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Bien común (economía política

)
Para otros usos de este término, véase Bien común (desambiguación).

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Se entiende por bien común un concepto complejo, que abarca o tiene aplicación o
relevancia en las áreas de sociología, política, filosofía, economía o Derecho, entre otros.
Hay dos concepciones generales acerca de bienes: la de la tradición jurídica -Bien jurídico-
que hace referencia a las cosas, materiales o no, sobre las cuales las personas tienen un
derecho de uso reconocido por la ley
1
(esta tradición se expresa en el concepto de Dominio
público) y la económica -Bien económico- cosas que son útiles a quienes las usan o poseen.
De esto se podría inferir que un bien común es aquella cosa que es propiedad o de beneficio -
ya sea económico o no- a una comunidad.
Así la concepción más amplia o general de bienes comunes es, intuitivamente, que son
aquellos bienes "que se producen, se heredan o se transmiten en una situación
decomunidad".
2

3
Históricamente, lo común es aquello que surge de la comunidad y, por tanto,
estos bienes pertenecen y responden al interés de todos y cada uno de sus miembros,
comuneros o ciudadanos
4

Índice
[ocultar]
 1 Consideraciones político-económicas
 2 Consideraciones sociales
 3 Situación actual
 4 Notas y referencias
 5 Véase también
 6 Bibliografía y enlaces externos
o 6.1 Sitios web
Consideraciones político-económicas[editar]
Se ha alegado que hay una confusión general acerca del concepto, el cómo concebirlo y
estudiarlo e incluso a qué nivel se aplica, por ejemplo, Vercelli aduce: "Estas investigaciones
muestran la heterogeneidad y diversidad de las discusiones y los análisis de los bienes
comunes. En este sentido, estos bienes pueden referirse a temas tan diversos como la
integridad física, biológica o moral de las personas, a los bienes intelectuales, a los recursos
naturales, al desarrollo energético, a la salud, a biodiversidad, a la distribución de la riqueza, al
acceso a la cultura, al medio ambiente o, entre muchos otros, al derecho de las generaciones
futuras. Estos bienes no están sólo circunscriptos al patrimonio, la hacienda o la riqueza de
una persona física o jurídica. También pueden traducir valores e intereses a nivel social o
comunitario. En igual sentido, las tensiones que estos bienes generan pueden ubicarse a nivel
local, regional o global. A su vez, la diversidad y heterogeneidad de las tensiones sobre los
bienes comunes crece exponencialmente con el cambio tecnológico".
5

Entre esas confusiones hay dos que conviene destacar: la de bienes comunes
correspondiendo a una categoría especial de bienes o necesidades y la de los bienes
comunes como propiedad estatal o fiscal.
Acerca de la primera Friedrich von Wieser planteó: ―Generalmente se asume que el objeto de
una economía individual es el servicio de las necesidades del individuo... y que la economía
de una comunidad satisface las necesidades comunes o colectivas -es decir, aquellas que son
experimentadas por individuos como miembros de una comunidad.... La economía de
un Estado, por lo tanto, provee las necesidades del Estado, en otras palabras, esas
necesidades experimentadas por los ciudadanos de un estado en consideración de su
conexión cívica entre ellos." Sin embargo Wieser rechaza esa concepción alegando que
“atender a las necesidades individuales es indudablemente personal al más alto grado, pero el
volumen de las actividades individuales ha sido incluido en los intereses comunes
(commonwealth) desde tiempos inmemoriales. En el estado “comunistico” el cargo de proveer
por la suma total de las necesidades individuales recaería completamente en la economía del
estado sin que esas necesidades hayan cambiado en absoluto. Debe ser, por lo tanto, alguna
circunstancia que no pertenece a la naturaleza de la necesidad la que determina la división de
la esfera económica‖.
6

