Cristina reconoce y paga

Deuda ilegítima


02/06/2014 | Revista Norte
Acuerdo con el Club de París: Fin del ciclo para una deuda ilegítima.
Fabiana Arencibia / RED ECO /
A partir del acuerdo cerrado en la madrugada de hoy con el Club de París se termina el ciclo de cancelación de
deuda de origen ilegítimo gestada en forma fraudulenta durante la dictadura cívico-militar. Pero también se
legalizan los canjes realizados por los posteriores gobiernos democráticos. Esto ocurre aunque existan
investigaciones y causas judiciales abiertas e incluso fallos de la Justicia que declaran la ilegalidad de esa deuda
de facto y de los posteriores procesos de (des)endeudamiento.
El gobierno argentino acaba de reconocer ante el Club de París una deuda que fue contraída en un cincuenta
por ciento por la dictadura y que además está sujeta a una investigación por parte del Juzgado en lo Criminal y
Correccional Federal N° 2, a cargo del Dr. Sebastián Roberto Ramos.
El ministro de Economía, Axel Kicillof, que encabezó las negociaciones, manifestó al finalizarlas: “Con el acuerdo
alcanzado hoy, Argentina cierra un capítulo más de la triste historia del sobreendeudamiento que condujo,
inevitablemente, al default”.
Este camino, que se inició con la primera reestructuración de la deuda en 2005, el pago al contado de 9.810
millones de dólares al FMI en 2006, un nuevo canje en 2010 y los últimos pagos a las empresas con laudos en el
CIADI en 2013, ha sido parte de la estrategia del llamado “desendeudamiento” adoptada por el actual gobierno:
cambiar deuda vieja mayoritariamente ilegal por nueva deuda, ahora legitimada en un ciento por ciento.
El monto consolidado (capital e intereses) al 30 de abril, reconocido como deuda a 15 de los 19 países que
integran este foro informal de prestamistas internacionales, asciende a 9.700 millones de dólares. La misma era
de 1.880 millones en 2001 y por sucesivos cambios en las cotizaciones de las monedas en que está contraída
(mayoritariamente en euro y yen) trepó a cerca de 6.500 millones en 2006. El resto lo constituyen intereses.
El acuerdo consiste en cancelar la totalidad en 5 años. El primer pago será de 650 millones de dólares en julio
próximo, luego otro por 500 millones en mayo de 2015 y el próximo en mayo de 2016 por 1150 millones. El
resto se cancelará entre 2017 y 2019. La tasa de interés pautada es del 3% anual para los saldos de capital
durante esos 5 años. Lo que no se reveló es si los pagos serán en efectivo o con la emisión de nueva deuda
(bonos).
El acuerdo también establece un pago mínimo en cada año al que podrán adicionarse otros pagos en caso de
que los países integrantes del Club incrementen sus inversiones en Argentina. Si las inversiones no se concretan,
los pagos se extenderán dos años más (totalizando 7) con un aumento del costo financiero de alrededor de un
1% adicional en total.
Los miembros del Club de París emitieron un comunicado en el que “dan la bienvenida a los progresos hechos
por la República Argentina orientados a la normalización de sus relaciones con los acreedores, la comunidad
financiera y las instituciones internacionales, tras la crisis del año 2001″.
Por su parte, el ministro de Economía manifestó que el acuerdo “garantiza la sustentabilidad de los pagos de los
compromisos financieros como un todo, es compatible con el perfil de vencimientos que tiene el país en el
futuro y no implica condicionalidad alguna para llevar adelante sus políticas económicas”, y agregó que
“constituye un paso importante para promover la inversión en Argentina”.
Ambas manifestaciones expresan un claro objetivo del gobierno argentino de volver al mercado internacional de
capitales para lo cual priorizó en su momento un lugar en el G-20 antes que abrir la posibilidad a que se
investigase cuál era la deuda genuina.
La gestión kirchnerista ha sido la que más deuda ilegítima canceló de todas las gestiones post dictadura y
también la que ha reanudado un nuevo ciclo de endeudamiento externo.
Tal como lo afirmó públicamente la propia presidenta Cristina Fernández, en su discurso del 26 de agosto de
2013, este es el gobierno que más deuda ha pagado (173.700 millones de dólares en esa década). Aunque
omitió decir que también es el que más deuda ha contraído.
La deuda pública nacional que a mediados de 2005 era de unos 147.000 millones de dólares alcanza hoy, según
los últimos datos disponibles del Ministerio de Economía (30/9/2013), a 201.000 millones de dólares. Esta
deuda no incluye los intereses a pagar, ni cupones atados al PBI, ni deudas de provincias y municipios; tampoco
la deuda con el Club de París que acaba de cerrarse ni la deuda en poder de los holdouts estimada en los 11.000
millones de dólares (capital e intereses).
