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Sinfonía Fantástica de Berlioz - 34
Genesis P-Orridge - 79
Editorial - 6
Esas suntancias entre nosotros - 9
Pensamientos escritos sobre impactos
visuales - 31
Entrevista a Niccolò Ammaniti - 23
Fragmentos en exclusiva de "Io e te" - 25
Alesteir Crowley y la cocaína - 40
Yonqui, de William Burroughs - 46
Historia General de las drogas a través
del comic - 12
Grant Morrison, psicodelia viñetera - 104
The Block! - 19
Drogas de cine - 39
El hombre del brazo de oro - 56
Dracula de Terence Fisher - 61
Rio Bravo - 66
Dias de Vino y Rosas - 70
The Trip - 74
Arrebato - 87
Yo Cristina F - 89
El pico - 94
Clockers - 99
Kids - 111
El almuerzo desnudo - 46
Trainspotting - 116
Paraísos Perdidos - 120
Miedo y asco en Las Vegas - 124
Satanás vende drogas en el infierno - 129
A scanner darkly - 136
Tomás Serrano - 2
Miquel Zueras - 7
Antonio Callau - 56
Anro - 3
La frontera de la libertad - 73
Ilustración de Bob Dob (http://www.bobdob.com/)
En la primera mitad del siglo XX, la
heroína era un producto altamente accesible,
ya sea por medio de la compra directa o bien
por prescripción médica, por lo que no debe
extrañarnos que hubiese gran cantidad de
adictos a los opiáceos (principalmente se
deba en mujeres de clase media). En los
demominados se vendían
preparados de morfina y cocaína con total
normalidad... Algo que muchos yonquis de
ahora deben ver como una utopía.
Cuando pienso en un yonqui,
enfermo, con el mono, con el frío atenazando
su alma, no puedo evitar que venga hasta mi
mente la escena final de (
) de . El momento
justo en que el camión cae, finalmente, por el
barranco, lo hace emitiendo un rugido mitad
animal, mitad mecánico, como si estuviese
provisto de conciencia y supiese que ha
llegado su fin. Ese grito que no pertence a
este mundo, es el que mi mente ha
extrapolado hasta la garganta de los yonquis
ansiosos por un chute.
La vida, si es que tal palabra se puede
atribuir a su (no)existencia, de un yonqui, se
desarrolla continuamente en el filo de la
navaja. Los zombis deambulan cegados en
busca de cerebros frescos. Los yonquis
deambulan cegados en pos de una dosis. Es
su única meta, su único obejivo; y si para ello
tienen que robar, prostituirse, asesinar,
engañar... lo harán sin ninguna duda. Aunque
lo que obtengan a cambio de su dinero sea
material de calidad poco menos que dudosa -
¡cuántos problemas se evitarían si se
legalizaran las drogas!-. Eso no importa. Ya
se verán las consecuencias después. En ese
instante, sólo existe la aguja penetrando la
piel, auqnue no disfruten de las vistas del
.
e , en su
libro , nos narran (en
el capítulo 5, ) las
experiencias personales con la heroína de dos
médicos británicos:
Y eso mismo me pregunto yo, ¿Por
qué?...
Pero no nos engañemos, droga no es
sólo aquello que esos yonquis buscan con
tanto desespero, no. Droga es todo lo que nos
hace dependientes de determinada
substancia, objeto, persona. Hay quien vive
enganchado a los ordenadores y a las redes
sociales, hay quien vive enganchado al culto
al cuerpo, a las cirugías plásticas, al fútbol, a
la religión, al sexo, al control enfermizo del
peso, a la bebida al tabaco (que no nos
engañesmo, estos últimos también son
drogas, por mucho que intenten vendérnoslos
como piezas fundamentales para en
la noche o estar a la última...
Todos, en mayor o menor medida,
somos dependientes de algo. Ese algo que
emplemaos para insuflarnos ese punto extra
de felicidad que algunas veces nos falta, eso
que nos sirve para refugiarnos
momentáneamente de realidad...
Tan sólo hay que saber a qué se
engancha uno, qué emplea para evadirse y
cuánto tiempo dedica a ello.
Engánchense a esta revista. No hay mejor
droga que esta, de verdad se lo digo.
n esta nueva aventura
interactiva, la excusa viene esta vez
apuntada hacia un tema realmente controvertido y complejo, una eterna discusión
en los mismos márgenes de la moral. Socialmente, las drogas forman parte de la
vida de cualquier persona desde que nace hasta que muere ¿Por qué entonces
considerarlo como un tabú, una frontera que no se debe rebasar? Y digo esto
porque drogas son los medicamentos que nos ayudan a combatir las
enfermedades; drogas son los incesantes reclamos audiovisuales, destinados a
mantener al brillante y feliz; y drogas son, por supuesto,
el sorbito de vino que el niño toma por primera vez con su abuelo, el cigarrillo
que nos permitimos después del sexo (otra droga potentísima y que merece
consideración aparte) o, no tengo ninguna duda de ello, el chocolate al que nos
abandonamos con fruición y la desmesura con la que la comida deja de ser algo
necesario y se transforma en una acción compulsiva. Una vez llegados a este
punto, puede que comprendamos que droga y adicción vienen de la mano, que es
la adicción lo que nos convierte en yonkis; drogadictos de aquello y de lo otro,
de muchas cosas, la mayoría perfectamente imbricadas en un tejido social que se
sabe (o se cree) aspirante a lo
sano y a lo natural, y nada más
lejos de la vida de cualquier
persona en cualquier ciudad del
mundo.
Y ahora el arte. Supongo
que para eso estamos, que para
eso nos han llamado.
se subió a su coche,
previa y convenientemente
cargado de unas cuantas
sustancias psicotrópicas, y se
dirigió hacia ninguna parte en
busca de la ,
quizá la misma búsqueda sin aparente sentido en la que
embarcó (y embargó) a , un viaje
incesante, necesitado de las drogas para tener su propio
sentido. No lo entendía de la misma forma, por ejemplo,
, que describió al yonki durante toda su
vida, le dio honores de héroe, lo elevó a los altares de la
suprahumanidad, le otorgó la consciencia de un dios sólo por
el capricho de derribarlo de un plumazo en un cruel ejercicio
de autoridad indiscutible. Las adicciones han usurpado la casi totalidad del
terreno creativo moderno, el legado de los artistas es la historia de sus
debilidades,sus fracasos y las artimañas artificiales para suplir estados de
abatimiento. Han existido épocas en las que las drogas eran temidas, por tanto
respetadas; momentos puntuales en que los poetas acudían orgullosamente
borrachos a sus recitales o las estrellas del rock lanzaban escupitajos
espolvoreados de cocaína a una enfervorizada masa de fanáticos. Lo que un día
es escoria, en otro momento es arte e inspiración; resulta imposible separar qué
ha significado el uso (y abuso, por supuesto) de esas sustancias que siempre han
estado entre nosotros del acto creativo, de la misma forma que sería inacabable
elaborar una lista de ilustres consumidores, sus sustancias favoritas y las
consecuencias (no siempre afortunadas) de dicha relación.
Actualmente, es posible que estemos en el extremo opuesto, un poco extraño y
fraudulento, puesto que no tiene nada que ver con la toma de conciencia de que
el acto creativo no necesita de las drogas, sino de un asqueroso encubrimiento
que presenta figuras, ídolos aseados y resplandecientes, como
bajados de un Olimpo perfecto en el que imperan los chicles de
clorofila, los refrescos bajos en calorías y las ensaladas de pollo; un
nuevo orden adolescente de chicos y chicas que aman el orden y las
buenas costumbres, aunque salvaguarden ese puntillo rebelde que
puede ser el tatuaje en el tobillito o el piercing en mitad de la ceja.
Las trastiendas de estos diosecillos, modelos de toda una
generación perdida en océanos de marcas y logotipos, nos indican
que nada ha cambiado; adicciones desbocadas, inseguridades
enmascaradas con más adicciones y ascensos y caídas fulgurantes
que dejan al descubierto lo que todos nos temíamos pero pocos se
atreven a decir: barrer la mierda debajo de la alfombra sólo trae un
estupendo tufo a podrido.
Si quieren saber algo sobre drogas, algo digno, documentado y sin
asomo de demagogias innecesarias, lean a . Si
lo que quieren es investirse de ciertos honores chamánicos (que
francamente a mí me la traen al pairo), entonces
es su hombre. Si, en cambio, le buscan el lado
lúdico a la cosa esta de las drogas el les abrirá
todo un mundo de posibilidades. retrató al
drogadicto total en , y lo más interesante
de aquel politoxicómano amoral y autodestructivo era verlo
enfrentado a sus propias convicciones religiosas, de las que
no podía escapar, exactamente igual a su trágico destino.
ás allá de lo grandilocuente del
título, que no quiere más que ser un pequeño
homenaje a la inmensa labor del filósofo y
ensayista en el estudio
histórico y fenomenológico de las drogas y sus
derivaciones, este artículo parte de la asumida
incapacidad de su autor para acometer un
estudio exhaustivo de la evolución que la
percepción y el tratamiento social hacia las
drogas –refiriéndonos por tal exclusivamente a
las ilegales, claro está- ha tenido en el Cómic,
dada la ingente cantidad de obras que, directa o
indirectamente, han abordado su uso directa o
indirectamente. Sin embargo, sí que podemos a
través de contados y seleccionados ejemplos
comprobar como su tratamiento en los cómics
ha ido evolucionando del mismo modo que ha
cambiado la percepción social hacia las
mismas.
Comencemos.
).
En 1929, un antiguo proyeccionista de cine inició
una deliciosa strip para el del magnate
protagonizada por un elenco
coral de variopintos personajes que protagonizaban las más
surrealistas aventuras. El proyeccionista se llamaba
y la strip .
Dentro de las aventuras de ,
pronto destacó un personaje secundario sobre los demás
que paulatinamente se fue haciendo con el protagonismo y
acabó convirtiéndose en un icono popular. Me
estoy refiriendo, por supuesto, a .
Huelgan las explicaciones, aunque no
conozcáis seguro que
conocéis a aunque sea en su versión
aligerada de los dibujos animados.
Lo que quizás no sepáis es que en los
últimos años, una parte de la crítica
especializada ha querido ver en el consumo de
las espinacas que dotan al marino tuerto de
enorme energía una referencia velada al
cannabis con lo que el que para muchos es el
primer superhéroe del cómic sería también el
primer consumidor de marihuana del que se
tiene referencia en los tebeos.
Los defensores de esta hipótesis
argumentan que antes de la progresiva
infantilización de la creación de ,
posterior a su prematura muerte, el autor
introducía en sus historias ambiguas alusiones
y bromas que buscaban el guiño con el lector
adulto que masiva y regularmente seguía la
tira utilizando referencias fácilmente
identificables. De este modo, la alusión a las
espinacas cobra un nuevo sentido teniendo en
cuenta que durante la década de los
treinta en la jerga popular espinacas
era un coloquialismo con el que
popularmente se denominaba al
cannabis, una referencia sutil dada la
persecución social que empezaban a
sufrir sus consumidores de esta
sustancia en , y que
se vería reforzada precisamente tanto
por la profesión del , al haber
sido los marineros los que se
encargaron de introducirla en el país
desde , como por los efectos
vigorizantes que su
consumo le causaba.
Muchas son las referencias que a las drogas existen en
, la obra más conocida de ,
aunque algunas de ellas fueran eliminadas en las versiones
definitivas –y más conocidas- de algunos álbumes.
La primera alusión al tema la encontramos en 1932,
en el arco formado por los álbumes
y en los que Tintín se ve inmerso en
la investigación de una red de tráfico de opio dirigida por
tras haber sido acusado de su tráfico por los
inefables (acusación a la que
volvería a tener que hacer frente unos años más tarde en otro
álbum, ). En estos
álbumes, realiza un interesante acercamiento a un tema
candente del momento, el del tráfico de opio, describiendo
tanto los efectos de esta droga – acaba experimentando
su primer viaje que le causa todo tipo de alucinaciones-, los
lugares de consumo (los fumaderos chinos que en el caso de
de la historia era frecuentado por todo tipo de
personajes influyentes) como de las triquiñuelas utilizadas
para introducir la droga en a través de cigarros puros.
Tampoco hay que dejar pasar la agudeza del belga que ya en
aquella época anunciaba el doble rasero y la hipocresía social
hacia las drogas existente al camuflar como honrados
ciudadanos a toda la red de traficantes.
Una nueva referencia a las drogas esta vez a la coca
aparece años más tarde en las aventuras andinas del reportero
más famoso, (1935) y
(1943). En esta historia, un grupo de
científicos y exploradores participantes hace años en una
expedición a van cayendo en un estado de letargo
sin que nadie sea capaz de devolverles la conciencia. y
sus amigos viajarán a donde encontrarán una
antigua civilización perdida precolombina y descubrirán que
la sustancia que provoca el coma es un líquido sagrado hecho
con hojas de coca (lo cuál no tiene mucha base científica por
otro lado). En esta misma obra, el capitán prueba
uno de los muchos usos terapéuticos de la hoja de coca para
superar el mal de altura.
La década de los sesenta fue de enorme convulsión
social en , donde una generación joven más
rebelde y contestaria que las anteriores empezó a plantear
abiertamente muchas de las cuestiones latentes que
soterraban la aparente tranquilidad del país de las barras y
estrellas y el pastel de manzana.
A la estela de los autodestructivos beatniks, en el
movimiento hippy empezó a fraguarse una nueva
generación de autores alejada de la industria del cómic
tradicional y completamente permeable a las nuevas ideas
que pregonaban la oposición a , la oposición a la
segregación racial o el alegre consumo de todo tipo de
estupefacientes y la libertad sexual. Dentro de esa primera
generación de autores underground los que reflejaron en sus
obras con mayor dedicación el consumo de drogas fueron
y .
Robert Crumb es probablemente el más
talentoso, influyente y conocido de los
autore de los autores underground y en
uno de sus primeros trabajos
, realizó una feroz
crónica del movimiento contracultural
y de sus propias obsesiones y
experiencias a través de esta particular
funny animal protagonizada por un
gato. empezó a
publicarse en 1965 en la revista
para posteriormente continuar
su publicación en las distintas revistas
autoeditadas por con gran éxito
hasta que este decidió la prematura
defunción del personaje en 1972 (en la
que nada tuvo que ver la droga, aunque
esa sea una historia a contar en otra
ocasión, Ende dixit). En sus historias
no tenía ningún
problema en probar alegremente todo
tipo de sustancias de las que abusaba
alegremente.
La gran obra underground por
antonomasia en la que el consumo de
drogas se convierte en uno de los
principales motores de la historia es
, de
. En estas historias,
que empezaron a publicarse en 1969,
narra las desventuras de un trío
de antiheroicos hippies fumados cuyas
historias giran en torno a los delirantes
métodos con que hacerse con una dosis
de maría o de anfetas y esquivar por
cualquier medio todo tipo de redadas
policiales reales o imaginarias. El
agudo realizó una ácida sátira
de algunas de las miserias del
movimiento hippy al tiempo que una
corrosiva crítica a la apoltronada y
conservadora sociedad norteamericana
incapaz de adaptarse a los cambios que
la asediaban.
A principios de los setenta, el
Gobierno de los
estaba perdiendo la
. Básicamente porque hasta el
momento no había sabido reconocer el
problema y las drogas –principalmente
la y el - eran de fácil
acceso para cualquier chaval
convirtiéndose la
en un problema prioritario.
De este modo, pronto se inician distintas
campañas para concienciar a los más jóvenes de los
efectos adversos de las drogas que ponen sus miras
en la nuevamente bullente industria de cómic book
que había encontrado en el renacimiento del género
superheroico un nuevo filón creativo y comercial.
En 1971, editor y guionista de
recibió una carta del
en la que solicitaban
que realizase una historia sobre los peligros de la
drogadicción en la trama de alguna de sus
publicaciones más populares.
De esta proposición, surgió el germen de la
popularmente conocida como
, publicada en los números 96 a 98 de
con guión del propio y
dibujada por dos talentos como y
. Manteniendo la continuidad de la serie, en
esta historia tras ayudar a un muchacho
bajo los efectos del , se enfrenta a su
archienemigo el para acabar
descubriendo que , el mejor amigo y
compañero de piso de su alter ego, y
al mismo tiempo hijo del , es un adicto que
acaba sufriendo una sobredosis. A pesar de contar
con la bendición de un organismo gubernamental, la
historia no pasó el estricto control del vigente
, el restrictivo mecanismo de censura
que las principales editoriales de cómics venían
autoimponiendo a sus publicaciones desde que en
los cincuenta el denunciara los
para la juventud de los cómics de la
editorial .
se jugó una fuerte sanción y decidió
lanzar un pulso al C
publicando los cómics sin su sello de aprobación, lo
que acabó otorgando a la larga una mayor publicidad
a la editorial y a unos cómics que tuvieron una gran
acogida entre el público, siendo alabados por
distintos sectores de la sociedad y provocando a la
postre una primera modificación del
que poco a poco fue suavizándose.
Precisamente, más o menos por esas mismas
fechas, en se estaba gestando en la serie
coprotagonizada por y
( ) el que quizás
fue el más dramático y realista acercamiento que el
género realizó al problema de la drogadicción entre
l
a
j
uventud, cuando y en
el número 86 de la serie titulado
descubrieron que el de
era adicto a la heroína. En esta magistral
historia, y pusieron el dedo en la
llaga haciendo una traslación entre el sentimiento de
culpa de , que
atendiendo todo tipo de cruzadas superheroicas
había desatendido a su joven socio, con el de tantos
padres que por más prosaicos intereses habían
ignorado a sus hijos adictos.
A pesar de las excelentes críticas que tuvo la
historia, la serie sería cancelada a los pocos números
y es que el cómic de superhéroes todavía no estaba
preparado para el tratamiento adulto y oscuro que
y daban a sus historias
De la importancia que en estos momentos había adquirido el cómic como
elemento preventivo de la drogadicción da buena medida la historia
, una historia corta de apenas ocho páginas
realizada por y publicada en el número
4 de su revista Prevue. Se trata de una historia en la
que se muestran las vidas paralelas de dos
y publicada en el número 4 de su revista Se
trata de una historia en la que se muestran las vidas
paralelas de dos dos amigos de infancia del mismo
barrio, uno de los cuáles se da a las drogas y la
delincuencia mientras el otro se esfuerza por estudiar
y seguir el buen camino. La historia, magistralmente
desarrollada por un inspirado , tuvo un
enorme éxito y fue utilizada en diversos programas
de prevención (y que podrán leer al fianlizar este
artículo).
Tras la apertura que se produjo en el ,
las historias en las que de un modo u otro en el
género superheroico han estado presentes las drogas
han sido abundantes con un marcado carácter
moralizante y no ha habido superhéroe urbano que no
haya realizado su particular cruzada contra los
traficantes sin ahondar en demasía en los problemas
de fondo que provoca su ilegalización, destacando
únicamente, en mi opinión, antes de la progresiva
infantilización del género superheróico la aportación
de – apoyado en E en el
apartado gráfico- con la creación de dos atípicos
superhéroes urbanos, (C
) en las páginas del número 64 de
de marzo de 1982. En las páginas de este tebeo, explica el origen
de estos personajes que obtuvieron sus poderes a través de los experimentos que
un villano realizaba con una nueva droga. En los poderes y descripción del
origen de estos personajes crea la más brillante metáfora que la
dicotomía que la Droga ilegal encierra. ( ) es una hermosa
muchacha capaz de generar puñales de luz con los que curar la adicción a las
drogas mientras que ( ) es un taciturno muchacho hecho básicamente
de sombras que cuando ampara a alguien bajo su larga capa
puede generar una sensación de frío similar a los peores
síndromes de abstinencia.
Más allá del carácter moralizante y estéril que el
tratamiento de la droga ha tenido en la mayoría de los
comics mainstream su repercusión ha aparecido de una
manera más realista e interesante a lo largo de los noventa en
obras procedentes del cómic alternativo heredero del
underground, en las que las drogas aparecen como un
elemento más de la ambientación social.
Así, en tebeos como ( ), de , en la
que en clave humorística y a través del personaje de
se realiza un retrato de la llamada , o
, de , obra que, ambientada en
la década de los setenta, muestra el consumo de drogas como
un elemento más en la iniciación a la edad adulta entre los
adolescentes norteamericanos.
En la actualidad, la problemática de las drogas sigue
pendiente y cobra vigencia en función al protagonismo que
los caprichosos medios de comunicación quieran otorgarle
convirtiéndose el Cómic una vez más en un excelente
instrumento para plantear la problemática social en torno a
las drogas ilegales como acertadamente proclamó
en una de las historias que realizó para la revista
en 2009 –recopiladas en el tomo
- planteando seriamente el debate acerca de la
legalización de de las mismas.
Mientras esta cuestión no se resuelva, las Drogas y el Cómic continuarán su larga
y fructífera relación.
( 1966) es la
gran figura italiana de su generación,
galardonado con el y el , dos
de los premios más prestigiosos de su país.
Abandonó la carrera de biología para adentrarse
en el mundo de la literatura y desde entonces ha
publicado numerosos cuentos y relatos con gran
éxito de lectores y crítica :
(1999), I
(2001),
(2008),
(2009),
(2010). También es autor de varios
guiones originales para el cine, así como
colaborador en la adaptación de algunas de sus
propias novelas a la gran pantalla.
llegó a para promocionar su último delirio
rocambolesco, una sátira feroz de la
sociedad italiana:
. Hasta allí viajé con mi
credencial de y una maleta llena de miedos y ánimos
a partes iguales. Mi objetivo era asistir a la conferencia de prensa general
e intentar que me concediese una entrevista para preguntarle sobre su
último libro, todavía no traducido al español: .
Llegó con aspecto cansado y ese algo desvalido que emana la
timidez en algunas personas, pero no me sorprendió que ya desde el
principio la amabilidad y el fino sentido de humor se adueñasen de su
palabra. Esperé impaciente a que todos los periodistas agotasen sus
preguntas y la responsable de se acercase a él para proponerle
mi petición. Unos segundos de pánico y allí estaba, frente a mí,
extendiendo su mano y recibiendo con una sonrisa mis atribuladas
palabras de admiración. De cerca, todavía parecía más cansado y más
desvalido. Había contado al llegar sus peripecias en el aeropuerto:
confusión de pasaportes, funcionarios irreductibles, retrasos… así que,
conmovida con sus ojeras, recapacité ante su cara de terror cuando vio mis
dos folios de preguntas e improvisé una pequeña selección de cuestiones.







es un adolescente al que le cuesta aprender el
duro oficio de hacerse adulto. Como única defensa contra la
vida intenta mimetizarse, hacerse invisible ante los ojos de
todos. Finge una excursión para ir a esquiar durante una
semana y se atrinchera en la bodega de su casa rodeado de sus
cómics, videojuegos y algunas latas de comida. Es el plan
perfecto. La felicidad absoluta. Pero , su hermanastra
mayor, llegará para romper todos sus planes. Para enseñarle
aquello que sólo puede aprender por sí mismo. Para mostrarle
que la vida tal vez no es ni hermosa ni perfecta, pero es lo
único que tenemos. Diez años después, volverá a
reencontrarse con .
by Lula Fortune
(http://lulafortune.blogspot.com)
Continuó vomitando en el baño. O mejor dicho, lo intentaba, pero
no lo conseguía. Después se tiró en el sofá exhausta y se quitó los
pantalones. Las piernas blancas le temblaban y pateaba como si quisiese
quitarse de encima el temblor.