Wieser encuentra esa diferencia en, por un lado, la intención de los actores de maximizar
beneficios (la capacidad de los individuos ―es extraordinariamente aumentada cuando los
hombres han aprendido a hacer uso de la división y cooperación del trabajo‖
7
) y el deseo de
obtener resultados que no se pueden obtener individualmente. (op cit)
Sin embargo, y aun cuando Wieser reconoce explícitamente la existencia de una ―economía
comunal‖ a continuación procede como si tal categoría fuera equivalente a la de ―economía
estatal‖. Para él, toda actividad económica da origen a gastos, gastos que, en el caso de las
actividades comunes o sector público, son administrados por -y por ende son propiedad de- ―el
Estado‖. Por ejemplo, Wieser argumenta que ―Las calles de un pueblo no serían de utilidad
para el propósito del tránsito si no fueran usables sin pago, esto hace imposible que cualquier
ciudadano retuviera rutas públicas para su propio beneficio. El mismo principio se mantiene en
todos los casos en los cuales los bienes, cuya producción coste algo, deben ser ofrecidos al
público sin cargo -‖bienes casi libres‖, como Menger los llama. Muchas proyectos también, a
pesar que son demandados por el interés público, solo ofrecen una promesa de ganancias en
el futuro distante, tan distante que en realidad no se puede esperar que algún individuo espere
por él..‖ (op. cit)
Es quizás a ese tratamiento al que se puede trazar la segunda confusión. Sin embargo, en
esta área Von Wieser es aún más claro. El escribe: "Además de las economías privadas
existen varias "economías comunales" ("Gemeinwirthschasften" en el original. -Op cit, p
209:)... Limitare mis investigaciones a la más importante de la "economía comunal"
(gemeinwirthshaft), esa del Estado".
8
Sin embargo, eso ha sido traducido al inglés
reemplazando las palabras enfatizadas con, respectivamente, la palabras "public economies"
(economías publica) y "social economies" (economías sociales)
9
lo que tiene como resultado
distorsionar el sentido de lo que Von Wieser está diciendo. Esta confusión es aumentada
cuando Von Wieser se refiere al origen de la „öffentliche Unternehmung" -traducido
correctamente como la empresa pública- en la necesidad de proveer bienes y servicios que
los individuos o el público no puede comprar a precios de producción privados y que, en
consecuencia y en su opinión, deben ser proveídos por el estado.
Tomando en cuenta lo anterior -y siguiendo la percepción de Von Wieser- parecería posible
entonces clasificar los bienes, como Paul A. Samuelson -quien es usualmente acreditado con
ser el primer economista en desarrollar la teoría moderna de los "gastos públicos"- lo hace, en
dos grandes categorías: bienes ―de consumo privado‖ y los que el llamo ―bienes de consumo
colectivo":.. bienes que todos gozan en común en el sentido que el consumo individual de tal
bien no conduce a disminución del consumo de ese bien por ningún otro
individuo‖.
10
Samuelson, en la misma obra, sugiere que los bienes colectivos no pueden ser
tratados desde el punto de vista del cálculo económico como los bienes privados, dado que
―ningún sistema de precios descentralizado puede servir para determinar óptimamente los
niveles de consumo colectivo‖ lo que ocasiona la ―imposibilidad de una solución espontánea
descentralizada‖ a los cálculos envueltos para establecer un uso óptimo de esos bienes.
Consecuentemente Samuelson avanza a introducir un grupo de ecuaciones que él considera
constituyen las condiciones de ―una teoría pura de gastos de gobierno en bienes de consumo
colectivo‖. (que llevaría a una nueva Economía del bienestar). Sin embargo, se puede
nuevamente cuestionar aquí la equiparación de bienes comunes con el de bienes o gasto
estatal.
Esta aproximación ha sido criticada como percibiendo lo común como un club, el cual provee a
sus miembros con beneficios y facilidades pero basada en costos a ser compartidos.
11
Sin
embargo hace un punto que vale la pena considerar. En efecto, no es necesario aceptar que
toda actividad económica comunal se basa o requiere una inversión o gasto original o estatal-
por ejemplo, lluvia, océanos, etc- para percibir que por lo menos algunas lo requieren. Y
alguien tiene que solventar ese gasto.
Adicionalmente, y a partir de esa percepción de lo común como estatal algunos han avanzado
a sugerir que no están sujetos a restricción o control alguno, y, por lo tanto, expuestos a
abuso: ―Si la tierra no es posesión de alguien, a pesar que formalmente se pueda
llamar propiedad pública, es utilizada sin consideración a las desventajas resultantes. Aquellos
que están en la posición de apropiarse a sí mismo de las ganancias -madera y caza de las
forestas, peces de las áreas de aguas y depósitos minerales del subsuelo- no se preocupan
de los efectos posteriores de su explotación. Para ellos, la erosión del suelo, depleción de los
recursos no renovables y otras discapacitaciones de utilizaciones futuras son costos externos
que no entran en sus cálculos de ingresos y producción. Ellos cortan árboles sin considerar
sus reemplazos o la reforestación. En la pesca y la caza ellos no vacilan de utilizar métodos
que previenen la repoblación de las fuentes de pesca o caza.‖
12
(Esta concepción está
estrechamente relacionada al problema de las externalidades -ver Tragedia de los comunes).
Sin embargo no es necesario que lo común sea equivalente a carente de regulación o
control. Elinor Ostrom argumenta fuertemente que no solo ese no es el caso sino que ―los
utilizadores de los recursos (comunes) frecuentemente desarrollan sofisticados mecanismos
de decisión y enforzamiento de reglas para manejar conflictos de interés, y caracteriza las
reglas que promueven resultados positivos‖
13

A partir de esas observaciones, los economistas modernos sugieren que los bienes se pueden
categorizar en cuatro grandes grupos en función de dos propiedades esenciales: rivalidad
14
y
excludibilidad.
15
1: Bienes privados, aquellos que poseen tanto rivalidad como excludibilidad.-
2: Monopolios Naturales
16
o Bienes de Empresa pública
17
o de Pago por uso:
18
aquellos que
poseen excludibilidad pero no rivalidad (ver, por ejemplo, Peaje).- 3: Bienes públicos o Bienes
Públicos Puros: aquellos que no poseen ni excludibilidad ni rivalidad (aire, aguas de lluvia,
conocimiento, etc).- 4: Bienes comunes
19
o Recursos comunes -Mankiw; Perreira, etc -
aquellos que poseen rivalidad pero no excludibilidad. (siguiendo los ejemplos de Mankiw:
peces en el océano, medio ambiente, etc)
Tomando en cuenta todo lo anterior parece natural concebir los bienes comunes en un sentido
amplio como correspondiendo tanto a los ―monopolios naturales‖ (bienes de ―empresas
públicas‖ o ―pago por uso‖), como los ―públicos puros‖ y los ―recursos comunes‖. Es decir,
como siendo ―bienes que todos -parafraseando tanto a Samuelson como Ostrón- gozan
en comunidad‖ pero con la consideración que tal goce común no implica en todos los casos ni
uso sin límite o control ni ausencia de costos o de necesidad de inversión.
Dentro de ese interés general, un importante aspecto es la atención a lo que podría llamar
―bienes no materiales‖ entendidos, por ejemplo, como ―el conjunto de valores, percepciones
compartidas y expectaciones que se establecen en la mente de los empresarios, trabajadores
y políticos y que dan forma a sus comportamientos como actores económicos‖,
20
basado en la
sugerencia que ―países con una ideología comunitaria coherente‖ son capaces de adaptarse
mejor a las presiones de la competitividad internacional.".
21
Es importante notar que esta
percepción no excluye explícitamente la idea del bien común como propiedad estatal, pero la
restringe, enfatizando la cooperación social, las ideologías comunitarias más exitosas son
aquellas que: ―restringen el gasto gubernamental y la regulación excesiva pero aumentan el
alcance de la cooperación entre los gerentes, los trabajadores y el gobierno‖. (op. cit.)
Este renovado interés no solo proviene de estudios de la realidad económica de los países,
sino de una revisión de lo que se entiende como una estrategia exitosa -o racionalidad-
económica a partir de una reexaminación del dilema del prisionero. De acuerdo a Axelroad, la
estrategia más exitosa en una situación de múltiple ―juegos‖ o encuentros económicos -más
realista, en el sentido que en la práctica es probable que los mismos actores económicos se
encuentren una y otra vez, estableciendo relaciones y realizando intercambios que se pueden
extender por décadas- es la de cooperar mientras el otro actor reciproque: Si A toma ventaja
de B hoy, B retaliara algún día en el futuro. Pero si A coopera hoy, es posible que B también
coopere en el futuro. Si A y B establecen una relación mutua de cooperación, ambos se
beneficiaran más a largo plazo que si compiten.
22

