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BOLILLA XIV
LA ECONOMIA ARGENTINA ACTUAL (2002 – 2014)

La recuperación económica: factores y sectores impulsores del crecimiento
La asunción de Lavagna (abril 2002), luego de la renuncia de Remes Lenicov ante su fracaso en la colocación
de bonos a los ahorristas y la falta de apoyo político, estuvo precedida por un acuerdo firmado por los
gobernadores peronistas y radicales de 16 provincias, manifestando la voluntad de normalizar el orden
jurídico y económico, además de cumplir con algunas exigencias del FMI. Se reafirmaba la voluntad de
lograr arreglo con los organismos internacionales y dar paso a medidas que el FMI reclamaba.
Se empezaron a delinear objetivos que ligaran el corto y el mediano plazo:
- Estabilizar el valor del dólar y el nivel de precios,
- Fortalecer las arcas del Estado,
- Encontrar una salida al “corralito” y el “corralón” bancarios,
- Lograr el refinanciamiento de capital por los org. Internac.
A medida que se fue estabilizando la situación:
- Se avanzó con el retiro de las cuasimonedas y con tenues medidas para revitalizar el consumo e
impulsar la reactivación económica.
- La firme política de redescuentos del BCRA (que buscaba evitar las quiebras de las entidades
financieras) se acompañó con la intervención del BNA (que pasó a administrar transitoriamente los
bancos que marchaban a la quiebra)
- El gobierno optó por tornar voluntario el canje de los CEDROS (Certificados de Depósitos
Reprogramados).
- La política de precios combinó recetas ortodoxas, como el férreo control de la expansión
monetaria (a través del superávit fiscal y la emisión de letras –LEBACS- por el BCRA), con
alternativas heterodoxas, tales como la aplicación de retenciones (a las exportaciones de
combustibles, por eje) o la firma de acuerdos entre el Estado y el sector privado.
- Para evitar el incremento del nivel de precios, se congelaron las tarifas de los servicios públicos.





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ETAPAS DEL PERÍODO KIRCHNERISTA (2003-ACTUALIDAD)
Existe un consenso general respecto del concepto de Aldo Ferrer de caracterizar la historia económica
argentina en tres etapas, con diferentes modelos productivos y de relación con el resto del mundo:
Primario Agroexportador de 1880 a 1930, de Sustitución de Importaciones de 1945 a 1975, de Hegemonía
Financiera desde 1976 en adelante.
El 25 de mayo de 2003 asumió la presidencia Néstor Kirchner. Desde el principio de su gestión hubo un
cambio de paradigma: la economía debía estar subordinada a la política y no al revés. En los treinta años
anteriores, con la honorable excepción de la corta etapa de Bernardo Grinspun en la Primavera alfonsinista,
habían predominado visiones tecnocráticas y visiones del consenso en donde las autoridades impulsaban
medidas escritas por los representantes de corporaciones.
Al comienzo de esta etapa el país estaba en default, con un 25 % de desempleo, un 53 % de pobres y 11
millones de indigentes. Este era el resultado de años de neoliberalismo, de destrucción de la industria
nacional. Siete años después (2010) podemos decir que el conjunto de políticas comenzadas a aplicar desde
2003 implicaron un cambio en el modelo de desarrollo, dando fin al período de hegemonía financiera y
sentando las bases de un período de características diferentes.

ETAPA 1 (2003-2007): ALTO CRECIMIENTO / BAJA INFLACION
Contexto internacional
Por primera vez desde fines de la Segunda Guerra Mundial, el contexto económico global se volvió
claramente favorable para la Argentina durante los últimos años (nota del 2010). La irrupción de China y de
otros países emergentes en la escena internacional ha generado un significativo incremento en la demanda
y en los precios de materias primas (alimentos, energía y minerales) que la Argentina produce
competitivamente a escala mundial.
Gracias a ello, la economía argentina se recuperó a tasas relativamente altas después de la crisis del
2001/2002 y, simultáneamente, generó un confortable superávit en su balanza comercial externa (el monto
acumulado entre los años 2003 y 2010 alcanza los US$ 105.000 millones). Esto permitió acumular reservas
externas e internas y disminuir el endeudamiento público y privado
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. El favorable panorama internacional
posibilitó la imposición de retenciones a las exportaciones y facilitó la financiación de una política fiscal
expansiva. La fluida disposición de divisas contribuyó también a mantener bajo, en términos reales, el costo
del crédito.

Características
 El gobierno de Néstor Kirchner impulsó el consumo para reconstruir el mercado interno.
Aumentó el salario mínimo, se les dio cobertura mayor cobertura a personas en edad jubilatoria y el haber
mínimo subió 1.254%.
Esta transferencia de recursos permitió que el consumo traccionara al empleo, con el comercio y la
industria aprovechando la capacidad ociosa que había dejado la década anterior.

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La deuda externa ascendió a u$s 160.890 millones al cierre del tercer trimestre de 2010, representando, en relación al
tamaño de la economía, el 47,1% del PBI, cuando en 2009 era de 48,3%. (Nota de la cátedra).

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 En ese contexto, Kirchner avanzó con otros de los hitos de su mandato: el canje de deuda.
Permitió una reducción del 65% en el monto con una reestructuración de plazos e intereses. Así, se
liberaron recursos y la deuda dejó de ocupar el centro de la agenda económica.

 El tipo de cambio alto fue la receta del tándem Kirchner-Lavagna para estimular el comercio exterior y
aprovechar el inicio del ciclo de precios altos para la soja: en abril de 2003 cotizaba a US$230 la
tonelada, en 2013 valía US$547.

 El ex presidente aumentó las retenciones a las exportaciones –que su predecesor, Eduardo Duhalde,
había instalado en el 20%– hasta llevarlas al 35%.
Cuando quiso ir por más, el kirchnerismo enfrentó su primera derrota: en julio de 2008, el Senado rechazó
las retenciones móviles. Pese a ese fracaso, el complejo sojero siguió siendo central para los ingresos
fiscales: llegó a aportar el 12% de la recaudación total y fue el combustible para que los subsidios pasaran
de ser el 1% del PBI a ser el 12%.

 El congelamiento tarifario fue el ancla antiinflacionaria a la que se aferró el Gobierno desde el
principio. Ello llevó a que las empresas disminuyeran las inversiones.

