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La Revolución Meiji

“El Japón de finales de la época Tokugawa constituía una sociedad en proceso de cambio. Todos
los esfuerzos políticos y de control social realizados por los shogunes Tokugawa para mantenerse
en el poder fueron cada vez menos efectivos, principalmente porque éstos no pudieron entender
que la sociedad no había permanecido estática durante todo el tiempo que duró su gobierno. El
shogunato no había sido capaz de encontrar una solución a agobiantes problemas económicos que
no entendía, como tampoco de controlar cambios sociales que no aprobaba, La política de aislar al
Japón de todo contacto con el extranjero había tenido éxito en evitar que los enemigos políticos
internos se aliaran con las potencias extranjeras -lo que-era muy común en esa época en otras
partes del mundo-pero no había podido evitar el contacto con ideas extranjeras.
Durante más de dos siglos el shogunato había mantenido la práctica política de que el emperador
reinaba, pero el shogún era el que verdaderamente gobernaba.(…)
De esas líneas, los líderes renovacionistas pusieron énfasis sobre todo en una: la teoría de la
restitución del poder a la institución del emperador cuyo gran poder y prestigio habían sido
usurpados indebidamente por el shogún
en el pasado. Con esta idea se presionó
con insistencia creciente, conforme se veía
el declinar del poder de los Tokugawa.
Ese movimiento interno contó con un
aliado involuntario y decisivo en el
exterior: el empuje creciente de las
potencias occidentales que, a mediados del
siglo XIX, se encontraban en plena
expansión territorial y en una abierta
competencia por asegurar vías marítimas,
mercados y fuentes de aprovisionamiento
en Asia.
La apertura del Japón a las relaciones
diplomáticas y comerciales con las
naciones occidentales, en 1853, la llevó a
cabo Estados Unidos, diez años después de
que Inglaterra forzara violentamente la apertura de China a raíz de las Guerras del Opio. Era la
época de las fabulosas ganancias en el comercio del té y de otros artículos provenientes de China y
de la "diplomacia de las cañoneras".
La industria textil norteamericana había crecido a un punto en el que necesitaba mercados
importantes y veía a China como la gran oportunidad, en la misma forma en que cien años
después, en nuestro siglo, muchos países volverían a verla. Japón no parecía tenerlos mismos
atractivos comerciales, pero era necesario contar con puertos de recale para el reabastecimiento
de combustible y provisiones. El archipiélago quedaba en el camino de la gran ruta transpacífica
que debían recorrer los buques que realizaban el comercio con China. (…)
Perry, al mando de un escuadrón de “Barcos Negros", entró en la bahía de Edo enjulio de 1853.
Después de largas demoras, pudo entregar al gobierno shogunal una carta del presidente FiIImore
de los Estados Unidos en donde explicaba su interés por firmar un tratado de amistad, comercio,
aprovisionamiento de carbón y vituallas para sus barcos de recale y ayuda para sus náufragos.
Aquella carta la acompañó Perry de una personal suya al emperador, en la que explicaba los
deseos de 'su presidente. Con las cartas entregó varios presentes al shogun, entre los que estaba
un grabado que ilustraba la toma de Veracruz, apenas unos años atrás-, donde se podía apreciar la
eficacia de los cañones de sus barcos.
Después se retiró con el anuncio de volver la primavera siguiente. Para febrero de 1854 Perry
estaba de regreso. Un mes más tarde, después de ejercer presiones y hacerle amenazas al
gobierno shogunal,· que con su presencia había entrado en la fase final de su crisis hegemónica,
'consiguió la firma de un tratado. Mediante éste se establecía la apertura a los buques de los
Estados Unidos del puerto de Nagasaki y de otros dos puertos más; e! suministro de
avituallamiento y combustible para los barcos; el permiso para la instalación de un consulado
residente en Shimoda, junto a Yokohama, y la aceptación de una cláusula que sería más adelante
la base de sus futuros tratados en el área, la de la "nación más favorecida" (…)
Poco después dela firma del tratado con los Estados Unidos, los japoneses tuvieron la oportunidad
de conocer las proezas de las fuerzas armadas conjuntas británico-francesas en el sitio a Beijing,
donde éstas redujeron a cenizas el Palacio de Verano para aleccionar a los chinos, y obligarlos a
cumplir con lo establecido en los tratados, de lo que el gobierno imperial chino trataba de
desentenderse.
