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Fue necesario un nuevo lenguaje para explicarlo

Romano Guardini
Todos los relatos evangélicos refieren un misterioso acontecimiento que se produjo al tercer día de
la muerte de Jesús. Su misma forma literaria confiere a estos relatos un carácter peculiar: se cortan
siempre de modo astante arupto! se entrecru"an unos con otros # contienen un cúmulo de
contrastes # contradicciones difíciles de e$plicar. %or otra parte! dan la impresi&n de estar transidos
de un 'alo portentoso! que supera todas las formas que! 'aitualmente! reviste la e$periencia
'umana.
Si combinamos los diversos relatos según la probable sucesión histórica de los hechos, tendremos una
secuencia, más o menos como la siguiente:
"Pasado el sábado, al clarear el primer día de la semanase produjo
un violento temblor de tierra, por!ue un ángel del Se"or bajó del
cielo, corrió la losa de la entrada del sepulcro # se sentó encima2 Su
aspecto era como el del relámpago # su vestido era blanco como la
nieve $l ver al ángel, los centinelas se echaron a temblar, # se !uedaron
como muertos " %&t '(, )*+,3
"-umplido el descanso del sábado, &aría &agdalena, &aría la de
Santiago # Salom. compraron per/umes para ir a embalsamar a 0esús
1l primer día de la semana, mu# de madrugada, a la salida del sol,
/ueron al sepulcro 1 iban comentando entre ellas:
*23ui.n nos correrá la losa de la entrada del sepulcro4
Pero, al levantar la vista, observaron !ue la losa #a estaba corrida5
# eso !ue era mu# grande" %&c )6, )*+,
"7 entraron pero no encontraron el cuerpo del Se"or 0esús" %8c '+,9,
"&aría &agdalena se volvió corriendo, para contárselo a Simón Pedro
# al otro discípulo a !ui.n 0esús tanto !uería 7 les dijo:
*Se han llevado del Sepulcro al Se"or, # no sabemos dónde
lo han puesto
$l oír eso, Pedro # el otro discípulo se /ueron rápidamente al
sepulcro Salieron corriendo los dos juntos" %0n ':, '*+,
";&ientras las otras mujeres !ue habían !uedado en el sepulcro
no sabían !u. pensar de lo sucedido<, se presentaron dos hombres con
vestidos deslumbrantes 1llas, despavoridas, no hacían más !ue mirar
al suelo Pero ellos les dijeron:
*2Por !u. buscais entre los muertos al !ue está vivo4 =o está a!uí5
ha resucitado $cordaos de lo !ue .l os dijo cuando aún estaba
en >alilea: 1l ?ijo del hombre tiene !ue ser entregado en manos de
pecadores, # lo cruci/icarán, pero al tercer día resucitará" %8c '+, +*@,
"7 ahora, marchaos # decid a sus discípulos # a Pedro !ue .l va
delante de vosotros a >alilea5 allí lo ver.is, como os digo" %&c )6, @,
"1ntonces ellas recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro #
anunciaron todo eso a los Ance # a todos los demás" %8c '+, (*B, 4
";Ce los discípulos !ue salieron corriendo juntos hacia el sepulcro<,
el otro discípulo ;0uan< corría más !ue Pedro # llegó al sepulcro
antes !ue .l Se asomó al interior # vio las vendas en el suelo5 pero no
entró Cetrás llegó Simón Pedro5 entró en el sepulcro # vio las vendas en
el suelo: pero el sudario !ue había envuelto la cabeDa de 0esús no estaba
en el suelo con las demás vendas, sino !ue estaba enrollado aparte
1ntonces, entró tambi.n el otro discípulo, el !ue había llegado primero
7 al ver a!uello, cre#ó 1s !ue hasta entonces, los discípulos no habían
entendido la 1scritura según la cual 0esús tenía !ue resucitar de entre
los muertos $ continuación, los dos discípulos se volvieron a casa
Fuera, junto al sepulcro, estaba &aría &agdalena llorando Sin dejar
de llorar, se asomó una veD más al sepulcro # vio dos ángeles vestidos de
un blanco deslumbrante, sentados en el lugar donde había estado el
