You are on page 1of 6

Acciones de Nulidad total o parcial de actos con rango de ley por razones de

inconstitucionalidad.
Antecedentes.
Dentro de las reglas jurídicas del Estado, la Constitución ocupa el lugar más
elevado. Es superior a la ley ordinaria, puesto que pudiéndola modificar, no puede
ser modificada por ella. Si el poder legislativo, o el ejecutivo haciendo uso de
poderes habilitantes, emiten actos o leyes que excedan su competencia
Constitucional, que excedan flagrante u omisivamente los principios y normas que
constituyen la pauta superior de un país, esos actos o leyes en definitiva no tienen
jurídicamente ningún valor y todo decreto o ley contraria a la Constitución es
ineficaz. Sin duda alguna, el control de la constitucionalidad de las leyes y de
manera general, el control de la regularidad con respecto a la Constitución, de los
actos cumplidos por los diferentes Poderes Públicos, plantea un problema jurídico.
Se trata de saber, si una acto ha sido válidamente cumplido por una autoridad
pública, si ésta se ha mantenido en los límites de su competencia, en fin, si un
texto inferior a la Ley, es o no compatible con un texto superior, la Constitución. El
principio de la Supremacía Constitucional requiere de un medio eficaz que lo
salvaguarde, es lo que hoy en día se denomina Control de la Constitucionalidad.
Esta trascendental misión de velar por la protección de los derechos
fundamentales y las libertades públicas se ejerce a través de dos métodos o
sistemas bien diferenciados, a saber: el difuso y el concentrado. El control difuso o
Estadounidense como forma de observación, exige a los Tribunales de Justicia la
aplicación de la norma Constitucional con un sentido preferente y no a la ley
ordinaria; cuando exista una colisión con la disposición Constitucional. Es de hacer
notar que, éste medio idóneo de supervisión inequívoco de las normas supremas,
tiene su origen fundamentalmente en los en los Estados Unidos de América, a
partir del caso "Marbury v. Madison" en al año 1803, en donde el Juez Marshall a
través de tan memorable decisión dispuso: "Si los Tribunales deben respetar la
Constitución y ésta es superior a cualquier acto ordinario del Poder Legislativo, la
Constitución y no las normas legislativas, debe regular un caso en litigio en el que
estas dos normas podrían ser aplicables". En este sistema todos los jueces son
jueces de legalidad y de constitucionalidad, ya que la declaración de
inconstitucionalidad no es facultad exclusiva del máximo órgano jurisdiccional, sino
de todos los Tribunales. Por otro lado, el sistema o medio concentrado ( también
conocido como posterior) se manifiesta en la facultad asignada a un órgano, bien
dependiente del órgano jurisdiccional o bien autónomo, para anular cualquier
disposición o acto emanado de los poderes públicos que contraríen algún
dispositivo Constitucional, produciendo efectos ex nunc yerga omnes.
Estructuralmente este sistema mantenido y sostenido en el tiempo por el checo
Hans kelsen, introduce un cambio básico que es concentrar la jurisdicción de
control de constitucionalidad de las leyes en un solo Tribunal y no, como es el
sistema americano genuino, en todos los Tribunales, si bien esta pluralidad de
fuentes de decisión sobre la constitucionalidad de las leyes se ordene sobre el
principio "stare decisis" que vincula todos los Tribunales a la jurisprudencia de la
Corte Suprema. La fórmula kelseniana consagra así lo que se ha llamado un
sistema de "jurisdicción concentrada", frente al sistema de "jurisdicción difusa",
propio del constitucionalismo americano. En Venezuela a partir de la puesta en
marcha de la Constitución Nacional de 1811, que marcó de manera definitiva la
independencia de nuestro país del régimen imperante en la España del siglo 19,
nuestro legislador consagró una especie de control subjetivo o difuso, influenciado
por el modelo norteamericano y por los grandes pensadores y filósofos de la
Francia PRE-napoleónica. Así las cosas, con el devenir del tiempo, y entre una y
otra revuelta, cada constitución a su manera cambio y evolucionó lo que en una
etapa primeginea fue considerado por el constituyente Venezolano como control
de la Constitucionalidad, destacándose entre estas la Constitución de 1858 que
estableció el control objetivo, confiándose a la Corte Suprema la competencia de
declarar la nulidad delos actos legislativos, cuando estos fueran dispares con la
constitución y a petición de cualquier ciudadano. Es así como, en nuestros días y
en virtud a un "cambio de paradigmas" y modos de vida republicana, irrumpe en el
año 1999 la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que como
costumbre propia de nuestros países aquí en Latinoamérica, viene a ser el éxtasis
o clímax del "cambio" político por venir. La misma, estatuye el control concentrado
de constitucionalidad como atribución propia del Tribunal Supremo de Justicia tal
como se desprende de la letra del artículo 266.1 que refiere: " son atribuciones del
Tribunal Supremo de Justicia: 1. Ejercer la Jurisdicción Constitucional conforme al
Título VIII de ésta Constitución"....(omisis) . La Constitución asu vez le confiere el
ejercicio de la Jurisdicción Constitucional al Tribunal Supremo de Justicia y dentro
de ese órgano se crea la Sala Constitucional (Art.262) como ente especializado y
que prácticamente monopoliza el ejercicio de la aludida jurisdicción, lo cual bajo
ningún aspecto desvirtúa el proceder mantenido por nuestros Constituyentes de
permitir la simbiosis o coexistencia entre el Control Difuso y el Concentrado; hecho
que se evidencia diáfanamente en el artículo 334 de nuestra carta magna.
