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Área Derecho Empresarial
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N° 276 Primera Quincena - Abril 2013
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C o n t e n i d o
La motivación y la fundamentación en las
resoluciones judiciales
Ficha Técnica
Autor : Dr. Cristhian Northcote Sandoval
Título : La motivación y la fundamentación en
las resoluciones judiciales
Fuente : Actualidad Empresarial Nº 276 - Primera
Quincena de Abril 2013
INFORME ESPECIAL La motivación y la fundamentación en las resoluciones judiciales VIII-1
GLOSARIO EMPRESARIAL VIII-4
1. Introducción
El esquema de división de poderes del Es-
tado peruano distingue al Poder Ejecutivo,
el Poder Legislativo y al Poder Judicial.
Es a este último al que le corresponde la
facultad de administrar justicia en nombre
del Estado; es decir, la facultad de resolver
los conflictos jurídicos sobre la base de
la aplicación del ordenamiento jurídico.
Resulta entonces fundamental la labor
del Poder Judicial para el desarrollo de
nuestra sociedad, pues la administración
de justicia constituye el mecanismo por
el cual se resuelven en forma pacífica
los conflictos de la sociedad, tanto los
intereses particulares como los públicos.
La facultad de administrar justicia que
posee el Estado es ejercida a través de los
jueces y tribunales, quienes emiten decisio-
nes que ponen fin a los conflictos que se les
plantean a través de los procesos judiciales.
Estas decisiones o resoluciones judiciales
requieren cumplir algunas condiciones
para considerarse válidas y surtir efectos,
como todo acto jurídico.
Entre estos requisitos de validez se encuen-
tra la motivación y fundamentación de las
resoluciones, pues las decisiones que emiten
los jueces y tribunales deben ser acordes con
nuestro ordenamiento jurídico.
En el presente informe, analizaremos
cómo deben motivarse y fundamentarse
las resoluciones judiciales y cuáles son las
consecuencias por la falta o deficiencia de
la motivación y la fundamentación.
2. Marco legal
Los requisitos de validez de las resolu-
ciones judiciales se encuentran previstas
en el Texto Único Ordenado del Código
Procesal Civil y en la Ley Orgánica del
Poder Judicial.
3. Principios de la administra-
ción de justicia
Para comprender los efectos y las alcances
de las resoluciones judiciales, y establecer
como debe ser su fundamentación, es per-
tinente tener en cuenta los principios que
regulan de manera general la facultad de
administrar justicia por parte del Estado.
Así, en primer lugar, debemos tener en
cuenta lo que nos señala la Constitución
Política del Perú. El artículo 138º de
nuestra Carta Magna indica lo siguiente:
“Administración de Justicia. Control difuso
Artículo 138º.- La potestad de administrar
justicia emana del pueblo y se ejerce por
el Poder Judicial a través de sus órganos
jerárquicos con arreglo a la Constitución y
a las leyes.
En todo proceso, de existir incompatibilidad
entre una norma constitucional y una norma
legal, los jueces prefieren la primera. Igual-
mente, prefieren la norma legal sobre toda
otra norma de rango inferior”.
Podemos apreciar que la Constitución
establece como premisa fundamental de
la administración de justicia que los jueces
y tribunales deben pronunciarse sobre la
base de la propia Constitución y de las
leyes. Es importante este aspecto porque
el ordenamiento jurídico se constituye en
la delimitación de la fundamentación de
las resoluciones judiciales.
Pero además, la Constitución establece en
su artículo 139º una serie de principios
que deben ser observados en la adminis-
tración de justicia:
“Principios de la Administración de Justicia
Artículo 139º.- Son principios y derechos de
la función jurisdiccional:
1. La unidad y exclusividad de la función
jurisdiccional.
No existe ni puede establecerse ju-
risdicción alguna independiente, con
excepción de la militar y la arbitral.
No hay proceso judicial por comisión o
delegación.
2. La independencia en el ejercicio de la
función jurisdiccional.
Ninguna autoridad puede avocarse a
causas pendientes ante el órgano juris-
diccional ni interferir en el ejercicio de sus
funciones. Tampoco puede dejar sin efecto
resoluciones que han pasado en autoridad
de cosa juzgada, ni cortar procedimientos
en trámite, ni modificar sentencias ni
retardar su ejecución. Estas disposiciones
no afectan el derecho de gracia ni la facul-
tad de investigación del Congreso, cuyo
ejercicio no debe, sin embargo, interferir
en el procedimiento jurisdiccional ni surte
efecto jurisdiccional alguno.