Además, se incrementa cada año por más de 10.000 millones de dólares (en el 2011: 14.600, durante el 2012:
18.800, en el 2013: sin cifras oficiales aún, se previó un aumento de 12.100, y para 2014 el Presupuesto prevé
un incremento de 12.700)
La mayor parte de la deuda pública es hoy intra-estado. Se le (nos) debe plata a la Anses, al Banco Nación, al
Banco Central y otros organismos estatales. De allí se han sacado los fondos no solo para cubrir gasto social sino
también para pagar deuda. A cambio de eso, el gobierno viene emitiendo bonos que son la nueva deuda del
futuro.
Y en ejercicio de la memoria, recordamos una pregunta que el 25 de mayo de 2012 le hacían públicamente
diversas personalidades al entonces ministro de Economía Hernán Lorenzino: ¿Señor Ministro, por qué pagar
tanto al Club de París?
Se trata de una carta que integrantes de Diálogo 2000 y otras organizaciones sociales defensoras de los
derechos humanos, le entregaron a Lorenzino en la que le pedían que precisara públicamente de qué se trataba
la deuda que el gobierno argentino quería pagarle al Club de París. (1)
“¿Cuáles son los orígenes de las deudas, quiénes se beneficiaron con su contratación y cuánto se ha pagado ya
en concepto de servicios?”, preguntaban el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y las Madres de Plaza
de Mayo-Línea Fundadora Nora Cortiñas y Mirta Baravalle, entre otros firmantes de la Carta.
Allí también afirmaban: “La mitad de la deuda reclamada por el Club de París tiene su origen durante la
dictadura cívico-militar y forma parte de la deuda que ya en el año 2000 fue declarada ‘fraudulenta y arbitraria’.
Incluye créditos recibidos para la compra de armas y equipo militar, créditos para bancos y empresas privadas y
otros que endeudaron a las empresas públicas sin que las mismas recibieran el beneficio de esos ingresos
(…).Todos los reclamos son cuestionados actualmente en sede judicial”.
Nos preguntábamos en una nota que publicamos en Red Eco hace tres años (2) hasta dónde resulta diferente el
canje de deuda por activos físicos (la entrega del patrimonio que hizo el menemismo) del canje de deuda con
activos financieros (la plata del Banco Central, de la Anses y del Banco Nación) que realizó el gobierno actual.
La firma del acuerdo persigue el objetivo de volver al endeudamiento externo con los mismos bancos y
organismos financieros de siempre. Hacia allí vamos a repetir una historia que ya hemos vivido. A la corta o a la
larga el endeudamiento externo nunca ha sido una solución para el desarrollo ni para la independencia
económica.
Recurrir al mercado de crédito externo cuando hay fuentes locales de financiamiento (las ganancias exentas de
la actividad financiera y de la explotación minera, las “corpos” que la “juntan con pala” y que el actual gobierno
señala en cada oportunidad que se le presenta) nunca nos ha llevado a buen puerto.
“Esto es reestructuración de la deuda iniciada, contra viento y marea y contra todos los pronósticos, por el
Presidente Kirchner (…) es el pago al Fondo Monetario Internacional (…) Es también la otra parte de la
reestructuración que se realiza durante mi primer gobierno. (…). Todo esto se ha hecho pagando rigurosamente,
sin acceso al mercado de capitales, con recursos de los argentinos”, decía la presidenta en agosto de 2012
cuando se terminó de pagar el BODEN2012.
Luego vinieron varios deberes cumplidos por parte de este gobierno para volver a acceder a ese mercado; al que
hoy tanto el gobierno como los países poderosos (para poder hacer sus negocios con mayor tranquilidad)
festejan que Argentina regrese.
Acordamos con ambos conceptos de ese discurso de la presidenta. Rigurosidad en los pagos (este es el gobierno
que más deuda ha cancelado) y utilización de los recursos de los argentinos. Aunque en esto último no creemos
que “los” argentinos seamos “todos” realmente. Nos preguntamos sobre qué parte del pueblo recae y recaerá
el peso de este (des) endeudamiento.-
Notas:
1) Texto completo de la Carta
2) La nueva deuda

CARTA
Todavía queremos saber de qué se trata: Pedido abierto al Ministro de Economía para que explique cuáles son
las deudas que Argentina quiere pagar al Club de París
Buenos Aires, 25 de mayo de 2012
Dr. Hernán Lorenzino
Ministro de Economía
Gobierno de Argentina
S / D
De nuestra consideración,
Agradecemos el hecho de que su colaborador, el Secretario de Finanzas Adrián Cosentino, nos haya respondido
la carta que le dirigimos a Ud., solicitando informaciones precisas y puntuales acerca de los reclamos de deuda
que el gobierno argentino busca pagar a los países integrantes del Club de París, mediante diversas
negociaciones desde hace por lo menos septiembre 2008, cuando la Presidenta firmó el decreto 1394/08 aún
vigente, autorizando su cancelación.
No obstante, la respuesta recibida no satisface nuestro derecho a la información, un derecho, reiteramos, de
toda la ciudadanía, que hace al correcto funcionamiento de la democracia y más aún cuando se trata de
exigencias de pago contra los recursos públicos – nuestro esfuerzo y patrimonio – y con consecuencias directas
para nuestro presente y futuro. Tampoco encontramos adecuadas o conforme a la justicia, las explicaciones
ofrecidas.
