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INSTITUTO TECNOLOGICO DE TEPIC















Trabajo: protocolo de investigación

Tema: “Un nuevo método para el desazolve de los sedimentos en las presas”

Profesor: Jiménez Torres Miguel Ángel

Alumno: Toyoda Pérez Jonathan Alfredo


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INDICE


Introducción…………………………………………….…..…página 3-8

Justificación……………….………………………………..…página 9

Planteamiento del Problema…………………………...……página 10
(Pregunta de Investigación,
Objetivo General, Objetivos específicos)

Problemática y medidas preventivas………………….…….pagina 11-21
Y de corrección














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INTRODUCCION
PRESAS HIDROELECTRICAS
Presa
Definición:- barrera artificial que se construye en algunos ríos para embalsarlos y
retener su caudal. Los motivos principales para construir presas son concentrar el
agua del río en un sitio determinado, lo que permite generar electricidad (véase
Energía hidráulica), regular el agua y dirigirla hacia canales y sistemas de
abastecimiento, aumentar la profundidad de los ríos para hacerlos navegables,
controlar el caudal de agua durante los periodos de inundaciones y sequía, y crear
pantanos para actividades recreativas. Muchas presas desempeñan varias de
estas funciones. La primera presa de la que se tiene constancia se construyó en
Egipto en el 4000 a.C. para desviar el cauce del Nilo y proporcionar más terreno a
la ciudad de Menfis. Muchas presas de tierra antiguas, como las construidas por
los babilonios, formaban parte de un complejo sistema de riego que transformaba
regiones no productivas en fértiles vegas capaces de mantener a grandes
poblaciones. Muy pocas de más de un siglo de antigüedad se mantienen en pie
debido a los destrozos de las inundaciones periódicas. La construcción de presas
de altura y capacidad de almacenamientos considerables, casi indestructibles, se
hizo posible gracias al desarrollo del cemento Portland, del hormigón, y al uso de
máquinas para mover tierra y equipamiento para el transporte de materiales. El
control y la utilización del agua mediante presas afecta de modo importante las
posibilidades económicas de grandes áreas.










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DISEÑO DE LA PRESA
Una presa debe ser impermeable; las filtraciones a través o por debajo de ella
deben ser controladas al máximo para evitar la salida del agua y el deterioro de la
propia estructura. Debe estar construida de forma que resista las fuerzas que se
ejercen sobre ella. Estas fuerzas que los ingenieros deben tener en cuenta son: la
gravedad (que empuja a la presa hacia abajo), la presión hidrostática (la fuerza
que ejerce el agua contenida), la presión hidrostática en la base (que produce una
fuerza vertical hacia arriba que reduce el peso de la presa), la fuerza que ejercería
el agua si se helase, y las tensiones de la tierra, incluyendo los efectos de los
sismos. Cuando se valora el mejor emplazamiento para construir una presa, el
riesgo de terremotos forma parte del análisis geológico. Además, los geólogos
deben determinar qué tipo de terreno está expuesto a filtraciones y cuál puede
soportar el peso de la presa y el agua que contendrá detrás de ella.
Análisis geológicos inadecuados han tenido consecuencias catastróficas. Un
ejemplo es el desastre ocurrido con la presa Vaiont, en los Alpes italianos. El 9 de
octubre de 1963 perdieron la vida 4.000 personas cuando un desprendimiento de
rocas detrás de la presa produjo una enorme ola que rebasó los 265 m de la
estructura de hormigón. La fuerza de esta ola, al caer desde una altura tan grande,
devastó varios kilómetros de valle río abajo. Varios factores geológicos fueron
responsables del desprendimiento, sobre todo el debilitamiento de las paredes de
roca, inestable en el agua embalsada.
ALTURA DE LA PRESA
Presa de arco de Kariba La presa de Kariba está situada en la frontera entre
Zambia y Zimbabue. Permite controlar las inundaciones y produce energía
hidroeléctrica para ambos países. Una carretera pública recorre el borde de la
presa, que separa el lago Kariba del río Zambeze. La característica forma de arco
de la presa, distribuye uniformemente la presión del agua a lo largo de la
estructura. La altura de la presa está limitada por la topografía de su
emplazamiento, aunque otros factores pueden determinar una altura máxima
menor. Si la función principal de la presa es la obtención de energía, la altura es
un factor crítico, ya que la energía potencial del agua embalsada es mayor cuanto
mayor es la altura a la que se encuentra. Si la presa es de contención, el factor
más importante es la capacidad de almacenamiento. El volumen de agua
embalsada es mayor cuanto más alta es la presa. Otros factores son la utilidad y
el valor de las tierras que quedarán sumergidas, y si las aguas afectarán a
importantes vías de comunicación.



