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Educación y Memoria: Propuesta para la web.

“Jornadas Escuela, familia y comunidad”

En su libro “El narrador” (1936) el filósofo Walter Benjamín lanzó una advertencia que resuena
hasta el presente: los acontecimientos históricos que fracturan a las sociedades, como por
ejemplo la Primera Guerra Mundial, ponen en crisis la idea misma de experiencia colectiva. “Con la
Guerra Mundial comenzó a hacerse evidente un proceso que aún no se ha detenido. ¿No se notó
acaso que la gente volvía enmudecida del campo de batalla? […] Una generación que todavía
había ido a la escuela en tranvía tirado por caballos, se encontró súbitamente a la intemperie, en
un paisaje en que nada había quedado inmodificado a excepción de las nubes”, escribe.
La relación entre escritura, lectura y memoria colectiva cobra un significado especial en sociedades
como la argentina, donde la experiencia del terrorismo de Estado produjo zonas de
enmudecimiento, fracturas en las identidades colectivas, una enorme desprotección social y la
privatización de la vida en común.
Para estas jornadas el Programa Educación y Memoria propone una serie de textos y consignas
que tienen por finalidad activar la memoria colectiva. No lo hacen desde los datos fríos o la mera
acumulación de información sino buscando dejar una huella: huella como escritura y como
memoria, como lo que se resiste a ser borrado, como aquello que persiste y se abre a múltiples
sentidos. La experiencia de la lectura puede rehabilitar esas memorias y a través de ellas
reconstruir la experiencia del encuentro colectivo.


1) Lectura y arte
Para pensar el Holocausto
La mujer judía
Bertold Brecht nació en 1898 en Alemania. Fue dramaturgo y poeta. Escribió algunas de las obras
de teatro más importantes del siglo XX, entre ellas La vida de Galileo Galilei y Madre Coraje. Su
propuesta artística tenía como finalidad transformar al público en un actor político comprometido
con la realidad y sus semejantes. Proponemos leer la obra La mujer judía, discutir sobre la actitud
de cada uno de los personajes y proponer una pregunta para imaginar el futuro. ¿Cómo imaginan
que podría seguir la obra? ¿Qué actitud tendrá el marido: la abandona, la denuncia, la va a buscar
a Holanda?

2) Leer en voz alta
-Para pensar la dictadura
Derrote el terror, haga circular esta información…
Rodolfo Walsh nació en la provincia de Río Negro en 1927. Fue escritor, periodista y militante
político. Está desaparecido desde 1977. Fue autor de algunos textos ya clásicos de la tradición
argentina, Operación Masacre, ¿Quién mató a Rosendo? y el cuento Esa mujer, entre tantos otros.
En 1976, cuando ya había comenzado la última dictadura, desarrolló dos experiencias de
contrainformación para luchar contra la censura, ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina) y
Cadena Informativa. Este último imitaba una vieja tradición popular que consistía en enviar una
carta a un conocido con la indicación de que éste la copiara varias veces y se la diera a otras tantas
personas con la misma indicación. Walsh enviaba cables que denunciaban la represión y al final
incluían una leyenda invitando a construir una cadena informativa en medio del silencio.
Proponemos leer el texto e imaginar otro pensando en las condiciones actuales de comunicación.
¿Qué texto podría escribirse para denunciar no ya la censura sino la concentración de los grupos
comunicacionales?


"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a
mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando.
Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento.
Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta
información".