— Aquí está. Joder, ha llegado… —susurró con los ojos cerrados.
¿Pero qué mierda de enfermedad tenía? ¿Y si era contagiosa?
— ¿Qué ha llegado?
— Nada… no es nada.
— Pero ¿qué tienes? ¿Tu enfermedad se contagia?
— No. Tú no te preocupes, no me des la paliza, haz tus cosas como si yo no
estuviese. ¿De acuerdo?
Tragué saliva.
— De acuerdo.
Tenía la malaria. Como Caravaggio.
******
Con el paso del tiempo mi hermana empezó a estar siempre peor.
Temblaba como si tuviese fiebre. Era un muelle sobre el que golpeaba el
dolor. Tenía los ojos cerrados, pero no dormía. Yo la oía lamentar para sí
misma.
— A tomar por culo. Estoy hasta los cojones. No lo consigo… Así no
puedo…
La música seguía golpeando siempre igual en mis oídos, mientras mi
hermana se levantaba del sofá, se ponía debajo, se arañaba hasta hacerse
sangre en las piernas, se levantaba, se agitaba, apoyaba la cabeza contra la
puerta del armario. La cara contraída del dolor. Empezaba a inspirar y
espirar con las manos en los costados.
— Ánimo, Oli, que tú puedes… Ánimo… Ánimo, coño- . Después se ovilló
en un rincón con las manos apretando la cara. Y se quedó así un montón de
tiempo.
Suspiré aliviado. Parecía que se había adormecido en aquella posición
incómoda. Sin embargo, no; se levantó y comenzó a emprenderla a patadas
con todo lo que encontraba.
Me quité los auriculares, me levanté y la agarré por una muñeca:
— ¡Tienes que estar callada! ¡Así nos oirán todos! Por favor…
(…)
Olivia, mientras tanto, sollozaba con la cara hacia el respaldo y
las piernas rodeadas con los brazos.
— ¡Basta! —corrí trastabillando hasta mi mochila y cogí el dinero de un
sobre y grité:
— Ya está. Toma. Usa éste. Cógelo. Vete de una vez –. Y se lo tiré a la cara.
Olivia se levantó del sofá y lo recogió del suelo.
— Qué hijo de puta… yo sabía que lo tenías.
Cogió el pantalón, apretó el dinero en el puño y cerró los ojos. Las lágrimas
le caían por un lado de los párpados. Los hombros se estremecían.
— No. No puedo… —dejó caer el dinero y se puso una mano en la cara—.
He jurado que lo dejaba. Y esta vez… lo dejo… si no, es el fin.
No entendía nada. Las palabras se mezclaban con los sollozos.
— Soy una mierda… Lo… hice… lo hice… Pero ¿cómo he sido capaz?
Me miró y me cogió una mano.
— He follado con un asqueroso por una dosis. Aquel cerdo me folló en
medio de los coches. Qué asco… Di que doy asco… dilo, dilo… Te lo
ruego.
Se derrumbó en el suelo y comenzó a agonizar como si le hubiesen dado un
puñetazo en el estómago.
No respira, pensé tapándome las orejas, pero su estertor me taladraba los
tímpanos.
Alguien la debe ayudar. Alguien debe venir aquí. Si no, se muere.
— Por favor… Por favor… ayudadme, —imploré a las paredes de la
bodega.
Después la vi.
Tumbada en el suelo entre el dinero. Sola y desesperada.
Dentro de mí algo se despedazó. El gigante que me sostenía contra su
pecho de piedra me liberó.
— Perdóname, no quería hacerte daño. Lo siento… —Aferré a mi hermana
por los brazos y la levanté del suelo.
No respiraba, como si algo le obturase la garganta. No sabía qué hacer, la
zarandeé y le di golpes en la espalda.
— No te mueras. Te lo suplico. No te mueras. Ahora te ayudo yo. Me ocupo
yo… —Y despacio despacio noté cómo un hilo de aire le entraba en la boca
y descendía hacia el pecho. Poquísimo al principio, después, con cada
respiración, un poco más y al final dijo en un susurro:
— No me muero. Hace falta algo más para matarme.
La abracé y le apoyé la frente sobre el cuello, la nariz sobre la clavícula y
rompí a llorar.
******
La bodega estaba vacía. Oía la respiración regular de mi hermana tumbada
en el sofá. Había terminado cinco botellas de cerveza y un paquete de
Muratti.
(…)
— ¿Olivia? —susurré.
Se tomó un poco de tiempo para responder.
— Sí.
— ¿Duermes?
— No.
— ¿Qué harás cuando salgamos de aquí?
— No lo sé… tal vez me marche.
(…)
Sentí que se levantaba.
— Hazme sitio —. Me moví y ella se acostó a mi lado y me abrazó fuerte.
Sentí su rodilla huesuda. Le puse una mano en el costado, le podía notar las
costillas, después le acaricié la espalda. Bajo los dedos, las vértebras
puntiagudas.
— Olivia ¿me haces una promesa?
— ¿Qué?
— Que no te drogarás más. Nunca más.
— Te lo juro por dios. Nunca más. No la jodo más con esta mierda, — me
susurró en la oreja.
— Y tú, tonto, ¿me prometes que nos veremos?
— Te lo prometo.
Cuando desperté mi hermana se había marchado.
Me había dejado una nota.
e querido iniciar este artículo
transcribiendo literalmente este pequeño fragmento
extraído de la wikipedia que explica los efectos del
opio.
A poco que leamos cómo afecta el opio al ser
consumido por el ser humano se nos ocurre que es
imposible componer bajo los efectos de esta droga
analgésica narcótica. ¿Se imaginan ustedes a
prácticamente dormido delante de la partitura,
sufriendo graves alucinaciones e incluso vomitando?
Yo soy de la opinión de que ninguna droga
proporciona la inspiración necesaria para componer
una obra y menos tratándose de una composición de
la envergadura de la S de .
Si una idea no fluye en la mente del compositor no
creo que el consumo de una sustancia sea capaz de
hacer nacer dicha idea en el cerebro del ser humano.
Con esto me quiero referir a que no pienso que exista
ninguna pócima mágica que dicte las notas de una
sinfonía o cualquier otra pieza musical (¡ojalá así
fuera!), en todo caso tal vez el consumo de drogas
durante el período de composición es posible que
aumente la imaginación y la fantasía de la persona
que está creando, o puede que intensifique la manera
en que experimentamos dicha fantasía, de modo que
el proceso compositivo se vivencia como una especie
de fase onírica que nos aleja de la realidad en un
instante determinado y nos hace sentir eufóricos.
Así pues, este punto de vista que relaciona
las drogas con la intensificación de sentimientos es
el que me sirve a mí de punto de partida para escribir
sobre y su .
Tras leer bastante acerca de e intentar
documentarme sobre si realmente este compositor
consumía opio, hallé respuesta a esta duda al al leer
que existe un artículo con el título
donde
afirmaba que compuso
la bajo los influjos
del opio (y seguramente no sería el
único de su época que consumía dicha
sustancia). Además, el propio
compositor confesó los hechos y esto
causó furor en los medios.
Sin embargo, en el artículo que he
nombrado de aparece que
Por tanto, el perfil de recoge una
serie de elementos biográficos muy interesantes. Su
vida fue apasionada y en extremo, hasta
el punto que sería digna de ser reflejada en una
novela o, por qué no, serviría como argumento de
una película.
(1803-1869), hijo de un médico
francés y aficionado a la acupuntura, empezó a
estudiar medicina y, tras quedar horrorizado por el
proceso de disección, abandonó la carrera y comenzó
a estudiar música. Gran cantidad de aspectos son
destacables en la vida de este compositor cuya vida
es puro romanticismo y cuyos detalles, me atrevería a
decir los más interesantes, se desvelan en su
", obra que el propio
subtituló y en la
que me centraré un poco más adelante. No obstante,
voy a resumir brevemente los aspectos de su
biografía que yo considero relevantes y, si alguien
quiere profundizar más sobre la figura de , la
web es una fuente de información muy recomendable.
Fue compositor, director de orquesta y un
gran orquestador (prueba de ello es su
).
A los 23 años se enamoró de la actriz inglesa
y fue entonces cuando su vida
empezó a convertirse en un drama. El amor loco que
el compositor sentía hacia le llevó a
escribirle diversas cartas de amor que la actriz nunca
respondió.
En 1830 compuso la
como fruto del intenso amor no correspondido, por
eso se dice que esta composición es una obra
autobiográfica.
Al no ser correspondido,
acabó uniéndose sentimentalmente a M ,
pero la madre de ésta rompió esta relación para que
su hija se casara con un pianista.
fue becado para estudiar ópera italiana en
y, tras dos años de estudios, se enteró de que
había asisitido a una
presentación de la
. El compositor regresó a
y no tardó en casarse con la
actriz británica pero, al poco tiempo, se
separaron.
Centrándonos ya en la
diremos que la
principal característica de esta obra es
que se trata de música programática, lo
que significa que el oyente dispone
de un folleto que explica el argumento
de la obra y que debe leer previamente
al concierto. El programa describe los
sueños febriles de un músico que,
desesperado por un amor imposible, ha
recurrido al opio.
En el recuadro de la página
anterior, podrán encontrar el
programa que
escribió de su sinfonía, que
originalmente está muy bien
explicado en la página web de
la
, cuya
dirección es
.
Han leído un resumen
traducido del mismo, gracias
a la laborque ha
realizado en su página web
.
Como pueden ver, en el trabajo de
hallamos un análisis detallado plenamente
musical (con aspectos estructurales, tonales y
orquestales) muy interesante para el oyente que
posee cieto grado de conocimientos musicales.
El propio afirma que ha hecho uso
de la información que aparece en la página web
de la
(y su útil labor de
traducción es de agradecer para los
que prefieran el idioma español en vez
del inglés), si bien confiesa su grata
sorpresa al encontrar este análisis tan
bien realizado de la obra.
Yo también confieso que he
disfrutado de la composición que nos
ocupa a través de las dos páginas web
que no dejo de nombrar y recomiendo
la visita a quienes tengan
conocimientos musicales y de armonía
y quieran profundizar en la obra.
En nuestro blog podremos disponer también de la
partitura y una grabación de la obra, a partir de la cual yo he elaborado la
siguiente lista de conceptos que a mí me sugiere cada movimiento al escucharlo:
Sea cual sea el grado de interés hacia
la música clásica de todos y cada uno de los
lectores que se hayan querido adentrar en
las palabras que aquí
escribo espero, al menos, haber despertado la
curiosidad de quienes no conocían la música
de por escuchar una obra innovadora
para su época y muy bien orquestada o,
como mínimo, deseo que se hayan
entretenido con los elementos extramusicales
del programa (argumento de la obra) que
aquí he incluído.
Sin duda, el amor y el opio en la
Sinfonía Fantástica se unen en una mezcla
explosiva que da como resultado una droga a
la que yo tengo plena adicción:
.
Y creo que Berlioz participa del mismo criterio cuando escribió:


1.- "Imobatine, Freddy vs. Jason (2003)".
2.- "Ladder, Jacob’s Ladder (1990)".
3.- "Butazamine, Dead Ringers (1988)".
4.- "Spice Melange, Dune (1984)".
5.- "Moloko Plus, / A Clockwork Orange (1971)".
" A Clockwork Orange (1971)".
6.- "Zydrate, Repo! The Genetic Opera (2008)".
7.- "Bug Powder, Naked Lunch (1991)".
8.- "Re-Animator" (1985)".
9.- "Nuke, Robocop 2 (1990)".
10.- "Substance D, A Scanner Darkly (2006)".
11.- "Quietus, Children of Men (2006)".
12.- "Ephemerol, Scanners (1981)".
l joven (de nombre real
), cuando contaba ocho años de edad, decidió despellejar y
quemar a un gato (vivo) para demostrar la tesis que rondaba por su cabeza
desde hacía un tiempo: que los felinos no tenían más que una sola vida y
que las siete que se le atribuían no eran sino meras supercherías.
En su adolescencia, solía pasearse completamente desnudo por su
barrio, señalándose el pene y gritando a viva voz
En 1900, cuando contaba con veinticinco años, a la vuelta de una
excursión, se enteró de la muerte de su "compatriota" la ,
salió corriendo a la calle y lanzando su sombrero al aire, estalló en un
éxtasis de gritos y júbilo.
Estos tres fragmentos de su existencia describen a la perfección el
espíritu de y sus motivaciones, pisotear y acabar con los códigos
de moralidad imperantes en la sociedad en general y la victoriana en
particular. Fueron acciones como estas las que le hicieron ganarse
apelativos como el de
o , por mencionar algunos
de ellos. Bien es cierto que contribuyó a ganarse todos esos
calificativos de maldad de los que tan orgulloso se sentía, propagando toda
clase de rumores e historias.
Renacentista declarado, se reinventaba a sí mismo cada cierto
tiempo, buscando encontrar su sitio y tratando de escapar de aquello que
tanto le atemorizaba, el aburrimiento. A pesar de sus incontables defectos y
sus muchos ", era un genio irrepetible.
En la noche del 1 de diciembre de 1947, falleció
como resultado de una degeneración del miocardio complicada por una
bronquitis crónica. En la cartera que llevaba en el bolsillo izquierdo de su
chaqueta, se encontró un talismán de pergamino con el dibujo de uno de los
cuadrados de impregnado de sangre menstrual, un par de
billetes de banco, algunas tarjetas de visita en las que figuraba impreso
y, metido entre ellas, un diagrama de la diosa extraído de la
página de un libro de anatomía. Este es el equipaje con el que ,
, decidió abandonar este mundo a los
setenta y dos años.
Al día siguiente, , médico
de que había reducido a este
último la dosis de heroína que le prescribía hasta
llevársela por completo en contra de la voluntad del
, fue encontrado muerto en la bañera de su
apartamento de . Aunque no es sino una
simple casualidad, no pocos seguidores del ocultista
británcio han querido ver aquí una suerte de
venganza de ultratumba hacia el doctor que le privó
de uno de sus placeres más recurrentes (uno de
muchos).
Por todos es conocida la (gran) afición de
por todo tipo de sustancias con las que
experimentar sensorialmente y tratar de abrir la
mente, en especial su consabida querencia por la
heroína, tal vez no sea extraño que tal devoción hacia
las drogas bien pudiera esa creencia de
un ajuste de cuentas desde el .
En su texto , , para
asentar sus ideales y su ensayo, parte de la base de
que el ser humano está en una permanente búsqueda
de la felicidad:
nos dice.
De hecho, tal es su admiración (un estudio a
parte merecería el tratar de saber si esa admiración
venía dada por la ilegalidad de la sustancia en
cuestión) que, como buen amante del montañismo,
no duda en compararlo con los copos de nieve de las
cumbres .
Considera a la cocaína un elixir
, capaz de acabar con la melancolía de
cualquiera y hacer que en la boca del consumidor se
dibuje una rápida sonrisa de satisfacción porque, en
ese preciso momento, minutos después
de su ingesta, quien la toma es feliz.
Por eso el ser humano la consume,
para tratar de alcanzar lo que no podría
de ningún otro modo.
La cocaína es capaz, siempre
según la tesis de , de "decirle"
También, comenta, que cuanto
más se toma, menos es capaz el
hombre de

y también cuanto mayor es la
frecuencia de ingesta, menos euforia
hace sentir y más afloran los temores y
miedos, latentes hasta ese momento.
Edward Alexander Crowley nació en Leamington el 12 de octubre
de 1875 en el seno de una familia hermética y religiosa en exceso,
pertenecientes a los Plymouth Brethren, una secta de cristianos protestantes
fanáticos. El ambiente en el hogar familiar era cuasi monástico y las muestras
de cariño y afecto eran inexistentes. Fue su misma madre la que le "bautizó",
con intenciones peyorativas, como "la Bestia del Apocalipsis", debido a su
incorrección a ya su permanente oposición a las normas.
A los 16 años, al aceptar la "invitación" de su madre de pasar una
temporada en Escocia (con el único propósito de deshacerse de él durante una
temporada), descubrirá otra de sus muchas pasiones. El alpinismo. De
Escocia, se dirigiría a los Alpes austriacos, y de allí, a Cambridge, donde
quería estudiar filosofía ética. Allí se cambia el nombre por
Aleister. En Cambridge destaca por su intelecto y por sus
ideales (se negaba a ser examinado por los profesores), tiene
su primera experiencia homosexual (amén de muchas
heterosexuales) y se apasiona con la poesía ("El Paraíso
Perdido" de Milton y Oscar Wilde principalmente) y con el
ajedrez. Mientras estudiaba, hacía pequeñas escapadas para
seguir practicando el alpinismo.
En una de esos viajes, mientras estaba en
Estocolmo, se produjo uno de los momentos claves de su
vida. Descubrió que estaba dotado de poderes mágicos. Él mismo lo cuenta:
"Desperté con la seguirdad de disponer de un poder mágico para
devenir consciente y satisfacer una parte de mi naturaleza que hasta aquel
momento me había sido inaccesible."
Comienza así su vida Magicka, repleta de lecturas arcanas e
investigaciones ocultistas.
Ingresa en la orden hermética The Golden Dawn bajo el nombre
de Frater Perdurabo. Al poco de pertenecer a dicho grupo, coincide con Yeats
y le hace entrega de una obra teatral que acaba de escribir. Según palabras de
Crowley, Yeats se limitó a "murmurar unos pocos elogios de compromiso",
pero para el Mago, lo que en verdad ocurría es que a Yeats "le hacía daño
haberse dado cuenta de su inferioridad". Esto, que a priori puede parecer
intrascendente, cobra relevancia cuando, al dividirse la
fraternidad, Yeats se convertirá en uno de los mayores
enemigos de Crowley, al que se referirá desde entonces como
"el loco".
En 1903 se casa con una joven viuda llamada Rose, hermana de
su amigo Gerard Kelly. En el viaje de luna de miel, la mujer de Cowley
comenzó a experimentar estados de trance en los que supuestamente el dios
Horus trataba de contactar con él. En una de estos estados de trascendencia,
su mujer le guió hasta una figura de Horus que estaba numerada (en el ínidice
del museo en el que se encontraba) con el 666. A raiz de esto, Crowley
asegura que una oscura presencia le dictó un texto sagrado que daría como
fruto el nacimiento del "Liber Legis" que establecería la ley de Thelema..
Tras la muerte de una hija de 2 años, se divorcia y se dedica a una
vida disoluta en lo sexual. Funda la revista "The Equinox" y dirige una nueva
órden hermética, la Astrum Argentum (A.A.)
A mediados de 1920 comienza a consumir heroína por
prescripción médica. Como la heroína era ilegal en Gran
Bretaña y difícil de conseguir, se plantea mudarse a otro
país. De esta premisa, surgirá el proyecto de fundar una
comunidad utópica en la costa norte de Sicilia, en Cefalú, La
Abadía de Thelema. Lo que en un principio parecía una idea
interesante en la que experimentar con la meditación las
drogas, la sexualidad, la mezcla de cultos orientales y
occidentales, acabó degenerando. Nadie limpiaba, no había
agua corriente y a Crowley (Master Therion era su alias allí) estaba cada vez
peor de una bronquitis que trataba de paliar con una mezcla de heroína, opio,
cocaína, morigna, vino y hachís. El que uno de los integrantes de la orden
falleciese en extrañas circunstancias, Loveday, y las habaldurías de quien por
allí pasaba, llevaron a Mussolini a equiparar a Crowley a sus seguidores con
la Mafia, con lo que decidió acabar de una vez por todas con ellos.
De ahí en adelante, se produciría un lento y agónico devacle que
le llevaría a consumirse en la soledad y el olvido hasta que el 1 de diciembre
de 1947 fallecía.
Según una enfermera que le atenció en esos últimos momentos,
Crowley dijo "A veces me odio a mí mismo."
Y así murió, siendo odiado como lo fue durante toda su vida.
Aquel que abusa de la cocaína sufre graves alteraciones en su cuerpo,
sugiere que se consuma, pero con prudencia y cabeza,
como hacen los indios sudamericanos, que mastican la hoja de coca, en su
es tado puro, sólo en casos extremos, o si
no, acabará uno convirtiéndose en
un esclavo de la cocaína y sufriendo
todo tipo de alucinaciones. Muchas
veces se puso como ejemplo de buen
consumidor de drogas y, visto lo
longeva que fue su vida y que
falleció por causas naturales, es de
sospechar que obraba según
predicaba.
debate también sobre
la y la legislación
norteamericana que en su momento
restringiría las prescripciones
médicas de las drogas con fines
terapeuticos (que hasta entonces
había sido una costumbre
generalizada y absolutamente normal), justificándolo por el posible abuso que
se pueden hacer de ellas por parte de los enfermos (y de los médicos, que las
tenían al alcance de su mano. Tengamos presente el alto índice de médicos
consumidores de drogas que había en la época).
no ve bien que a un individuo se le prive de poder consumir
droga si así lo desea (recordemos su principal precepto que dice
); él es de la idea de que
Tener la convicción de que no
recetarla y quitarla del mercado legal acabará con el problema de las adicciones
es algo totalmente equivocado. A este respecto, pone un ejemplo basado en un
hecho que aconteció mientras escribía su texto.
Es decir, que el hecho de restringir, prohibir, parte del problema, no
conseguirá que éste desaparezca por completo. tiene la creencia de
que la solución a ese problema que ahora se encontraba en la sociedad
norteamericana, sería una buena educación moral y el aprender a
autocontrolarse.
Y es que como con la se hacía casi imposible obtener
de forma legal drogas (narcóticas, claro está), la gente se dirigía a las
lavanderías chinas, que se convirtieron en el centro de distribución de la época
de heroína, morfina o cocaína (los barrios marginales de afroamericanos
también fueron un foco importante de compra de sustancias).
Como se ha demostrado en muchas ocasiones, la prohibición (ahí está
la época de la y su correspondiente prohibición de vender alcohol
para corroborarlo) conlleva a la aparición de un tráfico subterráneo
descontrolado, con lo cual, los males que ello acarrea, hacen de la restricción un
remedio fallido y altamente pernicioso (más aún) para la salud. Los traficantes
clandestinos descubrieron un mercado que no sospechaban y que les reportó
incontables beneficios; hoy día, la situación no ha cambiado en absoluto,
perdurando el problema como una lacra imposible de borrar.
Uno de los principales problemas que ve en la sociedad y que
conducen al hombre a convertirse en consumidor, es la intensidad de las vidas
que nos toca vivir, siempre demandando placeres y estimulaciones que nos
saquen del letargo y el aburrimiento de las vidas normales.
Triste obtención de desgracia en busca de una felicidad pasajera.
eeeee
( ):
(1914-1997) es una de las figuras literarias
más rompedoras, inclasificables, anárquicas y transgresoras que ha tenido el
mundo de las letras en toda su historia.