=>Claves del plan
Los tres objetivos de política económica se entrelazan íntimamente y constituyen el núcleo de las
diferencias con el FMI.
- DÓLAR ALTO
Para revertir el daño que dejó una década de atraso cambiario. Buscando hacerle ganar competitividad a la
industria más que recaudación al Tesoro por las retenciones a las exportaciones del campo.
Dólar alto => salarios mas bajos en dólares => la industria remonta
Oposición del FMI: dólar más bajo para que la inflación se mantenga más a raya y le sea más barato al
Tesoro comprar divisas para pagar la deuda. Las retenciones no son viables.
- SUPERAVIT FISCAL
Motivos por el cual el gobierno necesita el superávit fiscal:
 Conseguir dólares para continuar con la política de desendeudamiento (pagar deuda)
 Evitar una suba de las tasas de interés que enfríe la actividad económica. Si el Tesoro no tiene un
superávit considerable debería salir al mercado a tomar crédito y eso presionaría una suba de las tasas. Con
el Estado tomando crédito a tasas crecientes, la entrada de dólares se haría mas intensa y el BCRA tendría
que comprar mas divisas para evitar que baje. Por otro lado, debería colocar bonos y letras en el intento de
no alimentar la inflación.
Este esquema es un mecanismo delicado que necesita monitoreo permanente.
Deben mantenerse las tasas de interés de EE.UU. (agosto 2005: 3,5% anual) y seguir la expansión del
comercio de alimentos a nivel mundial.
- DESENDEUDAMIENTO
Precio de no tener la condicionalidad del FMI sobre la cabeza: pagar cuatro puntos mas cara la tasa para
lograr financiamiento en el mercado mundial.


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Resultados
El primer año de la era K cerró con una inflación del 13,4%, un indicador que venía en baja después del 41%
al que había llegado en 2002.
Para abril de 2003, la reactivación de la economía ya acumulaba tres trimestres seguidos, lo que permitió
que aquel primer año de gestión cerrara con una expansión del PBI de 8,8%. Así se inició una etapa de alto
crecimiento que duraría hasta 2011, con la única excepción de 2009, cuando la crisis internacional hundió a
la economía local, y el PBI cayó -2,5%.
El relato oficial hace énfasis en el aumento de la inversión productiva. Sin embargo, en la composición no
hay grandes diferencias con la convertibilidad. Según la consultora Empiria, “ahora tiene mayor
ponderación el sector de construcción en la inversión total, cuyo efecto reproductivo es menor que el del
equipo durable. En 2012, la inversión en equipo durable fue del 5,7% del producto, mientras que el
promedio de los 90 fue de 6,9%”.
“El modelo falló en sentar las bases para sostener el crecimiento”, señala Mariano Lamothe, de
abeceb.com, en referencia a esta primera etapa. “No hubo orden fiscal suficiente, monetario ni financiero,
ni estrategia de inserción en la economía”.


ETAPA 2 (2007-2011): FUERTE EXPANSIÓN DE LA ECONOMÍA / PRECIOS EN ALZA
Contexto internacional
El fin del neoliberalismo: la crisis económica mundial:
En los ´90 la globalización financiera avanzó a través de una economía “virtual” cada vez más sofisticada. Se
procuraban rentabilidades en las potencias industrializadas que no ofrecían los sectores productivos,
amenazados por la competencia de países emergentes, sobre todo los asiáticos, y surgían burbujas
especulativas fuera de control. También se lograban colocar en las naciones en desarrollo dólares baratos,
que quedaron atrapados en la trampa del endeudamiento externo. En poco más de treinta años el sector
financiero creció en todos sus indicadores varias veces más que las actividades productivas.
Nada de esto evitó, sin embargo, la caída de las tasas de crecimiento en los países más desarrollados.
En los ´90 la euforia por la implosión del bloque soviético incorporó nuevos mercados al régimen
capitalista, lo que favoreció, sobre todo, a la economía norteamericana que retomó el crecimiento,
mientras sucesivas crisis asolaban a los países periféricos.
Con el inicio del S XXI, en cambio, EE.UU. volvió a padecer problemas económicos. Antes del atentado de
las torres gemelas comenzaron a quebrar varios fondos especulativos y empresas puntocom con acciones
sobrevaloradas en la Bolsa o directamente vaciadas por sus dueños, como Enron, en un clima especulativo
que permitía todo tipo de fraudes. Frente a la amenaza del nuevo terrorismo internacional el gobierno de
Bush optó por una fuga hacia delante, a través de la intervención militar en Irak, acompañada por políticas
de rebajas de impuestos para los más pudientes y un incremento del gasto gubernamental en seguridad y
defensa. Esto generó enormes déficits gemelos (fiscal y de cuenta corriente del balance de pagos). La salud
económica estadounidense pasó a depender del empuje de la economía china y de otras naciones, que
colocaban sus excedentes en el comercio mundial en bonos de aquel país.
La crisis de las subprime, que estalla en el 2007, fue la gota que rebasó el vaso. Su base fueron hipotecas
inmobiliarias de alto riesgo transformadas en títulos especulativos. Afectados: bancos, familias endeudadas
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que quedaron sin hogar, inmuebles desvalorizados, hundimiento de la industria de la construcción y sus
cadenas productivas y trabajadores desempleados.
Esta nueva crisis decidió al gobierno de EE.UU. y de la Unión europea a intervenir directamente para salvar
las principales empresas y cías. financieras y bancos en quiebra. Constituyó un verdadero keynesianismo al
revés o una socialización de las perdidas. Entonces + damnificados: contribuyentes y las generaciones
futuras al recurrirse también al endeudamiento.
Por otra parte, se puso en juego el papel dominante del dólar. Como casi la totalidad de los pasivos
externos norteamericanos, sus exportaciones e importaciones están denominados en dólares, el ajuste
interno de EE.UU. ha sido siempre distinto del resto de los países: es un país deudor que determina la tasa
de interés de su propio endeudamiento. Ello se sustenta exclusivamente en su poder político y económico.
Parece haber terminado una época. Se advierten señales claras del declive del predominio económico de
EE.UU., también de la Unión Europea.
En ese marco, existen tendencias que abren interrogantes sobre la evolución de la economía mundial:
- El dinamismo que representa la expansión de países emergentes, como China e India;
- La consolidación de bloques regionales;
- La aparición de monedas competitivas del dólar y
- El abandono de presupuestos del neoliberalismo.
El resultado será, sin duda, un mundo mucho más multipolar.