3. La observancia del debido proceso y la
tutela jurisdiccional.
Ninguna persona puede ser desviada de
la jurisdicción predeterminada por la ley,
ni sometida a procedimiento distinto de
los previamente establecidos, ni juzgada
por órganos jurisdiccionales de excepción
ni por comisiones especiales creadas al
efecto, cualquiera sea su denominación.
4. La publicidad en los procesos, salvo
disposición contraria de la ley.
Los procesos judiciales por responsa-
bilidad de funcionarios públicos, y por
los delitos cometidos por medio de la
prensa y los que se refieren a derechos
fundamentales garantizados por la
Constitución, son siempre públicos.
5. La motivación escrita de las resolucio-
nes judiciales en todas las instancias,
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excepto los decretos de mero trámite,
con mención expresa de la ley aplicable
y de los fundamentos de hecho en que
se sustentan.
6. La pluralidad de la instancia.
7. La indemnización, en la forma que
determine la ley, por los errores judi-
ciales en los procesos penales y por las
detenciones arbitrarias, sin perjuicio de
la responsabilidad a que hubiere lugar.
8. El principio de no dejar de administrar
justicia por vacío o deficiencia de la ley.
En tal caso, deben aplicarse los princi-
pios generales del derecho y el derecho
consuetudinario.
9. El principio de inaplicabilidad por analo-
gía de la ley penal y de las normas que
restrinjan derechos.
10. El principio de no ser penado sin proceso
judicial.
11. La aplicación de la ley más favorable al
procesado en caso de duda o de conflic-
to entre leyes penales.
12. El principio de no ser condenado en
ausencia.
13. La prohibición de revivir procesos fe-
necidos con resolución ejecutoriada. La
amnistía, el indulto, el sobreseimiento
definitivo y la prescripción producen los
efectos de cosa juzgada.
14. El principio de no ser privado del de-
recho de defensa en ningún estado del
proceso. Toda persona será informada
inmediatamente y por escrito de la cau-
sa o las razones de su detención. Tiene
derecho a comunicarse personalmente
con un defensor de su elección y a ser
asesorada por este desde que es citada
o detenida por cualquier autoridad.
15. El principio de que toda persona debe
ser informada, inmediatamente y por
escrito, de las causas o razones de su
detención.
16. El principio de la gratuidad de la ad-
ministración de justicia y de la defensa
gratuita para las personas de escasos
recursos; y, para todos, en los casos que
la ley señala.
17. La participación popular en el nombra-
miento y en la revocación de magistra-
dos, conforme a ley.
18. La obligación del Poder Ejecutivo de
prestar la colaboración que en los pro-
cesos le sea requerida.
19. La prohibición de ejercer función judicial
por quien no ha sido nombrado en la
forma prevista por la Constitución o
la ley. Los órganos jurisdiccionales no
pueden darle posesión del cargo, bajo
responsabilidad.
20. El principio del derecho de toda perso-
na de formular análisis y críticas de las
resoluciones y sentencias judiciales, con
las limitaciones de ley.
21. El derecho de los reclusos y sentenciados
de ocupar establecimientos adecuados.
22. El principio de que el régimen peniten-
ciario tiene por objeto la reeducación,
rehabilitación y reincorporación del
penado a la sociedad”.
Todos estos principios se deben aplicar
conjuntamente con los principios esta-
blecidos en el Título Preliminar del TUO
del Código Procesal Civil:
“Título Preliminar
Derecho a la tutela jurisdiccional
efectiva.-
Artículo I.- Toda persona tiene derecho a la
tutela jurisdiccional efectiva para el ejercicio
o defensa de sus derechos o intereses, con
sujeción a un debido proceso.
Principios de Dirección e Impulso del
proceso.-
Artículo II.- La dirección del proceso está a
cargo del Juez, quien la ejerce de acuerdo a
lo dispuesto en este Código.
El Juez debe impulsar el proceso por sí
mismo, siendo responsable de cualquier
demora ocasionada por su negligencia. Están
exceptuados del impulso de oficio los casos
expresamente señalados en este Código.
Fines del proceso e integración de la
norma procesal.-
Artículo III.- El Juez deberá atender a que
la finalidad concreta del proceso es resolver
un conflicto de intereses o eliminar una in-
certidumbre, ambas con relevancia jurídica,
haciendo efectivos los derechos sustanciales,
y que su finalidad abstracta es lograr la paz
social en justicia.
En caso de vacío o defecto en las disposicio-
nes de este Código, se deberá recurrir a los
principios generales del derecho procesal y
a la doctrina y jurisprudencia correspondien-
tes, en atención a las circunstancias del caso.
