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Carpeta No: 73 TEORIAS DEL PODER 1 LEOPOLDO MUNERA $1300
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LAS DE PODER
1
Leopoldo Múnera
Profesor Universidad Nacional.
;:. ·::._:..:
. }tW· .
· Las pautas para ehgstudio de los movimientos populares que analizamos
ep el capítulo anterior exigen la elaboración de una noción del poder acorde
con fas tres dimensiones fundamentales de los movimientos sociales: ámbito ..
concreto de relaciones sociales, proceso de articulación entre actores indivi-
duales y colectivos, y acción colectiva en la que coexisten el sentido, la
racionalidad instrumental y lo simbólico-afectivo. la naturaleza relacional del
poder salta a la vista cuando lo percibimos desde dicha concepción de los
movimientos populares, cuyo núcleo analftico reposa sobre !as relaciones
so.-;::iales; .por consiguiente, resulta necesario ubicarlo en la doble perspectiva
que caracteriza a estas últimas, la cual comprende la interacción· entre los
actores en un espacio determinado, y la interacción entre éstos y
los actores tes. En otras palabras
1
como relación social el poder pertenece
a la esfera de las prácticas sociales y a la esfera de lo estructural; al terreno de
la acción y a el de las reglas y los recursos que la !imitan o habilitan, y que ella
forma y transforma.
El presente texto es uno de los capítulo!> de la Tesis de Dtx:torado en Ciencia PoHtica de
leopoldo Múnera Ruiz, denominada "Relaciones de Poder en el Movimiento Popular
Colombiano" que está siendo realizada bajo la dirección de Fréderic Debuyst en la
Universidad Católica de {Bélgica).
47
f. El poder como refadón social
Ef poder es inherente a relaciones sociales, hace parte de ellas y por
ende no tiene una existencia:. independiente. En términos de Foucault las
relaciones de poder son inmanentes a los otros tipos de relaciones  
ecof!ómicas, de conocimiento, sexuales)¡ constituyen los efet."tos inmediatos
de las particiones, desigualdades y desequilibrios que se pro.ducen en ellas, y,
son las condiciones In temas de tales diferenciaciones. Por tal
razón, no están relegadas a la superestructura, no tienen un simple papel de
prohibición o reconducción, sino que desempeñan, allr en donde actúan, un ·
papel direttamente productol. La inherencia con respecto a las relaciones
sociales -incluidas, desde fuego, 1as relativas a fa producción del conocimien-
to- !.leva a los actores implicados en ellas a tomar posiciones valorativas frente
al poder; posiciones que a su vez inciden en la forma como la cienc;ia política
y en general las ciencias sociales investigan este fenómeno. Los principales
textos contemporáneos sobre el poder, de la teorfa de las élites de Wright
Milis al pluralismo de Robert Dahl, del estructuralismo de Parsons a la teorfa
de los sistemas de Luhman, del estudio sobre la violencia de Hannah Arendt
a la microffsica del poder de foucault, o de la crftíca marxista representada por
autores como Miliband y Poulantzas al análisis del sistetna y del actor realizado
. . . . .. . \ . .
por Crozier, nos ilustran la Ca.rga áxiólógk:a que aiifeeede a fa elaboración de
un cuadro analítico en esta materia
4
• Es inevitable que el ... poder, mas que l
cualquier otro concepto, genere a su alrededor valoraciones éticas y morales, 1
pues define la situación social donde, por excelencia, se asumen. las posiciones
políticas.
La teor(a sobre las élites de Milis y el pluralismo de. DahJ, as( como los
desarrollos posteriores de ambas .concepciones, caracterizaron dos visiones
políticas antagónicas sobre la sociedacf estadounidense en las decádas del
cincuenta y del sesenta
1
y dos formas contrapuestas de valorar ef poder y la
democracia. En las obras de Parsons o de Luhman el poder es un instrumento
analítíco indispensable para sustentar teorfas parciales de la sociedad que
ponen el énfasis en la interacción, en el primer caso, y en lo sistémico· en el ·
segundo; en consecuencia, va antecedido de una valoración pos.itiva sobre ef
. 2 FOUCAULT, Míchel(t-978}
1
P• 114, · .. · ........ - ..... .
3 la antologfa de Stewn LUI<ES {1966) y el balance histórico realizado por S. CLEGG
0989) en el cuadro de la ciencias sociales nos sumfnistran un general de la
discusión sobre el poder hasta mediados de la década del ochenta. ·
4 Ver. MILLS C., Wright(1956), Q,\Ht, RabertA. (1957} y (1961), PARSON, Talcott(196n
(1969) y(1973), LUHMAN, Niklas {1979), ARENDT, Hannah (1974), FOUCAULT, Michef
(1979), (1986) y (198n, POUlANTZAS, Nicos (1979) y (t980}t MIUBANO, Ralph (1978)
y (1983t y CROZIER, et FRIED6ERG, Erhard ( 1977).
48
papel que juega dentro de la estructura o dentro del sistema social. En la
misma dirección axiofógica, Hamah Arendt concibe el poder como el
arquetipo de ra dominación regftima; mientras, en sentido contrario, Fou-
cauit desmonta su mecanismo represivo y disciplinario. P-or último, Mili-
band y Poulantzas, dentro de la tradición marxista de crftica teórica y ética
del poder, lo remiten al Estado y filas clases sodales, fundamentalmente a
la burguesfa, en tanto que Crozier propone valorarlo de una forma positiva,
para permitir que sea ejercido por el. mayor núrnero de actores dentro· de
un sistema de acción concreto.
A pesar de que el poder es considerado como una categorfa dave para
entender y explicar la sociedad, este primer repaso, generaf y rápido, por las
teorías que se encargan de estudiarlo, sirve para constatar la indefinición, por
exceso de definiciones, y la ambigOedad que tiene dentro de las ciencias
políticas y sociales. Seria ilusorio pretender escapar a este movimiento diaféc·
tico entre el poder y el saber que intenta aprehender!<;> intelectualmente. No
existe un lugar reservado para el conocimiento puro que nos permita escudri·
ñar las relaciones sociales desde fuera de ellas y captar el poder sin participar
en éJ de forma activa o pasiva. El saber mismo. es una fuefza. sociaJ que
··ejercemos en la vida cotidiana, como lo ilustra fa actividad diaria de un médico,
un abogado, un psicoanalista, un profesor universitario o un investigador en
el campo de las ciencias sociales. En la segunda parte del presente siglo,
Foucault, sobre la senda de Nietzsche, y Feyerabend
5
, con su anarquismo
epistemológico, demostraron que el saqer es poder que el poder es saber. Sin.
embargo, esta constatación no nos impide construir alrededor del poder un
cuadro analftico que supere las ambigüedades en que lo han sumido las teorras
soCiales y polfticas. Por caminos diferentes, y a veces encontrados, autores
como Foucauft, Crozier, lukes, Bachrach y Baratz nos han suministrado una
serie de herramientas teórfcas para estudiado sin tonvertir(o ery un fetiche o
un antifetiche, en una categorra subsidiaria de la dominación con poco valor
heurfstico o en un simple instrumento para justificar visiones globales y
parciales de la sociedad.
1.1. El ~ t i   h e
Como lo señaló Steven Lukes, tanto Parsons como Harinah Arendt legiti-
·man el pOder, en su esencia, p·or su eficacia en lo tocante al consenso o al
funcionamiento general de .la sociedad. En efecto, para Parsons el poder es:
...
5 Ver: FEYERABEND, l
2
aul {1979}.