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ALIVIADEROS
Después de determinar el nivel del embalse en condiciones normales, hay que
establecer los procedimientos que aseguren que este nivel no se supere. Los
aliviaderos son necesarios para descargar el excedente de agua para que éste no
dañe la presa, la central eléctrica ni la ribera del río delante de la presa. El tipo de
aliviadero más común es el derrame. Este sistema consiste en que una zona de la
parte superior es más baja. Para permitir el aprovechamiento máximo de la
capacidad de almacenamiento, estas partes más bajas están cerradas con unas
compuertas móviles. En algunas presas, los excedentes de agua son tan grandes
que hay aliviaderos en todo el ancho de la presa, de forma que la estructura es
una sucesión de pilares que sujetan compuertas levadizas. Otro tipo de aliviadero
es el salto de agua, un canal de hormigón ancho, con mucha pendiente, que se
construye en la base de algunas presas de altura moderada. Las grandes presas
de bóveda construidas en cañones rocosos tienen normalmente, río abajo,
paredes demasiado inclinadas para utilizar aliviaderos de derrame. Un ejemplo de
esto es la presa Hoover, en el río Colorado (Estados Unidos), en la que se utilizan
vertederos de pozo, que consisten en un conducto vertical que conduce agua del
embalse, cuando el nivel es alto, hasta un conducto horizontal que atraviesa la
presa y la lleva río abajo.
DESAGUADEROS
Además de los aliviaderos, que aseguran que el embalse no rebase la presa, los
desaguaderos son necesarios para extraer de modo constante agua del embalse.
El agua extraída puede descargarse río abajo, puede llevarse a los generadores
para obtener energía hidroeléctrica o puede utilizarse para riego. Los
desaguaderos son conductos o túneles cuyas entradas se encuentran a la altura
del nivel mínimo del embalse. Estas tomas poseen unas compuertas o válvulas
que regulan la entrada de agua.
PROTECCIÓN CONTRA LA EROSIÓN
Hay que evitar que el agua que se envía río abajo erosione la base de la presa.
Para reducir la velocidad del agua se construyen unos embalses llamados
cuencas amortiguadoras, que forman parte de las estructura de la presa. Existen
dos tipos de estructura que se utilizan para disipar la energía destructiva que lleva
el agua al caer. Uno en el que el flujo rápido y de poca profundidad que baja de la
presa se convierte en un flujo profundo y lento al hacerlo pasar por una falda
horizontal o poco inclinada de hormigón, construida río abajo desde la base de la
presa. En el otro tipo la base de la presa tiene una forma que desvía el flujo, que
baja a gran velocidad, hacia arriba y lo hace girar. Este giro disipa la energía
destructiva del agua.


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TIPOS DE PRESA
Las presas se clasifican según la forma de su estructura y los materiales
empleados. Las grandes presas pueden ser de hormigón o de elementos sin
trabar. Las presas de hormigón más comunes son de gravedad, de bóveda y de
contrafuertes. Las presas de elementos sin trabar pueden ser de piedra o de tierra.
También se construyen presas mixtas, por ejemplo de gravedad y de piedra, para
conseguir mayor estabilidad. Además, una presa de tierra puede tener una
estructura de gravedad de hormigón que soporte los aliviaderos. La elección del
tipo de presa más adecuado para un emplazamiento concreto se determina
mediante estudios de ingeniería y consideraciones económicas. El coste de cada
tipo de presa depende de la disponibilidad en las cercanías de los materiales para
su construcción y de las facilidades para su transporte. Muchas veces sólo las
características del terreno determinan la elección del tipo de estructura.
Presas de gravedad
La presa de Shasta está situada en el río Sacramento, en el norte de California
(Estados Unidos). Como todas las presas de gravedad, esta presa retiene el agua
en el embalse (el lago de Shasta) por la simple fuerza de su peso. Construida con
hormigón macizo, esta enorme estructura tiene 183 m de altura. Tiene una
anchura de 165 m en la base y sólo 9 m en la parte superior. Esta forma, típica de
las presas de gravedad, contrarresta la fuerza que ejerce el agua contra la presa
en el fondo del embalse, donde la presión es mayor. Las presas de gravedad son
estructuras de hormigón de sección triangular; la base es ancha y se va
estrechando hacia la parte superior; la cara que da al embalse es prácticamente
vertical. Vistas desde arriba son rectas o de curva suave. La estabilidad de estas
presas radica en su propio peso. Es el tipo de construcción más duradero y el que
requiere menor mantenimiento. Su altura suele estar limitada por la resistencia del
terreno. Debido a su peso las presas de gravedad de más de 20 m de altura se
construyen sobre roca. La presa Grande Dixence, en Suiza, que se terminó de
construir en 1962, tiene una altura de 284 m y es una de las más grandes del
mundo. Tiene una estructura de hormigón de gravedad de 700 m de longitud,
construida sobre roca.
Presas de bóveda
Este tipo de presa utiliza los fundamentos teóricos de la bóveda. La curvatura
presenta una convexidad dirigida hacia el embalse, así la carga se distribuye por
toda la presa hacia los extremos; las paredes de los estrechos valles y cañones
donde se suele construir este tipo de presa. En condiciones favorables, esta
estructura necesita menos hormigón que la de gravedad, pero es difícil encontrar
emplazamientos donde se puedan construir.