Principios de Iniciativa de Parte y de
Conducta Procesal.-
Artículo IV.- El proceso se promueve sólo a
iniciativa de parte, la que invocará interés y
legitimidad para obrar. No requieren invo-
carlos el Ministerio Público, el procurador
oficioso ni quien defiende intereses difusos.
Las partes, sus representantes, sus abo-
gados y, en general, todos los partícipes
en el proceso, adecúan su conducta a los
deberes de veracidad, probidad, lealtad
y buena fe.
El Juez tiene el deber de impedir y sancionar
cualquier conducta ilícita o dilatoria.
Principios de Inmediación, Concentra-
ción, Economía y Celeridad Procesales.-
Artículo V.- Las audiencias y la actuación de
medios probatorios se realizan ante el Juez,
siendo indelegables bajo sanción de nulidad.
Se exceptúan las actuaciones procesales por
comisión.
El proceso se realiza procurando que su
desarrollo ocurra en el menor número de
actos procesales.
El Juez dirige el proceso tendiendo a una
reducción de los actos procesales, sin afectar
el carácter imperativo de las actuaciones que
lo requieran.
La actividad procesal se realiza diligente-
mente y dentro de los plazos establecidos,
debiendo el Juez, a través de los auxiliares
bajo su dirección, tomar las medidas necesa-
rias para lograr una pronta y eficaz solución
del conflicto de intereses o incertidumbre
jurídica.
Principio de Socialización del Proceso.-
Artículo VI.- El Juez debe evitar que la des-
igualdad entre las personas por razones de
sexo, raza, religión, idioma o condición so-
cial, política o económica, afecte el desarrollo
o resultado del proceso.
Juez y Derecho.-
Artículo VII.- El Juez debe aplicar el derecho
que corresponda al proceso, aunque no haya
sido invocado por las partes o lo haya sido
erróneamente. Sin embargo, no puede ir
más allá del petitorio ni fundar su decisión en
hechos diversos de los que han sido alegados
por las partes.
Principio de Gratuidad en el acceso a
la justicia.-
Artículo VIII.- El acceso al servicio de justicia
es gratuito, sin perjuicio del pago de costos,
costas y multas establecida en este Código
y disposiciones administrativas del Poder
Judicial.
Principios de Vinculación y de Forma-
lidad.-
Artículo IX.- Las normas procesales conteni-
das en este Código son de carácter impera-
tivo, salvo regulación permisiva en contrario.
Las formalidades previstas en este Código
son imperativas.
Sin embargo, el Juez adecuará su exigencia
al logro de los fines del proceso. Cuando
no se señale una formalidad específica para
la realización de un acto procesal, este se
reputará válido cualquiera sea la empleada.
Principio de Doble instancia.-
Artículo X.- El proceso tiene dos instancias,
salvo disposición legal distinta”.
De la mano con esta regulación, la Ley
Orgánica del Poder Judicial también
contiene principios que determinan los
alcances o parámetros de las resoluciones
que pueden emitir los jueces y tribunales.
Veamos sus artículos 1, 4, 6, 10, 11 y 12:
“Artículo 1.-Potestad exclusiva de admi-
nistrar justicia.
La potestad de administrar justicia emana
del pueblo y se ejerce por el Poder Judicial
a través de sus órganos jerárquicos con su-
jeción a la Constitución y a las leyes.
No existe ni puede instituirse jurisdicción
alguna independiente del Poder Judicial, con
excepción de la arbitral y la militar.
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Artículo 4.- Carácter vinculante de las
decisiones judiciales. Principios de la admi-
nistración de justicia.
Toda persona y autoridad está obligada a
acatar y dar cumplimiento a las decisiones
judiciales o de índole administrativa, emanadas
de autoridad judicial competente, en sus pro-
pios términos, sin poder calificar su contenido
o sus fundamentos, restringir sus efectos o
interpretar sus alcances, bajo la responsabilidad
civil, penal o administrativa que la ley señala.
Ninguna autoridad, cualquiera sea su rango
o denominación, fuera de la organización
jerárquica del Poder Judicial, puede avocarse
al conocimiento de causas pendientes ante el
órgano jurisdiccional. No se puede dejar sin
efecto resoluciones judiciales con autoridad
de cosa juzgada, ni modificar su contenido,
ni retardar su ejecución, ni cortar procedi-
mientos en trámite, bajo la responsabilidad
política, administrativa, civil y penal que la
ley determine en cada caso.