49
''La capacidad de tomar .;.y de mantener- decisiones que son obligatorias para la
colectividad de referencia y para sus miembros, en la medida en que sus estatutos
comporten la obligación de sométerse a esas decisiones. Hay que distinguir el
poder de la influencia, pues promulgar decisiones obligatorias es
diferente al hecho de Intentar persuadir. En nueBtra definición, un ciudadano
ejerce un· poder cuando vota, porque la suma de sufragios determina en forma
obligatorla·eJ resultado de fa elección. Un poder pequeño es de todas formas un
peder, de la misma manera que un dólar, aunque sea poco dinero, es de todas
-formas dinero"
6
. ·
El factor determinante para considerar como poder una decis,ión vinculante
y oblígatoria es el papel que ella juega dentro del funcionamiento del sistema
social, la manera como se inserta en la estructura de la sociedad. Si facilitar
una función dentro del sistema puede serdefinida.como poder, de lo contrario
estaríamos frente a un ejercicio ilegítimo de la fuerza o frente a una disfuncio-
nal.idad del mismo tipo. Parsons .apuntala asf su teoría g•obaf de la sociedad, ·
al tiem·po que asocia el poder "con ia autoridad, el consenso y la persecución
. de metas colect.ivas, y lo disocia de los conflictos de intereses y, en partiCular,
de fa coerción y la fuerza
117

En otro sentido, a defenc;ier la legitimidad de la democracia como
sistema polftico, Hannah Arendt establece una sinonimia entre el poder y el
consenso:
"El pOder no es nunca la propiedad de un individuo; pertenece a un grupo y existe
·sólo mientras permanece unido ef grupo. Cuando decimos que alguien está «en .
el poder•, nos referimos efectivamente a que tiene poderes de un cierto número ..
de personas para que actúe en su nombre. En el momento en que desaparece _el
· grupo que dio origen al poder en un principio (potestas in pofulo: sin un pueblo ·
· o grupo no hay poder), csu pode!'lt se desvanece igiJalmente" • ·
Tanto Parsons como Arendt convierten el poder en un valor positivo.
transforman un símbolo, en el representante de fa potenciajustaque permite
el buen funcionamiento de la sociedad o del sistema político. Más que una
categoría analftica que permita dar cuenta de situaciones estratégicas similares,
al concepto de dominación, nos ofrecen un fetiche  
neo: un objeto abstracto/ el poder, que por su soJa razón de existir es conside-
. rado como legítimo. Un valor en sí mismo, un social que debe ser
aceptado o rec;hazado si compartimos o no la opción ética y política de los
autores. En caso de Luhman el poder, sin llegar a ser un fetiche, es una pieza
'. .· . . .
6 PARSONS, Talcott (19l3), p. 18 (f.q.A.).
7 LU f<ES, Steven (1985), P. Jl.
a ARENOT, Hannah (1974), p. 44 Para la versión en espal'lol utill:z:o la traducción de este
mismo párrafo en: LUt<ES, Steven (1985), p. 32.
50
clave en ef engranaje entre fos sistemas y los subsistemas sociales; por fuera
..   n.q ..
• .. ... , : . . ,.: .•.. (. .• :i·
1.2. El antifetiche
.Poulantzas, Miliband y Milis, desde una óptica poÚtica opuesta a la de
Luhman, Parsons y Arendt,. entienden el poder como el resultado de la·
explotac:;íón o la dominación. Con c;fiferentes ap.roximacione5 teóricas lo
enlazan con las clases o con las élites que configuran los polos dominantes en.
la sociedad moderna. Poulantzas no deja espacio para la duda en la presentaw
cíón de sus ideas:
'
"El concepto de poder tiene como lugar de constitución el campo de las prácticas
de ·
''Las relaciones de las clases son relacione.s qe poder'
9

"De hecho, las relaciones de clases son, desde en todos los nivele:>,
relaciones de poder, y el poder no es, sin embargo, más que un concepto que
indica el efecto del conjunto de las estructuras sobre las relaciones de las prácticas
de las diferentes clases en lucha"
10
. •
"Se designará por poder la capacidad de una clase social para rea,lizar sus intereses
específlcos
11 11
• · ··
Apegado al estructuralismo marxista, Poulantzas reduce ef poder a la
capacidad de utilizar los .medios de producción para dominar el proceso de
trabajo. Por limita $U espacio en la estructura social a la esfera
de la relacióry entre el y el trabajo asalariado, ydejaporfüeradef análisis
a los. actores, a las prác.:ticas. y a las relaciones sociales que por una u otra razón
no pueden ser remitidos al conflicto fundamental entre las clases. Poulantzas
logra asf introducir la dimensión política en su modefo analftico, af estudiarla bajo
el foco de fa explotación y mostrar las facetas negativas del poder, pero debilita
este último como categorfa analítica. Dentro de su crítica al capitalismo el poder
posee las caracterfsticas intrfnsecas de un valor negativo.
Míliband, mediante el puente conceptual que tiende entre ef tema de los
actores y las élítes y ef de la explotación y la dominación
1
enriquece la discusión
política dentro del marxísmo contemporáneo. Sin abandonar ef terreno de lo
estructural, ingresa en el de la acción; sin embargo, al igual que Poufantzas,
no logra superar ef marco estrecho de fas clases sociales. En so aproximación
teórica, la polftica y ef poder quedan al margen de la mayor parte de las
relaciones en las que se encuentran inmersos los actores individuales y
9 POULANTZAS, Nicos (1979)
1
p. 117.
1 o !bid., p. 120.
11 lbid., p. 124.
51
colectivos, o son tangenciales a ellas. La centralidad que Marx le asigna a las
relaciones de producción no suministra un sustento lógiCo que permita afirmar
el carácter exclusivamente clasist1 del poder. En fo·s trabajos de MiHband, el
uso de este concepto como una noción valorativa, subsidiaria de su
tación global de la sociedad, también prima sobre la necesidad de crear
alrededor de él un cuadro analftico, destinado a .explicar ef entramado de
fuerzas que ejercen tos adores sociales en sus relaciones. Igual S(JCed@ con fos
tr!ilbajos de que p<:>r un camim) diferente al del Marxismo, limita el podet
a las prácticas sociales de las éhtes y lo entie"nde como un valor contrario a la

Poutantzas, Mifiband y Milis, en un pendular

los autores que ven en el poder una virtud social, lo vuelven un antifetiche
contemporáneo: un objeto abstracto que por su soJa razón de· existir es
onsiderado como Hegftimo. . ·
1.3. Las relaciones de fuerza ·
En la obra de Foucauft, por el contrario, ef poder 'adquiere el cuerpo de
una categorfa analttica autónoma, desde el punto de vista axiológico. Dentro
de una lfnea polrtica y epistemológica crftica frente a fa modernidad y la
sociedad capitalista, no es utilizado como un simpfe instrumento" ideológico,
como un valor en si mismo. Foucaurt, desde una perspectiva teórica diferent1··
hace lo mismo que Mar.< con la mercancía o Weber con fa dominación: elabor
un concepto para comprender e interpretar üna sitt..lalción relacional antes d
valqrarta y actuar sobre ella. Aporta asf af debate teórico dqs precisiones\
Iniciales: a) el poder sólo existe en acto, es ante todo una relación de fuerza y
b) es en primer lugar y esencialmente represión
12
, pero es también producción
de la vida social:
.
11
Hay que de describir siempre los efectos del poder en términos negativos:
"excluye", "reprime", ''rechaza", "C::ensura", "Íilistrae'', ·'disimula",   De
hecho el poder prOduce; produce rea.lidad; produce ámbitos de objetos y rituales
de verdad. El individuo y el conocimiento que qe él se puede obtener corresponde
a e.sta producdón"
13
.
Los lfmites anaJft!cos en torno al poder qvedan definidos por la considera·
ción de que es en wimer lugar acto y relación

por. el de l¡¡s
nociones substandalist.as o jurfdicas que ven .. una
individuo o de inStituciones. En dichas nociones substancialista el poder es
asimHado capacidad del sujeto pab"a imponer su es visto·
como un atributo de ta persona o de los grupos
1
previo a la acción, a las
t 2 FOUCAUt. T, Michel {1979}, p. 135.
13 , FOUCAUlT, Mlchel {1986), p. 198.
52
prácticas y a las relaciones; en otras palabras, previo a lo social. Aparece como
meramente subjetivo y queda despojado de toda r·ealidad factual, desprovisto
de     'éT!· inter{or ·ta·
reconocimiento expUdto, en la siguiente definición dada por Weber:
11
Poder
significa Ja probabilidad de iJl!poner la propia voluntad, dentro de una relación
social, atín contra toda resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa
probabilidad"
14
• Como posibilidad o acto en potencia el poder resulta relegado
a la condición de una categorfa accesoria de la dominación, la cual implica,
eJ!a si, una relación de mando y obediencia. ·
foucault sienta las bases para el estudio poUtico y social del poder, sin caer
en el empirismo de Robert Dahl, quien lo restringe al momento de la decisión,
y despeja la brumosa metafrsica que Hobbes había levantado a su alrededor.