Las consecuencias de la crisis mundial del 2008/2009 sobre la economía argentina fueron relativamente
benignas. La actividad económica se redujo aproximadamente un 1% en el 2009, pero se recuperó a
posteriori.

Características
A partir de 2007, el modelo entra en una nueva fase, donde las tasas de crecimiento se mantienen altas,
pero la inflación gana protagonismo. La intervención en el INDEC es el punto de inflexión de la era K.

Desafortunadamente, la recuperación ocurre en un contexto de marcada incertidumbre, lo que genera
serias dudas sobre la continuidad del proceso. La fuente principal de preocupación es la política económica
del Gobierno que, por razones electorales, apunta al crecimiento de corto plazo y relega a un segundo
plano la estabilidad. Los índices inflacionarios son crecientes, el superávit fiscal se ha evaporado a partir del
2009 y la prima de riesgo país es altísima (alrededor de los 700 puntos). Por razones originadas en una
errónea lectura de la realidad y una vocación política de aprovechar al máximo la bonanza actual, el
Gobierno está desarrollando un conjunto de políticas inconsistentes que limitarán el crecimiento
económico futuro.

 La manipulación de las estadísticas derivó en una inflación permanentemente instalada en dos dígitos
y generó una demanda desbordada de recursos por parte del fisco.
Las políticas fiscales y monetarias expansivas del Gobierno y la decisión de no racionalizar las cuentas
públicas para restablecer la solvencia fiscal han generado una altísima inflación (más del 25% en el 2010) y
un déficit financiero creciente del sector público (podría alcanzar el 3% del PBI en el 2010).

Estos manejos han llevado al Gobierno a depender cada día más de las reservas disponibles en el ANSES, el
Banco Central y el Banco Nación, lo que no sólo no es sustentable en el tiempo, sino que también
descapitaliza a dichas instituciones.

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 El discurso en favor del “desendeudamiento” omitió que los fondos dejaron de buscarse en el sector
privado para obtenerse de la máquina de hacer billetes.
La modificación de la Carta Orgánica del BCRA le permitió al Gobierno apropiarse de una enorme masa de
recursos que se complementarían con la enorme emisión monetaria y el avance sobre otras cajas públicas.
La asistencia del Central al Tesoro pasó de ser el 1,6% del PBI en 2004 a alcanzar el 5% en 2012. Así, las
reservas cayeron por debajo de los US$40.000 millones, la inflación se recalentó y los títulos públicos
empapelaron los activos del Central.

 El congelamiento tarifario llevó a que las empresas disminuyeran las inversiones.
El caso más dramático fue el del sector energético que derivó en que, en 2011, la Argentina perdiera la
capacidad de autoabastecerse. Para paliar la escasez, aumentaron año tras año los fondos públicos
destinados a importar energía. “El déficit energético se llevó puesto el modelo”.
La desconfianza resultante se refleja en una altísima tasa de riesgo país (que triplica la de Brasil, Chile y
México). Esto dificulta y encarece el financiamiento empresario y genera una insuficiente tasa de inversión
productiva, un bajo nivel de inversión extranjera directa (se estima negativa para los últimos doce meses) y
una significativa fuga de capitales (se calcula que alcanzó los US$ 47.000 millones entre los años 2006 y
2009).

 La era kirchnerista también se caracteriza por la mayor presencia del Estado en la economía.
El elemento más visible es el incremento del gasto, que pasó del 25% del PBI en los primeros años a un 36%
en 2012. En ese período se construyeron 480.000 viviendas y más de 1.000 escuelas. La asignación
universal por hijo les dio cobertura a 3,5 millones de niños que estaban fuera del sistema. La intervención
del Estado se potenció con la estatización de empresas, reforzada en los últimos años con las AFJP,
Aerolíneas Argentinas e YPF.

Resultados etapa 1 y 2 (fines de 2010)
El conjunto de políticas comenzadas a aplicar desde 2003 implicaron un cambio en el modelo de desarrollo,
dando fin al período de hegemonía financiera y sentando las bases de un período de características
diferentes.
Si bien esto ha sido bastante debatido, se puede mostrar con claridad que los cambios actuaron sobre los
principales condicionantes de la economía desde la dictadura y profundizados durante los ’90: la deuda y la
vulnerabilidad externa han sido sostenes básicos de la valorización financiera.

 Primero, la RENEGOCIACIÓN DE LA DEUDA con quita del 65%, el nivel más alto de quita en la
historia de la economía mundial. Resultado: la deuda deja de ser un condicionante central como en el
período anterior, se vuelve más manejable, algunos datos:
- Caída de la deuda bruta del sector público nacional del 139 al 49,1% del PBI
- Caída de la deuda nominada en moneda extranjera del 76 al 50%.
-Aumento de los plazos de pago, de una vida promedio de 6,9 años a 12,7 años.
- En 2003 la deuda era un 722% mayor a las reservas; en 2011 es el 120%.

 Segundo, SUPERAVITS GEMELOS, la combinación de superávit comercial y superávit fiscal, nunca
antes dada en la historia argentina, permitió acumular reservas y aumentó la autonomía de decisión y la
independencia económica.
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- La política de tipo de cambio administrado y competitivo permite aumentar exportaciones y sustituir
importaciones, de ahí el superávit comercial y el crecimiento de la industria con su impacto positivo en el
empleo.
- Las retenciones a las exportaciones de productos primarios permiten generar reservas y junto a la
recuperación de la recaudación, generada por mejoras en el nivel de actividad dan lugar al superávit fiscal.
- Esta es la llave principal para darle continuidad al modelo de crecimiento con superávit gemelos.

