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José Ancán et Al, “Latinoamericamente”, Conversaciones de Especialización en Movimientos

Sociales y Autogestión comunitaria, Ed. Quimantú, Santiago, 2011.
“Mi nombre es José Ancán, soy mapuche champurriado, mezclado, como se dice en nuestra gente
(…) Mi opción política sin embargo; desde donde autónomamente hoy me sitúo, es ser mapuche,
inserto en el proceso contemporáneo de nuestro Pueblo; una historia de relaciones coloniales con
el Estado de chileno cargada de injusticias, que cuestiono y que desde donde puedo incidir
socialmente, quiero ayudar a cambiar” (p. 130)
“querer contribuir a transformar ciertas cosas, es uno de los desafío principales, de pienso, ser
militante en propiedad de una causa social como la mapuche” (p. 130)
“La educación formal chilenizante y todas las estructuras de poder que apuntan hacia la identidad
nacional homogénea y poco respetuosa de la diversidades, conducen a que el surgimiento de las
identidades alternas se haga en condiciones adversas y condicionadas a las opciones de
adscripción que cada sujeto se genera en forma personal” (p. 131)
“la identidad mapuche urbana contemporánea, se ha conformado a partir de un elemento que es
bien central en esto, que es el tema de la migración (…) En nuestro caso, como les decía, ella está
inserto dentro de un proceso que es la derrota político-militar mapuche de fines de siglo XIX y la
incorporación forzada al Estado chileno y al Estado argentino, y posteriormente la chilenización
forzada vía evangelización, la educación formal, el servicio militar…” (p. 131)
“la situación actual del Pueblo mapuche (en el lado chileno) encuentra su origen en la decisión que
asume el Estado chileno de incorporar el territorio mapuche independiente desde el Bío Bío, hasta
más o menos la zona de San José de la Marquina. Esa es una decisión geopolítica que s etoma a
mediados del siglo XIX, en el año 1859 (…) A partir de ese momento, se despliega la campaña
militar que es conocida con el eufemismo de “pacificación de la Araucanía”; una guerra, que
técnicamente nunca se terminó porque nunca se cumplió con estos protocolos que tienen las
guerras clásicas, que es la firma de un armisticio o un pacto militar o un parlamento de
pacificación. Esto marca indudablemente las relaciones interétnicas contemporáneas entre el
pueblo mapuche con el Estado chileno” (p. 132)
“se decide copiar el modelo de las reservaciones que se implementaron en EE.UU, y se
implementa aquí la Radicación de Indígenas. ¿qué es la Radicación? Literalmente una iniciativa
geopolítica implementada por el Estado chileno para medir, nombrar y en definitiva saber dónde
vivían y cuántos eran esos sobrevivientes” (p. 132)
“el arreduccionamiento, lo que hace metafóricamente el Estado es tomar el mapuche
sobreviviente y lo deja viviendo, por así decirlo, en el closet de su propia casa, que ya no es su
casa, si no la de sus nuevos dueños; el Estado chileno (…) Y son estos lugares; las reducciones, o lo
que queda de ellas, donde han explotado todos los conflictos de tierra actuales” (p. 133)
“la historia mapuche contemporánea, que es en el fondo la lucha por la descolonización” (p. 133)
AUTONOMIA:
“Es recién en el último periodo, digamos unos 25 años atrás, donde recién se está empezando a
cuestionar la idea de la pertenencia a la nacionalidad chilena como única fórmula de adscripción, y
ha surgido muy fuertemente esta idea del derecho de la autodeterminación y su expresión política
que es la autonomía, en cualquiera de sus dimensiones” (p. 134)
“la principal y más transversal de las reivindicaciones mapuche contemporáneas, es la de las
demandas territoriales que asó desde el argumento de la no división de las reducciones hasta las
demandas territoriales actuales (…) vistas así las cosas, el discurso de que el mapuche sin tierra no
es mapuche o la tierra es la esencia de la identidad, es una idea que o más probable emane
justamente del arreduccionamiento de la historia contemporánea” (pp. 134-135)


Recorrido histórico pal sapo de buena y resumida (como pa tirarla entera)

En el siglo XIX, en la época independiente, ni la propiedad de la tierra ni el vínculo con una idea de
la tierra como propiedad física, no tenía la importancia que tiene hoy día en el pueblo mapuche.
Esto se debía primero a la ya mencionada amplitud territorial y también al modelo económico
predominante en ese tiempo que era la ganadería expansiva. No la agricultura de subsistencia. (…)
A lo largo del siglo xx la sociedad mapuche estructurada en torno a sus espacios territoriales
representados en las organizaciones étnicas, primero se opone a la división de las reducciones,
una idea que siempre está presente en los representantes del Estado; segundo, reclamarle al
Estado que le de beneficios, por ejemplo la educación, que es visualizada como una herramienta
para poder resistir a la amenaza contante de que los chilenos (los “particulares”; los “ricos”, etc.)
le quiten el pedazo de tierra que tienen los mapuches (…) hace unos pocos años atrás, recién en la
demanda por las tierras, se colocó en una demanda por territorialidad y esa idea de territorialidad
implica la reivindicación de los derechos políticos. Como la autonomía. (p. 135)
EXISTEN POR TANTO DISTINTAS FASES EN EL DISCURSO POLÍTICO MAPUCHE DEL SIGLO XX-XXI
“ha habido periodos –hoy extrañamente desconocidos o poco valorados por la militancia
mapuche- en la historia reciente, donde el pueblo mapuche y las organizaciones han acumulado
poder político que les ha permitido en algún minuto acumular un capital y una capacidad de
organización bastante autónoma y en otras oportunidades las organizaciones han establecido
alianzas con distintos sectores de la sociedad chilena” (p. 135)