En la Voluntad de_l saber nos dice que el poder debe ser entendldo ·
''la multipficidad de las relaciones de fuerza y propias del dominio
en que se ejercen, y que son constitutivas de su organización¡ el juego que por
medio de luchas y enfrentamientos incesantes las transforma, las refuerza, las
invierte; los apoyos que dichas relaciones de fuerza encuentran las unas en las
otras, de modo que formen cadena o sistema, o, al contl'ario, los corrimientos, tas
contradicciones que aislan a unas de otras; las estrategias, por último que las toman
efectivas y cuyo dibujo general o cristarización institucional toma forma en los
aparatos est-dtales, en la formación de la ley, en las h•egemonías sociales"
15

El poder se nos revela comó el ejercicio social de la fuerza desde
innumerables puntos y dentro de situaciones estratégicas complejas,
· terizadas por la existencia de una pluralidad de actores y de prácticas
sociales que se relacionan en forma asimétrica. Surge como la
de ras energfas o las potencias que están a disposición de Jos agentes ·en una
determinada sociedad; deja de ser posibilidad para convertirse en acto y e
cuanto tal, en relación social. Pierde su naturaleza de atributo individual de
personas, para ganar la dimensión de una práctica que sólo puede ser
entendida en la interacción y en los efectos recfprocos que tiene con
lo estructural. Por ende, vive y respira en !.as tácticas y las estrategias, es
int.encional pero no subjetivo, no existe en la simple relación de fa persona
consigo Pasa <ll configurar el corazón de lo social, porque la f
en diferentes escenarios de actores que al entrar en contacto
entre sf ponen en juego su identidad. Adquiere asf la inmanencia con
respecto a las relaciones sociales
16
• . . ·
l 4 WEBER, Max (1969), p. 43.
15 FOUCAULT, Mlchel (1987), p. 113.
16 lbid., p. 114.
53
En la obra de Foucault, la imagen dual de la sociedad como un sistema o
una ·estructura dividida por el poder de arriba a abajo,. del Estado a los actores,
en una oposición binaria y global entre dominadores y dominados, cede el
lugar a un intrinca.do tejido de relaciones de fuerza que van de las prácticas a
las estructuras y de éstas a aquellas. Sin embargo, el poder sigue atado
a la lógica de fa dominación, pues Foucault no logt·a romper definitivamente ·
ama1·ras con las teorías substancialistas. Reserva la práctica del mismo,
soda! de la fuerza, a quienes d()minan una situación estratégica
determinada: los actores, a veces anón.imos otras veces definidos con claridad
en sus escritos, que utilizan las técnicas de control y disciplina sobre 'a
sexualidad, la locura, el crimen o la enfermedad. En consecuencia, el· poder 1
resulta limitado por una concepción de lo social que esta atrapada en otra/
dualidad, constitutiva de ta dominación. las relaciones sociales son  
como el encuentro entre un sujeto activo, el que ordena, y un sujeto pasivo,
el que obedece. Entre un actor potente y un actor sometido.
la afirmación de que todo poder implica una incluida en la
mayor parte de sus trabajos, no mitiga esta dualidad. foucauft no analiza la
negociación, la resistencia o ·fa emancipación como ejercicio social de una
fuerza, con características similares al realizado por los actores dominantes en
un ámbito social determinado. Poder y dominaCión conservan en su formuta-
ción teórica una simbiosis que permite el ingreso, por la puerta de atrás, del
sujeto, del actor potente con sus atributos y sus potencias. Si ef poder es·
.fundamentalmente uh una relación de fuerza que· forma y transforma el
sentido de las prácticas sociales sobre las cuales se hace efectivo, no puede ser
atribuido exclusivamente a los actores dominantes, sin hacer de él una cualidad
del sujeto que domin?. ·
Sin traicionar la perspectiva teórica de Foucault, y en función de la reflexión
que estamos desarrollando, podemos aceptar la definición de la dominacíón
que da Weber como:. .
''Un estado de cosas por el cual una manifiesta {
11
mandato'1 del "domi•
nador" o de los "dominadores" influye sobre los actos de otros (del "dominado"
o de los "dominados"}, de tal suerte que en un grado socialmente refevante esos
actos tienen lugar como si· los dominados hubieran adoptado por si mismos y
como máxima de su obnu él contenido del

• .
De acuerdo con ella no hay duda de que la dof11inación ieva el
ejercicio habitual de una fuerza que conduzca a la Obtenció.n de fa obediencia.
Pero asfmismo
1
los procesos de negociación, de resistendá a de emandpadon
17 WEBER, Max (1969), p. 699.
54
frente a la dominación, ausentes en la sociologfa weberiana y poco presentes
en la fHosofía de Foucault, conllevan el ejercicio de una fuerza que altere o
destruya el mandato que en la base de la dominación. Ef poder constituye ·
fa categorra cfave para comprender y explicar la dinámiCa de las relaciones
de fuerza en una sociedad, es decir, el movimiento permanente entre ra
dominación, la resistencia, la negociación y la emancipación. Reducirlo a la·
dominación es asignarle a los actores dominantes el ejercicio de la fuerza,
convertir el poder en una substancia del sujeto que dominar en un atributo
de cierto tipo de actores sociales. Nada más contrario al nominalismo que
proclama el mismo que ser nominalistas, sin   el poder
no es una institución, y no es una estructura, no e.s cierta potencia de la que
algunos estarran dotados, es el nombre que se presta a una situación estraté-
gica compleja en una sociedad dada
1118

1.4. Recapitu/aci6n
A. ·La construcción de un cuadro analítico alrededor del poder tiene como
primera tarea la de las teorfas sociales y polfticas que lo .tratan como
un valor en si mismo {como un fetiche o un antifetiche)> como un simple
instrumento para justificar visiones globales de la sociedad o como un concep-
to subs. idiario de la dominación. poder empieza a adquirir la naturaleza
una categor(a analftica autónoma, desde el punto de vista axiológico, cuafldO
deja de ser un concepto que representa una substancia o una potencia del
sujeto, .un atributo o defecto y se convierte en acto, en ejercicio social de
una fuerza
19

B. Entender el poder como acto significa ubicarlo en el contexto de las
prácticas sociales de tos actores individuales y colectivos; en el espacio donde
la sociedad es producida por el encuentro y la confrontación de múltiples
actores, dentro de las posibilidades y los lfmites definidos por lo estructural.
Implica concebirlo como una relación social mediada por el ejercicio de la
fuerza: por la utilización de las potencias o energfas a disposición de los actores
que intervienen en ella. En cuanto acto el poder es social.
C. Desde el punto de vista anaHtico el carácter relacional. del poder se
deriv.a de su existencia como uno de fos momentos constitutivos de las
la FOUCAULT, Michel (196n, p. i13. .
19 Las fuerzas son las potencias o energ(.as que t:ulturalmente están a disposición de los
actores: el saber, las armas, el reconocimiento, las reglas, los sfmbolos, los mitos, la culpa
y en general, los medios soda les que amplfan el campo de la incertidumbre de los otros.···
actores y que las teorlas sobre el poder agrupan como fuentes o recurnos del mismo. ·
55
relaciones sociales, de su· inherencia o inmanencia con respecto a ellas. En esa
medida, hace posible el estudio de situaciones estratégicas complejas, por la
de actores y de acciones, euyo entrela.?..amiento conforma un tejido
que va delineando la sociedad de abajo hacia arriba, de las prácticas sociales
a· las estructuras, para regresar de éstas a aquellas. El poder traslüce la dinámica
de un movimiento que permite la articulación y rearticulación de lo social en
un juego permanente de fuerzas.
D. La dinámica que deja p'erdbir el poder no es reductible a·la lógica de
la dominación; induye la· negociación, Ja resistencia y la emancipación. Va
más allá de una visión dual que divide las relaciones sociales en sujetos activos
l
y pasivos. Nos coloca en el escenario donde los agentes sociales se
asf mismo, m9vilizando creando ámbitos e
prímiéndole sentido a sus acciones. Nos remite de nuevo al universo de fos
actóres y los movimientos sociales. ·
2. las dimensiones del poder
La definición general del poder como relación social, que acabamos de
presentar, carece de los elementos prácticos necesarios para estudiar los casas
cóncretos en los que hay un ejerdcio social dé la fuerza. Además, requiere de
precisiones complementarias para sabér cuándo este ejercicio puede ser entendi-
do como poder y cuándo no. El esttidio práctico del poder nos induce a cc;mipletai'
el cüadro anat ftico a su alrededor, a volver operativa la categorra que ro representa.
n esa   las .inve5tigadon.es sociales y poUticas que ?entro. de
na perspectrva· relactonal y empr-rrca, sobre los anexos entre el poder y la accrón
ocial, ofrecen un rico material de referencia. Desde las décadas del cincuenta y
del sesenta la mayorfa de estos trabajos tienen como fundamento los escritos de
Robert Dahl
20
,·1os cuales encontraron eco en la sodologfa de fas organizaciones,
eSÍJecialmente en las tesis de Michel Crozier. · ·
2.1. Las dimensiones emplricas
_Como base para su .análisi$, Dahl utiliza una descripción simple de fa
situación que ilustraría una relación de poder; de acuerdo con ella, A tiene
poder sobre 8. en la· medida ·en· que
1
gracias a una tentativa coronada por el
éxito, logre que B haga algo que, de otra rnanera no harfa
21
• En un texto
20 la primera parte del análisis sobre el aporte de Oahl, de Bachrach y· de Baratz sigue el
derrdtero critico del texto de Steven LUKES (1985).
