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Delirio y obscenidad en Cervantes

:
el caso Vidriera
María Antonia Garcés
En marzo de 1993 El País de Madrid destaca una curiosa noticia: ante la
petición del Institutuo de la Mujer de la Unión de Consumidores de España
(UCE), la empresa Membrillos El Quijote de Puerto Genil (Córdoba) ordenó
quitar los anuncios publicitarios de membrillos que aparecían en las paradas
de autobuses y estaciones de metro de la capital. El anuncio mostraba a una
joven desnuda que tapaba sus pechos con dos membrillos. Más abajo, el
slogan decía al consumidor: 'Lo que te espera esta noche [...] la chica del
membrillo'.
1
La figura de la 'chica del membrillo' no solo llegó a presidir el imaginario
colectivo de la nación española sino que suscitó un candente debate, en el
que descollaron las críticas y juicios fulminantes contra la publicidad.
Purificación Gutiérrez, directora del Instituto de la Mujer, acusó a la
propaganda de presentar una imagen 'sesgada' y 'burdamente sexista' de la
mujer, denuncias que obligaron a la compañía cordobesa a retirar sus avisos
de las carteleras del país.
Si la polémica acerca de 'la chica del membrillo' llegó a perturbar los
ánimos postmodernos y profeministas del Madrid de los años '90, la aparición
de otra 'chica del membrillo' en la España del siglo XVII no parece haber
causado recelo alguno. Aunque la 'dama del membrillo' no está propiamente
conectada con El Quijote, como el nombre de la empresa Membrillos El
Quijote parece sugerir, los vínculos entre Cervantes y 'la chica del
membrillo' resultan fascinantes. Me refiero, desde luego, a su conocida
novella, El licenciado Vidriera, en la que una misteriosa dama le ofrece al
protagonista, Tomás Rodaja, un membrillo toledano.
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Sin embargo, en
contraste con el flamante anuncio moderno que difiere el placer del
consumidor ('lo que te espera esta noche [...] la chica del membrillo'), el
texto de Cervantes gira en torno al encuentro mismo con la 'dama del
membrillo'. Este encuentro (o desencuentro) resulta catastrófico para Tomás
Rodaja, quien sufre un paroxismo, del cual sale completamente loco: 'Quedó
sano y loco de la más extraña locura que hasta entonces se había visto.
Imaginóse el desdichado que era todo de vidrio' (p. 53). La famosa
aventura del membrillo no sólo transforma la percepción de la realidad
del héroe sino que altera el curso de la narrativa, que se vuelve discontinua,
como si el texto reflejara ahora las operaciones mentales del loco Vidriera.
En este trabajo me propongo examinar el texto de Cervantes a partir
de una visión lacaniana, teniendo en cuenta la teoría de Lacan de que 'la
locura es un modo de sentido' .' Desde esta prespectiva, el sistema
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.
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onomástico del Licenciado Vidriera (Rodaja > Vidriera > Rueda) se
presenta como un minúsculo escenario donde se debate el drama
representado por la novela. Asimismo, el nombre de Tomás rodaja surge
como un locus de conflictos que dramatiza la obsesión con los cortes
simbolizada por el nombre Rodaja, obsesión explícitamente encarnada
por el membrillo en la narrativa.
Joaquín Casalduero ha planteado que El licenciado Vidriera está marcado
desde sus inicios por la presencia del árbol del conocimiento, el árbol del
bien y del mal.
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Esta obra se distingue también por una curiosa relación
con la paternidad y el patronímico. La escena preliminar que muestra a un
muchacho recostado bajo un árbol, a orillas del río Tormes, prefigura la
desgustación de la fruta que causa la 'caída' de Tomás Rodaja; esta no es
una 'caída' moral, sino una 'caída' fuera del lenguaje. Sin embargo, mientras
que Génesis ilustra una relación privilegiada con el Nombre-del-Padre y un
interés especial por la genealogía, El licenciado Vidriera se caracteriza por
la exculsión del nombre del padre y la negación de la paternidad y del
patronímico.
Las primeras palabras del protagonista se refieren a esta negación,
implícita en la supresión del nombre de sus padres y se su país de origen:
'del [nombre de mi patria] [...] ni el de mis padres sabrá ninguno hasta que
yo pueda honrarlos a ella y a ellos' (p.43). Esta negativa apunta
específicamente al nombre del padre, inseparable de la ley y del sistema de
descendencia, los cuales son parcialmente transmitidos en la cultura
occidental a través del patronímico. El patronímico ofrece intimaciones
precisas, en un sentido lingüístico y geográfico, acerca de la identidad del
sujeto y su relación con una comunidad. Como sugiere Guy Rosolato, el
nombre propio significa una 'especie de pertenencia anónima a una
comunidad, que se nombra a sí misma en el individuo'.
