You are on page 1of 11

"

MANIFIESTO DE UNA POLÍTICA PARA EL FUTURO

Resumen: Al estar convencidos de nuestros principios básicos, todo
lo demás nos permite construir reconociendo el beneficio de vivir en
sociedad. Este es el valor de las convicciones en una sociedad
libre, donde al centro situamos al individuo y su relación con la
sociedad, a la democracia como la forma más adecuada de
representación política, a las instituciones para lograr la
trascendencia, al Estado de derecho como responsable de las
garantías y límites al interior de la sociedad, a la iniciativa
individual como fuente del progreso de la sociedad.
PENSANDO EN EL FUTURO
Una de las fallas recurrentes de los países latinoamericanos es la
incapacidad de persistir en una trayectoria institucional que les
permita combinar una política de alto crecimiento con una
focalización del esfuerzo público en mejorar las condiciones de vida
de su población.
En un período que asume la extensión de la democracia como forma
de distribuir el poder entre distintas opciones y una economía abierta,
fundada en la competencia como factor clave para su desarrollo, debe
poner a las personas en el centro de sus políticas. Ello implica contar
con un Estado que, atento a los abusos, dé fundamentalmente
cuenta de las necesidades inmediatas y emergentes de la población,
así como de los mecanismos de efectiva participación de ella en los
beneficios que este proceso genera.
El futuro de nuestro país se abre desafiante y complejo. Ya no somos
la nación que acudía a medidas radicales, algunas por convicción
otras por necesidad. Hemos llegado a una situación donde debemos
consolidar el camino recorrido, pero poner urgencia en el rumbo que
permita aumentar y extender el bienestar de toda la población.
Este es el gran desafío del futuro. Frente a una ciudadanía cada día
más conocedora y exigente de sus derechos, y de respuestas
concretas que den solución a sus planteamientos la tarea se

#

transforma en un esfuerzo por sintonizar las políticas sin pasar por
alto la institucionalidad.
Como sector político identificado con los ideales de la centroderecha
debemos ser capaces de construir una propuesta ligada a la
esperanza frente al futuro, que quienes nos acompañan
sientan que somos realmente una opción política que logra
identificar sus sueños y representarlos políticamente con
eficacia. Esta propuesta política debe ser clara para no
confundirse. Debe persuadir a la gente para que se sienta
interpretada por ella.
Nuestras acciones deben estar fundadas en las convicciones más
profundas de nuestro sector. La incertidumbre que reina en el
ambiente exige fortalecer y explicitar las ideas que representamos
para que la ciudadanía reconozca en ellas planteamientos que le
resulten naturales a lo que somos como opción política y tenga la
confianza de que en lo expuesto no hay oportunismo sino el
convencimiento responsable de qué es lo mejor para el país y para el
progreso de todos quienes aquí habitamos.
Estas ideas deben ser capaces de representar a todos, no a unos
pocos, por muy poderosos que ellos sean. Esta no es una iniciativa
para un grupo de personas selectas. Ella consiste en abrir con
seriedad un espacio para que todos se sientan parte, es lo que
se busca como fuerza política pues es la razón por la cual se participa
en el ámbito público.
Cada día pareciera ampliarse la brecha entre la simple legalidad y la
legitimidad, entre lo que es posible responder mediante el diseño e
implementación de políticas públicas y lo que realmente está
solicitando la ciudadanía como acción de la autoridad a través de
nuestra institucionalidad.
Nadie desconoce los enormes cambios que ha experimentado el país
en este cuarto de siglo, sin embargo parece existir un decaimiento
del sistema político que impide que esto se traduzca en nuevas ideas,
nuevos temas y nuevas maneras de ver la sociedad. Son las personas
las que nos están mostrando, sus aspiraciones. Por ello debemos
estar abiertos a escuchar, a aprender y establecer las prioridades en
función de los grandes anhelos de la sociedad. Hemos de ser
conscientes de los sueños de nuestra gente y para ello

