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La educación en México

La educación en México no es muy buena ya que el estudio PISA muestra que estamos por debajo
de los países forman la OCDE y que además completamos menos grados de estudio que los demás
países de la OCDE. El nivel de educación de los habitantes de un país va de la mano con el progreso
que puedan generar para ese mismo país. Por lo que un país con personas con niveles básicos de
educación tiene niveles básicos de progreso. Por eso la importancia de mejorar la manera en que
se educa en México, es necesario que mejore y que todos los que están involucrados en el proceso
de la educación compartan la preocupación de mejorar y producir mejores ciudadanos que sean
capaces de generar un mejor futuro tanto personal, familiar y de país. Es necesario que los
maestros sean profesionales de la educación, personas con la mejor preparación técnica para
enseñar que tengan la vocación por la enseñanza y que obtengan en el ejercicio de ella la
satisfacción de hacer bien lo que les gusta y no solo cumplir con un horario que les da derecho a
un salario mal pagado pero que en muchos de los casos equivale a un trabajo mal desempeñado.
Es necesario que las autoridades educativas desempeñen de su papel de rectores de la educación
y establezcan planes y programas encaminados a desarrollar en los alumnos las habilidades que
les permita un pensamiento crítico y autónomo y que no los limiten convirtiéndolos en simples
receptores de la información que les dictan o les escriben en el pizarrón y que en muchos de los
casos no le explican a los alumnos el tema sino que solo se conforman con que llenen sus
cuadernos con los temas que marca el programa. Las autoridades educativas también son
responsables de seleccionar adecuadamente a las personas que van a estar al frente de un salón
de clases. El maestro es el primer ejemplo vivo de lo que puedes aspirar a ser los estudiantes
cuando sean adultos. En él se verán reflejados para bien o para mal, ahí decidirán si vale la pena
esforzarse en el cumplimiento de todas las tareas y dedicar tantas horas de trabajo para llegar a
ser alguien como el que está dando la clase, o si de nada va a servir quebrarse la cabeza si al final
de cuentas el futuro va a ser algo tan deprimente como el que tienen enfrente.
También es de vital importancia la participación directa y activa de los padres de familia, que
deben involucrarse no solo en las actividades de la escuela sino señalando los errores,
proponiendo soluciones y en general involucrándose en el proceso educativo. No basta con
esperar a que sean los demás quienes solucionen el problema, no es suficiente con criticar lo que
está mal, hacen falta muchas personas decididas que ayuden a corregir los errores. La simple
contemplación y la apatía nos ha llevado a caer en los problemas que estamos actualmente por lo
que es necesario tomar conciencia de que lo que gana el alumno en la escuela se debe fortalecer
en casa fomentando hábitos que le faciliten el cumplimiento de sus actividades escolares y lo
estimulen a dedicar más tiempo y empeño haciéndolo consiente de que la recompensa siempre
llega después de mucho trabajo.
Las propuestas para solucionar este problema no deben venir únicamente de las autoridades
educativas o de los maestros, es necesario escuchar a los alumnos y padres de familia que además
de estar involucrados son los directamente afectados con el sistema educativo actual. Puesto que
todos conocemos el problema, todos somos capaces de proponer soluciones y cuidar que las cosas
cambien para el beneficio nuestro, de nuestros hijos y de nuestro país. No es imposible tener
ciudadanos que sean capaces de cuestionar en vez de aceptar, de proponer en vez preguntar
cómo resolver, de actuar en vez de criticar, conscientes de que la educación les permitirá mejorar
sus niveles de progreso y hacerlos más satisfechos de lo que son y demostrar que somos capaces
de lograr los avances de cualquier otro país y no solo de tener chispazos de genialidad.