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Por lo demás, si
una de las funciones adscritas a la familia y (al apellido) es el establecimiento
de una continuidad legal y mental entre las generaciones, la negación de su
apellido, por parte del protagonista, corta de manera radical las bases de
esta continuidad.
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Esta era una práctica común en la España de la llamada
'edad conflictiva', en la que nombres y apellidos, así como topónimos,
asociados con la 'impureza de sangre' se ocultaban por temor."
Lo que más llama la atención en El licenciado Vidriera, sin embargo, es su
sistema onomástico cerrado, sistema que se contrapone a la exhuberante
proliferación de nombres de El Quijote, las Novelas ejemplares y el Persiles.
De hecho, solo cuatro nombres aparecen en esta novella: los del protagonista
(Tomás Rodaja, licenciado Vidriera, y licenciado Rueda), y el muy cervantino
del Capitán Diego de Valdivia.
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Este parco uso de nominación en El
licenciado Vidriera se contrapone a la avalancha de topónimos de la novela,
que ofrece uno de los más ricos listados de nombres de lugar de la obra
cervantina. La específica reiteración de topónimos en la narrativa subraya
la supresión del lugar de origen del protagonista y de su patronímico. El
hecho de que el muchacho dé su presunto nombre ('dijo que se llamaba
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.
Delirio y obscenidad en Cervantes Til
Tomás Rodaja') después de silenciar los de su patria y de sus padres
permite aseverar que Tomás Rodaja es un apelativo ficticio que no
corresponde al nombre propio del protagonista.
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Como Rodaja (nombre
que cubre la brecha de los orígnenes del protagonista) parece ser un
diminutivo o fragmento de Rueda (apellido asumido por Tomás después
de su cura), podemos presumir que Rueda es el verdadero patronímico al
que regresa Tomás al final de la novela.
Las asociaciones sugeridas por el significante Rodaja indican que la visión
que tiene el protagonista del mundo está y inicialmente marcada por la
fragmentación, caracterizada por la escición que dará lugar al delirio de
Vidriera. Esta escisión está prefigurada por los esfuerzos de Tomás Rodaja
de fabicarse una identidad a partir de un corte radical con sus raíces y con
su comunidad.
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Asimismo, el espectro de la pared de vidrio que separa al
licenciado de todo contacto humano emerge en los cortes semánticos y
metafóricos realizados por el nombre Rodaja (tajada, rueda pequeña, estrella
de la espuela). De esta forma, si Rodaja inaugura el corte con el país de
origen y apellido del protagonista, también anuncia la alienación que
caracteriza al licenciado Vidriera.
El texto, por tanto, está marcado por este corte, esta tajadura originaria
que invoca el nombre de Tomás Rodaja. La noción de un corte en el texto
nos lleva al episodio del membrillo que desencadena el delirio del
protagonista. Pasemos revista, entonces, a esta escena en la que el célebre
hombre de letras de Salamanca pierde su nombre (Tomás Rodaja) ante el
epíteto que designa su locura: Vidriera. Después de viajar por Italia y los
Países Bajos, Tomás regresa a Salamanca, donde finalmente se recibe con el
título de 'licenciado en leyes'. Entra en escena la 'dama del membrillo'.
Una enigmática mujer, magistralmente descrita como 'una dama de todo
rumbo y manejo', perturba con su llegada la tdiosa vida de Salamanca:
'Acudieron luego a la añagaza y reclamo todos los pájaros del lugar' (p.52).
Las metáforas pajareras subrayan el doble sentido de estas líneas. La dama
es una cortesana que atiende a una clientela selecta, una sirena que atrae
con su canto a todos los pájaros de la ciudad (no creo que sea necesario
explicar el significado del término pájaro). La dama ha recorrido Italia y
los Países Bajos, donde las huestes españolas se distinguen por sus excesos.
Picado de la curiosidad, el protagonista decide ir a 'visitarla, de cuya visita
y vista quedó ella enamorada de Tomás' (p.52).
La misteriosa mujer le ofrece su amor y sus bienes a Tomás, quien responde
a estos avances sumergiéndose más en sus estudios. 'Desdeñada y a su parecer
aborrecida' por el flemático licenciado, la enamorada busca la ayuda de
una morisca, que seguramente conoce de conjuros amorosos. Así aconsejada,
le ofrece a Tomás, 'en un membrillo toledano, unos destos que llaman
hechizos' (p.52).
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Los efectos del membrillo son extraordinarios:
Comió en tal mal punto Tomás el membrillo que al momento comenzó
a herir de pies y manos como si tuviese alferecía, y sin volver en sí se
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.
