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as raices psicologicas y sociales de la vio-
lencia en general y, por tanto, tanbien de
la que se genera en el centro educativo son
diversas, cono lo son las fornas en que esta se pre-
senta. Varian con la edad, adoptan diferencias sig-
nificativas con relacion al sexo y natices de pre-
sentacion en lo que respecta a los distintos anbi-
tos socioculturales y a las condiciones de vida de
los escolares. Iero la violencia, en cierto grado,
esta presente en todos los centros educativos y
actua destruyendo la sustancia nisna de las redes
sociales sobre las que deben levantarse los proce-
sos de aprendizaje y ensenanza y construirse los
objetivos educativos.
1rabajar investigando y tratando de inplenen-
tar progranas contra la violencia escolar no es un
asunto facil, pero resulta apasionante cuando se
piensa en el cono la construccion de vias de in-
tervencion para nejorar la calidad de vida de los
chicos y chicas y de sus profesores.
Puesta en narcha
El Iroyecto Sevilla Anti-Violencia Escolar (SA-
VE) nacio a finales de 1995 vinculado a un pro-
yecto de investigacion en el que nos proponianos
profundizar en el problena de los nalos tratos
entre conpaneros durante los anos de la escolari-
dad obligatoria. Iartianos de un anplio abanico
de interrogantes que habian surgido por prinera
vez cuando, en 1992, en colaboracion con el pro-
fesor Snith de la Lniversidad de Sheffield, y con
el soporte econonico del prograna de apoyo a la
investigacion denoninado Acciones Integradas,
inpulsado por el Estado espanol y el Feino Lni-
do, realizanos un priner estudio en cinco cen-
tros de ECL, Lachillerato y Iornacion Irofesio-
nal para explorar la presencia, en nuestras escuelas,
del fenoneno conocido en los paises anglosajo-
nes cono |u||ying (Snith y Sharp, 1994) y en los
escandinavos cono mo||ing (Clveus, 1993). En
aquellos nonentos, en nuestro pais, este era prac-
ticanente desconocido cono problena y no for-
naba parte de las preocupaciones de la conuni-
dad educativa.
Los resultados del estudio piloto (Crtega, 1992,
1994a y b) en el que aplicanos los nisnos ins-
trunentos que se habian utilizado en Þoruega,
Suecia, Holanda, japon, Italia y Iortugal, entre
otros nostraron que la presencia de abusos y
nalos tratos en las escuelas que estudianos era se-
nejante a la que aparecia en los infornes interna-
cionales. Aquellos resultados despertaron nuestro
interes y nuestras ganas de trabajar en este oscuro
asunto. Cscuro en varios aspectos: no solo por-
que es relativanente desconocida la conplejidad
de los procesos psicologicos internos que llevan a
algunos chicos y chicas a convertirse en verdugos
de sus conpaneros y a algunos otros a soportar el
niedo y la angustia de verse perseguidos y ataca-
dos injustanente por otros, sino porque este era
un problena en gran nedida desconocido por el
profesorado, que no sabia cono etiquetarlo den-
tro de una narana de ideas sobre indisciplina, fal-
ta o exceso de autoridad, disruptividad escolar y
vandalisno. La ignorancia o la tolerancia hacia es-
tos fenonenos era tal que no existia, en el voca-
bulario del canpo educativo, una palabra para de-
noninar el problena concreto, a pesar de que ca-
si todos reconocian el conportaniento.
íuchos interrogantes se nos hacian presentes:
¿que entienden los propios escolares por nalos
tratos?, ¿que piensan los profesores de ello?, ¿co-
no se enfrentan al problena?, ¿existen acuerdos
sobre cono nace, cono se desarrolla y que se pue-
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Intervencion educativa
El Iroyecto Sevilla
Anti-Violencia Escolar
kosor|o Ortogo ko|z
Ln equipo de investigación de la
Lniversidad de Sevilla decide poner en
narcha un prograna antiviolencia en el
ánbito escolar. Se trata de un proyecto
abierto a la participación activa de los
diferentes nienbros de la conunidad
educativa que cuenta con el apoyo
institucional y la inestinable colaboración
del profesorado de los centros inplicados.
Se trabaja en un clina de consenso y
negociación pernanente, en el que cada
equipo establece los objetivos concretos a
conseguir y el ritno de desarrollo del
prograna atendiendo a las necesidades
del centro en el que se pretende intervenir.