Sin embargo, conviene recordar aquí la extrictura de Wieser. Parafraseando, así como lo
común no es una característica derivada de las necesidades tampoco lo puede ser de los
bienes mismos. A pesar que algunos son obviamente más adecuados a la posesión,
administración y usufructo común no todos esos bienes son efectivamente administrados o
poseídos comunalmente. Por ejemplo, y contrario a la aserción de Wieser, no todas las rutas,
calles, puentes o ferrocarriles son de propiedad pública, comunal o estatal. Pero igualmente,
no todos los bienes de consumo que poseen tanto excludibilidad como rivalidad son de
propiedad privada o producidos privadamente, por ejemplo, medicinas en países que poseen
sistemas médicos socializados (ver, por ejemplo, Estado del bienestar). Lo central en todos
esos casos es la decisión política, el deseo de una comunidad de socializar o no.
Consideraciones sociales[editar]
El concepto de comunidad es igualmente complejo, poseyendo diferentes significados y
niveles de análisis, tanto políticos como religiosos, económicos, antropológicos y sociológicos.
La palabra misma es derivada del latín ―communitas‖, un término general para referirse tanto a
un sentido de pertenencia como a una sociedad organizada.
23

Una de las tensiones básicas en tentativas de una definición más específica del concepto es el
problema de si una comunidad requiere o implica un acuerdo explícito entre sus miembros.
Por ejemplo, dos de las definiciones que la RAE ofrece se diferencian principalmente en esa
base: la comunidad como conjunto de personas ―de un pueblo, región o nación‖ y la de
―Conjunto de personas vinculadas por características o intereses comunes.‖
El concepto ha ocasionado muchos debates. Por ejemplo, de acuerdo al artículo al respecto
en la wikipedia en inglés, a mediados de 1950 existían noventa y cuatro definiciones del
término solo en el área de la sociología. La mayoría de estas, quizás bajo la influencia
de Ferdinand Tönnies (ver más abajo) privilegian para esa concepción la organización
alrededor de valores compartidos en unidades mayores que una familia. Así, por ejemplo, Max
Weber se refiere a ―relaciones sociales comunales‖ como ―basadas en un sentido subjetivo de
las partes, ya sea de afección o tradicional, que pertenecen‖ y ―relaciones sociales
asociativas‖ como descansando en ―un ajuste racional de intereses o arreglos con motivos
similares‖.
24

Como se ha sugerido, esta percepción se puede trazar a la obra de Tönnies, quien propone
(en Gemeinschaft und Gesellschaft, 1887)- una clasificación de grupos sociales en dos
grandes categorías: Gemeinschaft — a menudo traducido como comunidad— y que se
refiere a grupos basados en ―sentimientos de pertenencia y lazos mutuos‖, que se sienten
como objetivos a ser mantenidos y Gesellschaft — a menudo traducido como "sociedad" o
"sociedad organizada"— que se refiere a grupos formados en base al interés propio, siendo
por lo tanto, agrupaciones instrumentales a fin de obtener ciertos beneficios u objetivos.
Tönnies agrega que en la realidad pocos grupos son puramente de un tipo o el otro, la
mayoría de los casos siendo una mezcla de ambos aspectos.
25