Es por eso que en este nuevo 25 de mayo, fecha que nos empuja siempre a actualizar el levantamiento contra
toda forma de dominación, insistimos con nuestro derecho a saber ¿cuáles son los orígenes de las deudas que el
gobierno argentino pretende pagar a los países del Club de París, quiénes se beneficiaron con su contratación y
cuánto se ha pagado ya en concepto de servicios? Hoy como ayer, queremos saber de qué se trata. Porque no
queremos que el pueblo argentino siga pagando una deuda que no contrajo,por la que no fue consultado, que
no lo benefició y que además, como un argumento para su pago se esgrime la expresa intención de volver a
endeudarse.
En concreto, volvamos sobre algunas de las preguntas que siguen sin respuesta adecuada desde nuestra
solicitud anterior. El Sr. Cosentino nos escribió que según los registros de deuda del Ministerio de Economía
argentino, al 30 de septiembre de 2011 “el stock de deuda elegible para su restructuración en el marco del Club
París asciende al equivalente de USD 6.471.326.200”, sin incluir “los intereses por mora y punitorios que
contemplan los contratos”. No obstante, hace ya un año, en mayo 2011, voceros calificados del Ministerio de
Economía indicaron a los medios de comunicación que habían llegado a un acuerdo para pagar USD
8.470.000.000, y el mismo Ministerio de Economía ahora a su cargo, reconoció ante la Securities and Exchange
Commission del gobierno de EE.UU., también en septiembre 2011, una cifra similar como deuda pendiente de
pagar a los países que integran el Club de París. Insistimos entonces en querer saber ¿cuál es el monto total de
los reclamos de deuda que el gobierno argentino reconoce ante el Club de Paris?
¿Sería que la diferencia en las cifras se explica por el hecho de que el gobierno está dispuesto a pagar, con los
recursos que el pueblo argentino produce y necesita, un plus de 2 mil millones de dólares solo en concepto de
intereses punitorios y multas por mora? Serían 9 mil millones de pesos – un monto equivalente al presupuesto
nacional paraagua potable, alcantarillado, ecología y medio ambiente, o bien, para vivienda, urbanismo y
trabajo, durante todo el año 2012. Si es así, mientras otros países negocian reducciones de deuda con el Club de
París, quisiéramos además saber ¿por qué el gobierno argentino parece dispuesto a pagar multas usurarias – un
30% más de lo que se reconoce como deudas, capital e intereses incluidos?
En su respuesta, el Sr. Cosentino señala que no puede responder a ninguna de nuestras preguntas acerca del
particular de la deuda reclamada por el Club de París – o registrada como tal en la base de datos del Ministerio
de Economía – al encontrarse actualmente en un proceso informal de conciliación de montos adeudados.
Encontramos sorprendentes estas afirmaciones, ya que por un lado, según “altas fuentes” del Ministerio a
nuestro entender nunca desmentidas, en mayo de 2011 trascendió periodísticamente que se habría concluido el
proceso informal de conciliación de montos y que sólo restaba acordar los plazos de pago y eventualmente, los
intereses y multas por mora a reconocer. De acuerdo a las mismas fuentes, incluso habían acordado no
reconocer algunos reclamos del Club de París, por ser estos “ilegítimos”. ¿Se ha concluido, o no, el proceso
informal de conciliación de montos? ¿Son distintos a los montos cuyo pago autorizó la Presidenta en septiembre
2008? Le pedimos además que precise ¿cuáles son los reclamos de deuda cuyo pago se hayan desestimado –
sus orígenes, montos, beneficiarios -, y cuáles son los criterios o motivos que llevaron a su desestimación por
común acuerdo con los países integrantes del Club de París?
Por otra parte, sea que se haya finalizado o no el proceso informal de conciliación de montos, no encontramos
motivo alguno por lo cual Ud. no pueda informar acerca de los detalles de los reclamos de deuda que son
reconocidos por el gobierno argentino como elegible para su restructuración en el marco del Club de París, y
cuyo pago fue autorizado mediante el Decreto 1394/08.
Según consta en el Informe presentado en octubre 2008 a la Cámara de Diputados, por el entonces Jefe de
Gabinete Sergio Massa, sobre la base de las informaciones provistas por el Ministerio de Economía, existía ya un
Anexo en el cual se precisaba, crédito por crédito, su fecha y origen. ¿Por cuál motivo no se nos puede acercar
aunque sea esa información preliminar? ¿Desde entonces, han habido cambios significativos en esa
información? Entenderíamos que no. Más bien, lo que sí entendemos es que durante 10 años, entre 1992 y
diciembre de 2001, el pueblo argentino pagó más de 9 mil millones de dólares a los países del Club de París –
siempre según las informaciones del Ministerio de Economía -, sobre una deuda que se negoció 5 veces entre
1984 y 1992 y que en un principio, cuando finalizó la dictadura cívico-militar, se había establecido en 5 mil
millones de dólares. Y ahora, se pretende comprometernos en pagar otros 9 mil millones de dólares más, sin
que podamos saber a quiénes ni para qué. No es justo ni conforme a nuestros derechos democráticos.