Es escritor, sí, eso es indiscutible, pero lo de ser narrador, entendido
como tal, es más discutible, ya que su estilo, propio y característico, carece de
cohesión y uniformidad, de tal modo que uno tiene la impresión de estar leyendo
(magistrales) piezas inconexas escritas, tal vez, por el nihilista habitante de otro
planeta diferente al nuestro, como si más que un narrador fuese un arquitecto
improvisador de palabras, como si le bastase con derrochar yuxtaposición de
ideas y metáforas sorprendentes y experimentales que descomponen la materia
propia con la que está hecha el lenguaje que empleamos el resto de los mortales.
Deudor de un desprecio hacia el poder y el control, es el máximo
exponente de la literatura sucia e indescifrable que, en una primera lectura de
cualquiera de sus obras, el texto deja una sensación demoledora en quien
acaba de consumir el libro. Y es esa incomodidad, ese inconformismo llevado
al límite de lo permisible por la sociedad, lo que hizo que, al igual que otros
grandes escritores como (con el que se asemeja también en el
hecho de replantearse la base misma, el pilar fundamental en el que se basa la
creación literaria) o , su obra sufirera un rechazo y una
persecución casi inquisitorial, siendo tachado de obsceno, pornográfico e
inmoral.
La palabra como artefacto peligroso.
Pero él sí se hizo esa pregunta.
sabía bien un nuevo código del lenguaje sería lo único capaz
de transmitir las vertiginosas ideas que bullían en su cabeza, haciendo reaccionar
al lector con ellas. Eso, solamente sería posible escribiendo tan rápido como su
mente fuera pensando (como los surrealistas teorizaron en su concepto de
escritura automática). Para él, escribir no deja de ser un acto físico más. Él
escribe igual que come, que corre, que experimenta con las drogas, que practica
sexo. Es por eso que no sólo indagó en qué es la palabra, sino que construyó su
propio idioma, su propia forma de (re)escribir a base de retazos, interrupciones,
repeticiones, descolocaciones, invenciones sonoras, lo cual le acerca más a la
poesía en prosa que a la narración convencional. Coge nuestro lenguaje, el que
empleamos todos los días, el que yo utilizo para hacerles llegar estas palabras, y
lo destroza, lo pisotea rompiéndolo en cientos de partes que luego recocoloca a
su antojo llevándolas hasta el extremo. cual dios creador, trae así al
mundo el concepto de .
Resulta innegable que, esta caótica forma de trabajo (más bien la
ausencia de ella), inamovible y ajena a toda moda pasajera, fue lo que la
denominada generación tomó para sí como dogma (añadido, por supuesto,
a su querencia hacia el orientalismo, el o el ). Si uno lee
, advertirá, no sin cierta extrañeza, que está ante un texto
deslabazado, cuya metodología consiste en cortar y pegar en orden aleatorio el
texto escrito, dotando al conjunto final de un halo de extrañeza hasta cierto
punto, mágico.
Interesado en la ciencia y en el ocultismo, apasionado de las armas,
descubridor de prácticas bisexuales, viajero, amante de los parajes exóticos,
mafioso y delincuente, adicto a la morfina, al mayún y a la heroína adulterada,
obsesionado con el control mental y la telepatía, estuvo
atrapado por la lectura desde pequeño y poco se podían imaginar sus padres,
familia burguesa muy acomodada, que en su propio seno iba a surgir un ser tan
marginal y transgresor como lo fue su hijo.
Esta pasión por la lectura, le llevará a escribir, en Méjico, huído de la justicia por
su condición de morfinómano, y bajo el seudónimo de , los
minimalistas libros y , dos libros incómodos para un
público, el norteamericano, cegado por su ilusorio .
Hemos de reconocer que, además de la incomodidad que suscitan sus
textos a los estamentos menos permisibles e idealizados, su contenido encierra
un atisvo de verdad innegable. En el fondo, subyace una visionaira y nada
romántica visión del futuro que estaba por venir no muchos años después. Así,
conceptos como y , están vigentes y de máxima
actualidad en nuestros días. La que ideó como universo propio, en
el que la imposibilidad de o está siempre patente, no es sino el
triste reflejo de nuestra sociedad, pasmada y permisible, condescendiente y
obediente. , escribió para referirse a su
presente y para profetizar su pasado..
Y así es hoy día.
Estos, para , según cita en su
introducción a , son los tres
principios básicos que se siguen en el
monopolio de las drogas. Y desde luego,
debemos tomar sus palabras como una verdad
inamomible, porque i una serie como
se ha erigido como el paradigma de la
representación televisiva del mundo de la
droga (a parte de sentar bases en lo que a
producción televisiva se refiere) y la
corrupción y miserias que acarrea esta,
debería ser el pedestal sobre el que
se asentara la concepción de lo que es un
yonqui.
le debe prácticamente todo
lo que es a la droga y a haber sido un yonqui.
Fue una experiencia que le marcó y le cambió
de tal modo que no podrían exisitir el uno sin
el otro. Y no lo digo porque crea que la droga
le sumiera en un estado de consciencia trascendental tal que hiciese que su mente
se desarrollase hasta límites insospechados, no, sino por lo experimentado
"gracias" a ella (recordemos que el propio autor dice no recordar nada de esaa
época salvo los retazos de pensamiento que anotaba en sus cuadernos).
dijo:
Hay muchas personas que tienen la convicción, la creencia -según mi
criterio algo equivocada- que las drogas hacen que tu mente se vuelva creativa. Y
digo que no creo que esto sea así porque una sustancia, llámala como quieras, no
puede dotarte de lo que no posees; sí que pueden hacer que tu mente se abra, que
el don que poseas tome nuevos derroteros y caminos que creías no poder
transitar. A este respecto, las palabras de ilustran a la perfección
lo que quiero contar:
Así que
una vez descartado el que las drogas transformen al ser humano en visionario, lo que nos queda para expresar la majestuosidad inigualable de la obra de es
que, tras pasar una experiencia tan intensa como la de una adicción, una vez superada la misma, al ser conocedor de primera mano del horror, del infierno hecho
sustancia, el mundo se puede -debe necesariamente- ver de un modo diferente e innovador.
Con la irrupción en la escena política estadounidense por parte de , llegó una época de prohibicionismo en torno al mundo de las drogas. Si
con anterioridad, como ya he comentado en el editorial de este número, un alto porcentaje de la sociedad consumía drogas que adquiría con relativa facilidad en
habilitados para tal uso y las mujeres de clase media eran sus principales demandantes, ahora la figura del cliente de la droga cambió radicalmente,
pasando a considerarse a todo aquel que consumiese dichas sustancias poco menos que marginal. La ley se endureció tremendamente, pero como contrarréplica,
aparecieron los "camellos" clandestinos (con lo que se pierde en pureza y calidad del producto al carecer de control). Así, los se
vieron ante la extraña y paradójica situación de que los médicos, que hasta entonces no habían puesto pega alguna a ello, se negaran tajantemente
a prescribir recetas de las mismas.
En nos encontramos ante una obra tremendamente minimalista y aséptica, marginal en grado sumo, tratando de emular las
publicaciones pulp de la época que buscaban epatar al lector de forma contundente. Escrita bajo el seudónimo de , está narrada en
primera persona, como si de una improvisación o un diario corriente se tratase, nada cuidado en cuanto a forma literaria se refiere, con lo cual,
, consigue que la historia gane en sensación de autenticidad y verosimilitud, logrando transmitirnos una incomodidad y un temor real
por el (im)posible contagio viral verdaderamente angustiosa.
Embargado por el espíritu de la tradición romántica de desapego del mundo, del viaje físico y mental (muy a lo ), viaja de
todas las formas posibles por el mundo de la droga, no escatimando detalle alguno en su descripción de la vida diaria de un yonqui, que tiene
aferrado a su cuerpo un parásito que le domina y le devora desde dentro. Para él la droga es inocular al cuerpo dosis de muerte para que este se
mantenga en permanente estado de emergencia.
Cuando se pulicó originalmente en 1953, se vendía por 35 centavos, como una novela pulp al uso. No le importó a
. Cuando se puso a la venta, se pudo comprobar que el editor había plagado la novela de notas al margen,
entre paréntesis, tratando de lavar su imagen y demostrar su alta moralidad. A no le importó. Cuando el
lector abría la novela, se encontraba con una nota de la editorial que retrataba al autor como
. A tampoco le importó... Lo único que quería era lanzar su mensaje:
Retratar como nadie a un adicto a la heroína. Recordemos que él comenzó su adicción durante la ,
a base de opiáceos de farmacia y morfina, pasando
posteriormente a heroína adulterada proveniente del
dijo:
Y con eso debemos quedarnos, con el mensaje que se transmite de esta obra, que no es otro que el de recalcar que el
consumo de determinadas sustancias lleva a la adicción. Y esta al dolor más insoportable, a la muerte en vida, a la zombificación del alma y del raciocinio.
La semilla de la que germinará posteriormente la hiperbólica novela
, está llena de fatalidad. El mismo lo
confirma con sus palabras:
Asentado en ,
huído de la justicia, recordémoslo, colocado por la morfina a todas horas,
durante uno de sus delirios alucinógenos, mata a su mujer de un disparo
mientras emulaba a con su pistola.
De la depresión que le sobreviene por tal catástrofe y de su estancia de
cuatro años en , surigiría su obra cumbre. Allí era conocido por la gente
como , ya que presentaba un aspecto consumido y
degradado hasta niveles enfermizos. En su retiro, escribe gran cantidad de
fragmentos inconexos que serán, posteriormente, integrados a la novela que nos
ocupa.
generó un escándalo inimaginable desde que se publicó,
llegando a verse llevada a los tribunales en y .
De todos sus libros de esta época tan caótica, sin duda alguna me quedo
con este, ya que ha sabido plasmar ese universo esquizoide de la droga, onírico
y enfermizo mentalmente, como nadie lo ha hecho. Partiendo de un ensayo
introductorio sobre la adicción a los opiáceos que sirve como prólogo, la novela
mezcla realidad y ensoñación alucinada y la no-historia que contiene, delirante
y desestructurada, podría resumirse, si ello es posible de decir en esta novela,
como una paranoica batalla entre el poder y los parias y desamparados.
Uno no puede negar que la lectura de este libro exige, incluso al lector
más experimentado, un grado de concentración y esfuerzo difícil de alcanzar,
máxime si no se ha leído nunca nada antes de . Yo les recomendaría
leer después de haberse adentrado en ese
espasmódico universo con la lectura de los ya citados y ,
las otras dos partes que componen esta trilogía no oficial ni reconocida de la
decadencia del ser humano y la paranoia de la mente.
A comienzos de 1963 un librero de fue detenido y conducido a
comisaría. Su delito:
. Esa obra era , que tiene el
de ser el último libro censurado en el mundo anglosajón.
El juicio no sólo salpicaba a y a su obra, sino iconos de la
contracultura de la época como o , que
decidieron intervenir por voluntad propia.
Al respecto de este juicio, hay un libro que se erige como
imprescindible para adentrarse en los resquicios de este esperpéntico proceso.
, publicado por y del que
a continuación tienen unos extractos.
II
Con respecto a este juicio hay un libro que se erige como
imprescindible para descubrir los resquicios de este esperpéntico proceso, "El
exterminador hizo bien su trabajo", del que a continuación tienen unos extractos:
Finalmente, imperando la cordura, fue absuelto a pesar del
En la década de los 80, en la que todo era posible, se convirtió en un icono mediático. Grabó discos con gente como
... pintó cuadros que fueron empleados por gente como para las portadas de sus discos, publicitó las zapatillas deportivas de una conocida
empresa del sector, protagonizó cortometrajes, guionizó cortos animados y películas, fué endiosado por la generación punk y la electrónica más experimental...
De maldito y perseguido a ídolo de masas y admirado.
Así somos.
Afortunadamente, más allá de idolatrías pasajeras y modas caducas, su mensaje aún permanece intacto y vigente.
( . Introducción de la novela)
De entrada, al espectador ocasional o
alejado del cine de , pudiera parecerle
que un libro tan anárquico como
, en el que la falta de una trama lineal
consistente hace que no importe en qué página fije
uno la vista para comenzar a leer, sería imposible de
adaptar fílmicamente, máxime cuando un cineasta
tan grandioso como , que sí pudo
adaptar la novela homónima de ,
, tuvo que desechar la idea de
transformarla en imágenes, al verse incapaz de ello.
Eso pensábamos muchos hasta que
vimos, con asombro, perplejidad y
regocijo, la maravillosa e insuperable
visión que filmó ;
aunque, eso sí, una vez vista la película, uno no
puede decir que se trate de una adaptación
propiamente dicha. que nos
trae el cineasta es mucho más que eso. Es algo
nuevo. Un ente casi único. Una experiencia
irrepetible difícilmente posible de esperar de otro
director (salvo en )
Si analizamos detenidamente los puntos que
tienen en común tanto el libro como la película, no
debería extrañarnos esa capacidad de trasladar en
imágenes las desquiciadas palabras del otro, puesto
que la obra de siempre ha estado muy
ligada, en conceptos y espíritu, a la de
(y a la de y
, obviamente).
La semejanza de estilos en y
, al menos en esa primera parte de la
filmografía del canadiense que nos llevaría hasta la
fallida , a partir de la cual cambia el
enfoque de las cosas, que no el mensaje, está más en
lo temático que en lo formal. La iconografía bizarra
del director, como sucede en la de , está
plagada de personajes mutados, aberraciones
insectizoides, con sexualidad ambigua pero
difícilmente contenida, con (el
en este caso que, a diferencia de otros
doctors del cine de , sale airoso de sus
experimentos) en busca de humanos con los que
experimentar (cuando no es en ellos mismos. Véase,
por ejemplo, ), lo cual nos lleva a la
obsesión que sienten ambos por los fármacos y las
sustancias que alteran el organismo tanto a nivel
físico como mental; intereses comunes también al
mostrarnos corporaciones que tratan de alienar y
manipular al ciudadano de a a pie y la irrupción en
escena de personajes dotados de poderosos y
peligrosos dones telequinéticos y telepáticos
(recordemos que era un entusiasta de
estas ramificaciones de la parapsicología). También,
ambos autores, poseen una mirada un tanto
Director obsesionado con la
sexualidad malsana, las prácticas médicas,
científicas, quirúrgicas y sus
secuelas(cicatrices) y siempre preocupado por
los miedos del hombre actual a las máquinas
que rigen su vida y la dualidad emocional que
le supone el convivir con las nuevas
tecnologías, que le atenazan y le fascinan por
igual. Una carne propensa a contraer
enfermedades y a ser atacada por todo tipo de
virus. Carne que tiende a degradarse y
degenerar en una suerte de babas, llagas,
eczemas y supuraciones que llevan a la pérdida
de los miembros y a su posterior amputación y
sustitución con prótesis. Para Cronenberg, la
carne es una prisión que ha de ser exorcizada y
mutada para crear (en metamorfosis kafkiana)
al nuevo hombre que gobernará el mundo (algo
similar a lo que, años después que él, hiciese
Tsukamoto con su impagable saga "Tetsuo",
aunque con un aire cyberpunk loable que no
tendría ningún sentido en el cine de
Cronenberg) y que encontrará, de esta manera,
su identidad propia que estaba perdida. Este
planteamiento, esta nueva "religión", este
concepto, es el que nos lleva hasta lo que
comunmente, en el ámbito cinematográfico,
conocemos como "La nueva Carne".
La nueva carne está ligada a las
teorías esgrimidas por Gilles Deleuze y Félix
Guattari y su teoría de las "máquinas
deseantes". Para Deleuze, las máquinas
deseantes están compuestas por la energía
libidinal del ser humano, que se transmite y
transmuta a través de los órganos (que se
acoplan, durante la relación sexual, a otros
órganos) en perfecta y harmónica simbiosis. La
desaparición del cuerpo viene dada por la
pérdida de los órganos (que en cine de
Cronenberg se da también a la inversa, por
exceso de órganos). La nueva carne nos lleva
también hasta territorios pasados, hasta el
romanticismo y esas ideas sobre el hombre
como dueño de su propio destino, de su propio
cuerpo, aunque, también, hay mucho,
muchísimo de Nietzche y del nihilismo en este
apartado, con Sartre a la cabeza y su náusea
como consecuencia última del cuerpo, que es
un lastre pero que, por desgracia, es necesario
para la existencia misma.
"La humanidad ya no necesita del
sexo para reproducirse.[...].Muchas de las viejas
maneras de relacionarse ya no funcionan. En
este caso, ¿qué podemos hacer?. ¿Hacia dónde
nos dirigimos?."
Intenta encontrar el sentido de la
autosuficiencia, cuyo máximo exponente lo
encontramos en el personaje de Max Renn, de
Videodrome y su herida vaginal en el estómago,
o ese órgano con forma fálica que nace en la
axila de la protagonista de Rabia, Rose. La
supuesta misoginia, en leves pinceladas y tal
vez motivada por la mala suerte que le ha
acompañado en sus infructuosos matrimonios,
está también presente aquí, aunque realmente
la mujer no es el mal en sí misma, sino la
(involuntaria o inconsciente) catalizadora del
mismo. La mujer suele ser el factor que
desencadena la transformación o bien está
presente cuando comienza. Los hombres que
están junto a ellas son conucidos por su mano
bien hacia la muerte, bien hacia el desengaño o
bien hacia la pérdida de ilusión por vivir.
La homosexualidad es algo que
también está ahí, latente en algunos casos y
explícita en otros, pero siempre subyacente.
Este factor viene dado de la fascinación que le
produjo en la Universidad la película "Winter
kept us Warm" de David Secter (que fue la
semilla que alimentó su hambre de cine),
largometraje seleccionada para Cannes en el
66. Para Cronenberg, el lado masculino y el
femenino de las personas son diferentes y
pueden convivir por ello en una misma persona
(como veremos en "M. Butterfly" o en "Crash").
Cronenberg trata a sus personajes y
a sus historias desde la distancia, con frialdad,
como limitándose a mostrarnos qué sucede y
por qué ocurre, pero sin tomar parte en el
proceso, sin cuestionar o juzgar lo que los
personajes (no) hacen, pero a pesar de esa
gelidez, sus movimientos de cámara, sus
encuadres, son preciosistas y exquisitos. El
protagonista de sus filmes no es lo que
entendemos por un héroe al uso, sino que se
enfrenta a los problemas vitales que le asaltan,
y que suelen ser por culpa suya, reinventando
su propio ser. Siempre tiene que debatirse entre
discernir lo onírico de lo real y el punto de vista
nos viene dado (casi) siempre de manera
subjetiva. Los personajes femeninos suelen ser
más fuertes que los masculinos, siendo estos
últimos personas incapaces de soportar las
debilidades y miserias sobre las que se asienta
su vida, lo cual les lleva a su autodestrucción.
Hacia la desmoronación de su carne.
peculiar hacia las mujeres; para son
entes extraños portadores de virus y
desencadenantes de desgracias, por su
parte, siente fobia por ellas, lo que nos lleva a su
patente homofilia y a la ambigüedad sexual del
cine del director canadiense.
Bajo mi punto de vista, y junto a
, con la que guarda numerosas
similitudes, esta película, esta visita guiada el
oscuro mundo de una mente drogadicta,
claustrofóbica y onírica, supone la obra más
personal y que mejor define las inquietudes del
director. En ella, como si de un biopic ilusorio
apocalíptico se tratase, la vida real de
se confunde con la alucinada
ensoñación del personaje , un émulo del
escritor magistralmente interpretado por un
en estado de gracia y que nos recuerda
poderoasamente a las ensoñaciones sufridas por
en la citada .
es un exterminador de insectos (como también lo
fue Burroughs durante una época de su vida) cuya
mujer, , emplea el polvo del insecticida con el
que él trabaja como sustancia con la que drograrse.
Esta variación con respecto a la novela original,
donde la sustancia en cuestión era la heroína (acto
deliberado con el que, tal vez, tratara de no formar
parte de debates públicos al respecto de ciertas
sustancias), o el hecho de romper, narrativamente,
con la aceleración del libro en pos de una
introspección latente y necesaria, no debe
interpretarse como una adulteración del texto de
o una forma, por parte de
, de suavizar la crudeza de la historia.
No, eso sería un error, ya que no es sino la forma
que tiene de hacer suya la historia, de
llevarla a su propio universo sin que pierda ni un
ápice de validez y de la personalidad original.
Accidentalmente, como ocurrió en la realidad,
muere a manos de , lo que hace que este
se derrumbe y se deje atrapar por las drogas,
le llevarán a los rincones más insólitos y difícilmente transitables de la mente de un ser humano. Un mundo llamado .
" es una película que nos habla del nacimiento y gestación de una obra literaria. tenía un especial interés en mostrar el
desgraciado accidente que acabó con la vida de y que
originaría el libro, ya que, sin duda, es la clave sobre la que se asienta la
obra:
Este interés central hacia el escritor y su libro, se ve reflejado
en la puesta en escena de la que hace gala Cronenberg, atípica en
cualquier otra película de otro director, que se centraría en generar un mero relato de
serie negra, mientras que el canadiense lo extrapola a su universo particular y lo
convierte en la representación fílmica de un estado mental de extraña y
factura.
decía no tener recuerdos de haber escrito las notas que
llevaron a la conformación de ". Así es la novela, la película,
una ensoñación, un viaje alocado, esquizoide, a un mundo onírico del que, cuando despertemos, no sabremos si es real, si es imaginado o si nunca hemos estado allí..
Sin duda alguna es una de las obras más bizarras y desconcertantes de los 90, con ese aura de excentricidad ambigua, terrorífica a la par que reveladora, y es, también,
una de las películas más destacables de la filmografía de su director y, por consiguiente, de la historia del cine.
dibujo original de ANTONIO CALLAU
(http://pintandoenlapantallaplateada.blogspot.com/)
n una de esas noches grises
que se antojan interminables, donde
todas las calles nos conducen
inevitablemente a los paisajes del dolor,
seguramente alguna vez todos nos hemos encontrado con una tentación
demasiado fuerte para rechazar. Indudablemente todos hemos compartido barra
de bar y vaso medio vacío con algún compañero de infortunio para poder ahogar
las penas y olvidar esos pasajes de nuestras vidas que se esfuerzan por
permanecer, esa adicción que nunca podremos ignorar. Adicciones o drogas las
hay de muchas clases y afectan de diferentes maneras. Hay algunas, incluso, que
por evitarlas nos conducen a abismos aún más profundos. Un amor frustrado y
adictivo puede conducir, por ejemplo, al alcohol para evadir la realidad y éste
convertirse en una adicción más fuerte y perjudicial. El alcohol no deja de ser
una droga como la cocaína o la heroína que también son utilizadas para huir de la
realidad. Y un buen ejemplo de podría ser efectivamente
y quizás por esta razón su papel protagonista en
fue determinante, todo un hallazgo para el director . De
no haber coincidido en el mismo año con y su papel
protagonista en , hubiera ganado indiscutiblemente el
al mejor actor principal de aquella gala pues, según la opinión más
extendida, el personaje es la mejor creación de en
pantalla. Mejor aún que su papel de en por el
que consiguió el al mejor actor secundario. Pero para
comprender a este deberemos de viajar
atrás en el tiempo, un poquito antes de conseguir el papel para
, película que volvería a encumbrarlo en ese lugar
que siempre le correspondió y que había perdido en una época aciaga
que corresponde al periodo entre 1950 y 1951. en 1950
había tocado fondo, tanto en su carrera profesional como en su vida
sentimental. La pérdida de voz, su tesoro más preciado, la mala
elección de repertorio por parte de la discográfica y
el nacimiento del rock and roll se mezclaron como la pólvora y la llama
con su tormentosa vida sentimental junto a . En 1950
tenía un aspecto cadavérico. Tomaba seis pastillas diarias, llegó
a pesar 46 kilos e intentó cortarse las venas en la ducha.