Entre los aspectos desde los cuales se pueden analizar esos valores compartidos y que
parece necesario destacar aquí están los de Capital social (sociología) y cohesión social.
L.J. Hanifan's fue uno de los primeros en usar el término Capital social -en su ―El Centro
Comunitario en la escuela rural‖ ("The rural school community center"
26
)- definiéndolo como
―No me refiero al edificio o la propiedad personal o dinero, sino más bien a aquello que hace
que esas cosas tangibles sean de importancia en la vida diaria de la gente, es decir, buena
voluntad, sentido de humanidad (fellowship en el original), simpatía mutua y relaciones
sociales entre un grupo de individuos y familias que forman una unidad social... si alguien
entra en contacto con sus vecinos y ellos con otros vecinos, habrá una acumulación de capital
social, que puede satisfacer inmediatamente sus necesidades sociales y que puede crear las
bases de un potencial social suficiente para la mejora substancial de las condiciones de vida
de la comunidad entera. Toda esa comunidad se beneficiara por la cooperación de cada una
de sus partes, mientras el individuo encontrara en su asociación las ventajas de la ayuda, la
simpatía y la compañía de sus vecinos‖ (op. cit, p. 130-131)
El término ―coherencia social‖ es más reciente
27
pero ha tenido una amplia aplicación en
situaciones en la cual una comunidad está integrada por elementos que se
diferencianculturalmente. Cohesión social se refiere al ―adhesivo‖ o atractor que hace que los
miembros de una comunidad o sociedad deseen integrarse o se perciban como miembros una
comunidad a pesar de reconocer -y no solo aceptar pero valorar- diferencias entre ellos. En
otras palabras, se refiere a la confianza que los miembros de diferentes grupos (por ejemplo,
un grupo minoritario en relación a uno mayoritario) - o individuos que se perciban como
diferente a un grupo- puedan tener que el otro grupo respetara y aceptara sus diferencias, lo
que a su vez promueve la creación o aceptación de valores comunes y la integración a un
grupo más amplio. Así, por ejemplo, en el 2003, el Runnymede Trust proclamo el ―Año de la
Cohesión‖, en el contexto de, por un lado, integrar inmigrantes musulmanes al resto de la
población del Reino Unido al mismo tiempo que, por el otro, posibilitar la mantención por esos
inmigrantes de sus percepciones culturales y religiosas, etc. La sugerencia es que las
comunidades modernas no solo no pueden sino exhibir Diversidad cultural sino que se
benefician de ella, en la medida que tal diversidad incrementa las alternativas u opciones
disponibles -y aceptadas- para enfrentar problemas y situaciones cada día más complejas.
Así se puede sugerir que ambos conceptos representan dos caras complementarias de una
comunidad real. Mientras Tönnies mismo solo contemplo los aspectos cohesivos tanto a nivel
comunitario como social (considerando el conflicto social como una patología, lo que es
enfatizado por la idea de capital social) la realidad es que toda comunidad tendrá algunas
contradicciones y tensiones, conflictos que pueden, si son manejados apropiadamente, tal
como la propuesta de "cohesión social" implica, ser instrumentos no solo de cambio sino
también de mejoramiento.
Un otro aspecto que conviene destacar es la extensión física de la comunidad. Muchos
consideran que estas comunidades existen en alguna locación más o menos específica o
restringida. Por ejemplo Joseph E. Stiglitz escribe: ―Los mercados, gobiernos e individuos son
tres de los pilares de una estrategia de desarrollo exitosa. Un cuarto pilar son las
comunidades, gente trabajando juntos, a menudo con ayuda del gobierno o ONGs. En muchos
países en desarrollo, mucha de la acción colectiva importante es a nivel local.‖. (Esa
"localización", puede, sin embargo, extenderse a un país, sub-continente, continente o incluso
el mundo entero (como en Comunidades de las Naciones). Sin embargo, esta concepción de
comunidad como poseyendo una locación especifica ha comenzado a cambiar, con la
introducción de las comunidades virtuales).
Estas tensiones mencionadas dan origen a problemas tales como el que afecta al
proyecto Pascua Lama de la empresa minera Barrick Gold,, en los bordes
entre Argentina yChile, proyecto en el cual los máximos mandatarios de esos países han
otorgado una concesión sobre la base que será de conveniencia para las comunidades de
esos países, dado que " movilizará recursos cercanos a los US$ 3 mil millones y que generará
-en su etapa de levantamiento- unos 5 mil empleos, que se harán permanentes para 1.600
personas por a lo menos 25 años, tiempo calculado de vida útil para la mina ubicada en la
cordillera entre las provincias de Huasco en Chile y San Juan en Argentina."
28
y, por el
otro, Sara Larraín -Directora del Programa Chile Sustentable- recuerda que el "Ministerio de
Finanzas de Noruega se deshizo de las acciones (140,5 millones de euros) que tenía de esta
empresa, sobre la base de la recomendación del tribunal ético de su Fondo de Pensiones,
debido a los "severos daños ambientales" causados por la compañía." y sugiere que los
"habituales engaños, impresentables prácticas ambientales- y el hecho de que
la Conama haya reconocido en el pasado que menos de 20% de las exigencias para las
aprobaciones ambientales son fiscalizadas, cabe preguntarse por qué deberíamos confiar en
Barrick y qué salvaguardias tiene el Estado para hacer valer el Estado de Derecho"
29
La falta
de confianza que Larrain hace referencia no está relacionada realmente a Barrick -que otra
cosa se espera de una empresa privada que la promoción y maximación de sus intereses?
esa es, después de todo, la obligación legal de los directores empresariales- sino una falta de
confianza en la capacidad -y quizás voluntad- del Estado de promover y salvaguardar los
intereses del resto de la comunidad, tales como son expresados en la ley. Ese es uno de los
aspectos fundamentales al que el concepto de "coherencia social" hace referencia.
Similarmente, por un lado el ex-alcalde de la zona en el lado chileno (Huasco) denuncia a los
opositores como "afuerinos": ―personas que no conocen del quehacer diario de la
provincia‖,
30
mientras por el otro, los representantes de la "Comunidad Agrícola
Indígena Diaguita Los Huascoaltinos" solicitan que les sean reconocidos sus derechos legales
"ancestrales": "Somos herederos de los territorios de los diaguitas prehispánicos, tierras que
en el periodo colonial – 1750 - se conocieron como el Pueblo de Indios de Huasco Alto, las
que nuestros antepasados en el año 1903 lograron salvaguardar inscribiéndolas como
propiedad ancestral indígena. En el año 1997, el Ministerio de Bienes Nacionales efectuó el
saneamiento de las tierras comunitarias que abarcan todo el valle del río del Tránsito,
desde Alto del Carmen hasta el límite con la república argentina en la Cordillera, gestión
realizada en virtud del DFL Nº 5. En la actualidad nuestra comunidad ha acordado por la
unanimidad de sus miembros que las 390.000 hectáreas de la Estancia de los Diaguitas
Huascoaltinos sean registradas como tierras indígenas y sometidas a la protección de la Ley
Indígena"
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Situación actual[editar]
Es a partir de consideraciones como esas que Vercelli sugiere una redefinición del concepto
de bienes (Para esta obra el concepto de 'bien / bienes' indica aquello que tiene [o puede
tener] un valor, un interés, una utilidad, un mérito y que, a su vez, recibe [o puede recibir]
protección jurídica.) (Vercelli, op. cit. pp 34) y propone una concepción tripartita de ―bienes
comunes‖ basada en: Primero: la 'calidad' de los bienes. - Segundo: las 'leyes aplicables' a
cada bien. Tercero: el 'carácter' que pueden adquirir los bienes (Vercelli, op. cit. p 36-37).
La 'calidad' como sistema de clasificación se deriva de la concepción del sistema legal romano
y se refiere a las características que definen la constitución, de los bienes, su composición
básica, elemental, o alternativamente, a aquello que permite juzgar su valor en alguna de sus
formas. Se basa en criterios absolutos y naturalistas, por ejemplo, un río es, por definición,
agua corriente, y, como tal, ningún individuo lo puede poseer sin que deje de ser río como tal.
Lo mismo se puede decir de animales salvajes o peces en el mar. Igual se puede decir de
cosas comunales: la fuente de agua de la ciudad no puede ser propiedad individual de algún
individuo sin que deje de ser ―de la ciudad‖. Esta clasificación tradicional permite ubicar los
bienes dentro de una arquitectura jurídico política concreta (por ejemplo, aquellas derivadas
del derecho romano) y, de allí, determinar cuáles serán las leyes aplicables, sin embargo,
conviene considerar que estos criterios absolutos se han relativizado debido a constantes
tensiones, negociaciones y luchas por la clasificación, acceso y control de los bienes. En la
actualidad, la clasificación básica general de los bienes es entre bienes físicos o materiales y
bienes no físicos o intelectuales..
A la calidad material y la calidad intelectual descritas se le aplican leyes que corresponden a
diferentes ramas jurídicas. Por ejemplo, a los bienes materiales se les aplican las leyes que
expresan los 'derechos de propiedad' o dominio', mientras que a los bienes intelectuales se les
aplican los 'derechos intelectuales'. Esta diferencia inicial tiene importantes consecuencias
jurídicas, dado que afecta directamente las formas en que se regulan las relaciones entre las
personas dentro de los sistemas jurídico-políticos. Específicamente, regula las relaciones que
tanto personas como los diferentes grupos sociales pueden mantener con los bienes.
Una vez definida tanto la calidad de un bien [material e intelectual] como definidas o decididas
las leyes aplicables en cada caso, es necesario considerar el 'carácter' que pueden adquirir
estos bienes, es decir, el conjunto de circunstancias, formas o estilos distintivos que les son
atribuidos. Esto incluye el conjunto de signos, marcas, sellos, etc, que se imprimen o
depositan sobre un bien. Es decir, el carácter de un bien permite definir el significado social de
cada bien, el conjunto de circunstancias y percepciones que lo rodean, sus condiciones de
producción, sus soportes legales y/o sociales, sus formas de circulación, acceso o
disponibilidad, etc.
A partir de lo anterior Vercelli propone una clasificación de los bienes comunes, primero en un
división entre los bienes materiales (aquellos que en la actualidad se caracterizan por ser
limitados, finitos, agotables, consumibles, depre-dables, que compiten unos con otros y están
basados en una economía de la escasez) y, segundo, los intelectuales (ilimitados, infinitos,
inagotables, no consumibles, no depre-dables, bienes que no entran en contradicción entre sí
y que están basados en una economía de la abundancia, que son comunes puesto que
cualquier integrante de una comunidad puede disponer de ellos de forma directa, inmediata y
sin mediaciones.) y posteriormente en las siguientes categorías:
 Bienes materiales privados: Aquellos que tienen un propietario único y definido. Vale
decir, cuando una persona [física o jurídica, incluyendo el estado] es el titular de sus
derechos exclusivos de propiedad.
 Bienes materiales públicos: Aquellas cosas que estando bajo titularidad de un Estado
[Nacional, Provincial o Municipal] se consideran pertenecientes a toda la comunidad por
medio del sistema de representación política. Si bien el destino de estos bienes es el uso
público, el ejercicio de los derechos sobre el bien queda siempre sujeto a la
reglamentación gubernamental que lo habilite, admita y, sobre todo, que lo gestione.
 Bienes materiales comunes: Aquellos que surgen de una situación de comunidad - que
puede estar más o menos determinada- El carácter común puede surgir 'por defecto' de la
legislación o 'por contrato' a través de la autonomía de la voluntad. El carácter común se
da por 'defecto' cuando surge de la legislación y se aplica a la generalidad de los casos y
su situación de comunidad es bastante indeterminada.
 Obra o bien intelectual privativo: Aquel cuyo autor o titular derivado mantiene la reserva
de todos sus derechos de autor y no permite a los usuarios, o a la comunidad en general,
más usos que los reconocidos como excepciones y limitaciones a sus derechos en las
leyes [por ejemplo, el derecho de cita, usos justos, honrados].
 Obra intelectual publica: Aquellas producida por un Estado o, en términos técnicos,
creada por las personas físicas bajo relación de dependencia y en cumplimiento de sus
funciones gubernamentales o administrativas.
 Obra intelectual común: Aquella que ofrece a los usuarios y miembros de las
comunidades de forma directa, inmediata y sin necesidad de solicitar permiso, la
posibilidad de acceder, usar, copiar, distribuir y disponer de ella de acuerdo a mayores o
menores limitaciones. De acuerdo a esas limitaciones, las obras intelectuales comunes
pueden ser abiertas o libres.
 Obras intelectuales comunes abiertas son aquellas que, al momento de ser
compartidas con las comunidades, sus autores o titulares derivados han decidido limitarlas
en función de la explotación comercial o a la capacidad de generar obras derivadas sobre
esa obra.
 Obras intelectuales comunes libres son aquellas que, al momento de ser compartidas
con las comunidades, sus autores o titulares derivados han decidido liberarlas, es decir,
permitir que los usuarios puedan usar la obra intelectual con cualquier propósito o
finalidad, que puedan estudiarla y adaptarla a sus necesidades, que puedan copiar las
obras y distribuirlas y que puedan derivar la obra y publicar estas obras derivadas.
Generalmente incluyen una condición que las obras derivadas de la obra original
continúen también bajo la misma licencia o que continúen teniendo el mismo carácter
común libre.
.1.3.2 Bienes públicos y bienes comunes

