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PRÓLOGO

Comencé a escribir esta novela de amor en la quincena de marzo del
2012, al principio no lo tomaba como algo serio escribir un libro,
siempre desde corta edad tuve la idea en mente pero no tenía las
ganas necesarias para poder realizarlo, lo escribía una vez por
semana en los días sábados de cuatro a cinco de la tarde, cuando
salía a caminar por el Larcomar de Miraflores, acompañado de una
triste soledad en mi cuerpo que llevaba cargando desde hace días,
me sentaba en una banca que daba una vista hermosa frente al mar
y es ahí, en ese preciso momento, donde empezaba mi inspiración.
Me acuerdo que me iba con mi mochila azul y un cuaderno de cien
hojas, el cual me ayudaba a plasmar mis ideas y a crear mi propio
mundo. Y eso que escribía una vez por semana porque había días que
salía con mis amigos u otros días que me iba a caminar y a pasear
por el Parque de la Exposición, me encantaba ese lugar, mayormente
lo utilizaba para pensar, meditar un rato, ese parque y el Larcomar
tienen una conexión mágica que me atraía. Eran los dos únicos
lugares donde yo podía distraer mi mente. Siempre tuve en la mente
desde mi infancia, escribir un libro donde pueda plasmar lo que
siento. Tenía varios títulos posibles para darle vida a mi pequeño
mundo. Hasta que a fines de Junio del mismo año, había sufrido una
decepción amorosa, tan fuerte que me arrastró a ser una persona
que nunca hubiese querido llegar a ser, me convirtió en algo ruin,
después de esa relación, cada vez que estaba con alguien, volvía al
juego vicioso en el cuál me había convertido, tenía tanto miedo de
que esas personas me hagan lo mismo que me habían hecho hace
tiempo, así que era el que yo terminaba las relaciones, era yo el que
acababa con las ilusiones, hasta que llegue a un punto del cual me
arrepiento hasta ahora, llegue a lastimar a las personas que
verdaderamente me querían, es así que perdí a personas que
marcaron mi vida. Pero ya a fines del 2012 exactamente un 29 de
diciembre que empezó todo, fue que conocí a alguien y a ese alguien
es la persona que más me arrepiento de haber perdido y por una
parte, es por ella que escribí este libro, para que después de todo,
ella pudiese ver lo muy importante que es para mí y fue a esa
persona del cuál pude ser yo mismo sin fingir. “Mi Angelito”, fue una
persona que me marcó mi vida para siempre, dejando una gran huella
en mi ser. Jamás había sentido algo así por alguien, nunca en mi vida
había llorado por una mujer y si, por ella si lo hice, cuando ella se
marchó, se llevó todas las promesas vacías y que ahora en el
presente solo se han quedado flotando en la atmósfera. Hicimos
juntos promesas incalculables, la pensaba tanto, yo había cambiado
mi forma de ser por ella, porque de verdad me había enamorado,
inclusive sin conocerla y sin haberla mirado a los ojos alguna vez en
mi corta vida, pero luego tal vez me di cuenta que después de
perderla, para ella era como si yo ya hubiese desaparecido de la faz
de la tierra. No quería saber nada de mí. No quería que le hable, por
ratos la entendía, me ponía en su lugar o como dicen por ahí “Me
ponía en sus zapatos”. Y empecé a analizar desde cero la situación
por la cual estábamos pasando, quería retomar la nueva historia de
amor que se había estaba formando con el pasar del tiempo, no la
quería dejar inconclusa, no quería que esa historia fuese pasajera,
no quería que se truncara. Porque me imaginé una relación prospera
y constructiva, no quería que se vayan al diablo las promesas y
sueños que algún día tuve con ella. Por más que ponía de mi parte
para que todo se salvara, ella lo único que hacía era solo hacerme
recordar de gran error que tuve y ella por su parte, encontró el
amor que no pude darle en alguien cercano a ella. Cuando vi los
rumores de su nuevo romance, solo me atine a alejarme, aunque por
dentro quería rogarle, suplicarle mil veces, pero al final de todo,
solo quería que ella fuese feliz porque eso fue lo que más me
importo.
