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Carlos Enrique GONZÁLEZ SIERRA, Leticia E. HERNÁNDEZ CHÁVEZ
LA EPISTEMOLOGÍA DE JEAN PIAGET EN EL CONTEXTO DE LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
Revista Internacional de Ciencias Sociales y Humanidades, SOCIOTAM, vol. XIX, núm. 1, 2009, pp. 27-50,
Universidad Autónoma de Tamaulipas
México
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Humanidades, SOCIOTAM,
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27
La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
LA EPISTEMOLOGÍA DE JEAN PIAGET
EN EL CONTEXTO DE LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
Carlos Enrique GONZÁLEZ SIERRA (†)
Leticia E. HERNÁNDEZ CHÁVEZ
Universidad Autónoma de Tamaulipas, México
RESUMEN
La concepción piagetiana es que la Filosofía constituye una
sabiduría imprescindible a los seres racionales para coordinar las
diversas actividades del hombre, pero no alcanza un saber provisto
de las garantías y las formas de control que caracteriza lo que se
llama conocimiento científico. Consecuente con esta concepción,
Piaget desarro-lló el proyecto de una Epistemología con criterios
de validez científica e independiente de la Filosofía, entendida esta
última como Piaget la concibió dentro de las distintas situaciones
por las que existencialmente transitó.
Palabras clave: Filosofía, epistemología, investigación
científica.
JEAN PIAGET’S EPISTEMOLOGY
IN CONTEMPORARY PHILOSOPHY
ABSTRACT
Piaget’s conceptions support the idea that philosophy is a
fundamental knowledge for rational beings to coordinate the
diversity of human activities, but that it is a kind of knowledge
that will not reach a status with warrants and control mechanisms
characterizing scientific knowledge. Being consistent with his
conceptions, Piaget developed the project of an Epistemology with
scientific validity, independent of philosophy, the latter understood
as Piaget did, within the different situations through which it
existentially moved.
Keywords: Philosophy, epistemology, scientific research.
SOCIOTAM Vol. XIX, N. 1 (2009), pp. 27 - 50.
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GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
INTRODUCCIÓN
Tal vez el título de esta exposición pueda parecer abusi-
vo, en el sentido que implique ejercer violencia a la propuesta teórica
que Jean Piaget desarrolló a lo largo de toda su vida y de su obra.
Esto es, si aceptamos que la propuesta teórica general de
Piaget —tal y como él reiteradamente afirma al interior de su obra—
consiste principalmente en el desarrollo de una Epistemología cien-
tífica. Es decir, independiente de la Filosofía.
Entonces, ¿por qué ubicar esta Epistemología dentro del
contexto de la Filosofía contemporánea? ¿Significa esto ir en contra
del proyecto explícito de Piaget? Y, en este sentido, ¿significa ejercer
violencia sobre el propósito principal que Piaget atribuyó a su obra
intelectual? Creemos que no.
Con honestidad intelectual, consideramos que el título está
justificado porque en la situación teórica contemporánea, a nivel
mundial, los desarrollos teóricos de la Epistemología general son
elaborados por trabajadores intelectuales que se denominan a sí
mismos filósofos, y que están adscritos a facultades de Filosofía y a
centros de investigación filosófica.
Aunque hay que tener en cuenta los impresionantes descu-
brimientos de la investigación neurofisiológica, así como el sorpren-
dente auge de los movimientos cognocitivista y constructivista, todo
ello llevado a cabo por equipos de investigación interdisciplinaria,
ubicados en diversas facultades de Medicina, Ciencias, Ingenierías
y Psicología, y en centros de investigación que pueden tener la más
disímbola adscripción y, en algunos casos, solamente una adscrip-
ción universitaria o empresarial.
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La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
Pero nótese que todo lo anterior se refiere a la Epistemolo-
gía general, ya que además hay que considerar los diversos desa-
rrollos en epistemologías particulares, realizados por los distintos
especialistas en cada una de las ciencias. De hecho, actualmente se
está llevando a cabo el programa para desarrollar una Epistemolo-
gía experimental y bien formalizada, con o sin la misma orientación
teórica propuesta por Piaget.
Por lo anterior, consideramos que el título que implica el in-
tento de ubicar a la Epistemología de Jean Piaget en el contexto de la
Filosofía contemporánea, no ejerce violencia a la propuesta teórica
de Piaget, porque actualmente en la casi totalidad de las facultades
de Filosofía y en los centros de investigación filosófica se están lle-
vando a cabo desarrollos de Epistemología general con observancia
estricta de los criterios de validez propios de la ciencia. Pero, sobre
todo, con una formalización lógica rigurosa. Cabe aclarar que, por
lo general, son los departamentos de Lógica y de Metodología de la
Ciencia los que se ocupan de esta tarea, así como también de realizar
investigación filosófica en otros ámbitos.
Por lo tanto, vamos a intentar ubicar la Epistemología gene-
ral de Piaget en el contexto de la situación teórica actual de la Filo-
sofía y, en consecuencia, se van a dejar fuera de consideración todos
los demás desarrollos epistemológicos que se realizan dentro de la
situación teórica del conocimiento científico en general, incluyendo
en esto último a los que se realizan dentro de la Psicología.
Para llevar a cabo este intento, en la primera parte de este
trabajo presentaremos un relato biográfico escrito por Piaget al inte-
rior de una de sus obras, con la finalidad de mostrar cómo planteaba
él su relación con la Filosofía y cómo concebía su proyecto episte-
mológico.
En la segunda parte nos referiremos a la forma como Piaget
entendía a la Filosofía. Y, en la tercera, se intentará ubicar a la Epis-
temología de Piaget dentro del contexto de la Filosofía actual.
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GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
BIOGRAFÍA INTELECTUAL
Para desarrollar esta primera parte nos servimos del pri-
mer capítulo del libro de Jean Piaget, Sabiduría e ilusiones de la filoso-
fía, libro que, por otra parte, es el único que creemos que el mismo
Piaget no hubiera tenido objeciones para considerarlo como una
obra filosófica o, por lo menos, como un libro que tiene por tema
la filosofía, aunque todo libro está dedicado a mostrar los errores y
abusos que comete la Filosofía, y a mostrar que la Filosofía solamen-
te es una “sabiduría” que no alcanza el rango de “conocimiento”,
como a continuación veremos.
