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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación
Escuela Básica Nacional “Catatumbo”
Biología










Integrantes:
Yanira López.
Jade Atencio.
Roxely Bravo.
Galileo Piña.
Dayana Ortiz.

San Carlos del Zulia, 30/06/2013.
Introducción

Para dividir los diferentes organismos que habitan en el planeta Tierra,
dependiendo de sus características esenciales se propusieron los reinos,
Carlos Linneo fue el primero en proponer una clasificación de las especies
dividiéndolas en; animales y vegetales, en 1866, Haeckel agrego un reino mas
llamado Protista, en 1956 Copeland incluyo un reino mas llamano Monera y
finalmente Whittaker describe el quinto y último reino llamado Fungi que es del
que hablaremos a continuación.






















Características generales:
Los hongos constituyen un vasto grupo de organismo (comprenden más de
100.000 especies). En algunas clasificaciones son considerados como
Protistas y en otras como plantas pertenecientes a las Talofitas.
Los hongos pueden ser unicelulares y pluricelulares. En los hongos
filamentosos, los filamentos crecen juntos y enmarañados, constituyendo una
especie de masa que recibe el nombre de micelio. A cada uno de los filamentos
que constituye el micelio se le da el nombre de hifa. Las hifas pueden estar
formadas por uno o más núcleos o pueden ser cenocíticas (los núcleos y el
material protoplasmático no están separados por las paredes o tabiques
transversales).
La mayoría de los hongos contienen quitina (polisacárido nitrogenado que
constituye el esqueleto de los artrópodos, como el camarón) y celulosa en la
pared de sus células.
Los hongos son organismos sin clorofila, por lo tanto, no pueden realizar la
fotosíntesis. Las sustancias de reserva del citoplasma no son gránulos de
almidón, sino gotitas de aceite o gránulos de glucógeno. Al no ser capaces de
sintetizar su alimento tienen que obtenerlo a partir de otros organismos vivos, o
sea, son heterótrofos.

¿Cómo viven los hongos?
Los hongos son heterótrofos. Un gran número de especies es saprofita, o sea,
se nutre de residuos vegetales y animales, contribuyendo a su descomposición.
Muchos hongos logran, por ejemplo, desdoblar la celulosa, que es el
componente principal de la madera. Es posible ver en los bosques que los
troncos caídos son digeridos por los hongos y las bacterias y que sus restos
llegan a confundirse con el suelo. Visto desde afuera, uno de estos troncos en
vías de descomposición puede parecer aun intacto, pero basta un pequeño
golpe para deshacerlo.
Muchos hongos son parásitos. Generalmente, los huéspedes son plantas
superiores, pero no faltan los ejemplos de hongos parásitos de varios animales,
incluso al hombre, a los cuales causan enfermedades denominadas micosis,
que tienen generalmente el carácter de enfermedades de la piel.
La distinción entre hongos parásitos y hongos saprofíticos no es siempre clara.
Muchas especies pueden vivir de ambas maneras: se habla de este caso de
parásitos facultativos. Para otras formas, en cambio, uno u otro modo de vida
es obligado.
Algunos hongos han adaptado un tercer modo de vida: la simbiosis con otro
organismo. Algunas especies se asocian con algas, y de estas asociaciones
hablaremos a propósito de los líquenes; otras se asocian con los arboles del
bosque. Observando atentamente las raíces más finas de la mayor parte de los
árboles de nuestros bosques, se puede notar que están circundadas por una
espesa capa de hifas de hongos. Esta asociación raíz-hongo, llamada
micorriza, tiene una gran importancia en el desarrollo de los arboles. Los
hongos que participan en este tipo de simbiosis (se trata frecuentemente de los
hongos comestibles), reciben del árbol sustancias orgánicas que éste ha
fabricado mediante la fotosíntesis; en compensación, las hifas ayudan a las
raíces a absorber agua y sales minerales, aumentando aumentado la superficie
de contacto con el suelo.