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Presas de contrafuertes
Presa de contrafuertesLa presa del lago Tahoe, en el norte de California (Estados
Unidos), es una presa de contrafuertes de planchas uniformes. La cara de la presa
que está en contacto con el embalse es plana, mientras que por la otra cara la
presa está soportada por una serie de contrafuertes. La presa del lago Tahoe mide
33 m de largo y tiene una altura de 5,5 m. Fue construida en 1913 para elevar el
nivel del agua de este lago (un lago natural) a fin de disponer de más agua para
regadíos. Las presas de contrafuertes tienen una pared que soporta el agua y una
serie de contrafuertes o pilares, de forma triangular, que sujetan la pared y
transmiten la carga del agua a la base. Estas presas precisan de un 35 a un 50%
del hormigón que necesitaría una de gravedad de tamaño similar. Hay varios tipos
de presa de contrafuertes: los más comunes son de planchas uniformes y de
bóvedas múltiples. En las de planchas uniformes el elemento que contiene el agua
es un conjunto de planchas que cubren la superficie entre los contrafuertes. En las
de bóvedas múltiples, éstas permiten que los contrafuertes estén más
espaciados. A pesar del ahorro de hormigón las presas de contrafuertes no son
siempre más económicas que las de gravedad. El coste de las complicadas
estructuras para forjar el hormigón y la instalación de refuerzos de acero suele
equivaler al ahorro en materiales de construcción. Pero este tipo de presa es
necesario en terrenos poco estables.
Presas de elementos sin trabar
Las presas de piedra o tierra y los diques son las estructuras más usadas para
contener agua. En su construcción se utiliza desde arcilla hasta grandes piedras.
Las presas de tierra y piedra utilizan materiales naturales con la mínima
transformación, aunque la disponibilidad de materiales utilizables en los
alrededores condiciona la elección de este tipo de presa. El desarrollo de las
excavadoras y otras grandes máquinas ha hecho que este tipo de presas compita
en costes con las de hormigón. La escasa estabilidad de estos materiales obliga a
que la anchura de la base de este tipo de presas sea de cuatro a siete veces
mayor que su altura. La cuantía de filtraciones es inversamente proporcional a la
distancia que debe recorrer el agua; por lo tanto, la ancha base debe estar bien
asentada sobre un terreno cimentado. Las presas de elementos sin trabar pueden
estar construidas con materiales impermeables en su totalidad, como arcilla, o
estar formadas por un núcleo de material impermeable reforzado por los dos lados
con materiales más permeables, como arena, grava o roca. El núcleo debe
extenderse hasta bastante más abajo de la base para evitar filtraciones.
CONSTRUCCIÓN DE PRESAS
La presa china de las Tres Gargantas, en construcción Cuando esté terminada, la
presa de las Tres Gargantas se extenderá unos 2 km entre las márgenes del río
Yangtzé, cerca de la ciudad de Yichang, en la provincia de Hubei. Se prevé que
este gigantesco complejo hidroeléctrico permita generar electricidad con unos
18.200 megavatios de potencia. Con la presa se pretende también controlar las
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inundaciones en una región en la que éstas causaron más de 250.000 muertos
entre 1930 y 1935. El embalse formado por la presa sumergirá una zona del valle
del río Yangtzé de unos 600 km de longitud. Un aspecto importante de la
construcción de presas es la desecación y preparación de los cimientos. La
desecación se consigue normalmente mediante una o varias ataguías, diseñadas
para eliminar el agua del terreno donde se va a construir la presa. Las ataguías
pueden ser presas de tierra o conjuntos de chapas de acero asentadas sobre
pilotes y sujetas con tierra. También se deben construir ataguías a los lados del río
para evitar el desbordamiento de su curso antes y después de la presa, y túneles
rodeando la presa para conducir el agua. Estos túneles pueden aprovecharse
cuando se haya terminado la presa. Si las condiciones topográficas impiden la
construcción de túneles, la presa se debe realizar en dos etapas. Primero se
instala una ataguía que deseca la mitad del ancho del río y se construye la base
de esa mitad de la presa. Después se elimina esta ataguía y se construye una en
la otra mitad. La construcción de grandes presas puede durar más de siete años;
la posibilidad de que se produzcan inundaciones durante este periodo constituye
un serio problema. Sección transversal de una presa En las presas se genera
electricidad liberando un flujo controlado de agua a alta presión a través de un
conducto forzado. El agua impulsa unas turbinas que mueven los generadores y
producen así una corriente eléctrica. A continuación, esta corriente elevada de
baja tensión pasa por un elevador de tensión que la transforma en una corriente
reducida de alta tensión. La corriente se transporta por cables de alta tensión
hasta las subestaciones eléctricas donde se reduce la tensión para ser empleada
por los usuarios. El agua sale de la presa por el desagüe. El plan hidroeléctrico de
las Tres Gargantas, en la cuenca del río Yangtzé (Yangzi Jiang), en China, incluye
una presa de unos 2 km de largo y 185 m de altura, la mayor del mundo, que
comenzó a construirse en 1993. Se trata también de la mayor construcción
realizada en China desde la Gran Muralla, y constituirá asimismo el embalse más
largo del mundo, que se extenderá 600 km río arriba. El plan de las Tres
Gargantas proporcionará energía a Shangai y a toda la cuenca del río Yangtzé.
También protegerá a los 10 millones de personas que viven río abajo de las
inundaciones periódicas que asolan esta zona, donde se cultivan las dos terceras
partes del arroz que se produce en China. Además hará navegable el río más
arriba de las gargantas Qutang, Wuxia y Xiling. El embalse inundará esta última
garganta, y ha supuesto el desplazamiento de 1,2 millones de habitantes. El curso
del río quedó cerrado en noviembre de 2002, aunque sus aguas continuaron
fluyendo por las aberturas inferiores de la presa. En junio de 2003 se cerraron las
compuertas y el embalse comenzó a almacenar agua; en esta primera fase de
llenado, la superficie del embalse se extenderá a lo largo de 436 km. Está previsto
que en 2009 el embalse alcance los 600 km y las 26 turbinas de la central
hidroeléctrica estén trabajando a pleno rendimiento.