En el primer capítulo, que Piaget titula “Relato y análisis de
una desconversión”, narra cómo, al desarrollar una vocación filosó-
fica desde su adolescencia, ya en la madurez se separa y abandona
la Filosofía para dedicarse a la Psicología y a la Epistemología.
En este relato Piaget nos dice que, siendo un adolescente,
decidió consagrarse a la Flosofía al momento mismo de conocerla.
Sin embargo, debido a una casualidad muy afortunada, ya tenía un
interés particular suficientemente fuerte por la Biología y, en espe-
cial, por la Historia Natural y la Macología.
Explica que su acercamiento a la Filosofía se debió a la lec-
tura del libro de Bergson, La evolución creadora, que tuvo un gran
impacto en él porque en este libro convergían Filosofía y Biología.
Por otra parte, Piaget vivía una crisis religiosa, al tener un
padre no creyente y una madre creyente, lo cual repercutía en la
forma de entender la relación entre ciencia y religión. En este con-
texto, el libro de Bergson le entusiasmó por la idea de concebir a
Dios como la Vida, lo cual le permitió, mediante este inmanentismo,
lograr una especie de estabilidad interior.
Siendo estudiante de bachillerato, con esta idea consideró
consagrar su vida a la Filosofía, con el propósito de conciliar la cien-
cia con los valores religiosos. En este nivel de estudios encontró al
maestro Arnol Reymond, quien iniciaba su carrera como profesor
en la Universidad de Ginebra y en el Gimnasio en el que él estudia-
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La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
ba. La influencia que Reymond tuvo en Piaget fue en dos sentidos
inversos; primero, haciéndole comprender los valores racionales y,
posteriormente, haciéndole dudar poco a poco de la eficacia del ofi-
cio de filósofo.
En el transcurso de sus estudios universitarios, Piaget se
orientó hacia la Epistemología de la Biología y después intentó un
trabajo de mayor envergadura sobre la Teoría del Conocimiento en
general, desde el punto de vista biológico.
Concluido el doctorado en Biología, Piaget fue a Zürich para
estudiar Psicología y luego a París, donde trabajó con Brunschvicg
y Lalande. Ahí tuvo por fin el sentimiento de haber encontrado una
vía que conciliaba la investigación epistemológica con el respeto ha-
cia los hechos.
Sin haber hecho el doctorado en Filosofía, se desempeñó
como académico en la cátedra de Filosofía —que consistía en clases
de Historia de la Filosofía, Filosofía General, Filosofía de las Cien-
cias, Psicología y Sociología— en la Facultad de Letras de Neucha-
tel, sustituyendo a su maestro Reymond cuando éste se fue a traba-
jar a Lausana.
Sin embargo, explica que no por haberse convertido en
maestro de Filosofía, y por haberlo sido durante cinco años, se in-
terrumpió el proceso de desconversión respecto a la Filosofía. Así,
a la edad de 34 años decidió abandonar la filosofía y la Facultad de
Letras, y fue a trabajar a la Facultad de Ciencias en Ginebra, donde
se realizaban las investigaciones en Psicología Experimental. Piaget
adujo tres razones que lo llevaron definitivamente a abordar la Filo-
sofía y a dedicarse exclusivamente a la Psicología y a la Epistemolo-
gía con bases científicas.
Para explicar la primer razón hace mención de que en su
papel de profesor de Filosofía, en el proceso mismo de la enseñanza
filosófica, se siente enteramente libre de desarrollar cualquier idea.
Pero el mismo profesor se da cuenta, más que los alumnos, de los
pocos grados de certidumbre que se obtienen al desarrollar esas
ideas.
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GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
La pérdida de afecto hacia los métodos tradicionales de la
Filosofía arraiga en el conflicto que experimenta Piaget, entre las
costumbres de comprobación propias del biólogo y del psicólogo,
y la reflexión filosófica especulativa imposible de someter al control
de la comprobación. Además, en relación con el campo de estudio
propio de la Epistemología, Piaget cobró conciencia de que unos
problemas limitados —o bien delimitados— son susceptibles de ser
comprobados en los hechos o mediante la deducción lógico-mate-
mática, proporcionando unos controles que la reflexión individual
es incapaz de proporcionar.
Así, mediante su desempeño como docente de Filosofía,
Jean Piaget llegó a dos convicciones: una, que existe deshonestidad
intelectual al afirmar lo que sea en un terreno tocante a ciertos he-
chos, sin tener un control metodológico comprobable. Y otra, que
debe prevalecer la separación más clara entre lo que proviene de
la improvisación personal, y los terrenos en los que el acuerdo de
los investigadores es posible, independientemente de las creencias
metafísicas o ideológicas.
La segunda razón de su desafección respecto a la Filosofía
fue darse cuenta de la sorprendente dependencia de las corrientes
filosóficas con respecto a las transformaciones sociales e, incluso,
políticas.
Hay que tener presente que, para esas fechas, Piaget no co-
nocía el marxismo y, por lo tanto, no se refería a las relaciones entre
el idealismo y la ideología burguesa, por lo que la forma como conci-
bió esta relación fue independiente a los planteamientos marxistas.
Posteriormente, Piaget quedó impresionado con la Primera
y Segunda Guerras Mundiales, por las repercusiones de la inestabi-
lidad social y política europea en esos tiempos, y sobre el movimien-
to de las ideas, lo cual lo llevó a dudar del valor objetivo y universal
de las posturas filosóficas surgidas en tales condiciones.
La tercera razón de su desconversión —y que él considera
como la principal— consistió en advertir la reacción de unos cuan-
tos filósofos ante su trabajo, ya que sus interpretaciones y críticas le
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La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
daban la impresión de que ya no hablaban el mismo lenguaje, no
por causa de una actitud académica crítica, sino porque entreveía
una ingerencia poco válida del juicio filosófico en el terreno de la
investigación científica. Rechazaba el hecho de que una metafísica
individual, sin ninguna otra fundamentación que el conocimiento
de unos autores y unos textos, aunada a una meditación personal,
arbitrariamente se atreviera a prescribir determinadas normas a una
disciplina científica. Y, en consecuencia, se preguntaba si no existía
en esto un abuso.