No cabe duda de que todos aquellos acontecimientos que se produjeron en China y en las aguas
cercanas al archipiélago japonés
tuvieron mucho que ver con los
cambios en la situación interna
del Japón. La llegada de Perry y
de sus buques ocurrió en un
momento en que el poder
shogunal se encontraba
debilitado. Las ambiciones de los
clanes rivales, encabezados por
Satsuma y Choshu, los llevaron a
dar el golpe definitivo
aprovechándose de la firma
forzada de los tratados, que se le
había impuesto al shogún. Las
ambiciones políticas de los
clanes sureños ya les habían
conducido a choques armados, independientes del poder central del shogun, contra las fuerzas
extranjeras. En 1863, una expedición conjunta, formada por fuerzas británicas, norteamericanas,
francesas y holandesas, bombardeo la capital de Choshu, Esa demostración de fuerza militar dejó
en claro la superioridad de las armas occidentales y la inutilidad de mantener la política de
reclusión. Por su parte, ante las potencias extranjeras quedó en evidencia que el shogun ya no era
la autoridad suprema del país y que no tenía el control del mismo, de allí que en 1866 insistieran
en que el emperador ratificara los tratados firmados hasta ese momento. De esta manera se
completó todo un proceso, tanto en el interior como en el exterior de Japón, y se inició otro
conocido como la Renovación Meiji.”
“Para 1865, las facciones de los clanes contendientes que controlaban el poder político en Japón
ya habían aceptado, dentro de la política nacional, el principio de intercambio diplomático y
comercial con Occidente. La primera fase de la revolución del siglo XIX se había completado, pero
había que decidir quién debía controlar y llevar a cabo esa nueva política. Los japoneses
involucrados en esto estaban seguros de que ni el sistema dual de gobierno, ni el shogunato, ni el
militarismo feudal eran los adecuados para servir al Japón en sus nuevas relaciones con el exterior.
Esas instituciones habían resultado inservibles, En la nueva fase se necesitaba un gobierno
nacional fuerte; capaz de controlar los clanes y de crear
una estructura política unificada que pudiera tratar con los
extranjeros en un plan de igualdad.
Los que así pensaban eran sobre todo los jóvenes samurái
de los clanes occidentales quienes, con base en su
capacidad y experiencia, eran los que controlaban la
política de sus clanes, y habían relegado a sus daimyo al
papel de meras figuras decorativas. Fueron estos hombres
los que completaron la revolución política entre 1867 y
1889, destruyeron el shogunato, despojaron del poder y
de sus posesiones a los Tokugawa, restauraron al
emperador como el gobernante supremo, abolieron el
feudalismo, y dieron a su nación un gobierno
constitucional centralizado aunque no democrático.
Este proceso, revolucionario para algunos, llevado a cabo en apenas veinte años, habría de poner
al Japón en el grupo de las grandes potencias en los umbrales del siglo XX. Se trató de una
revolución política, económica y hasta cierto punto social de gran importancia no sólo para Japón,
sino también para China y el resto de Asia, Europa y el mundo entero. Este movimiento es el
conocido como la Renovación Meiji. (…)
Los efectos de la abolición del feudalismo fueron experimentados, principalmente, por la clase
campesina. En 1871,80% de la población de Japón lo constituían campesinos, en su mayoría
cultivadores independientes; sin embargo, al abolirse los dominios feudales en ese mismo año, el
sistema de tenencia cambió y subieron a 30% las tierras cultivadas que estaban bajo arriendo.
Antes de la Renovación se había efectuado una adquisición subrepticia de tierras por parte de la
nueva clase capitalista de terratenientes, la cual ahora fue legalizada. El campesino se vio liberado
de sus obligaciones feudales y se convirtió nominalmente en un propietario libre que pagaba sus
impuestos, no en -especie sobre el valor de su cosecha sino en moneda sobre el valor de su tierra,
de acuerdo con el nuevo sistema de tributación a la tierra impuesto a partir de 1873; por otra
parte, el campesino era libre de vender su tierra e irse a la ciudad. Así se abrió el camino para la
desposesión del campesino y la creación de la moderna agricultura japonesa con sus relaciones
únicas terrateniente-arrendatario.