-Para pensar el Holocausto
Un reglamento: leer para derrotar a la muerte
En 1942, los habitantes del gueto de Vilna buscaban estrategias para que la vida cotidiana pudiera
seguir adelante a pesar de la maquinaria del terror nazi. La biblioteca seguía funcionando, como
una forma de vislumbrar un futuro donde la vida pudiera reemplazar a la muerte. El primer
artículo del reglamento de la biblioteca decía: “todos los pobladores del gueto, sin distinción de
edad, pueden disfrutar del salón de lectura”.
Reglamento del salón de lectura del Gueto de Vilna: (Julio de 1942, director: H. Kruk)
1-Todos los pobladores del gueto, sin distinción de edad, pueden disfrutar del salón de lectura.
2-No se permitirá acceso al salón de lectura con libros propios.
3-Está prohibido el acceso de los lectores a los estantes con libros.
4-Los lectores pueden recibir cada vez dos libros. Pueden además cambiarlos tres veces por día. Los
hombres de ciencia e investigadores pueden recibir libros en la cantidad que necesiten, sin
restricciones.
5-Los niños pueden retirar sólo un libro y cambiarlo hasta dos veces por día.
6-Los niños recibirán solamente libros que están anotados en un listado previamente aprobado por
sus maestros.
7-Los libros que están en el salón de lectura no están disponibles para el préstamo a domicilio.
8-Los científicos e investigadores pueden, en caso de necesidad y con autorización de la Comisión
Directiva, recibir libros en préstamo que están en el salón.
9-Las reservas de libros para préstamo pueden hacerse hasta las 16 horas.


10-La lectura puede realizarse solamente junto a las mesas.
11-Está prohibida la conversación entre el público lector como así también la lectura en voz alta.
12-Está terminantemente prohibido pasear por el salón de lectura.
13-Está prohibido hacer cualquier tipo de observación escrita en los libros.
14-El libro debe ser mantenido limpio, no doblar sus hojas ni manchar sus páginas.
15-Al retirarse del salón, los libros y diarios deber ser entregados al bibliotecario.
16- Si se desea renovar un libro en préstamo por algunos días, debe darse aviso de ello al
bibliotecario.

-Para pensar Malvinas
Una receta
Gustavo Caso Rosendi nació en La Plata. Es poeta y ex combatiente. Su libro Soldados reconstruye
la experiencia de la guerra y la posguerra desde la mirada de los jóvenes conscriptos. Algunos de
ellos recurren al humor para hablar de situaciones límites, entre ellos este que simula una receta
de cocina en medio de la guerra.
Una receta para el gato Dumas
Primero: robarse un paquete de fideos
del cuartel “moody Brook”
Segundo: ponerlos a hervir en el casco
con agua de una chacra cercana
El secreto es el condimento
(la pintura va saltándose del acerco
a medida que se recalienta)
Tercero: servir en marmita
Preferentemente abollada y tiznada
Cuarto: sentado sobre una piedra
Comer lentamente como si fuese


El último bocado que se vaya a saborear.

3) Leer poesía
-Para pensar Malvinas
Haikus de guerra
El haiku es una forma tradicional de poesía japonesa. Consiste en un poema breve, formado por
tres versos. El músico y ex combatiente Martín Raninqueo eligió ese formato para contar su
experiencia en Malvinas en el libro Haikus de guerra, publicado en una bellísima edición con
xilografías de Julieta Warman.
Percute la lluvia
el techo del pozo
(hago que leo)

Noche de frío
(¡que ella me sueñe
a su lado tendido!)

Ovejas del monte
de lejos parecen
¡rebaños de nubes!

Dulce es el viento
si no arrastra gritos
y esparce la nieve
Sol en el monte
Cantamos el Himno
(fingimos coraje)