http://educasitios.educ.ar/grupo049/?q=node/70

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Justificación
Debido a la gran problemática que resulta la construcción de un embalse (presa) y
no solo en su construcción sino también en su mantenimiento muchas personas
han tomado cartas en el asunto sobre todo los ecologistas o ambientalistas ya que
esta mega obra daña a los ecosistemas cercanos a esta.
Dejando de lado un tanto lo ambientalista nos dedicándonos a la funcionalidad de
la presa y el daño que provoca la sedimentación en el embalse ( la cortina y todos
sus demás componentes)
Como se ha dejado en claro la sedimentación hace que se disminuya la capacidad
de almacenamiento del embalse paulatinamente además de que si no ce tiene un
control de salida del agua en la zona de aguas abajo, la velocidad del agua afecta
esta zona debilitándola y poniendo en riesgo la estabilidad de la presa.
El implementar un nuevo método para el desazolve de estos sedimentos influiría
mucho en la rentabilidad de la construcción de la presa de manera considerable,
aunado a eso ayudaría en mayor medida a la no erosión por falta de nutrientes en
la zona aguas debajo de la presa.













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Planteamiento del problema
Este problema radica en que no existe un método que le ayude al embalse a
desalojar los sedimentos localizados en la cortina, lo cual hace que estos al paso
de los años tienden a aumentar su altura (ocasionando que el embalse tienda a
cada vez más, ir suprimiendo su contención o almacenamiento de agua de agua)
poniendo en riesgo la funcionabilidad de las turbinas (si en los sedimentos existen
materiales de considerable dimensión como un tronco de árbol y llegase a entrar
en el compartimiento de las turbinas ocasionaría una falla mecánica pudiendo
destruirse todo el compartimiento y dañar la estructura) que generan la energía
eléctrica; es por ello que se ha estado trabajando en diferentes métodos, sistemas
y mecanismos para su solución pero hasta ahora ninguno convincente o rentable
para su aplicación.
Pregunta de interés
Algo que es de mucho interés entre la comunidad de constructores (ingenieros,
arquitectos, entre otros) es encontrar “Un nuevo método para el desazolve de los
sedimentos en las presas”
Objetivo general
Lo primordial es encontrar la manera, ya sea por un método, sistema o mecanismo
el desazolvar sino es total por lo menos en gran medida los sedimentos
acumulados en la falda de la cortina para asegurar que la presa tendrá algunos
años más de vida útil.
Objetivo especifico
El desazolve de la cuenca además de generar una mayor rentabilidad para la
presa de manera económica, ayudaría en gran medida al ecosistema que la rodea
ya permitiría que los nutrimentos siguieran fluyendo a lo largo del cauce del rio
evitando la erosión del suelo por la falta de estos nutrientes; además de que a
nivel social esto también ayudaría a las poblaciones aledañas ya que sus tierras
no perdería las propiedades para el cultivo.
Como es un problema muy complejo para encontrar una solución de manera
inmediata, (esta situación data desde varias décadas atrás, no es un problema de
ahora) se han establecido medidas preventivas y correctoras para ayudar con este
problema.


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La sedimentación en embalses.
Medidas preventivas y correctoras
ANTONIO PALAU YBARS
Dirección de Medio Ambiente y Calidad, Endesa Servicios, S. L.
C/ Suero de Quiñones, 34-36. 28002 MADRID. apalau@enher.es
Los embalses son infraestructuras que suponen una clara discontinuidaden el
gradiente longitudinal de procesos propios de los ríos.
Junto con el agua, los embalses «regulan» también los aportes de materiales en
suspensión y los arrastres de sólidos transportados por losríos. El balance de esta
regulación tiene como resultado una retención neta de todos estos materiales en
forma de sedimentos, dando lugar a la colmatación.
En la actualidad la colmatación de embalses es un problema ambiental de primer
orden, en particular en países como España donde la erosión potencial (y real)
afecta con intensidad a un buen número de ríos regulados. Ciertamente las
consecuencias ambientales de la colmatación de embalses van más allá de la
regresión de deltas o las pérdidas de volumen embalsable y afectan o pueden
afectar al funcionamiento
general de los embalses como ecosistemas acuáticos.
No hay soluciones definitivas ni para nuevos embalses ni para embalses en
funcionamiento pero existen medidas tanto preventivas como correctoras que
pueden contribuir a minimizar los procesos de colmatación
de embalses y/o a reducir los efectos ambientales derivados.
Endesa está llevando a cabo vaciados de embalses por motivos de gestión y
adecuación de grandes presas, en las que el grado de colmatación es variable,
viendo en cualquier caso la importancia de abordar medidas al respecto.