Asimismo, el articulosupra identificado en su parte in fine reza: " Corresponde
exclusivamente a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia como
Jurisdicción Constitucional, declarar la nulidad de las leyes y demás actos de los
órganos que ejercen el poder publico dictados en ejecución directa e inmediata de
la Constitución o que tenga rango de ley". Así pues, el presente informe tiene
como propósito directo analizar el procedimiento contemplado en la Ley Orgánica
de la Corte Suprema de Justicia ( aun vigente) para la declaración de la nulidad
absoluta de los actos de efectos generales cuando sea procedente La
Constitución venezolana vigente, al igual que las de la mayoría de los países de
cultura occidental, consagra sistemas e instrumentos de control destinados a
asegurar que los detentadores del Poder Público actúen ajustados a la legalidad
instituida y respondan a los fines superiores que justifican la existencia del Estado.
Los rasgos característicos de nuestra Carta Fundamental, también comunes a la
casi totalidad de las Constituciones contemporáneas, a la vez que posibilitan un
adecuado control de los actos y actividades de los entes y autoridades que ejercen
el poder público a fin de evitar cualquier desbordamiento de poder autoritario,
garantizan mayor estabilidad en la vida institucional del país y se erigen en
salvaguardia de los derechos individuales de los ciudadanos. En efecto, para
muchos expositores de derecho público, el carácter escrito y rígido de una
Constitución, la naturaleza Supra legal de sus disposiciones y la concepción
tripartita del Poder Público -elementos estructurales de nuestro Estatuto jurídico
primario-, son factores que facilitan determinantemente un buen mecanismo de
control y de equilibro delos órganos públicos y constituyen un freno a la
arbitrariedad y la ilegalidad por parte de éstos. Ello, porque la existencia de un
cuerpo de normas de máxima jerarquía plasmadas en un texto escrito cuya
reforma presupone formalidades y trámites especiales y el hecho de que las
funciones del Estado se atribuyan a ramas perfectamente definidas y
diferenciadas, implica que esas normas superiores no puedan ser desconocidas ni
expuestas a cambios o alteraciones peligrosas, que la actuación de los órganos
del Estado se encuentra limitada y subordinada a la súper legalidad constitucional
e igualmente que no sea factible el absolutismo del poder supremo. Acción de
nulidad" Uno de los aspecto de mayor alcance y significación en materia
procedimental es el relativo a la distinción de la LOCSJ entre: por un lado, una
acción de nulidad dirigida a obtener la nulidad de los actos de efectos generales
emanados de cualquiera de los órganos legislativos deliberantes del Estado
(nacionales, estadales o municipales) o del Poder Ejecutivo Nacional, viciado de
inconstitucionalidad o de ilegalidad; por el otro, un recurso contencioso
administrativo tendente a la declaratoria de nulidad de los actos administrativos de
efectos particulares, por razón de inconstitucionalidad o ilegalidad no obstante la
deficiencia técnica y jurídica en que incurre la LOCSJ al denominar recurso a la
acción por medio del cual se inicia una contienda contencioso – administrativa. Del
recurso contencioso-administrativo para anular los actos administrativos de
efectos generales, conoce la jurisdicción contencioso administrativa y la
competencia la determina el autor del acto y el vicio de que adolece (si está
afectado de inconstitucionalidad o de ilegalidad)El artículo 259 la Constitución de
la República Bolivariana de Venezuela, consagra la jurisdicción contenciosa
administrativa en los siguientes términos: "La jurisdicción contencioso
administrativa corresponde al Tribunal Supremo de Justicia ya los demás
tribunales que determine la ley. Los órganos de la jurisdicción contencioso
administrativa son competentes para anular los actos administrativos generales o
individuales contrarios a derecho, incluso por desviación de poder; condenar al
pago de sumas de dinero y a la reparación de daños y perjuicios originados en
responsabilidad dela Administración; conocer de reclamos por la prestación de
servicios públicos; y disponer lo necesario para el restablecimiento de las
situaciones jurídicas subjetivas lesionadas por la actividad administrativa". Para
