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El misterio del texto elusivo: Juan 7,53-8,11

Cristina Conti
Resumen
Este artículo trata de dilucidar la historia de la transmisión de la perícopa de la
adúltera perdonada por Jesús. Luego se interpreta la perícopa por medio de una
convergencia de métodos exegéticos adecuados al caso, entre ellos la
antropología cultural, que ilumina algunos detalles del texto que parecían oscuros.
Abstract
This article tries to clarif the histor of the transmission of the stor of the
adulteress forgiven ! Jesus. Then the stor is interpreted ! means of a
convergence of exegetic methods adapted to the case, among them the
anthropological cultural method, "hich enlightens some details of the text "hich
seemed unclear.

1. Introduccin
#ocos pasa$es de la %i!lia han suscitado tantos interrogantes como Juan &,'()
*,++, conocido como perícopa de la adultera ,de ahora en m-s PA. . /#or qué
aparece sólo en manuscritos tardíos en siete lugares diferentes0 /#or qué ra1ón
no se la incluó en ninguno de los evangelios canónicos cuando éstos fueron
escritos0 /2ómo es que tiene tantas variantes0 /Existían otros escritos que
contenían esa historia antes de que fuera agregada en escritos canónicos en el
siglo 30 /2ómo se conservó esa historia hasta el siglo 30 /#or qué decidieron
a4adirla en esa época0
2ada uno de nosotros puede agregar sus propias preguntas.
!. "uestiones de cr#tica textual
La constatación m-s nota!le en el campo de la crítica textual es que la PA falta en
los manuscritos m-s antiguos e importantes5 no se encuentra en ninguno de los
papiros, ni en los códices principales, como el 3aticano ,%. o el sinaítico ,am!os
del siglo 63., tampoco en los códices del siglo 3 ,7, 2, 8, T., así como tampoco en
otros manuscritos posteriores. El códice m-s antiguo en el que aparece es el 9 ,s.
3., que ciertamente no se caracteri1a por su confia!ilidad. Tam!ién est- en la
maoría de los manuscritos !i1antinos , en general, en las familias de textos
occidentales.
Los códices 7 2 ,s. 3. de$an un !reve espacio después de Juan &,':, mientras
que L ,s. 3666. 9 ,s. 6;. de$an en el mismo lugar un gran espacio en !lanco, que
podría corresponder al largo de la PA . Esto indica que conocían la historia, pero
por alguna ra1ón preferían omitirla.
Entre los manuscritos minúsculos, unos +'< no incluen la PA. Los que sí lo
hacen, presentan diversos pro!lemas. 7lgunos la traen al margen, otros con una
nota que destaca su autenticidad dudosa, otros la marcan con signos de crítica
textual o notas al margen, algunos otros la transcri!en en diferentes lugares .
=i lo tomamos línea por línea, este relato tiene uno de los números m-s altos de
variantes en el >uevo Testamento5 alrededor de *? variantes en un texto de unas
+*? pala!ras. Esta historia en particular tiene m-s variantes que cualquier otra
interpolación tardía, precisamente porque es mu tardía a causa de lo conflictivo
de su tema. @-s aun, la maor parte de las variantes lucen como intentos de
Adomesticar el textoB , puesto que muchos elementos de la perícopa resulta!an
inquietantes.
2.1. Siete ubicaciones diferentes
#areciera como que los escri!as hu!ieran !uscado las u!icaciones m-s
apropiadas para esta historia. Terminaron eligiendo siete lugares diferentes, cinco
en el evangelio de Juan dos en el de Lucas. La maoría de los manuscritos que
incluen la PA lo hacen después de Juan &,':. El minúsculo ::' ,s. ;66. lo hace
luego de &,(C. 3arios manuscritos georgianos colocan la perícopa después de
&,<<. Dn manuscrito armenio del siglo 3 la familia f+ ,s. ;66);63. la ponen a
continuación de :+,:'. En una tesis para un @aster en Teología se da otra
u!icación, no mencionada ni por el NTG:C ni por @et1ger 5 el minúsculo ++' ,s. ;
o ;66. trae &,': seguida por *,+:, luego la PA nuevamente *,+: a continuación.
Easta aquí hemos enumerado las ' diferentes u!icaciones dentro del evangelio de
Juan, pero algunos escri!as insertaron la perícopa dentro del evangelio de Lucas.
El minúsculo +(((c ,s. ;6. la trae después de Lucas :<,'(. Los manuscritos de la
familia latina f+( ,el grupo Ferrar. colocan el relato después de Lc :+,(*, porque
ese versículo el anterior presentan a Jesús ense4ando en el Templo pasando
la noche en el @onte de los Glivos, al pue!lo viniendo desde temprano para
escuchar sus ense4an1as. El escenario, como se ve, es el mismo que el de la PA.
=i agregamos a esto que el lengua$e el estilo de la perícopa son m-s propios de
Lucas que de Juan, la elección del lugar de la inserción hecha por f+( parece la
m-s lógica.

2.2. Testimonio de los padres de la iglesia
Los #adres griegos de la 6glesia anteriores al final del siglo 63 no parecen conocer
la PA. >o la mencionan ni 6reneo, ni Grígenes, ni 2risóstomo. En cam!io, algunos
#adres latinos, como 7gustín, 7m!rosio Jerónimo Htodos ellos del siglo 63H
defienden su autenticidad . Entre los griegos, el primero en comentarla, recién en
el siglo ;66, fue Eutimio Iiga!eno, quien tuvo cuidado de se4alar que, en los
me$ores manuscritos, la perícopa no aparecía o esta!a se4alada con signos
críticos . La PA no fue a4adida en manuscritos griegos, sino latinos, por tanto no
es de extra4ar que, hasta esa fecha, no fuera conocida por los #adres griegos.
=in em!argo, es nota!le que algunos autores latinos de los siglos 666 63, como
Tertuliano 2ipriano, no la mencionen al tratar precisamente el tema del adulterio
. Las únicas explicaciones son que, o !ien no la conocían, o !ien no les servía
para su argumentación.
=i !ien la PA no se encuentra en las versiones siríacas m-s antiguas ,s. 63 3., a
principios del siglo 366, un cierto a!ad @ar #aolo la encontró en manuscritos
ale$andrinos contempor-neos la tradu$o al siríaco. Tam!ién aparece una versión
diferente de la PA en una traducción siríaca de la Historia de la Iglesia, de
Iacarías Escol-stico ,m. ''(., o!ispo monofisita de @itilene. Jste, a su ve1, di$o
ha!erla reci!ido del o!ispo @ara de 7mid quien la halló en 7le$andría unos a4os
antes ,':'. .
