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Universidad Abierta y a Distancia

UNAD
Noveno Cuatrimestre
Grupo: SP-SVIC-1401C-001
SANDRA GABRIELA URIBE HERNANDEZ
Materia: Victimologia
Unidad 2
Actividad 3. Película “La duda”
Alumno: Armenta Navarro Ricardo
Matrícula Oficial: AL11511483

Introducción
Esta cinta está ambientada en los años 60 una época convulsionada que trajo
consigo la Guerra de Vietnam, la continuación de la Guerra Fría, la Revolución
Cubana, el asesinato de John F. Kennedy, el origen de muchos movimientos
culturales como los hippies, la iniciación de la famosa “carrera espacial”, ante los
cuales la Iglesia Católica no quedó inmune pues también en el seno de su
institución se presentaron fenómenos y cambios importantes como el Concilio
Vaticano II que conllevó a la Reforma y la sucesión de Pablo VI por Juan XXIII
quien actuaba hasta ese momento como Papa. Es entonces en medio de este
ambiente y la desesperanza que acobijo a muchos norteamericanos después del
asesinato de su trigésimo quinto presidente lo que le da validez a esta película que
plantea una tesis acerca de las creencias y las convicciones vs. Las Dudas.
Quién más que la iglesia católica para dibujar quizás con mayor dramatismo, una
época que marcó un cambio de pensamiento en la humanidad. Que mejor que el
interior de una escuela católica guiada por monjas, para mostrar el contraste entre
aquellos que pretendían seguir sus mandatos apegados a la más rígida de las
tradiciones que caracterizaron la época de los años veinte y cuarenta, y los que
por el contrario hastiados por las inhumanas guerras preferían promover un
cambio. La duda refleja justamente eso, la lucha entre lo moral y lo inmoral en
aquel entonces, entre las viejas y nuevas reglas, entre la tentación y el deseo a un
cambio crucial y determinante en la conducta humana que implicaba aceptar y
enmendar el trato hacia los negros, las mujeres o los homosexuales.
Desarrollo
Ambientada en 1964 en una iglesia católica en el Bronx, la película comienza con
el padre Flynn (Philip Seymour Hoffman), dando un sermón sobre la naturaleza de
la duda, señalando que, como la fe, puede ser una fuerza unificadora. Esa noche,
la hermana Aloysius (Meryl Streep), la estricta directora de la escuela, discute el
sermón en la cena con sus compañeras, las Hermanas de la Caridad de Nueva
York. Las cuestiona sobre si alguien ha observado un comportamiento inusual del
padre Flynn para dar motivo al sermón, y les encarga estar alerta sobre algo raro
que vean. La hermana James (Amy Adams), una joven ingenua y maestra en el
colegio, observa la proximidad entre el padre Flynn y Donald Miller, el primer
estudiante de color aceptado en el colegio. Cierta vez, durante su clase, le piden a
Donald que vea al Padre en la Rectoría. Cuando regresa, Donald está angustiado
y la hermana James detecta un olor a alcohol en su aliento. Más tarde, mientras
sus estudiantes están aprendiendo un baile, ella ve al padre Flynn poner una
camiseta blanca en la taquilla de Donald. Tal como pidió la hermana Aloysius, la
hermana James le avisa de lo ocurrido.
Bajo el pretexto de hablar sobre la obra de Navidad de la escuela, las hermanas
Aloysius y James enfrentan al padre Flynn con sus sospechas de que su relación
con Donald pueda ser impropia. Varias veces, el padre Flynn les pide olvidar el
asunto porque es algo privado entre el niño y él mismo, pero la hermana Aloysius
persiste. El sacerdote cede, y revela que Donald había sido atrapado en el altar
bebiendo el vino de misa. Había accedido a proteger al estudiante y permitirle
seguir siendo un monaguillo a condición de que nadie más descubriese su
transgresión. Después de haber sido obligado a revelar la verdad, el padre Flynn
les dice a las monjas que está decepcionado por cómo manejaron el asunto y que
ahora tendrá que expulsar a Donald del grupo de los monaguillos.
Inicialmente, la hermana James se convence de la inocencia del padre Flynn, pero
la hermana Aloysius no opina de la misma manera y sigue creyendo que hay algo
inusual en esa relación. Más tarde la hermana James se enfrenta al padre Flynn y
le habla acerca de la camiseta que vio guardar en la taquilla de Donald, detalle
que no reveló a la hermana Aloysius. Al discutir sobre la relación, las dudas de la
hermana James son sosegadas.
La hermana Aloysius revela a la madre de Donald sus sospechas. La sra. Miller
(Viola Davis) le contesta sorpresivamente que debería dejar pasar el asunto pues
todo terminará cuando su hijo vaya al instituto. La sra. Miller da a entender que su
hijo es gay, y que, para protegerlo de su abusivo y homófobo padre, se debe
cerrar el asunto.
A pesar de no tener pruebas y sin el apoyo de la madre de Donald, la hermana
Aloysius exige al padre Flynn que diga la verdad o acudirá a sus superiores. El
padre Flynn repite que no hay una relación ilícita, pero la hermana Aloysius afirma
que ella sabe del historial de problemas que posee, después de que lo hubiesen
trasladado a tres diferentes parroquias en cinco años. Ella menciona haber
contactado con una monja de una de las iglesias previas, quien corroboró sus
dudas. El padre Flynn, furioso por lo que ha pasado, le reprocha haber contactado
a la persona equivocada, aduciendo que debió haber contactado con el párroco en
lugar de una monja. La hermana Aloysius le exige que renuncie. Incapaz de hacer
frente a la voluntad y determinación por destruirlo, él cede.
Tras el último sermón del Padre, las monjas se reúnen en el jardín de la iglesia. La
hermana Aloysius confiesa que, aunque el padre Flynn dejó el colegio, le han
dado una parroquia más prestigiosa con su escuela; de hecho, un ascenso. Ella
revela que mintió acerca de haber hablado con una monja de alguna antigua
iglesia. La hermana Aloysius repite una línea citada antes de que se descubriera el
problema: «En la búsqueda del mal, uno se aleja un paso de Dios pero se acerca
uno más a su servicio». Añade que existe también un precio. Aloysius rompe en
lágrimas y le dice a la hermana James: «Tengo dudas».
Dentro de esta película el delito de Abuso de parte del Padre hacia el chico no es
tangible, pero se deduce por medio de su comportamiento, por tal motivo
considerando la existencia de pederastia, los factores para la acción de este delito
son:
Factores victimógenos
Endógenos Exógenos
Factores biológicos Edad- menor de edad, un
niño
Sexo- masculino
Factores psicológicos
La personalidad- el padre con el objetivo de
satisfacer sus placeres sexuales abusaba
sexualmente a los niños, así mismo manejaba
una tranquilidad en sus comportamientos, pero
misterio al alzar la voz.
Estado civil- No Casado
Escolaridad- Era un padre que había estudiado
en diversos centros de estudios católicos
Procedencia- varias iglesias
Familia- no menciono si contaba
Profesión- era padre en una escuela religiosa.