cuerpo de 0esús, uno a la cabecera # otro a los pies 1llos le preguntaron:
*2Por !u. lloras, mujer4
1lla contestó:
*Por!ue se han llevado a mi Se"or # no s. donde lo han puesto
Cicho esto, se volvió hacia atrás # vio a 0esús, de pie, pero no lo reconoció
0esús le preguntó:
*2Por !u. lloras, mujer4 2$ !ui.n buscas4
1lla, tomándolo por el hortelano, le contestó:
*Se"or, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto, !ue #o misma ir. a
recogerlo
0esús le dijo:
*E&aríaF
1lla se volvió hacia .l # exclamó en arameo:
*Gabbuní %!ue !uiere decir "&aestro mío",
;# se echó a sus pies, para abraDarlo Pero<
0esús le dijo:
*Su.ltame #a, !ue todavía no he subido a mi Padre $nda, ve a decirle a
mis hermanos: "Subo a mi Padre, !ue es vuestro Padre5 # a mi Cios, !ue
es vuestro Cios"
&aría se /ue corriendo adonde estaban los discípulos # les anunció:
*?e visto al Se"or
7 les contó lo !ue 0esús le había dicho %0n ':, +*(,
8o !ue a!uí se cuenta es tan extraordinario, !ue resulta increíble 0esús de =aDaret, &aestro de un
pe!ue"o grupo de discípulos, personaje al !ue mucha gente había considerado como &esías, pero
condenado a muerte # ajusticiado por sus enemigos, ha vuelto a la vida 7 no sólo a una vida como la de
Sócrates describía a sus discípulos antes de morir, en la !ue el alma seguiría viviendo en otra dimensión
mucho mejor # de más abiertas perspectivas 7 tampoco a esa vida !ue se atribu#e al di/unto cu#a imagen
# recuerdo siguen vivos en el espíritu de sus descendientes, a modo de instrucción # pauta de vida E=ada
de esoF 8a vida resucitada de 0esús es una vida real, en cuerpo # alma, en carne # sangre 8a vida
arrancada, destruida, ani!uilada en la cruD ha despertado # vuelve a latir de nuevo5 aun!ue, eso sí, en una
condición totalmente nueva # trans/ormada
=uestros sentimientos se rebelan contra esta exigencia de la /e Pero es !ue, si no /uera así, tendríamos
buenos motivos para ser descon/iados, # hasta podríamos preguntarnos si, en la práctica, no estaremos
aceptando esos relatos como si /ueran una le#enda Ce hecho, lo !ue a!uí se a/irma es tan inaudito, !ue la
reacción más espontánea es rebelarse contra ello 1n consecuencia, no es extra"o !ue la versión o/icial
o/recida entonces por la autoridad competente, a saber, !ue mientras los guardias dormían, habían venido
los discípulos de 0esús # habían robado su cadáver %c/ &t '( ))*)H, /uera creída por mucha gente
1s un hecho !ue más de una veD se ha pretendido separar el /enómeno de la resurrección del resto de los
acontecimientos !ue dibujan la verdadera imagen de la vida del Se"or 7 eso se ha llevado a cabo de mu#
diversas maneras &uchas veces, # #a desde los mismo comienDos, se acudió a una burda suposición,
según la cual los seguidores de 0esús habrían cometido un verdadero /raude, cali/icado de piadoso con
ciertas reservas, según la mentalidad de los de/ensores de dicha hipótesis =o cabe duda !ue el
/undamento de esta teoría es a!uella versión o/icial de las autoridades, a la !ue acabamos de hacer
re/erencia
&ucho más serias parecen otras dos teorías !ue se han propuesto en .poca moderna Según la primera, los
discípulos cre#eron con toda su alma !ue 0esús era el &esías $hora bien, mantener viva esa /e re!uería
tanto ma#o es/uerDo, cuanto más crítica se volvía la situación externa ?asta el último momento, # con
una tensión verdaderamente lacerante, esperaron la gran victoria mesiánica # la destrucción de los
enemigos Pero cuando se produjo la gran catástro/e, el mundo se les vino abajo In desaliento sin límites
se cebó con ellos Pero, de pronto, por uno de esos mecanismos misteriosos con los !ue la vida suele salir