Cuando una mujer se queda con el recuerdo de algo malo, es
imposible que lo pueda llegar a borrar, hasta el hombre más tierno o
romántico no podrá hacerle cambiar de parecer, tal vez pasarán
segundos y el recuerdo seguirá ahí, pasarán minutos y el silencio
poco a poco rondara sobre sus cabeza; así pasen días enteros una
parte quedara en ti, lamentablemente paso lo que no quería que
pasara. Me convertí en su pasado. Aún extraño esas madrugadas del
ayer, cuando nos hacíamos promesas incalculables, cuando
soñábamos con un futuro juntos. Porque en realidad eso es lo que
más valoro de la vida, los recuerdos que me dejó. Si pudiera
regresar el tiempo, sin pensarlo dos veces lo haría, porque ella fue
lo mejor que me ha podido pasar en esta vida llena de sueños
inconclusos, pero por mis malos actos, todo tuvo que quedar ahí,
lamentablemente fui el asesino de esas madrugadas.
Es ahí después de esa triste decepción de Julio que tuve, es que
decidí ponerle más ganas de escribir a este libro, hacer los toques
necesarios para que cobre vida.
Día a día escribía esta historia sin descanso alguno, me amanecía
escribiendo, no podía dormir sin antes haber escrito unas cuantas
líneas. Tanto fue así la obsesión que algunos días tuve que dejar de
dormir para poder escribir, ya no hablaba mucho con mis amigos; me
costó mucho escribir este libro, tantos sacrificios, tantas
amanecidas, ya no salía a fiestas y también deje de frecuentarlos,
me quedaba encerrado en mi cuarto por horas haciendo lo que más
me gustaba hacer en esta vida, escribir y escribir.
“Cuando escribía, ya no me importaba lo que pasaba en el gran
mundo, porque estaba concentrado creando mi propio mundo”
















Querida Milagros Del Pilar (Mi Angelito):
¿Cómo es la vida no?
A veces sientes tener todo y de la noche a la mañana no tienes
nada, es como si los mejores momentos se destruyeran en tan solo
segundos sin que nos demos cuenta. En tan solo segundos, esas
personas con las cuáles creías que compartirías toda tu vida, se
marchan. Se marchan sin dejar rastros, a veces se marchan para
bien y a veces para mal.
Digo bien porque hay personas que ya no merecen estar en nuestras
vidas y cuando se marchan nos hacen un gran favor.
Pero no, cuando tú te marchaste fue para mal, porque exagerando
un poco las cosas, el mundo se me cayó encima, tiré mi orgullo por
los suelos, solo por buscarte, solo para que te quedases conmigo
hice hasta lo imposible, pero no, decidiste irte sin marcha atrás.
Pero si aún estuvieses conmigo, compartiendo tu vida conmigo.
Como me gustaría poder ser dueño del tiempo y poder regresar
aquellos momentos en el que tú y yo no podíamos dejarnos de hablar
ni un día, cuando nos reíamos por cosas insignificantes, por esas
cosas que no tienes sentido para muchos, pero para nosotros eran
momentos mágicos. ¿Sabes algo?, extraño esos tiempos.
Ahora, todo sería diferente.
Si estuvieras aquí conmigo compartiendo mis madrugadas créeme
que todo hubiese sido distinto. Sino hubieras tomado esa mala
decisión, no te hubiese llorado como lo he hecho en varias
oportunidades recordándote. Fallé. No lo niego. Pero creo que al
final de todo, solo tú sabes la verdad, sabes que fuiste lo más
importante para mí.
También sé que ahora estas con alguien, ese alguien tiene suerte. Y
¿Sabes por qué?, pues porque a su lado tiene a la mujer más
perfecta del mundo, a la mujer más renegona, a la más dormilona.
Tú dices que no eres perfecta. Pero, eso ¿A quién le importa?, para
mi eres perfecta y siempre será así. Tantos errores que supiste
perdonarme. Todo era perfecto cuando hacíamos que esas
madrugadas cobren vida, que esas madrugadas hablen por sí solas.
¿Quién lo diría, no?, que todas esos momentos hermosos que
pasamos, lamentablemente acabaran. Nunca había llorado por
alguien y no me avergüenzo al decir, que por ti si, por ti si llore y no
lo hice una o dos veces, lo hice tantas veces que ya no me acuerdo
cuantas fueron. Ya no me acuerdo las veces que lloré por ti. Por tu
partida.
Pero de algo si me acuerdo, me acuerdo de todas esas madrugadas
cuando te llamaba y te cantaba esas canciones de Sin Bandera, que
nos hacían crear un nuevo mundo. Esas madrugadas que eran
“NUESTRAS” y que ahora siguen siendo tuyas, pero ya nos las
compartes conmigo, sino con él. No existió tan solo una persona que
yo haya llegado a querer tanto como lo hice contigo.
