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LA GRAN DEPRESIÓN EN 1929

¿CÓMO ES QUE SE INICIO LA GRAN DEPRESIÓN?
Al terminar la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos se consolida como la
principal potencia mundial; la década de los 20 fueron los años de gran
prosperidad y comenzó un fuerte crecimiento económico.
En el transcurso de estos años se consolidaron sectores industriales nuevos: el de
la electricidad, química, petroquímica, aeronáutica, automotriz, cine, radiofonía.
Este avance industrial sin precedentes, también, impulsó al sector de la
construcción.
Sin embargo, el resto de la economía mundial estaba en desequilibrio con
respecto a Estados Unidos en virtud que después de la Primera Guerra Mundial,
con sus economías paralizadas, tomaron préstamos en este país, circunstancias
que los colocaron en situación de dependencia con este país.
Esta etapa que propició un clima de euforia y ciega confianza en el sistema
capitalista, a partir del año 1927, el desarrollo constante se frena. La prosperidad
que antes estaba basada en el desarrollo industrial pasó a depender de la
especulación.
Los ingresos de la población no habían subido tanto como para que el consumo
siguiera creciendo, por tanto en el sector productivo comienza la acumulación de
stock. Sin embargo, las acciones de la Bolsa de Nueva York continúan en alza.
Tan es así que, para el empresario era más rentable realizar negocios
especulativos en la bolsa. Asimismo, los bancos otorgaban créditos a la población
que los utilizaban para comprar acciones en la Bolsa. Allí también llega el capital
extranjero.
Por otra parte, como la economía mundial se encontraba en desequilibrio con
respecto a Estados Unidos no se pudo generar una demanda suficiente que
pudiese sustentar la expansión industrial, situación que lleva a la acumulación de
stock, provocando la caída de los precios. Hacia fines de la década del 20, la
prosperidad que estaba basada en el desarrollo industrial, pasó a depender del
negocio especulativo.



¿CÓMO SE SINTIÓ LA GRAN DEPRESIÓN?

EN LA BOLSA DE VALORES

Entre los años 1927 y 28 se produce el alza de las cotizaciones de las acciones en
la Bolsa de Nueva York. Aunque este impulso no tenga nada excepcional
explicaba bastante bien la fiebre especulativa. Los precios de los valores cotizados
en Bolsa aumentaban ostensiblemente, en una medida que no guardaba relación
con los verdaderos resultados económicos obtenidos por las empresas. Las
sociedades en expansión no distribuían, todas sus propias inversiones.
La Bolsa tan solo no fue destino de los ahorros de ricos sino también de los no
tan ricos: 30 millones de familias participaban en el mercado. En este sentido, la
sobrevaluación de las acciones era el resultado de una especulación generalizada,
promovida también, en gran medida por la facilidad con que los bancos
norteamericanos otorgaban créditos para esas operaciones bursátiles.
Además, reinaba una atmósfera de prosperidad general en la que el ahorrista no
tenía una información cierta. Por tanto, el alza de las cotizaciones fue adquiriendo
un carácter sicológico, más que real.
El jueves 24 de octubre de 1929, una oferta de casi 13 millones de acciones se
contrapuso con una demanda casi nula, provocando la baja fulminante de las
cotizaciones, y al día siguiente, el famoso “viernes negro de Wall Street “que
precipitó la catástrofe.

EN LO ECONÓMICO
La crisis bursátil se transmite a la economía, pero de manera especial, al campo,
específicamente en el sector de las materias primas. La feroz especulación del
capital en la Bolsa hizo que las cotizaciones de las materias primas subieran
artificialmente muy por encima de los valores reales. Ante la imposibilidad de
frenar la baja de los precios agrícolas por parte del estado norteamericano
(Presidencia de Hoover) se desata la depresión agrícola. Los precios de las
materias primas agrícolas llegaron a bajar un 50% y no llegarán a elevarse hasta
1935-36.
Esta baja de precios provocó:
 Disminución del poder adquisitivo de la población
 Crisis social: desempleo, paro forzoso
 Quiebra de numerosos establecimientos
Para 1933 en Estados Unidos había 13 millones de personas sin trabajo y en
situación deplorable. En este clima de superproducción y de disgregación del
aparato de producción y de distribución, ya no se podía invertir, para los que
quedaban en pie, se trataba de salvarse, de mantener las fábricas.
Esto impulsó un fenómeno generalizado de repatriación de capitales, afectando al
sistema monetario internacional, y que se abandonó la convertibilidad en oro de
las principales monedas del mundo.

EN LO FINANCIERO
La contracción bursátil se trasladó a los precios, y la crisis económica se complicó
con una tensión financiera aguda, en 1931. Su origen se encuentra en la
reducción de crédito que desencadenó el desastre de Wall Street.
Europa con una economía estrechamente vinculada a los préstamos
norteamericanos (14.000 millones de dólares) dejó de adquirir productos
americanos, retrayendo la demanda de alimentos y materias primas a terceros
países. Asimismo cuando estalla la crisis, el sistema monetario recibió un duro
golpe al generarse una rápida huida del oro en Londres, forzando a Gran Bretaña
a abandonar el patrón oro, ejemplo que sería imitado rápidamente por otros
países.
Hacia mediados de 1932 sólo 8 naciones mantenía el patrón oro hasta que en
1933 Estados Unidos y Sudáfrica lo abandonaron.
Ante esta situación el mundo capitalista se dividió en 3 grupos de zonas
monetarias, cada uno de los cuales siguió una política diferente:
 El dólar agrupó a los Estados Unidos y a los países con tendencia a la
inflación;
 El bloque de oro estaba encabezado por Francia y tendía a la deflación;
 Y mientras que el bloque de la libra esterlina estaba encabezado por Gran
Bretaña.
La intensidad y extensión de la crisis, hasta entonces desconocida, impulsó una
ruptura y replanteo del esquema de libre cambio y del liberalismo capitalista en lo
referente al rol del Estado en materia económica. La caída de los precios
internacionales de los productos primarios afectó gravemente a los países
latinoamericanos, dando fin al ciclo de auge del sector primario. Indirectamente la
crisis impulsó en la región el proceso de Industrialización por sustitución de
importaciones.

¿QUÉ SE HIZO PARA SOLUCIONAR LA CRISIS?
Previo a 1929 habían comenzado a madurar líneas de pensamiento económico
que se tomarían en cuenta al momento de proponer soluciones. Soluciones que se
darían dentro del sistema.
El gobernado por el partido republicano, el presidente Hoover, que había asumido
en marzo de 1929, adhería a la tendencia liberal imperante en la época. Creía que
la mejor política a aplicar para salir de la depresión era simplemente dejar que la
economía se ajustara por sí misma. Sin embargo los hechos demostraron que
Hoover no estaba en lo correcto; parecía necesario un cambio radical en la
conducción económica
Pero recién en 1936, John Maynard Keynes, economista inglés propone
soluciones originales para asegurar la supervivencia del sistema. En su obra
“Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero” (1936) sostiene que la
plena ocupación evita la crisis cíclicas en la economía y aumenta los ingresos
populares. Para lograr el pleno empleo es necesario una intervención en los
procesos económicos por parte del estado.
Es así que el reciente presidente Franklin Roosevelt , instrumenta el
intervencionismo estatal, a través del New Deal. Se sustenta en grandes
inversiones por parte del estado, facilitando el crédito y realizando obras públicas
para estimular la demanda.