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Santiago, veinte de marzo de dos mil doce.

Vistos:
En autos rol Nº 4.140-05 del Vigesimosegundo Juzgado
Civil de Santiago, doña Jennefer Magdalena Hutt Beros,
deduce demanda en juicio ordinario de indemnización de
perjuicios en contra de Cencosud Supermercados S.A.,
representados por don Claudio Haase Blueth y de Champagne
Alberto Valdivieso S.A., representada por don Félix Gil
Mitjans, a fin que se condene a las demandadas a pagar las
cantidades que señala, por concepto de indemnización por
daño emergente, lucro cesante y daño moral, más reajustes,
intereses y costas.
La demandada, Champagne Alberto Valdivieso S.A., opuso
la excepción dilatoria de ineptitud del libelo, la que fue
desestimada y, al contestar, solicitó el rechazo de la
acción deducida en su contra, por inexistencia de los
elementos generadores de la responsabilidad de su parte y de
la obligación solidaria de indemnizar. En subsidio, alega
que sólo procede el daño emergente que se pruebe como
directo; que debe desestimarse el lucro cesante y que la
regulación del daño moral debe ser prudencial.
La demandada, Supermercados Cencosud, opuso la
excepción de corrección del procedimiento sin afectar el
fondo de la acción deducida, habiéndose subsanado los
defectos por la demandante y, al contestar, alega que en el
libelo no se le hacen imputaciones a su parte; que no existe
el estatuto de responsabilidad objetiva que se invoca en la
demanda para sustentar la acción indemnizatoria y que no
procede la indemnización del daño moral que pretende la
actora.
Se cumplió con los trámites de réplica y dúplica.
El tribunal de primera instancia, en sentencia de trece
de agosto de dos mil siete, escrita a fojas 380 y
siguientes, rechazó la demanda en todas sus partes e impuso
a cada litigante sus costas.
Se alzó el demandante y adhirió la demandada Champagne
Alberto Valdivieso y una de las salas de la Corte de
Apelaciones de Santiago, en fallo de veintiocho de julio de
dos mil nueve, que se lee a fojas 430 y siguientes, revocó
la sentencia de primer grado en la parte que rechaza la
demanda en contra de Champagne Alberto Valdivieso S.A.,
declarándose que se la acoge y, en consecuencia, dicha
demandada deberá pagar a la demandante las cantidades que
indica por concepto de daño emergente, lucro cesante y daño
moral, más reajustes, intereses y costas, confirmando en lo
demás.
En contra de esta última decisión, la demandada
Champagne Alberto Valdivieso S.A. deduce recursos de
casación en la forma y en el fondo, por haberse incurrido en
vicios e infracciones de ley que han influido, en su
concepto, sustancialmente en lo dispositivo del fallo,
pidiendo que este tribunal la invalide y dicte la de
reemplazo que describe.
Se trajeron estos autos en relación para conocer de
ambos recursos.
Considerando:
Primero: Que, en conformidad con lo dispuesto en el
artículo 775 del Código de Procedimiento Civil, pueden los
tribunales, conociendo por vía de apelación, consulta o
casación, o en alguna incidencia, invalidar de oficio las
sentencias cuando los antecedentes del recurso manifiesten
que ellas adolecen de vicios que dan lugar a la casación en
la forma, debiendo oír sobre este punto a los abogados que
concurran a alegar en la vista de la causa, lo que no se
hizo por haberse advertido el defecto que se señalará
encontrándose la presente causa en estado de acuerdo.
Segundo: Que, en la sentencia de que se trata, se
contienen dos órdenes de fundamentaciones. A saber, por una
parte, se sostiene que la elaboración del vino espumante y
su conservación en los envases pertinentes, conlleva
naturalmente un riesgo derivado de la constante presión que
el líquido ejerce sobre su continente y, por la otra, que la
demandada pretirió medidas de seguridad en la exposición de
su bebida en la forma en que se hizo el día de los hechos,
además de razonarse acerca de la relación de causalidad
entre el hecho dañoso –el que no aparece absolutamente