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tuvo muchas horas, al cabo de las cuales volvió como atontado, y
dijo con lengua turbada y tartamuda que un membrillo que había
comido le había muerto (pp.52-53).
Literalmente convertida en una femme fatal por este accidente, la
infortunada seductora se esfuma cuando la justicia sale a buscarla. Por su
parte, el infeliz licenciado permanece gravamente enfermo por seis meses,
'en los cuales se secó y se puso, como suele decirse, en los huesos' (p.53).
Aunque Tomás finalmente recupera su salud física, quedó, como habíamos
dicho, 'sano y loco de la más extraña locura que jamás se había visto.
Imaginóse el desdichado que era todo de vidrio' (p.53). Su delirio introduce
la segunda parte de la novella, constituida por la coleción de máximas y
apotegmas pronunciadas por Vidriera durante su vivencia de la locura.
¿Qué podemos decir entonces de la asombrosa fruta que provoca la insania
de Tomás? El membrillo es una figura polimorfa, de múltiples niveles
alegóricos, que Cervantes explota a cabalidad. Consagrada a Venus, quien
a menudo aparece con un membrillo en la mano derecha, la fruta se ofrecía
ritualmente a las novias en la Grecia Antigua.
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En la Europa del
Renacimiento, el membrillo era el símbolo por excelencia del amor y del
matrimonio: así aparece en los Emblemas de Alciato {Emblematum Libellis,
1534), y otras obras iconográficas de la época." Cervantes está claramente
consciente del simbolismo del membrillo, fruta que reaparece en su comedia
La entretenida, la cual trata de varios matrimonios frustrados.
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Como nos cuenta Covarrubias, el membrillo era también un símbolo de
los genitales femeninso: 'La etimología del membrillo tienen algunos del
diminutivo de la palabra membrum, por ciertas semejanza que tienen los
más de ellos con el miembro genital y femíneo'." El hecho que la aromática
fruta se equiparara con los genitales femeninos resulta revelador.
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Los
datos más extensos sobre el tema se deben al comentarista clásico, Juan
Goropio, citado en latín por Covarrubias, en su anterior exposición. En su
lectura de la tercera Égloga de Virgilio, al explicar el significado de la
'manzana' que Galatea le tira a su amado, Goropio aclara las conexiones
entre el membrillo y el pudendum de la mujer: '¿Acaso no vemos aquí
clarísimos indicios de que el membrillo también entre nosotros ha sido
símbolo de la misma cosa que entre los griegos, a partir de su nombre,
hasta ahora se ha llamado vile scortum [la vil piel] ?' Por ende, si scortum en
latín significa piel, pelambre o pellejo, también alude a un a prostituta, y,
por extensión, a los genitales fememinos. Las afirmaciones de que la fruta
se asemeja a los genitales femeninos, y que su nombre deriva de la palabra
latina membrum {membrum > membrillo) resultan fascinantes, ya que
membrillo literalmente significa 'pequeño miembro', así como la fruta que
en Valencia llaman 'codoño' (en inglés quince).
En España, frutas y putas aparecen a menudo asociadas, como lo confirman
varios proverbios castellanos: 'Pastel y fruta(s), manjar de puta(s)'; Año de
frutas, bueno para las putas'; 'La que del rey se hace fruta es una puta real
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.
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y una real puta'. Lozana, la célebre heroína de la Lozana andaluza,
consagra la fusión de las frutas con las aventuras eróticos y gastronómicas:
'¿Quién te hizo puta? El vino y la fruta'.
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Estas máximas quizá aclaren
la relación entre la fruta que desencadena la locura de Tomás Rodaja y la
'dama del membrillo', conexión a la cual alude implícitamente la obra
de Cervantes.
Mediante una referencia al emblema del amor y del matrimonio en la
Antigüedad, imagen revivida por la emblemática renacentista, un juego
con los símbolos y estructuras del lenguaje, Cervantes ha pintado
delicadamente una escena obscena. Esta escena hace hincapié en la presencia
alusiva del membrillo, símbolo condensado de la unión matrimonial y de
los genitales femeninos, cuya visión puede haber llevado a Tomás hasta el
delirio.
Por otro lado, los juegos lingüísticos del narrador complican
ostensiblemente el asunto: 'Comió en tan mal punto Tomás el membrillo
que al momento comenzó a herir de pies y manos como si tuviera alferecía'
(p.53). Como todos sabemos, 'comer' es un eufemismo para la cópula sexual.
El hecho que Tomás haya comido una parte sospechosa del membrillo ('en
tan mal punto'), acción que inmediatamente suscita una serie de convulsiones,
sugiere varias posibilidades en la arena sexual, entre ellas, la antigua visión
del coito como una pequeña epilepsia ('le petit mal').