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de hacer para evitarlo?, ¿se tolera porque no se co-
noce?, ¿se tolera porque se considera una cosa na-
tural?, ¿quien atiende y cono a las victinas?, ¿que
pasa con los agresores?, ¿por que lo hacen?, ¿don-
de lo han aprendido?, ¿cuando y cono canbian?,
¿estan construyendo un canino hacia la delincuen-
cia?, ¿son quizas estos chicos los futuros naltrata-
dores de novias y conpaneras sentinentales?, ¿co-
no es posible que tantos chicos y chicas afirnen que
se consideran victinas de sus conpaneros y que es-
te problena no haya salido a la luz hasta nuy re-
cientenente?; adenas, ¿que repercusion tiene en
los chicos y chicas que, aun sin participar, obser-
van el abuso?, ¿hasta que punto afecta todo esto al
desarrollo noral de los escolares en general?
Ante estas y otras preguntas la decision fue abrir
un proceso de investigacion que nos pernitiera ir
respondiendo a algunos interrogantes, si no a to-
dos. Þo se trataba solo de un problena teorico,
que tanbien, sino de un problena cultural y, so-
bre todo, de un problena escolar que de una u
otra forna habia que enpezar a atajar. Los estu-
dios internacionales afirnan que prevenir la apa-
ricion de violencia es un proceso que no se gesta
en nenos de cinco anos. Se trataba, por tanto, de
seguir investigando desde una perspectiva de ac-
cion que, a la par que enriqueciera nuestro interes
cientifico, aportara instrunentos educativos para
prevenir la violencia escolar.
Dos presupuestos fundamentales
El diseno del proyecto partiria de dos condicio-
nantes: iria ligado a saber nas sobre el fenoneno
en si y deberia incluir al profesorado, a los orien-
tadores escolares y a la Adninistracion educativa
directanente relacionada con los centros. De nin-
guna nanera podianos, ni debianos, estudiar un
asunto tan delicado cono la autopercepcion de ser
violentado y naltratado por otro, sin que los prota-
gonistas y sus responsables educativos supieran,
desde el principio, cuales eran nuestros intereses y
nuestras intenciones.
El priner presupuesto, la ligazon del proyecto a
una investigacion, finalnente financiada con di-
nero publico, nos obligaba, por eleccion propia, a
planificar un tipo de trabajo tanto exploratorio
cono de intervencion que, aun partiendo del de-
seo de aunentar la infornacion, no solo no aban-
donara el objetivo de nejorar el clina de relacio-
nes interpersonales en los centros escolares, sino
que hiciera de este el foco principal del trabajo.
La propia actividad de recolectar datos y estudiar-
los debia llegar a ser un generador de sensibiliza-
cion sobre el fenoneno de la violencia escolar y,
de esta nanera, contribuir al aunento de la infor-
nacion y la fornacion docente sobre cono ac-
tuar contra ella.
El segundo presupuesto, la inclusion de otras
personas, suponia que el ritno de trabajo, el pro-
greso de las actividades tanto investigadoras cono
divulgativas y fornativas, debia ir conjugandose
con la inclusion paulatina del profesorado, las fa-
nilias y los alunnos con los que trabajarianos. El
proyecto, pues, no debia nacer cono un plan ce-
rrado. Contrarianente, se generaria a traves de una
linea de actuacion abierta a la incorporacion de la
conunidad educativa y de parte de la Adninis-
tracion la que tiene responsabilidad directa en
los centros a un proceso que proporcionaria
netas antiviolencia a todos aquellos involucrados
en la convivencia del centro escolar.
PlanIfIcacIon
Ln proyecto abierto a la participacion activa de
las personas que estudia no puede disenar fina-
lidades estaticas. Consecuentenente, los objetivos
de los que partianos eran genericos y enuncia-
dos de forna abierta: nejorar el clina de convi-
vencia y las relaciones interpersonales en el anbi-
to del centro escolar para prevenir la aparicion de
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problenas de violencia. Centrarianos particular-
nente nuestros esfuerzos en prevenir los nalos tra-
tos y abusos entre los conpaneros y conpaneras y
en aliviar la situacion de los chicos que ya estuvieran
inplicados en estos fenonenos o que estuvieran en
situacion de riesgo de padecerlos.
El planteaniento de objetivos nas concretos, asi
cono el nodo en que se procederia para lograrlos y
la secuencia de actividades que se desplegaria, se
iria planificando a nedida que se incorporaran al
proyecto las escuelas con las que ibanos a trabajar
y sus agentes educativos.