2.3. La PA en escritos anteriores al siglo IV
=e han descu!ierto referencias o citas de esta historia en algunos escritos
anteriores al siglo 63. >o olvidemos, en primer lugar, que la canoni1ación de las
Escrituras cristianas fue un largo proceso, que no fue completado sino hasta ese
mismo siglo. La historia relatada en la PA aparece mencionada o citada en la
Historia Eclesiástica de Euse!io de 2esarea en la Didascalia Apostolorum
,am!as del siglo 666., como asimismo en un escrito de 9ídimo el 2iego, del siglo 63.
Euse!io de 2esarea , dice que #apías ,c.+:'. conocía una historia donde Jesús
perdona a una mu$er acusada de muchos pecados. 2onociendo la preferencia de
#apías por las fuentes orales, podemos decir que seguramente se trata!a de una
historia que circula!a en forma oral a principios del siglo 66. =in em!argo, Euse!io
agrega que dicho relato esta!a en el Evangelio de los Hebreos , así que para
cuando Euse!io escri!ió su historia en el siglo 666, a se conta!a al menos con una
fuente escrita. 9e cualquier manera, los datos de Euse!io no son suficientes para
asegurar que #apías se estuviera refiriendo a la PA, por m-s que la maoría de
los testimonios m-s antiguos de la perícopa no ha!lan explícitamente de adulterio.
En cam!io Kufino Hquien tradu$o al latín la Historia Eclesiástica de Euse!io,
tam!ién en el siglo 666H califica específicamente a la mu$er como adúltera .
La Didascalia Apostolorum es un escrito sirio de principios del siglo 666, cuo texto
original en griego se perdió. =o!reviven las versiones siríaca ,comien1os del s. 63.
latina ,fines del s. 63.. Lran parte de la o!ra se conserva Hen griego, en forma
expandida modificadaH en los primeros seis li!ros de las Constituciones
Apostlicas ,c. (&?)(*?.. La Didascalia trae la primera mención explícita que se ha
hecho de la PA. =e alude a esta historia en el contexto de la controversia so!re la
readmisión de pecadores en el seno de la iglesia. La forma de referirse a la
historia de la pecadora ,no se la llama adúltera en este caso. muestra que se
trata!a de una historia !ien conocida.
#ero si ustedes no reci!en al que se arrepiente, porque no tienen misericordia,
pecar-n contra el =e4or 9ios. #ues ustedes no o!edecen a nuestro =alvador a
nuestro 9ios, para hacer tal como él hi1o con aquella que ha!ía pecado, a quien
los ancianos colocaron delante de él, de$ando el $uicio en sus manos...
Kamond %ro"n asegura que la mención hecha por la Didascalia implicaría que la
historia a era conocida en el siglo 66 en =iria. 7grega que lo que se cuenta es
plausi!le nada impediría pensar que es una historia auténtica . Léon)9ufour dice
que sería mucho m-s difícil pensar que en la iglesia se haa inventado una
historia que contradecía específicamente su pr-ctica pastoral . =egún el criterio de
disimilaridad, eso es una marca de autenticidad . @et1ger =chnacMen!urg
sostienen la misma posición al decir que el relato tiene todas las características de
una historia auténtica .
9ídimo el 2iego, quien vivió en 7le$andría entre (+( (N*, escri!ió un comentario
a la %i!lia, donde usa la PA, al comentar Eclesiastés &,:+)::. En su
argumentación recurre a citas literales que luego comenta con sus propias
pala!ras. Es nota!le compro!ar que las citas son casi idénticas a las de la versión
canónica. #or e$emplo5 AEl que no ha pecado, tome una piedra arró$ela. O nadie
se atrevióB. 9ídimo dice ha!er sacado el relato de tísin euangelíois ,ciertos
evangelios. . Es pro!a!le que uno de ellos fuera el Evangelio de los Hebreos,
mencionado específicamente por Euse!io un siglo atr-s. %art Ehrman sostiene,
sin em!argo, que, según se puede inferir por el contexto, se estaría refiriendo
tam!ién a copias ale$andrinas del evangelio de Juan. La mención que hace 9ídimo
podría ser, entonces, la evidencia m-s temprana de la existencia de la PA en
manuscritos ale$andrinos .
7 principios del siglo 3, Jerónimo Hdiscípulo de 9ídimoH quien ha!ía incluido la
PA en su !ulgata, defendió la autenticidad de la perícopa diciendo que la ha!ía
encontrado en muchos manuscritos griegos latinos . Tanto 7m!rosio 7gustín,
como #aciano de %arcelona ,todos ellos del siglo 63., parecen ha!er conocido
versiones de la perícopa anteriores a la !ulgata. #or su parte, el códice Fuldensis
la forma occidental del Diatessaron Hes decir, la armonía latina de los cuatro
evangeliosH tomaron la PA de una armonía perdida, cua existencia fue
confirmada por 3íctor de 2apua , el famoso o!ispo erudito que en el siglo 36
mandó copiar el códice Fuldensis .
En su !ien documentado artículo, Ehrman se extiende en consideraciones so!re
las diferencias entre el relato que tenemos en el evangelio de Juan las
menciones de la PA hechas por #apías, la Didascalia 9ídimo, pero, como !ien
dice un autor escocés , Ehrman est- pasando por alto la cuestión hermenéutica.
En las citas o menciones que se hacen de una historia Ha menos que sean citas
literales completasH la elección de los datos est- determinada por la situación que
se quiere ilustrar, o pro!ar, por medio de la mención. Kesulta ocioso tratar de
extraer hipótesis so!re fuentes distintas a partir de esas diferencias.
2.4. Conclusiones
9e todos modos, su!siste la pregunta de por qué recién a fines del siglo 63 o
principios del 3 H sólo en GccidenteH fue la PA incluida en algunos manuscritos
de los evangelios de Juan o de Lucas. Es evidente que su argumento de perdón a
una adúltera de!ía resultar incómodo en la iglesia primitiva, con su estricta
disciplina penitencial . >o fue sino hasta el siglo 666, que se dieron las condiciones
para que se viera esta historia con otros o$os. La PA comien1a a ser citada
mencionada en la época de la controversia so!re qué hacer con los que pecaron
después del !autismo ,s. 666)63..
=on nota!les en el relato el ritmo las repeticiones de pala!ras, am!as cosas son
características de la transmisión oral . #ro!a!lemente la historia de la adúltera
perdonada estuvo circulando, a sea en forma oral o en forma escrita, durante los
tres primeros siglos de la iglesia. >inguno de nuestros cuatro evangelistas se
atrevió a incluirla por lo polémico de su tema. En la segunda mitad del siglo 666, al
empe1ar la controversia so!re la readmisión de pecadores en la comunidad, esta
historia de una pecadora perdonada por Jesús comen1ó a circular con maor
li!ertad. @-s tarde aparece así la PA en manuscritos latinos, de la iglesia de
Gccidente.