Afortunadamente su manager andaba cerca para salvar su vida. La
explicación es muy sencilla. Después de ser el cantante más famoso de
, había caído en el olvido. Además su adicción a
se complementaba con la adicción que sentía también por
él y daba como resultado una relación autodestructiva que estuvo a
punto de acabar con . El cantante se refugió en el alcohol, en la
nicotina excesiva, en las noches de juerga y en sus diferentes
amantes y en el sexo desenfrenado.
Pero en 1951, afortunadamente para
decidió echarle una mano. Efectivamente fue ella y no la mafia como se
intenta hacer creer en de y , la que
persuadió al productor para que su marido interpretara el
papel de en . se encontraba en
rodando cuando, tras comprobar el estado
desesperado de , realizó una llamada a y le dijo:
Un mes después accedió a preparar una prueba para
quien, tras recibir su llamada, abandonó . Era tan
desastrosa su situación que tuvo que costearle el pasaje
para el avión. El cantante marchó a realizar la prueba para un papel que
se sabía de memoria. era y el papel fue suyo en cuanto
ensayó el primer diálogo. Por aquel entonces, también
abandonó el rodaje de , desobedeciendo al director
, para viajar a y abortar en secreto el único hijo que
hubiera tenido con ella. se enteró meses más tarde. El
caso es que el papel de en volvió a
encumbrar la carrera de , tanto musical como
cinematográficamente hablando. En el terreno musical,
firmó contrato con sello que
albergaría durante más de una década las que son
consideradas sus mejores grabaciones;
cinematográficamente hablando, con un Oscar en su
haber, cualquier estudio se disputaba al nuevo actor
de moda. Según la revista , en un ejemplar de
1955,
Después del Oscar en 1953
rodó junto a ,
(otra gran interpretación como asesino a
sueldo, encargado de asesinar al presidente de los
), la comedia
junto a y en el mismo año
.
tuvo en sus manos al mejor como actor
para esta interpretación del personaje
un jugador de póker heroinómano que
aspira a ser batería. Tras leer sesenta páginas de la
novela homónima de supo
que quería ese papel.
El director austriaco estuvo entusiasmado
con el trabajo de durante ese rodaje en que
todo el equipo se dejó la piel durante las sesiones
interminables de doce horas diarias. No obstante, al
llegar a la escena clave de la película,
pensó que era demasiado dura para y quiso
realizar varias tomas para ver cuál resultaba más
creíble. En la escena, pasa un
duro periodo de abstinencia recluido en un centro
para heroinómanos, dentro de una celda, con todas
las paredes acolchadas. Para esta interpretación
hizo algunas investigaciones por su
cuenta. Como recordaría años más tarde, en una
entrevista, durante unos cuarenta segundos se le
permitió observar por un agujero lo que le sucede a
alguien que tiene mono de heroína. Según comenta,
jamás había visto una desesperación tan terrible en
la vida y nunca más quiso volver a verlo. Lo cierto
es que pidió a que dejara las
máquinas funcionando y le permitiera improvisar
ante las cámaras. El resultado fue inmejorable. En
una sola toma y sin ensayos consiguieron la escena
perfecta, una interpretación del cantante merecedora
del y probablemente el momento más
brillante del actor junto a la muerte de
y algunas escenas de
El prestigioso crítico A
calificó en la actuación de
como y añade que
En El hombre del brazo de oro Sinatra
compartió rodaje con Eleanor Parker, Darren
McGavin y Kim Novak, a la que ayudó a superar su
inseguridad como actriz e infundió confianza en sí
misma. Sinatra coincidiría de nuevo con Novak en
Pal Joey (1957) y serían mucho más que amigos ya
desde el rodaje de El hombre del brazo de oro.
También cabe destacar la fabulosa música de Elmer
Bernstein y el moderno diseño de los aclamados
títulos iniciales que preceden a la película. El
hombre del brazo de oro es una excelente película de
un director impecable, heredero directo del
expresionismo alemán y obrador constante de obras
maestras en la historia del cine. Otto Preminger
siempre fue garantía de éxito y en esta ocasión se
completa su perfección con los grandes trabajos
interpretativos de Sinatra, Novak, Eleanor Parker y
el siempre correcto Darren McGavin.
Definitivamente, después de conocer la decadencia
sentimental y profesional que había sufrido Frank
Sinatra, se hace difícil imaginar mejor actor para
representar a este Frankie Machine, víctima de una
adicción peor que la sufrida en la realidad por el
cantante pero quizás igual de difícil para superar.
a capacidad adictiva y narcótica de la
sangre no se puso de manifiesto hasta 1958, año en el que
se estrenó ( ; ), lo cual no
deja de resultar curioso. La sangre ha tenido desde que el
hombre es hombre una capacidad regeneradora y unas
características lindantes con lo legendario que ha
salpicado la práctica totalidad de las culturas que han
proliferado a lo largo y ancho de planeta. Desde a
los Mayas, el hombre ha visto en la sangre el fluido vital
por excelencia, el aditivo perfecto para la consecución de
fuerza, vitalidad, juventud y hasta inmortalidad. Atila se
bebía la sangre de sus enemigos convencido de que así recogía su fuerza y no son
pocas las tribus que hacían lo mismo con los animales que cazaban para así,
heredar su valor, su fuerza y su destreza. Con este panorama antropológico
recorriendo la parece lógico pensar que de una forma paralela, la
mitología le hincara el diente –nunca mejor dicho- a los componentes mágicos de
la sangre. Así, de nuevo en la práctica totalidad de las culturas que han habitado
el planeta, siempre había una figura, un ente que amenazaba al hombre con
extraerle su fuerza vital. Esta podía tomar la forma incorpórea del alma, el semen
y desde luego, la sangre.
El caldo de cultivo estaba claro. A nuestros días nos han llegado las
hazañas de , para los amigos, y por
supuesto, el príncipe , hijo de , de ahí que se le
conociera como . Los casos de y son los más
conocidos pero como hemos visto la sociedad, la cultura y la historia del hombre
en general, ha estado trufada de sanguinarias experiencias. fue el
que mejor (que no el
único, mencionar al menos
nombres fundamentales de
la literatura vampírica
clásica de los que se sirvió como mínimo, a modo de inspiración, como
, o ) condensó y organizó toda
esta cronología de la sangre y el vampiro en su celebrada novela. Allí, en la
novela de ya había algo de esto, algo de esa capacidad narcótica de la
sangre, solo que el escritor irlandés, como buena parte de su corrosivo discurso,
lo expuso en voz baja, de forma solapada bajo los clichés clásicos de la literatura
de terror romántica.
Todo esto debió de pasar desapercibido ante los ojos de los primeros y
osados cineastas que vieron en el texto de potencial suficiente para poner
en pié una buena película. Ese fue el caso de y de su
popular y el de , cuya adaptación se
ha perdido. Ni si quiera el extraordinario director norteamericano,
, pudo, seguramente porque no le dejaron, llevar a buen puerto una
adaptación de en la que fluyera toda la trasgresión que la obra de
llevaba consigo.
Tuvieron que pasar muchas cosas, principalmente casi cuatro décadas,
hasta que el cine, y con él, el público, pudieran asimilar, digerir y reproducir lo
que habitaba bajo el de . Buena culpa de ello la tuvo, de
entrada, . , ya se ha dicho en alguna ocasión, fue un
prodigioso caso de ascensión dentro de la productora , comenzó
como botones y termino siendo uno de los nombres más representativos,
importantes y fundamentales de la casa. apareció en el
momento adecuado con las ideas adecuadas. Era
un tipo joven con ideas atrevidas que andaba
dispuesto a darle la vuela a los mitos del terror
clásico, al menos tal y como los habían
representado en la gran pantalla hasta la fecha.
supo extraerle a todo su
potencial subversivo y le ofreció a
el material idóneo para dar rienda suelta
a sus obsesiones de transgresión y moral.
En , la sangre no es un mero
instrumento catalizador del terror propio del
genero, la sangre es en el de
un elemento de adulteración de la moral.
Sigue asumiendo su papel terrorífico es cierto,
pero su cometido discursivo va mucho más allá.
Cuando los personajes de son mordidos
por el temible vampiro, estos pasan a convertirse
en meros recipientes de maldad, recipientes que
además experimentan una irresistible
dependencia por ese mismo mordisco del vampiro. Hay una escena especialmente ilustrativa
en este sentido en la película de . Mina ha sido mordida por y después de
haber sido atendida por ( ), éste urge a que se cierren
las ventanas y a que se llene la habitación de ajos. Minutos después, cuando se queda
sola, ésta se desnuda de la cruz que cuelga de su cuello y abre una de las ventanas ansiosa y
temerosa a la vez a la llegada del vampiro. , como un drogadicto, sabe que lo que está
haciendo está mal, pero su adicción –pues ya ha sido mordida por - es demasiado
fuerte.
Lo interesante que plantea este es que la adicción que provoca la sangre en
el ser humano no es una simple dependencia por la hemoglobina sino por sus efectos. Ahí
radica el quid de la cuestión. Dejarse llevar por el sanguinolento torrente de sangre que
propone en el film de implica abocarse a un mundo sin moral ni ética
marcado principalmente por el sexo. Los beneficios que provoca la sangre en es el
poder vivir en un mundo sin límites sociales y dejarse llevar por los placeres de la lujuria. Es
más, en el de no se expone esa idea tan extendida hoy día de que un
vampiro es algo así como un esclavo de , aquí el concepto esclavo se diluye ante los
beneficios que ofrece ser un vampiro. Por morder (lo que quiere decir penetrar, lo que quiere
decir sexualizar) a cualquiera que se te ponga por delante, da igual que sea hombre o mujer
y sobre todo, da igual que sea tu amigo, tu familia o un simple desconocido, es sangre, es
droga.
El elemento sexualizador de quedó
mucho más desarrollado en ,
una rara continuación no oficial de , que se
sitúa en un curioso limbo dramático entre el film
original y la que sería su secuela oficial,
. De entrada puntualizar
que el título de la película, ,
no fue más que una estrategia comercial. El mítico
vampiro transilvano no aparece en ningún momento
durante todo el metraje ( consiguió,
aunque sólo está vez, desprenderse de la capa de
) y sí en cambio un nuevo chupasangre, el
barón ( ). Sin embargo el
verdadero catalizador de todas las obsesiones,
peligros y adicciones que implica el mundo
vampírico en este película viene dado por
, quien -afortunadamente- aceptó intervenir
en la película a cambio de que su personaje,
, tuviera más protagonismo. Así, el
aguerrido cazavampiros no sólo se dedica a ir
clavando estacas allá por donde pasa sino que
además sirve de perfecto y ejemplar nexo de lo que
supone enfrentarse a un vampiro: si quieres matarlo,
tendrás que convertirte en él, o al menos, acercarte
lo suficiente.
conoce las debilidades de los
vampiros porque los conoce demasiado bien, y esto
implica, que conoce demasiado bien cuales son sus
características y por tanto, cuál es la adicción
que provoca ser mordido por uno de ellos.
Esta circunstancia propone un juego moral
muy interesante porque nos sitúa frente a la
tentación que dejarse llevar por las
excelencias del vampirismo y a la vez nos
muestra el papel del defensor de la moral y la
ética social. La disyuntiva tiene su aquel, no
crean, porque las reglas sociales son las que al
fin y al cabo hacen hombre al hombre, y son
éstas, justas o no, las que hacen que las
civilizaciones perduren a lo largo de los siglos. El
pilar básico de la especie humana está levantado
sobre sus normas sociales y transgredirlas sólo
supone abandonarse a los caprichos de la
naturaleza, cruel a veces, justa otras, caprichosa, fría
y todos los adjetivos que ustedes quieran añadir.
El profesor sabe que
resultaría muy tentador dejarse llevar por la
mordedura de una lasciva vampiresa de generoso
escote, por esto se ha interpretado que cuando
, efectivamente es mordido en
y raudo se cauteriza la herida con un hierro
incandescente, se trata de un acto de masoquismo,
de provocarse un terrible dolor a sí mismo con tal de
no dejarse llevar por la lujuriosa y tentadora
existencia del vampiro. Puede que la sangre sea la
droga, sólo que sus efecto no son un estado de falsa
euforia, felicidad infinita o flipe, sus efectos son
lascivos y están marcados por el
sexo. Esto a su vez nos viene a
decir otra cosa que ya hemos
apuntado antes. Lo que los
vampiros proponen es una
existencia sin normas morales,
pero no porque ellos sean uno
seres malvados que quieren acabar
con la raza humana, sino porque
esa es su naturaleza y esto es lo verdaderamente
interesante.
Un vampiro no muerde o mata porque sea
un ser despreciable o una alimaña del infierno, hace
eso porque es su única forma de sobrevivir, porque
su naturaleza es ésa y porque no sabe actuar de otra
forma. Pedirle a un vampiro que actuara de otra
forma, como hace ( ) de
, es pedirle a uno de estos seres que
actúe contra natura. No están hechos para sobrevivir
de otra forma que no sea chupándole la sangre a los
hombres. Esto a su vez nos lleva a otra cuestión
interesante y es que al fin y al cabo, lo que un
vampiro nos propone es que volvamos a nuestros
orígenes y que dejemos de lado la hipocresía –que lo
es- de nuestra sociedad. nos dice que
actuemos tal y como nos pide el cuerpo, pero
además nos advierte de algo más, que la semilla de
su mal, del mismo mal que tratará de
extirpar de la faz de la , lo llevamos dentro,
porque es constitutivo del ser humano. Nos guste o
no, es así. De modo que podremos matar a hordas de
vampiros y nos podremos negar a beber la sangre de
, pero el virus que provoca todo eso ya lo
llevamos dentro, latente, a la espera de que algo o
alguien lo reactive. Como se podrá apreciar, pocas
drogas puede presumir de decir tanto acerca del
hombre.
i ha habido un hombre sobre la faz de este planeta que ha hecho arte
con una copa en una mano y un cigarro en la otra, ese ha sido, sin duda,
(tiempo después llegarían , pero eso ya es otra
historia…).
Cantante, cómico, actor, con un don especial para ponerse delante de las
cámaras, en definitiva, un auténtico showman todoterreno, que además, y a tenor
de lo que siempre hablaron de él, fue buena persona. ¿Se puede pedir más?… Sí,
una vida llena de dicha y felicidad rodeado de mujeres.
Él la tuvo, créanme.
Supongo que a nadie le chirriará en exceso la inclusión de en un
monográfico sobre las drogas. Y es que, a pesar de no haber tenido jamás
problemas con el alcohol hasta finales de los 80, cuando cayó en depresión a raíz
de la muerte en accidente de avión del hijo mayor de su segunda esposa, el
también actor, cantante y piloto militar (un golpe del que no
se repondría)… Decía, que a pesar de no haber tenido nunca problemas con la
bebida, hizo de la dipsomanía una de sus mayores y mejores bazas, su seña de
identidad: todos hemos oído hablar alguna vez de aquellas inolvidables galas
protagonizadas por el en el de a comienzos de
los 60, donde las bromas acerca del alcoholismo de eran plato (o
vaso) habitual todas las noches.
He aquí alguna de las perlas que allí se podían escuchar:
Si los vasos de contenían o no simplemente zumo de manzana durante
aquellas actuaciones, es lo de menos. Sobre el escenario, un pletórico
disfrutaba de lo lindo alimentando su propia leyenda, al tiempo que
hacía arrancar carcajadas a un público que lo adoraba.
Como curiosidad, cabe destacar que cuando no estaba sus
preferencias en lo que respecta a
bebidas espiritosas iban por el y
los . Pero no eran esas sus
principales pasiones; por encima de
esto, y después de la familia -porque
siempre fue muy famliar-, le
encantaban los westerns y el golf. Su
amigo , en cambio, era más
de ; treinta y seis tragos
diarios, como le dijo en una ocasión a
su doctor (más o menos el contenido
de una botella, aclararía).
Pero hablemos un poco de
westerns, ya que salió el tema. Si hay
un papel por el que siempre
recordaremos a
es su entrañable
de
( , 1959).
En opinión del que
suscribe, el mejor trabajo
que realizara en el cine a lo
largo de toda su carrera. Y
tuvo algunos realmente
buenos, como ese que nos
regaló en
(1964), a las órdenes de
, o su
en
(1958), bajo la
batuta de
, una película, por cierto, en la que también fluye -y de qué manera- el
alcohol de alta graduación.
Río Bravo es mucho más que un western. No hay más ver su memorable
comienzo (casi cinco minutos en los que no se pronuncia una sola palabra) y la
forma en que entra en escena Dean Martin -sus gestos, su errática mirada, su
caminar dubitativo-, para darse cuenta de que no estamos ante una película del
oeste cualquiera. Si aún no han visto la escena de la moneda y la escupidera, ya
están tardando demasiado. No les cuento más.
En ", que fue planteada por con un enfoque
totalmente opuesto al de (1952) de (un
que no sólo no pide ayuda sino que además rehusa de ella, aunque al
final acabe aceptándola), asistimos, quizá como
tema principal, al proceso de recuperación de un
alcohólico de su e nfermedad, desde su fase más
aguda de abstinencia, hasta el completo y total
reestablecimiento de la autoestima gracias a la
inestimable ayuda de sus amigos. Y es,
precisamente, la amistad y la importancia del grupo
como unidad sólida e indivisible, el otro pilar
fundamental en el que se apoya la trama.
El alcohólico es , el personaje
interpretado por (todo un acierto de
casting, aunque en un principio se pensó en
), un hombre que acaba
refugiándose en la bebida a consecuencia de un
desengaño amoroso. Y el grupo, bastante peculiar
dicho sea de paso, lo integran: un sheriff -
- y su rifle (
), interpretado
magistralmente por , el tipo de más
estiloso caminar en las películas del oeste; su
inseparable amigo y ayudante, el anteriormente
citado ; un viejo cojo cascarrabias que se
encarga de vigilar la cárcel y al que da vida un
impagable , quien además confiere
a la historia un simpático toque de humor con cada
una de sus intervenciones; y un jovencito guaperas
con fama de buen tirador, el recién llegado
(papel, por cierto, que fue pensado para
). Juntos harán frente a los hombres de
(el malo de la
historia) de forma paralela a
una segunda lucha, la que
mantiene contra sus
demonios internos. Y es así,
como poco a poco, el hombre,
que al comienzo de la historia
es incapaz de liarse siquiera un
cigarrillo presa de sus
temblores, irá recuperando la
confianza en sí hasta vaciar, en
un determinado momento de
la cinta, el contenido de un
vaso de licor de vuelta a la
botella sin derramar ni una gota: «esa música me
trae recuerdos, me quita los temblores» -dice
cuando suena otro de los momentos
clave de esta película.
Tampoco podía faltar, cómo
no, la chica: una guapísima
de 26 primaveras que
se las ve y se las desea para
al sheriff, un
que por aquel entonces calzaba 51
y que, recordando sin duda lo que le ocurriera a su
ayudante tiempo atrás con otra chica (también
llegada en diligencia), se resiste a caer rendido ante
los encantos de una mujer. Se resiste, pero acaba
cayendo. ¿Quién no, tratán- dose de
?...
En conjunto, dos horas y cuarto de metraje a
las que merece la pena volver periódicamente; te
hacen sentir mejor persona. La interpretación a dúo
entre y de los temas
musicales y
es otro de sus múltiples
alicientes; ver a sonriente mirar a unos
y a otros mientras todos cantan no tiene precio.
Clase, elegancia, compañerismo, amor y humor en
una cinta imperecedera. Una auténtica
que va ganando con el paso del tiempo.
ra probablemente la primera tarde de
verano ardiente. Una ciudad discreta que temblaba
en la jungla de un asfalto a cada paso más derretido
por el sol. En estos primeros días de sofocante calor
cualquier cafetería parece recomendable para
refugiar al alma del infierno urbano. Precisamente
en un elegante pero olvidado Café hallé resguardo.
Allí, junto a un café negro con hielo, me dediqué a
observar las paredes grises de las que colgaban
tristes y antiguos instrumentos musicales mudos. La
estancia era presidida por un gran espejo que
simulaba ser antiguo y estar sucio. En ese espejo un
camarero se afanaba sin éxito en abrillantar las
copas detrás de la barra y el resto del local aparecía
totalmente vacío. En ese espejo transcurría la vida
como una película antigua que nunca hubiera sido
restaurada. En ese espejo, en definitiva, se veía un
mundo sucio. Observando ese desolador reflejo
recordé unas palabras que había escuchado hacía un
tiempo:
Y
ciertamente así era el mundo según el espejo que
estaba ante mí. Pero aquellas palabras que yo
recordaba con tanta exactitud no habían brotado de
mi mente. Aquellas frases habían sido pronunciadas
por en una obra maestra titulada
que yo había visto tan solo una
semana antes. En ese momento, bebí el café de un
trago y decidí marchar a casa para volver a disfrtuar
de esta película.
El tristemente desapartecido
creó durante su vida algunas de las
películas más inolvidables de todos los tiempos,
como
y, por supuesto,
. Pero con "Días de vino y rosas", el
director de abandona por completo su
sello habitual, donde predominaban las comedias y
crea probablemente la que es su mejor película,
adentrándose en el abismo de la adicción al alcohol.
Junto a ( . 1945),
es la película que mejor
explica el problema del alcoholismo.
En 1962, tan solo dos años después de
( 1960), B
ofreció a uno de los
papeles más duros que interpretó a lo largo de su
carrera, encarnar a , un Relaciones
Públicas que basa toda su trato con los clientes en
fiestas plagadas de juerga y alcohol. En la primera
escena de la película, ya nos describe a la
perfección este personaje. Después de un
embriagador comienzo en los títulos de
presentación, con la música de
(habitual de ) como perfecto telón de
fondo, lo primero que podemos ver es a
( ) con dos whiskies en la mano,
pidiendo otro y llamando por teléfono a una chica,
que debe acudir a esa fiesta para agradar a su
cliente. En una de esas juergas conoce a
( ), una secretaria que
ha llegado a la ciudad en busca de una oportunidad
ya que, de otra manera, su belleza se hubiera
malgastado en el pueblo, junto a sus padres. En esa
primera noche que pasan juntos, invita a
a su primer trago ya que, hasta ese
momento, ella era abstemia. Juntos comienzan así
una relación que empieza en un matrimonio
apresurado y da como fruto una hija inesperada.