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R E S U M E N
1 . I N T R O D U C C I Ó N
La colmatación junto con la eutrofización, son sin duda las dos principales
afecciones ambientales de los embalses a nivel mundial y muy en especial en
regiones como la península Ibérica donde, por un lado, la erosionabilidad de
suelos es alta y la irregularidad de escorrentía natural muy notable.
Los sedimentos procedentes de las cuencas de drenaje, son retenidos en su gran
mayoría en los vasos de los embalses, dando lugar a una serie de efectos bien
conocidos, desde la pérdida de su capacidad de almacenamiento de agua hasta la
regresión de deltas, pasando por un buen numero de consecuencias limnológicas
quizás no tan evidentes, pero no por ello menos importantes, como es la alteración
de la pendiente longitudinal del cauce, la formación de humedales, la limitación del
uso recreativo de los
embalses o la propensión a la eutrofia. Pero, además, la colmatación de un
embalse supone una clara pérdida de eficiencia por sí mismo con el
correspondiente coste que afecta tanto a rentabilidad de la inversión inicial de la
propia obra hidráulica, como a las cuentas de explotación.
En el Estado español la erosión y, por tanto, la producción de sedimentos, es un
problema grave en toda la vertiente mediterránea y particularmente en las islas
Canarias.
Las cifras oscilan bastante según las cuencas, con máximos de hasta 4.000
Tn/km2 · a ñ o (sur) y una media alrededor de 2.500 Tn/km2 · año. A partir de
estos datos, se apunta que la producción de sedimentos en el conjunto del Estado
español, puede cifrarse en torno a los 0,8 km3/ a ñ o .
Evidentemente no todos estos sedimentos llegan a los embalses y se almacenan
en ellos. Una estimación realista indica una pérdida de capacidad de embalse
media en España, de un 0,5% al año. Si se tiene en cuenta que en el Estado
español la capacidad total de embalse es de unos 56 km3 y que la tasa de
aumento de esa capacidad por la construcción de nuevos embalses, se ha visto
reducido por varias razones en los últimos
años (rentabilidad, oposición social, etc.), resulta que en unos 50 años, la actual
reserva de agua embalsada se vería reducida en un 25%, pasándose a unos 44
km3. Todo ello sin tener en cuenta las consecuencias sinérgicas que el tan
debatido cambio climático podría suponer.
La siguiente tabla 1 muestra ejemplos del estado de colmatación de varios
embalses españoles, según diversas fuentes.


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I Congreso de Ingeniería Civil, Territorio y Medio Ambiente Tabla 1. Grado y tasa
de colmatación de algunos embalses españoles Embalse
Capacidad inicial Volumen sedimento Colmatación Tasa colmatación
(Hm3) (Hm3) (%) (%/año)
Entrepeñas 890 50 6 0,5
Mequinenza 1.500 200 13 0,4
Barasona 90 18 20 0,4
Guadalmellato 162 44 27 0,7
Pedro Marín 19 18 95 5,9
Doña Aldonza 23 22 96 6,4

Un aspecto quizás menos conocido de la colmatación de embalses, es la
capacidad erosiva de las aguas salientes, tanto mayor cuanto más decantadas,
capaces de erosionar el cauce y las riberas río abajo, alterando el hábitat físico de
las comunidades naturales acuáticas, desde los productores priamarios y
secundarios (granulometría, descohesión, etc.) hasta los peces que ven cómo el
tamaño medio del sustrato aumenta y pueden faltar, por ejemplo, los materiales de
granulometría apta para la reproducción.
No hay soluciones definitivas ni para nuevos embalses ni para embalses en
funcionamiento, pero existen medidas tanto preventivas como correctoras que
pueden contribuir a minimizar los procesos de colmatación de embalses.