Reproducción de los hongos:
La gran mayoría de los hongos producen esporas como medio para asegurar la
dispersión de la especie y su supervivencia en condiciones ambientales
extremas. Así pues, la espora es la unidad reproductiva del hongo y contiene
toda la información genética necesaria para el desarrollo de un nuevo hongo.
Conocemos dos tipos de esporas:
Las asexuales, que suelen ser resistentes a la sequedad y a la radiación, pero
no especialmente al calor, por lo cual no tienen período de latencia. Pueden
germinar cuando hay humedad, incluso en ausencia de nutrientes.
Las sexuales, más resistentes al calor que las asexuales, aunque no tanto
como las endosporas bacterianas, suelen presentar latencia, germinando sólo
cuando son activadas, por ejemplo por calor suave o alguna sustancia
química.

En los hongos hay dos formas de reproducción: sexual y asexual, aunque
en algunas especies coexisten ambas formas en el mismo organismo
(holomorfo), denominándose estado perfecto o teleomorfo a la forma sexual y
estado imperfecto o anamorfo a la asexual.
Así, los hongos que presentan reproducción sexual se denominan hongos
perfectos y los que sólo tienen (o sólo se les conoce) reproducción asexual se
denominan hongos imperfectos.

Reproducción asexual:
Los elementos de propagación asexual (esporas asexuales) pueden generarse
de forma interna, redondeándose la célula del interior de la hifa y quedando
rodeada por una gruesa pared para luego desprenderse (clamidiosporas) o
bien formándose en el interior de una estructura denominada esporangio que al
madurar se rompe liberando las esporas (esporangiosporas). También pueden
generarse de forma externa, como una producción de la hifa en vez de como
una transformación (conidiosporas) y suelen formarse en estructuras
diferenciadas de la hifa (conidióforos). La variedad de las estructuras
productoras de conidios es inmensa y se utilizan como característica
fundamental en la clasificación.
Reproducción Sexual:
En la formación de esporas sexuales intervienen una gran variedad de
estructuras y la reproducción sexual difiere notablemente entre los diversos
grupos de hongos. Así, en los Zygomycetes es por medio de unas hifas
especializadas llamadas gametangios, en los Ascomycetes se producen a
través de unas células con aspecto de saco denominadas asco, en los
Basidiomycetes intervienen células especializadas denominadas basidios, etc.
En líneas generales dos núcleos haploides de dos células (gametos) se unen
formando un huevo (cigoto) diploide que por meiosis da lugar a cuatro núcleos
haploides. En este proceso suele haber recombinación genética (existe un
intercambio de genes).

Si los hongos poseen en el mismo micelio núcleos complementarios capaces
de conjugarse se llaman hongos homotálicos y si necesitan núcleos
procedentes de micelios diferentes se llaman hongos heterotálicos.

Clasificación de los hongos:
Los hongos han sido tradicionalmente estudiados por botánicos por lo que su
nomenclatura y clasificación siguen las pautas de Código Botánico
Internacional. No existe, por ahora, un acuerdo internacional de clasificación de
hongos equivalente al que el "Bergey's Manual of Determinative
Bacteriology" representa para el mundo bacteriano.
Las características estructurales son las principalmente utilizadas para
clasificar los hongos: estructura de la hifa, modo de formación de las esporas
asexuales, estructura y formación del cuerpo fructífero sexual, química de la
pared celular, etc
Dado que el modo de reproducción sexual es el utilizado para clasificar los
hongos, es necesario disponer en cada ejemplar de estados sexuales para
identificarlo correctamente. Sin embargo, en muchos casos, los hongos no
forman fases sexuales en cultivo o pueden necesitar medios especiales para
hacerlo, y esto ha representado siempre la gran dificultad para su clasificación.

Los ficomicetos:
Los ficomicetos desarrollan normalmente micelios, tubos ramificados,
protegidos por una pared, de diámetro bastante uniforme, que contienen
citoplasma y numerosos núcleos. Los micelios de los ficomicetos no tienen
septos transversos. Algunos (como los mohos del pan, Mucor y Rhizopus)
tienen células sexuales masculinas y femeninas de igual tamaño y forma. Otros
tienen células sexuales femeninas de mayor tamaño, por ejemplo
Pseudoperonopora, el responsable de la peronóspora del lúpulo.