 Tercero, el CRECIMIENTO ECONÓMICO de más de un 70% desde 1º trimestre de 2003 a 1º
trimestre de 2010, con importante participación de ahorro interno (27% del PBI en 2007), con alto
protagonismo del crecimiento industrial y con generación de más de 4 millones de puestos de trabajo
genuino.
- Crecimiento del 125% en el período de la industria metalúrgica, una de las que mayor impacto producen
sobre el resto del entramado productivo.
- La industria automotriz y la de zapatos superaron en 2010 sus récords históricos. El sector indumentaria
también habría conseguido record histórico.
En 2010 la industria crece por encima del promedio de la actividad económica, esto está diciendo que
vuelve a ser el motor del crecimiento. Es imposible pensar en un modelo de desarrollo con inclusión para
más de 40 millones de argentinos si la industria no es el motor del crecimiento.

 Cuarto: en MATERIA INTERNACIONAL, el Gobierno protagonista activo del no al ALCA ( modelo de
libre comercio orientado a favor de los intereses de EE.UU. y sus corporaciones, en donde las industrias
latinoamericanas y sus trabajadores quedaban totalmente desprotegidos), y como contrapartida se impulsó
la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR), ( Néstor Kirchner fue el primer secretario), marcando un
camino en la defensa de un bloque de países que forman un frente común frente a la codicia de las grandes
potencias y los procesos de desestabilización en la región.

 Respecto a la DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO, la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre se
redujo entre el tercer trimestre de 2003 y el segundo de 2010 en un 60%, pasando de 54 a 21,9 veces, los
niveles de pobreza descendieron a un 12% en el primer semestre de 2010, la tasa de desempleo cayó a un
dígito, 7,5%. La Asignación Universal por Hijo está pulverizando los niveles de indigencia, (efectos
secundarios relevantes como aumentos de un 20% en la escolaridad, 40%en la vacunación y aumentos en
las ventas sobre todo de productos alimenticios y textiles de los negocios de los barrios populares).

En materia jubilatoria, la administración kircherista tiene a su favor el de haber puesto fin al escandaloso
negocio financiero de las AFJP con el aporte previsional de los trabajadores y el de haber ampliado la
cobertura previsional del 57 al 90%.

Todo lo expuesto es un breve resumen del legado económico de Néstor Kirchner, más allá de los aplausos
que son muchos y de los sonidos de cacerolas que no son pocos, hay un viraje importante en la historia
argentina hacia un modelo productivo con inclusión social.

PERO los niveles de inversión actuales no son suficientes para convertir la reactivación actual en un
proceso de crecimiento sostenido. Una parte muy importante del incremento de la inversión durante
2010/2011 se debe a una recuperación de la construcción (que no amplía la capacidad de oferta de
producción de bienes y servicios), mientras que la inversión en maquinaria y equipos se ha estancado. Una
reactivación como la actual, con alta inflación, atraso cambiario (se estima que el valor del dólar será, para
fines del 2010, un 15% superior al del fin de la Convertibilidad), aumentos insostenibles del gasto público
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(representa casi el 41% del PBI en el año 2010 versus el 32% en el año 2000) y de las importaciones
(crecieron a una tasa anual del 43.7% durante el primer trimestre del año 2010), es muy vulnerable a los
cambios de expectativas inducidas por shocks económicos externos o el deterioro del clima político.


ETAPA 3 (2012-2014): PBI AL BORDE DE LA RECESIÓN / INFLACIÓN SUPERANDO EL 20%
Características
El tercer período es el de la escasez.
La economía argentina hoy (año 2013):
 no genera crecimiento ni empleo,
 requiere controles cambiarios para evitar que se desplomen las reservas,
 hay atraso cambiario con una brecha entre el paralelo y el oficial de cerca del 50%,
 sufre una inflación que es alta y persistente,
 el riesgo país es uno de los más elevados del mundo, y
 tiene déficits gemelos y una inversión que cae.
No hay duda de que estamos hablando de una economía que está en problemas.

¿Por qué hemos llegado a esta situación? El "modelo" funcionó mientras el crecimiento se lograba
manteniendo los equilibrios macroeconómicos básicos. En otras palabras, mientras se mantenían los
superávits gemelos, había un tipo de cambio competitivo que permitía que las reservas subieran sin
necesidad de recurrir a controles cambiarios y el desendeudamiento se podía financiar con los recursos del
Banco Central. Pero algo cambió a mediados de 2011, cuando desaparecieron los superávits gemelos y el
margen cambiario. Sin embargo, los síntomas en ese momento se limitaban a una "moderada" corrida
cambiaria en la que se perdieron US$ 6000 millones en sólo cuatro meses.

En ese período todavía se podían restablecer las condiciones macroeconómicas para crecer,
implementando la llamada sintonía fina:
- un poco de ajuste en las tarifas para mejorar la situación energética y fiscal,
-un poco más de depreciación del tipo de cambio para restablecer la competitividad y compensar las subas
de costos salariales,
-una política monetaria algo más restrictiva que no fogoneara la inflación, y
-alguna emisión de bonos en dólares para financiar la inversión pública y recomponer las reservas
internacionales.

Pero en vez de sintonía fina se optó por controles gruesos y lo que se conoce como la profundización del
modelo. A partir de ese momento, los problemas macroeconómicos fueron en una sola dirección: se
agravaron sin prisa y sin pausa.
-La sequía de 2012 complicó las cuentas externas,
-el cepo cambiario hizo colapsar la demanda de inmuebles,
-la brecha cambiaria frenó la entrada de préstamos financieros y aumentó el apetito por dólares,
-el pago de deuda con reservas llevó a que se debilitaran las cuentas externas, mientras que la forma en
que se hizo la nacionalización de YPF espantó muchas inversiones y no fue una solución para la crisis
energética.

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 Frente a la sangría de Reservas, el remedio empeoró la enfermedad. El cepo cambiario restringió la
fuga, pero a la vez espantó a los inversores y el ingreso de dólares al país vía capitales frescos y
préstamos fue prácticamente nulo.
El resultado fue la escalada del dólar paralelo, que en un año y medio llevó a 100% la brecha con el oficial.
Así, sólo ingresarían dólares por las exportaciones, que tras un crecimiento exponencial en la primera fase
K, hoy tienen una expansión agónica por la pérdida de competitividad.

 Frente a la debilidad de las exportaciones, el Gobierno improvisó otro parche: el control de
importaciones.
Sirvió para mantener el superávit comercial en torno a los US$10.000 millones anuales, pero a costa de
deprimir aún más una economía que necesita de insumos importados para funcionar.