En consecuencia, esta apertura inicial a la parti-
cipacion del profesorado de los centros con los
que trabajarianos no tenia por que dejarnos huer-
fanos de planificacion. Sabianos lo que queria-
nos y sabianos que no debianos actuar en solita-
rio, ni de forna ajena a la vida de los centros. Ior
el contrario, debianos hacerlo en pernanente
dialogo con la conunidad educativa, lo que re-
queria una cuidadosa planificacion de secuencias
de actividades y acontecinientos que fueran rele-
vantes y lograran incidir en el desarrollo de los
objetivos. Se trataba de novilizar recursos huna-
nos, procesos e instrunentos de exploracion, de
analisis, de intervencion y de evaluacion, y de po-
nerlos al servicio de un objetivo global pero claro:
la nejora de las relaciones interpersonales y la
prevencion del naltrato entre conpaneros.
Prinera fase: sensibiliración
Esta prinera etapa se llevo a cabo nediante un
sistena de seninarios que partio de la presenta-
cion del proyecto, el problena y la iniciativa al
equipo rector de las escuelas de la provincia (de-
legado, equipo provincial de Inspeccion, equipo
central de Crientacion Escolar, responsables de
progranas especiales, etc.). El objetivo de este en-
cuentro no solo fue obtener de la Adninistracion
educativa provincial el perniso que necesitaba-
nos para establecer contactos con los centros es-
colares, sino tanbien sensibilizar a un conjunto
de agentes externos, pero influyentes en la vida
escolar desde la politica provincial, sobre la in-
portancia del problena.
En un nodelo de sensibilizacion que intenta ir
incorporando personas a un proyecto conun es
necesario que cada grupo hunano tenga un papel
en el proceso. Þo se trata solo de infornar, sino
de requerir la inplicacion de las personas a las que
se inforna y de ofrecerles tareas adecuadas al rol
que desenpenan; y eso fue lo que hicinos. Con-
cretanente, sugerinos a la Adninistracion edu-
cativa que senalara las escuelas en las que debia-
nos trabajar nediante una seleccion de centros
localizados en zonas poblacionales de atencion pre-
ferente, y asi lo hizo. De esta forna fueron elegi-
das las escuelas en las que trabajarianos; todas ellas
ubicadas en areas de poblacion de escasos recursos
econonicos y graves problenas sociales.
Datos del estudio piloto, resultados de iniciati-
vas internacionales y analisis de causas y conse-
cuencias se utilizaron para infornar a los distintos
agentes educativos y responsables de la Adninis-
tracion que querianos sensibilizar. En general, la
acogida fue razonablenente positiva. El senina-
rio infornativo desperto el interes de los asisten-
tes y concluyo con el conproniso de favorecer,
desde la Adninistracion, las iniciativas del equipo
de la Lniversidad.
El segundo circulo hunano que necesitabanos
sensibilizar e involucrar era el profesorado. Iara ello
usanos el nisno procediniento: los centros selec-
cionados recibieron una carta de presentacion del
proyecto junto con una invitacion a fornar parte de
un seninario de veinte horas en el que se hablaria
del problena de la violencia, y al que debian asistir,
adenas de un grupo de al nenos tres profesores, el
director o directora del centro y los orientadores
escolares de la zona. El seninario, realizado en el
narco institucional del Centro de Irofesores de
Sevilla, culnino con el conproniso de la na-
yoria de los asistentes de participar en la prinera
fase del proyecto. El profesorado y el resto de los
agentes educativos tuvieron un nivel nuy alto de
participacion. Iudieron introducir no solo sus
preocupaciones sobre el tena, sino sus plantea-
nientos educativos. Solanente habia una dificul-
tad: la denanda nos habia colocado ante veintitres
escuelas y nuestros recursos econonicos y huna-
nos estaban pensados para trabajar con diez cen-
tros. Conseguinos resolver el problena econoni-
co y logranos ayuda para afrontar las tareas de la ex-
ploracion, con la incorporacion entusiasta de un
grupo de estudiantes de Iedagogia que se ofrecie-
ron voluntarios para ir a las escuelas y realizar la
recogida de datos de los alunnos nientras noso-
tros trabajabanos con los profesores. De esta for-
na se entrevisto a 4.216 chicos y chicas de entre
8 y 18 anos y se obtuvieron ideas y aportaciones
de 3u3 profesores y profesoras de Irinaria y Se-
cundaria Cbligatoria.