Los ascomicetos:
Son de gran utilidad en la industria y la medicina. A los ascomicetos están
repartidos por diversos medios: en el agua, en el suelo, en vegetales y
animales en descomposición, en sustancias azucaradas, en el que llevan una
vida parasitaria causando serias enfermedades a plantas cultivadas. Este tipo
de hongos también pueden ser saprofitos, los cuales tienen muchas
aplicaciones de gran valor; son utilizados en la fabricación de queso, para
ciertas fermentaciones y los del género Penicillium son los utilizados para
producir antibióticos.

Penicillium:
Los penicilios son mohos comunes que desarrollan sobre los más diversos
substratos: granos, paja, cueros, frutas, etc. Su identificación en base a las
características morfológicas fue caótica hasta que Pitt (1980) normalizó las
condiciones de cultivo y Frisvad (1981) consideró la formación de los
metabolitos secundarios en la descripción de las especies. La importancia de
estos mohos en la alimentación humana y animal se debe a que, además
causar deterioro, producen toxinas.

Los basidiomicetos:
Los Hongos Basidiomicetos son una clase de hongos se caracteriza por la
formación de esporangios típico, el basidio, donde ocurre la producción de
esporas por cariogamia seguida por la meiosis. En general, los Basidiomicetos
tienen un micelio bien desarrollado, formado por hifas septadas, cuyas paredes
contienen quitina. Los septos están perforados por los llamados dolíporos, en
lugares donde la pared celular se espesa en forma de barril, en cuyo centro hay
una perforación cubierta con una capa membranosa, la parentosoma.

Deuteromycetes:
Hongos filamentosos con micelio tabicado y levaduras
Este grupo incluye los hongos a los que no se les conoce forma de
reproducción sexual, aunque se supone que son estados no sexuados
(anamorfos) de Ascomycetes y, más raramente, Basidiomycetescuyos estados
sexuados (teleomorfos) no se han descubierto
reproducción sexual: desconocida
reproducción asexual: conidias formadas en células especializadas o
conidióforos

La clasificación en este grupo se basa en la observación del aparato
conidiógeno.
La forma en que se produce la conidiogénesis dará lugar a conidios solitarios,
en racimos o en cadenas .
En algunos géneros las células conidiógenas pueden estar contenidas dentro
de pycnidios, que son cuerpos de fructificación con forma de matraz (Phoma),
en otros, no se diferencian del resto de la hifa (Aureobasidium), se alargan
formando fiálides (Penicillium), se ramifican (Botrytis) o se dilatan en el extremo
(Aspergillus), otros forman artrosporas por fragmentación de la hifa
(Geotrichum), o clamidosporas. Pueden ser unicelulares o contener dos o más
células o macroconidias (Alternaria o Fusarium).

Importancia de los hongos:
Aunque a menudo ignorados, los hongos cumplen un papel vital en nuestros
ecosistemas. Además, la biodiversidad de estas especies es enorme, mucho
mayor que la de las plantas vasculares. En el artículo se repasan algunas de
las principales características de los hongos, que habría que tener en cuenta
en cualquier estrategia de conservación.
En el año mundial de la biodiversidad hay que destacar y rescatar del olvido un
gran reino de la naturaleza con el que convivimos. Se trata del reino Fungi,
compuesto por unas 69.000 especies descritas en el mundo, aunque las
estimaciones rozan los 1,5 millones, que se ampliarían hasta los 3 millones si
se consideran los hongos asociados a los insectos.
Estas cifras se calculan por un trabajo realizado en las Islas Británicas en el
que se concluye que hay unas 4 especies de hongos por cada planta, aunque
esto no se cumple en zonas tropicales, donde deberíamos multiplicar esta
relación por 8.












Conclusión.

Concluimos que los hongos son muy importantes en la vida diaria, ya que dan
lugar a muchos alimentos tales como la fermentación del pan y del queso, o la
cerveza y el vino, también existen hongos comestibles como las zetas y los
champiñones, ayudan a la creación de medicinas, y una de las principales
funciones ecológicas es la descomposición de materia orgánica.