Esta disposición no afecta el derecho de
gracia.
Artículo 6.- Principios procesales en la
administración de justicia.
Todo proceso judicial, cualquiera sea su deno-
minación o especialidad, debe ser sustanciado
bajo los principios procesales de legalidad,
inmediación, concentración, celeridad, pre-
clusión, igualdad de las partes, oralidad y
economía procesal, dentro de los límites de
la normatividad que le sea aplicable.
Artículo 10.- Principio de Publicidad. De-
recho de análisis y crítica de las decisiones
judiciales.
Toda actuación judicial es pública, con las
excepciones que la Constitución y las leyes
autorizan.
Tienen el mismo carácter los registros,
archivos y copias de los actuados judiciales
fenecidos que se conserven, de acuerdo a
ley. Toda persona debidamente identificada
puede acceder a los mismos para solicitar su
estudio o copia certificada, con las restriccio-
nes que establece la ley.
Cualquier decisión judicial, recaída en un
proceso fenecido, puede ser objeto de
análisis y crítica, con las limitaciones que
expresamente la ley señala.
Artículo 11.- Instancia Plural.
Las resoluciones judiciales son susceptibles
de revisión, con arreglo a ley, en una ins-
tancia superior.
La interposición de un medio de impug-
nación constituye un acto voluntario del
justiciable.
Lo resuelto en segunda instancia constituye
cosa juzgada. Su impugnación sólo procede
en los casos previstos en la ley.
Artículo 12.- Motivación de Resoluciones
Todas las resoluciones, con exclusión de
las de mero trámite, son motivadas, bajo
responsabilidad, con expresión de los fun-
damentos en que se sustentan, pudiendo
estos reproducirse en todo o en parte solo
en segunda instancia, al absolver el grado”.
Es de especial importancia el artículo
12, que dispone que las resoluciones
judiciales deben ser motivadas, indican-
do la fundamentación que constituye el
sustento jurídico de la decisión. Así, este
artículo 12 nos permite también distinguir
a la motivación de la fundamentación de
las resoluciones.
4. La motivación
Tal como lo hemos señalado, debemos
distinguir a la motivación de las resolu-
ciones judiciales, de la fundamentación
de las mismas.
La motivación de las resoluciones con-
tiene el desarrollo o análisis que ha efec-
tuado el juez o tribunal sobre la materia
controvertida en el proceso. Se trata de
un desarrollo ordenado, coherente y per-
tinente de los hechos, medios probatorios
y argumentos esgrimidos por las partes
durante el proceso judicial y que, en su
conjunto, han llevado al juez a la convic-
ción sobre una u otra posición.
Recordemos que el proceso judicial puede
poner fin a la controversia a través de una
decisión sobre el fondo, pero también
puede poner fin mediante una decisión
sobre la forma del proceso, como cuando
una demanda es declarada improceden-
te, en cuyo caso no se llega a analizar el
fondo de la discusión sino solo las con-
diciones que debe cumplir la demanda
para proceder a su tramitación.
Pero incluso en esos casos, la resolución
judicial debe contener una motivación.
¿Por qué es importante la motivación de
las resoluciones judiciales?
La importancia de la motivación radica en
que cada una de las partes tienen dere-
cho, como parte de su tutela jurisdiccio-
nal, a conocer los motivos por los cuales
el juez tomó como correctos o incorrectos
sus argumentos y fundamentos; cómo
valoró sus medios probatorios y por qué
aceptó o descartó determinados hechos.
Sin esta motivación, las resoluciones judi-
ciales serían incomprensibles y dejarían a
las partes en una situación de indefensión
ante la imposibilidad de conocer por qué
se les dio o denegó sus pretensiones.
Esta motivación toma especial importancia
para aquella persona que se ve perjudicada
con el sentido de la resolución, pues aunque
también sea una irregularidad, al menos
para la parte favorecida no será de interés
impugnar la resolución. Pero para la parte
desfavorecida sí será importantísima la
posibilidad de impugnar la decisión judicial.
Pero si esta decisión no contiene una
motivación adecuada, entonces el impug-
nante no podrá determinar qué aspectos
fueron aceptados o desestimados por el
juez o tribunal.
Es importante señalar que las deficiencias
en la motivación de las resoluciones ju-
diciales pueden producirse por distintas
circunstancias como la falta de coherencia
o la omisión. Así por ejemplo, la resolución
puede contener una serie de consideracio-
nes en forma desordenada o sin conexión
lógica entre una y otra o, lo que puede ser
pero, puede tratarse de consideraciones
que no guarden relación con la materia
controvertida, es decir, que sean consi-
deraciones impertinentes con el proceso.