Consideramos que lo reseñado anteriormente es suficiente
para el propósito de este trabajo, aún cuando solamente cubre el
periodo que va de 1911 a 1929, que corresponde a las edades de los
15 a los 34 años en la vida intelectual de Jean Piaget.
EL PROYECTO PIAGETIANO
DE UNA EPISTEMOLOGÍA CIENTÍFICA
En 1929 Piaget pasó a la Facultad de Ciencias en Ginebra,
facultad donde se hacía la Psicología Experimental. A partir de este
momento se sintió liberado de la Filosofía y estuvo cada vez más
decidido a dedicarse al estudio de los problemas epistemológicos
mediante aproximaciones histórico-críticas, lógicas, si ello resultaba
posible y, sobre todo, psicogenéticas.
Un tiempo después, el psicólogo experimental Claperade se
retiró de la Facultad de Ciencias, y Piaget lo sucedió en la cátedra,
disponiendo de las instalaciones del laboratorio que Claperade ha-
bía montado, lo cual le permitió dedicarse en situación óptima a sus
investigaciones en Psicología Experimental, orientadas a desarrollar
su proyecto epistemológico. Empezaron a publicarse los artículos y
los libros, en los cuales se fue plasmando este proyecto epistemoló-
gico a lo largo de las siguientes cinco décadas.
Posteriormente, al final de la Segunda Guerra Mundial, sur-
gió una nueva psicología filosófica inspirada por la fenomenología
de Husserl y el existencialismo; iniciando la áspera disputa que Jean
Piaget sostuvo en contra de estas formas de Psicología Flosófica.
Disputa que cobrará sus momentos más álgidos durante sus enfren-
tamientos teóricos con Jean Paul Sartre y Maurice Merleau-Ponty.
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GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
No obstante, al pasar Merleau-Ponty al Colegio de Francia,
Piaget fue llamado a sucederlo en la cátedra de Psicología en la Sor-
bona, lo cual hizo sin abandonar la Facultad de Ciencias de Ginebra.
Ello coincidió con la publicación de su Introducción a la Epistemología
Genética, obra importante en la cual presentó ya en forma sistemáti-
ca un método de investigación epistemológico independiente de la
filosofía, y en donde se puede considerar que ya está planteado el
proyecto completo de una Epistemología con criterios de carácter
científico.
Pese a que en la Sorbona trabajaba dentro de la Facultad de
Letras, y pese a haber sucedido en la cátedra al psicólogo-filósofo
Merleau-Ponty, no por eso Piaget se convirtió de nuevo en filósofo,
sino que abiertamente combatió lo que denominó como los “peli-
gros” que atentan en contra de la investigación psicológica y cientí-
fica, y que él consideró que provenían de la Filosofía.
Explicar esos “peligros” permite comprender con claridad
la relación de Piaget con lo que concebía como la Filosofía y, en con-
secuencia, permite entender el motivo de su insistencia de plantear
su proyecto epistemológico deslindándolo radicalmente de la Filo-
sofía.
Para Piaget, esos peligros que descubría en el seno de la uni-
versidad estaban arraigados, no ya entre los hombres, sino en las
instituciones. Él consideraba, y lo siguió haciendo a lo largo de los
años, que la Psicología francesa, hasta la mitad de la década de los
años sesenta, solamente se había podido desarrollar al margen de
las instituciones oficiales y en constante pugna con los poderes de
la Filosofía.
A mitad de la década de los sesenta —cuando se publicó su
libro, Filosofía e ilusiones de sabiduría,— consideraba que Francia era
con mucho la nación en la que la Filosofía desempeñaba el papel más
importante en la educación nacional (desde el doble punto de vista
de las instituciones y de la formación intelectual). Y que aún cuando
existía una licenciatura en Psicología, la cual había sido arduamente
conseguida y mantenida mediante los esfuerzos de los psicólogos,
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La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
estaba a caballo entre las facultades de Letras y de Ciencias. Ade-
más, que esta licenciatura prácticamente no conducía a nada.
En cuanto a las facultades de provincia, Piaget consideraba
que muy pocas habían logrado formar una enseñanza sistemática
de Psicología, haciendo depender esa situación, en buena medida,
de los intereses de los profesores de Filosofía.
En el libro referido, publicado en 1965, afirmaba también
que Francia era el país en el que la enseñanza de la Filosofía a nivel
de bachillerato (el famoso “Curso de Filosofía”) era la más impor-
tante, porque correspondía a una necesidad social y vital bastante
profunda de coordinación de los valores, en particular, en los prime-
ros tiempos de la enseñanza laica.
Atribuía a esto el hecho de que la opinión pública y la con-
ciencia colectiva rodeaban con una aureola de prestigio y autoridad
cuanto concernía a la Filosofía. Por ello afirmaba que se había for-
mado una especie de cuerpo social de los filósofos que se había be-
neficiado, no solamente de una carrera asegurada, sino también, y
sobre todo, de una consideración permanente que desempeñaba un
gran papel en las decisiones sociales y administrativas a todos los
niveles.
Por otra parte, y eso no es imputable a la Filosofía, Jean Pia-
get consideraba que Francia era el país más centralizado y en don-
de la gerontocracia ejercía intelectualmente los mayores estragos de
una manera irreflexiva, señalando los siguientes aspectos: el régi-
men de oposiciones, con la posibilidad de imponer los programas;
el sistema de la agregación; el papel de los “padrinos”; la institución
notable del conservadurismo intelectual; y la costumbre de que un
profesor que se jubilaba se ocupara de su sucesión.
Afirmaba que todos estos factores, y muchos otros, asegu-
raban una asombrosa continuidad de doctrina, y ofrecían al filósofo
determinadas posibilidades de acción espiritual y material, que no
tenían en absoluto, en ninguna parte, para canalizar a las jóvenes
generaciones.
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GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
En tal contexto, señalaba que la filosofía no quedaba sólo
en el rango de sabiduría individual o colectiva, sino que, debido
a su tendencia permanente a considerarse como una forma de co-
nocimiento, y más precisamente como el conocimiento supremo, se
fortalecía de todas las maneras posibles.