21 Acojo la interpretación de Steven LUKES (lb id., p.·S) que no se limita a la primer definición-
que dá Robert DAHL {"A tiene poder sobre 8 en la medida en que pu-ede conseguir que
56
· posterior agrega· que et juego de fuerzas para· adoptar una decisión y el
GHe   cgnfqrfllim el es!=en(4rio posible el
estudio del poder por parte de tas ciencias

• Mediante estos dos
postulados, Dahl reaHi:a un doble proceso de individualización y aislamiento,·
con fa finafidad· de el poder en un objeto deJ conocimiento.
or una parte, presenta la relacíón social como la interacción entre actores que
debten ser aislados y·entendidos como individuós, asr sean actores colectivos,
para colocar sus prácticas bajo el microscopio social; por otra parte, hace lo
mismo con las acciones y las reduce a los comporiamientos {conductas} en el
.' momento dé la decisión y del conflicto manifiesto entre dos individuos. Lukes
consider.a en forma apropiada que este esbozo poder lleva a Dahl a l!"
enfoque unidimensional, el cuaJ:
"entraña una insistencia en e/ comportamiento ·a la hora de adoptar decisiones
sobre problemas en torno a !os cuales hay un conflicto observable de intereses
(subjetivos), entendidos como preferencias expresas por una detem1 inada polftica
y revelados a través de una participación polrtica"
23

Las primeras fisuras de este procedimiento de individualización y aisla-
miento aparecen dentro dei mismo empirismo. Bachrach y Baratz ponen
inicialmente el dedo en la llaga con su tesis deJas no decisiones, definidas
como "una decisión que conduce a la supresión o a la inhibición de un desaffo
latente y manifiesto frente a los valores y los intereses de quienes decidan''
24

En tales términos, ef nondecisíon-making serfa un medio para impedir, antes
de que vengan formuladas o antes de que lleguen al terreno de las decisiones
importantes, las soliciltudes o exigencias de cambios en la distribución de fas
r' ventajas y privilegios dentro de uha comunidad, o, sí ninguno de los dos pasos
1
anteriores logra su objetivo, para impedir la ejecución de una decisión en el
(proceso polftico
25
• Con miras a hacer efectiva la no-decisión, los beneficiarios
del ejercicio del poder movilizarfan a su favor inclinaciones o prejuicios:
valores, creencias, rituales y procedimientos institucionales. Este enfoque
bidimensional, según la de Lukes, incluye .en el estudio def poder
un comportamiento que no había sido tenido en cuenta por Dahl, aquél que
B haga algo que, de otra manera, no harla"), en la cual ef énfasis puesto en la
posibilidad de conseguir un resultado, sino que la complementa con una aclaración
posterior del mismo autor, quien insiste en la necesidad de que se trate una "tentativa
coronada por el éxito". Con esa pequelia anotactón Dahl abandona la perspectiva
subtandalista y se inscribe en la relacional. Ver: DAHl A (1957).
22 Ver: DAHl, RobertA. (1961).
23 tUKES, Steven {1985}, p. 10.
24 · BACHRACH, P. e SARA TZ, M.S. (l986}, p. 72 (T.d.A.). lEn este trabajo utilizó fa versión
italiana der. libro que tiene publicado originalmente en inglés bajo ef tftulo Power and
poverty. Theory and practice. Nueva York, Oxford University Press, 1970.
25 Ibídem.
57
incide sobre el campo de acción (entendido aquí como sistema concreto de
adopción de las decisiones) de una determiryada Al resaltar la
importancia que aun desde una concepción empfrica tiene lo estructural frente
a la acción sociat, quiebra parcialmente uno de los aislamientos y una de las
individualizaciones hechas en el enfoque unidimensional: la relativa a las decir·
/
¡ síones. No obstante, conserva el resto de las herramientas cognoscitivas elabora ..
1
das por Dahl: el comportamiento y los intereses subjetivos como eje del análisis,
la existencia de un conflicto evidente para tener un hecho falseable y verificable,
y !os actores limitados a los individuos aislados que se relacionan como tales.
En los trabajos de S.achrach y Baratz la insistencia en los comportamientos
y conductas individualmente observables, conduce a una difer·enciación entre
fuerza y poder que introduce dentro del empirismo la simbiosis entre el poder
y la dominación. Según ambos autores el poder implica la obediencia, y en su
ejercicio las amenazas de una sanción son suficientes para lograr el objetivo
buscado; mientras que la fuerza impHca la desobediencia y el cumplimiento
<fe dirh.ris amP.nazas
26
• En la base de ésta diferenciación hay una identificación
implícita entre la fuerza y !a violencia o la coacción física, que a pesar de no
tener sustento analítico ha hecho carrera en la sodología
27
; a ella opongo
noción de fuerza en términos de potencia o energfas {de acuerdo con
delimitación con<;eptual que hice en lá nota diedpcho de éste capftulo}. la·
reducción de la acción a los comportamientos lleva a Bachrach y Baratz,
debido a su coherencia teórica, a convertir el poder y la fuerza en dos simple$
conductas observables, desprovistas de los elementos de acción social {el
sentido, lo simbólico-afectivo y la racionalidad instrumental}; en dos
iferentes de ejercer algo que nunca ha sido definido. Al igual que en Dahl, el
·· oder es más que una relación social, confrontación y encuentro entre acto
n el marco dé lo estructural, es una situación posicionamiento de
unos actores frente a otros. En esta última, la manera como los actores perciben,
valoran y producen lo social está ausente, o presente como simple perjuicio o
mdinación; no obstante, el ta es la única qt.ie permite captar el algo definido de
los condudistas
28
,' las potencias y energías que 'actívan o movilizan quien€$
entabl..an una relación social. fue(za comÓ   del poder.
26 BACHRACH, P. e BARATZ, M.S. (1986), pp. 57-58.
27 Por ejemplo, Raymond Boudon y Francois Bourricaud {1990) acogen esta diferencia al
definir el poder en su Diccionario crítico de la sociologfa.
28 Steven LUKES (1985) califica fa conceptualización del nondecísion--making como una
Crítica cuaHfk:ada-del behaviorismo: sin embargo, en la medida en al Bachril<:h y Baraq:
ásimi!an ras no decisiones a una y poiien de relieve los comportamientos que
!levan a ellas, rnás bien podrfamos hablar de uná behaviorismo cualificado.
58
Steven lukes, además de confrontar el conductísmo con la noción de
intereses reales que presentaremos más adelante, articula su enfoque tridimen-
sional alrededor de la crítiea a ·la tendencia que limita los actores a los
individuos aislados y la acción a los conflictos evidentes. Considera en primer
lugar que los dos enfoques .anteriores dejan por fuera las prácticas socialmente
estructuradas y culturalmente configuradas de los grupos y las instituciones¡ o sea,
el ámbito ampfio de los estructura que no puede ser circunscrito al nondecision·
making. Luego, pone de manifiesto la' importancia que tienen los conflictos
latentes o lo que llamaremos más adelante el ejercicio oculto del poder:
"Dicho con todo rigor, A puede ejercer poder sobre B consiguiendo que éste haga
lo que no quiere hacer, pero también ejerce poder sobre él influyendo en S'us
necesidades genuinas, modelándolas o determinándolas. De hecho, ¿no estriba·
el supremo ejercicio del poder en lograr que otro u otros tengan los deseos que
uno quiere que tengan, es decir en asegurarse su obediencia mediante el control
sobre sus pensamientos y deseos? No hace falta llegar al extremo de hablar de un·
mundo feliz o del rnundo de S.F. Sldnner para percatarse de que el control del
pensamiento adquiere un sinffn de formas menos totales y más mundanas, a través .
de! contro! de la información,. a través de los medros de comunicación social y a
través de los procesos de socialización"
29

los conflictos latentes crean la tercera dimensión (después de la decisión
y la no-decisión) y constituyen "la contradicción entre los intereses de aquellos
que ejercen el poder y los intereses reales de aquellos a quienes excluyen"
30
.