No aceptamos que se continúe imponiendo al pueblo argentino el pago de deudas cuyo origen, fines,
beneficiarios y récord de pago no sean conocidos y cuya legitimidad no haya sido establecida de manera pública
y fehaciente.
Reiteramos entonces nuestra exigencia a que nos informe a nosotros, y al público en general, sobre los créditos
específicos que dieron origen a los reclamos de deuda que el gobierno argentino reconoce ahora como elegibles
para su restructuración en el marco del Club de París, incluyendo en concreto:
- el monto original de cada crédito;
- el fin para lo cual fue contratado;
- la empresa privada o agencia de gobierno que lo contrató;
- la entidad comercial u oficial que originalmente prestó los recursos;
- el destino efectivamente dado a los recursos contratados;
- los beneficios que su contratación puedan haber tenido para el pueblo argentino y los impactos negativos
que puedan haber tenido;
- los procesos de restructuración que puedan haber experimentado cada reclamo de deuda;
- los montos ya abonados por el estado argentino en concepto de amortización de capital, intereses,
intereses por mora, punitorios o cualquier otra forma de servicio;
- en el caso de créditos que fueron originalmente contratados por entidades privadas, los esfuerzos
realizados por el estado argentino para recuperar de esas empresas los montos en cuestión;
- y similarmente, las medidas que ha tomado para sancionar a las empresas y funcionarios involucrados y
asegurar que no sigan abusando del crédito de la Nación: patrimonio de todo el pueblo argentino.
Tiene particular relevancia, nuestro interés y derecho a saber cuál es la deuda que el gobierno quiere pagar al
Club de París, ya que la Presidenta, igual que diversos órganos y funcionarios del gobierno incluyendo la
respuesta que recibimos de parte del Secretario de Finanzas, han reconocido en reiteradas ocasiones que casi la
mitad de los reclamos de deuda que el gobierno argentino busca pagar a los países integrantes del Club de París,
tiene su origen en contratos realizados con anterioridad al 10 de diciembre de 1983 – o sea, durante la
dictadura cívico-militar.
No podemos aceptar bajo ningún punto de vista, el argumento esgrimido en su respuesta en el sentido de que
aquellas deudas “fueron legitimadas por los gobiernos democráticos que acordaron su restructuración con el
gobierno del país reclamante.” La ilegitimidad de origen de esos créditos, contraídos en circunstancias en las
cuales ni el pueblo ni sus representantes pudieron ejercer su derecho a saber y a controlar, no puede ser
subsanada por un acto administrativo posterior. Según la ley y la doctrina tanto nacional como regional e
internacional, un acto ilícito no puede derivar en otro lícito. Menos aún podamos aceptar como legítimo, seguir
pagando los crímenes cometidos en contra de nosotros mismos.
Asimismo, desde por lo menos 1982 cuando el ciudadano Alejandro Olmos empujó la apertura de una primera
causa contra la deuda, la licitud del proceso de endeudamiento de la Nación que abarca, entre otros elementos,
los reclamos de deuda que el gobierno argentino parece decidido pagar al Club de Paris, ha sido objeto de un
cuestionamiento permanente tanto social y político como jurídico. La resolución judicial de aquella “Causa
Olmos”, producida en julio 2000, establece sin lugar a dudas la “fraudulencia” de las operaciones que dieron
lugar a los reclamos de deuda que fueron la base de las cinco rondas de negociación con el Club de París, entre
1985 y 1992, a que el Sr. Cosentino alude en su respuesta. Determinó asimismo que “pusieron el país de
rodillas” ante los organismos financieros y prestamistas internacionales, razón por la cual tal vez se explica
porque ese fallo demoró 18 años y que el Juez interviniente no procediera como corresponde a declarar la
nulidad de esas operaciones y en consecuencia, de las deudas resultantes.
Señor Ministro, entendemos que la tarea de gobernar muchas veces conlleva decisiones difíciles en el terreno
de lo real y lo posible. La historia reciente confirma que es solo poniendo fin a la impunidad, priorizando los
derechos humanos en toda su integridad – incluyendo el derecho a la salud, al agua, a la educación, un medio
ambiente sano, trabajo y salarios dignos, la seguridad social, la tierra y los territorios, el derecho también de la
ciudadanía a saber de qué se trata y de participar activamente en las decisiones que le afecta – y apoyándose en
la organización y movilización libre del pueblo, que cualquier gobierno pueda tener la fuerza necesaria para
enfrentar escenarios adversos.