Tantas veces me quedé echado en mi cama, llorando con la luz
apagada y los audífonos puestos y con una buena música romántica
sobre mí, escuchándola. Esas canciones que ni bien las escuchaba me
hacían recordar a ti, mi cuerpo por si solo ya no camina, ahora solo
camina mi alma acompañada de su sombra, buscando el cobijo de tu
voz renegona.
Siento que te olvido cada día menos y te quiero cada día un poco
más.
Pero ahora lo único que te recuerda a mí son mis errores a los que
ya creo que te habías acostumbrado. Pero no sé si lo sabes, pero
esa única música que me dedicaste quedo impregnada en mis oídos,
después de escribirnos tanto, me doy cuenta que sueño despierto
para que no te me vayas cuando duermo.
No quiero olvidarte y nunca lo haré.
Tal vez me condenes al odio más profundo, tal vez me arrastraste a
lo más hondo de tu olvido. Tal vez y solo tal vez, solo me quede
estar contigo en mi memoria. Pero ¿porque el destino me castigo de
esa forma?, si lo único que hice fue dedicarte todas las madrugadas
de mi vida especialmente para ti. Esas promesas que nos hacíamos,
de caminar juntos y agarrados de la mano por la orilla de la playa y
ver el amanecer juntos; pero esas mismas olas que un día quisimos
ver, se llevan las promesas que tu un día me las hiciste saber.
La última vez que hablamos, te dije que aún me gustaría caminar
contigo a orillas de la playa agarrados de la mano y tú respondiste
que “También quieres caminar a orillas de la playa pero ya no
conmigo, prefieres con cualquier otra persona, pero ya no conmigo”.
Tantas veces que me dijiste que te dejara en paz, tantas veces que
cuando yo te decía que retomemos nuestra vida para seguir juntos,
tú solo me decías que ya no me quieres, que para ti la única persona
que importa es él y nadie más que él. Te dije que luchemos por
nuestro amor, pero decidiste luchar tu historia de amor con él.
Todas nuestras promesas se rompieron en la atmósfera y para
colmo, en esa atmósfera en la que tú y yo respiramos día a día y
aunque no queramos, nos hace recordar el amor que vivimos en esas
madrugadas del ayer.
Tal vez tú no quieras recordar nuestro amor, tal vez tú ya no
quisiste reanudar nuestra historia y por eso tomaste la decisión de
ir olvidándome poco a poco. Todavía te quiero, y aunque ya no
podamos estar juntos, quiero que sigas siendo esa persona que
alegre mi mundo, quiero que sigas siendo esa persona empeñosa y
preocupada por salir adelante. Mientras yo, me fui a volar añorando
todas esas palabras y promesas que quedaron en el espacio
buscando quien las recate para poder cumplirlas.
Lo último que me supiste hacer saber, era que ya eres feliz con otra
persona, que por nada del mundo lo cambiarías, que por nada del
mundo te alejarías de esa persona, ni siquiera por esas promesas
que eran únicamente nuestras. Pero no te culpo, tú buscas felicidad
y creo que conmigo, solo encontrabas un tul de tiniebla que hacía
que cada vez nos separemos más y más.
Me acuerdo que una madrugada te dije “Yo solo quiero tu felicidad,
verte a ti feliz es mi prioridad” & si ahora, eres feliz con él, yo
también lo seré.
Pase lo que pase, siempre serás Mi Angelito. Ya pronto, uno de
estos días despertaremos y nos daremos cuenta que esto nunca
paso y que solo fue un mal sueño que se convirtió en pesadilla,
seguiremos con nuestras madrugadas que son solo nuestras, ¿Sabes
algo Mi Angelito? Es triste saber que ahora muere esa tarde y cae
la noche y nace la madrugada y solo nos quedan los recuerdos de
esas madrugadas que vivimos.
Este recuerdo tuyo que me embarga, esta canción que se quedó
zumbando en mi oído, esas promesas que aún no se cumplen y este
lindo sentimiento que aún te tengo, son la prueba más evidente de
que te esperaré hasta que me priven de mi memoria y pueda algún
día olvidarte.
Aunque dudo que lo hagan. Porque la única dueña de mí memoria, la
que juega, la que la ordena, es y seguirá siendo Tú.
Pero nada se dice por completo. Quisiera ponerle una coma a esta
historia, pero tú terminaste decidiendo ponerle un punto final.