Estipulaba que quien se había amamantado con la leche de
la Filosofía, ni siquiera se planteaba la cuestión, y desde en el ba-
chiller que se iniciaba en propedéutica, hasta en los más grandes
maestros, reinaba la convicción de que una iniciación filosófica per-
mitía hablar de todo. Y así se veían estudiantes convertidos en es-
pecialistas de la síntesis antes de haber practicado el análisis, y que
entraban con soltura en el mundo de lo trascendente con tanta más
facilidad cuanto que ignoraban toda constatación empírica.
Con todo esto, Piaget quería mostrar cómo cierta convicción
en los poderes del conocimiento general que tendría la Filosofía lle-
vaba de hecho a retrasar sistemáticamente el desarrollo de una dis-
ciplina experimental, estudiando el espíritu.
Ello se iba agravando por el hecho de que esta disciplina, la
Psicología, estudiaba con criterios de validez científica determina-
dos problemas de los que en sentido estricto habían hablado siem-
pre todos los filósofos, como son la naturaleza de la percepción, los
papeles respectivos de la experiencia y las actividades del sujeto en
formación de las nociones, la naturaleza de las operaciones intelec-
tuales y de las estructuras lógico-matemáticas naturales, el esque-
matismo de la memoria, la teoría de la decisión, la función simbólica
y el lenguaje, entre otros.
En una palabra, Piaget rechazaba tajantemente los princi-
pios implícitos y permanentes de la autoridad universitaria france-
sa, según los cuales la Psicología formaba parte de la Filosofía.
Aquí se cierra el paréntesis que se abrió para mostrar lo que
nuestro autor consideró cuáles son los “peligros”, que provenientes
de la Filosofía, afectan el desarrollo de la Psicología Científica y, en
consecuencia, obstaculizan el desarrollo del proyecto piagetiano de
una Epistemología Científica independiente de la Filosofía.
37
La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
No obstante lo anterior, consideramos que, en lo que respec-
ta a la relación de Piaget con la Filosofía, no hay que guiarse por las
apariencias de lo expresado hasta aquí, ya que la posición intelectual
y teórica de Jean Piaget ante la Filosofía, dejando fuera los factores
sociológicos, en realidad no es tan negativa como pareciera ser en lo
que hemos expuesto, sino que, por el contrario, muchos de los plan-
teamientos propiamente filosóficos de este autor son, en términos
generales, compatibles con los de los principales movimientos filo-
sóficos contemporáneos. En consecuencia, creemos que la mayoría
de los filósofos actualmente en ejercicio estarían, en gran parte y en
términos generales, de acuerdo con los planteamientos propiamente
filosóficos que hace Piaget, como a continuación se intenta mostrar.
Con el propósito de mantener la exposición en este punto
y en un nivel acentuado de generalidad y, por lo tanto, evitando
introducir cuestiones específicas de detalle y de matiz, se presenta
la concepción de Piaget sobre la Filosofía mediante un breve listado
de afirmaciones generales.
1. La Filosofía constituye una “sabiduría” imprescindi-
ble a los seres racionales para coordinar las diversas
actividades del hombre, pero no alcanza un saber
propiamente dicho, provisto de las garantías y de
la forma de control que caracteriza lo que se llama
“conocimiento”.
2. El problema principal es: ¿En que condiciones se tie-
ne el derecho de hablar de “conocimiento”?
3. Reformulando el mismo problema : ¿Existe o no una
forma de conocimiento peculiar de la Filosofía, dis-
tinta del conocimiento científico, abarcando unas
cuantas normas y una metodología digna de la gran
palabra “conocimiento”?
4. La Filosofía tiene una razón de ser y hasta se debe
reconocer que todo el que no ha pasado por ella
queda incurablemente incompleto, lo que no pre-
juzga en nada su estatuto de verdad.
5. El pensamiento metafísico se reduce a una sabiduría
o a una fe razonada.
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GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
6. No hay duda de que la Filosofía ha perseguido con-
tinuamente una doble meta: una meta de conoci-
miento y una meta de coordinación de los valores.
7. La Filosofía es una toma de posición razonada con
respeto a la totalidad de lo real.
El término de lo “razonado” opone la Filosofía a la toma de
posición puramente práctica o afectiva, y también a las creencias
sencillamente admitidas sin elaboración reflexiva (una pura moral,
una fe, etc.).
El concepto “totalidad de lo real” abarca tres componentes.
En primer lugar, se refiere al conjunto de las actividades superiores
del hombre, y no exclusivamente al conocimiento —moral, estética,
fe—. En segundo lugar, implica, desde el punto de vista del conoci-
miento, la posibilidad de que exista, bajo las apariencias fenoméni-
cas y los conocimientos particulares, una realidad última, una cosa
en sí, un absoluto, etc. En tercer lugar, supone una reflexión sobre la
totalidad de lo real, que puede naturalmente conducir a una aper-
tura sobre el conjunto de los posibles (Gottfried Wilhelm Leibniz y
Reunovier, entre otros).
Lo expresado debe entenderse en un gran nivel de gene-
ralidad, es decir, sin introducir especificaciones, matizaciones o
pedir explicaciones puntuales. Creemos que se puede afirmar que
la mayoría de los filósofos contemporáneos estarían en gran parte
de acuerdo con lo afirmado en los siete puntos recién enlistados y
enunciados.
Pero lo que era más importante para Piaget, es lo relativo
al problema del conocimiento, ya que era lo que más le interesaba
dentro de su propuesta epistemológica. Las objeciones teóricas que
expuestas por Piaget respecto a las pretensiones de un conocimiento
peculiar y propio de la Filosofía distinto al científico quedan mini-
mizadas, dado que una mayoría de filósofos en la situación teórica
contemporánea están de acuerdo, en términos generales, con él.
39
La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
Si excluimos el problema del conocimiento y centramos la
atención en los otros puntos enlistados, seguramente habría más
discrepancias de los filósofos actuales con Piaget, en lo que él de-
nominaba como “la coordinación de los valores”. También habría
un desacuerdo más agudo respecto a considerar como necesario el
tercer componente que le atribuye a la “totalidad de lo real” en el
séptimo punto.
