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Nicotina

La nicotina es un compuesto orgánico, un alcaloide encontrado principalmente en la planta
del tabaco (Nicotiana tabacum), con alta concentración en sus hojas (constituye cerca del 5%
del peso de la planta y del 3% del peso del tabaco seco)
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estando también presente en otras
plantas de la familia Solanacea aunque de forma marginal (en el rango de 2–7 µg/kg), como
en el caso del tomate, la berenjena, el pimiento y la patata.
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En cantidades aún más
marginales, ha sido encontrado en otras plantas como la coliflor, la pimienta verde o el té
negro.
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La nicotina debe su nombre a Jean Nicot, quien introdujo el tabaco en Francia en1560.
Se sintetiza en las zonas de mayor actividad de las raíces de las plantas del tabaco y es
trasportada por la savia a las hojas verdes. El depósito se realiza en forma de sales de ácidos
orgánicos.
Es un potente veneno e incluso se usa en múltiples insecticidas (fumigantes para
invernaderos). En bajas concentraciones, la sustancia es un estimulante y es uno de los
principales factores de adicción al tabaco. Es soluble en agua y polar.
Adicción a la nicotina
Fumar cigarrillos constituye la forma predominante de adicción a la nicotina en todo el mundo.
La nicotina es una de las drogas más adictivas que existen.
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Actualmente la mayoría de los cigarrillos en el mercado mundial contienen entre 1 y 2
miligramos (mg) o más de nicotina. Al inhalar el humo, el fumador promedio ingiere 0,8 mg de
nicotina por cigarrillo. Asimismo, las ventas y el consumo de productos de tabaco sin humo
han aumentado substancialmente. La molécula alcanza pronto el cerebro del fumador. Al
inhalar, el humo hace llegar la nicotina a los pulmones junto con las partículas
de alquitrán asociadas; de ahí, pasa a la sangre. Entre diez a sesenta segundos después, la
nicotina atraviesa la barrera hematoencefálica y penetra en el cerebro.
Cuando no se inhala el humo, la nicotina se absorbe más lentamente a través de las
membranas mucosas de la boca.
De las aproximadamente 3000 sustancias que contiene el cigarrillo, solo la nicotina crea
dependencia. Su efecto es funesto en el segmento ventral del mesencéfalo y en el nucleus
accumbens del prosencéfalo, en las áreas que forman parte del sistema de recompensa. La
nicotina se vincula aquí a los receptores nicotínicos de la acetilcolina (nAChR) de las
neuronas. Iimita alneurotransmisor acetilcolina, que suele acoplarse a esas proteínas
canaliculares y, de ese modo, provoca que las neuronas liberen abundante dopamina.
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La causa de que la nicotina cree adicción está en que, aunque inicialmente las neuronas
gabaérgicas a las que se acopla liberan el neurotransmisor ácido
gammaaminobutírico (GABA) que estimula la liberación de dopamina en las neuronas vecinas,
si aquellas son sobreexcitadas por la nicotina, la secreción de dopamina se limita.
La consecuencia de lo anterior a largo plazo es que las células adaptan su bioquímica. Esto
ocurre en dos fases: primero aumenta el número de receptores de nicotina, por lo que
aumenta la secreción de dopamina; sin embargo, con el tiempo las neuronas reaccionan de
forma menos inmediata a la nicotina, por lo que las necesidades de ingerir mayores
cantidades aumentan.
Terapias
Se distinguen, básicamente, dos líneas terapéuticas en la lucha contra la adicción a la
nicotina: la farmacológica y la terapia con nicotina alternativa al tabaquismo; en ambos casos,
se considera que el coadyuvante de la predisposición psicológica es esencial para conseguir
superar la adicción.
La terapia farmacológica se lleva a cabo con el uso de medicamentos que imitan la molécula
de la nicotina y que la sustituyen en la fijación en los receptores nerviosos; la sustancia
activa bupropion es la más utilizada, además de la vareniclina, un agonista nicotínico que se
consume en forma de pastilla. También se ha utilizado el antiepiléptico topiramato, que inhibe
la transmisión de neurotransmisores excitatorios actuando sobre receptor de kainato. Todos
estos medicamentos producen también los correspondientes efectos secundarios.
La terapia de administrar nicotina en dosis limitadas a través de medios alternativos (chicles,
parches, pastillas e inhaladores) presenta el problema de su contraindicación para aquellos
con problemas precisamente derivados del consumo de nicotina a través del tabaco e, incluso,
la posibilidad de que, ella misma, cree adicción. Pero si se usan por plazos cortos de no más
de 9 semanas los sustitutos de la nicotina fumada, puede ayudar a superar la abstinencia de
los fumadores adictos que dejan de fumar. Se utilizan parches diariamente con una
concentración constante de nicotina por 3 semanas y luego se van cambiando por otros de
menor dosis de nicotina. Mientras tanto el cerebro aprende a funcionar sin nicotina y adquiere
otros hábitos saludables. Que los parches liberen la nicotina en forma constante no genera
adicción porque no hay pico de nicotina en sangre que es lo que refuerza el deseo de fumar
(es lo que disfruta el fumador al prender un cigarrillo). Los sustitutos de nicotina bien
utilizados, junto a otras estrategias para dejar de fumar pueden ser muy efectivos y seguros.