Nadie a la vista
salvo la niebla
que está borrando el Longdon

Luciérnagas de muerte
llegando el ocaso
Vienen del mar

Helada tarde
Aturde el silencio
si duda el mortero

Brusco es el viento
que empuja a un soldado
herido en el monte

¡Brama, fusil!
Festeja con nosotros
el fin de la guerra

Ventisca y tristeza
Camino al Canberra
que está en alta mar

Tras la bruma
los niños que fuimos
nos están gritando: adiós


-Para pensar el Holocausto
Poesía a pesar de Auschwitz
“Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”, dijo el filósofo Theodor Adorno.
Después de la experiencia de los campos de concentración ya no era posible la rima perfecta o el
verso embellecido. Pero sí lo era una poética que diera cuenta del descalabro de sentido que había
generado el genocidio nazi. Primo Levi sobrevivió al Holocausto. Dedicó su vida a dar testimonio
sobre su experiencia en los campos, también a través de la poesía. Invitamos a leer este poema y a
conversar sobre el sentido de los últimos versos.
Si esto es un hombre
Ustedes que viven sin molestia
en residencias seguras;
ustedes que encuentran comida caliente y rostro amigo
al volver a casa al atardecer:
observen y vean si esto es un hombre
el que trabaja en un pantano frio;
el, que no conoce el descanso y lucha
por un pequeño pedazo de pan.
Que se convierte en mortal por un “si” o un “no”.
Observen y vean si esto es una mujer.
La que no tiene nombre ni cabellos;
a la cual no le quedan fuerzas para recordar,
que sus ojos están vacíos y su regazo frío
como una rana en un día helado de invierno.
Reflexionen y recuerden que todo esto sucedió
que pasaron estas cosas:
Que yo les ordeno
Grabarlas en su corazón.


Y las repetirán a sus hijos
al regresar a casa y al ir en los caminos,
al acostarse y al levantarse.
Y si ustedes callan – se destruyan sus casas
y les aflija la enfermedad desde los pies a la cabeza
y también sus descendientes les volteen la cara.

Para pensar la dictadura
Un mantra contra el olvido
Néstor Perlongher (1949-1992) fu poeta, escritor, sociólogo, antropólogo y profesor. Durante la
década del setenta fue uno de los principales referentes del Frente de Liberación Homosexual en
la Argentina. Dos meses antes del golpe de 1976 se exilió en Brasil. Algunos críticos lo consideran
el fundador del estilo “neobarroco rioplatense”. Compartimos un fragmento de su extenso poema
Cadáveres, un texto que a través de la repetición encuentra una estrategia para ponerle nombre a
lo que no se podía nombrar durante la dictadura: la desaparición de personas.
Hay cadáveres
Bajo las matas
En los pajonales
Sobre los puentes
En los canales
Hay Cadáveres
En la trilla de un tren que nunca se detiene
En la estela de un barco que naufraga
En una olilla, que se desvanece
En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones
Hay Cadáveres
En las redes de los pescadores


En el tropiezo de los cangrejales
En la del pelo que se toma
Con un prendedorcito descolgado
Hay Cadáveres
En lo preciso de esta ausencia
En lo que raya esa palabra
En su divina presencia
Comandante, en su raya
Hay Cadáveres
En las mangas acaloradas de la mujer del pasaporte que se arroja
por la ventana del barquillo con un bebito a cuestas
En el barquillero que se obliga a hacer garrapiñada
En el garrapiñiero que se empana
En la pana, en la paja, ahí
Hay Cadáveres
Precisamente ahí, y en esa richa
de la que deshilacha, y
en ese soslayo de la que no conviene que se diga, y
en el desdén de la que no se diga que no piensa, acaso
en la que no se dice que se sepa...
Hay Cadáveres
(…)


4) Transmisión oral
Para pensar el pasado reciente
Memoria en movimiento
La historia reciente de un país se puede contar con fuentes, documentos y el trabajo de
periodistas e historiadores pero también a través de la memoria, la palabra oral de las personas
que vivieron determinados sucesos, como protagonistas directos o como testigos. ¿Qué saben?
¿Qué vieron? ¿Qué escucharon? ¿Qué sintieron? ¿Qué recuerdan? ¿Qué pueden contarnos?
Proponemos que los estudiantes busquen testimonios sobre algunos acontecimientos claves del
pasado reciente: la última dictadura (1976-1983), la guerra de Malvinas (1982), el regreso de la
democracia (1983), la crisis del 2001, los festejos del Bicentenario (2010). Proponemos que los
estudiantes recopilen testimonios sobre algunos de estos acontecimientos entre padres, tíos,
abuelos, primos, docentes, vecinos etc. Los diferentes testimonios se pueden compartir y
comparar entre ellos (son iguales, son parecidos, en qué se diferencia, por qué).