Como le planteamos antes, sería preocupante que Argentina esperara nuevamente el beneplácito del FMI para
decidir los pasos a seguir. Pero es igualmente inaceptable que legisle y determine su política en función de las
exigencias del Club de París, EE.UU., el G20, el GAFI, o los intereses de prestamistas, especuladores e inversores
que durante años se han mostrado sistemáticamente ajenos al bienestar y los derechos del pueblo argentino. El
gobierno tiene en sus manos la posibilidad de poner fin a la extorsión y la dominación que siguen ejerciendo
sobre el país, los grandes capitales y los gobiernos e instituciones financieras que, al igual que aquél 25 de mayo,
o los primeros días de la dictadura cívico-militar, quieren mantener y seguir profundizando sus privilegios
colonialistas.
Es en ese sentido que solicitamos expresamente que el gobierno suspenda cualquier contacto, negociación o
pago al Club de París y que realice una auditoría integral, pública y participativa de los reclamos de deuda que
los países integrantes de ese club pretenden cobrar al pueblo argentino, para poder asumir con fundamento el
derecho y el deber de no pagar lo que no debemos.
A la espera de su pronta respuesta, saludamos a Ud. muy atentamente. -
Adolfo Pérez Esquivel Nora Cortiñas y Mirta Baravalle Beverly Keene
Premio Nobel de la Paz Madres de Plaza de Mayo – L. F. Diálogo 2000/Jubileo Sur
Rev. Ángel Furlan, Juan Pedro Schaad Gladys Jarazo, Pablo Herrero Juan Yadhjián
Fed. Luterana Mundial – Prog. Deuda Ileg. Diálogo 2000 Movto. Soc. Misionero
Dr. Salvador María Lozada Dr. Miguel Angel Espeche Gil
Juez (ret.) de la Nación Coord., Cátedra Deuda Pública Externa, Fac. Derecho/UBA
María Elena Saludas Susana Moreira, Luis Romero, Ana Alma
Attac-Argentina Coordinación Nacional, Servicio Paz y Justicia
cc. Secr. Finanzas Adrián Cosentino

La nueva
Deuda


Thursday, 03 de February de 2011

Con el pago que el gobierno haga al Club de Paris se “cierra” el ciclo de cancelación de deuda de origen
ilegítimo. La nueva deuda, gestada por el peronismo K, seguirá creciendo. Con el nivel actual, pagaremos
durante este año un millón de dólares por hora sólo de intereses, quedando atados a compromisos de
vencimientos por los próximos 80 años.
(Fabiana Arencibia-Red Eco) Argentina- Ahora la deuda ilegítima ha transmutado a legal. Se ha “novado” como
se dice en términos del derecho comercial. Aunque aún existan investigaciones judiciales sobre parte de la vieja
deuda (con causas judiciales que tramitan en el Juzgado Federal Nº 2).
Esto ha sido parte de la estrategia del llamado “desendeudamiento”: cambiar deuda vieja, mayoritariamente
ilegal, por nueva deuda, separando lo más posible una de otra. Con este lavado de cara ¿qué deuda podrá
decirse ahora que es la ilegítima?
Aquellos que han pagado/renegociado toda esta vieja deuda, cargada con la sangre de los desaparecidos,
tendrán que hacerse cargo.
Este gobierno peronista K deberá hacerse cargo de haber sido no sólo quien más deuda ilegítima canceló de
todas las gestiones post dictadura, sino también de habernos endeudado nuevamente abriendo otro ciclo de
deuda-dependencia, como de su decisión de privilegiar un lugar en el G-20 y los mercados de capitales, antes
que abrir la posibilidad a que se investigase cuál era la única deuda genuina.
La pregunta es hasta dónde resulta diferente el canje de deuda por activos físicos (la entrega del patrimonio que
hizo el menemismo) del canje de deuda con activos financieros (la plata del Banco Central, de la Anses y del
Banco Nación) que realizó el gobierno actual.
¿Cómo se compone hoy la nueva deuda?
Según los últimos datos del Ministerio de Economía, al 30 de setiembre de 2010 la Deuda Pública ascendía a
172.079 millones de dólares, casi lo mismo que debíamos hace 7 años pero luego del pago al FMI, dos canjes y
pagos de intereses anuales promedio de 6.000 millones de dólares (menores en los primeros años y muchos
más en los que se vienen).
Si sacamos de ese total la deuda que no fue presentada en los canjes (lo cual no es garantía de que NO se
termine pagando o renegociando, porque así sucedió con deuda que estaba en default y a la que se le reabrió el
canje durante el 2010) esta cifra baja a 160.890 millones de dólares.
Casi la mitad es deuda llamada Intra-Estado (47,6 % se le deben al Banco Central, la ANSES, el Banco Nación y
otros organismos estatales, por un total de 76.562 millones de dólares).
Poco mas del 10 % se adeuda a los organismos de crédito internacionales (Banco Mundial: cinco mil millones de
dólares, BID: diez mil millones, CAF: mil cien millones).