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Si nada puede
determinarse claramente en esta 'escena de alcoba', una cosa resulta cierta.
El 'hechizo' que aniquila a Tomás está situado en 'tan mal punto' del
membrillo, es decir, en un stitio preciso del miembro femenino.
Es el encuentro con el membrillo el que desencadena el delirio de Tomás,
delirio que concuerda con su nueva identidad como Vidriera. De tal modo,
si el nombre de Rodaja (tajada) inaugura el corte con el país de origen y
apellido del protagonista, el epíteto Vidriera concluye la cercenadura
(cortadura), separando a Rodaja completamente de sus congéneres. El
apelativo Vidriera no solo evoca el mundo vidrioso del loco sino que pone
en escena el drama de su alienación, la vida detrás del vidrio. Como el
nombre Vidriera también alude al discurso fragmentado del loco
(recordemos que el texto, en esta parte, es el de su delirio), propongo
ahora una lectura psicoanalítica de la novela. El enfoque de Lacan sobre la
psicosis (la locura), como un desorden del significado, puede resultarnos
útil en este caso.
En un momento significativo de la vida de Tomás Rodaja, aparece
algo absolutamente extraño que produce una drástica modificación de
su universo. Esta 'cosa' que nunca había sido simbolizada y que aparece
en lo Real es el membrillo. Me refiero, desde luego, al sentido literal del
'membrillo' como 'pequeño miembro'. Es el encuentro con el órgano
femenino en sí (membrillo), así como el encuentro con el significante que
denota la carencia (membrillo), el que produce la crisis psicótica en la
protagonista. La serie de catástrofes que le ocurren al sujeto cuando es
confrontado con este símbolo justifica mi lectura de esta escena como una
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.
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choque brutal con lo Real. Lo Real no tiene mucho que ver con la
'realidad' ni con la subjetividad. Según Lacan, éste es un ámbito que cae
totalmente fuera de la dimensión significante.
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En esta aventura, Tomás
se tropieza con el símbolo que había sido originalmente cercenado de su
ser primordial, de manera que esta realidad, inicialmente expulsada de
la simbolización, reaparece en lo Real.
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Si el membrillo en tanto que
forma femenina (carencia) no había sido integrado al sistema simbólico
del sujeto, no puede retornar a su historia, definida por Lacan como el
lugar adonde retorna lo reprimido. Como significante que ha sido
substraído de las posibilidades de la palabra, es algo que no existe para el
sujeto.
21
Obviamente, el campo de lo femenino no existe para el protagonista.
Nunca existió para Tomás Rodaja antes de su encuentro con la 'dama del
membrillo' y tampoco existe después, para el licenciado Rueda. Los
paréntesis abiertos por la intrusión del membrillo en la vida del protagonista
revelan un agujero en el sistema significante del sujeto, agujero que éste
intentará llenar con su delirio ( ) > (Vidriera). Este agujero apunta al
espacio que ha quedado vacío por la carencia de un solo nombre, el Nombre-
del-Padre.
Frangois Rigolot ha sugerido, refiriéndose a la onomástica renacentista,
que ninguna época ha meditado sobre el poder de los nombres con tanta
devoción.
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Rabelais hace que su mago pronostique por onomancía (a partir
de los nombres), y Bartolomé de las Casas revela su propia versión de este
arte en su exégesis del nombre de Cristóbal Colón (1536): 'llamóse por
nombre Cristóbal, [...] que quiere decir traedor o llevador de Cristo, [...]
[porque fue] el primero que [...] metió a estas tierras [...] a nuestro
Salvador'.
2
'
La semantización del nombre propio llegó a su cúspide en el Siglo de
Oro con escritores tales como Cervantes, Quevedo, Góngora y Gracián,
entre otros
24
. 'Todo es cuestión de nombres', afirma Francisco Sánchez, El
Brócense, capturando el espíritu de su época. Esta parece ser la tesis de
Cervantes en El Quijote, cuyo primer capítulo sugiere una poética basada
en la onomástica (Quijano > Quijada > Quijote; Rocinante). La
preocupación cervantina por el significado de los nombres se evidencia en
El licenciado Vidriera, done el poblema de la locura está inserto dentro del
circuito onomástico de la novela. Cada nombre, en este relato, se presenta
como una pequeña aventura, donde sílabas juegan contra sílabas, y fonética
contra significado.
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Los nombres de El licenciado Vidriera representan así,
como en un minúsculo escenario, el drama que explora el relato.
El cuarto término, aparentemente excluido del sistema pero
continuamente presente en lo Real, es el membrillo. Como una manifestación
dramática de lo Real, el membrillo ilumina, de manera singular, la estructura
y nomenclatura de la novella. Si membrillo quiere decir 'pequeño miembro'
(o miembro acortado, recortado, o tajado), sus efectos resultan especialmente
claros en la serie de cortes (tajaduras) y segmentos que atraviesan el texto.