El amor es una máquina de sentimientos que te confundes, te
envuelves, sufres. Pasas por miles de cosas. No puedo decir que
toda mi vida estaré esperándote, porque entonces diría que me
encadenaría a una soledad por toda mi vida. Porque soy consciente
de que nunca regresarás, de que seguirás tu vida como si nada
hubiese pasado. Como diría el gran Benedetti: “Sé que soy un idiota
al esperarte, porque sé que no vendrás”. Que lamentablemente este
cuento de hadas, termino en una historia de terror. A veces me
pregunto, porque te llegué a querer tanto. Busco respuestas y no las
encuentro; solo sé que, “Por algo pasan las cosas; y solo Dios, sabe
porque suceden”.
“En memoria a Mi Angelito, al gran amor que te tuve, a ese gran
amor que perdí; como te dije en una noche sin luna: “Eres y serás la
persona con la cual yo quiera compartir mi vida, hoy y siempre”.
Pdta.: La vida es hermosa y quiero, y espero que sonrías siempre, no
reniegues como solías renegar conmigo, Renegoncita. Descubre, el
mundo es un laberinto de posibilidades, no seas Dormiloncita, no te
quedes dormida en esta vida. Y te deseo mucha, mucha suerte y
espero que nunca sufras como yo. Te quiero.
Como un día me dijiste: Estamos destinados a estar juntos. El
mundo siempre nos regresa al mismo camino. No hoy ni mañana, pero
algún día estaremos juntos.

Gracias por haberme regalado esas madrugadas. Gracias Milagros
Del Pilar Aliaga Herencia (Mi Angelito)

EN MI MENTE ESTAS MUERTA PERO PARA EL MUNDO SIGUES
VIVA
CAPITULO I: (SENTIMIENTOS ENCONTRADOS)
Y me encuentro aquí en un rincón oscuro en medio de estas cuatro
paredes de un cuartucho desolado que enfría mi cuerpo cuando mi
corazón me calienta y mi mente del mundo poco a poco me aleja.
El frío poco a poco se va convirtiendo en mi abrigo.
Viajo a un mundo imaginario que solo puedo crear en mi cabeza, me
siento en ese rincón de ese cuartucho frío y me la paso pensando en
lo que hecho, en lo que estoy haciendo y en lo que voy hacer; y sí, en
este rincón me desahogo de mis penas clandestinas.
El dolor siempre estaba presente cuando la felicidad me sonreía.
Creo que en mi vida, la tristeza y la felicidad iban de la mano. Había
veces que sentía toda la felicidad en mi vida y de la nada, el dolor y
la tristeza me la arrebataban de las manos, y lo único que hacía era
sujetar a la felicidad de los dedos. A veces lo lograba pero otras no
y entonces era ahí donde entendía que el mundo no es fácil y no lo
era conmigo.
Mi nombre es común. Yo no decidí que me pusieran este nombre.
Cuando nací ya tenía el nombre que me identificaría para siempre,
un nombre que muchas personas me recordarían por dejar huella en
ellos. Un nombre que se quedaría en la memoria de muchos, ya sea
por mis buenas acciones o tal vez malas. O quizás la mayoría me
recuerde por el gran amor que le tuve a alguien. Un amor que me
arrastró a lo más profundo.
Sin más preámbulos, mi nombre es Jason Francisco Cantol Terán.
Mi nombre es raro, ni siquiera rima como el de otras personas. Soy
una persona simple, en un mundo tan complejo. No soy tan alto ni
tan bajo, mi estatura es aproximadamente de 1.70mts. Soy de tez
un poco blanca. Mi cabello es un poco crespo, se hace notar más,
cuando esta largo. Mis ojos son marrones oscuros, aunque por todo
el dolor y la tristeza que he visto en todos estos años, pareciese
que mis ojos sean de color negro. Diría que mi vista ve al mundo de
un color más oscuro, que representa tristeza. No como otras
personas que tienen los ojos de color verde, y pueden ver el inicio
de una primavera; o las que poseen ojos azules y que pueden ver el
inicio y el final del mar en su mirada. Yo no soy como esas personas.
No. No lo soy. Veo al mundo de otro plano distinto. Veo al mundo con
un sabor a tristeza y melancolía.
Y justo recién ahora, siendo exactamente las cuatro y treinta de la
tarde con treinta y tres segundos, de un día no muy soleado, pero si
un poco cálido, de una tarde de un domingo, analizando bien las
cosas, he llegado a la única conclusión de que hay personas que
entran y salen de tu vida según la forma en como actúen, piensen o
sientan.