airosa aún de la más terrible amenaDa, surgió de su subconsciente una certeDa absoluta: EJl está vivoF 1sa
iluminación tan vívida con !ue la desesperación se supera a sí misma creó ciertas visiones en las !ue los
discípulos cre#eron ver /ísicamente presente el objeto de sus ansias más pro/undas &ejor dicho, las
visiones nacidas de la actividad del subconsciente produjeron su convicción de !ue estaban en lo cierto
1sta creencia elaborada por los primeros interesados /ue asumida posteriormente por los demás seguidores
de 0esús 7 desde ahí se /ue abriendo paso a lo largo de toda la historia posterior
8a otra teoría nació de la vivencia misma de la comunidad cristiana Según esta hipótesis, la comunidad
primitiva, rodeada de enemigos # gentes extra"as a ella, sintió necesidad no sólo de unos contenidos !ue
pudieran mantenerla unida en su interior # de/enderla de amenaDas exteriores, sino tambi.n de una /igura
divina # de un acontecimiento en el !ue se /undara la realidad de la salvación -omo ocurría en otras
religiones, en las !ue existían ciertas /iguras cúlticas cu#o destino mitológico se representaba # se
actualiDaba en las celebraciones litúrgicas, tambi.n en la comunidad cristiana primitiva se /orjó la /igura
de un ser supraterreno: 0esús, el Se"or, cu#o destino sagrado se convirtió en contenido /undamental de su
culto # pauta de existenciaCe ese modo, la experiencia religiosa de la primitiva comunidad cristiana dio
vida a la /igura de "-risto", con un signi/icado totalmente distinto del !ue tenía "0esús de =aDaret", como
personaje histórico Jste /ue un hombre, un genio religioso tremendamente creativo, !ue vivió # murió
como todos los hombres5 en una sola cosa /ue distinto a los demás: en el signi/icado incomparablemente
pro/undo de su muerte Sólo una vivencia como la de Pascua trans/ormó a 0esús de =aDaret en K#rios
-ristos, el Se"or glorioso de la /e, !ue vive por el 1spíritu, actúa con el poder de ese mismo 1spíritu, #
vendrá a juDgar al mundo como supremo # soberano jueD del universo Pero entre estas dos personalidades
no ha# ninguna unidad, a menos !ue se di/umine esa a/irmación tan diá/ana # se diga !ue sólo la /e
percibe esa unidad5 pero eso !uiere decir !ue la unidad no existe más !ue en el sentimiento # la vivencia
espiritual de cada individuo
-ontra esas teorías se pueden hacer muchas objeciones 1n la Sagrada escritura no ha# el más mínimo
indicio de !ue los apóstoles esperaran una resurrección, en cual!uier sentido &ás bien, se resistieron a
aceptar esa idea, hasta !ue el hecho mismo los obligó a doblegarse Podríamos objetar !ue la esencia de
tales visiones o intuiciones religiosas radica en el hecho de !ue la percepción consciente parece volverse
contra ellas, así como en la necesidad de superar la aporía !ue ellas encierran, aun!ue *mejor dicho,
por!ue* proceden de la interioridad del subconsciente 1s posible5 pero la /orma en la !ue se mani/iesta
esa experiencia deberá corresponder a las categorías psicológicas del sujeto Por otro lado, la /igura de un
Cios hecho hombre, !ue entrara en el reino celeste conservando su propia corporalidad, resultaba
totalmente extra"a a la mentalidad del judaísmo Ina /igura así jamás habría a#udado al subconsciente de
unos pescadores galileos a superar su depresión Finalmente, # sobre todo, habría !ue decir !ue un
acontecimiento como .ste, de aut.ntica revolución religiosa, !uiDá hubiera podido mantenerse durante
algún tiempo, durante unos pocos a"os de entusiasmo, o incluso en una situación de inculta espiritualidad,
pero jamás habría originado un movimiento de tanta # tan universal repercusión como el cristianismo,