>o es casual que fuera precisamente en la iglesia occidental donde se dio
principalmente la controversia so!re la readmisión de los lapsi, es decir, los que
volvían arrepentidos después de ha!er quemado incienso ante la imagen del
emperador, primero durante la persecución promovida por el emperador 9ecio
,entre :<N :'+. m-s tarde durante la cruenta persecución de 9iocleciano
Lalerio ,(?()(++..
Kesumiendo, la historia de la adúltera ,o simplemente pecadora. perdonada por
Jesús fue seguramente una historia real, que no fue incluida en ninguno de los
cuatro evangelios canónicos porque la actitud de Jesús i!a en contra de la
disciplina de la iglesia primitiva. 2irculó como parte de la tradición oral, así fue
conocida por #apías. En el siglo 66 fue incluida en el Evangelio de los Hebreos,
o!ra que se ha perdido, pero de la cual su!sisten datos, entre otros, en la Historia
Eclesiástica de Euse!io ,s. 666. en las o!ras de 9ídimo el 2iego ,s. 63.. En el siglo
666, el autor de la Didascalia utili1ó la PA para ilustrar su argumentación so!re la
conducta a seguir con respecto a los pecadores arrepentidos. En el siglo 63,
9ídimo citó comentó la PA en su comentario a Eclesiastés. En el mismo siglo, en
medio de la controversia so!re la readmisión de pecadores en la iglesia,
circula!an en Gccidente versiones de la PA, a las que se refieren 7m!rosio,
7gustín, #aciano Jerónimo. 7 principios del siglo 3, la PA fue incluida en el
códice 9 en la !ulgata de Jerónimo. 9e ahí en m-s, la historia volvió a aparecer
repetidamente en manuscritos latinos m-s tarde tam!ién en algunos manuscritos
griegos.
3. El autor del relato
7unque algunos !i!listas han tratado de fundamentar la autoría $uanina de este
pasa$e, la evidencia en contra es a!rumadora. Esos autores sostienen que el
relato pertenecía originariamente al Evangelio de Juan pero fue omitido en los
manuscritos tempranos . El pro!lema con esta teoría es que no tiene en cuenta
que los escri!as no solían omitir pasa$es extensos, por Aprudencia moralB .
La maoría de los !i!listas est-n de acuerdo en que el pasa$e no es de Juan no
forma!a parte de su evangelio. 2on todo, que la PA no sea originariamente
$uanina no de!ería ser una ra1ón para que no fuera estudiada en un comentario al
evangelio de Juan. Tal actitud estaría pasando por alto la cuestión canónica
redaccional. La PA es un texto canónico actualmente forma parte del evangelio.
=in em!argo, no faltan comentaristas, como 2harles E. Tal!ert quien, luego de
esta!lecer la AinautenticidadB de la perícopa, se rehúsa a comentarla. Dna posición
similar es la asumida por los autores de un excelente comentario espa4ol, quienes
tratan la PA en un excursus donde apenas hacen unas pocas referencias
lingPísticas no anali1an el texto en sí
Dna hipótesis, que no puede ser compro!ada con seguridad, es que la PA tal ve1
esta!a en la fuente independiente de Lucas . Eso explicaría el voca!ulario afín a
Lucas la introducción al relato ,Jn &,'()*,:., tan parecida a Lucas :+,(&)(*. =i
fuera así, Lucas ha!ría usado solamente la introducción, descartando la historia
de la adúltera ,o sencillamente pecadora, según las versiones m-s antiguas..
#udo ha!er tenido dos ra1ones para hacerlo. Dna sería el tema del perdón
irrestricto, que en una época de énfasis en la ética, como era el primer siglo, no
i!a a ser !ien visto. La otra ra1ón podría ser que Lucas ha evitado relatar historias
demasiado parecidas. Es conocido que, por algún motivo, decidió utili1ar en su
evangelio la historia de la pecadora perdonada que ungió los pies de Jesús ,Lc
&,(C)'?., no incluir el relato de la unción en %etania, que esta!a en su fuente
marcana. Tal ve1 por la misma causa, para no usar una historia mu similar,
tampoco incluó la PA. #or supuesto esto no es m-s que una hipótesis, pero si
fuera cierta, nos llevaría a la conclusión de que la fuente independiente de Lucas
sería una fuente escrita. =ólo eso podría explicar la enorme similitud de
voca!ulario estilo entre Lucas la PA.

$. A%roximacin %or la antro%olo&#a cultural, entre otras cosas
La antropología cultural es una forma relativamente nueva de aproximación a los
textos !í!licos, que ha audado a aclarar muchos puntos que parecían oscuros
cuando eran anali1ados con otras perspectivas. #ara entender su importancia, en
primer lugar, de!emos tomar en cuenta la enorme diferencia cultural
cosmovisional que existe entre los cristianos del siglo 6 Hlos autores los
destinatarios de los li!ros del >uevo TestamentoH nosotros, los cristianos de
comien1os del siglo ;;6. Trataremos de evitar así el error tan común de imponer
nuestros conceptos so!re los del primer siglo creer que cosas como el honor, la
familia, o las diferencias sociales significa!an lo mismo que significan ahora.
Keconoceremos entonces que necesitamos modelos antropológicos que nos
permitan hacer la transposición de dichos conceptos al contexto sociocultural en el
que surgieron los textos del >uevo Testamento. Los modelos antropológicos
actúan como AlentesB que nos audan a AverB lo que realmente sucedía en esos
contextos .
9em-s est- decir que éste no es un método alternativo de interpretación, sino un
método m-s en la convergencia de métodos necesaria para una interpretación
!ien informada. #or eso, en esta parte, anali1aremos la PA, tanto desde la
antropología cultural, como desde otras aproximaciones que nos resulten útiles.