$

vincularnos, abrir espacios de diálogo y participación y como
partidos políticos, asumir el gran reto de representar a este
extenso sector social que surge con fuerza y tiene puestas sus
justas esperanzas en un porvenir auspicioso para él, sus hijos
y su familia. Los partidos deben recobrar su capacidad de canalizar
el debate, de jerarquizar las ideas que propone la ciudadanía y de
transformarlas, con oportunidad, en decisiones públicas. Es esta su
fundamental función.
PRINCIPIOS RECTORES
• Reconocemos al ser humano como el centro de toda
preocupación del Estado. Es el hombre, superior al Estado,
quien lo constituye, y bajo dicho precepto se elaboran las
políticas públicas que han de servir para mejorar su condición
dentro de la sociedad. En tal sentido el hombre posee derechos
naturales imposibles de ser confiscados y superiores al Estado,
quien los reconoce, establece las leyes para su ejercicio y
mecanismos para evitar su sometimiento frente a cualquier
fuerza que lo intente atropellar.
Promovemos el respeto a la vida de las personas sin
distinción, defendemos los derechos humanos en todo lugar y
tiempo, sin importar la ideología de quien detente el
poder y respetamos el derecho de las personas a elegir
su condición de vida.

• Para aquellos que nos situamos en una matriz ideológica donde
la libertad es fundamental, la expansión de la democracia y
su profundización no hace más que asegurar nuestros
principios, entregando un marco a través del cual se han de
desarrollar las personas y fortalecer la sociedad y sus
instituciones. El respeto a la democracia y su defensa frente
a todo tipo de amenazas es una condición esencial de
nuestro sector político y bajo esta premisa inicial, se reconoce
como el único mecanismo mediante el cual es posible la
distribución del poder político al interior del país, para tal efecto
se trabajará intensamente en su mantención y en el
mejoramiento de su calidad.
En nuestra noción de Democracia representativa, las
autoridades deben tener las capacidades y el carácter para
evaluar decisiones colectivas en base a sus méritos y responder

%

frente a los ciudadanos de sus acciones. Esta dualidad entre
representar los intereses de las personas y ser responsable
para evaluar las consecuencias en el largo plazo, de sus
acciones, es fundamental en nuestro esquema democrático. Ser
un actor político relevante importa comportarse de manera
responsable y desinteresada, velando por la estabilidad del
sistema político y garantizando niveles de gobernabilidad y
eficiencia adecuados, pensando siempre en el país como un
todo.

• Para que una democracia representativa cumpla con el rol
estipulado debe contar con Partidos Políticos que posean un
arraigo en la población, cumplan con la labor de recoger las
demandas de la sociedad y sean capaces de canalizarlas a las
esferas decisionales para su incorporación en la agenda política.
Además, son los encargados de dar sustento a los gobiernos
como proyectos colectivos, proveyendo de ideas y personas
para el desarrollo de su programa de gobierno.
Contar con líderes al interior de los partidos es necesario y más
cuando, estos encarnan los principios del partido ellos se hacen
fundamentales. Sin embargo, esto es distinto a los
personalismos y agendas propias que sólo privilegian la posición
de alguien por sobre la institucionalidad colectiva. Los partidos
políticos deben ser eficaces en el uso de los nuevos canales de
vinculación con la sociedad y establecer nexos directos con las
diversas organizaciones que componen el tejido social.
• Entendiendo a la democracia como una manera de organizar la
vida en comunidad, debemos contar con un sistema
electoral que promueva la participación y de esa manera
asegure la representatividad y la legitimidad del sistema
político. Reconocemos en tal sentido que no existe un sistema
electoral perfecto y que es necesario definir los objetivos
buscados para inclinarse por la legitimidad y la eficacia. Lo que
es relevante para nuestro proyecto político, es que dicho
sistema sea inclusivo y asegure la igualdad del voto en cada
una de sus instancias.