En estos últimos años que han pasado, he despedido a las personas
que más he querido, aquellas personas que me han robado sonrisas y
que me han hecho también botar unas cuántas lágrimas, que he
compartido parte de mi tiempo con ellos y ellos han dedicado parte
de su tiempo conmigo o tal vez lo han desperdiciado. No soy
perfecto, tampoco busco serlo. Ahora ya no busco ser perfecto,
porque cuando quise ser perfecto, lo único que hice fue arruinar
toda la única vida que tenía y aleje a las personas que más quería. En
vez de ser perfecto, me volví en el hombre más imperfecto del
mundo. Arruiné mi vida.
Pero la única persona que entro en mi mundo, dio un giro inesperado
de trecientos sesenta grados en mi vida. Movió todos los esquemas
de mi universo, paralizo mis días, me hizo ver el mundo desde otro
plano, me hizo entender que no necesito confiar mucho en alguien
para poder ser feliz, quién me convirtió quizás en la persona más
infeliz del mundo. Fue aquella persona que también me hizo
entender que en una relación no solo bastan las palabras sino
también los hechos. En este mundo, la persona no vive de promesas
ni de mentiras; sino, de hechos. Hizo alegrías y tristezas en mi vida
a más no poder, y aunque por todos los medios, trate de alejarme de
ella. Ella siempre encontró la manera de llegar a mí, no sé cómo lo
hacía, no sé si era el destino o porque la vida es una mierda y
siempre quería verme sufrir, o porque el mundo es redondo y todo
lo que se va vuelve. Así como se va la primavera, el verano, el otoño,
el invierno, así también como se va el día, la noche y esas malditas
madrugadas que siempre se van y vuelven en el momento que menos
lo esperas.
Es esa persona que fue una completa extraña en mi vida desde el
momento en que la conocí. Desde aquella mañana que la conocí,
nuestros mundos chocaron en un universo sin fin, donde una sola
mirada y una sonrisa basto para que pudiera traer consigo un mar
de desilusiones y fracasos. Quién primero fue mi amiga, me
enamoré y me rompió el corazón y la perdí en una de esos juegos de
azar de la vida donde apuestas todo para un bienestar mejor o te
resignas y pierdes todo. Si, a mí me toco perder. Como siempre.
Creo que ya me acostumbre a ser el perdedor, a ser la última hoja
que cae de ese roble en otoño, a ser ese banco solitario en medio
del parque sin nadie que se siente en él. Pero eso sí, gane una buena
experiencia, creo yo, en el tema del amor y la vida.
De aquella persona que les hablo creo que tenía magia en sus ojos, o
como un día leí por ahí; tenía café en la mirada y era por eso que
siempre me quitaba el sueño. Sabía dominarme con la mirada, yo
parecía un león con su domador en medio del show en pleno circo,
me hacía siempre sacar mi lado más tierno y adorable, nunca me
había sentido así por alguien, bueno, creo que me había enamorado y
esos eran los síntomas, claro que era romántico pero no tanto como
lo fui con ella.
De la persona que les hablo, iría hacer algo más que una simple
persona en mi vida. En realidad, llegó a tal poder en mí, que se
convirtió hasta en mi vida. Pero después de que convirtió en mi vida,
pasó a ser el peor dolor de alma que haya podido tener, porque el
dolor que me causo ella fue como si estuviera a punto de sufrir lo
mismo que sufrió Túpac Amaru al ser amarrado todas sus
extremidades a cuatro caballos y después de eso, ser tirados por
ellos, ¡Casi lo descuartizan!, pero creo que ni ese dolor se compara
al dolor que me hizo sentir ella a mí. El daño gravísimo que dejó en
mí. Escribir su nombre de ella es tan simple para mí, como poder
volar, tan fácil como encontrar la lámpara del genio en medio del
desierto y después poder pedirle unos cuantos deseos.
Su nombre es: Martha Venegas Acosta. Una chica común y
corriente, nada del otro mundo pero con algo especial en su mirada,
era como cualquier otra chica que puede existir, pero con algo en
especial, con un toque único que solo ella podía tener, con un algo
inexplicable de explicar y ese algo me enamoraba, con su cabello
largo de color castaño, con esos ojos grandes y fijos de color
marrón, de esos labios rojos sabor a frambuesa que un día fueron
mi mayor veneno, una persona que con tan solo verla te podría llegar
a enamorar, algo como lo que me pasó a mí. Su mirada y su sonrisa lo
eran todo para mí.