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.
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Podemos mencionar, por ejemplo, algunos juegos de palabras, como el
deslizamiento (y amputación) entre 'visita y vista' que lleva al lance del
membrillo, así como la proliferación de fragmentos y objetos mutliados,
como los que aparecen en la espeluznante escena de Loretto.
Sin embargo, es en el significante Rodaja mismo en el que se manifiesta
especialmente el impacto del membrillo. Más allá de la ingestión actual o
simbólica de la fruta, quisiera proponer que el nombre Rodaja preserva las
trazas del membrillo. Por ejemplo, ¿no podríamos insinuar que Rodaja es
nada menos que un miembro tajado o recortado, es decir, una especie de
'membrillo'? ¿Y que el corte o tajadura originaria (raja) está presente en
'R(od)aja'? Siguiendo el uso que hace Lacan del término 'cercenamiento'
como una traducción inicial del verwerfung de Freud (cuyo resultado es
una abolición simbólica, quisiera proponer que el significante 'Rodaja'
simboliza la operación que 'cercena la castración', vale decir, la forclusión
(foreclosure).
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El nombre de Tomás Rodaja aparece entonces como un
locus de conflictos que dramatiza la obsesión con los cortes sugerida por el
nombre Rodaja. Esta obsesión, implícita en el término 'membrillo', se refleja
en ese paradigma de fragilidad, el licenciado Vidriera.
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Terminemos por vía de Lacan. En su estudio de la psicosis, Lacan sugiere
que es la falta del Nombre-del-Padre en el lugar del Otro, la que, por el
agujero que abre en el significado, 'desata la avalancha de los retoques del
significante de donde procede el desastre creciente de lo imaginario'.
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En
la crisis psicótica, por tanto, se llega a un punto en que 'el significante y
significado se estabilizan en la metáfora delirante' (p.262). La estabilización
de la 'metáfora delirante' se alcanza, en el caso Vidriera, cuando el sujeto
se convierte en vidrio, es decir, cuando el cuerpo de Tomás Rodaja se
transforma en la vidriera que lo proteje del significante que simboliza la
castración.
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El Nombre-del-Padre tiene un lugar especial en esta constelación. Como
podemos recordar, el sistema simbólico que establece el significado descansa
sobre la 'metáfora paterna', gracias a la cual del Nombre-del-Padre,el símbolo
de la Ley, sirve de metáfora para el propio orden Simbólico.
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La Ley es
una ley de simbolización. Esto es lo que el complejo de Edipo quiere decir.
Y es un padre simbólico, un religioso de la orden de los Jerónimos, el
que reintegra al protagonista al orden Simbólico: 'Tomó a su cargo curar
a Vidriera, movido de caridad, y le curó y sanó, y volvió a su primer
juicio, entendimiento y discurso' (p.73). Es notable que el hombre que
restituye a Tomás a la razón después de sus odisea por los límites del
significado, no tenga nombre. Más significativo aún, los dos personajes
más importantes de la novella desde una perspectiva estructural (la
infortunada 'dama del membrillo' que desencadena la locura de Tomás,
y el fraile Jerónimo que lo devuelve a la cordura, no solo carecen de
identidad propia, sino que son anónimos (sin nombre). Son estos
personajes anónimos los que introducen los cortes en la narrativa, cortes
que coinciden con las conversiones onomásticas del protagonista. Si la
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'dama del membrillo' ocasiona la metamorfosis de Tomás Rodaja en
Vidriera, el hombre de la Iglesia reintegra a Tomás a su verdadero nombre,
su patronímico, Rueda. Esto nos remite al tema onomástico que inició
esta plática.
El hecho que Rodaja preceda a Rueda en el círculo que cierra la vida
del protagonista es representativo. Rodaja es una pequeña Rueda, una
tajada o fragmento de la gran Rueda que gira hasta encontrar la muerte.
Como substratum de Rodaja, Rueda es el nombre,el patronímico, que el
término Rodaja ha estado invocando y negando a la vez. El nombre del
padre (el apellido Rueda) permanece así en el horizonte, inaccesible pero
singularmente presente como apoyo simbólico de la Ley a la que el
protagonista finalmente accede al término de la novella.
