CENTRO DE CIENCIAS BIOMEDICAS DEPARTAMENTO DE OPTOMETRÍA PEDIATRÍA Y GERIATRÍA OPTOMÉTRICA LIC. OPT.

HÉCTOR ESPARZA LEAL YANIA GÓMEZ GÓMEZ

DEGENERACION MACULAR RELACIONADA CON LA EDAD
DEGENERACION MACULAR ASOCIADA A LA EDAD La degeneración macular asociada a la edad, o DMAE, es una enfermedad del ojo ocasionada por degeneración, daños o deterioro de la mácula. La mácula es una capa amarillenta de tejido sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo, en el centro de la retina, esta área proporciona la agudeza visual que permite al ojo percibir detalles finos y pequeños. Cuando la mácula no funciona correctamente. Se produce por un deterioro de la retina, que afecta especialmente a la mácula, la zona de la retina en la que se centra la visión de precisión. Por ello, al degenerar las células nerviosas en la mácula, la parte central del campo visual pierde nitidez y el paciente ve borroso, con dificultad para leer, conducir, etc.

La degeneración macular ocasiona diferentes síntomas en cada persona. Puede que al comienzo de la enfermedad sea imperceptible, sobre todo cuando la degeneración se produce en un solo ojo mientras que el otro se mantiene sano por mucho tiempo. Una rápida pérdida de la visión central es síntoma frecuente de que la persona padece de degeneración macular en ambos ojos. En la cotidianidad podemos encontrar indicios de esta enfermedad, como: líneas rectas que se ven distorsionadas, ver palabras borrosas, problemas para detallar y áreas oscuras o vacías en el centro de la visión. Seca o atrófica: Esta es el tipo de DMAE que más padecen las personas y se asocia con pequeños depósitos amarillos en la mácula. Presenta pérdida visual gradual y lenta. Si la DMAE seca afecta sólo a un ojo puede que los síntomas no sean notorios. Este tipo de degeneración macular no tiene ningún tratamiento eficaz y tan sólo puede frenarse su evolución para que no se pierda la visión por completo. Húmeda o exudativa: La DMAE húmeda es la menos común y la más agresiva de los tipos de DMAE. Se desarrolla con la formación de vasos sanguíneos anormales en la parte posterior del ojo y cuando estos empiezan a presentar fuga líquida; ocasionando distorsión de la retina. Una de las posibles causas de la DMAE húmeda es la falta de oxígeno en la retina, que provoca un proceso de angiogénesis. El tratamiento suele ser

cirugía láser o, recientemente, el uso de fármacos antiangiogénicos inyectados directamente en el ojo, como Lucentis y Macugen, que aparte de frenar la enfermedad pueden aportar mejoría significativa en determinados casos. Ambos medicamentos bloquean un factor de crecimiento de vasos sanguíneos, la proteína VEGF que actúan a nivel molecular para modificar el curso de la enfermedad, frenando así su evolución. Al aumentar la esperanza de vida en los países desarrollado cobra importancia la DMAE que es una causa importante de ceguera en mayores de 65 años. Esta patología está directamente ligada con el envejecimiento y el deterioro del sistema ocular, y aunque la degeneración de las células fotorreceptoras no es la única causa es una de las más importantes. El metabolismo de la retina consume muchos recursos y por lo tanto también crea muchos desechos que va eliminando, pero con la edad la capacidad de eliminar desechos va disminuyendo y estos se van acumulando produciéndose las drusas. El problema real es el lugar donde se acumulan las drusas que se van colocando entre las coroides y la retina separándolas. Como los fotorreceptores se nutren de los vasos de las coroides si las coroides se separan de la retina, de la membrana de Bruch en concreto, los conos y los bastones reciben menos irrigación sanguínea, y por lo tanto se degeneran. Si la zona afectada es la mácula, que es donde se acumulan la mayor parte de los fotorreceptores se pierde la visión central. Se recomienda que todas las personas mayores de 40 años se realicen un examen de ojos incluyendo una inspección detallada de la retina. Se puede proporcionar una rejilla de Amsler (un papel cuadriculado con líneas gruesas y oscuras) que puede utilizar para revisar su vista todos los días. Si las líneas parecen estar onduladas o distorsionadas, debe acudir de inmediato a su oftalmólogo, puesto que esto puede ser una señal de AMD húmeda. Se puede recomendar el uso diario de vitaminas de zinc y antioxidantes (vitamina C, vitamina E y beta caroteno), que han demostrado ser efectivas.