Dicen que al final del túnel se encuentra la luz. Siempre he creído
eso, siempre creí en esas leyendas urbanas, en esos cuentos
mitológicos, pero por más que buscaba esa maldita luz nunca la
hallaba, encontraba tinieblas, pueblos de esperanza regados en
soledad, en humillación, carreteras al borde del abismo donde
forzosamente tenía que ir para encontrarme con la entrada de ese
túnel, pero siempre me embargaba una nostalgia vaga al recordarme
de la historia que pasé con esa persona. Y por más que traté, nunca
pude encontrar esa luz. A veces solo encontraba destellos que me
daban un pequeño indicio pero nada más, nada concreto, nada sólido.
Y es por eso, que es un poco difícil de contar para mí porque me
duele en lo más hondo de mi alma acordarme de ella y sé que en este
mundo nadie es perfecto, nadie nace sabiendo, todos cometemos
errores, pero eso sí, cada quien comete sus propios errores. Yo, por
mi parte tengo miles de defectos, miles de errores que ido
cometiendo a lo largo de mi vida, busqué ser perfecto, pero me volví
imperfecto. Pero la única virtud que yo conocía y que Martha
también conocía, era que desde el momento en que yo la vi, la amé
con todas las fuerzas necesarias que existen en este mundo para
poder amar a alguien.
Lo que me sucedió con Martha, lo puedo resumir, en esas teorías de
que me ocurrió: “Un amor a primera vista”. Pero para el ser humano
o bueno, en especial nosotros, los hombres, llamamos amor a
primera vista, a lo físico, a lo que exterioriza y no a lo que hay en el
interior y hago referencia a los sentimientos. Un hombre, por
naturaleza, cuando pasa una chica voltea rápidamente, y eso no solo
sucede acá en Perú, sino también en la China y en todo el mundo, y
esto se debe a que el hombre mayormente busca a una persona o
tener una relación con alguien de un buen físico. Debido a las
críticas de sus amigos, o del entorno que viven. No todos los
hombres, pero si algunos. Porque también existen los hombres que
se enamoran no del físico, sino también de la forma en cómo se
sienten con esa persona. Su forma de ser, la forma en como son
tratados. Y también está el tercer caso, donde algunos hombres,
toman cincuenta por ciento de prioridad a lo físico, y cincuenta por
ciento a los sentimientos. Y creo que yo me encontraba en el caso
donde balanceaba las cualidades, virtudes y defectos para
enamorarme de Martha.
Protegerla y cuidarla eran mis únicas prioridades. Porque la amaba
con toda mi alma desde el momento que supe de su existencia.
Desde el momento que la vi, algo mágico me había atrapado, como si
fuera una magia de otro mundo y aun no entiendo exactamente
quien tuvo la culpa de todo lo que nos pasó, ¿Será ella tal vez?,
porque jugo con mis sentimientos, ¿o yo? , por amarla desde el
momento que la conocí sin un límite del tiempo, sin horarios fijos, y
al final no poder hacer caso a lo que me decían mis amigos o amigas,
que estando con Martha viviría un mundo de ilusiones rotas.
Todos saben que ame infinitamente a Martha, pero son pocos los
que saben cómo la conocí, son pocos los que saben todo lo que hice
por ella, las lágrimas que bote por ella, o las pequeñas sonrisas que
algún día, esa mujer me las robo.
Solo son pocos los que saben toda la verdad, son pocos los que
saben el por qué estoy acá en medio de estas cuatro paredes.
Esta historia que vivía con ella me marco la vida para siempre,
porque poniéndome a pensar, ella fue la única persona de la cual yo
me arriesgue a todo, di el todo por el todo solamente por ella, me
fui en contra de varios, no me importaba lo que pensaran de mí, lo
único que me importaba era ella y nadie más. Sólo por buscar su
felicidad, por verla sonreír, me fui más allá de lo que nos permite la
ley. Pero creo que ella solo buscaba mis tristezas, mis lágrimas.
Martha era para mí como el tesoro más preciado de aquel pirata, la
única rosa que floreció en ese triste desierto desolado, el sol tan
esperado que sale después de esa fuerte lluvia, la música que
espero escuchar después de un silencio, largo y frío.