Con esta defínición, lukes introdtJce en la discusión sobre el poder el tema de
los intereses reales; de los deseos o preferencias de un actor cuando es Pl!esto
en condiciones de efegir con autonomfa
31
: los conflictos latentes, que giran
en torno a problemas polfticos potenciales, configurarían el mkleo del control
sobre lo que lukes denomina el programa po!ftico de·los actores, sobre el
sistema concreto de acción que resulta afectado por quienes ejercen el poder ..
Ante la imposibiHdad empfrica de probar la existencia de los intereses reales,
pues suponen la hipótesis de la autonomía relativa del actor para escoger lo
,:que objetivamente desea, la cual no puede ser ni verificada ni falseada, el
,¡enfoque tridimensional lleva e! empirismo allfmite de so capacidad cognosci·
'ti ya en este campo; lo coloca frel1te a dos alternativas sin salida, renunciar al
\ estudio defpoder como un fenómeno análogo a los fenómenos físicos o dejar
''por fuera de su análisis los aspectos más directam!E!nte relacionados con él:
i aquellos que hacen referencia ai sentido de la acción, a la orientación y al
:significado que los actores le imprimen. Detrás de la concepción empirfsta
queda como una sombra la pregunta relativa a los intereses de los actores
29 LUKES, Steven (1985), pp. 22 y 23.
30 lbid, p. 25.
31 !bid., p. 42.
59
sociales en el caso de que no hubiera sido ejercido eJ poder sobre ellos¡ ya
que a partir de la caracterización de Dahll, en los tres enfoques el probfema
del cambio de sentido suscitado por eJ poder en las prácticas sociales que el
transforma está implfdto y no resuelto. Como afirma D. Zolo en la introducción
al libro de Bachrach. y Baratz:
"los fenómenós relativos al poder, como en general los fenómenos
sociales, la carácterf:sticas tfpicas de lf:l "radonal_idad limitada": no
pueden ser referidos á· leY universal inmutable en el tiempci ·y 'en el
espacio¡ están subordh1ados'acomp!ejas mediaciones simbólicas que permiten·
al máximo interpretaciones plausibles, no explicaciones monológico-deducti-
vas, rigurosamente verificables o falseables; se escapan a cualquier tentativa
de previsión en el corto o en el fargo plazo; son prácticamente inseparables
de los Juicios de valor que conciernen a los intereses sociales en juego,
protegidos o amenazados por el poder"
32
,
2.2. De las decisiones a las relaciones sociales ·
Si seguimos con atención el hilo que nos permite circular por fos tres
enfoques empiristas, vemos que el punto de partida es una valoraCión positiva.
del poder, comprendida en el pluralisrno polrticode Robert Dahl. Croziecapta ·
(
con precisión este aspecto y lo desarroUa cuando nos invita a abandonar una
visión negativa del poder y a permitirle al mayor número de actores posibles
entrar en el juego de las relaciones éste origina, con más autonomfa, ·
· libertad y posibilidades de escogencia
3
; propuesta plausible si el poder
un bien accesibfe a todo el mundo, una suerte de mercancfa para el consumo
masivo, sus aristas con la dominación estructural no e?<istieran y no .. estuviera
inserto en la lógica múlt¡pfe de la dominación-resistenda·negodación-eman- ·
dpación. Partirnos de esa valoración decíamos, pasamos a un enf<?que
que introduce elementos-· estructurales en la discusión· y en c:onsecuenda,
vuelve relativa la identidad entre poder y bien social, y .en un
enfoque radical, según la expresión del propio Lukes, que recoge y supera los
dos anteriores al integrar el plano de !a interacción con to estructural y retomar
los anexos. entre. el poder y la alineación de los propios intereses. En ese
recorrido hay un núcleo conflictivo que facilita eJ desarrollo de la discusión,
la relación entre la decisión· individualmente considerada y el contexto que la
circunda y le otorga sentido. En el enfoque uriidimensional.tal relación está,
ausente, en el bidimensional se insinúa por intermedio del   ·
king y et tridimensional adquiere cuerpo con los conflictos latentes.
32 En: BACHRACH, P. e BARATZ, M.S. {1986), pp. 23-24.
33 CROZIER, Mlchel et FRIEOBERG, Erhard (197n_ p. 434 y ss.
60
f'ara hacer más visual este r·ecórrido, retomemos la ilustración de Oahf: A
tiene poder sobre B en la medida en que, gradas a una tentativa coronada por
el éxito, logre que 8 haga algo que, de otra   no harfa; sumémosle ahora
el aporte de Bachrach y Baratz: o que A logre que t3 no haga afgo que, de otra
manera, harra; rematemos con ef de Lukes: o que A logre que 8 haga algo como
si quisiera hacerlo, cuando en.condlciones de autonómra relativa no lo harfa
o harfa algo diferente. Aquello que pared a claro y simple al principio se vuelve'
un Galimatfas, porque hemos pasado de una situación a una relación y de una
decisión aislada a una decisión dentro de una praxis, entendida ésta como el
conjunto de las prácti.cas sociales de un actor en un ámbito social determinado.
Mirada fa situilción inicial desde $$ti óptitea, B puede ceder .il li.l$
de A siguiendo una estrategia que le permita mantener inalterado ef sentido
de su praxis y transformar el sentido de la praxis de A. En el ejemplo cotidiano
más frecuente, un niño.(B) puede acatar una orden de su padre (A) con el único
objetivo de obtener un permiso que de otra manera le seria negado y continuar
después desobedeciendo la misma orden, en este caso, tanto el padre como
el niño logran que el otro haga algo que de otra manera no haría, pero solo el
niño transforma, aunque sea temporalmente, el sentido de la praxis del padre.
El niño adopta su decisión porque habfa recibido una orden paterna, sin ella
habrfa actuado.de otra manera, pero su acción sólo puede ser entendida y
explicada en el universo del sentido que la define¡ asf como la autorización
del padre solo adquiere significado en el sentido de su praxis, que el niño
percibe con claridad. Sin querer caer en el casu{stka que genera este tipo de
ejemplos limitados a situaciones relacionales, es conveniente ilustrar con ellos
y desde su propio terreno los limites del cuadro analftico operativo del
empirismo. El sentido de la praxis de fos actores, que fue la barrera contra la
que tropezó Lukes al tratar los   reales, suministra el material analftico
necesario para el estudio concreto del poder como relación social, sin sacrificar
sus manifestaciones más importantes.
2.3. l.as dimensiones relacionalfffl
Después de haber examinado los instrumentos analftícos del empirismo con
una finalidad práctica (encontrar pistas que nos faciliten ef estudio de los casos
concretos) es necesario regresar a !a caracterización general del poder para·hacerfa
operativa. Habíamos dicho que esta última estaba centrada en una práctica
habitual de los actores sociales, el ejercicio de una fuerza en el contexto de una
relación social¡ no obstante, la constatación sobre la existencia o inexistencia del
poder en 9iSOS concretos quedaba en suspenso ante preguntas como, quién la
ejercfa, en qué condiciones y con qué resultados. Para responderlas conviene traer
de nuevo a colación el rasgo esencial de las relaciones sociales: ocupan al mismo
tiempo el terreno de la acción y el de fas reglas y fos recursos que las limitan o
61
'
habilitan, y que ellas forman y transforman; por consiguiente, constituyen
escenario donde confluyen las acciones sociales de los actores copresentes dentr
de su ámbito y de fos actores ausentes de éL En esa medida, la fuerza que enderr
el poder es ejercida en forma coyuntural por quienes participan en la
con prácticas socialmente estabfes·y culturalmente configuradas. Si tenemo
en cuenta que fas decisiones se adoptan dentro de un contexto estructura
definido por las reladones sociales que las enmarcan y por el universo d
sentido en el que est<i'n inmersas
1
papemos sacar una primera conclusiórp
'
práctica: el ejercicio del po9er es atribuible a !os actores individuales y
en tres nivefes
1
en el proceso decisiona! propi.amente   en el
, ámbito relacional, concreto y en la producción del sentido de la praxis.