=egún la crítica de géneros formas, éste sería un relato que podría ha!er sido
usado en un contexto catequético de ense4an1a so!re la penitencia. 7unque la
maoría de los exégetas concuerdan en que el "it# im $eben de la historia es la
catequesis, pocos concuerdan en la forma a la que pertenece. 7lgunos dicen que
se trata de una forma hí!rida de un di-logo de controversia Q otros la clasifican
como una historia de pronunciamiento Q otros como una narración de trampa Q
otros como un apotegma !iogr-fico . El pro!lema con las formas enumeradas por
la crítica de formas es que pretenden a!arcar toda la enorme diversidad de los
textos !í!licos. Eso es casi imposi!le, o!liga a for1ar las formas para hacer
entrar en ellas todos los textos imagina!les. 7sí se termina admitiendo que se
trata de formas hí!ridas, o de determinada forma con algunas características de
otra. @e parece innecesario que sigamos atados a las formas cl-sicas. =in
em!argo, si hemos de hacerlo, creo que clasificar la PA como un apotegma
!iogr-fico sería lo m-s apropiado. 2omo dice =chnacMen!urg, los apotegmas
!iogr-ficos no son sólo anécdotas de la vida de un persona$e, sino que Apersiguen
adem-s un propósito Mergm-tico o pedagógico. La conducta de Jesús se
convierte en una ense4an1aB . Es decir que se trata de paradigmas, o modelos
para la conducta cristiana. En este caso, la actitud de perdón de Jesús hacia la
adúltera es el modelo a seguir.
=egún la antropología cultural, en cam!io, lo que tenemos aquí es una contienda
de desafío respuesta. Jsta tiene al menos tres fases5 ,+. desafío del retador, por
pala!ra, acción, o am!asQ ,:. percepción del desafío por el receptor ,a quien va
dirigido. por los testigos ,es indispensa!le que la contienda sea pú!lica, a que
el honor depende de la valoración del pú!lico.Q ,(. reacción del receptor
evaluación de esa reacción por los testigos ,que atestiguar-n la pérdida de honor
de uno de los contendientes, la consiguiente adquisición de honor del otro. .
AEl honor es una reivindicación del propio valor el reconocimiento social de tal
valorB . En culturas como la mediterr-nea del siglo 6, donde surgieron los li!ros del
>uevo Testamento, el honor es el valor supremo. La imagen que las personas de
esas culturas tienen de sí mismas depende enteramente del reconocimiento de los
otros. >o se trata de personalidades individualistas como las nuestras, sino de
personalidades di-dicas, es decir, orientadas hacia el grupo que sólo sienten
que existen en relación con los grupos de los que forman parte5 la familia, el grupo
de pertenencia, el lugar de origen, la nación, etc. >ecesitan de los otros para
sa!er quiénes son .
4.1. Anlisis del marco de la contienda
La mu$er es traída, puesta en medio del grupo, acusada, usada para pro!ar un
punto de la le, usada como trampa. Los ver!os mismos denotan su condición de
o!$eto5 la traen, la ponen, la de$an. >o tiene vo1, ni nom!re, ni Haparte de su
condición de adúlteraH tampoco identidad. Es Aun o!$eto en exposiciónB .
En la cultura mediterr-nea, el honor de las mu$eres era su sentido de vergPen1a,
pero se trata de vergPen1a entendida en un sentido positivo. =e refiere a ser
sensi!le a lo que otros piensan ha!lan con respecto a su valor como mu$erQ es la
sensi!ilidad de su propia reputación. El deshonor maor para una mu$er era que
se la considerara una desvergon1ada .
La mu$er de la PA ha perdido su reputación su honor, no sólo por ha!er sido
descu!ierta en el acto de adulterio, sino tam!ién por la forma en cómo es
expuesta a los o$os de todos, puesta en medio de sus acusadores de la gente
que esta!a escuchando a Jesús, declarada pú!licamente como adúltera. Es
avergon1ada en pú!lico su deshonor es evidente para todos, especialmente
para ella misma.
La acusación que pesa so!re la mu$er es mu precisa, la de adulterio. =egún la le
$udía, se considera!a adulterio Aa la relación entre un hom!re Hcasado o noH con
una mu$er casada ,o prometida., a que seme$ante relación era ofensiva contra el
derecho de propiedad que se reconocía al marido so!re la mu$erB . Esta mu$er, por
lo tanto, tiene un marido Ho prometidoH que llamativamente no aparece en
ninguna parte del relato. =i tenemos en cuenta que Ala pure1a o exclusividad
sexual de la mu$er est- incorporada al honor de algún varónB , la ausencia del
marido deshonrado resulta aun m-s extra4a. 9errett argumenta que el marido no
aparece porque puso una trampa a su mu$er para descu!rirla con testigos en el
acto de adulterio, con el fin de divorciarla sin tener que devolverle su dote o, peor
aun, hacerla e$ecutar heredar las propiedades que constituen esa dote .
=ea como sea, el $uicio de los acusadores adolece de varias fallas5 no parece
ha!er ha!ido un $uicio en regla, a que se !usca la opinión de JesúsQ las lees
so!re el adulterio ,Lv :?,+?Q 9t ::,::. no especifica!an que la pena de muerte
de!ía ser por lapidación, como aducen los acusadoresQ tam!ién se requería que
los testigos no fueran maliciosos ,9t +N,+C)+N.:+. éstos lo sonQ no est- el marido
presente, sea por la causa que seaQ lo que es m-s importante, la traen sólo a
ella, cuando se sa!ía que la le especifica!a que el amante tam!ién de!ía ser
$u1gado sufrir la misma pena. Los acusadores llegan a emplear exclusivamente
un pronom!re femenino, al decir AEn la le, @oisés nos ordenó apedrear a las
tales ,tás toia%tas.B, como si la pena por adulterio aplicara sólo a las mu$eres. O
como si, para cometer adulterio, no se necesitaran dos personas.
9a la impresión de que no estamos ante un $uicio en regla, ni siquiera ante un
$uicio informal, sino ante un intento de linchamiento. La tradición dice que en el
a4o (?, los romanos quitaron al =anedrín el derecho a imponer la pena capital.
#uesto que a los $udíos no podían imponer la pena de muerte, ningún $ue1
romano condenaría a muerte a una mu$er por adulterio, el linchamiento era la
única forma que los acusadores tenían para castigar a la mu$er adúltera .
2onociendo la historia del linchamiento de Este!an ,Ech &,'')C?. no puede
descartarse esta posi!ilidad . La ausencia del amante se hace aun m-s tremenda
ante tal violencia desplegada sólo contra la mu$er. Lo que aquí est- en $uego es
algo mucho m-s grave que una simple contienda de honor. Est-n en $uego una
vida humana la $usticia misma.

4.2. La contienda en s!
Los escri!as fariseos se dirigen a Jesús llam-ndole A@aestroB. Est-n así de$ando
en claro que lo consideran un igual, alguien de su mismo nivel. >o ha que olvidar
que la contienda por el honor es una interacción social que sólo se $uega entre
iguales . 9esafiar a un inferior sería algo indigno, como descender al nivel del otroQ
desafiar a un superior sería una insensate1 que sólo merecería el desprecio del
superior del pú!lico.