Pero si dejamos esas cuestiones fuera de la discusión, y nos
centramos en el problema del conocimiento que aparece en varios
de los puntos antes enlistados; y si también centramos la atención en
las tres razones que aduce Piaget para su “desconversión” respecto
a la Filosofía —razones que expusimos al final de la primera parte
de este trabajo—, entonces se puede mostrar que, en relación con
este problema y con estas razones, no hay discrepancias significati-
vas entre la posición teórica de Jean Piaget y las de la mayoría de los
movimientos filosóficos principales que conviven actualmente en la
situación teórica de la Filosofía contemporánea.
Esto es lo que vamos a mostrar a continuación en esta ter-
cera y última parte, y que constituye el propósito de este trabajo:
ubicar la Epistemología de Piaget dentro del contexto de la Filosofía
contemporánea.
UBICACIÓN DE LA EPISTEMOLOGÍA DE PIAGET
DENTRO DEL CONTEXTO
DE LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
Para presentar, en forma breve, esquemática y simplifica-
da, un panorama general de la Filosofía contemporánea, que nos
permita posteriormente intentar la ubicación de la Epistemología
de Piaget dentro de este contexto, utilizaremos la exposición que
hace Jurgen Habermas a este respecto en su libro Pensamiento Pos-
metafísico.
Para Habermas, son cuatro los movimientos filosóficos que
caracterizan el siglo XX y la situación teórica actual: el Platonismo y
el Aristotelismo, el Racionalismo y el Empirismo, que sobrevivieron
durante siglos.
40
GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
Pero hoy las cosas van más rápido. Conviene retener en la
memoria este comentario, porque tal vez ello explique los cambios
en las diversas situaciones teóricas en los distintos momentos de la
obra de Piaget. Es decir, que a partir de este último comentario de
Habermas tal vez podríamos afirmar, por ejemplo, que las conclu-
siones teóricas que Piaget deriva a partir de su análisis de la situa-
ción teórica de la Filosofía entre 1911 y 1929, y que plantea al relatar
su proceso de “desconversión” respecto a la Filosofía, pudieron ser
conclusiones válidas en su momento. Pero esas mismas conclusio-
nes no son válidas en la situación teórica actual. Y lo mismo pode-
mos decir de las conclusiones que derivó del análisis de la situación
teórica y sociológica de la Filosofía en Francia en 1965, las cuales
pudieran no ser válidas en la situación teórica y sociológica actual.
Jurgen Habermas explica que los movimientos filosóficos
son fenómenos de una historia de influencias y efectos. Ocultan el
curso continuo de la Filosofía académica, la cual, con su lento ritmo,
ocupa una posición de trabas respecto al apresurado cambio de es-
cuelas y temas.
Pero señala que, sin embargo, la Filosofía debe sus plantea-
mientos y los problemas que aborda a la influencia que ejerce fuera
de la academia, en nuestro siglo, a cuatro movimientos filosóficos. Y
explica que, pese a todas las diferencias que en seguida se advierten
cuando se miran las cosas de cerca, del flujo de pensamiento des-
tacan cuatro ejemplos que presentan perfiles bien diferenciados: la
Filosofía Analítica, la Fenomenología, el Marxismo Occidental y el
Estructuralismo.
Si bien Habermas caracteriza estos movimientos e identifi-
ca a determinados autores que corresponden con ellos, no creemos
conveniente entrar en su exposición. Lo que nos interesa destacar
es que, al caracterizar al movimiento filosófico que denomina “Es-
tructuralismo”, textualmente dice lo siguiente: “El Estructuralismo
recibió sus impulsos totalmente de fuera (de la Lingüística de Fer-
dinand de Saussure y de la Psicología de Jean Piaget)” (Habermas,
2000:78).
41
La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
Aparte de la mención de Piaget dentro de la caracterización
del Estructuralismo, nótese que Habermas se refiere a la Psicología
de Piaget, que considera como un impulso que viene de “afuera” de
la Filosofía Estructuralista. Es decir, no menciona a la Epistemología
de Piaget, y a su Psicología la ubica por fuera del movimiento filo-
sófico propiamente dicho.
Además, consideramos que no es arbitrario o abusivo ca-
racterizar como estructuralista a la Psicología de Piaget, dado que
hay que recordar que este autor publicó un libro con el título de El
Estructuralismo, en el cual se manifiesta adscrito a este movimiento
intelectual que rebasa los límites del Estructuralismo Filosófico, e
implica a diversos desarrollos teóricos dentro del ámbito más am-
plio de las Ciencias Humanas.
Lo que sí es importante hacer notar es que este movimiento,
en sentido amplio del Estructuralismo, es parte importante de la si-
tuación teórica general en la que Piaget convive durante las décadas
de los cincuenta, sesenta y setenta. Pero además, hay que tener en
cuenta que es en Francia en donde el Estructuralismo ha tenido la
mayor presencia dentro del contexto teórico mundial.
Habermas dice también que los cuatro movimientos del
pensamiento filosófico del siglo XX han sido receptores de los nue-
vos instrumentos de exposición y análisis de la Lógica Postaristo-
télica y de la Semántica Fregeriana desarrolladas en el siglo XIX.
Pero lo específicamente moderno, que se ha apoderado de todos los
movimientos de pensamiento, radica no tanto en el método, como
en los motivos de ese pensamiento.
Por otra parte, la cuestión que consideramos que es impor-
tante destacar aquí del planteamiento de Habermas, es que afirma
que son cuatro los movimientos filosóficos principales que están pre-
sentes en la situación teórica actual. Los enuncia con las siguientes
expresiones: Pensamiento Postmetafísico, Giro Lingüístico, Carácter
Situado de la Razón e Inversión del Primado de la Teoría sobre la
Praxis.
La característica común de los cuatro movimientos filosófi-
cos es rechazar los abusos ideológicos de ideas delirantes, de ideas
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GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
que exceden los límites de nuestra capacidad cognoscitiva. Y, ade-
más, los cuatro movimientos tienen la correcta intuición de que la
Filosofía ha perdido su autonomía ante las ciencias con las que ha
de cooperar.