El proceso decisiona!, como su nombre lo indica, representa las diferente?
etapas que llevan a adoptar una decisión. En él, los actores sociales crean,
movilizan o activan los recursos que consideran pertinentes para alcanzar
objetivos precisos; por ende, es el nivel donde prima fa racionalidad
mental, el cálculo sobre los medios más apropiados para lograr determinados
fines. Es el espacio en cuyo interior !as diferentes fuerzas en juego se confron- ·
tan, se articulan o se pierden, dando como resultado una relación asimétrica
que transforma el sentido de la praxis de uno o vados actores. las burocracias
públicas o privadas, con sus jerarquías, reglas, preferencias personales, canales
' t
de comunicación subterráneos y demás rasgos conocidos sirven para- ilustrar
el proceso. Quizás por ello, el pluralismo político y la sociofogía de las
organizaciones centran sus estudios en este nivel.
El ámbito relacional concreto representa el contexto inmediato del procesp
decisionaL El. conjur1to de aCi:::lones· y reglas que definen los limites
decisiones y los recursos, reales o potenciales, a disposición de l()s actore$.
Encierra los valores, los sfmbolos, los saberes, las creencias, los rituales y los
procedimientos institucionales que facilitan ciertas acciones y obstaculizan b
impiden otras; por eso en él se marlifíestart fas no-:odecisiones de Bachrach y
Baratz. Sin embargo, al habilitar y constreñir simultáneamente, se reduce
sólo a ellas, también .abre un campo amplio 4edsiones posibles. Es el nivel
donde se ponen en juego! frente a una dimensión estructural que los
y sobrepasa, el sentido de las acciones y la identidad de los actores. las
o los sanedrines contemporáneos encuentran aquf el terreno ptopício para
realizar prácticas que no tienen la visibilidad de. (as desarrolladas por !a.
burocraCia, pero que con frecuencia son más eficaces. la teorfa de las élites y
corrientes marxistas como la de Miliband privilegian este nivel para su análisis.
62
La producción del sentido de :¡a praxis representa el proceso por medio del
cuaf !os actores le otorgan significado y orientación a sus acciones, y por esa
senda, construyen sus identidades o sus identifica<;iones sociales. Es el marco
cultural que antecede y conforma las decisiones, y sin-el cual no podrfan ser
adoptadas. En éJ, cada actor, a partir de los efementos que encuentra en su
experiencia y en la apropiación de lo estructural, procesa su universo valorativo
y simbólico para definir la relación que tiene con su quehacer social. Este nivel,
al contrario de los dos anteriores, haceTeferenda a un espacio interno al actor
que lukes intenta captar con la noción de los intereses reales. En consecuencia,
aquf el poder altera la producción misma del sentido y no el sentido ya
producido, como sucede en el ámbito relacional concreto o en el proceso
decísionaf. El concepto de alienación, o de enajenación, en el marxismo, ef
estar por fuera de sf mismo y responder a !os designios de los otros, corresponde
·a una de las imágenes posíbles que nos proyecta el poder sobre la producción
del sentido de la praxis.
Una segunda conclusión práctica puede ser extraída del análisis de estos tres
niveles y de la critica al empirismo: ei ejercicio social de ta fuerza que caracteriza
el poder conlfeva, para ser tal, la alteración, en función de los intereses de quien
ejerce, del sentido de la praxis del actor o de los actores. sobre los cuales se realiza.
Alteración que proviene del desequilibrio entre las fuerzas que se confrontan en
el procesodecisionar, de ias lim.¡taciones o reorientacionesquesufren las acciones
en ámbitos relacionales concretos, o de la formación misma del sentido en el
proceso de su producción. El que dicha alteración del sentido de la praxis se real ice
en función de los intereses de u   ~ n ejerce el poder, evita tener que recurrir en el
análisis a la noción de los intereses objetivos o reafes del actor sobre el cual recae
la fuerza; noción de ·una indudable capacidad descriptiva, pero que a la ho_ra del
estudío de casos concretos queda sometida a una serie de hípótesís especulativas
que están más relacionadas con los intereses reales del investigador que con
aquéllos del actor.
Una tercera conclusión práctica, sobre la cuaf reposan fas dimensiones·
rel,adonales del poder, surge de la forma diferente como se manifiesta el
ejercicio social de la fuerza en estos tres niveles. En ei:J?rime,rC4 el decisionaJ,
hay un ejercicio directo: de uno o varios actores sobre el otro o los otros.
Encierra un juego racional de posicionamientos y tácticas que nos remite las
S,ituaciones relacionales. Es una práctica visible para los actores que participan
en la relación social,. en la cual es notoria la presencia de los ro!>tros cotidianos
del poder: la influencia, la manipulación, la autoridad _o la simple y llana
imposición. Como se trata del ejercicio directo de una fuerza entre actores
copresentes en el mismo ámbito relacional, el conflicto es evidente.
63
D
  • 0
R
-
Esquema 1. Ejercicio directo de la fuerza.
EJ esquema 1 nos permite ver en forma gráfica un caso simpfe
1
.. de est'
ejercicio directo y visible. Consideremos que los cuadros: A y B corresponderJt
a dos actores copresentes en el mismo ámbito reladonaf (R) y que fa elipse·O
representa e.l nivel dedsionat Á ejerce ef poder sobre B ·en forma directa· y
dentro del· proceso dedsional {0)¡ como éSte exige la presencia activa
quienes participan en él, en el esquema no intervienen los actores ausentes .deJ
ámbito relacional que enmarca la adopción de las decisiones. Dentro de la
jerárquica de la burocracia, la orden Cfe un funcionario (A) a sy
subordinado (8) para que adopte una decision et1 un sentido contrario al que
éste escogído c-on anterioridad en de a.utonomfa, seria el
ejemplo tfpiCo de este ·ejercido siempre y cuando B obedeztá el
mandato de su superibr. · ·
. '
34 los cuatrQ esquemas que presentaré a continuación. a casos en los
64
cuales el' ejercido dt! la fuerza es visto en una sola dirección y sin ilustrar el juego d.e
fuerzas entre varios actores.
r
T z 1
1
Esquema 2. Ejercicio indirecto de la fuerza.
En el segundo· esquema, el del ámbito relacional concreto, el ejerddo es
indirecto: de uno o va'rios actores sobre el contexto de fa acción de. otro" u otros.
. . . .
En generaf, es un ejercicio oculto para quienes forman parte de ta relación
social. Como inteNienen actores presen.tes y ausentes el conflicto entre elros
puede ser evidente o latente. LÓ mismo que ef esquema l. el 2 incluye dos
niveles, el decisionaJ (0) y el relacionar (R} que fo circunda; el. cuadro Z
simboliza un actor ausente cuyas practicas inciden sobre la refación social en
ta que están presentes A y B. Como puede observarse, A y Z actúan directa-
mente sobre el ámbito relacional e indirectamente sobre B. la corrupción por
parte de una éfite industrial (Z} de ciertos empleados claves de la administra-
ción pública para lograr que un Ministro (8) adopte un paquete de medidas
económicas y no otro, o, cori un objetivo similar{ la manipulación y la
ocultación de una información importante por parte de un funcionario medio
(A). que tiene acceso privilegiado a' ella, constituye uno de .los casos más
comunes de este ejercicio indirecto. Las acciones de 1\ y Z inciden sobre B por
intermedio de terceras personas que operan dentro de su ámbito relacional
concreto o por la alteración de los elementos indispensables para orientar un
conjunto de decisiones públicas. ·
65
\
Esquema 3. Ejercido ínternalizado de la fuerza.
En el tercer esquema, el de la producción del sentido, el ejerciCIO es
internalizado
35
; uno o varios actores asumen las limitacione$ y habilitaciones que
resultan de ta prácticas de poder de otros actores como suyas propias y en función
de ellas definen sus acciones. En general, es un ejercicio imperceptible, no sólo \
invisible, para quienes forman parte de la relación social. El conflicto siempre es ·
latente, pues está mediado por la intemalizadón, y cuando se hace evidente origina
. una confrontación directa o indirecta en t.qs procesos decisfonales o €m los ámbitos
re!acionales   En el. esquema 3 tanto Z como A ejercen una fuerza (ilustrada
con una discontinua)·que penetra en el cuadro de By afecta el nivel de 1?
producción del sentido (S). En las sectas religiosas contemporáneas fas palabras de
los sacerdotes {A) o de un gran sacerdote misterioso, lejano y desconocido {Z}, con
frecuencia conduce a los feligreses a renunciar a todos sus bienes materiales, que
terminan alimentando las arcas personales de los gufas espirituales. Este ejemplo no
se diferencia mucho de otros casos de alienación .. recurrentes· en nuestra vida
que están-' en la base de la sociedad de tonsumo.