2omo Jesús es un maestro reconocido, los escri!as fariseos lan1an su desafío
,v.()'.. #ero éste es adem-s un desafío con trampa ,v.Ca., para tener de qué
acusarlo. >o se trata solamente de un desafío al honor de Jesús, sino asimismo a
su seguridad. =i Jesús decide en favor de la mu$er, estar- violando la le de
@oisés. =i la condena, estar- violando la le romana, que prohi!ía a los $udíos
e$ecutar la pena de muerte.
En el intento de entrampar a Jesús, no sólo la mu$er, sino tam!ién la le la
$usticia pasan a ser o!$etos. Jesús capta la trampa las malas intenciones de sus
interlocutores, así que se rehúsa a responder. En cam!io, se inclina escri!e,
apuntando con el dedo hacia la tierra ,eis t&n g&n. ,v.C!.. 7l rehusar seguir las
reglas de $uego de los acusadores, est- desacreditando su desafío. La insistencia
de los acusadores en &a indica que entienden el silencio el gesto de Jesús como
un recha1o al desafío.
Existen las m-s variadas interpretaciones de ese gesto de Jesús, que se repite en
el versículo *, enmarcando el centro estructural del relato ,v.&.. 7lgunos exégetas
piensan que las dos menciones de ese gesto ,o al menos una de ellas. son
agregados redaccionales . Gtros creen que la escritura en la tierra alude a la le
de @oisés, escrita con el dedo de 9ios ,según Jx (+,+* L;; 9t N,+?.. 7un otros
aseveran que Jesús escri!ía cosas diferentes antes después de responder a los
acusadores5 la primera ve1 Jxodo :(,+! :(,& la segunda ve1 Q o la primera ve1,
los cinco primeros mandamientos la segunda ve1, los restantes . 7lgunas
interpretaciones tradicionales !astante populares, raan en lo ridículo. Jerónimo
fue el primero en decir que lo que Jesús escri!ía eran los pecados de los
acusadores. Esta interpretación llegó a ser mu popular, aunque, para escri!ir los
pecados de tanta gente, a Jesús no le ha!ría alcan1ado con todo el terreno del
Templo. Gtros salen con una interpretación psicologi1ante, un anacronismo típico
de esta época, sostienen que Jesús esta!a desconcertado, se puso a hacer
gara!atos en el suelo, d-ndose tiempo para pensar una respuesta . 7parte de ser
anacrónica, esta última explicación no tiene en cuenta, adem-s, que el gesto se
repite en el v.*, después de la magistral respuesta de Jesús ,v.&!..
9e todos modos, no importa tanto el contenido de lo escrito como la acción de
escri!ir. =i el contenido hu!iera sido importante, el texto lo ha!ría relatado .
=e trata pro!a!lemente de una acción sim!ólica. Tanto 7m!rosio 7gustín, como
varios exégetas modernos, afirman que el gesto de escri!ir en la tierra es una
acción sim!ólica, al estilo de los profetas , que es una alusión a Jeremías,
cuando dice5 AEsperan1a de 6srael, Oahvé5 todos los que te a!andonan ser-n
avergon1ados, los que se apartan de ti, en la tierra ser-n escritosB ,Jer +&,+(..
Tierra ,he!. 'eres. significa tam!ién s(eol, el lugar de los muertos. @ientras que la
salvación se sim!oli1a con los nom!res escritos en el cielo, aquí estaríamos ante
el sím!olo opuesto, los nom!res de los que se apartan de 9ios ser-n escritos en
el s(eol.
Los escri!as fariseos no aceptan el recha1o a su desafío, tal ve1 tampoco
entienden la primera acción sim!ólica de Jesús, e insisten en su pregunta ,v.&a..
Jesús se ergue ,an)*upsen., pero no se pone de pie , sino que sigue sentado, en
posición de maestro. Lan1a, a su ve1, un contra)desafío a sus interlocutores5 AEl
sin pecado de vosotros, sea el primero en arro$ar una piedra so!re ellaB ,v.&!.. Dn
contra)desafío es la me$or respuesta posi!le a un desafío.
7dem-s, esta frase de Jesús nivela los pecados. >o ha pecados grandes
chicosQ todos son pecados. Jesús est- poniendo a los acusadores al mismo nivel
de la mu$er. 7 sus o$os, no son m-s respeta!les que ella.
=eguidamente, vuelve a inclinarse a e$ecutar la acción sim!ólica de escri!ir
hacia el suelo ,v.*., no discute, ni siquiera los mira. Ea lan1ado su contra)desafío
ahora ellos son los que tienen que responder. Jesús sigue comport-ndose como
un maestro, el maestro ha ha!ladoQ no ha m-s nada que decir.
Los v.&!)N marcan una inversión de situaciones. El desafiado se convierte en
desafiadorQ los acusadores pasan a ser acusadosQ la acusada se queda sin
acusadores, m-s tarde es li!erada. Los roles se invierten.
Los escri!as fariseos se van retirando uno por uno. =i !ien cuando entran en
escena cuando ha!lan, lo hacen como grupo, al salir lo hacen individualmente.
Dno por uno se ale$an avergon1ados, empe1ando por los m-s vie$os. Jstos se
retiran primero no porque sean los que, a causa de sus a4os, han pecado m-s ,
sino porque los a4os les han dado m-s experiencia m-s sa!iduría. Entienden
enseguida que han perdido la contienda, que han perdido honor ante ese maestro
a quien procura!an entrampar ,v.Na..

4.3. "p!logo
Jesús Afue de$ado soloB. =ale triunfante en la contienda, gana honor a los o$os de
sus adversarios a los o$os de los que, según el v.:, venían a escuchar sus
ense4an1as. En realidad Jesús no fue de$ado enteramente solo, el pue!lo que
venía a él todos los días sigue ahí, como el pú!lico indispensa!le en toda
contienda de desafío respuesta, como testigos mudos del honor ganado por
Jesús, como un coro silencioso de tragedia griega. AEn medioB de ellos es que la
mu$er permanece. #ero a no es un coro hostil, como el de sus acusadores ,v.N!..
La descripción de la escena anticipa la conclusión teológica de la historia. La
retirada de los acusadores sugiere que no va a ha!er condena que la mu$er va a
poder irse, tal como se fueron ellos .