El servicio de la Defensa Nacional de cualquier sociedad es considerado en la ciencia económica
como un bien público puro, es decir, aquel una vez producido, todos los integrantes de la sociedad
tienen acceso y de manera simultánea a dicho servicio, es decir, en todo momento pueden hace
uso del mismo.
Un bien público puro, además, se caracteriza por cumplir dos principios básicos: (a) No exclusión y
(b) No rivalidad en el consumo. El primero de ellos se refiere a que ninguna persona perteneciente
a la sociedad en la cual se otorga el bien o servicio se quede sin recibirlo, mientras que el segundo
obliga a que cualesquiera de lo beneficiarios puede disfrutarlo sin que otros, también con derecho,
dejen de hacerlo por falta de capacidad de atención del sistema.
Un ejemplo de bien público ―no perfectamente puro‖ es el conjunto de calles y plazas de una
ciudad, pues todos los ciudadanos de un país tienen derecho a caminar o pasear por ellas
libremente, pero no todos podrían ocuparlas simultáneamente. De intentar hacerlo, se produciría
un problema de congestión. Vemos que las calles y plazas constituyen un ejemplo de bien público
pero no puro, como sí el caso de los servicios de la Defensa Nacional. Se da la paradoja de que,
incluso, personas pacifistas que no gustan de los ejércitos, se ven ―beneficiadas‖ por un servicio
que se otorga a todos los integrantes de una nación por igual.
En otras palabras, la rivalidad en el consumo se produce cuando el uso de dicho bien por una o
más personas impide que sea disfrutado por otras personas o grupo de personas. Los bienes
privados son tanto excluibles como rivales, mientras que los públicos puros presentan
características diametralmente opuestas, no son ni excluibles ni rivales.
Una interesante discusión sobre este punto aparece en un libro del economista Gregory Mankiw,
quien incorpora un cuadro como el Nº 2.2 en su análisis. En este cuadro incluye la protección
contra incendios como un monopolio natural, algo que resulta curioso para un país como Chile en
que los bomberos son voluntarios y no cobran, como un monopolio tradicional, por sus servicios.
Señala que cuando un bien esexcluible pero no rival, se dice que hay un monopolio natural de ese
bien. Explica y pone de ejemplo el caso de la protección de incendios de una pequeña ciudad, en
que es fácil excluir a una persona del uso de ese bien, pues la compañía de bomberos podría
permitir que una casa particular se queme. Sin embargo, los bomberos esperan mucho tiempo
antes de que se produzca un incendio -en el caso de una ciudad pequeña- por lo que la protección
de un hogar es muy improbable que reduzca la protección de otros. Concluye que una vez la
ciudad haya pagado por el parque de bomberos, el coste adicional de proteger un hogar es más
pequeño. 1
Cuadro Nº 2.2
Exclusión y rivalidad en el consumo de bienes privados, monopolios naturales,
recursos comunes y bienes públicos
¿Rival?
SI NO



¿Excluibl
e?