Es mediante la vigencia del Estado de Derecho que defendemos
a la persona. Este resulta el principal instrumento para la
promoción del bien común, el cual permite ir realizando las

&

adaptaciones que sean convenientes en un mundo de cambios,
necesidades mutantes y circunstancias que implican
ordenamientos que propicien una convivencia respetuosa y
solidaria entre quienes habitan en el país. El respeto a la ley es
un valor que como sociedad debemos fomentar, este es uno de
los factores que nos ha diferenciado tradicionalmente de otros
países. El orden y seguridad que se ve en el plano jurídico,
también es relevante en el plano físico, es decir nadie está por
sobre la ley y todos estamos obligados por las normas que
permiten nuestra convivencia. Por ello no aceptamos y haremos
los mayores esfuerzos para promover todas aquellas políticas
que tengan el control de la delincuencia su foco.
• Entendemos el actuar de los poderes políticos en la búsqueda
del bien común, respetando la institucionalidad que el país se
ha asignado para ello y bajo principios de probidad y
transparencia que responsabilizan a las autoridades frente al
ciudadano. Nuestro país es reconocido internacionalmente por
su alto compromiso en esta materia, es misión nuestra
continuar esta tradición, profundizando todas aquellas políticas
que hagan de la política un espacio alejado de los perjuicio que
genera la corrupción.

• En el último tiempo pareciera estar perdiéndose la valoración de
ciertos principios que le han permitido a Chile ser una nación
destacada en el concierto internacional. El primero y más
importante es el principio de libertad individual, el que
unido al mérito, habían permitido una creciente
movilidad social, que daba señales de estar penetrando las
distintas capas sociales.
Unido a lo anterior, los diversos ataques al emprendimiento
como forma de vida, como forma de crear riqueza han ido
horadando la voluntad de surgir desde una posición particular.
El discurso de sectores de izquierda, para atacarlo,
presenta a quienes tienen la audacia de innovar y con
ello asumir riesgos personales, como seres impopulares
que deben combatirse poniendo todas las trabas que
sean posibles.

• Para que nuestra sociedad realmente sea libre y se articule en
base al mérito es fundamental promover la igualdad de

'

oportunidades en la educación, su rol va más allá de
enseñar contenidos a los estudiantes, es el mecanismo
mediante el cual cumplimos el deseado desarrollo de los
individuos, entregando aquellos elementos que le permiten
desplegar todas sus habilidades, capacidades y conocimientos
que poseen de manera natural y que han de ser potenciados
mediante su educación formal. Así estamos respondiendo a la
esperanza por una vida mejor y en continua superación. Por
tanto entendemos al proceso educacional como un bien
público prominente, lo que implica un esfuerzo articulado
del sector público y privado para su libre y eficiente
concreción. Estamos conscientes que hoy existe una brecha
en el plano de la igualdad y también estamos convencidos que
es la igualdad de oportunidades la clave que debemos
promover para asegurar la justicia social que todos anhelamos.
Frente a aquellos que señalan que los logros han de ser iguales
para todos, nosotros contraponemos el sentido de justicia
social, donde todos tienen derecho a una vida digna y
quienes se han esforzado tienen el derecho a percibir la
diferencia que genera dicho esfuerzo.

• Nuestra visión, considera que el progreso de la nación está
indisolublemente vinculado al avance que en ello logre cada uno
de los habitantes en esta tierra, ello es congruente con el
fomento a la libre iniciativa personal, asegurando una
competencia leal bajo los principios del libre mercado, la debida
fiscalización del Estado y la responsabilidad social empresarial para
evitar arbitrariedades que inhiban la actividad económica,
asegurando el respeto de la propiedad privada y el correcto
funcionamiento del mercado. Es por tanto un deber ético, asegurar
que la economía esté al servicio de las personas y no que éstas
sean supeditadas o subyugadas bajo los principios de una
ortodoxia extrema.

• El trabajador es esencial para el progreso de nuestra nación
y su actividad debe ser recompensada con justicia lo cual
debe estar acorde al estándar de calidad de vida que el país
tiene. Nos importa contribuir a su perfeccionamiento, a la opción
de mejoras en su desempeño y a abrir nuevos espacios de
oportunidades para todos. Esto implica estar conscientes de su

(

aporte y la necesidad de disminuir las asimetrías que en ocasiones
se pueden producir en la relación con el capital. Por ello es factor
esencial lograr un equilibrio entre ambas partes.