El pue!lo no ha!la en ningún momento, pero, tal como fue testigo de la contienda,
ahora es testigo del di-logo que se enta!la entre Jesús la mu$er. Los acusadores
se han ido, no la han condenado, han resultado ser tan pecadores como ella. La
deshonra de sus acusadores tiene como consecuencia que la mu$er se vea menos
deshonrada. El maestro se dirige ahora a ella le hace preguntas. Oa no es m-s
un o!$eto, sino un su$eto. >o sólo por la a!solución final, sino por el mismo di-logo
que enta!la con ella, Jesús la est- convirtiendo en su$eto. 7dem-s le est- dando
honor. En esa cultura mediterr-nea, Jesús, un superior por ser varón, m-s
superior aun por ser maestro, honra a la mu$er al dialogar con ella.
7l final, no le dice explícitamente que la perdona, sino que tampoco la condena. Jl
vino para salvar, no para condenar. >o sólo le da a la mu$er una segunda
oportunidad, tam!ién la hace responsa!le de su propio futuro. Ella a no es m-s
un o!$eto, llevada traída por otros, sino un su$eto li!re responsa!le ante 9ios.

5. 'na mirada desde el mar&en
Lo que m-s asom!ra en esta historia es el tratamiento igualitario que Jesús da a
los varones Ahonora!lesB a la mu$er AdeshonradaB. #ara Jesús, la mu$er sus
acusadores son iguales. La igualdad es el foco del relato . #or eso, tal ve1, la PA
ha sido vista con tanta suspicacia, como una historia que su!vierte el orden social.
En la sociedad mediterr-nea del siglo 6, nada se decía en cuestiones de adulterio,
so!re el varón casado que tenía relaciones con una mu$er soltera li!re. #odemos
suponer que, como de costum!re, la do!le moral era la regla. En definitiva, todo
se reducía a dos cuestiones !-sicas5 una cuestión económica, el derecho a
heredar las propiedades, una cuestión de honor familiar. =i la mu$er cometía
adulterio, aparte de quedar deshonrada, ponía en entredicho el honor de la familia.
7dem-s podía llegar a tener hi$os de otros hom!res, lo cual da!a lugar a una serie
de pro!lemas. =i el adulterio no se descu!ría, esos hi$os AilegítimosB podían llegar
a heredar las propiedades $unto con los hi$os del esposo. =i se descu!ría, ni
siquiera tendrían derecho a ser considerados como parte de la familia, cuo honor
de todas formas se vería cuestionado. #or a4adidura, la esposa era considerada
una de las propiedades del marido, por lo que el honor del esposo queda!a
mancillado por el pecado cometido por su ApropiedadB. En cam!io, si el esposo
cometía adulterio con una mu$er soltera, la familia que quedaría deshonrada sería
la de ella, adem-s de que los hi$os que ella tuviera serían pú!licamente ilegítimos
no tendrían derecho a la herencia de la familia del padre.
La do!le moral llega!a al punto de que la masculinidad de los varones era
cuestionada si mantenían su propia pure1a sexual no desafia!an a otros varones
a través de sus mu$eres. #ero, por otro lado, era responsa!ilidad de los varones el
defender la pure1a de las mu$eres a su cargo, a fueran esposas, hermanas o
hi$as, puesto que el deshonor de ellas implica!a el suo propio .
2alvino H quien por cierto no era un campesino mediterr-neo del siglo primero,
sino un intelectual francés del siglo ;36 H en su comentario al evangelio de Juan,
no vacila en afirmar que el adulterio de!e ser castigado con la muerte. #ero, por
supuesto, sólo se refiere al adulterio cometido por una mu$er casada ,no por un
hom!re casado., a que enfati1a la amena1a de que la propiedad podría ser
heredada por un hi$o ilegítimo termina diciendo5 Ael mal principal es que la mu$er
deshonra al maridoB . En ningún momento menciona el adulterio cometido por un
varón casado, como si no se tratara tam!ién de adulterio.
7gustín de Eipona critica!a duramente a los Avarones de poca feB que ha!ían
omitido la PA de los códices, porque temían que sus mu$eres encontraran en esta
perícopa una $ustificación para pecar impunemente, sin darse cuenta de que la
frase final, A9esde ahora no peques m-sB, indica!a precisamente lo contrario .
La historia de la adúltera perdonada es en el fondo un testimonio en contra de un
orden social dominado por los varones. Este hecho de!e ha!er suscitado temores
so!re qué pasaría si la sexualidad de las mu$eres de$ara de estar !a$o el control de
los varones. 7unque no fueran reconocidos, esos temores dominaron el proceso
de canoni1ación del texto la historia de su interpretación. 2omo resultado, el
proceso de canoni1ación mantuvo a este texto al margen de la tradición, la
comunidad interpretativa lo sigue manteniendo, lo m-s posi!le, al margen de la
reflexión teológica ética. A9entro de la historia, los escri!as fariseos intentaron
marginar a la mu$er. La iglesia primitiva la comunidad de interpretación
intentaron entonces marginar no sólo a la mu$er, sino tam!ién a su historia.B

(. Relectura )ermen*utica
En muchas sociedades aún ho los papeles de género siguen poco m-s o menos
como en las sociedades mediterr-neas del primer siglo la do!le moral es la
regla. 9e ningún modo se $ustifica esa posición, ni apelando a cuestiones
religiosas ni apelando a cuestiones culturales. Las diferencias de género no tienen
una !ase natural, ni !iológica. Tampoco son algo instituido por 9ios, sino por las
élites dominantes. El concepto de género es una construcción social. 2omo tal,
puede variar según las variaciones de la sociedad misma. O por ser una
construcción, no algo natural, nada impide que pueda ser deconstruido vuelto a
construir so!re !ases m-s $ustas e igualitarias.
En cuanto al adulterio, es igualmente malo a sea que lo cometa la mu$er o el
varón, porque es una traición a la pare$a al pacto de exclusividad que hicieron
am!os en el momento de constituirse el matrimonio. O eso vale para los dos
miem!ros de la pare$a, no sólo para la mu$er.
#or último, no olvidemos que nuestro modelo es Jesús, no las construcciones
sociales, ni mucho menos las ideologías de las élites dominantes.
Jesús nunca trató a las mu$eres como o!$etos, contrariamente a los varones de su
tiempo cultura R de tantos otros tiempos culturas. Jl trata!a a varones
mu$eres como iguales, como hemos visto en la PA. Jesús considera!a a las
mu$eres como su$etos, dignas plenamente personas. O plenamente
responsa!les tam!ién. La responsa!ilidad de los varones mu$eres cristianas
ante 9ios no reconoce diferencias de género. Todos todas somos igualmente
responsa!les ante 9ios.