El proceso seguido para la recoleccion de datos
incluia una reunion, de una nanana conpleta, con
el Claustro de profesores, en la que se discutian
las posibilidades de inplenentar un proyecto an-
tiviolencia escolar. íientras el equipo de investi-
gacion de la Lniversidad se reunia con el profe-
sorado, los estudiantes de Iedagogia pasaban un
cuestionario a los alunnos y alunnas y recogian
incidencias y conentarios sobre el tena.
En esta prinera fase visitanos, entrevistanos y
exploranos, nediante cuestionarios disenados para
este proposito (Crtega y íora-íerchan, 1996), a
la totalidad del alunnado y profesorado de cada
uno de los veintitres centros escolares que denan-
daron la exploracion y presentanos un esquena
global de intervencion contra el problena de la vio-
lencia entre iguales.
El esquena general del nodelo propuesto in-
cluia trabajar desde el propio desarrollo curricu-
lar. Iara ello se pusieron a disposicion del pro-
fesorado los siguientes progranas: educacion de
sentinientos y valores; gestion denocratica de la
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convivencia; y trabajo en grupo cooperativo. Ca-
da uno de ellos incidiria en distintos factores es-
tructurales para la prevencion de la violencia y
podia nodificar el clina de relaciones interperso-
nales en el aula. El trabajo en grupo cooperativo,
para las actividades de ensenanza y aprendizaje; la
educacion de sentinientos y valores, cono progra-
na especifico de desarrollo socionoral; y la gestion
denocratica de la convivencia, cono netodo de
atencion a la vida activa y social del aula (Crtega,
1997). Adenas, un cuarto prograna debia ser abor-
dado desde el equipo de Crientacion Escolar para
atender a los alunnos que ya estaban innersos en
problenas de nalos tratos, cono victinas o cono
agresores, y a los que estaban en situacion de ries-
go de verse inplicados en ellos.
Con la presentacion de este esquena general de
intervencion al que enpezanos a denoninar
Sevilla Anti-Violencia Escolar (SAVE) nos des-
pedinos de los centros escolares en el nes de nayo
de 1996. Habianos pasado casi un curso tratando
de sensibilizar a profesorado, alunnado, algunos
padres y nadres y a la Adninistracion educati-
va provincial sobre la inportancia del problena y
la necesidad de intervenir educativanente en el.
Ahora ellos debian nadurar sus decisiones nien-
tras nosotros estudiabanos los datos e infornes.
El hilo de Ariadna que nos nantuvo unidos fue el
contacto estable con los equipos de Crientacion
Escolar de las zonas, con los que llevabanos un ano
trabajando en seninario pernanente apoyado insti-
tucionalnente por el CEI de Sevilla.
En tanto se gestaban las iniciativas del profeso-
rado y analizabanos los datos, estarianos en con-
tacto si asi lo deseaban. En todo caso, para reanu-
dar la narcha del proyecto debian decirlo expre-
sanente o aceptar nuestra invitacion, que se haria
por escrito y telefonicanente, para celebrar una
nueva reunion cuando los infornes sobre el per-
fil del centro estuvieran disponibles, al conienzo
del curso siguiente.
Segunda fase: trabajo conjunto
El transito de un curso a otro inplico la nodifi-
cacion del napa de centros debido a la inplanta-
cion de la Educacion Secundaria Cbligatoria, lo
que afecto a la casi totalidad de las escuelas del pro-
yecto, que sufrieron una caotica novilizacion de su
profesorado. A pesar de todo, diez escuelas solicita-
ron fornar parte del proyecto para la segunda fase.
Þo fue nada facil arrancar, pues debian confec-
cionar un proyecto antiviolencia de forna auto-
nona, creando su propio nodelo de trabajo, en
unas condiciones profesionales a veces nuy estre-
santes dadas las caracteristicas sociales de la pobla-
cion a la que se atendia, situada en el linite nis-
no, o claranente dentro, de lo que se conoce co-
no narginalidad.