SI
Bienes privados
 Helados
 Ropa
 Carreteras de peaje
congestionadas
Monopolios naturales
 Protección contra
incendios
 TV por cable
 Carreteras de peaje no
congestionadas

NO
Recursos Comunes
 Peces del océano
Bienes Públicos
 Defensa nacional
 Medio ambiente
 Carreteras sin peaje
congestionadas
 Conocimientos
 Carreteras sin peaje no
congestionadas

uente: Mankiw, Gregory, Principios de Economía, (Principles of Economics, Harcourt Brace &
Company, 1998), McGraw Hill Interamericana de España, p. 210, México, Julio de 1999.
Los bienes o recursos comunes corresponden a bienes que son rivales pero no excluibles. Se trata
de bienes que están a disposición de todo el que quiera utilizarlos, pero presentan el fenómeno de
escasez: el uso de ellos por parte de un individuo disminuye la utilización por parte de otro. De
acuerdo a esto, los bienes comunes nos presentan un nuevo dilema, pues una vez suministrado el
bien, las autoridades tienen que decidir cuánto es lo que se debe utilizar.2
El concepto de bien propiedad de común también lo trata el cientista ambiental Tyler Miller Jr. Este
autor define un recurso de propiedad común como aquél al que las personas tienen un acceso libre
e ilimitado, y del cual todo usuario puede sustraer o degradar el abastecimiento disponible para
otros usuarios. Explica que es casi imposible restringir el acceso a estos recursos comunes, los
cuales pueden ser contaminados con facilidad (aire, aguas internacionales) o ser sobre explotados
(caza de ballenas, aves migratorias, etc.). 3
La pregunta que me parece oportuna considerar, a la luz de los conceptos de bienes públicos y
bienes comunes, se refiere a: ¿Cuál es el rol de las Fuerzas Armadas con relación al desarrollo y
adecuado resguardo de los bienes comunes?. Para responder a esto es necesario aclarar el nexo
que existe entre lo que los economistas y otros científicos sociales entienden
como externalidades y su relación con la llamada tragedia de los bienes comunes.

2.1.3.3 Externalidades

Las externalidades, también conocidas como exterioridades o efectos difusión, corresponden a
costos o beneficios que surgen en un proceso productivo y que afectan a terceros pero no son
debidamente pagados. Las externalidades pueden ser negativas o positivas, según sean costos o
beneficios respectivamente. El ejemplo clásico de externalidad negativa es la contaminación de un
río por una fábrica que vierte deshechos o residuos industriales líquidos (riles), pues
eventualmente genera un costo a quienes puedan utilizar las aguas más abajo y que,
naturalmente, no es cancelado. 1
Las externalidades positivas, lamentablemente menos frecuentes que las primeras mencionadas,
son aquellas que producen un beneficio a terceros, como las campañas de vacunación o de
prevención de accidentes que efectúan los gobiernos. En este caso, si las personas son
vacunadas o alertadas ante posibles accidentes, existirá un beneficio de difícil cuantificación por el
hecho de que otras personas no se contagien o no sufran desgracias por alcance en caso de
accidente. 2
La paradoja de la tragedia de los bienes comunes relaciona los dos temas que hemos examinado
anteriormente. Por una parte la existencia de bienes comunes y la presencia de externalidades
provoca una tendencia al agotamiento de un recurso renovable. En un interesante ejemplo
analítico, Mankiw se refiere al caso de un pequeño pueblo medieval en el cual una actividad
económica importante pudo haber sido la cría de ovejas. Estos animales pasaban la mayor parte
del tiempo pastando en las tierras que rodeaban el pueblo, cuya propiedad era de carácter
colectivo, es decir terrenos comunales. A medida que pasaba el tiempo, el número de habitantes y
de ovejas iba en aumento, lo que generaba un crecimiento en la demanda por carne, lana y pastos
para los animales. El exceso de cría de ovejas afectaba la fertilidad de las tierras, por lo que la
próspera industria lanera desapareció y muchas familias perdieron su fuente de ingresos.3

Bien público

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Un bien público es, desde el punto de vista jurídico, aquél que pertenece o es provisto por
el Estado a cualquier nivel: gobierno central, municipal o local a través de empresas estatales,
municipales y, en general, a través de todos aquellos organismos que forman parte del sector
público. Desde el punto de vista económico, es "un bien que está disponible a todos y del cual
el uso por una persona no substrae del uso por otros".
1

Índice
[ocultar]
 1 Concepto jurídico
 2 Concepto económico
o 2.1 No rivalidad
o 2.2 Principio de exclusión
o 2.3 Ejemplo
o 2.4 Bienes mixtos
o 2.5 El problema del polizón
 3 Referencias
 4 Bibliografía
 5 Véase también
 6 Enlaces externos
Concepto jurídico[editar]
Esta concepción se remonta al Derecho romano, en el cual la Res publica ('cosa pública' o
'administración, asuntos políticos en general') hacia referencias a las propiedades de
la Antigua Roma o sus ciudadanos en conjunto -tales como las fuentes de agua de la ciudad,
las calles, etc. La influencia de esta acepción se ha extendido con algunas modificaciones
hasta el presente, por ejemplo, Andrés Bello escribe (en relación a los ―bienes
nacionales‖): “Si además su uso pertenece a todos los habitantes de la nación, como el de las
calles, plazas, puentes y caminos, el mar adyacente y sus playas, se llaman bienes nacionales
de uso público o bienes públicos”.
2
Nótese que en esa definición Bello utiliza dos criterios: la
propiedad es estatal, el usufructo es general a los habitantes.
En el presente esta concepción perdura principalmente en la tradición Legal, la de la Ciencia
política y la de la Economía política. Así, en esas áreas en general se entiende pordominio
público el conjunto de bienes y derechos de titularidad pública, destinados al uso público.
Concepto económico[editar]
En la economía contemporánea el significado del término es diferente. Una definición que
corresponde al sentido generalmente aceptado de bien público o bien público puro(James M.
Buchanan) en esa disciplina, es ofrecida por Elinor Ostrom: Un bien que está disponible a
todos y del cual el uso por una persona no substrae del uso por otros.
3