Pero poco a poco, el alcohol va cobrando
importancia en sus vidas hasta que la botella se
interpone entre los dos y el amor se diluye en una
pantomima, un mar de embriaguez; una existencia
que solo tiene sentido cuando están borrachos.
Finalmente pierde su trabajo. El punto de
inflexión para el personaje al que da vida
es en ese momento, mientras pasea por la
calle en busca de empleo y ve su rostro reflejado en
un escaparate. Su rostro es el de un borracho y es
entonces cuando advierte que debe cambiar de vida
y empezar de cero junto a su familia.
Lamentablemente cualquier intento es inútil y
aunque consigue ir saliendo adelante con la
ayuda de es su esposa,
, la que ha entrado en una espiral de la que
nunca podrá salir. El personaje que encarna
experimenta un cambio admirable ante los
ojos del espectador, desde una belleza limpia y
espléndida al comienzo hasta la conclusión de una
mujer consumida por el alcoholismo. En el final de
no hay esperanza pero en Joe la pequeña
luz que brilla es tan débil y triste como ese neón
que se refleja en su ventana, la noche del último
adiós. Unos versos que la propia recita a lo
largo de esta historia explican a la perfección el
abismo al que se ve irremediablemente condenado
un adicto al alcohol:
Esta ciudad es una sucia prisión
tras la que, más allá de sus barrotes,
dicen que vuela el sol
iluminando algo más que la ausencia.
Pero por muchas calles que camino
no encuentro la salida.
Todas ellas (largas, cortas
o incluso esos callej ones de final insultante)
me conducen irremediablemente hasta ti,
mi viej a y eterna adicción.
Tan solo una vez soñé con otra vida,
desde la frontera,
en una noche que pareció un día
y me entonaron viej os pentagramas
donde se hablaba de libertad.
Lo confieso, sí, esa noche
canté j unto a ellas y me dej é llevar
hasta el paisaj e del cielo abierto
y la nueva primavera.
Fue entonces, cuando respiré oxígeno,
que recordé esta ciudad.
Mi viej a y sucia prisión añorada,
fue entonces cuando advertí que lej os de ti,
en libertad, no soy libre
y decidí regresar al pasado,
como a un imán,
pues apartado de tu aliento
nunca desearé poder respirar.
l , también llamado ácido, es conocido por sus efectos psicológicos, entre
los que se incluyen alucinaciones, sinestesia, percepción distorsionada del tiempo y
disolución del ego. Aunque se sintetizó por primera vez por el químico suizo
en 1940, su popularidad se debe a la contracultura del movimiento de los
años 60. Hay que anotar que, a diferencia de otras sustancias alucinógenas, el no
causa adicción ni dependencia física. No es tóxico para el organismo y tampoco deja
secuelas apreciables en un encefalograma, una resonancia magnética ni en pruebas
neurológicas puntuales. Sus peligros derivan de la más que probable conducta imprudente
durante el viaje. Algunos científicos afirman que podría ocasionar daños permanentes para
la salud en dosis elevadas o consumos prolongados, mutaciones de carácter cromosomático
o pérdida irreparable de la lucidez, pero en realidad estos efectos nunca han sido
oficialmente demostrados. En 1962, el congreso de ilegalizó el catalogándolo
como droga experimental. Pero la prohibición no frenaría el uso creciente de la sustancia,
que proporcionaba una experiencia psicodélica que el movimiento ya había
convertido en uno de sus rasgos de identidad. Un buen puñado de artistas reconocerán, años
después, que gran parte del arte de la época se inspira en esta experiencia o, al menos,
pretende evocarla. Pues bien, en pleno apogeo fervoroso de la cultura del , en 1967,
se propuso plasmar en el celuloide la experiencia del viaje:
confiesa también que probó la experiencia del ácido para saber
qué contar y cómo rodar la película. , todavía sin éxito como
actor, se encargó del guión. Al guionista, que se estaba iniciando por entonces en
esto del Cine, no le era necesaria, a esas alturas de la contracultura, experiencia
alguna en los efectos de la sustancia, pues el guión de se basaba en
las suyas propias así como en el fin de su matrimonio con .
El protagonista, , interpretado por , es un
cínico y desilusionado publicista que trabaja para la televisión, minado por el
fracaso de su matrimonio y en pleno proceso de divorcio. A través de un colega
que asiste los fines de semana a una comunidad dirigida por un gurú que
interpreta , tiene la oportunidad de vivir su primera experiencia
alucinatoria con el . Tras unos minutos introductorios, el desarrollo de lo
que sigue se limita al viaje: el personaje se abandona a los alucinatorios efectos
de la droga. Un viaje errante donde se pierde con los únicos límites de la
vigilancia de su amigo, que acaba por ser inefectiva. La trama es inexistente más
allá del experimento ofrecido al público como
espectador de primera fila, al que trata de transmitir las
sensaciones del viaje mediante un collage de
secuencias alucinatorias que se ensamblan en un
montaje frenético donde cuerpos pintados, imágenes
caleidoscópicas, ensoñaciones, proyecciones de luz y
color sobre cuerpos desnudos y solarizaciones se
entremezclan con cuellos de camisa imposibles,
pantalones de campana, cisnes asomando bajo ceñidas
americanas y enormes gafas de pasta, una auténtica
cápsula del tiempo que por momentos logra
transportarnos al ambiente pre-setentero del
movimiento , el amor libre, la apuesta por la auto-
marginación social y la omnipresente rebeldía contra el
sistema.
El resultado es un film sin grandes pretensiones que se ha convertido en producto de
culto, tal vez por ser de los primeros en lograr atrapar en el celuloide la ensoñación de las
drogas desde una posición en la que no se pretenden interpretaciones morales más allá de un
tratamiento realista de la experiencia, con un presupuesto irrisorio y los efectos especiales y
medios de la época, pero que ha servido de modelo a un puñado de intentos posteriores, más
o menos acertados, de similares intenciones. La película generó y generará no pocas
controversias, ya que se bien inicia con la advertencia sobre el peligro del uso de sustancias
alucinógenas, una vez vista se tiene la sensación de que este preliminar cumple la misma
función que los anuncios de las autoridades sanitarias en un paquete de cigarrillos y, siendo
condescendientes, podría ser interpretada como un collage didáctico sobre el uso de
determinadas sustancias. Lo que parece indiscutible es que funcionó como
antecedente del éxito contracultural de 1969 , en el que tres de sus figuras,
P y habrían sentado las bases dos años antes en
el viaje. Respecto a no se puede decir que se estrenara, precisamente, en lo que ha
dado en llamarse serie B -término el director siempre rechazó-, el cine bizarro o la
contracultura. Para muestra, echen si no un vistazo a su predecesora,
(1966), donde drogas, violencia, sexo sin demasiadas barreras –violación incluida- o
profanaciones de cadáveres y otros símbolos religiosos se nominan entre la lista de desvaríos
de una caótica celebración funeraria a cargo de sus ángeles del infierno. Si fuese hoy, puede
que estuviese pendiente de juicio como le ha sucedido al de que se le ocurrió
proyectar en el festival que dirige cierto film serbio. Para mal, o para bien, eran otros
tiempos.
l album de
( 1978), cuenta
tanto en la portada como en la contraportada con
casi la misma imagen. En la de la parte delantera,
vemos al grupo posando en el campo ante la cámara
de manera informal, como lo haría un grupo de
amigos, la de la parte posterior nos muestra la
misma fotografía con la excepción de que ahora,
frente a ellos, en el suelo, yace un cadáver. Eso es
en esencia el trabajo que ha
realizado a lo largo de su carrera profesional, la
alteración de la realidad con lo oscuro que hay en
ella y que yace oculto a nuestras miradas.
, de nombre real
, es el fundador y alma mater de
o , grupos de
electrónica experimental con bases de house, noise,
avant garde y psicodelia altamente bailable,
combinados, con sumo gusto, con ruidos
electrónicos desconcertantes, inquietantes. No es de
extrañar que prácticamente todas las variantes de
música electrónica más dura están de un modo u
otro en deuda con su trabajo.
No estaría faltando a la verdad si dijera,
asegurara categóricamente, que nos encontramos,
con toda probabilidad, ante uno de los artistas (con
todo lo que esa palabra indica) más interesantes e
inclasificables del panorama underground.
Escritor, músico, artista, explorador
inagotable, figura contracultural, brillante y
subversivo a partes iguales, encontró en
la violencia, en el sexo, en la provocación y en el
ocultismo, su inspiración para componer un
sugerente universo sensorial sobre el que hacer girar
sus inquietudes musicales y vitales.
Con una abuela medium de profesión y un padre
músico de jazz, es casi imposible pensar que las
cosas podrían haber sido de otra manera en su vida.
Influenciado por en cuanto
doctrinas y pensamientos y por
, siguió los pasos mentales de estos,
como queda patente en libros tan representativos
como y
, o en la fundación de
, una religión thelemica que
tiene su base en .
En sus comienzos, como el mismo
ha manifestado en reiteradas ocasiones, tenía una
única meta:
Surgió así, de este modo, la denominada
música industrial.
( )
Sería un tremendo error no admitir que
antes de la aparición de el
concepto de música industrial no existía en absoluto
(aunque debamos considerar a grupos como
o como precedentes del
movimiento) y es que el género en cuestión tomó su
nombre del sello discográfico de la banda.
, nombre surgido a raíz de una
crítica al panorama musical de los 70. Algunos de
los grupos que Insutrial Records editó, como
, tenían en común el interés por
la transgresión y en el uso del ruido y las
como base para producir su música.
, en , definió el concepto de música industrial como
, lo cual no deja de ser algo simplista (por lo
de limitarlo a las fábricas únicamente, cuando en realidad se trata de una crítica a la industriallización en
general, al control y a la dominación a la que estamos sometidos, y al funcionamiento de la industria musica).
Mucho más acertado está, por otro lado, cuando dice que los cinto puntos claves de la
música industrial son: (sobre la no exitencia de la realidad en un mundo en el
que nada es verdad ni nada es mentira), (los primeros
grupos industriales no querían en absoluto formar parte de un sello discográfico importante, todo lo contrario,
preferían grabar sus cassettes y distribuirlas personalmente y además ampliaban su campo de acción
incorporando elementos no musicales como el video) y
(haciendo suyo el planteamiento de de 1911 que decía
)
Nos queda, así, que la música industrial surigó como un intento de romper los valores preestablecidos de la música y como lucha contra el control total. Hoy
día las etiquetas de la música son tan variadas y el concepto musical se ha fragmentado tanto que es casi imposible definir claramente (más allá de unos pocos de
ellos) qué grupos son claramente industriales y cuales pretenden serlo (cuando en realidad confunden la esencia original con locura, violencia musical y
esquizofrenia sonora).
y
(de nombre real ) formaron un
duo de corte intelectual artístico dado a
experimentar con lo grotesco, en performances
vanguardistas en las que mezclaban música
electrónica, tribal o acústica con elementos
teatrales desconcertantes, sexuales, violentos y
provocadores.
Igual azotaban al público presente como
que practicaban sexo anal con dildos, se laceraban
los rostros con sus uñas o se cortaban los brazos
con hojas de afeitar (reminiscencias, tal vez a
y la imposiblidad del )
para posteriormente chupar su propia sangre y
lanzársela entonces a los presentes. Todo ello
acompañado de estridentes notas musicales de
ruido, con frecuencias altísimas capaces de
provocar dolor de cabeza a quien estuviese allí
presente.
Construyeron estructuras geométricas,
cubos blancos transparentes, esferas blancas, se
vistieron de colegialas, se visiteron de ángeles
blancos mientras se rodeaban de luces
ultravioletas, se vestían de negro, se vestían con
uniformes militares... cualquier cosa con tal de
desconcertar a su público.
Tanto como deciden
llegados a este punto, ampliar fronteras y formar
( )
comenzó siendo una banda musical
cuyos trabajos, casi siempre improvisados,
giraban en torno a supuestos personajes que no
eran sino fruto de su imaginación. De ahí pasaron
al (relacionado con los tabúes
sexuales). Una vez explorada la sexualidad mutua
y propia, en un paso lógico para ellos, pasaron a
la androginia. Ya no había un componente
masculino y otro femenino, ya no había dos seres
diferentes. Lo que ahora buscaban era la unión de
"Escúpeme mother fucker"
(Frase de una performance en Milán)
siempre
tuvo clara una idea:
;
es por ello que, junto a su ya fallecida
pareja, se deciden a traspasar las
barreras de la ley natural y dar un paso
más en lo que a modificación corporal se refiere, llevando hasta el extremo
ese concepto conocido como . Deciden, por obra y gracia de la
cirugía plástica, operarse y cambiar sus cuerpos para tener los dos el mismo
aspecto. De esta radicalización de la mutabilidad, de este precepto no escrito
del libre albedrío, surgiría una nueva identidad tanto espiritual como sexual a
la que denominarían .
Durante casi una quincena de años, además de idéntica sexualidad, vistieron
la misma ropa, llevaron el mismo peinado, se maquillaron de la misma
manera... de tal modo que parecían dos "hermanas gemelas".
Todo esto puede verse con asombro y fascinación en el documental
de , , un trabajo que,
en contra de lo que pueda parecer, no es nada frívolo y para nada se hace
presa de ese sensacionalismo rancio y corrosivo que amarillea hora tras hora
la pantalla de nuestros televisores. Es, sobre todo, una bizarra historia de
amor sin igual, una locura lisérgica
y desquiciada que da como
resultado la extinción de los
sexos conocidos para dar paso a
un nuevo concepto de ser humano
quirúrgicamente puro, un trasunto
mutado de la de
aderezado con el
placer de la tortura de
.
PANDROGINIA
los dos seres y transformarlos en uno mismo (lo que acabaría
derivando en la ). Lo grotesco, enfermizo, continuó
estando presente, así laceraciones, ingesta de clavos, vómitos,
crucifixiones y mucho dolor, se convirtieron en los ingredientes de
sus performances. Se radicalizaban por momentos, viviendo casi
como vampiros, durmiendo de día y dejando que sus cabezas
soltaran todo tipo de ideas por las noches. Las peticiones para que
actuaran era cada vez mayores y los círculos más prestigiosos se los
disputaban. Dedican su tiempo libre a rodar videos, a escribir libros,
a redactar textos para revistas... sin perder ni un segundo, llegando a
manifestar en más de una ocasión que les gustaría no dormir ni
comer nunca para no parar de hacer cosas.
En sus vidas no profesionales (si es que existían como tales)
se limitaron a escuchar música solamennte si obtenían algún efecto
por ella, como si de una droga del alma se tratase. por lo que no es
de extrañar que decidieran irrumpir con su propia música en el
mercado, para despertar al mundo de su letargo.
En 1976, cambió su nombre por el
de .
( .) podría ser traducido como
, aunque en jerga coloquial es una expresión
que los obreros suelen emplear para referirse al pene en estado de
erección.
fue el detonante del mutación del proyecto
se presentó en el
de en 1976. El experimento consistía en una serie de instantaneas de
recortadas de las revistas pornográficas para las que posó. Acompañando a estas, otras fotografías con un
repaso la historia de , una escultura de de taMpones usados y todo ello aderezado con
el de en su puesta de largo.
, dijeron los críticos
al darse cuenta de que en realidad la exposición no era sino el fiel reflejo de todo lo que no funcionaba en
a , manifestó el gobierno,
que pasó largos días debatiendo qué era arte y qué no debería ser considerado como tal. Pregunta que aún
hoy sigue sin respuesta.
En ese afán de conseguir una música, como decía anteirormente, que produjera ciertos efectos en
quien la escuchara, como si se tratase de una droga potentísima, encontró una gran inspiración en
el libro de . En él, un violinista alquímico intenta encontrar, según una
leyenda que ha llegado hasta él, una combinación de notas musicales que carecen de forma de anotación y
que sólo pueden ser encontradas con una combinación de fe y suerte. Si uno logra dar con esas notas,
cuando se tocan, consigue trascender de este mundo entrando en otra dimensión.
La polémica no sólo no les abandonó en esta nueva etapa de sus vidas, sino que se acrecentó
sobremanera, ya que prosiguen en su afán de explorar todos los tabúes posibles.
Pero este persistente interés por ahondar en determinados temas no surge del interés por provocar
de forma gratuita, sino que viene de la fuerte impronta de su ideología política y social. Para , el
principal problema por el que los estamentos oficiales se rasgaban las vestiduras era porque para estos, el
hecho de que las clases bajas debatieran sobre ciertos temas, era poco menos que impensable, ya que, según
, la población era como los sirvientes de sus líderes, y no se les estaba permitido pensar ni
reaccionar.
Otro de los factores que causaron bastante revuelo en la época, fue la determinación por parte de
. de mascarar sus trabajos con portadas que para nada pudieran identificar lo que se encontraba en el
interior de sus discos. Así, podíamos encontrarnos una carátula con una pareja circulando con el coche, un
adolescente sentado en su escritorio frente a una librería o un grupo de gente posando tranquilamente en el campo. Con esto, conseguían dos cosas: por un lado que
el vendedor de discos lo colocara en un lugar que no estaba escondido (ya que la portada para nada daba pistas de su contenido, sino que parecía un disco )
y por otro que la incauta persona que adquiriera su trabajo sin saber qué era en realidad, acabara shockeada.
Su música tomaba como pilar el que tanta celebridad adquirió por y su técnica literaria. No deja de resultar curioso que el
mismo haya admitido en múltiples ocasiones que no tenían ningún conocimiento musical que, de hecho, no sabían ni lo que estaban haciendo, tan sólo se
limitaban a improvisar y dejarse embargar por la influencia de sus incontables grupos de referencia, con lo que ganaron en diversidad y en originalidad. Componían
de manera espontánea e improvisada, sin ensayo o preparación previa, de ahí su reticencia a actuar en directo:
Gracias a Miguel Angel Martín que me abrió la mente
al darme a conocer a Genesis P-Orridge y todo el
universo que hay tras él. Como complemento perfecto
a este artículo, lean "Sicotronic Records", publicado
por Subterfuge, el cual no es, como ha dicho su autor,
sino
Al principio, los galeristas y marchantes de arte hicieron caso de las autoridades y dejaron de llamarles para hacer performances. Se les había catalogado como
trabajos pornográficos y altamente subversivos. Peligrosos. El hecho que que enviara postales a distintos organismos oficiales y al Palacio de la reina de
con material pornográfico en su interior no les ayudó demasiado a que se cambiara ese concepto de ellos. Con el paso de los años, se encontraron con que en
tenían muchos problemas para llevar a cabo sus representaciones, al igual que en , y tuvieron cconflictos con periódicos de
.... , se podía leer en determinados titulares de la prensa con su foto al lado.
Años después de aquella performance de mutación, la primera como la última como , el grupo se disolvió en 1981. Se dieron cuenta de la realidad,
que la gente esperaba con ansia sus siguientes movimientos, que se había convertido en una parte más del engranaje del mass media, lo cual les aburrió tremendamente.
Ya no les apetecía más estar juntos.
es demasiado inquieto como
para estar parado demasiado tiempo, de ahí que
no extrañara a nadie que se decidiera a formar
una nueva banda llamada
que
transitaba por caminos ya recorridos por
como lo eran la experimentación y la
psicodelia, pero aumentando el horizonte y
dejando que le influyan personajes como el
o,
nuevamente,
(del que tomó como
suyos, entre otras muchas cosas, el spoken
word o el cut-and-paste). Siguen con tácticas
de guerrillas, como en ., con lecturas de
pensamiento situacionista deconstruccionista,
pensamientos que influyeron sobremanera en
su grupo oficial de fans
, movimiento que con el
tiempo acabó convirtiéndose en una religión.
Por problemas con la justicia (al
sacarse de contexto un video con alusiones a
misas satánicas), el grupo ha de abandonar
Inglaterra y se afinca en
, donde
terminan involucrándose con la escena dance
del país; algo lógico si tenemos en cuenta que
desde el comenzó a inclinarse
hacia el
y
el
más radical.
A finales de
los
,

anunció que quería
experimentar en lo
musical hacia el
de
donde surgirá el grupo
Lo cierto es que tratar de resumir en
unas pocas páginas toda la trayectoria de este
creador, este personaje, es poco menos que
imposible; por eso, basten estas pinceladas
apra darles a conocer uno de los personajes
más transgresores que ha existido y más
influyentes en lo creativo. Si a alguno de
ustedes se le ha despertado la curiosidad,, no lo
duden, investiguen con detenimiento, que
tendrán para mucho, mucho tiempo. Y merece
la pena, créanme.
No deja de ser curioso, que pese a que
la música electrónica, la más dura sobre todo
(ahí están las raves para corroborarlo), tengan
una razón de ser principal en las drogas, tanto
como los suyos hayan manifestado en
contadas ocasiones que jamás han consumido drogas, ni para seguir el frenético ritmo que se les exigía, como para alcanzar ese grado de misticismo que les pudiese
llevar a un estado de trance que ansiaban. Para ellos las drogas oprimen, al igual que el acohol, la policía o el tabaco.
Por eso siempre me ha resultado curioso que un grupo que sentó las bases de una corriente musical en la que las drogas tienen tanta importancia, y que, de
hecho, algunas de sus canciones hablan de las drogas como si de un homenaje se tratase, me resulta chochante, decía, que no hayan hecho uso de ellas...
Aunque bien pensado, sí que estaba enganchado a algo, a la experimentación y a sembrar el Caos... Esas son sus drogas.
oy un pozo lleno de vicios, necesidades,
tristezas y miedos, el niño que, tras el cristal,
aún mira como llueve. Soy el ojo maldito que
prefiere espejos y encuadres a lo tangible, el
ente mudo que habla en 24 fotogramas por
segundo, aquel que nació en el lado equivocado
de la pantalla.
Hambre infinita surca mi cuerpo
capturando el mundo a golpe de obturador,
encerrándolo en fotogramas para entenderlo,
para mutarlo, para mutilarlo… para poder
pertenecerle, mientras esperas y treguas pasan
acompañadas de sucedáneos, moduladores de un
entorno que profundamente odio.
La perversidad de la imperfección infesta la
mirada, y el tempo errático de realidades
tangenciales a mí anula mi caprichosa
naturaleza, ahogándola en repeticiones y
estatismos contra los que a contracorriente
lucho. La tiranía de la verdad cercena libertades
individuales mientras el tiempo inicuo se escapa
entre mis dedos, ahogando pasiones y recuerdos.
Sólo busco el instante eterno y no el
alucinado tránsito, el subyugante arrebato del
tiempo y lugar precisos donde “vida” se redefina
en mayúsculas, donde lo real sea sustancia
informe que moldeen mis hambrientas manos,
donde la palabra sea el fotograma.