2 . MEDIDAS PREVENTIVAS
2 . 1 . Aspectos generales
La prevención en materia de colmatación de embalses se puede aplicar a dos
niveles, uno sobre el medio productor de sedimentos (la cuenca), promoviendo la
minimizando la producción y movilización de sedimentos, y el otro a nivel de la
propia obra hidráulica, maximizando el control sobre el paso de los sedimentos por
el vaso de embalse.
No cabe duda que la prevención aplicada a un proceso como la colmatación, que
es de manifestación probabilística, de efectos no inmediatos y referidos a unas
obras que se proyectan para una vida media de unos 50 a 150 años, requiere una
buena dosis de concienciación, dado que en caso contrario corre el riesgo de
considerarse banal, irrelevante o simplemente innecesaria.
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2 . 2 . La producción, el tipo y la movilización de los sedimentos
El punto de partida de cualquier propuesta de medida preventiva es el disponer de
información sobre el aspecto objeto de estudio. En el caso de la colmatación de
embalses, esta necesidad de información debe iniciarse en el conocimiento de las
tasas de erosión real de las cuencas donde se encuentran o donde se proyecta su
construcción.
La localización de las zonas productoras de sedimentos, su adecuación mediante
obras de contención y/o preferentemente, mediante una correcta recuperación y
mantenimiento de la cubierta forestal, son aspectos clave en la reducción de la
producción de sedimentos y en la conservación de la vida útil de los embalses. En
este sentido cabe que la eficacia de la restauración forestal pasa por recuperar
todos los estratos de vegetación
(arbóreo, arbustivo y herbáceo) hasta unas densidades adecuadas.
Junto con la localización de las zonas productoras de sedimento, resulta también
importante conocer la naturaleza mineral de ese sedimento, dado que sus efectos
(sedimentación, abrasión) son sustancialmente distintos según el tipo de
sedimento.
En aprovechamientos hidroeléctricos es particularmente interesante conocer el
contenido en cuarzo de los sedimentos, como medida de su capacidad abrasiva.
Por otro lado, la medición del transporte de sedimentos puede permitir conocer la
tasa de colmatación, así como su distribución en el vaso de embalse.
La sedimentación en embalses. Medidas preventivas y correctoras Estas
mediciones tienen una precisión limitada por la diversidad de mecanismos de
transporte a la que se ven sometidos los sedimentos (en suspensión, de fondo, en
saltos, etc.) a lo que hay que añadir la notable variabilidad temporal y
heterogeniedad espacial
con la que se produce ese transporte. Cabe indicar que la utilización de equipos y
protocolos de muestreo adecuados, por parte de personal bien preparado, es
fundamental para acotar las imprecisiones hasta un nivel aceptable, en este tipo
de estudios.
En cualquier caso, bajo estos condicionantes lo habitual es que las estimaciones
de transporte de sedimentos sean a menudo infravaloraciones de la realidad y por
ello es frecuente que las tasas de colmatación medidas en los embalses sean
superiores a las previstas por este tipo de modelos. No obstante, y a pesar de
estas imprecisiones, resulta importante conocer con la máxima precisión posible el
transporte y la distribución de los sedimentos en los embalses, al objeto de poder
considerar, proyectar y valorar posibles medidas preventivas y/o correctoras frente
a la colmatación.
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2 . 3 . La prevención aplicada al diseño de presas y azudes
A pesar de que, como se ha indicado, existen medios para conocer la
problemática que puede presentarse en una cuenca determinada en cuanto a
producción y movilización de sedimentos, en muchas obras hidráulicas nunca se
ha cuantificado este problema y lo que sin duda resulta menos comprensible, en
muchos nuevos proyectos sigue sin tenerse en cuenta y se continúan adoptando
diseños inadecuados para los efectos
de la sedimentación en embalses, en cuencas con una alta probabilidad de
generar problemas de colmatación.
Así debería valorarse la importancia que puede tener el conocer la dinámica de los
sedimentos en la zona y las previsiones de colmatación del embalse proyectado
en ella, en la definición de la altura de la presa y, sobre todo, la cota de las tomas
de agua y su diseño y gestión más adecuadas.
Se puede aumentar la altura de presa para compensar la colmatación previsible,
pero se trata de una solución temporal. En el caso de pequeñas presas, se puede
también dimensionar los órganos de evacuación preferente de sedimentos
(compuertas o desagües de fondo), de manera que sean capaces de absorber la
máxima crecida de diseño, sin modificar el perfil hidráulico del río aguas arriba de
la presa, permitiendo la movilización del sedimento y el mantenimiento del cauce
limpio de acumulaciones tanto aguas arriba como aguas abajo de la presa.
También cabe plantearse la posibilidad de construir azudes de cola (figura 3)
como medida para controlar la dispersión de sedimentos en el vaso de embalse y
facilitar su extracción. Estos sedimentos pueden depositarse en algún lugar
predefinido por debajo de la presa y ser distribuidos río abajo mediante crecidas
controladas.
La abrasión sobre elementos mecánicos y estructurales de la obra hidráulica,
como consecuencia del material mineral en suspensión también admite medidas
preventivas a nivel de la fase de proyecto y construcción de la obra hidráulica,
como por ejemplo el diseño de compuertas sin guías susceptibles de sufrir
abrasión o la construcción de sistemas decantadores en las tomas. Esta última
solución es práctica habitual en los sistemas
de derivación de aguas desde azudes o pequeñas presas. Su eficacia depende
engran medida de su diseño.





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I Congreso de Ingeniería Civil, Territorio y Medio Ambiente
Como medidas preventivas complementarias, puede ser interesante pensar en
dejar mínimamente operativos los túneles de desvío de la construcción, (si no es
que se van a utilizar para algún fin previsto), con el objeto de poderlos
acondicionar como elementos adicionales de desagüe. También pueden preverse
aliviaderos o compuertas adicionales (o espacio para construirlos con facilidad si
llegado el momento se consideran necesarios).
3 . MEDIDAS CORRECTORAS
3 . 1 . Aspectos generales

La corrección de la colmatación de embalses raramente se lleva a cabo en forma
de actuaciones de mantenimiento constantes y de baja intensidad. Habitualmente
se fundamenta en actuaciones puntuales de alta intensidad que llevan asociadas
un buen número de posibles afectaciones ambientales sobre el ecosistema fluvial.
Estas actuaciones se pueden agrupar en cuatro apartados:

1. Remoción total o parcial de presas y azudes. Es una actuación finalista, que
sólo tiene sentido cuando la obra hidráulica que padece la colmatación ya no es
funcional ni es rentable acondicionarla para que pueda serlo.

2. Vaciados de embalses. Es una práctica de la que en el Estado español se
dispone de una experiencia creciente. Normalmente no se realiza como medida de
corrección de la colmatación sino para la reparación o supervisión de órganos de
regulación de la presa (desagües de fondo, compuertas, paramento de la presa,
etc.). La evacuación de sedimentos es por tanto un valor añadido a la actuación de
vaciado de embalses, pero en casos críticos puede ser la mejor opción de
reducción de la colmatación.
Durante los últimos tres años, Endesa ha llevado a cabo vaciados de un buen
número de embalses, en unos casos para la reparación de tomas o desagües de
fondo y en otros para reparaciones en el paramento de la presa. Las
potencialmente significativas afectaciones ambientales derivadas del vaciado de
embalses, ha conducido a Endesa al desarrollo de un protocolo de vaciado de
embalses que forma parte de su Sistema de Gestión Ambiental, como una
Instrucción Técnica.
3. Extracción (retirada) de sedimentos del vaso de embalse. Es una actuación que
admite varias opciones, desde el sifonado o aspiración de sedimentos, hasta el
dragado y la excavación.
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La aspiración de sedimentos tiene como inconveniente que los rendimientos en
términos de extracción neta, son muy bajos, del orden del 5-20% y que como
producto, la suspensión de sedimentos no admite demasiadas soluciones de
acopio, transporte o depósito. El dragado adolece de problemas similares al caso
anterior, si bien los rendimientos son algo mejores. Tanto el sifonado como el
dragado aplicables a embalses, derivan de técnicas portuarias marinas.
Finalmente la excavación se refiere a la retirada de sedimentos en seco, es decir
en momentos con un bajo nivel de embalse. En este caso, se pueden llegar a
recuperar volúmenes significativos de embalse y los sedimientos retirados pueden
reutilizarse en actuaciones de restauración de suelos, como enmiendas agrícolas
o para compostaje, aunque las experiencias en esta línea son muy escasas.