especificado- y el resultado perjudicial para la demandante.
Se agrega, asimismo que “No se está entonces, en
presencia de un caso fortuito, lo que lleva a concluir que
debe responder quien se lucra fabricando un producto que, de
antemano, sabe no está exento del riesgo cierto de un
trastorno que trascienda negativamente a terceros, aunque
durante su elaboración se esmere en minimizarlo, con
esfuerzo que estos jueces no quieren desconocer, pero que
mal que mal, no viene sino a demostrar o reconocer la
potencialidad dañina del bien producido”.
Tercero: Que, como se advierte de lo anotado, se emiten
raciocinios que, a lo menos, pugnan entre sí. En efecto, se
sustenta la decisión en argumentaciones relativas a la
responsabilidad de naturaleza objetiva, es decir, se es
responsable del daño por el sólo hecho de ejercer una
actividad que se supone riesgosa en sí misma y, al mismo
tiempo, se apoya en consideraciones referidas a la
responsabilidad extracontractual de índole subjetiva, la que
requiere para su concurrencia de la existencia de un hecho
ilícito, el resultado dañoso y la relación de causalidad
entre uno y otro, sin que a este respecto se precise con la
exactitud necesaria a un juzgamiento de estas
características, el acto culposo o doloso que ha cometido la
demandada que ha sido condenada en estos autos. Vagamente se
consigna que habría sido la exposición del vino espumante en
un lugar de gran afluencia de público.
Cuarto: Que, entre los requisitos propios de una
decisión judicial y como lo establece el artículo 170 N° 4
del Código de Procedimiento Civil, las sentencias deben
contener las consideraciones de hecho y de derecho que les
sirven de fundamento y la que se examina carece de ellas,
por cuanto las que se vierten resultan contradictorias unas
con otras, de modo que se anulan, provocando así una
resolución desprovista de los raciocinios que deben serle
propios, no sólo por exigirlo la ley anotada, sino porque
la Carta Política, en su artículo 19 N° 3, asegura a todos
los ciudadanos la igual protección de la ley en el ejercicio
de sus derechos, garantía de la que deriva el derecho a
conocer de manera clara y precisa las razones por las que el
órgano jurisdiccional correspondiente ha emitido un dictamen
en uno u otro sentido.
Quinto: Que, en consecuencia, en el fallo que se
analiza se ha incurrido en la causal de casación en la forma
prevista en el artículo 768 N° 5, en relación con el
artículo 170 N° 4, ambas disposiciones del Código de
Procedimiento Civil, desde que se ha dictado omitiéndose las
consideraciones de hecho y de derecho necesarias al efecto,
vicio que ha causado a la demandada un perjuicio reparable
sólo con la invalidación del dictamen cuestionado.
Por estas consideraciones y lo dispuesto, además, en
los artículos 764, 765, 766, 767, 768, 771, 772, 775, 783 y
786 del Código de Procedimiento Civil, actuando de oficio
esta Corte, se invalida la sentencia de veintiocho de julio
de dos mil nueve, que se lee a fojas 430 y siguientes y se
la reemplaza por la que se dicta a continuación, sin nueva
vista, separadamente.
Atendido lo resuelto, se omite pronunciamiento sobre
los recursos de casación en la forma y en el fondo
interpuestos por la demandada a fojas 441.
Redacción a cargo del Ministro suplente, señor Juan
Escobar Zepeda.
Regístrese.
Nº 9.477-09.
Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema
integrada por los Ministros señor Patricio Valdés A.,
señora Rosa Egnem S., señor Juan Fuentes B., el Ministro
Suplente señor Juan Escobar Z., y el Abogado Integrante
señor Ricardo Peralta V. No firma el Abogado Integrante
señor Peralta, no obstante haber concurrido a la vista y al
acuerdo de la causa, por estar ausente. Santiago, veinte de
marzo de dos mil doce.


Autoriza la Ministra de Fe de la Excma. Corte Suprema.


En Santiago, a veinte de marzo de dos mil doce, notifiqué
en Secretaria por el Estado Diario la resolución
precedente.