35 Utilizo el concepto que desarrollan Berger y luckmann, para ellos la internalización es:
" .•. la aprehensión o interpretación inmediata de un acontecimiento qbjetivo en cuant-o
expresa significado, o sea, en cuanto es una manif'estad6n de los procesos subjetivos d.e
otrQ que, en consecuenda, se vuelve subjetivamente significativos para mi". BERGER,
Petéry LUCKMANN, Thomas (1986), p. 164. . . . .
66
z
1 u
1
Esquema 4. Dimensiones relacionales del poder.
Estas formas del ejercicio social de la fuerza, directo y visible, indirecto
y oculto e internalizado e imperceptible, conforman las tres dimensiones
. relacionales del poder. En el esquema 4 las pod1:mos ver ilustradas ·en su
conjunto •
. J.as dimensiones     nos permiten definir el poder como ejercicio
directo, indirecto o interna! izado de la fuerza· por actores presentes o ausentes en el
contexto de una relación social. Ejercicio que altera el sentido de la praxis del actor
o los actores sobre los cuales recae, en función de los intereses de quien lo realíza. ¡/
Ademásdef sentido, e[ poder conlleva la racionalidad instrumental, entendida como
el cálculo de fos medios necesarios para hacer efectiva una fuerza en el contexto de
una relación social, y 1o simbólico-afectivo, ímplícito en los rituales, mitos o
perjuicios que lo animan. las estrategias y los mecanismos que analizaremos a
continuación io hacen efectivo, le otorgan vida como práctica social.
3. las estrategias y los mecanismos del poder
El ejercicio social de la fuerza que configura el ·poder adquiere formas
concretas en procesos sociales como la dominación o la resistencia, en los
67
cuales una combinación de elementos articulados por él (mandato, obedien-
cia, reconocimiento, aquiescencia o rechazo) garantiza la estabilidad y la diná-
/
mica de las relaciones de poder. Unidad y son las caracterrsticas de
estos procesos o mecanismos, cuyo funcionamiento depende de las estrategias, de
las p¡•ácticas realizadas por los actores sociales para extender o proteger su campo
de acción y reafirmar su identidad. Los mecanismos y las estrategias son las piezas
que permiten completar el cuadro analítico sobre el poder.
3.1. Los m.ecanismos
La separación conceptual entre la dominación y el poder que hicimos con
anterioridad requiere de varias precisiones prácticas. Para llegar a considerar
el ejercicio social de una fuerza como poder es indispensable que se trate de
fo que Dahl llama una tentativa coronada por el éxito. Ei actor que llevaj')
adelante una práctica de este tipo debe alcanzar al menos una parte de los
objetivos buscados con ella; debe cambian en alguna medida el sentido de la
praxis de otros actores, en función de sus propios intereses. Por consiguiente,
debe obtener algún grado de obediencia o de por parte de otro
que se resiste ante su fuerza; de otro modo no tendrfa necesidad de ejercer ésta
y se trataría de un tranquilo de voluntades entre seres humanos libres.
No existirra efpoder, pues fa resistencia y la obediencia o aquiescencia finales
de quien resiste son connaturales a él.
Lá · resistencia es manifiesta cuando se trata de conflictos evidentes. En los
conflictos latentes, donde el ejercicio de la fuerza es estructural y no coyuntural, la
resistencia adquiere la forma de pequeñas luchas cotidianas que ante la invisibilidad
o imperceptibilidad del poder terminan con frecuencia en la resignación y en
explicaciones suprasociales sobre las limitaciones de la propia acción; verbigracia,
tras el recurso a imágenes como la del destino ineluctable, el orden natural de las
cosas, o el designio divino, frecuentes entre los sectores populares que viven bajo
una aparente o real sumisión pasiva, se esconde una larga historia de resistencias
cotidianas fracasadas o truncas.
La diferencia entre el poder y reside en la existencia o
no de !a obediencia, sino en el carácter permanente de ésta para··que la
dominación pueda ser taf; el
11
estado de     que hablaba Weber en su
definicíón
36
• Si el poder de quienes resisten se'\Vuelve habitual y contrarresta
el poder de quienes dominan, la obediencia permanente se desmorona y la
dominación entra en crisis. Un proceso de emancipación $=On respecto a ella
empezarfa a andar. Si
1
por el contrario, esa resistencia solo alcanza objetivos
. . .... · '
36 Ver la cita que entecede a la nota 16 de este capítulo
68
puntuales o ninguno de los actores conquista el dominio en una relación social
dada, estarfamos frente a un proceso de negociación, que en este último caso y
dependiendo de sus puede dar origen a otro proceso de dominación o
emancipación. La dominación, la resistencia, la emancipación y la negociación son¡
procesos/ y en cuanto lales, mecanismos que fundonan movidos por
sociales cuyo motor es ef poder. Son Jos mecanismos del poder.
. 3.2. Las estrategias
las estrategias_..son fas lor¡nas concretas de ejercer el poder, o con más
precisión, de ejercer la fuerza contenida en él, dentro de una proy,ección temporal·.
y espacial que implica una sucesión de etapas o momentos. Por fo tanto, no se
agotan en una sola acción, son fas prácticas sociales de cuya articulación surge el
movimiento que pone a funcionar los mecanismos. El cálctJio sobre los medios
apropiados para alcanzar determinados fines y la movilización recursos (de
cosas targibles o intangíbles que permiten una acumulación) que de él. se deriva,
constituyen su cara más visible. Sin embargo, como lo resaltan Crozier y
beri
7
, las estrategias no pueden ser reducidas a Jos cálculos simples de actores
que tienen de5de un comienzo ios objetivos daramente d.eflnidos y un inventario
compJeto de los bienes a su disposición. Por el contrario, son prácticas
discurren en un campo donde los medios, los fines y los recursos son definidos y
redefinidos de manera permanente dentro de los márgenes señalados por el
sentido que los adores le otorgan a sus prácticas. Como vimos en el capitufo sobr
los movimientos sociales, la racionalidad instrumental que comprende el cálculo
de._medios y de fines está determinada por la construcción de la identidad de los
act,qres sociales y por la forma como y valoran sus propias acciones, el
ámbito relacional en el que éstas se desarrollan, las oportunidades que les ofrece
el contexto, los otros actores y los lfmites estructurales de sus prácticas. las
estrategias tienen un elemento de sentido, sin el cual es imposible entenderlas.
Asfmismo, el cálculo de medíos y de fines se rompe o se transforma con facilidad
bajo el influjo de los sfmbolos y los efecl:os que entran en juego cuando una fuerza
[
es ejercida. En consecuencia, el arte de hacer efectiva una fuerza para convertirla
en poder en un tiempo y un espacio determinados (eso es precisamente una
! estrategia} exige utilizar una racionalidad instrumental, limitada por la incertidum-
/ bre connatural a las prácticas sociales, dentro de un universo de sentido que la
. condiciona y bajo el influjo de los afectos y los símbolos que muev,en a los actores.
la naturaleza misma poder nos ofrece los criterios para elaborar
dos tipologfas de estrategias,. las cuales se desprenden de sus carac ..
terfsticas principales: el ejercicio de una fuerza en el contexto de una
37 CROZJER, Mkhel et   Eehard (1977), pp. 55-57.
\
69
relación social y la alteración del sentido de la praxis. En el primer caso
tomamos como referencia teóríca el trabajo de Bourgeois y Nizer
8
sobre ta
presión y la legitimación, y en el segundo la obra de Crozierl
9
; en ambos,
dentro de un cuerpo analítico diferente al que les sirve de sustento.
