You are on page 1of 3

El estudio de las fallas sísmicas

El estudio de las fallas sísmicas comprende los siguientes aspectos:
-Marco tectónico.
-Análisis paleosísmico de las fallas.
-Evaluación de los parámetros sísmicos de terremotos actuales.
*MARCO NEOTECTONICO
Dentro del amrco neotectonico se consideran varios aspectos interrelacionados, como son la
situación geodinámica en el ámbito de la tectónica de placas y el marco tectónico actual, que
incluye el campo de esfuerzos tectónico y la red de fallas, entre las que se distinguen las fallas
no activas, que representan restos de la pelotectonica, y las fallas activas, tanto nuevas como
reactivadas.
El marco geodinámico se establece a partir de la reconstrucción de la situación de las placas
litósfericas mediante la información de las bandas de anomalía magnética d elos océanos, los
estudios de paleomagnetismo (deriva polar) y los resultados de los estudios de movimientos
absolutos de las placas a partir de interferometría de larga base o monitorización mediante
laser sobre satélites artificiales.
El campo de esfuerzos se obtiene de los estudios de análisis poblacional de fallas y los análisis
de mecanismos focales de los terremotos. La deformación actual en el interior de las placas se
evalúa a partir de estudios de interferometría de larga base y medidas repetidas con GPS,
utilizando redes de estaciones fijas de observación. Junto con estas nuevas metodologías se
utilizan observaciones geológicas con vistas a detectar tendencias de levantamiento o
hundimiento en líneas de costa, áreas de hundimiento (puestas de manifiesto por distribución
de cuencas de sedimentación), o zonas de elevación (por distribución de áreas de erosión),
desvío de redes de drenaje o distribución de fuentes termales.
Finalmente la detección y distribución de fallas susceptibles de experimentar movimiento se
aborda mediante estudios de sensores remotos (principalmente imáenes de satélite y foto
aérea), reinterpretación de trabajos y cartografías geológicas previas en regiones con buen
conocimiento geológico, análisis de modelos digitales del terreno y análisis geomorfológico
cuantitativo (índices geomorfológicos). Estos índices se aplican a cambios de pendientes de
laderas de valles, a la forma de la red de drenaje, la evolución de meandros, la asimetría de
valles de cuencas de recepción, etc. La actividad neotectónica de fallas se establece, además,
mediante criterios tales como la correlación entre trazas de falla y situación de epicentros de
terremotos, o la coherencia de mecanismos focales y régimen de movimiento en la falla.
*Análisis paleosísmico de las fallas
El objetivo de este análisis es determinar la velocidad media con la que se mueven las fallas,
evaluar la magnitud de paleoterremotos y establecer la datación del último evento
paleosísmico. La determinación de la tasa de deslizamiento se obtiene mediante estudios de
las fallas en zanjas excavadas al efecto, normalmente perpendiculares a la falla. Se analizan los
niveles sedimentarios o edafológicos del suelo, sus deformaciones tectónicas por efecto de la
falla y los efectos de la evolución geomorfológica de los escarpes (Figura 15.8). La excavación
puede tener anchura variable, entre 5 y 8 metros, una longitud apropiada y una profundidad
habitual de 2 ó 3 metros. Se establece una red de referencia sobre las paredes, por ejemplo
con cuerdas formando cuadros de 1 metro de lado, y se marcan los niveles guía y estructuras
significativas. Se realiza un detallado levantamiento de la geometría apoyándose en la
cuadrícula y se determinan los eventos cosísmicos registrados en la sección estudiada
mediante las deformaciones sufridas por los niveles guía y se cuantifica la deformación, en
esencia los desniveles sufridos por los horizontes. Posteriormente se toman muestras de los
horizontes deformados datables, por ejemplo niveles de ceniza volcánica o niveles de suelo
con materia carbonosa.
Los métodos de datación dependen del tipo de material recogido, empleando alguno de los
que se relacionan en el Cuadro 15.1. La tasa media de desplazamiento se obtiene a partir de
los desplazamientos de los horizontes datados. La evaluación de la magnitud de los
paleoterremotos se realiza mediante relaciones empíricas entre magnitud y salto o
desplazamiento en escarpes de falla y a partir de la aparición de los diferentes tipos de
sismitas (Recuadro 15.1). En el modelo del terremoto característico esta magnitud es
aproximadamente la que corresponde a la falla o segmento de falla en estudio, pudiéndose
pasar inmediatamente a la evaluación del periodo de recurrencia para la tasa de deslizamiento
calculada anteriormente.
La datación de eventos sísmicos se apoya en la edad encontrada para los horizontes
desplazados. Los horizontes más antiguos acumulan un mayor salto que los más modernos, y
eventualmente puede haber niveles no deformados.
Además de la excavación de trincheras se utilizan métodos geológicos para estudiar la edad de
las deformaciones asociadas a fallas, sobre todo para determinar la edad del último salto
cosísmico. En este aspecto es muy utilizada la datación de escarpes de falla mediante métodos
geomorfológicos cuantitativos. El análisis de la evolución de los escarpes producidos en
terremotos históricos de fecha conocida, o de escarpes artificiales (taludes, canteras, etc.),
permite calcular una edad aproximada para otros escarpes de fallas en vías de investigación.
En general, las pendientes de los escarpes disminuyen con la edad, de tal manera que los
diferentes sistemas de escarpes y facetas asociadas son datados y utilizados en el cálculo de la
edad de los últimos eventos y, en casos favorables, se pueden determinar las tasas de
deslizamiento entre eventos de levantamiento sucesivos.