Para concluir, quisiera retornar al debate contemporáneo en torno a 'la
chica del membrillo'. La imagen de la muchacha desnuda que cubre sus
pechos con dos membrillos, con su slogan: 'lo que te espera esta noche [...]
la chica del membrillo', alude, indiscutiblemente, a las fantasías que surgen
en torno al encuentro con la mujer. Por ende, en la publicidad moderna,
como en el texto de Cervantes, es una mujer anónima quien encarna los
placeres y peligros suscitados por la irrupción de lo femenino en el orden
Simbólico. El significativo nombre, Membrillos El Quijote, no solo confirma
la permanencia (y poder recóndito) de los símbolos en las culturas, sino
que representa un intuitivo homenaje a Cervantes, quien, en El licenciado
Vidriera, fue el primero en describir el tropiezo dramático con lo Real, en
este caso, un verdadero encuentro con 'la chica del membrillo'.
NOTAS
1
Diario El País, Marzo, 1993.
2
Miguel de Cervantes, El licenciado Vidriera, Novelas ejemplares, 2 vols.,
editado por Harry Sieber (Madrid: Cátedra, 1981), II, 52. Citaré por esta
edición, documentando entre paréntesis, en el texto, las páginas de la misma.
3
En su Seminario Les psychoses (1955-56) y su subsiguiente ensayo acerca
de la psicosis (1958), Lacan explica el origen de la locura a la luz de la
estructura lingüística de la mente (psiquis). Su estudio examina las teorías de
Freud sobre la psicosis a partir del análisis del 'Caso Schreber'. Véase Freud,
'Psychoanalytic Notes on an Autobiographical Account of a Case of Paranoia'
(1911) (SE 12: 3-80), en la que interpreta las memorias del Dr. jur. Daniel
Paul Schreber's Denkwürdigkeiten eines Nervenkranken [Memorias de mi
enfermedad nerviosa] (1903).
4
Casalduero.
5
Guy Rosolato, 'Du Pére', Essais sur le symbolique (Paris: Gallimard, 1969),
p.45. Las traducciones son mías.
6
Jacques Lacan, Les complexes familiaux dans la formation de l'individu
(1933; reimpresión de La famille, Encyclopédie franqaise, Paris: Navarin,
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.
Delirio y obscenidad en Cervantes 233
1984), p.14.
Véase Américo Castro, De la edad conflictiva, 2a. edn (Madrid: Taurus,
1961), pp.179-90; y España en su historia: Cristianos, moros y judíos
(Buenos Aires: Losada, 1948; Barcelona: Crítica, 1984), pp.447-606.
Michael Gerli ha sugerido que la competencia de Tomás Rodaja y su negativa
a dar su curriculum vitae revelan su pertenencia a la casta de los conversos.
Véase Henry Kamen, Inquisition and Society in Spain in the Sixteenth and
Seventeenth Centuries (Bloomington: Indiana University Press, 1985). El
patronímico se usaba para enjuiciar y exluir a ciertos individuos de las redes
socio-económicas de la España del dieciséis y diecisiete. Véase Ricardo Saez,
Autour des parentés en Espagne', en Autour des parentés ne Espagne aux
XVIe etXVIIe siécles (Paris: Publications de la Sorbonne, 1987), p. 13; y Pierre
Chaunu, 'La société en Castille au tournant du Siécle d'Or: Structures sociales
et représentations littéraires', RHES, 45 (1967), 153-74.
Véase el excelente artículo de Francisco García Lorca, 'El Licenciado Vidriera
y sus nombres', Revista Hispánica Moderna, 31 (1965), 159-68. Sobre Diego
de Valdivia, véase Jean Canavaggio, Cervantes, traducido por J.R. Jones (New
York: Norton, 1990), pp.142, 144-47. Acerca de la autobiografía en
Cervantes, véase Alien, Autobiografía y ficción: El relato del Capitán Cautivo',
Anales Cervantinos, 15 (1976), 149-55.
García Lorca, 'E/ licenciado Vidriera y sus nombres', p.163. Jacques Joset
también ha propuesto que Tomás Rodaja es un nombre ficticio, opuesto al
verdadero, Rueda. Véase 'Bipolarizaciones textuales y estructura especular
en El Licenciado Vidriera', en Cervantes: Su obra y su mundo, Actas del I
Congreso Internacional sobre Cervantes (Madrid: Edi 6, 1981), p.361.
Ruth El Saffar y, recientemente, Alban K. Forcione han sugerido que las
semillas de la enfermedad del protagonista pueden detectarse en su
personalidad desde el principio. Véase '£/ licenciado Vidriera', en From Novel
to Romance: A Study of Cervantes's Novelas Ejemplares (Baltimore: Johns
Hopkins University Press, 1974), pp.52, 56-7; y también, Forcione,
Cervantes, p.273.
Al parecer, los mejores membrillos eran los de Toledo, como lo afrima un
famoso porverbio: 'Membrillo, espada y mujer, de Toledo deben ser'. La
insigne ciudad era también conocida por sus prostitutas, famosas por sus
capacidades: 'Espada valenciana; broquel barcelonés; puta toledana; rufián
cordobés'. Existe, entonces, un parentesco especial entre la misteriosa dama
y la misterios fruta de la novela cervantina.