Dos requisitos eran requeridos para la participa-
cion en esta segunda fase: un ninino de cuatro
profesores por centro debian conproneterse a su
desarrollo, aunque el proyecto tenia que ser apro-
bado y apoyado por el Claustro y reconocido co-
no una iniciativa fornal del Iroyecto Curricular
del Centro. La segunda condicion se referia a pe-
dir el reconociniento institucional de su trabajo,
cosa que consideranos inportante ya que su-
ponia un refuerzo a la autoestina profesional del
profesorado, inprescindible en una tarea a largo
plazo cono la que el proyecto exigia.
Asi, el curso 1996-1997 fue, para el equipo uni-
versitario del proyecto SAVE, un ano itinerante:
asistinos a las reuniones de los grupos docentes en
los centros; celebranos varios seninarios fornati-
vos, en algunos de los cuales contanos con la pre-
sencia y la participacion de un par de colegas del
Iroyecto Sheffield que nos ilustraron sobre su pro-
pia experiencia; y gestionanos el reconociniento
oficial del proyecto cono algo unitario todos los
equipos fornan parte del SAVE, aunque cada uno
de ellos es independiente en sus objetivos concre-
tos, en el desarrollo del prograna, y en el ritno de
trabajo.
La prinera evaluación
En junio de 1997 celebranos una jornada de pues-
ta en conun sobre la narcha del proyecto. Setenta
y cinco profesores y profesoras hicieron un balance L
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de sus actividades en una sesion de evaluacion en
proceso propiciada por el CEI de Sevilla, al que
pertenecian la nayoria de los docentes en calidad
de equipos de fornacion en servicio.
En aquella reunion se puso de nanifiesto que la
experiencia habia nerecido la pena y que queria-
nos continuar trabajando de esta forna el curso
proxino. En sintesis, alli descubrinos que algunos
equipos docentes habian progresado rapidanente
en cuanto a autononia y desarrollo de su propio
proyecto, y que otros iban nas lentanente; para
casi todos las sesiones de trabajo, que tenian una
periodicidad quincenal y una duracion de dos ho-
ras aproxinadanente, significaron una suerte de
apoyo nutuo y de experiencia de conpartir preo-
cupaciones profesionales, iniciativas y recursos
que fortalecian su cohesion cono grupo y reafir-
naban su notivacion para seguir juntos. Enpe-
zaban a conprender que se trataba de un proyec-
to a largo plazo que inplicaba una paulatina no-
dificacion de sus propias concepciones y actitudes
ante el problena de la violencia; que fundanen-
talnente era necesario ir alterando el clina de
convivencia y la gestion de la vida en el centro
nediante un tipo de trabajo curricular nas coo-
perativo y nas denocratico en el que se atendieran
no solo los conocinientos sino nuy especialnente
los sentinientos y los valores. íuchos conenzaron
a reconocer que sus propios conportanientos eran,
si no generadores de violencia, si actitudes tole-
rantes o anbiguas. Lo nejor de todo fue observar
que se podia ser autocritico y reflexivo sin culpa-
bilidad ni niedo.
Þos despedinos con el conproniso de conti-
nuar el trabajo conjunto el curso proxino, en la
nedida en que la nueva red de centros escolares
que la Feforna Educativa estaba reestructurando
pernitiera que un ninino de cuatro o cinco do-
centes del equipo continuaran en el nisno cen-
tro. Asi fue y al inicio de este curso escolar henos
vuelto a poner en funcionaniento la red de cen-
tros antiviolencia escolar del proyecto. Aunque
han variado de nuevo las condiciones de vincula-
cion al CEI, la nayoria de los equipos ha obteni-
do el reconociniento institucional de su trabajo.
En la actualidad, el proyecto SAVE continua. Ha
sufrido canbios, especialnente debido a la novili-
dad del profesorado que, por si fuera poco, en al-
gunos casos ha vuelto a ser trasladado a su antiguo
centro, o a un tercero, dentro de la nisna zona. Se
han vuelto a hacer proyectos concretos en los cen-
tros que participan. Y, a nedida que avanzanos,
vanos descubriendo la inportancia de ciertos he-
chos y quizas la irrelevancia de otros.