"ristina "onti
2amacu- :':
+<?C %uenos 7ires
7rgentina
7dmitimos cu-nta ra1ón tiene Lail K. GS9a, AJohn &5&()*5++5 7 =tud in
@isreadingB5 +ournal o, -iblical $iterature +++ ,+NN:. C(+)C<?, al decir que el título
convencional de perícopa de ad%ltera es un e$emplo m-s de tantas malas
interpretaciones de este pasa$e, a que hace pensar que el tema principal es la
sexualidad desviada de la mu$er. =in em!argo, usaremos la sigla PA para
referirnos a la perícopa que estamos estudiando, porque perícopa de ad%ltera es
el nom!re con el que se la conoce, por una cuestión de comodidad en la redacción
porque preferimos de$ar para otro momento la !úsqueda de un nom!re m-s
adecuado.
Lianluigi 2olom!o, ALa critica testuale di fronte alla pericope dellSadulteraB5 .ivista
-iblica Italiana <: ,+NN<. *+)+?: ,*:..
L. 2olom!o, A#ericope dellSadulteraB, *(.
L. K. GS9a, A7 =tud in @isreadingB, C(N.
K. Elliott Lreene, T(e "igni,icance o, Code/ 001 in 2odern Ne3 Testament
Te/tual Criticism ,tesis para Th.@.. 9allas Theological =eminar, +NN:, citado por
9aniel %. 8allace, AKeconsidering TThe =tor of Jesus and the 7dulteress
KeconsideredSB5 Ne3 Testament "tudies (N ,+NN(. :N?):NC, ,:N:, n.'..
%ruce @. @et1ger, A Te/tual Commentar4 o, t(e Gree* Ne3 Testament ,>ueva
OorM5 Dnited %i!le =ocieties, +N&+. :+N):::.
;avier Léon)9ufour, $ectura del Evangelio de +uan. +n 1506, vol. 66 ,=alamanca5
=ígueme, +NN:. :<C.
%. @. @et1ger, A Te/tual Comm., ::?Q L. 2olom!o, A#ericope dellSadulteraB, *'.
L. 2olom!o, A#ericope dellSadulteraB, N?.
%art 9. Ehrman, AJesus and the 7dulteressB5 Ne3 Testament "tudies (< ,+N**. :<)
<< ,(N, n.+*.Q L. 2olom!o, A#ericope dellSadulteraB, *C.
Euse!io, Historia Eclesiástica 666, (N, +&.
7pócrifo de la primera mitad del siglo 66, aparentemente difundido entre los $udeo)
cristianos de 7le$andría %erea, según @. Er!etta, citado por 2olom!o, A#ericope
dellSadulteraB, N(Q Euse!io especifica que éste es el único evangelio usado por los
e!ionitas ,H.E. 666, :&, <..
2itado por J. 6an E. @c9onald, AThe =o)2alled Pericope de AdulteraB5 Ne3
Testament "tudies <+ ,+NN'. <+')<:& ,<+C.Q %. 9. Ehrman, AJesus and the
7dulteressB, n. :C.
Didascalia Apostolorum 3666, ii, :<, citada en %. 9. Ehrman, AJesus and the
7dulteressB, ((.
Kamond .@. %ro"n, T(e Gospel According to +o(n, ,7.%. :N, >ueva OorM5
9ou!leda, +NCC. +. (('.
;. Léon)9ufour, Evangelio de +uan, vol 66, :<&.
J. 6. E. @c9onald, AThe =o)2alled Pericope de AdulteraB, <::, n.::.
%. @. @et1ger, A Te/tual Comm., ::?Q Kudolf =chnacMen!urg, El Evangelio seg%n
"an +uan. !ersin 4 comentario, vol. 66 ,%arcelona5 Eerder, +N*?. :(<):('.
L. 2olom!o, A#ericope dellSadulteraB, N*)NNQ %. 9. Ehrman, AJesus and the
7dulteressB, :C)(?.
%. 9. Ehrman, AJesus and the 7dulteressB, :C):*.
Jerónimo, Dialogus contra Pelagianos 66 ,#L :(, ''(..
Dlrich %ecMer, +esus und die E(ebrec(erin ,%I>8 :*, %erlín5 7lfred TUpelmann,
+NC(. (()(&, citado en L. 2olom!o, A#ericope dellSadulteraB, N?.
#or m-s datos so!re el códice Fuldensis 3íctor de 2apua, ver #hilip %. #ane,
AFuldensis, =igla for 3ariants in 3aticanus, and + 2or +<.(<)('B5 Ne3 Testament
"tudies <+ ,+NN'. :'+):C?.
J. 6an E. @c9onald, AThe =o)2alled Pericope de AdulteraB, <+&)<+N.
Esta es tam!ién la opinión de Earald Kiesenfeld, expuesta en un artículo que no
pudimos estudiar, a que fue pu!licado en una revista sueca de la que no
disponemos5 A9ie #eriMope von der Ehe!recherin in der frPhMirchlichen TraditionB5
"vens* E/egetisc( Arsbo* +& ,+N':. +?C)+++, citado por K. @. %ro"n, +o(n, +.
(('. =egún %ro"n, Kiesenfeld dice que la PA fue incluida en la liturgia recién en el
siglo 3, como lectura para la fiesta de =ta. #elagia.
;. Léon)9ufour, Evangelio de +uan, vol 66, :<&.
Iane 2. Eodges, AThe 8oman TaMen in 7dulter ,John &5'()*5++.5 The TextB5
-ibliot(eca "acra +(C ,+N&N. (+*)((:Q John #aul Eeil, AThe =tor of Jesus and the
7dulteress ,John &,'()*,++. KeconsideredB5 -iblica &: ,+NN+. +*:)+N+Q el mismo
autor vuelve al ataque con A7 Ke$oinder to TKeconsidering TThe =tor of Jesus and
the 7dulteress KeconsideredSS ,John &5'()*5++.B5 7glise et T()ologie :' ,+NN<.
(C+)(CC.
%. @. @et1ger, A Te/tual Comm., ::+.
2harles E. Tal!ert, .eading +o(n. A $iterar4 ant T(eological Commentar4 o, t(e
8ourt( Gospel and t(e +o(annine Epistles ,>ueva OorM5 2rossroad, +NN<. +':.
Juan @ateos, Juan %arreto, El evangelio de +uan. Análisis ling9ístico 4 comentario
e/eg)tico ,@adrid5 2ristiandad, +N&N..
J. Kius 2amps, AGrigen lucano de la perícopa de la mu$er adúltera ,Jn &,'()*,++.B5
8ilología del Nuevo Testamento C ,+NN(. +<N)+&', dice que la PA es "ondergut
lucano que pertenecía a la parte del Templo ,Lc +N,<&):+,(*..