No quiero más tránsitos baldíos a lomos de
coca y alcohol, no quiero esperas de cuatro días,
no quiero ficciones ni imposturas, ni
catalizadores ni medianías, solo quiero entender,
poseer, pertenecer, ser… y si el mundo no ha de
ser cine, que mi carne sea celuloide.
l yonqui, como todo el mundo sabe, es un tipo que se aburría más de
la cuenta y que no pudo hacer nada para engañarse a sí mismo. La
autodestrucción cotidiana es algo que nos gusta mucho contemplar a los hijos
más o menos dotados del bienestar, que mientras vamos mamando teta y
subvención, nos complacemos siempre en la literatura del Otro agónico, de la
figura mesiánica machada por la vida. Los que fuimos hijos de los ochenta en
según qué barrios no especialmente marginales nos sorprendemos ahora de estar
vivos. Jugamos entre escombreras, ángeles yonquis hermosísimos que nos
sacaban la navaja y nos sisaban la paga o la entrada del cine con un
desapasionamiento aterrador. El yonqui es la versión consumista de la zona gris
de Auschwitz, el musulmán feliz que se arrastra por los márgenes del desprecio
capitalista y compone, generalmente contra su voluntad, este pequeño y
dulcísimo paisaje apocalíptico de las ciudades distópicas y postmodernas.
"Yo, Cristina F." (Christiane F. – Wir Kinder von Bahnhof Zoo, Uli Edel,
1981), se estrenó en el filo mismo de la postmodernidad, cuando el fin de las
ideologías parecía un baile de salón y el magma islámico no se había convertido
en la nueva tarántula internacional. Surgió como un mal paso de baile, una cosa
fallida, una película a medio camino entre el aquelarre, el softcore y la pedofilia.
Era excitante, perturbadora, tormentosa, apelaba a los rincones más desquiciados
de la subjetividad, y sobre todo, trataba uno de los temas favoritos del cine: la
belleza del cadáver que viene, la descomposición, el aniquilamiento. Los planos
acelerados que muestran cómo una manzana se pudre lenta pero inexorablemente
podrían ser un corolario para la pequeña gran historia de la niña yonqui, niña con
sueños de papel de plata y prostitución improvisada. Todo consiste en someterse
a la carne casi muerta de Cristina F., es decir, ser crucificado en celuloide
mientras chirrían los engranajes de la representación, ser crucificado en la orgía
sugerida en la niña casi muerta.
The return of the Thin White Duke
throwing darts
in lovers' eyes
Here are we one magical moment
Such is the stuff from
where dreams are woven
Bending sound
Dredging the ocean lost in my circle
Here am I
Flashing no colour tall in this room
overlooking the ocean
Here are we
One magical movement
from Kether to Malkuth 1
There are you
You drive like a demon
from station to station
The return of the Thin White Duke
throwing darts
in lovers' eyes
The return of the Thin White Duke,
making sure white stains
Once there were mountains on mountains
And once there were sunbirds
to soar with
And once I could
never be down
Got to keep searching
and searching
Oh what will I be believing
and who will connect me with love?
Wonder who wonder who
wonder when
Have you sought fortune evasive and shy?
Drink to the men who protect you and I
Drink drink drain your glass
raise your glass high
It's not the side-effects of the cocaine
I'm thinking that it must be love
It's too late
- to be grateful
It's too late
- to be late again
It's too late
- to be hateful
The european cannon is here
I must be only one in a million
I won't let the day pass
without her
It's too late
- to be grateful
It's too late
- to be late again
It's too late
- to be hateful
The European cannon is here
Should I believe that I've been stricken?
Does my face show
some kind of glow?
It's too late
- to be grateful
It's too late
- to be late again
It's too late
- to be hateful
The european cannon is here, yes it's here
It's too late
The European cannon is here
It's too late
A una distancia prudencial, claro, pero crucificado al fin y al cabo.
Y en paralelo, la introducción del ídolo. , extraño
maestro de ceremonias que vertebra como coro griego la puesta al día de la
tragedia –una tragedia que, es importante recordarlo, no se focaliza en el
pecado de sino en el purísimo aburrimiento occidental. La relación
entre Bowie y el cuerpo quebradizo y lleno de deseo –de pulsión- de la
pequeña es una mezcla entre el tótem y la vía de escape, la
imposibilidad y la confesión, el vómito y lo sagrado. Y es que ,
deberíamos decirlo pronto, vive en un universo que nada sabe de lo
sagrado, un universo de inmediatez y de un amor desquiciado y loco en el
sentido más estricto de la palabra. Lo sagrado es, para evitar malentendidos,
un canalizador sorprendentemente bueno de la pulsión. Algo comentó
al respecto, aunque se puede acotar con más furia incluso y acabar
señalando que lo sagrado es, precisamente, lo que atraviesa la pulsión.
Pero –y con ella, todo Occidente- es presa de un aburrimiento
crónico. De eso hablaba, con toda precisión, el monólogo inicial de
( , 1996), y quizá por eso se convirtió
automáticamente en una pieza mayor de la Cultura Pop. tiene una
madre fantasma que decora los esquinazos de la educación y un padrastro-buena-
persona que pasa por allí a ver si encuentra un amor residual e insípido como las
últimas caladas de una chusta cualquiera. quiere ser
mayor y acudir a discotecas zombies porque la vida, en fin, es un
coñazo y está llena de gente mediocre que se hacina en los
vagones de metro y nada parece saber de . Luego,
por el camino, encuentra un amor que es una llave sanguinolenta
y hermosísima como es siempre el amor verdadero. Pero nada
consigue sacarla del aburrimiento, de la alienación, de ese
enorme peso que resulta ser europea, alemana, suburbial,
exiliada en el país de los grandes milagros económicos, pequeño
pedacito de olvido quemándose en la cuchara de plata del tiempo.
La cinta –que, como decíamos antes, es razonablemente fallida-
tiene una de las escenas pop más interesantes y menos valoradas
del cine europeo de los últimos años. Se trata, por supuesto, del
propio concierto de frente a la pequeña en pleno
corazón yonqui y descarriado de . Más de cinco minutos
en los que deshoja la margarita de la representación y
aguanta con todo el valor del mundo la interpretación completa
de , uno de los
mejores temas del de la segunda
mitad de los setenta, mutación ya
finalizada en y con
referencia explícita en las letras a la
cocaína. parte por la mitad el
texto fílmico y propone un juego que
chirría y que, sin embargo, mantiene
todo el sabor simbólico. De un lado,
los planos recogidos en un concierto
real del cantante, planos documentales
llenos de público enfebrecido y focos
que giran mecánicamente. Del otro,
una reconstrucción limitada del propio
cantante interpretando su tema con
pocas líneas de figurantes haciendo de
público. El salto se nota, la censura lo resiente todo, el truco de magia resulta una
chapuza, y sin embargo, Edel acierta: son dos universos, dos miradas, dos
diégesis que intentan encajar desesperadamente sin conseguirlo. Las manos se
retuercen y la pequeña niña clava sus ojos llenos de cuenca en la depurada (e
inquietantemente gélida) puesta en escena del camaleón, del alien, del El
espectador se encuentra suspendido entre los dos ejes, seccionado por la mitad,
cerca del rostro de y cerca también de la belleza de la niña, y entonces,
quizá por primera vez, somos capaces de intuir lo realmente desgarrador que es el
espejismo, lo imaginario, la ruleta de lo imposible.
Las calaveras se proyectan en la noche y, apenas un
puñado de planos después, comienza a
consumir heroína. ¿Se trata quizá de una parábola
causa-efecto? ¿De una promiscua consecuencia?
¿Acaso hay alguien que
pueda soportar la quemazón
de ,
alguien que no desee ser exquisitamente engullido
por la serpiente Pop?
Amamos lo sórdido. Si no lo hiciéramos, ni
yo estaría escribiendo este artículo ni usted
estaría leyéndolo. Lo sórdido nos reconforta
porque nos ofrece una dosis medianamente
controlada del olor de la carne podrida, la piel
gangrenada, el miembro amputado.
también ama lo sórdido, y por el camino,
esboza una carcajada asfixiada de occidente
puro mientras rueda a la pequeña aprendiendo a
utilizar la jeringuilla.
Es la mirada perversa
del primer cinéfilo
que se masturbó
compulsivamente
frente a la imagen
muda. Es la mirada
perversa del ama de
casa que se pudre en
su sillón degustando
las heces de los
llamados programas
de sucesos. Es el
adolescente que quiso
ser pero
acabó enganchado a extrañas medicinas de nombre
impronunciable.
No es culpa de nadie, y por otra parte, ya no
queremos buscar culpables. Basta con saber que
estamos aburridos y que, por el camino, lo único que
nos gustaría sería tener a en un universo
sin tiempo y sin dolor, o por
el contrario, atravesar los
cementerios de nuestros
hermanos mayores –los que
no pudieron controlar y
acabaron pidiendo en los
esquinazos del barrio
abochornando a nuestras
madres y a nuestras abuelas-
en una merecida y grandiosa
despedida final. Occidente ya no tiene heroína.
quiere ser la eficaz empresaria de una
multinacional y tener todos los del al
alcance de su mano. No puedo culparla por ello, y
además, como decía antes, buscar culpables ya no
tiene el menor sentido.
i ha habido algún director español
moderno fieramente social en casi todos sus
aspectos ese ha sido el vasco (aunque criado en
) . Y ser fieramente
social, por lo menos en la década de los ochenta y
en parte de la de los noventa en significa
haber tocado, al menos una vez, el asunto de las
drogas. Creador de una obra naturalista directa y sin
concesiones de ningún tipo, de estética
independiente, cargada de fuerza y de violencia
física y psíquica y con un poderoso aire español
castizo, éste inconformista fue uno de los maestros
del llamado , que, relacionado
directamente con el mundo de la drogadicción,
retrataba los ambientes más marginales de la
de la democracia (especialmente de la
inmediata democracia) por medio de filmes
protagonizados por un delincuente famoso
(habitualmente juvenil) que a menudo continuaba
su carrera como actor (aunque muchos no
abandonaron a pesar de esto sus problemas sociales,
especialmente sus problemas... con las drogas).
Comunista en sus inicios y militante del
de (posteriormente se
desencantó de este movimiento y lo abandonó),
, antisistema y homosexual
declarado, tuvo, como muchos de sus personajes y
actores, problemas con su adicción a la heroína
durante muchos años. Su cine ha retratado con un
ojo crítico agudísimo la marginalidad, la pobreza, la
diferencia de clases, la violencia urbana y sus
causas y consecuencias, el cierto fracaso de la
democracia que no aseguró un nivel de vida digno
para todos, la homosexualidad perseguida, la
intolerancia, la corrupción política y policial, la
desintegración de la familia tradicinal, la frustración
sexual y los abusos de poder.
Tal vez la película sobre las drogas, sus causas y consecuencias española por excelencia sea la obra
maestra y, en menor medida, su segunda parte. Ambientada en su momento, la primera mitad de
los años ochenta en (y concretamente en ), la obra capital de disecciona
la vida de los jóvenes de la época con un ojo agudísimo y sobrecogedor analizando cómo la drogadicción
puede perderles para siempre y hasta matarles. En un mundo urbano en el que se da la mano la fiesta
desenfrenada de los fines de semana y la eclosión artística más transgresora e independiente (estamos en la
de la , que se extendió a todo el país) con la pervivencia de tradiciones e
hipocresías de una dictadura acabada pero que se resiste a morir, dos jóvenes (uno de ellos
, y novio del director fallecido joven en 1992 por abusar de las drogas) viven sus vidas
al límite entre juerga y juerga, sexo (pagando o no por él) y drogas. Nacidos en una generación que salió
del franquismo pero que tuvo que enfrentarse a la deshumanización capitalista de la que la demogracia no
les protegió y a la pervivencia de las mencionadas tradiciones de la dictadura, lo único que les interesa es
el hedonismo puro, que poco a poco se va decantando exclusivamente por la droga, por la que harán todo
(aunque no sacrificarán su amistad, por lo menos no consciéntemente). Alrededor de este asunto pivotan,
además, otros tremendamente polémicos visitados con un ojo igualmente crítico y contestatario: la falta de
oportunidades para los jóvenes, la prostitución, la homosexualidad, el autoritarismo, la instransigencia, la
violencia y hasta el conflicto vasco (irónico como pocos es el hecho de que los padres de ambos jóvenes
sean un Guardia Civil y un político independentista vasco -ambos radicales en sus propuestas vitales y políticas-). , película escándalo como
pocas en la de los primeros ochenta, fue una de las pocas cintas que trató con todas sus consecuencias y sin tapujos el problema de la droga y los
jóvenes en un país en el que dicho problema, con la democracia recién llegada a una sociedad pacata y desinformada, iba a causar verdaderos estragos
(niveles de adicción tremendos y muchas vidas destrozadas o terminadas bruscamente con sobredosis, hepatitis C y SIDA).
No era nada necesaria una secuela de la obra maestra que es ,
pero se embarcó en ella sin embargo y realizó una cinta
dignísima y muy injustamente olvidada que demostraba una vez más que las
segundas partes pueden por lo menos igualar a las primeras si el buen hacer
predomina (y mencionamos por supuesto y saliéndonos del género el eterno
ejemplo de pero otros tan dispares como

o ). (de nuevo genial
) sigue sin poder escapar de su adicción y de sus problemas con las
drogas y a pesar de los de su padre (que pasa del inolvidable
de a un bastante menos soberbio pero aceptable
) termina ingresando en la prisión madrileña de
. A los polémicos asuntos que ya trató
en la primera entrega (la droga, la adicción, la
homosexualidad, la violencia, los abusos de la Guardia Civil...) se
suman ahora, además, el de las malas condiciones de vida de los
presos españoles de la década, el de los abusos de poder en las
prisiones (tanto de los funcionarios como de los propios presos), el
de la corrupción a todos los niveles de estos centros y de la
sociedad en general y el del hecho de que los drogadictos que ingresan en
dichos centros terminan reenganchándose porque el mismo ambiente lo
fomenta, por lo que la reinserción es inefectiva y hasta directamente imposible
en ciertos casos. El estilo se repite: el crudo y descuidado pero poderoso y
fieramente realista, y nuevos protagonistas se suman a la , entre los que
destaca el famoso (muerto en 1988
a los 23 años en un descampado como consecuencia del abuso de las drogas),
que realiza una interpretación antológica. es, por lo menos, igual
de grande que su predecesora, y todo un puñetazo al sistema carcelario español.
Desde luego, se le podrían achacar muchas cosas a
(como su filmografía, muy irregular en conjunto), pero el tipo tenía una valentía
que ya quisieran muchos directores y artistas españoles en general que van de
mucho más . El testimonio sobre las drogas español definitivo está
en sus dos obras capitales.
nos títulos de crédito, que ponen
rápidamente al espectador en situación, dan buena
de que no es para estómagos sensibles.
Sangre todavía fresca rezuma sobre cuerpos jóvenes
inertes, restos de tejido cerebral y gargantas
reventadas a balazos. Grafitis, música rap, sirenas
rojas y azules comparten la mirada acostumbrada de
las gentes que acompañan el dantesco espectáculo.
En los bancos de la plaza del gueto negro de
se reúnen a diario un puñado de rappers
para traficar con crack. El cabecilla del negocio es
, el proveedor que recorre las calles
en silencio con su coche negro. En tono paternal,
seduce a los jóvenes:
, le dice a ,
camello de medio pelo, mientras
predice un gran futuro para él. El
vendedor de comida rápida, hasta
ahora hombre de confianza, le ha
traicionado. Si quita de en
medio al traidor conseguirá ser su
nueva mano derecha y tal vez logre
salir de la calle, ganar más dinero y
escalar puestos en la organización.
se pasa el día en los bancos
de la plaza. Hasta ahora, confiar en
ha sido rentable, para
muestra la estupenda colección de
trenes en miniatura con la que
juega alucinado, pese a que nunca
ha subido a uno. Porque
jamás ha salido de .
Han pasado 15 años desde
el estreno de .
Técnicamente podríamos estar
hablando de un clásico de cine y sin
embargo la historia y los personajes
serían trasladables -con muy pocas
reservas y todas de mero decorado-
a la actualidad. Rodada en 12 semanas en este
barrio de iba a ser dirigida
por , quien había adquirido los
derechos de la novela. En ese caso, puede que
y no hubiese
encarnado al héroe de la película. Como quiera que
en aquellos momentos el rodaje de se
complica, finalmente es quien se encarga
de la dirección y de la producción.
exigió como condición cierta libertad creativa, que
se materializó escribiendo el guión en colaboración
con , autor de la novela homónima.
El llamado es un traficante de drogas a
pequeña escala, lo que comúnmente denominamos
camello, ese que ocupa el último
lugar en la jerarquía del
narcotráfico menudeando con
drogas para conseguir dinero
rápido. describe con
precisión la situación de los
jóvenes afroamericanos que viven
en los barrios más pobres, niños
excluidos convertidos en adultos
destructivos que sobreviven a la
que se reclama sociedad más
moderna del mundo, sin ninguna
perspectiva a corto plazo de que su
destino pueda cambiar. En el
mundo del cine norteamericano, este hombrecillo de
pequeña estatura llamado ha logrado lo
más difícil: equilibrar sus intereses como cineasta
comprometido con la superficialidad de la industria
de . Tarea nada baladí dentro del negocio
actual del cine estadounidense, dominado por
superproducciones de altas miras taquilleras en las
que guión, presupuesto, actores e incluso los finales
de las películas no pertenecen a sus cineastas en el
noventa por ciento de los casos. es de
esas rarezas que ha sabido mantenerse como director
y productor representando otro cine, el que retrata la
problemática de los afroamericanos, pero también el
el de todos los que nunca comulgaron con la
política impuesta por los grandes estudios. Sus
películas, más allá de reflejar la problemática
racial, también son el espejo de una sociedad
eminentemente cruel donde la discriminación de las
minorías es una constante infranqueable que el
propio sistema ha acabado asumiendo como natural.
es bastante más que una película
racial. El color de la piel es el telón de fondo en el
que se mueve una sociedad enferma, incapaz de
ofrecer salidas a quienes tuvieron la mala fortuna
de nacer en el lugar equivocado. No son las favelas
brasileñas ni un suburbio residual de cualquier
ciudad del tercer mundo, pero se le parece mucho.
A menos de 1000 metros, sumas ingentes de dinero
se manejan en otra clase de bancos, rodeados de
grandes avenidas repletas de glamurosas galerías
para turistas millonarios. Detrás de esas postales de
ensueño coexiste un mundo enrarecido, deformado
por las drogas y falsas lealtades que arrebatan los
pocos sueños de niños y hombres consumiéndose en
su lento suicidio. Las únicas limitaciones son las
impuestas por la presencia policial, cuestionable en
sus métodos, ineficiente, pero casi constante. Los
pequeños traficantes viven una relación simbiótica
con la policía de narcóticos, es como si
dependieran unos de otros para definir sus
funciones. El héroe de la película es el detective
blanco , interpretado por
y su colega ( )
patrullan las calles y registran periódicamente a los
camellos en busca de la mercancía. A su manera,
también ejercen de , pero su amo es un
sistema más preocupado por criminalizar al último
eslabón de la cadena que por encontrar y ofrecer
nuevas perspectivas de vida para estos jóvenes que
se repiten en tantas y tantas ciudades de nuestro
querido mundo civilizado. Algunas de las escenas
más desgarradoras de la película muestran la
convivencia de la policía con este submundo donde
drogas y muerte que forman parte indivisible de la
rutina cotidiana. La escena en la que examinan el
cadáver de , el tendero de comida
rápida cosido a balazos, es escalofriante. El tono
cínico de la conversación de los policías al observar
los restos in situ, en presencia de los transeúntes, da
la medida del valor otorgado a la vida cuando se
trata de los desahuciados de la sociedad. En un
microcosmos que gira en torno a drogas y armas es
imposible que se preocupen por cada una de esas
vidas que se pierden. Rojo sobre negro, como afirma
cuando dice que las drogas y las armas son las
dos asignaturas pendientes a las que se enfrenta la
población afro-americana de los suburbios
norteamericanos mientras labran en silencio su
propio genocidio. Solo queda esperar que la muerte
no te señale como su próximo objetivo.
es también bastante más que un
drama sobre drogas. consigue pasar la
tragedia social por el tamiz de una película de
género a base del dinamismo escénico que
caracteriza su manera de hacer cine. El resultado es
un thriller de suspense en el que pende
constantemente la duda sobre la autoría del
asesinato. Thriller en el que hay cabida también para
la sensibilidad y el humanismo cuando describe la
cara más amarga de . Cuesta adaptarse
al lenguaje y los signos que emplean los camellos de
baja estopa en las conversaciones sobre música o
videojuegos, pasto todos ellos de violentos raperos
que empuñan pistolas de segunda mano en el
reclutamiento de nuevas generaciones. Una airada y
reivindicativa madre teme por su hijo, y no duda en
emplease con sus propios puños si con ello puede
evitar verle condenado al abismo. Al fondo, la figura
de un hombre se pasa el día limpiando el polvo de la
barandilla del porche mientras ordena la vida y la
muerte. El sol es lo único que ilumina la plaza
rodeada de grises edificios suburbiales que se
repiten a su alrededor. En el centro, la glorieta y
unos cuantos bancos oxidados son testigo mudo del miedo perenne de un chico llamado , el personaje más manoseado, insultado y golpeado de la función para quien,
a pesar de todo, Lee prepara un final optimista. Al final de la película huye y consigue salir del barrio, aunque sea porque no le queda otra alternativa. Pero tras la
huída y la conversión de su sueño ferroviario en realidad coexiste una inmensa amargura. Si algo queda patente es que los anhelos del pobre desgraciado no alcanzan más que
a eso, a escapar lo más lejos posible. le dice abre para el camino hacia la esperanza, una esperanza no redimida
porque la única acción sensata es, de manera simbólica, lograr salir de ese mundo para siempre mientras poco o nada cambia: otros ocuparán su lugar y perecerán
bajo las estadísticas de la muerte, nuevos números sin rostro que agonizan cada día tras el gran negocio del tráfico de drogas. No está de más pinchar el glamuroso globo
neoyorquino y echar un vistazo a estos daños colaterales del sueño americano. Porque como escribiera Lorca en uno de sus versos, allá por 1929 en su época en
«
n un entorno como el del comic
americano de los 80 y primeros de
los noventa, sin duda lo mejor que pudo pasar fue el
advenimiento de un buen grupo de autores
británicos que se colaron en las listas de ventas de
la época, los cuales dieron paso a una nueva era de
experimentación y riesgo que supuso una
refrescante renovación de un medio excesivamente
anquilosado en las aventuras y desventuras de los
clásicos superhéroes. Aquella
–tan importante para el noveno arte como la de sus
compatriotas de anteriores generaciones lo habían
sido para la música popular- reflejó muchas de las
constantes temáticas que llevaban eclosionando en
la cultura desde los 60 o 70, siendo el carácter
experimental de las drogas una de las más
estudiadas. Y si tenemos que elegir a un autor que
ha hecho de la reflexión lisérgica una forma de arte,
ya sea dentro del tebeo independiente y incluso del
más comercial, este no podía ser otro que uno de
aquellos ilustres que cruzaron el charco
para hacer historia dentro de un género que antes
solía rehuir lo políticamente incorrecto: el escocés
.
