojar en la intimidad de un dije. Sus primeras conquistas se deben a la embrollada historia de la búsqueda de soportes y emulsiones que entretejió durante años las vidas de los franceses Joseph Nicéphore Niepce (1765-1833) y su hijo Isidore con Louis-Jacques-Mandé Daguerre (1787. andando el tiempo. por tanto.. por un precio más o menos módico. ya en 1802. dando lugar al fisionotrazo. El espíritu ha roto con el mundo de las ideas vigentes hasta aquí y está en trance de hundirlo en el pasado y anda entregado al trabajo de su transformación. con una técnica que. Retrato a la silueta. los que habían sido hasta entonces los fundamentos del mundo occidental. situamos. La industrialización. Pedro Girón y Pimentel. que “no es difícil ver que nuestro tiempo es un tiempo de nacimiento y de tránsito hacia un nuevo período. un reloj de bolsillo o una polvera. de una burguesía comercial con ambición de protagonismo social y político y la manumisión del arte de los viejos repertorios iconográficos.1851) y. Y.

una ruptura cada vez más profunda con los fundamentos platónico-cristianos que habían venido sosteniendo la cultura occidental. parece ser uno de los balances finales que arrojó la colaboración entre ambos. fechando sus inicios en 1793. el negativo del Punto de vista tomado desde la ventana de Le Gras (1826). sino que abarrotó el aforo de asientos destinado al público levantando una polvareda de . Hija de un dios menor. había sido obtenida más de una década antes. de suyo. la Razón y la Ciencia toman el relevo de la religión y el sujeto moderno. Hombre ilustrado y con espíritu emprendedor. donde Niépce tenía su estudio. vagabundeo de cuyas aporías y perplejidades sigue dando cuenta nuestra historia reciente. continuó a través de su hijo Isidore. En adelante. Punto de vista tomado desde la ventana de Le Gras. la fotografía se ofrece como la metáfora más certera de una apropiación del mundo que muy pronto dejaría ver su rostro jánico. al contrario que Niepce. la primera imagen fotográfica. liberado para el ejercicio de la conciencia autorreflexiva y la autonomía moral. que habían sido consideradas como las leyes inmanentes de un mundo creado por Dios. de Bien y de Belleza. iniciarían un vagabundeo sin retorno en busca de un asidero firme al que aferrarse. 1826. privadas de soporte metafísico en virtud de un proceso de secularización imparable. colaboración de la que. las ideas de Verdad. La invención de la impresión sobre placa de cobre chapada en plata o daguerrotipo. empieza a ser capaz de crear réplicas del mundo cuyo realismo rebasa con mucho el realismo de la pintura o de la escultura. La elocuente presentación que François Arago hizo del daguerrotipo ante la Academia de las Ciencias en 1839 no sólo convocó a una nutrida nómina de científicos venidos de diversos países. Aunque convencionalmente se tiene a Louis-Jacques-Mandé Daguerre por el inventor de la fotografía. con una apuesta por la racionalidad científica que exigía. y 1839 por el año oficial de su nacimiento. muerto Joseph Nicéphore en 1833.son los fenómenos que. pues. los revolucionarios franceses tomaron como el comienzo de “una nueva era”. Daguerre pronto hizo de su invento una cuestión de estado. Joseph Nicéphore Niépce. En ella. La Modernidad se inicia.