%ruce J. @alina, El mundo del Nuevo Testamento. Perspectivas desde la
antropología cultural ,Estella5 3er!o 9ivino, +NN(.Q ver tam!ién J. E. Elliott, A=ocial
=cientific 2riticism of the >e" Testament5 @ore on @ethods and @odelsB5 "emeia
(' ,+N*C. +)((Q %. J. @alina, AKeading Theor #erspective5 Keading LuMe)7ctsB,
en Jerome E. >ere ,ed.., T(e "ocial :orld o, $u*e5Acts; 2odels ,or
Interpretation ,#ea!od, @=5 EendricMson, +NN+. ():(.
Tal como 9i!elius, %ultmann %ecMer, citados por %. 9. Ehrman, AJesus and the
7dulteressB, <:, n. <*, el mismo Ehrman, n. '?Q ,se ha!la de Aforma hí!ridaB
porque falta el elemento de crítica o condena a Jesús o sus discípulos, tampoco
existe una cuestión doctrinal controversial.. K. =chnacMen!urg, El Evangelio
seg%n "an +uan, vol. 66, :(:):((, se4ala que en un di-logo de controversia no
enca$an los elementos AnovelísticosB, como el silencio inicial, la escritura en la
tierra, ni la conversación final con la mu$er, tampoco culmina la perícopa en una
declaración categórica de Jesús ,ésta est- en el v. &, no al final..
3incent Talor, T(e 8ormation o, t(e Gospel Tradition ,Londres5 +N<N. *()*<, la
llama pronouncement5stor4, citado en K. =chnacMen!urg, El Evangelio seg%n "an
+uan, vol. 66, '&&, n.+('.
J. 6. E. @c9onald, AThe =o)2alled Pericope de AdulteraB, <:?, la llama entrapment
narrative.
K. =chnacMen!urg, El Evangelio seg%n "an +uan, vol.66, :((.
6!id.
%. J. @alina, El mundo del NT, '(Q %. J. @alina J. E. >ere, AEonor and =hame
in LuMe)7cts5 #ivotal 3alues of the @editerranean 8orldB, en J. E. >ere ,ed..,
T(e "ocial :orld o, $u*e5Acts, :N)(:.
%. J. @alina, El mundo del NT, '?.
% .J.@alina J. E. >ere, AFirst 2entur #ersonalit5 9adic, not 6ndividualB, en J.
E. >ere ,ed.., T(e "ocial :orld o, $u*e5Acts, C&)NC.
L. K. GS9a, A7 =tud in @isreadingB, C(:.
%. J. @alina J. E. >ere, AEonor and =hame in LuMe)7ctsB, <+)<(. Dn e$emplo
claro de mu$er considerada desvergon1ada es el de la pecadora que unge los pies
de Jesús en la casa de =imón, el fariseo ,Lc &,(C)'?..
;. Léon)9ufour, Evangelio de +uan, vol. 66, :<*, n.+'.
%. J. @alina, El mundo del NT, &?.
J. 9uncan @. 9errett, ALa" in the >e" Testament5 The =tor of the 8oman TaMen
in 7dulterB5 Ne3 Testament "tudies +? ,+NC(. +):C ,')&..
J. 9. @. 9errett, ALa" in the >e" TestamentB, +?)++.
K. =chnacMen!urg, El Evangelio seg%n "an +uan, vol.66, ::*.
% .J. @alina, El mundo del NT, '( C?.
% 9. Ehrman, AJesus and the 7dulteressB, (&Q D. %ecMer, E(ebrec(in, *&, citado
por K. =chnacMen!urg, El Evangelio seg%n "an +uan, 66, ::N):(?.
J. 9. @. 9errett, ALa" in the >e" TestamentB, +*):(. El segundo versículo, Ex :(,&
es el que cita 9aniel en la historia de =usana ,v.'(., relato que tiene algunas
similitudes con la PA.
James =anders, A>or 9o 6 ...5 7 2anonical Keading of the 2hallenge to Jesus in
John *B, en Ko!ert T. Fortna %everl Laventa ,eds.., T(e Conversation
Continues; "tudies in +o(n and Paul <>ashville5 7!ingdon, +NN?. ((&)(<&, citado
por L. K. GS9a, A7 =tud in @isreadingB, C(C.
Jerónimo, Contra Pelagium :.+&.
%. 9. Ehrman, AJesus and the 7dulteressB, (C, entre otros.
K. @. %ro"n, +o(n, +. ((&Q J. 6. E. @c9onald, AThe =o)2alled Pericope de
AdulteraB, <:+, n.:+.
;. Léon)9ufour, Evangelio de +uan, vol. 66, :<NQ entre los exégetas modernos,
opinan lo mismo J. %lanM, K. Eisler, J. JeremiasQ K. =chnacMen!urg, El Evangelio
seg%n "an +uan, vol. 66, ::N):(+Q J. 6. E. @c9onald, AThe =o)2alled Pericope de
AdulteraB, <:+
7lgunos comentaristas unas pocas traducciones entienden la acción de erguirse
como Aponerse de pieB. 7parte del esfuer1o gimn-stico que implicaría que Jesús
se sentara, se inclinara se pusiera de pie al menos dos veces en el curso de la
escena, no se tiene en cuenta que Jesús esta!a ense4ando en la posición usual
de los maestros, sentado. 2am!iar de posición significaría a!andonar su papel de
maestro, un dato esencial del relato.
Esto es lo que interpreta la inmensa maoría de los exégetas consultados. Los
ancianos podrían ser tam!ién una referencia a la historia de =usana.
L. K. GS9a, A7 =tud in @isreadingB, C((.
6!id., C(C)C(&.
%. J. @alina, El mundo del NT, C*)CNQ %. J. @alina, J. E. >ere, AEonor and
=hame in LuMe)7ctsB, <:.
John 2alvin, T(e Gospel According to "t. +o(n, ,compilado por 9. 8. Torrance
T. F. Torrance, trad. por E. L. #arMer. ,Lrand Kapids5 Eerdmans, +N'N. :?N, citado
por L. K. GS9a, A7 =tud in @isreadingB, C(<)C('. 2omo protestante, cada ve1
me siento m-s avergon1ada de que 2alvino sea considerado uno de los pilares
del protestantismo.
7gustín, De coniugiis adulterinis 66,C.
L. K. GS9a, A7 =tud in @isreadingB, C<?. Es asom!roso compro!ar cu-n cierta
es esa marginación. %uscando material para este artículo en los índices del Ne3
Testament Abstracts, encontré que ha!ía muchos a4os en los que no se escri!ió
ni un solo artículo so!re la PA.