• Este desarrollo debe ser armónico asegurando la igualdad de
oportunidades sin dejar a nadie rezagado para aprovechar los
espacios de oportunidad que se abren. El Estado debe asumir
responsablemente el desafío de propender a niveles de
calidad de vida compatibles con sus recursos, sin poner
en riesgo la actividad futura de la nación.
Esta armonía también debe estar considerada respecto del
desarrollo sustentable. El patrimonio natural, nuestro
medio ambiente, es un recurso valioso que es posible
explotar, siempre que se haga con una perspectiva que
incluya los resguardos eficaces a las generaciones por
venir. Contemplando las debidas compensaciones a las
comunidades que pudieran verse afectadas en caso que fuera
necesario, teniendo siempre presente el bien común por sobre
los intereses particulares que en estos casos se generan.
Debemos asumir el compromiso hoy de entregarle a
nuestros hijos un mejor lugar para vivir que el que
recibimos de nuestros padres.

• Nuestro proyecto político debe ser capaz de representar en la
diversidad, abrir espacios que permitan a aquellos sectores
que reconocen en la libertad un campo para su crecimiento
aprovechando las ventajas que les entrega. Estos sectores
emergentes son fundamentales para dar sustento a este
proyecto, han accedido con justicia a mejores bienes y
servicios pero también son los que más pueden llegar a
perder frente a una transformación radical de la
institucionalidad que el país ha construido. Aquí caben
todos, no hay distinción de raza, credo o sexo o condición social
por citar algunas segmentaciones que nos parecen
extemporáneas y pero aún, antojadizas. Es por ello que
deseamos representarlos, saber de sus temores y aspiraciones,
y anticipar las soluciones por los medios institucionales,
elaborando y promoviendo las políticas públicas pertinentes.


)

• Esta sociedad inclusiva que anhelamos pasa por comprender
que no todo se reduce a un indicador económico y que las
personas aunque sea reiterativo decirlo, están al centro
de toda política pública. Si bien reconocemos que debemos
hacer todo lo posible por estimular y fomentar el crecimiento,
sin el cual no es viable conseguir los recursos a utilizar por
parte del Estado esta es una condición necesaria, pero no
suficiente para la construcción de una sociedad cohesionada
como la que aspiramos. Es por ello que sumamos a esta
condición algunos criterios de bienestar subjetivo, aquellos que
están más vinculados al desarrollo humano, los que dan cuenta
de cómo está viviendo cada uno de nosotros y cómo vemos
nuestro futuro y el de los que están por nacer en esta tierra
bajo una perspectiva ampliada.

• Frente al reconocimiento de la diversidad tenemos un mundo
delante de nosotros que se abre desafiante. La cultura es cada
día más necesaria para nuestra gente, ella engrandece el alma
del país y cuando hablamos de desarrollo también estamos
vinculando la cultura y las artes en todas sus formas y
extensiones, las que no pueden seguir limitadas a ciertos
espacios o determinados sectores de la población. Ellas
deben ser parte de lo que como agrupación política le
ofrecemos al país

• Existe una necesidad de reconocer y explicitar la
voluntad de poder, de asumir el poder político como
instrumento mediante el cual se realizan las grandes
transformaciones o al menos es posible instalar, mediante
nuestras ideas, políticas públicas que den cuenta de las
prioridades temáticas en cuanto a los ejes que nos interesan
plantear y la manera de hacerlo. Esto se debe manifestar en los
distintos ámbitos de la sociedad, desde las organizaciones de
base, intermedias, políticas y por cierto los diferentes niveles en
que se compite electoralmente.

• Frente al debate respecto de una nueva forma de presentar
nuestros principios, consideramos que es una discusión que
tiende a ser inconducente cuando lo que se pretende es anular
al otro que se encuentra en la misma vereda. Reconocemos

*

nuestra matriz ideológica común, por ello planteamos esto
desde un ángulo propositivo al considerar que más gente
sumada a difundir estas ideas es mejor.
Por tanto, esta relación entre los de ayer y los de hoy no es
excluyente, más bien es complementaria. La construcción del
futuro nos exige unir la fuerza de unos con la sabiduría de
otros, nadie en este mundo es autosuficiente para pensar que
puede hacer todo sin la ayuda del otro y nadie puede ser tan
soberbio para pretender excluir a aquellos que tienen el ánimo
de colaborar en un proyecto que se hace tan relevante para el
destino del país. Hoy Chile necesita retomar el camino de los
grandes acuerdos y para ello estaremos disponibles.

