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EL SER ESPIRITUAL, LA MATERIA Y ENERGÍA

OSCURA Y LAS DOLENCIAS

Si la luz es corpuscular y ondulatoria, parecería evidente que los fotones que
han viajado tantos miles de millones de años y que conforman el fenómeno
observado por la misión Plank, tiene así mismo dicha edad. Cabe preguntarse
si habrán cambiado, mutado, cosa extraña, si no imposible, a menos que
ingresemos en el mundo cuántico, donde lo imposible es lo real y nos
refiramos a la teoría de la relatividad. O son eternos, como la materia-
energía genética que forma el ADN y por ende son la manifestación misma de
un polo de la Divinidad.

Se habla de la materia oscura y de la energía oscura que componen el 95%
del Universo. El 5% restante es materia densa, la cual, en esencia, es
corpuscular igualmente, pues está compuesta de átomos, los cuales
conforma protones (hechos de tres quarks. Dos quarks up y un quark down.
La masa del quark up se estima que es de entre 1.7 y 3.1 MeV y la del quark
down es de 4.1 a 5.7MeV), los neutrones (quark up y dos quarks down) y los
electrones y las otras partículas elementales como los, leptones, gluones,
etc., elementos con apenas o ninguna masa y gran espacio relativo entre
ellas y dotados de “cargas” positivas o negativas. Lo que hace densa a la
materia son las fuerzas electromagnéticas y las atómicas fuertes y débiles,
repitamos, todas fuerzas, intangibles, que hacen que la materia parezca
sólida y, creo yo, también el aporte de la gravedad y l masa inercial (bosón de
Higgs). Esta materia, cuando la incorporamos a nuestro sistema, cuando
tiene “vida” plausible, sensiente, como es el caso del hombre, por otro lado,
se transforma en energía química y a su vez en energía calórica, la que nos
sirve para realizar trabajos, movernos, reproducirnos, desarrollarnos y
evolucionar. Otra vez la materia es equivalencia de energía (recordemos la
famosa fórmula einsteniana: E=mc2). Por tanto hay poca “materia”, como se
la concibe vulgarmente, en el Cosmos.

Sabemos por la ciencia arcana que existen diversos grados de materia-
energía sutilizada, desde el éter químico, de vida. Luminoso y reflector, hasta
la materia de deseos, emocional y mental y otras más sutiles que son
prerrogativas de los seres luminosos, jerarquías espirituales que están más
allá de cualquier entendimiento humano, por lo pronto, e inaccesibles a la
ciencia, pues su investigación espiritual y acercamiento o aprehensión
solamente son posibles mediante y desde el espíritu.

El movimiento y por tanto la fuerza, están siempre presentes en todo
fenómeno (según Newton, F=m.a) y a mayor vibración, mayor sutileza y
poder de la materia-energía. Por lo interesante del tema copiemos una parte
de un artículo que hace referencia a esto, sobre el hecho que en los niveles
sub atómicos hay dos fuerzas interacciones de las que hablamos ligeramente
arriba:

“La interacción fuerte es la más intensa pero la de más corto alcance de
todas, tiene la particularidad de que cuanto más se alejan entre sí las
partículas que interaccionan fuertemente, más intensa es. Al contrario que la
gravedad, por ejemplo, que cuanto más te alejas menos intensa es. En la
interacción fuerte, hay una zona en la que las partículas están cerca y que
apenas se sienten entre sí y que llamamos “libertad asintótica” y otra donde
a medida que se van alejando la fuerza crece indefinidamente
(confinamiento de color).

La situación se parece a un muelle, cuya fuerza crece cuanto más lo estiras.
Por eso en los diagramas de Feynmann los gluones, que son las partículas
que transmiten la interacción fuerte, se representan como muelles. Y de
forma similar que los muelles se rompen si tiras demasiado fuerte, cuando
dos partículas que interaccionan fuertemente se alejan y la energía para
separarlas es tan grande que dicha energía crearía pares de partícula-
antipartícula evitando de ese modo que pudiéramos invertir dicha energía en
seguir separándolas.
Los quarks del protón se encuentran en esta situación. Intentan alejarse pero
no pueden. Esto pone en juego una cantidad enorme de energía, que se
manifiesta como una contribución considerable, cercana al 99%, a la energía
del protón. ¿Qué quiere decir esto? Pues que, retomando el punto inicial, no
hay que conseguir una interacción con el campo de Higgs equivalente a esos
casi 1000 MeV. De hecho, del campo de Higgs, apenas saca un 1% de la
masa.”

Y esta explicación del fuelle y su resistencia creciente a mayor alejamiento de
sus partes y las partículas tienen mucho que ver con la parte moral y física
del individuo y su salud. Aquello fue descrito por éste su servidor hace un par
de años en un ensayo “SOBRE LAS ENFERMEDADES Y LAS ACTITUDES”:
“La procedencia de la enfermedad está en ―cómo el individuo interpreta
aquella partitura de su vida”, es decir la enfermedad es el fruto de una mala
o incompleta ejecución del trasunto vital armónico de cada sujeto, de la
melodía de su vida. Su aparición reproduce el fenómeno que ocurre en una
banda elástica. Imaginemos que ésta es sometida a un esfuerzo de tensión,
es decir, cuanto más la extendemos o deformamos y alejamos del estado de
reposo o equilibrio, (ya que dicha tensión se produce mediante la acción del
pecado o de las transgresiones), es mayor la energía cinética o fuerza con
que trata de retornar a su estado normal (se genera y agudiza la
enfermedad). Por ello debemos entender a la enfermedad, la fiebre y otras
manifestaciones derivadas de ella, como una aliada que nos advierte que
estamos cometiendo o hemos cometido un error y que hay que corregirlo
antes de que el muelle o cinta elástica –nuestro estado de salud- colapse al
tensarse y llegar a su límite de elasticidad, si vale el término: las
deformaciones permanentes o el colapso total. Por lo tanto, la enfermedad
es una crisis y toda crisis resulta en una evolución o al menos en una
disyuntiva para el espíritu y jamás debería ocasionar un regreso al estado
inicial, pues tiene una capacidad transformadora. Es una oportunidad para
repensar las actitudes, para armonizar y reordenar las vibraciones e iluminar
las intenciones y ejecuciones, para una conciliación interior que devenga en
el mejoramiento interno propio.

Todas las leyes, las físicas y las morales, están conectadas en una forma que
pro el momento no están muy esclarecidas aunque y evidentemente ésta
que he descrito es una interesante muestra.

Estamos recién naciendo al conocimiento verdadero del Universo y por tanto
de Dios. Nos sentimos fuertemente inclinados a creer que a medida que se
adentra en lo insondable del universo, más debemos buscar en nosotros
mismos, pues, como es arriba es abajo. Allí radica el secreto del
conocimiento de los secretos del Cosmos.


José Mejía R.
06-04-2013