Esto se expresa en términos técnicos diciendo que el bien en cuestión es un bien
económico cuya naturaleza conlleva que es no rival y no excluyente. Un bien es no rival
cuando su uso por una persona en particular no perjudica o impide el uso simultáneo por otros
individuos -por ejemplo: una señal de Radio (medio de comunicación)- y es no excluyente
cuando no se puede impedir su usufructo por usuarios potenciales o reales.
Muchos economistas clasificarían los bienes públicos como siendo un caso especial o
subcategoria de los bienes comunes.
4
Sin embargo, conviene notar que la definición
estrictamente no hace referencia al sistema de propiedad: un bien sera de uso público -en
esta concepción- irrespectivamente de quien lo posea, siempre y cuando su uso “esté
disponible a todos y del cual el uso por una persona no substrae del uso por otros”. Por
ejemplo -aun cuando no el mejor- la señal de radio mencionada está disponible a quien sea
que tenga acceso a un receptor, pero la propiedad de la empresa emisora no es
necesariamente ni comunal ni estatal.
Véanse también: Interés público, Bienes nacionales y Bienes comunales.
No rivalidad[editar]
La rivalidad en el consumo de un producto implica que el consumo por parte de un individuo
impide el uso por otros. Por ejemplo, el uso de un martillo por alguien impide que sea usado al
mismo tiempo por algún otro -a pesar que ese otro lo podría usar en el futuro- Algunos bienes
rivales son, adicionalmente, consumibles: Así, si un individuo se come un pastel, no queda
pastel para ningún otro, ya que ya se lo comió. En ambos sentidos, el uso de un bien rival
reduce la disponibilidad para otros.
Se dice que no existe rivalidad en el consumo de un producto o servicio, cuando el consumo
que un individuo realiza de ese bien no impide ni reduce la cantidad disponible para el
consumo de otras personas. Por tanto, de manera simultánea o no, varios individuos pueden
consumir las mismas unidades del bien sin que se resienta el consumo de los otros.
La Defensa nacional constituye el ejemplo más claro de ausencia de rivalidad en el consumo
de un producto. La defensa nacional entendida como garantía y protección frente a un
hipotético enemigo exterior, es un bien que ofrece el Estado a la ciudadanía y alcanza por
igual a todos los ciudadanos del territorio y el que un individuo de un país esté protegido por
la defensa nacional, no implica menores garantía para otro ciudadano. La no rivalidad en el
consumo de la defensa nacional no implica que todos las personas valoren internamente por
igual el servicio, de hecho es muy probable que las demandas de defensa nacional sean muy
variadas entre los habitantes de un territorio. Lo que la no rivalidad significa es que la
existencia de un ejército equipado significa una garantía igual para todos ciudadanos del
país.
5

Hay algunos bienes no rivales que presentan un punto de saturación, es decir, un punto en el
cual el consumo aumenta y sí se perjudica a los otros consumidores. Cuando se pasa el punto
de saturación el bien deja de ser puro. Un ejemplo son las autopistas, cuando llegan a estar
congestionadas los conductores se ven perjudicados.
Principio de exclusión[editar]
El principio de exclusión tiene que ver con la imposibilidad de excluir del consumo de un
producto a determinadas personas. Las razones de la imposibilidad pueden ser físicas o
económicas. La baja capacidad de exclusión implica que o es imposible o muy difícil prohibir el
consumo de un bien a otros individuos. (se ha alegado que todo bien es excluible, si se está
dispuesto a tomar las medidas necesarias y costearlas. Igualmente, se ha sugerido que
cualquier bien seria no excluible, si se está dispuesto a hacer cualquiera sea lo necesario para
obtenerlo .. y atenerse a las consecuencias. Esto enfatiza que el concepto es relativo a
consideraciones legales y sociales)
Ejemplo[editar]
Un ejemplo típico de bien público es la defensa nacional, ya que todos los ciudadanos están
protegidos y el hecho que un individuo de un país esté protegido no reduce la protección para
otro ciudadano. Se diferencian de los bienes libres, como el aire limpio, en que estos últimos
no son bienes económicos.
Otros ejemplos son los fuegos artificiales que brinda el gobierno en fechas patrias, la luz de un
faro que indica la distancia a la orilla del mar, plazas públicas, monumentos públicos, etc
James Tobin sugiere que el dinero moderno es una institución social y un bien
público
6
(ver Chartalismo).
Bienes mixtos[editar]
Obviamente, estas definiciones teóricas a veces son difíciles de aplicar al mundo real, puesto
que estrictamente no hay ningún bien que no pueda ser derivado a algún nivel de producción
o consumo mercantil. Por ejemplo, una calle, puente, etc, pueden ser tanto construidos como
administrados de manera privada (por ejemplo, con pagos de peaje). Sin embargo,
los economistas no solo piensan que algunos bienes del mundo real se aproximan mucho a
estas definiciones, lo suficiente para que estas tengan sentido pero observan que de hecho
algunos bienes y servicios son tanto producidos como administrados y usufructuados en la
manera descrita.
El problema del polizón[editar]
Artículo principal: Problema del polizón
La consecuencia más importante de que en los bienes públicos concurran las dos
características citadas de la no rivalidad de su consumo y la imposibilidad de aplicar el
principio de exclusión es que la producción o suministro de estos bienes se enfrentan con el
denominado problema del polizón o de los consumidores libres de carga (free riders en
inglés). Al no ser factible la exclusión, la producción de los bienes públicos se encuentra con el
problema de que una vez que acontece ésta beneficia por igual tanto a aquellos consumidores
que cooperen en su financiación como a aquellos consumidores que no lo hagan. Los
polizones son, en definitiva, aquellos miembros de un colectivo que amparados en las
características de los bienes públicos, se benefician de la producción de los mismos sin
contribuir a su financiación.
La existencia de estos consumidores polizones inahabilita al mercado para la asignación de
los bienes públicos y constituye una manifestación de fallo de mercado