La fruta era tembién la 'manzana' de Dionisio, de quien aparentemente derivaba
su poder y encanto eróticos. Los griegos también creían que comer membrillos
aseguraba la concepción de hermosos niños (Angelo De Gubernatis, La
mythologie des plantes: ou, Les légendes du régne vegetal, 2 vols (Nueva
York: Arno, 1978), II, 105). El código salónico exhortaba a la novia a comer
un membrillo antes de entrar en la cámara nupcial (Plutarico, Moralia 138
D, Vida de Solón, XX).
Véase Andrea Alciato, Emblemas, Santiago Sebastián López (edición y
comentario), Aurora Egido (prólogo), Pilar Pedraza (traducción actualizada
de los Emblemas), Iconografía-15 (Madrid, Los Berrocales del Jarama: Akal,
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.
234 María Antonia Garcés
1985), pp.21-24. Hubo ¡numerables traducciones de esta obra en la
Europa renacentista. La primera versión española de la misma es la de
Bernardino Daza Pinciano, Los emblemas de Alciato traducidos en rhimas
españolas (1549). El traductor era hermano del famoso cirujano Dioniso
Daza Chacón, mencionado por Cervantes en el 'Canto de Calíope' de La
Galatea. Otras alusiones al membrillo en Cesare Rippa, Iconología (1593);
Henry Peacham, Minerva Brittana (1612).
14
Las direcciones para esta escena indican que el membrillo debe ser
calarmente visible para la audiencia. Véase también, sobre el tema, a
Fray Miguel Agustín, Libro de los Secretos de Agricultura, Casa de Campo
y Pastoril (1517; reeditado, Perpiñan: en casa de Luys Roure Librero,
1626): 'Dize Plutarco, que solo aconsejaba a las mujeres casadas, que
nunca se fuessen acostar con sus maridos, que primero no hubiessen
comido Membrillo para concebir' (p.55).
15
Véase 'membrillo', 'codón', 'jalea' y 'mermelada' en Sebastián de Covarrubias,
Tesoro de la lengua castellana o española (1611; reimpresión, Madrid:
Turner, 1984). Los dulces de membrillo también tenían, al parecer, propiedades
afrodisíacas. Entre estos, estaba el famoso 'codoñate', otro nombre para la
conserva o carne de membrillo. Véanse asimismo la lista de electuarios
(afrodisíacos) en el Libro de buen amor, entre los que surge el 'codoñante', y
la sección erótico-gastronómica que abre La lozana andaluza (1528) donde
aparecen los 'letuarios de arrope para en casa, y con miel para presentar,
como eran de membrillos' (Mamotreto II, de La Lozana Andaluza de
Francisco Delicado, editado por Claude Allaigre (Madrid: Cátedra, 1985),
pp.178-79).
16
Góngora también juega con las connotaciones sexuales de miembro >
membrillo en su poema burlesco 'Al castillo de San Cervantes' (1591): 'En
las ruinas ahora/ del sagrado Tajo, viendo/ debajo de los membrillos/ engerirse
tantos miembros' (Luis de Góngora y Argote, Romances, editado por Antonio
Carreño (Madrid: Cátedra, 1982), p.234 (romance n"34).
17
La Lozana andaluza.
18
La antigua analogía entre el coito y una convulsión epiléptica, citada por
Galeno, se deriva, al parecer, de Demócrito. Ver Galeno, On tbe Usefulness
of tbe Parts of tbe Body, traducido por Margaret Tallmadge May, 2 vols
(Ithaca: Cornell University Press, 1968), II, 640-43. La cita de Demócrito a
la que se refiere Galeno es probablemente la siguiente: 'El coito es un pequeño
ataque de apolplejía: porque el hombre sale del hombre y se separa al ser
arrancado de sí mismo con una especie de golpe'. Véase Hermán Diels y
Walther Kranz, Die Fragmente de Vorsokratiker (Berlin: Weidmann, 1951-
52), 69b. 22; citado por Thomas Laqueur, Making Sex: Body and Gender
from tbe Greeks to Freud (Cambridge: Harvard University Press, 1990),
p.46, n. 63.
19
Malcolm Bowie, Lacan (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1991),
p.94. Es la emergencia masiva de lo Real, como un choque, la que determina
la invasión psicótica. Mientras que la 'realidad' es finalmente aprehensible, lo
Real se mantiene inaprehensible, excepto en fragmentos. Elli Ragland Sullivan
define lo Real como lo que es, menos su representación, descripción o
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.
Delirio y obscenidad en Cervantes 235
interpretación. Véase Jacques Lacan and the Philosophy of Psychoanalysis
(Urbana and Chicago: The University of Illinois Press, 1986), p.188.