 En 2012, las cuentas públicas cerraron con un déficit del -2,5% del PBI.
Pero el desequilibrio habría sido mayor de no ser por los recursos extraordinarios de las utilidades del
Central y de los fondos provistos por ANSES. Ambos totalizaron $27.000 millones. Sin estos ingresos, el
déficit primario –antes del pago de intereses– habría alcanzado 1,4% del PBI, y el financiero, 3,6%.
De este modo, el rojo fiscal se ubica por encima del promedio de la segunda mitad de los ‘90 -2% del PBI-, a
pesar que la presión tributaria creció del 21% al 35% del PIB.

Resultados
Así, la Argentina parece “entrar definitivamente a los ciclos de stop and go que la caracterizaron en toda la
posguerra, con sucesión de recesiones y expansiones en el marco de inflación alta”, señala Lamothe. Pero
sostiene que en este caso hay “mala praxis de las autoridades”, ya que el alto precio de la soja y la elevada
presión tributaria hacen que “sea prácticamente inexplicable que haya faltante de dólares y problemas
fiscales”.
En esta tercera etapa se profundizó el ajuste que había empezado a esbozarse al final de la segunda. Un
ejemplo: la oposición intentó actualizar las jubilaciones y Cristina Kirchner vetó la ley del 82% móvil en
octubre de 2010, unos días antes de la muerte de su esposo.
El avance de la inflación determinó que en 2013 el poder adquisitivo perdiera la carrera. En el primer
trimestre de 2013 los salarios reales disminuyeron 2%, lo que terminó por erosionar al gran sostén de los
últimos años: el consumo privado.
En este contexto, el Gobierno sigue ocultando la inflación, y por ende, la pobreza. Según el INDEC, apenas
el 5,4% de la población es pobre. En cambio, las mediciones privadas la ubican en torno al 20% (ver
infografía). Entre 2003 y 2007, la pobreza se redujo por el crecimiento económico, la creación de puestos
de trabajo y la recomposición de los ingresos reales. Esa disminución se fue frenando desde 2008. “Este
cambio se debió al menor crecimiento, a un mercado laboral cerca del pleno empleo, a la alta informalidad
laboral –que alcanza al 34% de los ocupados– y a la aceleración de la inflación”. Así, después 8 años de
crecimiento a tasas chinas, la pobreza se estanca en los mismos niveles de los mejores años de la
convertibilidad.

Pero no hay que desesperar. Aunque el modelo esté agotado, no todo está perdido. La Argentina sigue
siendo un país con muchos recursos naturales y humanos, y con un potencial que aunque se encuentra en
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estado latente no ha desaparecido. Todo a la espera de que haya un cambio en el clima de inversión y las
perspectivas económicas.
Los desequilibrios macroeconómicos son menos graves de lo que parecen y la solución no es
excesivamente compleja, aunque ciertamente más difícil de lo que era hace sólo un par de años. Hoy hace
falta más que sintonía fina, pero en la medida en que el escenario internacional no se deteriore en forma
significativa no va a ser necesario recurrir a munición gruesa.
El péndulo de la política económica viene fluctuando de liberalismo a intervencionismo desde los años 60.
La mayor parte de los "programas" terminaron en una crisis de mayor o menor magnitud, y casi siempre el
detonante fue una depreciación cambiaria cuando se agotaron las reservas internacionales. El rodrigazo, el
fin de la tablita, la hiperinflación de los 80 y la megacrisis de 2001/2002 fueron episodios traumáticos que
dejaron profundas cicatrices en el tejido político y social. En general, el fracaso de cada episodio llevó a que
se lo etiquetara como neoliberal o neopopulista y que por reacción se optara por un modelo totalmente
opuesto. La historia muestra que estos volantazos han sido disruptivos y no han ayudado a consolidar el
crecimiento de largo plazo.
Es muy probable que estemos en la antesala de un nuevo cambio de política económica, aunque no se
vislumbra una crisis de la envergadura de las anteriores.
Es cierto: hay que restablecer algunos equilibrios macroeconómicos básicos, especialmente con el tipo de
cambio, la inflación, las reservas, las tarifas, el tamaño del gasto público y el riesgo país, y puede ser que
algunas de estas medidas impliquen costos en el corto plazo. Lo importante es que esta vez no se tiren por
la borda aspectos positivos y que la sociedad apoya, como aquellas políticas sociales que ayuden a mejorar
la distribución del ingreso (como la asignación universal por hijo o el seguro de desempleo), que ayuden al
desarrollo de las pymes y de las economías regionales, y que se hagan esfuerzos para favorecer el
conocimiento, la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías.
El equilibrio entre Estado y mercado, entre proteccionismo y eficiencia económica y entre crecimiento y
equidad nunca ha sido fácil. En la Argentina, cuando estas dicotomías se resolvieron con soluciones
extremas terminaron mal. Veremos si la próxima vez será diferente.


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ACTUALIDAD

Comercio exterior
Revista Apertura. Edición 244 (abril 2014)/ iECO (2 febrero 2014)

 Dos de los principales problemas que enfrentarán este año las exportaciones argentinas, una
combinación muy difícil de remontar pese a la pirueta devaluatoria que acaba de hacer el Gobierno:

-PRECIOS DEPRIMIDOS
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… La soja tiene más ganas de bajar que de subir…
En el comienzo de 2014, el precio de la soja está un 9% por debajo del promedio del primer semestre de
2013. Según un cálculo preliminar de elasticidad, cada reducción de US$10 en el precio de la soja implica
una merma de US$500 millones de ingreso adicional de divisas, entre efectos directos e indirectos.

-CAÍDA EN LA DEMANDA
…Brasil tiene más ganas de ajustar que de crecer…
La industria tampoco encuentra viento de cola. Nuestro principal socio comercial se perfila a tener otro año
de crecimiento exiguo con el real devaluado 20% respecto del valor del año pasado, lo que impactará
principalmente sobre las ventas de autos al exterior, rubro en el que Brasil se lleva la mitad de lo que la
Argentina produce.