Hoy sabenos que, en un trabajo de investiga-
cion sobre un tena cono este, inporta nucho
llegar a inplicar de forna personal al profesorado,
al alunnado, a las fanilias y a la sociedad en ge-
neral, de donde enanan los valores y los nodelos
sociales. Hay que trabajar en un clina de consen-
so y negociacion pernanente, haciendo que cada
subgrupo asuna su parte de responsabilidad. Es
necesario crear una clara conciencia de rechazo a
la violencia en todas sus nanifestaciones y esta se
adquiere nas rapidanente si uno esta involucrado
en un proyecto cuya neta es erradicar un tipo es-
pecifico de violencia cono es el naltrato entre es-
colares. 1rabajar en un proyecto contra la violencia
supone asunirse cono protagonista de un feno-
neno del que quizas todos sonos, en alguna ne-
6
Este proyecto, tanbién concebido desde un plan-
teaniento preventivo y de inserción en el desarro-
llo curricular, incorpora varias lineas de actuación:
una canpaña de sensibiliración dirigida a la socie-
dad en general para que se inforne y sea conscien-
te de la inportancia de detener el abuso entre es-
colares; una linea telefónica 900, de atención gra-
tuita, especificanente dedicada al problena del
abuso y los nalos tratos entre escolares (véase el
articulo «El Teléfono Anigo» en este nisno nú-
nero de Cuadernos de PedagogIa); canpañas perió-
dicas con folletos infornativos destinadas a la co-
nunidad escolar (alunnos, fanilias y profesora-
do) en las que un texto explicativo y conprensivo
alerta a sus nienbros sobre el problena del nal-
trato entre iguales, les sugiere nedidas de detec-
ción y trataniento y los orienta sobre cóno abor-
dar este oscuro y cruel fenóneno asuniendo que
tanto victinas cono agresores son chicos y chicas
que necesitan ayuda; y, finalnente, un trabajo de
investigación, ligado a la inplenentación de un
proyecto antiviolencia en ocho centros de Educa-
ción Secundaria de Andalucia que, a nodo de es-
tudio piloto, detecte y analice los problenas de
violencia interpersonal a nivel de la región y expe-
rinente progranas educativos para nejorar la si-
tuación o disninuir los problenas.
Hasta el nonento, el prograna ha explorado,
nediante cuestionarios, a una población escolar
de tres nil chicos y chicas de entre 12 y 16 años; y
ha desarrollado varias sesiones de seninario con
los orientadores escolares de los centros y de los
equipos de rona. Los planes incluyen el estableci-
niento de progranas antiviolencia escolar autó-
nonos el próxino curso, por lo que estanos tra-
bajando en el diseño de una guia de instrunentos
y recursos que esperanos esté lista al final de este
año acadénico.
Prograna Educativo de Prevención del Maltrato
entre Conpañeros
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dida, responsables, y poner el enpeno personal y
profesional para conseguir detenerlo.
Más allá del proyecto SAVE
Durante estos ultinos anos la sensibilidad social
ante la violencia en general esta aunentando. En
los prineros neses del ano 1997, otras piezas del
puzzle social se habian novido. El interes de cier-
tas organizaciones no gubernanentales de lucha
contra el racisno, con las que el proyecto estaba
en contacto, y acontecinientos cono: el ataque
violento a una adolescente a nanos de un grupo
de chicas; la agresion de un escolar a una linpia-
dora, la de otro a una profesora en otra provincia; el
caso de un chico que rocio con gasolina a un con-
panero y le prendio fuego; o el de una chica acosa-
da y quizas violada, han connovido a la opinion
publica y novilizado a la Adninistracion educati-
va autononica.
El proyecto SAVE fue reclanado por la Dele-
gacion Irovincial de Educacion para que incor-
porara a su red a tres de los centros nas problena-
ticos; ahora sonos trece (cuatro institutos de Edu-
cacion Secundaria Cbligatoria y nueve colegios de
Irinaria). Iinalnente, la Consejeria de Educacion
tono la iniciativa de crear un Irograna Educati-
vo de Irevencion del íaltrato entre Conpaneros
para toda la Conunidad Autonona de Andalucia
y eligio el nodelo SAVE para llevarlo a cabo (vea-
se el texto Progr:m: IJu.:tivo Jc Prcvcn.ion Jc| M:|-
tr:to cntrc Comp:ñcros).
Aunque es pronto para hacer una evaluacion, la
percepcion subjetiva es que inplicarse en un pro-
yecto antiviolencia participando en un proceso de
investigacion resulta estinulante para el profeso-
rado y los agentes educativos en general y parece
producir buenos resultados en la nejora del clina
de convivencia. Ialta evaluar si tanbien reduce
efectivanente la violencia interpersonal.
Ȟ
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659) por el grupo de Investigaciones Isicopedagogicas de la
Lniversidad de Sevilla, cuya responsable es Fosario Crtega
Fuiz.