20
Esto quiere decir que, en la primitiva relación del sujeto con el símbolo, algo
fue 'cortado' o 'cercenado' (foreclosed) de la simbolización. Este 'algo'
es la amenaza de la castración. Lo que no fue nunca simbolizado no
reaparecerá en la historia del sujeto. En cambio, resurgirá en lo Real.
Véase Lacan, Escritos II, 148; Psychoses, pp.94-5.
21
Estos son las palabras de Freud en relación con 'El hombre de los lobos'
y la castración (SE 17: 84).
22
Citar a Rigolot.
23
Las Casas.
24
Esta tendencia, ya presente en el Libro de buen amor, con nombres como
Trotaconventos, Don Melón, y Doña Endrina, se convierte en un importante
atributo de la Tragicomedia de Calisto y Melibea ; i.e., la dulce vida de Melibea,
la pulcritud de Calisto y la doble faz de la Celestina (Caelestina (cielo) y
Scelestina (crimen)). La onomancía funciona también de manera significativa
en La lozana andaluza, como lo revelan las metamorfosis de Lozana (Aldonza
> Lozana > Vellida). Véase la Introducción de Claude Allaigre a La lozana
andaluza, pp.80-132.
25
Véase el ensayo de Pedro Salinas, 'El polvo y los nombres', Cuadernos
hispanoamericanos, II.5 (1952), 211-24.
26
El espacio de este ensayo no permite ahondra en el significado del nombre
Tomás. Tomás era uno de los apóstoles que se negó a creer en la Resurrección
hasta no haber visto por sí mismo y haber puesto sus manos en las llagas de
Cristo. Muchas pinturas muestran a Tomás metiendo sus dedos en las llagas
sangrantes del Señor. Las connotaciones sexuales de esta escena son evidentes.
En efecto, Tomás ilustra la esencia de la incredulidad frente a una carencia.
27
El proverbio 'Ver y creer como Santo Tomé o Tomás', y sus numerosas
versiones, eran consistentemente citados en manuales del dieciséis y diecisiete,
tales como Mosén Pedro Valles, Libro de refranes (Zaragoza, 1549); Francisco
del Rosal, Refranes (1560); Juan de Mal Lara, Philosophta vulgar (1568),
Sebastiáan de Horozco, Teatro universal de proverbios (1599), y Gonzalo
Correas, Vocabulario de refranes (1627). Véase 'Ver y creer' en Martínez
Kleiser, Refranero general ideológico español (Madrid: Real Academia
Española, 1953; Madrid: Hernando, 1986 [edn. facsímil, 2
a
reimpresión]),
proverbios No. 16095-99.
28
Lacan, Escritos II, 262 (Écrits, pp.577, 217); he modificado ligeramente la
traducción. El Nombre-del-Padre inaugura lo Simbólico, haciendo posible la
cadena significante. Una vez que este significante fundamental es expulsado
(forcluido), el proceso entero de significación se derrumba: 'Para que la psicosis
se desencadene, es necesario que el Nombre-del-Padre, verworfen, recusado
(forclos), es decir, sin haber llegado nunca al lugar del otro, sea llamado allí
en oposición simbólica al sujeto' ('Tratamiento posible de la psicosis', Escritos
11,262).
29
No obstante, la alucinación de Vidriera representa un intento de reconstruir
la realidad destruida al substuir metafóricamente lo que falta en el sistema
simbólico. La halucinación estaría erigiendo, de alguna manera, un simulacro
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.
236 María Antonia Garcés
de la organización edípcia (Freud, SE 12: 71).
il)
Para que el sujeto se constituya, es necesario haber adquirido lo que Lacan
llama el 'Nombre-del-Padre' (nom-du-pére), es decir, la metáfora paterna que
sostiene y funda la Ley. Lacan se refiere aquí a la Ley del sistema de
lenguaje que es correlativa con la de la 'castración simbólica': 'Es en el
nombre del padre donde tenemos que reconocer el sostén de la función
simbólica que, desde el albor de los tiempos históricos, identifica su
persona con la figuara de la ley ('Función y campo de la palabra y del
lenguaje en psicoanálisis', Escritos I, 98; Ecrits, p.67). Sobre el Nombre-
del-Padre, véase también Bice Benvenuto & Roger Kennedy, The Works
of jacques Lacan (New York: St. Martin's Press, 1986), pp.113-35; y
John P. Muller and William J. Richardson, Lacan and Language: A Reader's
Guide to Ecrits (New York: International Universities Press, 1982).
AIH. Actas XII (1995). Actas XII. AIH. Delirio y obscenidad en Cervantes: el caso ... MARIA ANTONIA GARCÉS.