Araujo Juárez, el Tribunal Supremo de Justicia, "...es el más Alto Tribunal de la
República y la máxima representación del Poder Judicial..." "De su alta jerarquía
deriva el principio constitucional de que contra sus decisiones, sean dictadas en
Pleno o en alguna de sus Salas, no se oye ni admite ninguna clase de recurso,
(Art.1 de LOCSJ).El artículo 262 de la CRBV, establece: "El Tribunal Supremo de
Justicia funcionará en Sala Plena y en Sala Constitucional, Político-administrativa,
Electoral, de Casación Civil, de Casación Penal y de Casación Social, cuyas
integraciones y competencias serán determinadas por su ley orgánica. La Sala
Social comprenderá lo referente a la casación agraria, laboral y de menores. "Las
competencias de la jurisdicción contenciosa administrativa se encuentran
señaladas en la Constitución de 1999 y en la LOCSJ, hasta tanto no sea
reformada; y por otra parte, las atribuciones, que son las cuestiones referentes al
conocimiento, la organización y el funcionamiento del TSJ, pero que no supone
una controversia. Las atribuciones del Tribunal Supremo de Justicia se encuentran
señaladas en el Art. 266 de la Constitución Nacional vigente. Con la entrada en
vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y con la
creación de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, vamos a
observar cómo se reducen las competencias atribuidas a la Sala Político-
Administrativa y más aún cuando la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia
(LOCSJ) se ve modificada debido a que muchos de los artículos y sus respectivos
ordinales que le atribuían competencia a la Sala Político Administrativa (TSJ/SPA)
ahora pasan a ser competencia de la Sala Constitucional establecida de acuerdo a
la CRBV. Las Competencias originarias atribuida a la Sala Político Administrativa
del TSJ de acuerdo a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
está establecida en el ordinal 5° del artículo 266. Dicho artículo faculta a la Sala
Político Administrativa para: Declarar la nulidad total o parcial de los reglamentos y
demás actos administrativos generales o individuales del Ejecutivo Nacional,
cuando sea procedente. Sin embargo, el control de la constitucionalidad de las
leyes y demás actos de los órganos del Poder Público establecidos en ejecución
directa e inmediata de la Constitución corresponde a la Sala Constitucional (Art.
334 CRBV), consideramos que será necesario atender a las decisiones de la Sala
Constitucional sobre su competencia para el caso en que se denuncie la
inconstitucionalidad de una norma, pues la expresión "cuando ella sea
procedente" utilizada por el constituyente pareciera dar pie al establecimiento de
supuesto en los que el control de estos actos pudiera estar a cargo de otra Sala
distinta a la Sala Político-Administrativa. Se mantiene la competencia de la Sala
Político Administrativa para conocer de las demandas de nulidad por ilegalidad de
los actos administrativos de efectos particulares dictados por el Ejecutivo Nacional.
Esta posición es ratificada en una sentencia de fecha11 de Diciembre de 2001 de
la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, cuando se refiere a la
Sala Competente para conocer de la anulación de un Decreto sin rango y fuerza
de ley, por no cumplir requisitos del artículo 236, numeral 8, es la Sala Político
Administrativa"...De acuerdo con lo anterior, se estima que el decreto objeto del
presente recurso de nulidad, esta destinado a reglar la organización de un cuerpo
de seguridad del Estado, que, a su vez, presta un servicio público, como lo es la
policía metropolitana, razón por la cual mal podría considerarse que el mismo se
dicto en función de regular materia satinentes a lo económico y financiero.
Asimismo esta Sala advierte que dicho Decreto tampoco se promulgó previa
autorización de una ley habilitante, el cual es requisito indispensable para que el
mismo tuviese rango y fuerza de ley...En virtud de lo expuesto, esta sala considera
que el control jurisdiccional del Decreto N°1658 escapa de la competencia de esta
sala constitucional por ser un acto administrativo de rango sub. Legal dictado por
el Presidente de la República... por lo que esta sala carece de competencia para
controlar su conformidad a Derecho, dado que su conocimiento corresponde a la
jurisdicción contencioso administrativa. Así se decide.