 Año 2013
-Las importaciones crecieron 8%, aumentaron tanto en precios como en cantidades.
-Las exportaciones subieron 2,6%. En contraste con las compras al exterior, los precios de las ventas
descendieron 1%, mientras que sus cantidades se expandieron 3%.
-Esto hizo que el superávit comercial bajara 27% respecto de 2012.
-La razón principal de la caída fue el derrumbe del balance energético, cuyo déficit más que se duplicó –
US$2.700 millones en 2012 vs. US$7.082 millones en 2013–.
El otro gran rubro deficitario que enfrenta esta ecuación es la industria manufacturera. Pese a las trabas a
las importaciones, el déficit de máquinas, aparatos y materiales eléctricos fue US$1.037 millones mayor
que el año anterior. Aunque hubo un crecimiento del 4,8% de las exportaciones de autos, el sector también
terminó el rojo, con un alza del 20,6% sobre los valores de 2012 por el mayor ingreso de autopartes y de
vehículos.

 EXPORTACIONES
 Las exportaciones están estancadas hace tres años y 2014 trae pocas esperanzas de cambio. ¿y por
qué? Si bien se espera una mejora en la cosecha de la soja, la producción del maíz será menor. Por otra
parte, las perspectivas de exportación de vehículos y autopartes a Brasil son malas –viene tendencia en
baja y además la estimación del crecimiento para este año de Brasil no son muy alentadoras
 La performance de las exportaciones dependerá no sólo de los volúmenes exportados sino también de
sus precios, y en caso de la soja en las últimas semanas (marzo 2014) ha habido un incremento de
aproximadamente 20% => aumento valor de export.
Otro factor importante es la decisión del productor de vender, que dependerá de la consistencia de la
política económica, si el gobierno no puede controlar el tipo de cambio, el productor preferirá acopiar una
parte, lo que puede resistir las exportaciones. Las medidas tomadas luego de la devaluación de enero
apuntaron a desactivar esas expectativas.
Además  por regla general, cuando la actividad económica cae o crece menos, las exportaciones de
combustibles tienden a aumentar. Pero, en el caso local, la producción de gas y petróleo sigue estancada =>
las ventas al exterior se estima caigan, aunque menos que el año último
 La soja una vez más salvará la balanza
 Normalmente, tras una devaluación, los bienes transables tienden a ganar competitividad y es más
fácil colocarlos en el exterior. Pero dos argumentos juegan en contra:
- No es inmediato, en 2002 se devaluó un 300% y ese año las exportaciones cayeron (por que podría ser
que muchas empresas exportadoras dejaron de existir??)
- Y la devaluación debe ser en términos reales, es decir, no con una aceleración de la inflación como está
sucediendo.
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 Entre 2003 y 2008 las ventas al exterior treparon un 133%. Pero desde hace 3 años están casi
congeladas. 84,80,83 millones DLS 2011-2013. Para 2014 se pronostica 84
2009 habían caído (tal vez por la crisis financiera de ese año, en 2010 sube un poco en relación al 2009. (ver
gráfico)
 La mitad de las exportaciones industriales va a Brasil. En el caso de los autos, el 80%.


 IMPORTACIONES
 Estimación 2014  caída (según todos los economistas consultados dice).
 Esto dará un poquito de aire al saldo comercial, sobre todo porque vemos que en el mercado interno
va a haber una contracción y habrá menor demanda doméstica (según abeceb.com)
 Dentro de la política de desactivar la expectativa de devaluación, el gobierno necesita preservar las
reservas, lo cual llevaría a pensar en una restricción de importaciones
 En febrero, el secretario de comercio Augusto Costa, les solicitó a los 70 importadores más
importantes (responsables de más del 55% por ciento de las importaciones) que trataran de modificar los
plazos de liquidación de sus compras, llevándolos a sus niveles históricos de alrededor de 110 días (Lo que
estaba ocurriendo es que se estaba liquidando a los 45/50 días dadas las expectativas devaluatorias)  el
pedido estuvo destinado a ganar tiempo, ya que pasados esos 100 días empezaría a liquidarse las divisas y
se esperaría que la restricción de estas sea más flexible.
 Durante el 2013 una de las principales salidas de dólares fue la energía. Sin embargo ahora fue
superado por Tierra del Fuego. Saldo el packaging y algún que otro cable, el 99% son insumos importados.
El segundo rojo son las autopartistas
Luego viene el sector turístico
Algunos sectores no tienen prácticamente problemas para importar, como la energía y minería, las
terminales automotrices (a diferencia de las autopartistas), las armadurías de Tierra del Fuego, los grandes
laboratorios y el club de los grandes importadores (como las grandes cadenas de supermercados).
SON MENOS DE 100 EMPRESAS que manejan el 85% del volumen. El 15% restante se lo distribuyen entre
casi 7000 empresas, donde la mayoría son pymes.


 Perspectivas (febrero 2014)
En este contexto, para la consultora Econométrica sería todo un logro si las exportaciones argentinas se
mantuvieran en el récord de 2013 de US$83.000 millones. Proyecta una caída cercana al 5%, lo que llevaría
el total exportado a US$78.500 millones, con una devaluación del 55% en el año, lo que implica un dólar
oficial a $9,80 en diciembre.
“La devaluación y el menor nivel de actividad contraerán las importaciones cerca de 10%”, agregan.
Así, pese a la mala performance de las exportaciones, podría conseguirse un superávit de US$11.900, un
salto más que significativo sobre los US$9.024 millones de 2013.

Ecolatina maneja un pronóstico más ajustado: “Para 2014 esperamos un saldo comercial similar al del año
anterior, resultado de una leve baja de las exportaciones y de las importaciones”.

Aunque este pronóstico se cumpliera, el saldo favorable seguiría siendo exiguo en relación con el tamaño
de la economía argentina. En 2002, el resultado de la balanza comercial representaba el 16,9% del
producto bruto. El año pasado cayó hasta alcanzar tan sólo el 2% (ver infografía).