Considerando lo planteado por Habermas, podemos afir-
mar que en la situación teórica contemporánea de la Filosofía, los
“peligros” provenientes de ésta que consideraba afectaban a la Psi-
cología —como el rechazo a las intromisiones abusivas de la Filoso-
fía en la investigación científica—, y sus argumentaciones dirigidas
a rechazar un pretendido conocimiento propio y peculiar de la Filo-
sofía distinto al conocimiento científico, se han disuelto y desapare-
cido. Es decir, todo lo que, remitiéndonos a expresiones de Piaget,
hemos expuesto a lo largo de este trabajo.
Insistimos, si nos mantenemos dentro de la perspectiva de
Piaget, que las condiciones y las posiciones teóricas contra las que se
enfrentó y tan vehementemente combatió, ya no están presentes de
manera significativa en la situación teórica actual. La forma en como
él concibió la relación entre la Ciencia y la Filosofía ya es anacrónica
y está fuera de lugar.
Por otra parte, en el momento presente falta elucidar cuáles
son las posibilidades de futuro de su proyecto epistemológico.
En cuanto a su Psicología, es evidente que ésta ha sido in-
corporada plenamente como una de las corrientes que conviven en
la situación teórica de la Psicología Científica actual, y que ha sido
continuada en mayor o menor medida en las facultades de Psicolo-
gía y centros de investigación psicológica. Así, hay una determina-
da cantidad de psicólogos dedicados a continuar desarrollando la
escuela iniciada por él.
En cuanto a su proyecto de Epistemología general, éste se
conserva y continúa en las instituciones suizas en las que él trabajó,
y en algunas otras instituciones fundadas a partir de su propuesta
teórica, que tanta repercusión ha tenido en la Pedagogía y los mode-
los educativos, principalmente en la enseñanza básica, con mayor o
menor presencia en los distintos países.
43
La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
Asimismo, en cierta medida el proyecto se sigue desarro-
llando en diversas facultades de Psicología y Pedagogía y en centros
de investigación psicológica y educativa. Pero, desde nuestro punto
de vista, bajo la forma delimitada de lo que pudiéramos llamar “Psi-
cología del Conocimiento” y “Pedagogía del Conocimiento”.
Además, es imprescindible tener en cuenta el notable desa-
rrollo que se está dando actualmente dentro de lo que pudiéramos
llamar el movimiento “constructivista”, que tiene una fuerte presen-
cia en la situación teórica contemporánea de la Psicología y la Epis-
temología. Este movimiento ha incorporado diversos desarrollos
teóricos tanto de la Psicología como de la Epistemología de Piaget.
También se tiene que tomar en cuenta la creciente investi-
gación interdisciplinaria que se está desarrollando en el presente,
la cual incide en el avance vertiginoso de la Epistemología general,
aunque ésta no corresponda puntualmente al proyecto de Piaget,
pero que, en un sentido laxo, al fin y al cabo lo está realizando, al
consentir en una Epistemología con criterios de validez científica e
independiente de la Filosofía, entendida esta última como Piaget la
concebía dentro de las distintas situaciones por las que existencial-
mente transitó.
Ahora bien, si se trata de intentar ubicar el proyecto de la
Epistemología general de Piaget dentro de la situación teórica actual
de la Filosofía, creemos que se presentan varias alternativas:
1. Renunciar a ubicarlo en el contexto de la Filosofía y limitarse a
considerarlo dentro de la Psicología. Esta alternativa no nos
satisface, porque entendemos que el proyecto de Episte-
mología general, interdisciplinario, pero fundado en una
Psicología científica, es merecedor de mejor futuro. Posibi-
lidad de futuro que, tal vez, se podría llegar a realizar, in-
corporándolo sistemáticamente al constructivismo y, pos-
teriormente, intentando construir a este constructivismo
en un movimiento filosófico que vaya ganando presencia
en la situación teórica futura de la Filosofía.
2. Ubicarlo dentro del movimiento filosófico actual del “estructu-
ralismo”. Esta alternativa la consideramos muy poco pro-
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GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
bable, debido a las orientaciones que en la última década
ha asumido este movimiento, el cual, según Habermas,
mediante la incorporación de la Filosofía de Friedrich Nie-
tzche, ha venido enredándose en las aporías del poder, y
ha estado desarrollando una crítica anarquista de la razón,
siendo esto último incompatible respecto al proyecto de
una Epistemología general de Piaget.
3. Ubicarlo dentro del movimiento filosófico actual de la llamada
“Filosofía Analítica”. Esta posibilidad es la que nos parece
aceptable.
Son los departamentos de Lógica y Metodología de la Cien-
cia de las facultades de Filosofía y de los centros de investigación fi-
losófica, los que están desarrollando un consistente proyecto de de-
sarrollo de una Epistemología general, y de desarrollos de Epistemo-
logías particulares, con rigurosos criterios de validez, incorporando
el proyecto piagetiano —mediante las correcciones y adaptaciones
necesarias— a los distintos desarrollos de la Epistemología general
llevados a cabo dentro de la lógica y por los llamados “filósofos de
la ciencia”. Ello resulta problemático, tanto por los deslindes que
hizo Piaget de su proyecto respecto al empirismo lógico, como por
la resistencia a incorporarlo por parte de estos filósofos de la ciencia,
quienes rechazan una fundamentación psicológica y, en cambio, de-
fienden una Epistemología general fundada en la Lógica.
Ahora bien, dentro de un espectro altamente diferenciado,
y por lo demás bien amplio, se dan entre la Filosofía y las distin-
tas ciencias particulares relaciones de parentesco de muy distinto
grado: unas dependen más o menos de ideas filosóficas y otras se
hallan más o menos abiertas a tales impulsos especulativos.
Pero, incluso en el papel en el que la Filosofía sale, por así
decirlo, del sistema de la ciencia para responder a preguntas sobre
el mundo de la vida, la Filosofía no puede pretender ser dueña de
todas las piezas que para ello necesita. Hoy, la Filosofía sólo puede
establecer criterios de validez distintos a los de las ciencias, a costa
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La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
de quedar por debajo del nivel de diferenciación y fundamentación
que ha alcanzado. Es decir, de la renuncia a su propia credibilidad.