cu#o núcleo /undamental esta indisolublemente unido a la /e en la resurrección de 0esús ?a# !ue estar
ciego para aventurarse a hacer unas a/irmaciones como las !ue acabamos de exponer Pero el hecho es !ue
la ciencia, con su pretensión de as.ptica objetividad, es bastante ciega en muchas ocasiones,
concretamente en determinados aspectos en los !ue una voluntad larvada le impone mirar hacia otro
lado Sin embargo, todo esto no es aún lo decisivo5 si lo hemos mencionado a!uí es para despejar el
camino hacia lo verdaderamente importante
Pablo de Larso, !ue no experimentó la crisis por la !ue atravesaron los demás apóstoles, describe así lo
esencial de este acontecimiento: "Si -risto no resucitó, vuestra /e es ilusoria # seguís con vuestros
pecados %, Si la esperanDa !ue tenemos en -risto es sólo para esta vida, somos los más desgraciados de
los hombres" %)-or )H, )@)B, 1so signi/ica !ue la resurrección de 0esús de entre los muertos es la piedra
de to!ue para !ue la /e cristiana siga existiendo o se derrumbe por completo =o es un elemento marginal
de la /e o un producto mitológico basado en categorías históricas !ue posteriormente pueda ser desgajado
de su núcleo sin !ue, por ello, peligre su propia esencia Lodo lo contrario5 la resurrección de 0esús es el
centro vital del cristianismo
1l planteamiento de Pablo nos remite una veD más a 0esús 23u. idea se había hecho .l sobre su propia
resurrección4 -on bastante /recuencia, pero sobre todo en tres ocasiones puntuales durante su viaje a
0erusal.n, 0esús hiDo re/erencia explícita a su muerte Pero lo más relevante es !ue cada una de esas veces
a"adió !ue al tercer día iba resucitar 1n estas declaraciones cobra /uerDa un elemento clave de la
personalidad de 0esús: su actitud peculiar /rente a la muerte Para 0esús el hecho de la muerte no tiene el
mismo signi/icado !ue para nosotros, como #a hemos explicado en un capítulo anterior 0esús sólo conoce
una muerte !ue va seguida de la resurrección: # una resurrección inmediata, !ue se produce en nuestro
propio tiempo histórico
$sí nos vemos con/rontados con la tarea más importante #, a la veD, más ardua de una teología cristiana:
comprender la existencia del Se"or $ un simple /iel, !ue vive en el seno de la comunidad salví/ica, !ue
cree # trata de imitar a su &aestro, le resulta /ácil entender esa existencia Pero lo !ue a!uí nos planteamos
es una comprensión consciente, re/lexiva, !ue ponga en juego nuestra capacidad de pensar, por!ue
tambi.n esa clase actividad está llamada a prestar servicio a la causa de 0esús 7 eso implica !ue este
raDonamiento, en cuanto tal, tendrá !ue estar dispuesto a dejarse bautiDar, para convertirse en re/lexión
cristiana 8a tarea !ue nos ocupa a!uí, a saber, la comprensión raDonada de la vida de 0esús o, lo !ue es lo
mismo, la interpretación de su propia autoconciencia, es tremendamente di/ícil Cos peligros acechan en
este terreno: empeDar por un análisis de la aut.ntica psicología humana, dejando a un lado todo lo !ue
supera ese aspecto, o partir del dogma # centrarse en lo sobrehumano de la personalidad de 0esús, sin
entrar en su mani/estación visible 8o más adecuado será, sin duda, tratar de sintoniDar con la /igura
viviente del Se"or 0esús # comprobar lo radicalmente humano !ue se muestra en todo momento, aun!ue
sin prescindir del hecho de !ue una verdadera comprensión de esa humanidad deberá estar necesariamente
transida de algo !ue no sólo no es reductible a categorías de genialidad, o al simple dinamismo de una
experiencia religiosa, sino !ue pertenece al ámbito de la propia santidad de Cios