Al Club de Paris se le debe casi un 4 % (sólo incluye capital por 6.276 millones de dólares pero sabemos del tira
y afloje para negociar montos de intereses que nuestro país reconoce por 3.000 millones de dólares) y al sector
Privado un 37,8 % (60.769 millones de dólares)
Otro punto interesante para el análisis son los plazos de vencimiento. Según los cuadros de Estructura de la
Deuda Pública del Ministerio de Economía, el 20 % vencerá hasta el 2012. En el período 2013-2019 tendremos
que enfrentar la mayor parte de los vencimientos, un 38 %. Y hasta el 2089 (en dos tramos: al 2029 el 16% y al
2089 el 26%), el 42 % restante.
Más allá de estos porcentajes hay que pensar que la deuda actual – que va creciendo además todos los años
por intereses y capital que se vuelven a renegociar - nos ata hasta dentro de ¡casi 80 años!
Pero desde el gobierno se dice que nos estamos desendeudando porque toman la relación del Producto Bruto
(PIB) - lo que el país produce en un año – con la deuda. Digamos que en esos términos es cierto que relación ha
mejorado sustancialmente, “a pesar del aumento del monto de la deuda por la emisión de título en el marco
del canje de deuda Decreto 563/10”, se afirma textualmente en el cuadro de Deuda Pública en la página del
Ministerio de Economía.
Sabemos que la economía capitalista tiene ciclos (mas o menos largos) y que el crecimiento que viene teniendo
Argentina desde hace varios años no es desarrollo porque nada se ha modificado en la estructura del modelo
productivo. Por lo tanto, que hoy la relación PBI/deuda sea menor (aunque alta, porque es casi la mitad de lo
que se produce) es coyuntural y relativo. Lo concreto es que estamos hipotecados por 80 años sólo con la actual
deuda, sin contar la que seguirá acumulándose.

¿Cuánto pagamos y cuánto pagaremos?
Por un lado afirmamos que la tan mentada Política de Desendeudamiento no es tal. Esto es así porque, casi
como regla general, nunca se pueden cancelar los vencimientos de capital que se producen año tras año. Lo que
se hace es refinanciarlos con el mismo acreedor (encareciéndose) o contrayendo nuevas obligaciones para
cancelar los vencimientos (nuevas deudas).
Lo que lleva a definir a la deuda como un cáncer es el mecanismo que se practica sobre los vencimientos de sus
intereses: el “anatocismo”. Este consiste en que la parte de intereses que no pueden llegar a pagarse en los
vencimientos, van a formar parte del capital sobre el que se cobran mas intereses. O sea, es la usura de cobrar
interés sobre interés.
Un MILLON de dólares por HORA (4 millones de pesos), es lo que se estima pagaremos durante el 2011 sólo en
concepto de intereses. Para tener un parámetro de comparación: con ese dinero podrían pagarse las
jubilaciones mensuales actuales de la mitad de los jubilados que cobran el haber mínimo (3).
¿Por qué se insiste en este camino sin retorno de crecimiento constante de una deuda que, siempre
recordemos, tiene un origen fraudulento?
Héctor Giuliano, economista – especialista en el tema, sobre ha escrito varios libros- , afirma que “ las Finanzas
del Estado Argentino siguen condicionadas a la dependencia de la Deuda Publica” y que por eso el gobierno
acelera las negociaciones para arreglar la deuda pendiente con tenedores de bonos que no entraron al
Megacanje Kirchner–Lavagna de 2005, para pagarle al Club de París (más de la mitad de esa deuda viene de la
dictadura y la otra mitad es estatización de deuda privada), para ampliar los préstamos con el Banco Mundial, el
BID y la CAF y para normalizar las relaciones con el Fondo Monetario Internacional en el marco de G20
(recordemos que el interés del gobierno radica en que somos parte del Grupo y que el FMI es su organismo de
contralor).
Lo real es que los presupuestos no cierran sin deuda (ya sea con dinero tomado de los organismos del Estado
como con el sector privado nacional o internacional). Más allá de la situación fiscal favorable “la Deuda sigue
creciendo y el objetivo buscado por el gobierno es refinanciar Deuda y salir al Mercado a conseguir más deuda”,
afirma Giuliano.
Y al final…
Nos preguntábamos en una nota de abril 2010, a propósito del canje que se preparaba entonces (1), ¿No hay
otra propuesta a la del pago que pueda llevarse a la práctica? Se planteaban allí diferentes pasos a seguir con
punto de partida en una decisión política para hacerlo: inmediata suspensión unilateral de los pagos de aquellos
títulos que no estén en manos de pequeños tenedores y del propio estado nacional; investigación tanto de la
deuda contraída durante la dictadura como los negociados durante la década del 90 (plan Baker, Megacanje y
Blindaje 2001) y el canje 2005. Finalmente se proponía armar una Comisión Investigadora con plenos poderes,
integrada por personalidades del país y del exterior de incuestionable trayectoria y por organizaciones
populares de todos los sectores, con un plazo definido para entregar y hacer públicas las conclusiones. (4)
Decíamos en la nota publicada por Red Eco La rueda de la deuda (2): Patear la pelota para adelante es lo que
siempre se ha hecho con la deuda odiosa. Los resultados: siempre se paga, siempre se debe. Siempre se canjea
pero la deuda siempre se recompone como un cáncer que es imposible de extirpar.