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Con una cosecha estimada en 104 millones de toneladas, habrá más producción a la venta, pero con
precios a la baja, con lo que el resultado será una leve mejora. Según las cuentas del economista Jorge
Todesca, las exportaciones totales de los principales cultivos y sus derivados ascenderán a US$28.700
millones, 3,5% más que en 2013 o el equivalente a unos US$1.000 millones adicionales. El complejo sojero
aportaría 82% de ese monto –sin considerar al biodiésel–, en tanto que el maíz contribuiría con otro 14%.
De ese modo, el aporte del trigo – históricamente relevante para el ingreso de divisas durante el primer
trimestre– volvería a reducirse. Esto permitirá que el complejo agrícola aporte 0,3 puntos porcentuales al
producto bruto. “Nuestra proyección de aumento del PBI para 2013 es de 0,5%, lo que implica que ese
crecimiento descansará primordialmente en factores exógenos a las políticas del Gobierno”, señala el
director de la consultora Finsoport.

Para Ecolatina, las ventas al exterior decaerán debido a los menores precios internacionales de los
commodities. “Aunque las cantidades crezcan gracias a las condiciones climáticas y a que el Gobierno logre
estimular la liquidación de la cosecha, probablemente esto no sea suficiente para contrarrestar la caída de
los precios. Por su parte, las importaciones se moderarán, ya sea por los controles sobre las cantidades
compradas o por el encarecimiento derivado de la depreciación registrada”.
La expansión del déficit energético acota las posibilidades de que el Gobierno levante el freno sobre las
importaciones para evitar que la actividad económica se resienta aún más. “Sin acceso al mercado de
capitales, y aun bajo un escenario moderado, difícilmente el Gobierno pueda sostener el balance cambiario
sin cuidar el superávit comercial, teniendo en cuenta los bajos niveles de las reservas. Los riesgos de este
modelo es que en caso de profundizarse la demanda desde la cuenta capital (o un mayor fortalecimiento
del dólar, que impacte sobre los commodities y el real brasilero), el ajuste sobre las importaciones
posiblemente tenga que ser mayor”, sostiene ACM.


 RELACIONES BILATERALES: Argentina y China
Segundo socio comercial del país (segundo cliente). La evolución de los últimos años  de superávit a
déficit
2003-2008 Superávit
Mediados de 2008 a 2013 Déficit
90% de las exportaciones a China  Soja
Importaciones  principales productos: artefactos eléctricos, como teléfonos celulares, incluyendo sus
partes para ensamblado (que luego se completan en Tierra del Fuego). También motos y juegos y juguetes
Influencia china  también se siente en terreno de las adquisiciones de empresas. Recientemente, la
estatal china COFCO adquirió el 51% de las acciones de la holandesa Nidera y luego anunció la compra del
brazo de agronegocios de Noble Group. Esta última es el 6° exportador desde Argentina, justo arriba de
Nidera.
También fuertes financiamientos del China Development Bank (CDB)  la obra más grande del
kirchnerismo, es para construir dos represas en Santa Cruz
China es el tercer país inversor en Argentina (ICBC, HUAWEI)


 Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Argentina está al tope de Aca.
Latina en presión tributaria

Devaluación
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9 MAR 2014 -iECO
Según un trabajo oficial sobre las devaluaciones desde la década del 50, las devaluaciones que
predominaron en la historia argentina reciente, “tuvieron tres características”:
- se produjeron luego de largos períodos de acumulación de desequilibrios externos, comerciales al
principio y más tarde financieros,
-“no tuvieron en cuenta sus consecuencias sobre los salarios y la distribución del ingreso y en general no
fueron compensadas por políticas progresivas” y
-no lograron corregir los problemas estructurales de la economía argentina.
Este estudio fue elaborado antes de la brusca devaluación del peso en enero de 2014. Por eso ahora el
interrogante que surge es justamente si las conclusiones de las devaluaciones anteriores no llevan a inferir
que también en esta ocasión la devaluación podría mejorar la balanza comercial, por el encarecimiento de
las importaciones, pero tendrá un impacto negativo sobre la actividad económica, sobre los precios y sobre
los ingresos de los trabajadores y jubilados.
Esto ya se está viendo en la inflación ascendente, mientras se busca que las paritarias tengan un techo que
asegure una caída del salario real (caso docente), en tanto la producción industrial y otras actividades
vienen mostrando indices negativos.
Es que el objetivo de toda devaluación es disminuir el valor de la fuerza de trabajo y los costos en general,
licuar el gasto público asociado a salarios y jubilaciones y, en el caso argentino, reducir la factura de
subsidios, lo que implica también un menor poder adquisitivo de trabajadores, jubilados y clase media. Por
ese mecanismo se busca generar divisas para afrontar los vencimientos de deuda y retomar más adelante
el ciclo económico sobre la base del abaratamiento de los “costos argentinos”.
El estudio señala que las devaluaciones de 1955 a 1975 estuvieron impulsadas por crisis en el comercio
exterior. Y que las de 1976-2002 se debieron a las recurrentes crisis financieras, motivadas por la
acumulación de deuda externa, tanto pública como privada. “Como factor común, la insuficiencia de divisas
atraviesa ambos períodos”.
En la situación actual, la escasez de divisas se debe a la enorme factura importadora, tanto por energía
como por autos y electrodomésticos, al creciente déficit fiscal y a la crisis de financiamiento interno y
externo. Argentina tiene déficit en las cuentas externas, pérdida de reservas con “cepo cambiario”, déficit
fiscal aun con el auxilio emisor del Banco Central.
Para pagar la deuda externa y el rojo fiscal, el Tesoro Nacional se “apropió” de las reservas y de la emisión
del Banco Central y le dio mayor impulso a una inflación que se realimenta ahora de la mayor devaluación
del peso, del fuerte incremento de la tasa de interés y del alza mensual de los precios de los combustibles.
Muchas de las devaluaciones anteriores fueron seguidas de otras porque generaron toda suerte de
bicicletas financieras y dispararon de tal manera la inflación que en pocas semanas quedaron absorbidos
los efectos de la primera depreciación del peso. Las subas de los precios de enero y febrero y los que se
están sintiendo en marzo ya absorbieron buena parte de la reciente devaluación, cuando aún falta que se
firmen la gran mayoría de las paritarias.
Este es el desafío del equipo económico que todavía tiene pendiente en su agenda arreglar algún
mecanismo de pago al Club de Paris, resolver el tema de los fondos buitres, acordar con el FMI, ajustar las
tarifas de servicios públicos, pagar casi US$4.000 millones del cupón PBI, y esperar que, con estas muestras
de “buen comportamiento”, se le destraben créditos externos.