Por mi cuerpo y mi ser pasaba algo extraño pero sincero; cosas que
nunca pensé sentir por alguien. Me había percatado que de tanto
andar con ella, había llegado a la conclusión que me encontraba
hechizado, hipnotizado y hasta enamorado. Ella cambiaba mis
tristezas en alegrías, mis lágrimas en sonrisas y capaz de convertir
mis noches en días, mi soledad la calmaba con su compañía, estaba
en un sueño del cual no quería despertar (Aunque luego pude
comprender que los sueños, sueños son).
Cada vez que la miraba a los ojos, me perdía en su mirada y no podía
hablar, me quedaba anonadado ante su belleza infinita, ante su
carita angelical que me emocionaba cada vez que me sonreía, esos
sus dos ojos que eran como dos luceros que me iluminaban día a día.
¿Será su mirada?, no losé. ¿Será sus labios?, no lose. ¿Será su
forma de mirarme?, tampoco lose. Pero lo que si estoy seguro es
que esa niña convertida en mujer era la persona con la cual quería
pasar el resto de mis días. Y sé que esto suena exageradamente, ya
que la mayoría piensa que solo era un chiquillo enamorado. Un
mocoso ilusionado. Pero yo, a pesar de pertenecer a una nueva
generación donde todo cambia, sigo con la idea del pasado; de
enamorarme de una sola persona, pasar mi vida con esa persona,
tener hijos con esa persona y morir al lado de esa persona. Pero
lamentablemente el destino no es así, a veces juegan en contra o a
favor de nosotros.
Ella es mi primer amor; y sé que he tenido enamoradas antes, pero
digo que ella es mi primer amor, porque ella estaba conmigo en las
buenas y malas, fuimos extraños que nos convertimos amigos, y
amigos que nos convertimos el uno para el otro. Martha es la única
persona que logró matarme en vida. Ella fue la única persona que
logró que yo me sienta el peor ser humano que ha podido existir y a
la vez, el hombre más feliz. Ella aparte de conocerme, sabe cómo
soy, sabe cómo es mi comportamiento, mi forma de ser, mi forma de
pensar, sabe cuándo estoy fingiendo una sonrisa, sabe
comprenderme, escucharme, con ella reímos, jugamos, cantamos,
lloramos y uff… miles de razones más para decir que ella es mi
primer amor.
Y primer amor no es cuando te dan tu primer beso; primer amor es
cuando aquella persona te entiende, te acepta tal y como eres, vive
contigo el presente sin juzgar tu pasado, cuando es tu razón de vivir
y tú eres su razón de vivir para él (ella). Porque hay momentos
mágicos, que perduran toda la vida y que siempre estarán en
nuestra mente a pesar de lo que digan los años, años venideros que
se van con el colapso del uno al otro. Es que siempre cada vez que
nos ilusionamos con alguien, decimos que es el amor de nuestra vida,
que llegaremos juntos hasta viejitos, le escribimos cartas, le
cantamos canciones, le damos regalitos y todas esas cositas que
hacen especial ese momento cuando estamos enamorados o para
poder enamorar a esa persona que nos gusta, con la cual nos
obsesionamos, a la que le llamamos todos los días o le mandamos
mensajes a su celular, le dedicamos canciones románticas, hacemos
lo que sea por esa personita especial que nos hace suspirar.
Porque un suspiro es ese pequeño aire que nos falta por esa
persona que tanto buscamos, por años, por meses, por esa persona a
la cual apreciamos mucho.
Yo siempre me he planteado una pregunta y justo cuando conocí a
Martha, pude encontrar la respuesta indicada a esa pregunta que
me atormentaba por días. “¿Por qué la luna de delante de un carro,
es más grande que la luna de atrás?”; Pues la respuesta es simple,
porque el camino de adelante es más importante que el camino de
atrás. Esto se resume a la vida de todos, porque lo que más importa
es tu futuro y no tu pasado, como dicen por ahí; si quieres un futuro
perfecto, vive tu presente y olvida tu pasado.
Y es lo que me pasaba con ella, yo me visualizaba con ella en un
futuro perfecto, un futuro donde reine la felicidad y haya mucho
amor. Y obviamente que si digo todo perfecto, estoy mintiendo,
porque a pesar de eso, todo el mundo o la mayoría, busca un futuro
perfecto al lado de esa persona, pero a lo largo del tiempo, te vas
dando cuenta, que eso solo ocurre en el tiempo de la madurez,
cuando ya tomas experiencia, cuando ya sabes lo que va suceder, si
sucede un problema, ya sabes cómo solucionarlo; pero en la época de
la adolescencia, es difícil el amor, porque no sabemos nada de la
vida, nos enamoramos porque sí, y no sabemos afrontar un problema
y todo se nos escapa de las manos. Porque mientras uno va
creciendo y va observando el amor de sus padres o de cualquier
otra persona mayor, se va dando cuenta que ya sea él o ella, cuando
tienen problemas nunca lo resuelven solos, siempre está a su lado,
esa persona, su compañera o compañero de por vida. Como dijo el
gran Benedetti: “Después de todo, que complicado es el amor breve,
y en cambio que sencillo el largo amor”.