8a actitud de 0esús /rente al mundo es mu# distinta de la nuestra $nte los hombres, no se comporta como
un hombre cual!uiera $nte Cios, su actitud no es la del cre#ente $nte la comprensión de sí mismo, es
decir, de su propia existencia, ante la vida # ante la muerte, 0esús no reacciona como cual!uiera de
nosotros 1n todos estos aspectos actúa #a el hecho de la resurrección
8o dicho nos sitúa ante una alternativa absolutamente /undamental Si tomamos como medida de la
realidad nuestra existencia tal como es, el mundo tal como se mueve a nuestro alrededor # el modo en !ue
toma /orma nuestras ideas # nuestros sentimientos, # desde esa perspectiva juDgamos la personalidad de
0esús, la /e en la resurrección se nos presentará como mero producto de una conmoción religiosa, como
resultado de la incipiente vida de una comunidad especí/ica, o sea, una creación puramente ilusoria
1ntonces será sólo cuestión de lógica comprobar con !ue rapideD se es/uma esa creencia, con sus
presupuestos # sus conclusiones, para abrir camino al llamado cristianismo puro, !ue no será más !ue una
.tica super/icial o una religiosidad sin sustancia 8a alternativa es caer en la cuenta de lo !ue realmente
exige la /igura de 0esús, !ue no es otra cosa !ue la /e -omprenderemos entonces !ue esa /igura no ha
aparecido en este mundo para revelarnos nuevos conocimientos o provocarnos experiencias de orden
mundano, sino para liberarnos de la /ascinación del mundo Será entonces cuando escuchemos sus
exigencias # las pongamos en práctica $ceptaremos el propio -risto las categorías más adecuadas para
re/lexionar sobre su persona 1staremos abiertos a aprender !ue .l no impulsa la dinámica del mundo por
medios de valores o energías más nobles o más íntimas, sino !ue con .l da comienDo la nueva existencia
GealiDaremos en toda su plenitud ese cambio de rumbo !ue se llama /e # !ue hará !ue #a no pensemos
desde postulados mundanos, prescindiendo de 0esús, sino desde el punto de vista de 0esús, prescindiendo
de todo lo demás 1ntonces, #a no diremos !ue en el mundo no existe la resurrección de los muertos #, en
consecuencia, el mensaje de la resurrección es un mito &ás bien, podremos decir !ue 0esús ha resucitado
#, por consiguiente, la resurrección es posible5 es más, la resurrección de 0esús es el /undamento radical de
un mundo verdaderamente aut.ntico
1n la resurrección se revela todo lo !ue, desde el principio, estaba #a latente en la persona de 0esús, ?ijo
del hombre e ?ijo de Cios -uando re/lexionamos sobre nuestra propia existencia, se produce en el
interior de cada uno de nosotros una especie de impulso !ue surge de la oscuridad de nuestra ni"eD # se
remonta a etapas más o menos lejanas, según nuestra capacidad de rememoración 7 ese impulso crece
hasta un punto culminante, para luego ir descendiendo hasta !ue, más o menos pletórico, o con gran
brus!uedad, termina por hundirse 1ste arco de nuestra existencia arranca del nacimiento # termina en la
muerte Lodo el tiempo anterior está bajo el dominio de una oscuridad en la !ue, llenos de asombro,
!ueremos hallar respuesta al enigma de cómo ha sido posible !ue ha#amos empeDado a vivir 7 despu.s
de la desaparición de ese mismo arco, vuelve a haber oscuridad, sobre la !ue /lota una cierta sensación de
esperanDa Pero en el caso de 0esús, la situación es di/erente 1l arco de su existencia no empieDa en su
nacimiento, sino !ue se curva en una dirección regresiva a la eternidad Según sus propias palabras:
"$ntes de !ue $brahán existiera, #o so#" %0n (, H(, 8a a/irmación no es de un místico cristiano del siglo
MM, como alguien ha dicho, sino expresión directa de una vivencia íntima de 0esús 7 en el otro extremo, el