Entre las primeras reformas de la nueva era Meiji se debe destacar la educativa. De conformidad
con el Juramento Imperial, que arengaba a todos a buscar el conocimiento donde éste se hallase,
se estableció un Ministerio de Educación (1871) por medio de una ley que proclamaba que "toda
la gente, alta o baja y de ambos sexos, debía recibir educación
de tal manera que no hubiera una sola familia en todo el
imperio, o un miembro en alguna familia ignorante o
analfabeto".
Por otro lado la transformación material y técnica del Japón
fue rápida y dramática. Todos los adelantos mecánicos de la
época aparecieron en el comercie, los negocios y los
transportes. Se abolieron las barreras locales del comercio y
las comunicaciones y se permitió la libertad de cultivos. Las
técnicas de planeación de las ciudades y la nueva arquitectura
se vieron en Yokohama y Kobe. Se instituyó el sistema postal y
telegráfico y se empezaron a construir los ferrocarriles, así
como las primeras compañías navieras. La industria textil fue
modernizada; se fundó el Banco Central de Japón para
financiar el comercio exterior y para el
control de cambio, y a éste le siguieron
otros bancos inspirados en el sistema
bancario norteamericano.
La Renovación Meiji no significó el paso
inmediato a la "industrialización capitalista.
Las iniciativas político-administrativas
fueron las que dominaron primeramente las
acciones de los reformadores
Meiji. Los líderes de la Renovación se
habían lanzado a la conquista del enorme
poder político que lograron, como requisito
indispensable para lograr los cambios
económicos que tenían en mente.
Se habían propuesto construir una economía lo suficientemente industrializada corno para colocar
y sostener a Japón en un lugar preferente en el mundo moderno. (…)
Por otra parte, los líderes de la oligarquía tuvieron buen cuidado en imponer la mayoría de las
medidas necesarias para el desarrollo de una economía capitalista, antes de verse obligados a
conceder una constitución. Para que dicha economía se conformara ya existían las bases obtenidas
años atrás: se había logrado la abolición de las instituciones feudales; la legalización de la
propiedad privada de Ia tierra; el establecimiento de un sistema de leyes de tipo occidental; un
sistema de educación obligatorio; la organización del gobierno central y local en departamentos y
ministerios modernos, y un avance sustancial hacia Ia desaparición de las barreras legales entre las
clases sociales. El gobierno inició la construcción de ferrocarriles, introdujo el telégrafo para uso
comercial, un sistema postal y un sistema bancario; reformó el sistema monetario y permitió los
viajes al extranjero. Por otro lado, aparecieron periódicos y revistas y se apoyó la idea de que los
negocios eran una ocupación respetable y deseada. Los líderes usaron con admirable discreción el
prestigio del emperador, quien se hizo un hombre muy rico y cuya familia pronto estuvo mezclada
provechosamente en casi toda nueva empresa importante en Japón y después en las colonias. Los
comerciantes ricos se hicieron aristócratas, y a los nobles se les permitió volverse capitalistas. Los
hábitos y costumbres cambiaron grandemente, los samurái se cortaron el cabello y se vistieren a
la manera occidental y el calendario gregoriano entró en vigencia en enero de 1873.” (pp.173-
178)
J. Daniel Toledo B., Michiko Tanaka, Ornar Martínez Legorreta, Jorge Alberto Lozoya, Víctor Kerber
Japón; su Tierra e Historia. México: El Colegio de México, 1991.

Cuestionario
1. Explica: ¿Cuáles fueron las causas de la Revolución Meiji?
2. ¿Cuáles fueron las acciones políticas y sociales para modernizar la sociedad japonesa
durante la Revolución Meiji?
3. ¿Cuáles fueron las transformaciones económicas y tecnológicas llevadas a cabo en Japón
durante la Revolución Meiji?
4. ¿Cuáles fueron las consecuencias de todas estas transformaciones para Japón?