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El valor de educar

El primer objetivo de la escuela es la construcción de ser humano
igualitario, racional, capaz de participar de forma crítica en una
sociedad democrática, sin embargo todos los esfuerzos dirigidos a
desarrollar un sistema de educación a lo largo de la vida, que permita
a todas las personas desarrollar sus capacidades de creación,
innovación, producción, y su pleno desarrollo personal, parecen no
responder a las cambiantes y cada vez más complejas necesidades
de la sociedad. Hoy nos encontramos ante la necesidad de cambiar el
modelo educativo para garantizar una mejor calidad educativa y
construir una mejor sociedad.
Quizás la poca relación que tienen los contenidos con la experiencia
real de las personas y sus motivaciones, sea lo que provoca un
profundo desinterés y aburrimiento, convirtiéndose de este modo la
educación en una rutina insípida para los estudiantes, cuando la
educación debería ser una experiencia gratificante.
La comisión para "la educación del siglo XXI" de Unesco ha señalado
un conjunto de recomendaciones para orientar la educación hacia las
necesidades e intereses de las comunidades del nuevo milenio, estas
recomendaciones y otras más surgidas de diferentes experiencias
educativas son recogidas por la educación holista, llegando a
construir una propuesta integral y estratégica para educar a los seres
humanos en un nuevo sentido de la experiencia humana. Esta
propuesta señala cuatro tipos de aprendizaje que es necesario
desarrollar en las comunidades educativas del siglo XXI, y que son los
siguientes: Aprender a aprender; Aprender a hacer; Aprender a vivir
juntos y Aprender a ser. Estos cuatro aprendizajes se reconocen como
estratégicos para los seres humanos del siglo XXI.
Con urgencia, se necesitan educadores y educadoras que puedan
acompañar e incentivar a los niños, niñas y jóvenes en general, a
encontrar el camino para una mejor calidad de vida donde lo más
importante sea lograr formar seres felices, éticos y comprometidos con
la vida.
A nivel de la institucion fortalecer la gestión pedagógica en sus
equipos de trabajo como los son directivos y docentes, entregándoles
herramientas de planificación y gestión institucional y fortaleciéndolos
en su liderazgo técnico pedagógico; mejorar la convivencia al interior
de la institucion; instalar una cultura de planificación, supervisión y
retroalimentación interna de las prácticas de enseñanza-aprendizaje, y
fortalecer sus vínculos con las familias y los administradores. En lo
que respecta a la enseñanza, el desafío es mejorar el manejo y
apropiación de las didácticas específicas para la enseñanza y,
asimismo, fortalecer la mediación y las estrategias pedagógicas, el uso
de materiales y de recursos educativos, la gestión de tiempo y el clima
en el aula. En lo atinente a las familias, fortalecer su rol educativo
legitimándolas como espacios y agentes educadores válidos y
eficaces. De manera transversal, se necesita un proyecto que asuma
y atienda factores de eficacia más actitudinales y propios de la cultura
escolar tales como el compromiso, la motivación de los distintos
actores y las expectativas sobre los estudiantes.