Lo que le queda, y está en sus manos, es una mediación
efectuada en términos de interpretación entre el saber de los exper-
tos y una práctica cotidiana, necesitada de orientaciones; fomentar
e ilustrar procesos de autoentendimiento del mundo de la vida, re-
feridos por tanto a la totalidad; el mundo de la vida que al tiempo
ha de ser protegido del hiperextrañamiento que pudieran causarle
intervenciones excesivas —sean objetivantes, moralizantes o esteti-
zadores—, provenientes de la cultura de los expertos.
Los criterios de validez conforme a los que hoy podría efec-
tuarse la ilustración del sano sentido común por la Filosofía, no es
algo de lo que la filosofía pueda disponer ya a su antojo. La Filosofía
tiene que operar bajo condiciones de racionalidad no elegidas por
ella. De ahí que tampoco en su papel de intérprete pueda reclamar
frente a la ciencia, la moral o el arte, un acceso privilegiado a no se
sabe qué esencialidades, y sólo pueda disponer ya de un saber fali-
ble. También tiene que renunciar a las formas tradicionales de una
doctrina capaz de intervenir con efectos socializadores en la vida, y
tiene, por ende, que permanecer teorética.
Finalmente, tampoco puede establecer una jerarquía entre
totalidades que representan las diversas formas de vida, que sólo
pueden aparecer ya en plural, ni declararlas más o menos valio-
sas. La Filosofía se limita a aprehender estructuras generales de los
mundos de la vida.
Esos son tres aspectos en los que, siguiendo a Immanuel
Kant, no puede haber metafísica en el sentido de ideas definitivas
e integradoras.
Decía Jean Piaget que su Epistemología es distinta a la del
Empirismo Lógico.
No hay más que una Filosofía que tome una posición li-
mitativa respecto a nuestra definición, aunque entra formalmente
en ella: es el Positivismo. No el de Auguste Comte, que rechazaba
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GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
la Filosofía para reemplazarla luego por “una Síntesis Subjetiva”,
sino por el “Positivismo Lógico” contemporáneo, para el que la to-
talidad de lo real se reduce a los fenómenos físicos y a un lenguaje.
Aunque se trate aquí de una concepción, como cualquier otra, de la
“totalidad de lo real”, y que tal toma de posición esté sólidamente
“razonada” por lo que respecta a los términos de una definición que
quiere abarcar todos los sistemas, podremos, en lo que sigue, hacer
una abstracción de tal posición, porque su propósito confesado es
el de limitar el número de los problemas y no sólo precisar los mé-
todos. En efecto, tenemos que hacer desde el principio tres reservas
esenciales frente a tal doctrina, que Robert Oppenheimer llamó una
“filosofía sin humor”.
En primer lugar, y desde el punto de vista de la ciencia mis-
ma, queda excluido limitar ésta a un conjunto de problemas consi-
derados de manera aislada, y definitivamente solos, como “científi-
cos”. La ciencia contemporánea es esencialmente “abierta” y queda
libre para abarcar todos los problemas nuevos que quiera o que pue-
da, en la medida en que encuentre métodos para tratarlos.
En el terreno físico, por más que se proscriba la causalidad
en cuanto explicación, y se prescriba atenerse sólo a las leyes, la in-
vestigación de la explicación causal queda más que nunca como una
necesidad del espíritu.
En el terreno psicológico, por más que se destierre el “men-
talismo”, por más que Leonard Bloomfield quiera sostener que bus-
car unos “conceptos” bajo los sintagmas del lenguaje es cosa sólo de
los teólogos y los literatos, no por eso la misma Psicología soviética
deja de ocuparse del problema psicológico central de las funciones
cognoscitivas.
En segundo lugar, conceptuar los problemas metafísicos
como problemas “sin significación” es algo que no se puede admitir
desde el punto de vista del conocimiento. Y eso no porque se pueda
admitir sin más la validez de un conocimiento metafísico —lo cual
pondremos en tela de juicio más adelante—, sino porque nada per-
mite clasificar definitivamente un problema como científico o meta-
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La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
físico, y porque un problema puesto en duda, cuando más, puede
ser llamado “sin significación (cognoscitiva) actual”.
El problema de saber si, a escala macrocóspica, la realidad
física revela finalmente un determinismo subyacente pero inasequi-
ble o una indeterminación fundamental, que hubiera sido unánima-
mente clasificado como “metafísico” a finales del siglo pasado. No
por eso deja de ser un problema físico actual, que opone a Louis de
Broglie a la Escuela de Copenhague.
Por lo que respecta al problema de la libertad humana, con-
tinúa hasta el presente careciendo de significación científica, pues
ninguna técnica de comprobación permite que nos inclinemos en
pro o en contra de una de las soluciones propuestas, pues el testi-
monio del sentido íntimo es, en tal dominio, particularmente sospe-
choso de parcialidad. Pues ocurre que, por una extensión del Teore-
ma de Gödel sobre la imposibilidad de mostrar la no contradicción
de un sistema (suficientemente rico) por sus propios medios o por
medios más “flojos”, la cibernética contemporánea plantea el pro-
blema del determinismo en términos limitados pero precisos. Una
máquina suficientemente compleja para simular un trabajo cerebral,
y sometida a un riguroso determinismo en cuanto a su mecanismo
e intercambio con el exterior, no permite calcular en un tiempo (t)
lo que será en un mismo tiempo (t+1). Se logra únicamente en la
medida en que su determinación, incompleta por sí sola, está so-
metida a la de una máquina de rango superior, pero que tampoco
está totalmente determinada por sí misma; y así indefinidamente.
De esta forma, volvemos a que un problema sin significación actual
puede adquirirla de una manera repentina y a causa de relaciones
imprevistas.
En tercer lugar, permítasenos insistir con toda fuerza sobre
este punto para evitar cualquier error. Un problema sin significa-
ción actual, desde el punto de vista cognoscitivo, no deja de ser, en
muchos casos, un problema de significación humana permanente y
siempre actual. Por lo tanto, un legítimo problema filosófico.