• En un mundo algo confundido, el Estado está dejando de ser el
mecanismo mediante el cual se han de resolver las demandas.
Se encuentra, más bien, acorralado frente a esta situación.
Pero el Estado chileno como institución tiene un gran prestigio
que se ha ganado en el transcurso del tiempo y lo que debemos
reconocer, es que dicho prestigio está asociado a sus
funcionarios, gente honesta, trabajadora y responsable que
conoce sus tareas y se adapta a las realidades cambiantes.
Por ello pensamos que al Estado le cabe un rol
fundamental en la búsqueda del bien común y la igualdad
de oportunidades, propiciando las condiciones necesarias que
permitan a cada individuo, al interior de la sociedad, alcanzar
su propio desarrollo individual sin importar su condición,
generando las oportunidades para que cada uno de nosotros
tenga la posibilidad de desplegar su potencial creador en un
ambiente de libertad, contribuyendo así al crecimiento de la
sociedad en su conjunto.

IMPORTANCIA DE ASUMIR UN COMPROMISO
Si bien reconocemos al individuo como el centro de nuestras
preocupaciones, también estamos conscientes que hay una dinámica
que debemos profundizar y ser capaces de fortalecer para que la
interacción de las personas se traduzca en una comunidad humana
con anhelos compartidos y caminos para su realización. Nuestro
empeño está por fortalecer todo aquello que mejore los alicaídos
niveles de confianza, tanto interpersonales como los vinculados a las

"+

instituciones del país, lo cual es clave para fomentar el trabajo en los
espacios públicos y su interacción con lo privado. Este fomento a la
asociatividad debe ser un esfuerzo para permear con nuestras ideas,
organizaciones ya existentes, pero también crear nuevos referentes
que permitan exponer a la comunidad nuestras ideas, propuestas y
anhelos, es mediante el fortalecimiento de la sociedad civil que
logramos este objetivo.
Esta labor está encomendada a distintas personas, debemos tener
líderes que enciendan la pasión que permita a nuestra gente sentirse
guiados por el camino sin temor a perderse, que sea hábil en
establecer el diálogo con los propios, pero también con los ajenos
para ver cuánto de diferente tenemos y cuánto de coincidencia
podemos lograr sin renunciar a lo que nos convoca como sector, así
como buscar nuevas vías para alcanzar los propósitos finales que nos
aglutinan.
Se equivocan quienes piensan que una posición uniforme favorece su
subsistencia en el futuro, la experiencia nos muestra que más bien la
limita. Por el contrario, aquella que posee matices, los reconoce y
aprovecha de ellos para construir su propuesta logra mejorar su
presencia, su llegada a la población, su capacidad de representar.
Esto implica estar seguro de lo que somos y que queremos, sin
convicciones cualquier camino sirve, por tanto proponemos construir
desde la diversidad teniendo principios básicos comunes.
Renovando nuestra idea de fortalecimiento democrático desde una
perspectiva institucional, reconocemos en los Partidos Políticos
aquellos actores claves en todo proceso que permita a la
sociedad alcanzar sus fines. Es a través de los Partidos
Políticos que se canalizan las demandas de la ciudadanía y es
mediante su funcionamiento adecuado que la sociedad tiene
vehículos de participación que le permite acceder al Estado.
Sabemos que aquí también hay un trabajo que realizar como sector
que promueve la democracia, ya que partidos más profesionalizados
incrementan su institucionalización, contribuyen a un funcionamiento
más transparente frente a la ciudadanía ayudando a mejorar los
niveles de confianza.
Esto es necesario frente a los enormes cambios que ha enfrentado la
estructura societal, lo cual ha repercutido en cambios culturales que

""

son necesarios enfrentar y esa es la principal tarea que nos
corresponde en este instante de reflexión y propuesta. El declive de
los partidos no se debe sólo a un desplazamiento de su objeto como
institución, sino a un desalineamiento con las demandas de la
población y la volatilidad electoral puede ser la principal
manifestación efectiva.