La sedimentación en embalses. Medidas preventivas y correctoras Los materiales
retirados de las colas de embalses en épocas de bajo nivel de agua, pueden
representar aptos para la construcción (gravas, gravillas, arenas).
Su aprovechamiento no deja de ser una puesta en valor de un componente
residual y problemático de los embalses, que puede ser de bajo coste (si los
accesos son fáciles y las cantidades acumuladas importantes), permite recuperar
volumen de embalse y evita la apertura de nuevas graveras en otros tramos de río
susceptibles de mayor valor de conservación.
4. Gestión del nivel de embalse y de crecidas. Es sin duda la mejor opción desde
un punto de vista ambiental, pero para ser eficaz requiere aplicarla de forma
continuada e iniciarla preferentemente desde el momento de puesta en carga del
embalse. Existen pocas opciones de aplicación. Así, se pueden generar crecidas
controladas a través de los desagües de fondo (en combinación con otras tomas
intermedias), con un determinado nivel de embalse y en un período de avenida o
bien puede realizarse la misma operación en períodos sin crecidas naturales.
En la gestión de avenidas, cuanto más bajo este el nivel de embalse y mayor sea
crecida natural recibida, más amplia e intensa es la remoción de sedimentos en el
vaso de embalse en dirección a la presa. En la gestión de sueltas controladas, los
mayores efectos de movilización de sedimentos se obtienen con embalses llenos y
vaciados rápidos a través de los desagües de fondo.
Sin duda la gestión de avenidas, combinada con una gestión de los niveles de
embalse y de sueltas controladas es una buena opción de cara a la
descolmatación de embalses. Es lo que se denomina «transparencias», como
traducción del término francés «transparences» que hace alusión a una gestión de
embalses en crecidas basada en el criterio de «lo salido por lo entrado». La mayor
eficacia se consigue en los aprovechamientos fluyentes o semifluyentes.
Estas y otras soluciones que se comentan a continuación, no son aplicables de
forma universal y el tamaño del embalse suele ser un aspecto determinante en la
definición de la actuación correctora finalmente seleccionada.
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3 . 2 . Gestión de la colmatación en grandes y medianos embalses a largo plazo
El carácter anual o hiperanual de los grandes y medianos embalses, les convierte
en trampas casi absolutas de todo el sedimento producido en sus cuencas. Sólo
las fracciones más finas, capaces de mantenerse fácilmente en suspensión,
pueden proyectarse aguas debajo de los embalses.
A lo largo del eje de cualquier embalse, se establece un gradiente granulométrico
decreciente en dirección a la presa, como lógica consecuencia del aumento de
residencia del agua y la pérdida de la componente horizontal (transporte) de los
ríos. La figura 1 muestra la distribución longitudinal más probable de los
sedimentos a lo largo del eje longitudinal de un gran embalse, en el caso de
oscilaciones reducidas del nivel de agua embalsada y con una nula o muy baja
operación de los desagües de fondo. El resultado es un sedimento que se
distribuye a lo largo del eje del embalse siguiendo un gradiente granulométrico
decreciente desde la cola a la presa.
Por el contrario, en embalses que a menudo se encuentran en bajos niveles de
agua embalsada durante situaciones de crecida, como por ejemplo los de riego
que pueden
I Congreso de Ingeniería Civil, Territorio y Medio Ambiente
recibir las lluvias otoñales con cotas mínimas, y en los que tampoco se manejan
de forma habitual los desagües de fondo, el sedimento de granulometría más fina
(arcillas) se reduce y se acumulan en las inmediaciones de la presa mayores
cantidades de arenas y limos, debido a un desplazamiento relativamente rápido de
los materiales depositados desde la cola hacia la presa, tanto más acusado cuanto
menor sea el nivel de embalse en el momento de las crecidas (figura 2).

La sedimentación en embalses. Medidas preventivas y correctoras
Figura 1. Distribución longitudinal esquemática de las fracciones granulométricas
de sedimento a lo largo del eje de un gran embalse.
Figura 2. Distribución longitudinal esquemática del sedimento en embalses
estacionales, con un nulo o escaso manejo de los desagües de fondo.
Esta acumulación de sedimentos en las inmediaciones de la presa, puede poner
en peligro el suministro de agua desde los embalses, incluso a cotas relativamente
altas, poniendo en peligro riegos y abastecimientos, o limitando de forma severa el
aprovechamiento hidroeléctrico. Un uso frecuente de los desagües de fondo,
combinado con una adecuada gestión de los niveles de embalse durante el
período de crecidas, reduce de forma apreciable la colmatación, en la medida en
que se maximiza la evacuación de sedimentos río abajo (figura 3).