En razón de ello, el control legal y constitucional de la totalidad de los actos de
rango sub. legal... son del conocimiento de la jurisdicción contencioso
administrativa. Al respecto, la Constitución de 1999, en el artículo 266, numeral 5,
estableció... Así, de acuerdo con la norma parcialmente transcrita, en que la nueva
Constitución atribuye a la Sala Político Administrativa el conocimiento de las
acciones de nulidad de reglamento, con independencia de que los vicios sean por
razones de inconstitucionalidad o de ilegalidad..." (Subrayado nuestro)Una
sentencia de la Sala Constitucional / Tribunal Supremo de Justicia No. 194
del04/04/2000 (ponente: Magistrado Dr. Héctor Peña Torrelles. En tal decisión se
señala resumidamente lo siguiente: Sala Constitucional, Sentencia No. 194 del
04/04/2000"(...) la Sala Constitucional, en el ejercicio de la jurisdicción
constitucional, conoce de los recursos de nulidad interpuestos contra los actos
realizados en ejecución directa de la Constitución o que tengan forma de ley.(...) el
control legal y constitucional de la totalidad de los actos de rango sub legal
(entendiendo por tales actos, normativos o no, los dictados en ejecución directa de
una ley y en función administrativa), son del conocimiento de los órganos
jurisdiccionales del contencioso-administrativo (...)""(...) el artículo 259 de la
Constitución otorga competencia a todos los órganos de la jurisdicción
contencioso administrativa para anular los actos administrativos generales o
individuales contrarios a derecho. Dentro de dichos órganos corresponde -según
surge dela norma transcrita precedentemente- a los Juzgados Superiores con
competencia en lo contencioso administrativo, el conocimiento de los actos
emanados de las autoridades municipales y estadales, salvo que la acción o
recurso se funden en razones de inconstitucionalidad, caso en que el Tribunal
declinará la competencia en el 1 Tribunal Supremo de Justicia. Ahora bien,
considera esta Sala Constitucional que el primer aparte del artículo 181 de la Ley
Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, al impedir a los Juzgados Superiores
con competencia en lo contencioso-administrativo el conocer de la nulidad de los
actos administrativos (generales o particulares), cuando se aleguen vicios de
inconstitucionalidad, contradice lo dispuesto en el artículo 259 de la Constitución,
por cuanto éste otorga facultades a los Tribunales en lo contencioso-
administrativo para anular los actos administrativos generales o individuales por
contrariedad a derecho, que comprende -sin lugar a dudas- tanto la
inconstitucionalidad como la ilegalidad". "Por otro lado, la norma a que se contrae
dicho aparte del citado artículo 181 se aparta dela verdadera intención del
legislador al regular temporalmente la jurisdicción contencioso-administrativa que
era, por una parte, desconcentrar las competencias que tenía la Sala Político
Administrativa, como el único tribunal contencioso administrativo, y por la otra
parte, acercar más la justicia al ciudadano, sobre todo cuando existen
controversias entre éstos y los entes estadales y municipales. De manera que, por
tales circunstancias y en especial a que por mandato constitucional los tribunales
de la jurisdicción contencioso administrativa son competentes para anular actos
administrativos por contrariedad al derecho, esta Sala Constitucional estima que la
disposición contenida en el primer aparte del referido artículo 181 es a todas luces
contraria a la Constitución, motivo por el cual, en uso de la potestad prevista en el
artículo 334 de la Constitución, inaplica a los fines de determinar la competencia
en el caso de autos, el primer aparte del artículo 181 de la Ley Orgánica de la
Corte Suprema de Justicia por ser inconstitucional, al enfrentar de manera
incontestable la disposición establecida en el segundo aparte del artículo 259 de la
Constitución, en cuanto sustrae a los tribunales contencioso administrativos
distintos a la Sala Político-Administrativa de este Tribunal Supremo.. "Hay otra
sentencia de la Sala Constitucional / Tribunal Supremo de Justicia No. 737
del03/04/2002 (ponente: Magistrado Dr. Iván Rincón Urdaneta que reza en
amparo. Lo importante de esta decisión es que: "a partir de la sentencia de la Sala
Constitucional del 04/04/2001 es obligatorio para todos los tribunales de la
República que conozcan recursos contencioso administrativos de anulación de
actos administrativos, revisar el expediente administrativo y notificar
personalmente a aquellas personas que de acuerdo con el mismo hayan sido
partes en el respectivo procedimiento administrativo".