Ante este hecho se podría generar políticas adecuadas orientadas a la prevención
del delito e identificar anticipadamente el conjunto de elementos del delito de
pederastia que propician que una persona se convierta en víctima del ilícito;
asimismo el estudio de estos factores facilita al Estado identificar los puntos
álgidos de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.
La víctima difusa
Una modalidad de crimen sin víctima es la que victimiza personas no identificadas
o difusas.
Algunos investigadores no aceptan la existencia de este tipo de víctimas,
señalando que no es posible aceptar que se haya cometido un delito, sin que
resulte identificado un portador del bien lesionado o puesto en peligro y en tal
sentido, proponen la des tipificación de estas conductas.

Niños y
adolescentes
 La condición de vulnerabilidad se genera por ser
una persona en desarrollo.
 Se considera al niño y adolescente como un
persona sujeto de derechos y se propone un nuevo
sistema de justicia para adolescentes, conformado
fuera de los criterios paternalistas del Estado.
Conclusión
Esta película es ver como una sencilla tesis, trasciende incluso la barrera de la
Victimología, las teorías derivadas de la investigación victimar es la Victimo
dogmática, que analiza hasta qué punto y medida el reconocimiento de la
existencia en algunos supuestos delictivos, de víctimas que propician o favorecen
la consumación del delito, puede conducir a afirmar que éstas son
corresponsables por haber contribuido a él con actos dolosos e imprudentes y, en
este sentido, valorar una atenuación e incluso una excluyente de la
responsabilidad del autor.
El factor victimógenos posibilita la victimización, pero no la produce; podemos
encontrar dos personas con los mismos factores victimógenos, y una llega a ser
víctima y otra no.