Proveniente –como
y otros ilustres
coetáneos- de la inagotable cantera
del magazine británico de ciencia
ficción , el cual publicó
cientos de originalísimas historias
fantásticas además de la saga del
, comenzó a destacar por ser
el más irreverente y de aquellos autores
ingleses. Todos ellos desarrollaron un claro
desencanto con los comics convencionales, un
pesimismo oscuro absorbido del día a día en la era
y una clara predisposición a romper
esquemas narrativos en el mundo de las viñetas. Si
tenemos que definirles como post-modernistas del
comic no andaríamos muy desencaminados; y
tampoco lo estaríamos si afirmamos que ,
con trabajos como o sus
reivindicables relatos cortos de alocada , era
probablemente el más psicótico, alocado y
de todos ellos. Superhéroes que eran
estrellas musicales de actitud deplorable, robots
existencialistas, una desopilante recreación sobre el
führer con el curioso título de
y un sinfín de conceptos
psicodélicos y marcianos (en ambos sentidos de la
palabra) que le dieron el renombre necesario para
dar el salto a la industria estadounidense. Punto de
inflexión de una carrera que aun no había dado del
todo las muestras de locura lisérgica que serían
marca de fábrica no mucho después. Como él
mismo dijo sobre la creación de su propio
:
Tras renovar al mencionado héroe
para –de siempre un segundón
de tercera categoría, haciéndole ahora realmente
relevante para la generación de finales de los 80- y
al grupo dentro de la misma
compañía –a los que convirtió en un soberbio
delirio surrealista plagado de posibles simbologías e
interpretaciones-, su creciente experimentación con
sustancias de dudosa legalidad fueron reflejándose
cada vez más en unos comics que eran un estallido
de personajes coloristas, tramas demenciales y giros
de absoluta paranoia, que garantizaban al lector no
saber que iba a ocurrir en la siguiente viñeta –todas
ellas recargados ejercicios de estilo, verbal y
gráfico- pero también podían significar una
progresiva alienación del sufrido lector medio,
el cual tenía que poner mucho de su parte para
disfrutar la experiencia. Sus coqueteos con la
ideología anarquista, heredados de su gusto por
la clásica serie
o
su inmersión en
las artes mágicas –se ha auto declarado un mago del
Caos en más de una ocasión- tampoco ponen las
cosas fáciles para los no iniciados. Todo este
estallido de ideas psicodélicas y ebullición creadora
parecen un reflejo de sus propias experiencias con
las drogas como él mismo ha dejado claro sin rubor
en más de una ocasión:
Lo más llamativo del caso es que antes que
las drogas estuvo la magia. Según , su
interés por explorar los estupefacientes le vino por
entero de su deseo de complementar de alguna
manera sus pinitos en proceloso mundo de la
hechicería doméstica; buscando el arrullo de los
estados de conciencia alterados que tan útiles fueron
para del ocultismo como
Parece ser que pasó sus años de juventud
en una banda de rock vanguardista en la que, a
pesar del ambiente de la época, ni se bebía ni se
fumaba nada extraño, lo cual hizo que su entrada en
el mundo de las drogas fuera bastante tardía:
. Y ello a pesar de que
en uno de los números
más polémicos de su
–por
supuesto ya siendo parte
de la maquinaria
comercial tebeística de
los -, el
superhéroe hacía un viaje a su interior en busca de
respuestas vía la ingesta de peyote en el gran cañón
del colorado. ¡Los beatniks hubieran aplaudido una
heroicidad tan poco vista entre los vigilantes
uniformados! Ni que decir tiene que el número fue
polémico como pocos y dio lugar a un amplio
debate sobre su necesidad, en un momento en el que
aun se consideraba al comic como un arte menor o
infantil en el mejor de los casos. Volviendo al
comienzo de su carrera lisérgica, el propio
ha declarado como
. Estas
ansias de modificar su mente llegaron también hasta
su propia personalidad e imagen, haciéndole
travestirse de forma ocasional y tomando
. Pero si queremos
analizar otra de las razones por las que
justifica el comienzo de su estudio práctico de las
drogas, debemos examinar una absurda anécdota
que jura y perjura que fue real. La
llamaremos
Si hacemos caso al señor n, su
experiencia de comenzó en un viaje
con un amigo a tierras tibetanas. El plan era
escuchar música ambiental con el al
fondo y tomar algunas drogas, pero lo que no
esperaba el excéntrico escritor era que unas
entidades de otro plano aparecieran, le hablaran de
su futuro y le mostraran imágenes de la historia de
la humanidad diciéndole que él formaba parte de
una especie de continuo creativo y que su destino
estaba escrito desde hacía siglos. Estas entidades
–que según eran plateadas, como los
trajes que aparecían en los videos techno de la
época- no fueron según dice producto del consumo:
. Según el autor,
aquellos seres le enseñaron
el mundo y todas las cosas
con una claridad y una
gama de colores que jamás
había experimentado antes
y jamás experimentó
después. He ahí su interés
por las drogas, la búsqueda
de aquella sensación o el
acceso a aquellos seres
debía ser más fácil abriendo
su mente al estado opiáceo.
Por desgracia no fue este el
caso. Según él, las drogas
son un
Describir en detalle
cada referencia a las drogas
aparecida en la obra de
sería
frustrante además de inútil.
Estamos hablando del
hombre que llevó a
a un infierno en la
tierra en el álbum
.
La fuente de todas las declaraciones de Morrison que hay en este texto, es el interesante blog http://frog2000.blogspot.com/

:
:
: E

M
Una historia pesadillesca, con la estructura de una casa encantada que
rezuma perversión, odio y maldad; y que no deja de ser identificable con un
mal viaje de LSD. También hablamos del autor que durante su estancia en
los –durante la cual llevaron el título de portada precedido de un
rompedor -, introdujo el concepto de una droga que podía aumentar
los poderes mutantes. Y no es menos cierto que en sus obras más
personales esta influencia –tanto literal como metafórica- está mucho más
presente. Si hablamos de , considerada por muchos (entre
los que no me encuentro) la mejor obra del autor escocés, no estamos solo
ante un tebeo en el que las drogas aparecen de forma constante –la clásica
maría, de nuevo el peyote y un extraño limo azulado que crece en las
alcantarillas y que provoca visiones de otra realidad-, sino que el propio
comic en sí, es un viaje lisérgico de primer orden. No es extraño pensar al
acabar cualquier número de la larga serie (cincuenta y nueve números,
distribuidos en tres volúmenes) que acabamos de experimentar lo que
cualquier drogadicto al tomar una pastilla: colores de todo tipo mezclados
en un crisol sinsentido, tramas intrincadas y llenas de pasadizos,
simbolismos y recovecos metafóricos llenos de significado y una galería de
personajes grotescos pero a la vez; una visión distorsionada de
la realidad que –debo admitirlo- aun no entiendo del todo bien. Es posible que algunas partes de la obra solo sean legibles estando en pleno .
Ya fuera porque disminuyeron las ansias de parir un comic innovador y diferente a todo lo visto, algo que, a pesar de todo consigue casi siempre,
pese a quien pese, o ya fuera por cierto descenso en el ansia por complementar su trabajo como mago, y buscar a aquellas criaturas de aspecto plateado, el caso es
que la constante experimentación lisérgica del escritor parece haberse tamizado un poco con los años. Su pico fue sin duda durante los años 90, época en la que
clausuró su y su y se lanzó a la locura posmoderna de , para la cual toda ayuda era poca. Nada mejor que dejarle
hablar de nuevo para hacernos una idea de su delirante ideario de aquellos años:
. La irónica frase de uno de sus personajes de la hablando de su infancia
.
Actualmente es un autor respetado dentro del medio –aunque con los típicos detractores
que le acusan de farsante y vendedor de humo-, afable con los admiradores y siempre dispuesto a
aparecer en cualquier convención de comics, con sus habituales trajes, corbata y gafas oscuras,
comportándose como la auténtica estrella del rock que es. Acaba de rodarse un documental
dedicado a su figura , altamente recomendable para
descubrir sus múltiples facetas como mago, filósofo ocultista y por supuesto consumidor de
sustancias ilegales. Aunque, como decíamos, su uso de las drogas ha disminuido con los años, eso
no ha sido impedimento para que viviera hace poco otra de esas anécdotas que son tan buenas que
parecen falsas, en este caso incluyendo a toda una celebridad como .
Otra de las curiosas ocupaciones de es
hacer de consultor mágico para algunas estrellas, asesorándoles
sobre magia y espiritualidad, siendo uno de sus clientes el cantante
mencionado. El escritor recomendó al señor que su
último disco estuviera decorado con cartas del dibujadas por
su amigo , sin duda uno de los mejores artistas del
comic actual. Hasta aquí todo bien, pero si hacemos caso a las
fuentes, el concierto de presentación de en el , al cual
acudieron como invitados y acabó en un mal
viaje. El guionista y su dibujante tomaron ácido en el coche de
camino al , cosa que jamás había hecho antes.
Debido a una conducción nerviosa, el artista decidió parar a
relajarse bebiendo unos tragos de vodka (que al final fueron una
botella entera) y para cuando empezó el concierto, ya
estaba bajo un efecto de pesadilla total en el que se contempló a sí
mismo en los múltiples espejos de la pared durante una media
hora, entre convulsiones y temblores. No era para menos, ya que el
reputado dibujante creía que estaba encerrado dentro de su propia
cabeza. El asunto terminó (siempre según la rumorología) con
vomitando sobre las primeras filas, cerca del mismo
y que este llamó a seguridad para controlar el
tumulto. encontró al dibujante más tarde, vagando por
el y de bajón ácido. ¿Verdad o ficción? El caso es que seguro
que hay muchas más historias de este estilo, conocidas y
desconocidas, en la –tengo que decirlo, perdonen mi
- (con mayúsculas) trayectoria del
autor que nos ocupa.
En la actualidad acaba de publicar un libro ensayo de
complemento a su en el que persiste en su
deconstrucción y reivindicación del héroe de comic como
arquetipo, además de continuar escribiendo comics comerciales (y
a la vez enfermos) para las grandes compañías. Tras hincarle el
diente a , al cual presenta como superviviente de un
experimento de lavado de cerebro en su juventud, que en su
madurez le hará tener visiones y vagar por las calles de
en un estado alucinógeno similar al del señor , ahora
esperamos su versión moderna de , al que ya reinventó
con inteligencia en su imprescindible . Todos
ellos tebeos coloristas, llenos de valentía literaria y sumamente
satisfactorios si sabemos .
alir de marcha, colocarse y follar. Triángulo óptimo del ocio
juvenil, objetivos básicos en los que emplear el tiempo libre, lista ideal
para los chicos y chicas de . Película del año 1995 pero que no
tiene mayor motivo para circunscribirse forzosamente a esa época
concreta, días del grunge (en un fotograma aparece una portada del
cómic de , recomendable enciclopedia en viñetas de
las maneras de vivir de aquel movimiento, que relata las desventuras de
, icono alternativo de los noventa), sino que su marco
temporal se podría desplazar sin ningún problema diez años antes o diez
años después. O a nuestros días, supongo, pues los tres verbos que dan
inicio a este texto marcan pautas intemporales de comportamiento para
los años de la adolescencia.
Con 16 años eres inmortal. El concepto de muerte aún no ha
aparecido, es un monstruo demasiado lejano, reservado en exclusiva
para adultos caducos. Prueba esto, qué te puede pasar. A saco con todo y
sin pensar en las consecuencias: beber hasta el coma etílico, meterse
cualquier droga y practicar el sexo sin condón. Los cambios biológicos
que propician el paso del cuerpo a la madurez producen a la par una serie
de impulsos psicológicos incontenibles, donde el sexual será protagonista.
En vez de un plano superior de inteligencia, lo que se obtiene es cierto
retorno a la condición más animal y salvaje: no hay razonamiento,
meditación o pausa, sólo instinto
básico recompensado: satisfacción
inmediata del deseo. Ese extravío
mental disminuye la percepción del
riesgo y potencia la curiosidad, la
diversión, la experimentación, dando
lugar a una época maravillosa, tierra
de descubrimientos. La búsqueda de
los límites en un cuerpo alucinado de
forma natural por un cóctel de
hormonas implacable, más fuerte que
cualquier droga sintética que se
pueda fabricar. El refugio idóneo ante
tanta confusión son los amigos (y me
acuerdo ahora de la excelente
de :
chico que pierde a su padre en la
guerra de las y que termina
formando parte de una pandilla de
skinheads: encontrar un lugar donde
sentirse seguro y confiado aunque se
trate de un grupo unido por una visión
siniestra del mundo y de sus
habitantes), colegas con los que
conversar de todo, los únicos con los
que se puede romper tabúes, enfrentar
temores y ahogar decepciones.
Compartir la verdad desnuda que se le
oculta a los padres, esos cabezas
cuadradas incapaces de comprender y
que en muchos de los casos prefieren
no saber o, mejor aún, construirse una
realidad alternativa más cómoda,
llevadera: engañarse a sí mismos: el ignorante
descansa, el tonto es feliz. Para los chavales la
aceptación por el grupo, por los compañeros de
clase, por el gremio juvenil de su calle o del barrio,
por los que le van a defender y a proteger, círculo
de máxima confianza, puede suponer asumir una
serie de reglas, ciertas transgresiones convertidas
en hábitos, de modo que el consumo de drogas es
un signo de pertenencia: el que no prueba es un
capullo, un blando y, por tanto, un apestado del
que conviene apartarse: la droga como rito
iniciático: demostrar la hombría y el definitivo
alejamiento de la infancia: pillarse
una borrachera, fumarse un canuto
o perder la virginidad. Rápido,
rápido.
La película transcurre
durante un día de verano en un
barrio neoyorquino, una jornada
sofocante de calor pero por
supuesto luminosa: fotogramas
llenos de cuerpos esbeltos y sanos
que sin embargo protagonizan
escenas crudas, impactantes, de las
que dejan atónito: provocación,
escándalo y controversia. Dos
colegas, ( en
su debut, actor que luego ha sido
bastante popular en el cine
independiente, por ejemplo junto a
en películas como
o ) y ( :
su personaje en es el más pasado de la
historia, el que parece más inconsciente y
autodestructivo, pero también es la actuación más
sobresaliente: la carrera cinematográfica y la vida de
este actor terminaron de la peor forma: se suicidó en
el año 2000). El primero es un adicto al sexo, mente
obnubilada y obsesionada por la idea de desvirgar a
pelo jovencitas de su edad, inmerso en una especie
de carrera de fondo, de promiscuidad ciega, que
acarreará graves consecuencias: (
), atrapada en un callejón sin salida,
deambulando por la ciudad -como
en de - es
la primera víctima: la madurez llega de golpe: la
fiesta terminó. es, por otro lado, un embrión
de yonki, el que (tristemente se llevará a cabo en la
vida real) a buen seguro dejará un cadáver bonito:
, parafraseando algún
trozo de la canción de .
A todas horas y a todo trapo. En una
secuencia, , un skater prototípico, choca,
mientras se desliza sobre su monopatín, con un tipo
que pasaba por . Se enzarzan en una
pelea pero todos los amigos de que andaban
por allí cerca acuden veloces a ayudar a su colega:
el tipo queda medio muerto en el suelo, apaleado sin
piedad. Los chicos se ayudan, comparten todo,
demuestran una solidaridad entre ellos a prueba de
bomba. Pero también con los demás: en un
vagón de Metro es el único que le da unas monedas
a un mendigo, el que le da un melocotón a una niña
desconocida o el que se para a ver a una familia de
músicos callejeros. No hay miedo al mañana, no
hay codicia, se vive el presente y se vive en libertad,
pulverizando todas las normas y negando cualquier
tipo de autoridad, afirmando la necesidad de matar
al padre, como teorizaba .
El alto precio a pagar es que todo eso no es más que una etapa, un pequeño intermedio: la vida es cruel y reclama su peaje. El único adulto que aparece en la película es
la madre de , anticipo apenas vislumbrado del futuro que espera paciente: adicciones crueles y demoledoras, embarazos no deseados, . El esplendor desaparece
pronto. .
Película sin tapujos, sin eufemismos, que quizá no cuente toda la verdad, que quizá no sea un retrato generacional completo, pues una parte no explica el todo (
de abordaba de modo magistral lo que sucedía mientras se estaba en el aula; es la calle, y ambas películas, en cierto modo, se complementan),
pero la parte que cuenta, llena de verismo y de naturalidad en la actuación, no necesita más explicaciones.
pesar de ser un ejercicio fílmico más aparente que efectivo, epítome de la
modernidad acelerada mezclada con dosis espídicas de los videoclips de principios de los 90,
ciertamente inocua y superficial, pretendidamente transgresora pero en realidad burguesametne
acomadada, no puedo negar que la película me insuflla cierto grado de simpatía y estima.
No hay nada peor para una sociedad que el aburrimiento que pueda embargar a su
juventud, la sensación de hastío y derrotismo que no les haga ver ni salida ni futuro posible por
ningún lado. Y eso, está perfectamente reflejado en el film de .
Plagado de claras reminiscencias a la política rígida y ultraconservadora de , el
de la juventud británica queda patente en gran parte del film, unos jóvenes laltrados y
limitados, aunque a pesar de esa aura embaucadora que rodea a la película y que sigue
hechizando los espíritus rebeldes de los adolescentes (principalmente) que ven transgresión
donde tan sólo hay moralina gratuita, como se puede apreciar en conceptos tan fáciles como que
sea el dinero lo que rompe la amistad de los protagonistas y que sea el personaje interpretado por
el que se haga con él debido a que es el que adquiere un comportamiento más
normalizado socialmente. La supuesta pose de enfant terrible, de chico malo que porfesa
siempre la he considerado fingida y puro marketing y es inevitable no apreciar, latente, ese
catolicismo con moralina con el que se crió, aunque si hay algo que se debe alabar de , es
su coherencia estilística (guste más o guste menos) a lo largo de toda su trayectoria profesional.
También, la modernidad que se le atribuye al film, me parece forzada y calculada al
milímetro. Planos cortos combinados con travellings calculados y enfatizados con una cudada
selección musical a la última, se entremezclan con mezcolanza de texturas alucinadas. Casi todo,
si se mira con atención, es artificioso y predispuesto, como los personajes que pueblan el film,
hedonistas, inmaduros y demasiado pagados de sí mismos o esos planos en los que se detalla el
proceso causa-efecto de un chute.
Considerado por sí mismo como un activista cultural antes que un
escritor, subersivo y renovador, , ex-horinómano, fue durante la
época de los 90 uno de los más prestigiosos literatos británicos. Partiendo de
la novela homónima de , el film de comienza con una de esos
monólogos que ya forman parte de la historia del cine, narrado en voz en off
por (seguido de la portentosa de ). La
historia que se nos propone, nos llevará a través de su proceso de
desintoxicación y reinserción social tras su decisión de cambiar de vida y
alejarse del submundo de la droga en general y la heroína en particular. La
forma en que el director nos trae esta historia es una curiosa mezcla de humor
negro y drama que combinan de manera efectiva, pero vacua.
Otra escena, además del comienzo, que merece ser resaltada, por su
onirismo y su parcialmente interesante factura, es la del cuarto de baño, el
momento en el que trata de recuperar las drogas que han caido al
fondo de la taza del inodoro. Una secuencia memorable por momentos y de lo
mejor de la película. Mucho más poderosa que la posterior del bebé en el
techo, pretendidamente más impactante, pero fallida en su consecución.
Cabe destacar que una de las bazas de la película, y que hace que mi
estima hacia ella gane enteros, es su brillante banda sonora, con nombres de
la talla de o , mezcla ecléctica en conjunto,
pero perfectamente encajable en la trama y en las imágenes que se nos
proponen. Alucinadas y vertiginosas.
Y es que películas sobre drogas, hay muchas, pero consigue
hacernos creer, al menos en un primer momento, que su película es diferente
a las demás y totalmente novedosa, idea que desechamos enseguida tras un
segundo visionado (por mucho que algunos, demasiados, hayan copiado
pasajes del film sin pudor alguno y con menos virtuosismo que ).
Para finalizar, me voy a permitir hacer una aclaración acerca del
título. es un término que hace referencia al rastro oscuro que
queda en las venas tras pincharse heroína. Un rastro que perdurará mucho
más de lo que debería hacerlo
esta película en nuestras
cabezas. Por mucho que a mí
me siga gustando el fillm.
e qué manera se han utilizado los recursos audiovisuales para dar cuenta de
los efectos de la droga o bien de su abstinencia. Las posibilidades y combinaciones son
infinitas y dependen también de la intención del director al hablar de este tema. Pero
observando detenidamente apenas algunos trabajos podemos dar cuenta de la infinidad
de combinaciones posibles, como también de la lógica que las elecciones hechas siguen
en cada caso.
Para eso, elegí un cortometraje de llamado
que al hablar de varias drogas, posee en si mismo varias
bien definidas, y puntualizaré algunos de los elementos a tener en cuenta
cuando queremos ver cómo se ha construido el efecto percibido.
Como marco general, mencionar que en la mayoría de las películas y
cortometrajes que tratan los efectos de la droga, no solo uno sino más de los elementos
audiovisuales están tratados al servicio de transmitir el efecto que la droga produce.
Suelen ser (aunque no siempre) combinaciones relacionados con el ritmo, tanto de las
imágenes como de la música y los movimientos de cámara. También influyen
muchísimo los colores, suelen aparecen en demasía los tonos fluorescentes. Se tiende a
que predominen los planos detalles, y según el caso el montaje puede ser con cortes
abruptos. El fuera de foco es otro elemento a tener en cuenta. Y en general, todo aquello
que desligue al protagonista del entorno y nos muestre en su visión particular. Por
supuesto, manera de combinar estas cosas hay muchísimas y estas son solo algunas
generalidades incompletas. Veamos cómo han sido tratados los
elementos audiovisuales en el cortometraje que nos compete.
es un recorrido por las diferentes
drogas que ha consumido el protagonista a lo largo de su vida.
Este cortometraje cuenta de una manera simple aspectos médicos
sobre el consumo de drogas, como así también la visión del que
las consume. Ambas cuestiones juntas, cobran aún más sentido
haciendo más abarcativo el cortometraje que muestra tanto el
universo artificial como el real, teniendo el espectador la posibilidad de unir ambos,
gracias al montaje elegido, la dirección y alternancia entre distancia y cercanía que se
realiza con el personaje. Simple y efectivo cortometraje en donde destacan la dirección
artística, el guión y su dirección.
Entre lo que voy a destacar en este análisis están, el uso del montaje como
forma de resignificar el contenido dado, el uso de la dirección artística para aunar un
criterio lógico con lo que se cuenta, el uso de los colores y tonalidades y sus cambios en
el transcurso de la historia; el manejo del tamaño de los planos y los movimientos tanto
de cámara como los movimientos internos.
Para empezar, hago una pequeña sinopsis de qué se habla en el corto.
Tenemos una voz en off que cuenta lo que vamos viendo y que él llama
haciendo referencia a las drogas. De esta forma pasamos como
en Capítulos, por varias drogas. La primera droga es un juego infantil, que le otorgaba
una sensación de “borrachera”. La segunda es el La tercera el
. La cuarta el . La quinta y última la .