Seguro que estás en tratos con el maligno. Siempre estuve seguro de que perfeccionarías tus procesos hasta igualar o superar el de Daguerre. a la sazón. la astronomía. abunda en el carácter enigmático de las imágenes obtenidas por su amigo cuando. El mundo entero se había convertido en material inventariable. atrapada en el convulso interregno que se abría entre el declive de la metafísica y el triunfo imparable del positivismo científico. excitación extraordinaria. que premiaba a Isidore Niépce y a Daguerre con una renta vitalicia mientras renunciaba expresamente a su explotación comercial. Pero esto es realmente mágico. Expuestas ante las Cámaras de los Diputados y los Pares. la geografía o la medicina. Sus escasas dotes como dibujante habían espoleado la investigación que lo llevó a obtener los primeros dibujos fotogénicos -obtenidos mediante el contacto de un trozo de encaje o un ejemplar botánico sobre un papel impregnado en nitrato de plata y expuesto a la luz del sol. menudea en expresiones que definen la fotografía como “magia natural”. Además de uno de los primeros daguerrotipos. haciendo hincapié en el indudable interés que presentaba para la evolución de la física de la luz. poco tiempo después.adquisición por el Estado francés. Con elocuente oratoria. las posibilidades de la daguerrotipia propiciaron su Los pasos de esta pequeña odisea quedaron registrados en El pincel de la naturaleza (1844-46). París era el epicentro de un terremoto de imágenes cuya honda expansiva no sólo se dejó sentir en toda Europa sino también en la lejana y joven Norteamérica. embarcado en la misma búsqueda.y. que se hallaba. “imagen sobrenatural” o “arte negro”. obra que. esta imagen incorpora a los rudimentos del nuevo arte las dos primeras figuras humanas: un limpiabotas y su cliente. Los largos tiempos de exposición hacen que las cabezas de los personajes aparezcan ligeramente desdibujadas por el movimiento. en una carta fechada en 1841. le dice: “He leído la circular que he recibido esta mañana sobre el calotipo. Año de venturas para Daguerre.”12 . Una de las vistas del Bulevar del Templo obtenidas por Louis-Jacques-Mandé Daguerre en la primavera de 1839. 1839 habría de convertirse en un potro de tortura para el erudito británico William Henry Fox Talbot. Sir John Frederick William Herschell (1792-1871). Arago se anticipaba a los servicios que el flamante descubrimiento podría prestar en los distintos campos del saber. a la invención del calotipo.

como hemos dicho. Los relicarios de la Browning. cum grano salis. y la publicación de la obra de Darwin Sobre el origen de las especies (1859) aportaba datos sombríamente concluyentes de que era hora de empezar a desconfiar en la existencia de un plan divino que rigiera los destinos de la naturaleza. a los experimentos de Aristóteles. (Véase Fotografia). las cualidades del estereotipo. el Definido. o la llamada por Talbot “escritura secreta”. Es ese entusiasmo por la exactitud de la memoria el que guía la pluma de Elisabeth Barret Browning cuando. en una carta fechada en 1843. se dice: “Dejará en desuso la pintura. del modelo. En el Diccionario de las ideas admitidas.” En Daguerrotipo. (Véase Daguerrotipo).asentar su posición en la historia recogiendo.” Intentando frenar el inevitable relevo de los pinceles por “el pincel de la naturaleza”. por unos y por otros. declara que prefiere “uno de estos relicarios de un ser amado antes que el más delicioso de los trabajos jamás producidos por un artista”. a partir de entonces. se inscribían. Flaubert se reitera en su presunción: “Ocupará el lugar de la pintura. Negativo de dibujo fotogénico. el caso es que el trazo fotográfico parecía amenazar con munición de largo alcance los destinos de la pintura figurativa y. Pero Herschel bromeaba.descubrimiento de la imagen latente y el revelado. 1842. sólo en virtud del proceso de positivado y seriación anticipado por Fox Talbot en la confección de sus calotipos de papel ha sido posible el desarrollo de la fotografía moderna. 1842. Dioses y demonios empezaban a retroceder con pasos lentos pero firmes. y aún metafísicas. muy en particular. en su fuero interno. William Henry Fox Talbot. Willian Henry FoxTalbot. y si fue a Daguerre a quien le fue otorgado el privilegio de aportar a la historia las incomparables imágenes obtenidas a través del daguerrotipo. la paternidad de la fotografía. en la entrada correspondiente a Fotografía. colocaban su invento en los orígenes de la futura fotomecánica. Mientras la técnica del daguerrotipo se limitaba a la obtención de una sola placa. como “la retina del sabio” o “el espejo con memoria”. en una larga y compleja estirpe de filiaciones cuyos primeros hallazgos se remontan. que hoy forman parte de cualquier historia de la fotografía. por lo demás -y atención a la alianza que . de Flaubert. artistas y mecenas arguyeron que sólo un pintor podía ahondar en las cualidades psicológicas. Niépce. en todo caso. Especie botánica. Especie botánica. el del retrato. Daguerre y Talbot se disputarían. todos sabían que retratistas tan geniales como Rafael o Rembrandt nunca habían pretendido revelar al sujeto en su ser más inaccesible e íntimo sino -realidad mucho más acorde con las coordenadas históricas en las que vivieron. Pero. Copia sobre papel salado a partir de un negativo de dibujo fotogénico. Sus respectivas aportaciones.