¡l Con respecto al ejercicio social de la fuerza las estrategias pueden
{ ser consideradas como de presión, legitimación y represlón
40
j con
respecto a la alteración del sentido de la praxis como ofensivas y
', defensivas. . ·
3.2.1. Estrategias de presión, legitimación y represión
Dentro de la concepción .del poder expuesta en éste capítulo, las
estrategias de presión presuponen la amenaza, hecha a uno ó a varios
actores en la eventualidad de que actúen en una determinada dirección, de
irnponer!es una sanción que los privarfa de un recurso necesario·: para la
satisfacción de sus intereses o que les impediría alcanzar !os objetivos
buscados. la amenaza solo es efectiva si el actor que la recibe la valora ·
como real y juzga su cumplimiento como mas nocivo para sus intereses que
la realización (o no realización) del comportamiento sobre la que ella recae; · ·
si considera que el castigo resultante de su ejecución es más perjudicial paré\ ·
él, desde   perspectiva de su universo de sentido, que las transformaciones -
en su pr.axis ocasionadas por la acción o inacción encaminadas a evitar la
transformación de la amenaza en acto. ·Este aspecto de la presión es
asimilado con poca propiedad, dentro de la sociología de las
a la dependencia de un actor con respecto a otro
41
• la amenaza puede ser
directa, pesar sobre el ámbíto relacional concreto o sobre la producción de
sentido. la ley o los re·glamentos, cuando son eficaces y regulan :·las
relaciones de actores que no los reconocen como legítimos, son percibidos
por éstos como una amenaza real y permanente. En ello reside su eficacia·.
En los pafses donde la objeción de conciencia no es áceptada
mente, la norma que regula el castigo para quienes se oponen a prestar el
servicio militar, hace parte de una estrategia estructural de presión;
a tantas otras que restringen la a:utono'mf(f individual en las sociedades
cóntemporáneas.
•' -:-.·.' ;·.
38 BOURGEOIS, Etienne. NIZET, Jean (1995).
39 Aparte de El actor y el sistema, texto ya dtado, vef tamb.ién: CROZIER, {1963).
40 Con la 'precaria justificación de que el uso de la fuerza (fa. coacción} es poco
frecuente dentro de las organizaciones, Bourgeois y Nizet dejan por fuera de su tipo logra ·· ·
· la represión. lbid. p. 1 .
41 Asf fo hacen Crozier, Sourgeois y Nizet. '
70
· .. ,
Las estrategias de legitimación contienen las prácticas encaminadas al
el reconocimiento de los actores sobre fos cuales se ejercen y, por
ende, están en la base de la internalización del poder. Dicho reconocimien-
to es una justificación interior, no siempre consciente, para asumir como
propios los intereses ajenos, una vez que han sido vencidas las resistencias
iniciales. Proviene de motivos afectivos o simbólicos {incluidos en ellos los
religiosos), de fa creencia en ta validez absoluta de la práctica, del acata·
miento de la tradición o de la expectativa frente a determinadas consecuencias
externas·u. Mientras fas estrategias de presión están encaminadas a obtener la '
obediencia, las de legitimación buscan la aquiescencia. La construcción!
polftica del consenso y la hegemon(a gira alrededor de una multiplicidad .de
estrategias de legitimación que tienen como escenario principal, pero no único,
a las instituciones educativas y a los rnedios de comunicación.
las estrategias de represión corresponden al uso directa de la coacción
Hsica o sicológica para lograr la obediencia o la st..!misión de uno o varios
actores.· El cumplimiento de muchas de las amenazas que conforman las
estrategias de presión se traduce en el paso de éstas a las de represión. En las
sociedades contemporáneas la coacci()n ffsica esta fntimamente reiacionada
con el cpntrol policial o militar de l.a población; la sicológica reposa sobre el
manejo de los miedos y las incertidumbres, como en las diversas formas de
tortura que, sin necesidad de la agresión ffsica, minan la identidad de sus
víctimas. La represión pretende lograr la sumisión, o sea, una obediencia  
sin resistencias. las e5trategias d.e presión, legitimación y represión no se
excluyen entre eUas, pueden ser utilizadas en forma simultánea dentro de un
mismo mecanismo de poder. En el caso colombiano veremos cómo frente a la
protesta popular el gobierno ha utilizado
1
en diferentes ocasiones, desde las
amenazas, con la implantación del Estado de Sitio, hasta la represión armada
y sicológica, pasando por las más diversas prácticas de legitimación: reformas
legales o constitucionales, promesas de satisfacer las reivindicaciones o
bios notorios en el discurso polftico.
3.2.2. Estrategias ofensivas y defensivas
Dijimos atrás que vistas desde la óptka de la alteración del sentido de la praxis,
las estrategias son ofensivas o defensivas. Medrante el ejercido social de una
42 En lo atinente a la nos separamos de tesis de Bourgeois y Nizet que la
reducen a "la conformidad otorgada a normas sociales aceptadas como positivas", es decir
a una   de acuerdo con los valores; BOURCEOIS Etíenne, NIZET Jean {1 995),
p. 35. Nos colocamos más bien en fa lfnea teórica de Weber que encuentra el fundamento
de la legitimidad en la recionalidad de acuerdo <:on Jos valores o con los fines, en la
tradición y el o en !a religión. Ver: WEBER Max (1969), p. y 1057.
71
fuerza, el poder permite ampliar o testringir el hor·izonte de sentido que tienen
los actores sociales y, en consecuencia, hace los rnismo con las oportunidades
para actuar. Extiende la autonomfa y la independencia con respecto a los
1
intereses y las prácticas ajenas, o
1
en dirección contraria, fortalece la hetero-
nomfa y la dependencia. De hecho, al ser relacional, realiza las dos cosas al
tiempo, con consecuencías para quien lo ejerce y para quien lo recibe,
sin que éstas puedan ser cuantificadas y convertidas en elementos de una
operación matemática cuyo resultado lleve a concluir que la suma de las
porciones de autonomfa son iguafes a la suma de las porciones de heteronomía
43

'
Las estrategias ofensivas tienden a extender la autonomfa y la independencia,
mientras que las defensivas tienden a mantener las existe'fltes de cara al de
una fuerza externa. La tensión permanente entre qLtien domina y quien obedece
está marcada por estas estrategias que fí31Cifltan el análisis de la dinámica interna del
poder: como despliegue o como concentración de energfas, como extensión del
propio campo de acción o como protección del mismo. Cada una de estas dos
estrategias, ofensiva y defensiva, puede ser combinada con aquellas que hacen
referencia directa al ejercicio de la fuerza; asf encontramos estrategias ofensivas de
legitimación o defensivas de presión, o en cualquiera de las otras combinaciones
posibfes.
3.3. Epilogo sobre el poder
Los movimientos populares ofrecen un escenario privilegiado para el
estudio del poder como relación social. Están atravesados y constituidos por
procesos de dominación estructurales como el de !as clases sociales; son un
ámbito relacional concreto en el que sé articulan actores con identidades
diferentes y, frente al exterior, se manif¡estan como una acción   como
una praxis con un sentido definido por el conflicto. En ellos el ejercicio de la
j
fuerza asume sus tres formas, directa, indirecta e internalizada; y por esa razón,
el poder es observabl1e en sus dimensiones relacionales: afecta el proceso
decisional, e! ámbito relacional concreto y la producción del sentido de la
praxis. Existe entre los actores que forman el movimiento, entre el movimiento
y los actores externos que le sirven de apoyo y entre el movimiento y sus
adversarios. la dinámica entre la dominación, la emancipación, la resi'stencia
y !a negociación pertenece a la naturaleza de los movimientos populares y al
conflicto que ellos desarrollan por el control y la orientación de los carnpos
43
72
Si en una relación de poder, a y a
1
corresponden a las porciones de autooomfa de das actores
diferentes, y h y h
1
a las de heteronamfa, a+ a
1
nunca va a ser"igu.al ah + h
1
, porque la
autonomfa y las heterooomfa de cada actor responde a un universo de sentido único que no
admite ni comparación, ni cuantificación. Por esa razón, tos juegos matemáticos para explicar
las relaciones de poder resultan tan alejados de la realidad soda l.
r
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socia fes. A su alrededor las estrategias toman nuevas formas; asf, por ejemplo,
las de presión son al mismo tiempo protesta social y criminalización de la
misma, fas de legitimación residen en fas prácticas de integración institucional
adelantadas por el Estado o en las transformaciones estructurales promovidas
por los actores populares, las de represión no soló vienen del exterior del
movimiento, sino que crecen en su interior. El estudio de fas relaciones de.
poder nos ofrece la posibilidad de entrar en el universo político de los
movimientos sociales, guiados por algunos instrumentos analfticos para no .
perdernos en una maraña de descripciones. ·
--
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