Ahora bien, cada una de estas drogas tienen diferentes efectos, fisiológicos y
sensoriales. Y esto esta retratado en la manera de utilizar los elementos audiovisuales
antes mencionados. ¿De qué forma? A ello vamos.
xcelente cortometraje animado de
sobre la vida del animador ,
ganador de infinidad de premios, que toma como punto de
partida entrevistas realizadas al protagonista. En pocos
minutos (14) el director logra contar la vida del personaje
centrándose en los sucesos y sentimientos claves de éste.
Con una animación excelente y al servicio de la historia,
los personajes se vuelven coloridos, grises, en 3D ó 2d,
según sea necesario. Imperdible cortometraje que tiene
entre sus conflictos: la adicción, unida a algo que no es
menor: la creatividad o inspiración (que tantas veces han
sido ligadas en el mundo artístico).
Antes que nada vale mencionar
que todo el cortometraje esta dividido por
placas informativas sobre los efectos de
las drogas que presentan.
Y contiene como esquema
unificador, además de esas placas
informativas, dos elementos que se
mantienen constantes a los largo de los
diferentes paraísos.
1) Uno es la imagen del momento en que
se drogan, y las imágenes de la droga en
si. Esto esta mostrado todo en el mismo
tono, y todo con planos detalles bastante
confusos.
2) A lo largo del cortometraje, nos
“interrumpen” imágenes de agua, y
rostros y cuerpos de ancianos.
Estos dos elementos sumado a
las placas informativas aparecen como
constantes y separan lo que podemos
llamar “El efecto que la droga causa” en
cada capítulo o paraíso artificial. Esto, si,
esta diferenciado a nivel estético. Cada
“paraíso” tiene un tratamiento diferente en
relación a la droga utilizada. Como este
análisis pretende no ser muy detallado
pero si lo suficientemente abarcador para
que cada uno complete y arme la lógica
establecida por le realizador, voy a
puntualizar muy brevemente cómo se
utilizaron cada uno de los elementos que
nombramos al principio, en cada una de
las drogas.
Las tonalidades usadas en este
caso son oscuras, sucias. Y se interrumpen
con colores vivos e planos demasiado
cortos de las visiones que el protagonista
tiene. Aquí aparecen de alguna manera
esas colores llamativos tan característicos
de la psicodelia de las drogas, pero
predominando los oscuros del entorno.
Los colores predominantes son
los verdosos y tierras. Los planos son algo
más amplios para terminar en planos
generales y panorámicas. En relación a la
suprema vagancia que los protagonistas
representan, como suspendidos en la
naturaleza.
En este caso los colores cobran mucha más importancia, y en una misma droga se manifiesta mucha colorido. Sobresaliendo el rojo. El tono general de la escena es algo anaranjado. Los planos, sobre todo al principio, son cortos, primeros planos y planos detalles. Esto tiene relación con lo que
el pro ta
go
nista experimenta, una mirada meticulosa y
“nueva” hacia las cosas, una especie de “redescubrimiento” que lo compara con la
mirada inocente de un niño. De esta forma, tanto el colorido como los planos
detalles, corresponden a esa inocencia, juego y atención a la que la voz en off hace
referencia. Los movimientos en la primera etapa del LSD son pocos, lentos, en relación a la suprema atención y embelesamiento y disfrute que se esta teniendo con lo que contempla. Pero esta droga se describe con efectos diferentes, pasando luego a una segunda etapa en la que las visiones aparecen y vemos por primera vez a nuestro protagonista en posición fetal, lleno de pintura roja en el cuerpo, asustado de lo que
ve, y en donde los movimientos (sobre todo internos) se hacen más notorios. El
rojo sigue predominando pero se hace aún más creciente. Esta droga termina con el
éxtasis del sexo, unido a revelaciones místicas, y el rojo caótico de la segunda
mitad, se transforma en rojo pasión y rosas.
Y llegamos a la última droga
descripta, aparecen los blancos, las
quietudes, siguen los primeros planos.
Lugar algo frío. Mucho más luminoso.
El blanco y el celeste predominan.
Pero hay que destacar que en estos
momentos, aquellas imágenes de agua
y ancianos se vuelven reales, y
resignifican lo anterior y el final. La
reflexión final del protagonista,
recalca su fascinación por las drogas,
pero el entorno al que llegó nos
muestra otra realidad, y sobre todo el
final, en completa relación con ese
Dios que nombraba en los efectos del
LSD. Con esa valentía en el grito (aún
en sus períodos más vagos) cuando
gritaba al aire cobardemente. Con esa
mirada todopoderosa del pegamento
que traspasaba los elementos. Además
cabe mencionar el subrayado a la
palabra artificial que realiza el
protagonista, el director.
Para ir aunando criterios, cabe destacar la elección del lugar dónde se consume cada droga. Tenemos una especie de callejón con ladrillos a la vista, bien suburbano, para contarnos
el paraíso del PEGAMENTO. De ahí sus colores oscuros. Y la noche.
Tenemos el día, y una montaña, inabarcable, cansina, mucho verde y naturaleza. Para contar el HACHIS.
Una casa, algo pequeña, cuatro paredes para contar la instropección y contemplación detallista, los entreveros mentales y el conocimiento de si mismo, que cuenta el paraíso LSD.
Y Terminamos con una piscina, en período de ¿no droga? Para relatarnos a dónde llego con la Heroína. Y pasamos de inmediato a otro ambiente, ahora externo, aéreo, claro, como
si del túnel de la muerte se tratara. La visión más real y escalofriante, que ese Dios que creo la droga, la misma droga lo crucificó.
Para terminar, hace falta hacer mención del montaje. Eso cuerpos gastados de la tercera edad, no hacen más que dar potencia al relato de un jovencito que consume drogas, planos
ubicados de manera conductiva a lo largo de todo el relato para cobrar el sentido real, al final, sin perder el sentido metafórico.
scribía
en los años 60, en un ensayo
titulado
(
, , 2009),
lo siguiente:
. La
frase del poeta sería aplicable sin
ninguna duda, al periodismo
, género literario
psicotrópico que fue bautizado así por el reportero y el
ilustrador . El propio confesaba que y, por
ende, su propia obra no hubieran existido sin la ayuda de las drogas. Sin ellas su
nombre no sería mundialmente conocido, sus libros no se hubieran vendido por
toneladas, el famoso actor no sería su alter ego en la pantalla
grande y yo no estaría escribiendo estas líneas. Sin drogas
no habría sido nada o al menos no habría sido tanto.
Un drogadicto total, estajanovista del vicio, que viaja con una maleta
repleta de sustancias estupefacientes. Receta para dos personas y un fin de
semana: 2 bolsas de hierba, 75 pastillas de mescalina, 5 hojas de ácido, un
salero de cocaína, una galaxia de pastillas multicolores variadas, tequila, ron,
cerveza, 2 docenas de amyls y una pinta de éter puro. Alcohol, tabaco y drogas
de la mañana a la noche, o a varias noches después. Días y días sin dormir,
flotando en éter, y no me refiero al éter de , precisamente. Todo eso y
una máquina de escribir, porque el fin último es el de realizar el reportaje,
escribir una crónica. Imprescindible también llevar una grabadora para
que la mayoría del recuerdo no se esfume, no desaparezca a la vez que el
efecto de la mescalina y, de este modo, ser capaz de recrear diálogos,
imágenes, situaciones producidas o padecidas en momentos en los que
un cerebro intoxicado es el único dueño del individuo: novelar en fase de
montaje.
La película de procura ser fiel a la novela,
manteniendo su estructura y la mayoría de su contenido. Para interpretar
al escritor se elige a , que preparará el personaje de
durante meses, viviendo cerca de y convirtiéndose
ambos en buenos amigos ( se hizo cargo de los gastos de su funeral
–siguiendo las indicaciones que había dejado por escrito- cuando se
descerrajó un tiro en el año 2005: no fue un funeral sencillo, ni íntimo, ni
mucho menos; se parecía más a una celebración del título de la
: megalomanía postmortem). El samoano , compañero de
aventuras del periodista (en la vida real era una abogado chicano llamado
), estará encarnado por , una
interpretación más convincente aún que la de : demasiado
pasados los dos en la cinta, pero cercanos a como debían ser los
caracteres de y el , o al menos a como están
reflejados en la novela. aporta su estilo, barroco y de
fantasía extrema: cámara danzante y situada en ángulos inusuales,
contrapicados, deformantes, más preocupado por la estética que por la
estética que por la continuidad del guión. Una de sus mejores películas
pero una producción cara que no logró beneficios en taquilla: también es
una característica del director. La elección de , antiguo
, ha de ser sin duda acertada si el objetivo es transportar a fotogramas una historia tan surrealista y absurda como la que se cuenta en “
.
no consigue separar el estado mental de gracia, inspiración inducida que obtiene con el consumo de drogas, del calamitoso
efecto que se produce en su envoltura corporal. Si confiamos en la veracidad del relato, los narcóticos conducen irremisiblemente a una pesadilla paranoica aterradora.
Además, sus acciones ilusorias tienen consecuencias bien visibles en el entorno material: lujosas habitaciones de hotel destrozadas, flamantes coches descapotables de
alquiler transformados en un conjunto de abolladuras y, sobre todo, broncas, muchas broncas. Porque el viaje de la droga también depende de la personalidad del que la
consume. se anticipa, sabe qué experiencia va a obtener con cada tipo de sustancia que va a probar, cuánto va a durar la subida y cuán dura será la bajada,
un fatalismo que, sin embargo, no le lleva a pensárselo dos veces: placer e iluminación, el recuerdo eufórico de la apertura de una puerta a otra dimensión,
una revelación, un plano de la conciencia que no hubiera sido nunca alcanzado por otro camino. Pero su abogado samoano, el , exótico jurista,
aparece como un consumidor más brutal, más violento y salvaje, una mole carnal frente al enclenque , un pacífico indígena que se vuelve un tipo
peligroso en su vertiente toxicómana: tan pronto empuña una como un afilado cuchillo de caza:
, como
decía , para que el hombre
social se convierta en un lunático subversivo:
no hay anécdota si no hay colocón: el reportaje
es él mismo y no una alocada carrera de motos
por el desierto llena de polvo y ruido, o una
insustancial conferencia de fiscales antidroga
más preocupados por ganar unos dólares en el
casino que por escuchar nuevas formas de
combatir el crimen.
es una ciudad inexistente,
una fachada de luz y color, de glamour
prefabricado, un decorado levantado en medio
de la nada con el objetivo indisimulado de
desplumar incautos.
: siempre gana la banca. Cuando el
escritor describe a los jugadores, a los turistas,
a los camareros, a los huéspedes de los hoteles
de con los que se encuentra por los
pasillos como pterodáctilos ensangrentados,
como alimañas irracionales, se puede dudar si
se está refiriendo a las
imágenes proyectadas por las
drogas o si no será la
metáfora de cómo él los ve
en realidad: la verdad tras el
telón. Casinos gigantescos de
cartón piedra, estrafalarios,
horteras, en una ciudad que
rinde culto a la mediocridad,
donde acuden en masa
cretinos para que los case un
tipo disfrazado de
o para fundir sus pobres ahorros
alimentando máquinas tragaperras.
odia porque es la
constatación de sus peores alucinaciones.
La película es
del año 1995, pero el libro es de 1971, cuando
y y
ya habían sido asesinados,
era a la sazón presidente, y la esperanza
del movimiento , la lucha por los
derechos civiles o las protestas contra la guerra
del , declinaban sin remedio: ‘Así que,
en fin, menos de cinco años después,
rogas, quién dijo drogas, si acaso he de morir que sea por una
sobredosis de sexo y no por el que me fumé mientras investigaba el
fenómeno OVNI en . Aquella abducción
apenas duró una hora y treinta y cinco minutos,
un record de ver lucecitas en el cielo
estrellado, pero me marcó a fuego para el resto de
toda mi pseudovida.
Años más tarde me estrellé sin darme
cuenta con el primer largometraje de
que trataba de prostitutas emporradas en
busca del sentido de la vida. Un sinsentido de
argumento que las llevaba a ejercer de felices
actrices felatrices para una productora de cine
porno propiedad de un rockero satánico en busca
de la gloria bendita.
Bueno, o malo quizás, el tema central
era de , y explicaba cómo el rockero,
encarnado por el mismísimo , vendía su
alma al diablo para obtener el éxito circuncidado
por sus circunstancias, sus espectáculos, las
sectas, las persecuciones en coche, el chico que
busca trabajo en una productora porno y
encuentra a la chica, y la búsqueda de la
redención de su hasta
desaparecer en un final explosivo de cohetes,
para una Opera Prima de primorosa belleza
satánica.
En este film las aparecen como
el elemento que sirve de excusa para avivar la
llama del argumento y quemar al espectador, o su disco duro, en tiempos de
brujas. Mientras la drogadicta y su toxicómano, pistola en mano, formalizan un
en una farmacia, el cantante de es acusado de
provocar suicidios con la letra de sus canciones satánicas y prepara una
ceremonia para convocar al demonio. Claro, claro y oscuro, convoca a sus
actrices para ofrecerlas a en la debida ofrenda sin flores de sacrificio,
pero con desfloración vaginal de las (+ ó -) vírgenes inocentes (- ó +).
Una Obra de toque perverso y sadomasoquista con sexo, drogas y
demonios que el mismísimo firmaría para su libro sobre la Cocaína
diciendo:
.
Mas sobre diablos y demonios digamos cuatro cosas interesantes:
como que son espíritus del , que pueden poseer a los seres humanos, y que
en la se dice asumen diferentes nombres que corresponden a distintas
manifestaciones de su maldad. ¿Has dicho
cuatro? y de las tentaciones que conducen
a los Hombres (alguna mujer ¿?) al pecado.
Así que no todos son iguales, o significan
lo mismo por defecto, también hay
categorías, y por supuesto cada uno
requiere invocaciones distintas.
, por ejemplo, representa como
entidad en cantidad la encarnación
suprema del Mal. Es el
(¿?) de los demonios, y sus dominios son el
, y es
de . La Iglesia Católica
Apostólica y Romana identifica a
con el caído que se rebeló contra
, y en este sentido también se le
reconoce como , o , que
significa ’,
recordando que en su día fue el ángel más
hermoso de Todos. Cuando se
rebeló contra se le llamó
despectivamente, y cuando se constituyó en
su rebelión como temido adversario, se le
llamó .
Respecto a ,
también llamado ,
recordemos que debe su origen
a la deidad filistea de los
ejércitos que se adoraba en
, y será por ello, o por
ello sí será, que fue declarado
enemigo del pueblo hebreo y
se asimiló como deidad
pervertida por la tradición
cristiana.
Etimológicamente significa , dado que los adoradores de dejaban pudrir en sus templos las carnes en sacrificio, provocando de
forma natural la infestación de moscas como manifestación consentida de su dios. Hecho, o deshechos, que relaciona este demonio con el obispo y mártir de ,
, . Cuenta la leyenda cómo, durante la invasión de las tropas francesas de la ciudad de (1286), ocuparon la colegiata de ,
donde se veneraba el cuerpo incorrupto del santo, y que de pronto de su cuerpo brotaron miles de moscas, que entraron por las fosas nasales y anales de los caballos y sus
amos, provocando un intenso dolor hasta que muchos de ellos, caballeros y caballos, fallecieron en el Acto.
y …. que gobierna los y asume la perversión original de la y
, y que hoy en día en su traducción mezquina se diría: .
de las imágenes de la película compuso una música
y espectacular que se ajustó perfectamente a su
cometido, enlazando de forma perversa sus acordes con
las secuencias de , demostrando una vez más que a
veces los Malos pueden ser .
Las tomas de las pirámides de , la
, el cráter de un volcán a punto punto de
entrar en erupción, y los platillos volantes invadiendo
la intimidad de la de , configuran
un conglomerado de alucinaciones sobre ocultismo,
simbología y delirios cercanos a la
, en este donde
la conciencia se expande de la vida
menguante alienante.
Todo empieza entonces con ,
la película de 1934 en que
realizó una brillante adaptación del relato
de . En ella se
narra cómo una pareja de recién casados en
pleno viaje de novios, se encuentran con el
extraño y acaban en la mansión del
misterioso arquitecto , que rinde culto a
mientras aplica a su gusto de
el cóctel de los .
y
representan a la perfección el duelo ancestral de
contra , mientras entre
sombras se hacen referencias a la
y a su
. Argumento que refleja un aumento
sutil de los actos perversos de magia negra y
sacrificios en la donde se consumían
drogas y se celebraban orgías para trabajar con el
orgasmo como catalizador de energías, justo
hasta el juicio contra en que
declaró cómo murió su marido
por las infecciones debidas a su
iniciación como novicio thelemita, en su
penitencia de cortarse el brazo con una navaja
cada vez que sin querer pronunciaba la palabra
.
, en su , se inspiró muy
mucho en las influencias esotéricas de
para mostrar una de las mejores películas sin
sexo, de horror y satanismo, pero fue
quien más y mejor mostró su pasión por
en su .
aparece en 1981
después de 20 años de diabólica preparación y
producción contra las fuerzas ciegas de la
naturaleza: el viento y la marea. Mareados
quedaron todos ante esta película del chico malo
de y su perversa
obsesión con nombre propio, el
. aparece en el film como la
por su castillo, en uno de sus actos
de que combina sexo y meditación en
base a y la conocida ley de
que dicta:
El estudio y experimentación con las
drogas como el opio, la cocaína, el hachís y la
heroína, hicieron de un pionero en el
arte de la invocación satánica, al tiempo que sus
escritos thelémicos constituyeron una
influencia fundamental en la psicodelia de la
contracultura y la cultura hippie, que con el
abrieron las puertas de la percepción con vistas
al mar para preparar a la para la
.
La Película es una
con el interés de transformar a la gente y
producir cambios. Es un viaje psicotrópico con
D y en el
papel de , que se enfadó con
por obligarla a subir más de doscientos
treintaitrés escalones de un templo neolítico con
el sol sobre su cabeza, tras lo cual, y que
padecía el síndrome de abstinencia tras
abandonar la heroína, se tambalea, se desmaya
y acaba ingresada en un hospital por conmoción
cerebral.
Uno de los elementos más inquietantes
del film es la música terrorífica de
, el supuesto amante de .
compuso una banda sonora de
mezclando elementos orquestales de
alto voltaje filosófico y de inspiración lisérgica,
cercana a la mítica
compuesta en 1974 como homenaje
al traje de , fundador de ,
un buen ejemplo de uso y abuso del
en su metafísica y un verdadero
existencial que lo llevó a la
ruina.
Curiosamente, en aquellos momentos
cumplía condena en , por
pertenecer al , y sin ver nada
Seguramente es
así ya que nació en
el 28 de Junio de 1972.
Empezó con incómodos trajes de
y cortometrajes
amateurs mientras realizaba todo tipo
de trabajos relacionados con el cine, la
imagen y la televisión, hasta que en
1999 llega con su película y
su propia productora .
.

¿
).
Sí, en una de las pelis
mezclaba el sexo, las drogas y la ruta
del bakalao. Era un chiste, muy malo
por cierto. Después de mi película
rodé un corto titulado
. También sobre el tema de las
drogas,
DVD
.

S
.

.
Si hemos llegado hasta aquí y se han
rellenando los espacios y tiempos con ideas y
comentarios, casi no me lo puedo creer !!!, quizás el
escrito llegue
a ser una complejidad REAL.
Drogas, quién dijo drogas ?? Corten !! CortEN !!!!
La Toma es BUeNA¡!!!
by Pabela
http://lacinerata.com.ar

i bien no siempre es exitoso comparar cine con literatura, sería casi imposible esta vez hablar de
- conocida en español como - sin hacer referencia a ,
autor de la obra homónima en que este film de se basa.
fue uno de los más grandes autores de ciencia ficción, un referente que ha ya dado al cine incontables
hitos de la industria como " o " por
nombrar solo algunas de las más conocidas. Su constante preocupación por el tema de la
identidad y la conciencia, así como de temas referentes a la espiritualidad y la sociedad
hicieron de su literatura un verdadero referente de los temas ciencia-ficcionales.
Pero es casi por antonomasia, uno de los relatos más
autorreferenciales del autor y, arriesgo a decirlo, uno de los mejores adaptados a la
pantalla cinematográfica. Su tono, sus tensiones, sus obsesiones e incluso sus
experiencias esquizofrénicas y el abuso de drogas está perfectamente planteado en este
film cuyo guión ha realizado el propio director luego de que nombres como
o se vieran anteriormente interesados en la historia.
Esta podría parecer un típico policial futurista donde un agente encubierto trata de
dar con un distribuidor de la , un narcótico nuevo que está asolando la
población. Pero si bien la historia tiene elementos y recursos típicos del género, en
realidad estamos dentro de un relato tremendamente psicológico donde la adicción se
vuelve una excelente excusa para plantear no sólo las consecuencias del consumo sino
además de la propia pesadilla que significa perder la propia conciencia de la realidad. Y
el gran acierto de esta adaptación es el uso estético que hace de la rotoscopía,
proceso por el cual un film previamente grabado en
video es reeditado con dibujos sobre cada fotograma
resultando en una especie de animación propia del
cómic. Las visiones confusas del protagonista y de
quienes conviven con él en ese submundo de adicciones
son resaltadas por colores y movimientos que hacen al
ojo del espectador un viaje seguro a la demencia.
En este caso el proceso de rotoscopiado, ya utilizado anteriormente por en
cinco años antes, otorga a la historia en general no sólo los recursos necesarios para llevarla a cabo
con un presupuesto más accesible que los ahora tan utilizados CGI, sino además- y muy importante- una
visión inestable que nos coloca dentro mismo del punto de vista del protagonista. Es que ,
interpretado por , debe encubrir su identidad no sólo fuera de la institución en la que
trabaja, sino además dentro de ella. Para ello debe utilizar un traje de camuflaje que proyecta 24
diferentes rasgos físicos, vestimenta, raza, género, por minuto y someterse a constantes test psicológicos
y físicos que prueben que su contacto con el mundo de la droga no lo alteran.
Pero no todo es acierto visual en esta película, sino que los diálogos y escenas que en cualquier
otro film del género estaría al servicio de la trama policial, aquí funciona como una verdadera radiografía
de la decadencia. Los personajes entablan diálogos absurdos, discuten y pelean violentamente por
banalidades y experimentan en grupo las paranoicas más insustanciales. terminará perdiendo su
noción de realidad mientras lucha por mantenerla. Algo que se explica en el film como la lucha entre el hemisferio derecho e izquierdo del cerebro por prevalecer. Este
concepto de la lucha entre hemisferios, fue estudiada por el propio quien sufría de esquizofrenia y adicción a las drogas. Lo en esta historia (propio de la
ciencia ficción) viene dado más que desde lo tecnológico, desde lo social. ha visualizado un mundo no muy lejano en donde las drogas pierden al ser humano en una
vorágine de pesadillas y ansiedades, donde la identidad queda desdibujada.
Y como infaltable moraleja, y por si al espectador le quedasen dudas, tanto como cierran con una casi interminable lista de aquellos conocidos, amigos,
familiares que se han perdido por la adicción o han quedado con secuelas físicas y psíquicas irrecuperables por ella. Así, no deja de ser un viaje
hacia el alma del perturbado, un viaje sin cambios milagrosos; es realista, torturadora, enigmática y sin fórmulas gratuitamente milagrosas.
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