Notas:
(1) El ABC del canje que se viene
(2) La rueda de la deuda
(3) La jubilación mensual actual es de 1.047 pesos (equivalentes a 209 dólares por mes). Los que cobran el
haber mínimo son alrededor de 5 millones de jubilados. Esto totaliza 1.045 millones de dólares por mes, o sea
1millon y medio de dólares por hora.
(4) Proponen investigar la deuda externa
RE ENDEUDAMIENTO: DE LA NEGOCIACION A LA REALIDAD
24 de October de 2013
Las últimas medidas tomadas por el gobierno ante la necesidad de obtener dólares para las descendientes
reservas del Banco Central, el arreglo para pagar juicios del CIADI y acelerar los préstamos del Banco Mundial,
las reuniones con organismos financieros internacionales y el representante del tesoro norteamericano, son
todos hechos que ya no dejan dudas respecto a lo que venimos afirmando: este modelo no se sostiene si no es
con el retorno al endeudamiento externo. Red Eco Alternativo.
(Fabiana Arencibia-Red Eco) Argentina – A fines de 2005 el entonces presidente Néstor Kirchner cancelaba la
deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 9.810 millones de dólares, y declaraba el inicio de un
camino independiente para la toma de decisiones económicas más allá de las recetas que el organismo nos
había impuesto durante décadas. Afirmó entonces que dicho pago serviría para “ganar grados de libertad para
la decisión nacional”.
Siete años después, en agosto de 2012, el actual ministro de Economía Hernán Lorenzino proclamó una nueva
independencia al pagar los últimos bonos del corralito, los BODEN 2012. Los tenedores eran en su mayoría
bancos privados y fondos de inversión internacionales que se los compraron a pequeños ahorristas a mucho
menor valor de lo que entonces recibieron por parte del Estado.
“Desendeudamiento” es el concepto que instaló el gobierno basado en el pago sistemático (o refinanciación o
canje) de la deuda pública mientras crecía la deuda con organismos del Estado (en especial la ANSeS) por sobre
el endeudamiento privado.
“Pesificar” era la consigna para que los argentinos cambien la cultura del dólar. Fue la convocatoria que lanzó
por cadena nacional la presidenta – presionando en ese discurso al entonces Jefe de gabinete, hoy senador,
Aníbal Fernández para que siguiera sus pasos – cuando afirmó que cambiaría sus ahorros en dólares por pesos.
Finalmente la realidad superó este “relato”. La caída de las reservas internacionales del Banco Central (que con
la modificación de su carta orgánica habilitó el uso de las mismas para pagar deuda) trajo la primera medida de
restricción a la compra de dólares que se popularizó como cepo cambiario (hoy más vigente que nunca).
Pero no fue suficiente porque el problema de la falta de dividas (a pesar de la apelación presidencial a cambiar
la cultura del billete verde por la moneda nacional, dirigida en especial a la clase media con capacidad de
ahorro) se fue agravando.
Vino entonces el Blanqueo por medio del cual se podían exteriorizar dólares no declarados – ya sea trayéndolos
del exterior como los que se ocultaban en el mercado local – sin que se preguntara su origen, sin pagar ni un
peso de impuesto ni tener penalidades de ningún tipo. Dos de los instrumentos obligados a que se tomaran a
cambio de la moneda fueron el CEDIN (Certificado cuyos fondos son destinados principalmente a operaciones
inmobiliarias) y el BAADE (Bono cuyos fondos son para inversión en infraestructura e hidrocarburos). Las
expectativas que entraran a las arcas del Banco Central 4.000 millones de dólares se desvanecieron a fines de
setiembre – fecha en que vencía el plazo – con el blanqueo de solo un 400 millones. Por eso se prorrogó hasta
fin de este año.
Ni el cepo, ni el blanqueo oxigenaron las reservas del Banco Central que desde principio de este año cayeron en
10.000 millones de dólares. A fines de 2011 la entidad tenía reservas valuadas en alrededor de 52.000 millones
de dólares. Hoy llegan a poco más de 34.000 millones, no constituidos en su totalidad por divisas sino que por
una gran parte en títulos, bonos y dinero de los bancos.
“Las divisas se van de la Argentina por pagos de deuda, por fuga de capitales y por las condiciones de la
inserción subordinada de la Argentina en la economía capitalista mundial. Se trata de un activo externo
demandado por los principales actores económicos y ello explica su precio en ascenso, sea del tipo de cambio
oficial o paralelo”, afirma el economista Julio Gambina.
El gobierno y los sectores concentrados de la economía (exportadores e importadores) son los principales
demandantes de divisas.
Hace dos meses, cuando defendió el proyecto de ley de Presupuesto 2014 en el Congreso, el viceministro de
economía, Axel Kicillof, criticó a los agoreros del ajuste y el re-endeudamiento.