Tomemos, por ejemplo, el problema sin duda más impor-
tante de las motivaciones de cualquier filosofía: el del sentido de la
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GONZÁLEZ S., C.E. y HERNÁNDEZ CH., L.E.
vida, a menudo bautizado como problema de la “finalidad” de la
existencia.
Al empezar por la finalidad, este concepto se convierte en el
prototipo de las nociones consideradas como metafísicas y no cientí-
ficas por el positivismo, y con toda razón, ya que se trata de una idea
antropocéntrica, nacida de una confusión entre los datos subjetivos
de la conciencia y el mecanismo causal de la acción, pues comporta,
bajo la forma de “causas finales”, una determinación del presente
por el futuro.
Y, sin embargo, este concepto ilusorio abarca las relaciones
objetivas de utilidad funcional, de adaptación, de regulación anti-
cipadora, entre otras, de tal manera que el problema subsiste y ha
dado lugar —en el terreno de la Cibernética— a determinadas solu-
ciones a menudo calificadas de “equivalentes mecánicas de la fina-
lidad”, tales como los sistemas de hebilla o feedbacks con el reciente
progreso de los feedforwards o regulaciones de segundo grado.
Hoy en día existe, pues, una noción científica y no ya meta-
física, que corresponde a la finalidad —lo que no hubiera previsto el
Positivismo, pues en su preocupación por aislar los problemas nun-
ca se hubiera planteado tales hipótesis— y esa noción es objeto de
estudios llamados “Teleonomía”, de los que las malas lenguas dicen
que son, frente a la Teleología, lo que la Astronomía a la Astrología.
Visto esto, el problema de la finalidad o del sentido de la
vida presenta una significación cognoscitiva actual. Pero, ¿puede
ser vinculado en particular a unas nociones de teleonomía? Seguro
que no, pues proporcionar una expresión intelectual o cognoscitiva
a la noción de la finalidad de la existencia viene a hacer de ella, o el
resultado de un plan preestablecido de orden divino, o la prueba de
una finalidad inmanente, de una marcha hacia el progreso, etc.
Ahora bien, todo eso son hipótesis, no digamos indemos-
trables —pues no lo sabemos—, pero sí indemostradas, ya que no
convencen a todos, y hablar al respecto de “verdades metafísicas”,
equivale a decir que no son verdades a secas y, por lo tanto, “verda-
des” en el pleno sentido de la palabra.
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La epistemología de Jean Piaget en el contexto de...
Concedamos pues, al Positivismo, que tal problema no tiene
significación (actual) desde el punto de vista cognoscitivo. Pero no
por eso deja —aunque sin lazo con la posibilidad de cualquier com-
probación—, de ser un tema central desde el punto de vista de la
existencia humana y del sujeto que piensa, pues se impone la opción
entre una vida sin valores experimentados como absolutos y que
comprometen todo el ser.
Negar un problema vital, pero sin soluciones cognosciti-
vas ciertas, es sencillamente absurdo, ya que continuamente se está
planteando e imponiéndose a título de compromiso, aunque no se
sepa formular intelectualmente. Y así ocurre con un gran número de
problemas.
Dicho esto, lo que debe hacer un hombre consciente es ne-
garse con firmeza a confundir los géneros y aceptar como verdades
demostradas lo que no son más que hipótesis. Pero debe también
negarse a compartimentar o partir su personalidad de manera que,
por un lado, se limite a admitir, razonar y comprobar y, por otro, se
contente con creer en unos valores que lo comprometen y lo orien-
tan, pero sin que pueda comprenderlos.
Cae por su propio peso, por el contrario, que al poseer co-
nocimientos y valores, el sujeto que piensa trata necesariamente de
hacerse una concepción de conjunto que los vincule bajo una u otra
forma: tal es el papel de la Filosofía, en tanto que toma de posición
razonada respecto a la totalidad de lo real.
Todo hombre que piensa, adopta o se hace una filosofía, aún
cuando a sus ojos su concepción de conjunto y su comprensión de
los valores queden aproximativas y personales. Entonces, el proble-
ma consiste en averiguar por qué la Filosofía se ha vuelto una espe-
cialidad y cuál es la significación de tal especialización.
BIBLIOGRAFÍA
HABERMAS, J. (2000). Pensamiento postmetafísico, México, Ed.
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PIAGET, J. (1990). Sabiduría e ilusiones de la filosofía, Argentina,
Ed. Península.
—— (1991). Las explicaciones en las ciencias, México, Ediciones
Martínez Roca.
—— (1990). Epistemología de las ciencias del hombre, Madrid, Edi-
ciones Paidós Iberia.
—— (1994). Las formas elementales de la dialéctica, México, Ed.
Gedisa.
Carlos Enrique GONZÁLEZ SIERRA (†)
Egresado y profesor de la Unidad Multidisciplinaria de Cien-
cias, Educación y Humanidades de la Universidad Autóno-
ma de Tamaulipas. Doctor en Filosofía por la Universidad de
Barcelona. Impartió cursos y disertó con ponencias en varias
universidades de América Latina. Asesor de tesis de maes-
trías y doctorados ofrecidos por la UAT, dirigió el Centro
de Investigación Educativa de la UAMCEH, desarrollando
proyectos de investigación sobre el estado actual de la inves-
tigación en ciencias sociales de la UAT y las estructuras con-
ceptuales de los estudiantes, en relación con los conceptos de
dialéctica, educación, administración educativa y ecosistema.
Falleció en enero de 2007.
Leticia E. HERNÁNDEZ CHÁVEZ
Egresada y profesora de la Unidad Multidisciplinaria de
Ciencias, Educación y Humanidades de la Universidad Au-
tónoma de Tamaulipas. Maestra en Investigación Educativa
por la misma universidad. Cursó seminarios de Filosofía en
el programa de Doctorado de Educación-UAT. Ha realizado
proyectos de investigación en coordinación con la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma
de México. Integrante del Centro de Investigación Educativa
de la UAMCEH, ha publicado artículos en revistas y en com-
pilaciones de congresos e impartido seminarios sobre análisis
del discurso. Imparte cursos curriculares en la UAMCEH.
Correo Elec.: leticiaehdz@live.com.mx