Me estaba ilusionando con Martha, y si no la vía, me sentía en un
abismo lleno de tinieblas, sentía que me hacía falta en todo
momento, me hacía falta como las estrellas le hacen falta al
universo, como al día le hace falta el sol, o como a un caballero que
le hace falta su doncella, cuando hablaba con ella no me importaba
los minutos que transcurrían por el reloj, porque cuando yo hablaba
con ella el tiempo parecía detenerse y congelarse en el preciso
momento en el cual yo podía ver el reflejo de mi corazón
enamorado, en sus pupilas que parecían tener un dulce sabor salado.
Pensaba en ella en cada amanecer de mi vida y en cada anochecer
de mi muerte. No sabía lo que me pasaba, ni yo mismo me entendía,
solo sabía que por ella sería capaz de hacer cualquier cosa. Me
gustaba verla, me gustaba oírla hablar por horas, ella siempre tenía
un tema de conversación y por eso que nunca me aburría a su lado.
Sin duda fueron los momentos más bonitos, catastróficos e
inolvidables los que pase a su lado. De todas las chicas, ella era la
más brillante, la más inteligente y la más astuta. Cada vez que
estaba a su lado o estábamos a solas, siempre aprovechaba para
acercarme más a ella, para invitarle una gaseosa.
Mi error más grande creo que fue enamorarme muy rápido de ella,
sin atenuarme a las consecuencias que correría daños con el tiempo,
desgracias, lamentos, llantos, penas.
Pero después de cada desamor viene un nuevo amor y junto con el
trae alegrías y nos hace olvidar el pasado. Aunque a veces es olvidar
un pasado cuando nos aferramos a él.
No sé exactamente en qué momento la técnica para no enamorarme
dio resultado, porque para ser honesto, me enamore varias veces o
me ilusione varias veces sin saberlo, personas que marcaron mi vida
como un tatuaje imposible de borrar. Pero nunca me había sentido
igual, como me sentí con Martha Venegas Acosta y Ariana Quevedo
Parasi. Personas que llegaron a mi vida para quedarse o para irse.
Cuando me enamoraba me sentía como un niño que recién descubre
el amor por primera vez, porque creo que las cosas más hermosas
que te puede ofrecer la vida, son aquellas que te llegan con
sorpresa, aquellas que no las esperas pero así con ayuda de un polvo
mágico llegan hacia ti. Yo no esperaba de nadie algo a cambio, solo
de Martha, que me pueda brindar ese cariño que tanto anhelaba
desde que la conocí. Pero solo recibí a cambio, sufrimiento, dolor,
angustia, temor, amor, cariño, me entregó también, ese miedo a
volver a enamorarme de nuevo. De todas las cosas más hermosas
que han pasado por mi vida, creo que solo las pude sentir y mirar,
cuando cerré mis ojos. Síntomas iguales cuando una persona se
enamora, porque cuando una persona verdaderamente se enamora
“Se abre el corazón y se cierran los ojos”, me refiero a que, cuando
una persona verdaderamente se enamora, se debe enamorar de los
sentimientos y no del físico.
Pero qué pasaría si yo dejo de pensar en eso, creo que al mundo no
le interesan mis estados de ánimo. El mundo seguiría tal y como es,
o ¿acaso el mundo seguirá girando y de pronto se detendrá en algún
lugar de la galaxia para que pueda esperarme a que yo me sienta
mejor?, no, al contrario, claro que no, el mundo avanzaría más rápido
y entonces ahí tendría miedo de caerme más seguido, porque no
habría seguros algunos que puedan impedir que yo me haga daño o
un cinturón de seguridad que evite que yo me lastime, al contrario,
la vida busca hacerte daño, para que al final de todo, uno pueda
entender que si en este mundo no eres fuerte y afrontas todos tus
miedos, no eres nadie, te conviertes en alguien sin valor, una
persona que solo vale unos centavos y nada más.