Entendemos que se refería a ajustar el gasto social y a quienes piden la devaluación de la moneda acercando el
tipo de cambio oficial al del mercado paralelo (superior en más de un 65 %). Sin embargo el ajuste ya existe. La
inflación negada por los índices de Moreno es tal, la baja de planes sociales o el no incremento de sus valores
también es ajuste, la eliminación paulatina de los subsidios a las tarifas de servicios públicos también lo son,
aumentar la jubilación dos veces al año por un coeficiente compuesto por una inflación irreal también es ajuste.
El re-endeudamiento cuestionado por Kicillof se constituyó, sin embargo, en objetivo de los esfuerzos del
gobierno que se acrecentaron en las últimas semanas. El BAADE nueva versión, la cancelación con bonos de las
deudas por juicios que Argentina tenía en el CIADI y la concreción de un préstamo del Banco Mundial (BM)
significan – más allá de las culpas lanzadas por el viceministro - volver a los mercados externos y al sector
privado para re endeudarnos.
Hernán Lorenzino participó entre el 9 y el 13 de octubre del V Encuentro de Ministros de Hacienda de América y
el Caribe en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (en Washington) y de las reuniones anuales del FMI
y del BM. En esos días también se reunió con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, con la directora
gerente del FMI, con el presidente del BID y con el vicepresidente para América Latina y el Caribe del Banco
Mundial (todos ellos integrantes de lo que sería el núcleo del “Consenso de Washington” altamente criticado, y
con razón, por el gobierno y varios de sus funcionarios).
No solo fueron reuniones, también hubo acuerdos con el fin de abrir las puertas a los préstamos internacionales
en el mercado internacional de endeudamiento:
1- El pago de los juicios a cinco empresas que nos demandaron ante el tribunal del BM, el CIADI, por 500
millones de dólares (a cambio se les darán bonos, o sea que se cambia una deuda en litigio por una obligación
cierta por parte del Estado, generando deuda en firme a futuro)
2- Las conversaciones con el gobierno de Estados Unidos para que nos apoye ante el litigio con los fondos
buitres
3- El tratamiento con el Banco Mundial – luego del arreglo con su tribunal CIADI – de un préstamo por 3.000
millones de dólares proveniente del “Acuerdo Estratégico 2014-2016”. En una nota publicada por el sitio
iProfesional.com se asegura que el ingreso neto será de 700 millones de dólares porque el resto se destinará al
pago de obligaciones financieras pendientes.
4- Avances en la relación con el FMI para el reemplazo del actual índice que mide la inflación por el Índice de
Precios al Consumidor Nacional, que remontaría la “moción de censura” que nos hizo el organismo en febrero
pasado. Este índice estaría casi listo para ser aplicado y con el pago de la deuda al Club de París cerraríamos
estas “cuentas pendientes” con el Fondo.
A esto se suman las nuevas reglas de juego que el gobierno reglamentó para el BAADE y que posibilitan al sector
privado endeudarse en el exterior y traer las divisas al país comprando estos bonos para inversión energética
(antes de la prórroga del blanqueo, a este bono solo era posible adquirirlo con dólares “no declarados”). Por
otra parte, a quienes los adquieran les será posible venderlos en un mercado secundario a un valor que
seguramente será más cercano al valor del dólar paralelo (a diferencia del BAADE del blanqueo).
Esta nueva herramienta de endeudamiento, ahora con los privados, ya tuvo su primer aportante. El Grupo
Bridas (de los hermanos Bulgheroni) anunció que ingresará 500 millones de dólares para invertir en Vaca
Muerta. Otros 68 millones vendrían de las empresas que ganaron el juicio del CIADI. Alrededor de 300 millones
aportarían las cerealeras, y el sector automotriz sería persuadido para que también haga un aporte como
devolución de gentileza, ante tanto beneficio que tiene su actividad en nuestro país.
En síntesis, el gobierno busca, más allá de lo que dice, normalizar las relaciones con los organismos
internacionales de crédito e insertarse nuevamente en el mercado mundial de préstamos para palear la caída de
reservas y financiar el déficit de sus cuentas públicas. Pero además ingresa en el peligroso camino del aumento
de la deuda externa del sector privado. Y tal como recuerda Julio Gambina: “Ya sabemos que cuando la deuda
privada externa es alta y se torna impagable, las presiones empresarias acuden sobre el Estado para socializar su
cancelación o renovación a costa del presupuesto público”.
Acuerdos con los actores del varias veces rechazado Consenso de Washington, recomposición de relaciones con
los organismos financieros internacionales con el objetivo de conseguir préstamos, deuda privada externa en
ascenso y aumento de deuda pública, presupuestos que cierran solo con endeudamiento y donde se destina
más recursos para pagar deuda que para salud y educación, tercer reapertura para un canje de deuda que se
afirmaba estaba cerrado…
Quizás nunca debimos olvidar lo que en el año 2006, el presidente Néstor Kirchner dijo cuando tocó la
campanita de Wall Street , dando comienzo oficialmente a la rueda bursátil más grande del mundo: “Volvimos
al lugar del que nunca debimos haber salido”.-
FUENTE: http://revistanorte.com.ar/?p=18451

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