arco de su existencia no se hunde con su muerte, sino !ue recoge toda su vida # la prolonga a la eternidad,
como lo predice sobre sí mismo el propio 0esús: ";los hombres< le darán muerte, pero al tercer día
resucitará" %&t )@, '9, 8a percepción !ue 0esús tiene de su propia existencia # su actitud personal ante la
muerte es in/initamente más amplia # pro/unda !ue la nuestra Para .l, la muerte no es más !ue un trámite
de paso, una transición, aun!ue cargada de dolor # de amargo signi/icado "2=o era preciso !ue el &esías
su/riera todo eso para entrar en su gloria4" Jsa es la pregunta del Se"or a los discípulos !ue iban camino
de 1maús %8c '+, '6,8a resurrección hace realidad lo !ue 0esús ha llevado siempre en su interior Por
tanto, rechaDar el hecho de la resurrección e!uivale a negar a l veD, lo !ue este acontecimiento signi/ica en
la vida # en la conciencia de 0esús Lodo lo demás no merece ni si!uiera el nombre de /e
Sin embargo, las narraciones evang.licas relatan con toda claridad una experiencia de tipo visionario E8os
discípulos tuvieron, realmente, visionesF 7 es verdad Por consiguiente, lo único !ue ha# !ue hacer es
restituir a esa palabra su aut.ntico signi/icado 8o !ue se le ocurre espontáneamente al lector, cuando lee
esta /rase: "ha sido una visión", responde a una percepción más bien reciente Pero la /rase tiene tambi.n
un sentido mu# antiguo Por lo !ue a!uí nos interesa, la palabra aparece #a en el $ntiguo Lestamento,
donde el t.rmino "visión" signi/ica "imagen, percepción, contemplación" Pero no en sentido de una
simple experiencia cu#o signi/icado /uera puramente subjetivo, sino como la invasión de esa experiencia
por una realidad superior 3u. duda cabe !ue los discípulos, tanto junto al sepulcro como en el camino de
1maús, en el cenáculo, o en la ribera del lago de >enesaret, tuvieron visiones Pero eso !uiere decir !ue
vieron vivo al Se"or, como realidad !ue estaba en el mundo, aun!ue no pertenecía al mundo, realidad
encuadrada en los parámetros del mundo, pero due"a # se"ora de sus le#es -ontemplar esa realidad era
mucho más *#, al mismo tiempo, di/erente* !ue ver un árbol al borde del camino, o a un hombre entrar por
la puerta -ontemplarle a .l, a 0esús resucitado, suponía una conmoción pro/unda, una explosión !ue hacía
saltar todas las vivencias cotidianas Ce ahí !ue la narración est. sembrada de una nueva terminología:
0esús "aparece" # "desaparece"5 "de repente" se encuentra en medio de la sala5 uno se da la vuelta, # ve a
0esús "a su lado", etc %c/ &c)6,B)+5 8c '+, 9)96, $sí se explica tambi.n !ue el relato sea tan abrupto,
entrecortado, /luctuante, incluso contradictorio Ce hecho, .sta parece la mejor manera de dar /orma a
unos contenidos !ue demandan una expresividad de nuevo cu"o, por!ue han hecho saltar los viejos
moldes
)* Por lo general, sigo el orden !ue presenta $ugust NeDin en su -oncordancia de los evangelios %Freiburg
)B9(, )(@ss 8as adiciones explicativas !ue van en corchetes son del autor
'*1l sepulcro era una cavidad excavada en la roca5 la losa era una plancha de piedra colocada en posición
vertical, a modo de puerta
9*1videntemente, resuena a!uí un eco de lo !ue contaron los guardias sobre su experiencia en la ma"ana
de Pascua 1se primer relato, junto con la versión o/icial, de !ue los discípulos habían robado el cadáver,
empeDó a circular entre el pueblo provocando lógico sobresalto
+*=o cabe duda !ue los dos discípulos a los !ue se hace re/erencia en 8c '+, )9ss salieron camino de
1maús al oír ese primer relato, al !ue no podían dar cr.dito
El texto es un extracto del libro "EL SEÑOR", editado por Ediciones Cristiandad