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Como medidas correctoras estructurales de carácter complementario, hay la
opción de eliminar temporalmente compuertas o estructuras que puedan favorecer
la decantación, o construir aliviaderos y desagües de fondo adicionales. También
puede plantearse la posibilidad, ciertamente más compleja, de proyectar las
presas con aliviaderos laterales capaces de desviar parte del agua y sedimentos
hacia barrancos marginales.
3 . 3 . Gestión de la colmatación en azudes y pequeñas presas
Las pequeñas presas y azudes, habitualmente asociadas a aprovechamientos
fluyentes, tienen una capacidad de embalse moderada o reducida, por lo que su
colmatación puede ser rápida sino se gestionan adecuadamente.
A menudo en este tipo de presas la capacidad de los órganos desagüe es
inadecuada para una suelta eficiente de sedimento («transparencias») y el hecho
de que para su explotación suelan mantenerse en un nivel de embalse
constantemente alto, favorece su rápida colmatación, dado que se altera con
facilidad el perfil longitudinal del cauce y consecuentemente se favorece la
sedimentación.
En estos embalses de reducidas dimensiones, puede ser planteable ambiental y
económicamente un mantenimiento basado en dragados periódicos, como control
de su aterramiento.
Por otro lado, en este tipo de aprovechamientos, son particularmente frecuentes
los problemas de abrasión sobre equipos mecánicos (turbinas, compuertas,
tuberías forzadas, etc.) o estructurales (conductos de desagüe, paramento, etc.),
de modo que en saltos hidroeléctricos, dejar de turbinar en crecidas, puede ser
una opción conveniente con vistas al coste del desgaste de las palas de las
turbinas desgastadas y de posteriores dragados,
con su inevitable problemática ambiental.
Construir diques o pantallas en las colas de embalse (figura 3) es, como se ha
indicado, otra opción que se ha visto retiene de forma importante los materiales
medios y gruesos, pero no los más finos, que sólo se reducen alrededor de un 3%
y son los responsables de la abrasión. En cada caso hay que analizar el coste de
construcción y gestión de los diques de cola, con relación al de restitución de las
palas de las turbinas.
El diseños de las turbinas, los materiales con los que se construyen, unos accesos
bien proyectados para facilitar su reparación y un plan de mantenimiento
adecuado



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Figura 3. Distribución longitudinal esquemática del sedimento en un embalse con
una buena gestión de los desagües de fondo y provisto de un dique de cola.
(anual por defecto) pueden reducir drásticamente los costes de reparar los efectos
de la abrasión.
4 . CONTROL Y SEGUIMIENTO DE LA COLMATACIÓN DE EMBALSES
Al margen de cuantas medidas preventivas y correctoras puedan tomarse, es
fundamental llevar a cabo una labor de control y seguimiento continuo de la
evolución de los sedimentos en los embalses. Por defecto, podría establecerse un
control decenal del volumen de sedimentos almacenado en un embalse, así como
controles extraordinarios después de crecidas extraordinarias, que es cuando
verdaderamente el embalse se aterra.
Los resultados de estos controles servirían para analizar las desviaciones respecto
a lo previsto en la fase de proyecto, toda vez que para alimentar modelos y
obtener previsiones más precisas sobre el grado y la tasa de colmatación. Por
supuesto también servirían para adoptar las medidas correctoras más adecuadas
y con mejor conocimiento de causa.
Como práctica usual en Estados Unidos, y bajo criterios estrictamente
económicos, se considera que hay que iniciar actuaciones de control sobre la
colmatación de embalses, cuando la pérdida de capacidad de embalse supera el
15% de la original, y hay que adoptar medidas correctoras cuando se supera el
40%. Cabe señalar que la colmatación es uno de los posibles motivos de la no
renovación de la concesión de explotación de un embalse en Estados Unidos. En
la Unión Europea, países como Italia, con una importante problemática en cuanto
a colmatación de embalses, disponen de legislación reciente que obliga a los
concesionarios de grandes presas, a controlar y corregir el aterramiento de los
embalses.
En Francia la inspección de presas decenal, obligada por ley para garantizar su
seguridad y el correcto funcionamiento de los mecanismos de regulación, a
menudo lleva asociada el vaciado completo del embalse y con ello la evacuación
de cantidades importantes de sedimento río abajo. Esta práctica periódica
aplicada al Estado Español donde el manejo de los desagües de fondo de los
embalses no es frecuente, podría servir para reducir el grado de colmatación de
los embalses, además de para reparar y poner en operación los desagües de
fondo, que son fundamentales para el control de la colmatación.
Cabe indicar que los efectos ambientales de un vaciado río abajo son variables en
función de dos aspectos: la cantidad de sedimento movilizada y su calidad o carga
orgánica.
En cualquier caso las experiencias de vaciados de embalses que se han
monitorizado hasta la fecha (Santa Ana, en el río Noguera Ribagorzana; Barasona
en el río Esera;
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Doiras en el río Navia y otros) coinciden en concluir que son de efectos
ambientales absolutamente reversibles y que una práctica periódica de vaciados
tiende claramente a reducir sus afectaciones río abajo, con el tiempo, dado que a
cada vaciado consecutivo, es menor la cantidad de sedimentos movilizados y
mejor su calidad físico-química.
Es también importante señalar que la retirada de sedimentos de embalses
contribuye siempre en mayor o menor grado al mantenimiento de un estado trófico
aceptable de los embalses y, por extensión, a una mejora de la calidad del agua y
de sus capacidades bióticas.
La sedimentación en embalses. Medidas preventivas y correctoras
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