Características de los bienes públicos

La esencia de un bien público, es decir, la característica que le distingue de otro que no lo sea
son dos propiedades, que sea no rival y no excluyente. Que sea no rival significa que el uso
y/o disfrute por parte de un usuario adicional no suponga una limitación para el uso y/o disfrute
de un usuario que ya hace uso de él, como por ejemplo una señal de radio, que permite a
distintos usuarios escuchar la sintonía en el mismo momento.
Un ejemplo de bien rival sería un coche, puesto que cuando lo usa uno de nosotros, otro
usuario no puede hacerlo al mismo tiempo, o el consumo de una porción de tarta cuando solo
contamos con una, ya que al comerla uno de los comensales, disminuye la cantidad disponible
para el resto.
Que sea no excluyente, quiere decir que no es posible discriminar qué usuarios lo
disfrutarán y quiénes no mediante los precios, puesto que estos no tienen precio, y cualquier
usuario que lo desee puede acceder al uso y disfrute del mismo, con independencia de que
estos contribuyan o no a su mantenimiento y/o protección. Algunos ejemplos son el viento, la
arena de la playa o el olor de un exquisito pastel al pasar por una panadería.

Los bienes públicos en nuestras vidas

El ejemplo más común de bien público es la defensa nacional, un servicio de protección
garantizado y gestionado por el Estado de la nación, que nos protege frente a amenazas
externas, bridándonos a todos nosotros el servicio, y para el cuál es muy difícil excluir a un
usuario en concreto.
Un ejemplo de por qué no podemos excluir a un usuario en concreto es el siguiente,
pensemos en que en nuestro país comienza un conflicto armado contra otra nación, el Estado
trataría de protegernos mediante la defensa nacional, defensa que sería prácticamente
imposible negar al vecino del tercer piso de un edificio, y proteger al mismo tiempo al resto
de los vecinos de la comunidad.
Respecto a este Concepto hay que tener muy claro que no por el hecho de que un
determinado bien o servicio lo administre el Estado, se trata de un bien público, solo que estos
son gestionados por la administración porque de lo contrario nadie tendría incentivos para
hacerlo.
Debiendo distinguirlos de los bienes públicos impuros, bienes que provee el Estado así
como instituciones privadas que pueden llegar a limitarse, a reducir su cantidad disponible o a
verse mermada su calidad, y que se ejemplarizan perfectamente en la educación.
Supongamos que un estudiante asiste a más clases que el resto de los compañeros de su
titulación, hecho que no provoca que la cantidad de educación percibida por los demás
disminuya, por lo que en principio no hay rivalidad en el consumo, siempre y cuando este
hecho sea individual y aislado, pero si este ‗fenómeno‘ se extiende, podemos llegar a un punto
de masificación de las universidades, y por tanto disminuir la calidad de la enseñanza
disponible para el resto.
Una de las confusiones más extendidas al respecto es por ejemplo la Sanidad Pública, un
servicio de naturaleza económica privada, y que en cuyo consumo se pueden excluir a
determinados usuarios, a la par que es rival, porque si se tienen recursos para hacer una sola
intervención quirúrgica no podemos operar a dos pacientes al mismo tiempo. Siendo otro
debate el hecho de que este bien sea provisto por el Estado, ya sea por las externalidades
positivas que genera, el impacto social, o razones de otro tipo.
Otra cuestión que no siempre queda clara es la confusión entre los bienes públicos impuros y
losbienes públicos preferentes, que no son bienes públicos puesto que no reúnen ninguna
de sus dos características, siendo más bien bienes de naturaleza privada, algunos ejemplos
son la sanidad, la educación, la vivienda o los alimentos. Bienes que generan externalidades
positivas a la sociedad, y que si no se gestionasen por el Estado no se podrían proveer en una
cantidad óptima por parte del sector privado, constituyendo uno de los ‗fallos de mercado‘ más
significativos.
Principales problemas de sostenibilidad

Los bienes públicos necesitan de una gestión pública y de un estricto mecanismo
de controlque garantice su uso y disfrute, así como su sostenibilidad. Para garantizar esto
último, debe instrumentalizarse un sistema de derecho y de garantías lo suficientemente
represivo como para que todos los usuarios del mercado se impliquen en dicha tarea.
Por ejemplo, si no respetamos los bosques, los mares o el medio ambiente, podemos excluir a
los futuros habitantes del planeta del uso y disfrute de dichos bienes. Por ello, se
debe legislar en este sentido, y garantizar el respeto a las normas en pro de la consecución
de este fin.
Otra de las problemáticas más extendidas al respecto es el Problema del Polizón, o ‘free
rider’ en la lengua anglosajona, y que reza que es difícil excluir del servicio a quién o quienes
no contribuyan al esfuerzo colectivo para su mantenimiento. Un ejemplo, al hilo de esta
cuestión sería el uso de las autopistas públicas por parte de aquéllos ciudadanos que no
pagan sus impuestos en tiempo y forma, proporcionando un daño económico y de
disponibilidad de los recursos públicos a quienes si contribuyen a su financiación.
Este problema supone un ‗daño‘ tremendo para los intereses colectivos, porque al esquivar
estosusuarios ‘gratuitos’ el esfuerzo colectivo para su financiación o mantenimiento, supone
que esta carga no satisfecha incrementará el esfuerzo que los ciudadanos contribuyentes han
de satisfacer para garantizar su viabilidad.
Perspectivas, viabilidad y conclusiones

En los últimos años, en la medida que se han ido agudizando los problemas fiscales y
presupuestarios de los Estados, han ido tomando impulso ciertas iniciativas en contra de la
colectividad de las cargas tributarias, olvidando algunos que las cargas públicas se basan en
dos principios, la equidad y la igualdad. No contemplando que aunque no se demanden
servicios educativos o sanitarios por parte de algunos usuarios potenciales, todos utilizamos
en mayor o menor medida el transporte público, la red de carreteras y la defensa nacional.
Por todo ello, los gobiernos deben promover una gestión a largo plazo y sostenible de los
bienes públicos para no caer en este engaño, máxime cuando estos escapan al mercado, y
si no se cuidan, pueden llegar a desaparecer.