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El boom de las bolsas
9 MAR 2014 -iECO
Las acciones llegaron a precios muy altos. Y esta vez no hay ni un discurso justificatorio, dice el columnista.
Los actuales niveles de precios de acciones son extraordinarios teniendo en cuenta que la economía
británica todavía no ha recuperado terreno perdido desde el crac de 2008. La situación es aún más
inquietante en EE.UU. En marzo de 2013, el índice bursátil Standard y Poor 500 alcanzó su máximo nivel
histórico, superando al pico del 2007 (que superó al de la burbuja puntocom) pese al hecho de que el
ingreso per cápita del país no había recobrado los niveles de 2007. Desde entonces el índice ha subido un
20%, aun cuando el ingreso per cápita de EE.UU. no ha aumentado ni un 2%. Se trata de la mayor burbuja
bursátil de la historia moderna.
Los inversionistas bursátiles saben que los precios actuales son insostenibles. Saben que los precios de las
acciones son elevados sobre todo debido al gran caudal de dinero que hay dando vueltas gracias a la
relajación cuantitativa y no por la fortaleza de la economía real subyacente.
Burbujas bursátiles de proporciones históricas se están desarrollando en EE.UU. y R.U., los dos mercados
bursátiles más importantes del mundo, amenazando con generar otro crac financiero. Una manera
evidente de lidiar con estas burbujas es sacar del mercado la liquidez excesiva que las está inflando. El
peligro aquí es que estas políticas pinchen la burbuja y armen un desbarajuste.
Pero a más largo plazo, el mejor modo de hacer frente a estas burbujas es revivir la economía real.

PyMES
El ajuste en el tipo de cambio de los últimos meses, su impacto sobre los precios, y la dinámica hacia un
nuevo equilibrio macroeconómico provocará algunas tensiones de coyuntura que deberían ser tratadas
desde una perspectiva de más largo plazo. En particular, importa identificar y comprender cómo el nuevo
set de precios relativos puede abrir nuevas perspectivas de crecimiento.
Es importante, desde ahora mismo, iniciar una reflexión colectiva para consensuar de la manera más
amplia posible una estrategia de política económica que permita relanzar el proceso de crecimiento, que
mostró signos de debilidad durante 2012 y 2013. Equidad social y competitividad empresarial deberían ser
las guías para la acción de los próximos años. Coordinar esfuerzos sectoriales en las cadenas de valor en pos
del relanzamiento de un modelo más dinámico de crecimiento económico y distribución del ingreso puede
ser el intrumento operativo adecuado para lograr el objetivo.
Un tema fundamental para debatir una estrategia de política económica es la relación entre grandes
empresas y PyME. Esta relación atraviesa transversalmente todos los problemas sectoriales-regionales, y su
correcto tratamiento desde una perspectiva de más largo plazo dará mejores resultados a la hora de pensar
nuestros futuros problemas de crecimiento y desarrollo.
Las estadísticas internacionales muestran que en los países donde se ha logrado alcanzar altos niveles de
riqueza y una mejor distribución del ingreso, la participación de las PyME y de las grandes empresas en la
generación de riqueza y empleo está bien equilibrada, casi por mitades iguales. Grandes empresas y PyME,
cada una en su correcto tamaño de escala eficiente, contribuyen al éxito de la competitividad internacional
de los países.
¿Cómo es la participación de las PyME y de las grandes empresas en la estructura dimensional del sistema
productivo argentino? Afortunadamente es bastante similar a los estándares de los países de altos
ingresos. Tenemos la estructura dimensional más equilibrada de toda America Latina. Es es un valioso
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patrimonio histórico del país que deberíamos cuidar, ya que este equilibrio fue la base de la aceptable
distribución de la riqueza que hemos tenido antaño y constituye un excelente punto de partida para
recuperarla.
¿Cuál es, entonces, el desafío futuro para nuestro país si ya establecimos que la estructura dimensional no
es el problema? La respuesta es: decididamente la baja productividad del sistema económico, cuyo nivel
general está muy influído por la baja productividad de las numerosas PyME que conforman el aparato
productivo local de la industria, los servicios y la agricultura. La brecha de productividad entre grandes
empresas y PyME es hoy en Argentina aproximadamente cuatro veces superior a la observada en Alemania
o Italia, aunque todavía es inferior a la observada en Brasil, Perú o Chile y, por supuesto, mucho más
pequeña que la observada en los países menos desarrollados del mundo.
En conclusión: el equilibrio de la participación de las PyME y grandes empresas en el sistema productivo
argentino nos acerca al modelo de estructura social de los países más desarrollados, pero la amplia brecha
en sus niveles de productividad nos aleja de ellos. Promover el incremento de productividad de las PyME
es, según se desprende de las estadísticas, el mejor instrumento para retomar nuestro camino hacia la
modernización, el crecimiento económico y la integración social.
El desarrollo de las PyME, como vimos en el caso de Alemania, se encuentra profundamente
interrelacionado con la dinámica competitiva de las grandes empresas. Por lo tanto, no sería correcto
pensar que el dinamismo competitivo y la rentabilidad de nuestras grandes empresas, como YPF, Techint,
Bridas/Pan American Energy, Molinos, Arcor, Pampa Energía y Aluar, se contrapone a los logros productivos
de las PyME. Al contrario, pese a que las mismas PyME son las principales beneficiarias de sus propios
logros, toda la sociedad argentina se beneficia del incremento de su productividad, vía mayores salarios,
mayor consumo y la mayor integración social.
Nuestro país, para ser internacionalmente exitoso y socialmente cada vez más equitativo, necesita
fortalecer y multiplicar sus propias naves insignias que compiten globalmente y producen las divisas
necesarias para la modernización tecnológica nacional. Necesita también a las miles y miles de PyME que
aumentando su productividad contribuirán a distribuir mejor el ingreso sin sacrificar la ocupación.
Desde esta visión, que sostiene que en nuestro país lo urgente es aumentar la productividad de las PyME,
lo importante sería cuidar que una excesiva presión fiscal no termine apropiándose de todos los buenos
resultados que logren las empresas menores y que de esta manera se reduzcan sus incentivos para invertir
en modernización tecnológica, lo que sí tendría un impacto negativo sobre el salario y la distribución del
ingreso.