También es posible que el defecto en la
motivación se produzca por omisión, es
decir, cuando la resolución judicial carece
total o parcialmente de motivación. La
falta será total cuando la resolución no
contenga ningún análisis de los hechos,
medios probatorios y argumentos de las
partes. En tanto que la falta será parcial si
el juez o tribunal omite en su resolución
mencionar el sentido que le ha atribuido
a determinados medios probatorios, si los
ha desestimado o si ha rechazado algún
argumento o fundamento de las partes.
Para determinar la importancia de la mo-
tivación, conviene revisar los artículos 121
y 122 del TUO del Código Procesal Civil:
“Artículo 121.- Mediante los decretos se im-
pulsa el desarrollo del proceso, disponiendo
actos procesales de simple trámite.
Mediante los autos el Juez resuelve la admi-
sibilidad o el rechazo de la demanda o de la
reconvención, el saneamiento, interrupción,
conclusión y las formas de conclusión espe-
cial del proceso; el concesorio o denegatorio
de los medios impugnatorios, la admisión,
improcedencia o modificación de medidas
cautelares y las demás decisiones que requie-
ran motivación para su pronunciamiento.
Mediante la sentencia el Juez pone fin a la
instancia o al proceso en definitiva, pro-
nunciándose en decisión expresa, precisa
y motivada sobre la cuestión controvertida
declarando el derecho de las partes, o
excepcionalmente sobre la validez de la
relación procesal.
Contenido y suscripción de las resoluciones.-
Artículo 122.- Las resoluciones contienen:
1. La indicación del lugar y fecha en que
se expiden;
2. El número de orden que les corresponde
dentro del expediente o del cuaderno en
que se expiden;
3. La mención sucesiva de los puntos
sobre los que versa la resolución con
las consideraciones, en orden numérico
correlativo, de los fundamentos de
hecho que sustentan la decisión, y los
respectivos de derecho con la cita de
la norma o normas aplicables en cada
punto, según el mérito de lo actuado;
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1. ¿Qué es el beneficio de excusión?
El beneficio de excusión es el derecho que le asiste a un garante perso-
nal, como es el caso de un fiador, en virtud del cual puede negarse al
cumplimiento de la obligación garantizada si es que el acreedor puede
efectuar la cobranza primero contra el deudor y en tanto este tenga
patrimonio suficiente como para cubrir la obligación.
De esta manera, solo cuando el patrimonio del deudor es insuficiente
para el pago de la obligación, el acreedor podrá exigir al fiador el
cumplimiento de la fianza.
2. ¿Qué es la cesión de posición contractual?
La cesión de posición contractual es una figura por la cual una de
las partes de un contrato cede su posición a una persona distinta,
de tal forma que el contratante original sale de la relación e ingresa
en su lugar un nuevo contratante, que asume los derechos y obli-
gaciones del contrato tal cual se habrían aplicado al contratante
original.
Esta cesión requiere de la aceptación de la contraparte.
4. La expresión clara y precisa de lo que
se decide u ordena, respecto de todos
los puntos controvertidos. Si el Juez de-
negase una petición por falta de algún
requisito o por una cita errónea de la
norma aplicable a su criterio, deberá
en forma expresa indicar el requisito
faltante y la norma correspondiente;
5. El plazo para su cumplimiento, si fuera
el caso;
6. La condena en costas y costos y, si pro-
cediera, de multas; o la exoneración de
su pago; y,
7. La suscripción del Juez y del Auxiliar
jurisdiccional respectivo.
La resolución que no cumpliera con los re-
quisitos antes señalados será nula, salvo los
decretos que no requerirán de los signados
en los incisos 3., 5. y 6., y los autos del
expresado en el inciso 6.
La sentencia exigirá en su redacción la sepa-
ración de sus partes expositiva, considerativa
y resolutiva.
En primera y segunda instancias así como
en la Corte Suprema, los autos llevan media
firma y las sentencias firma completa del Juez
o Jueces, si es órgano colegiado.
Cuando los órganos jurisdiccionales cole-
giados expidan autos, solo será necesaria la
conformidad y firma del número de miem-
bros que hagan mayoría relativa.
Los decretos son expedidos por los auxiliares
jurisdiccionales respectivos y serán suscritos
con su firma completa, salvo aquellos que se
expidan por el Juez dentro de las audiencias”.
Tal como lo indica el artículo 121°, las
resoluciones judiciales deben contener
decisiones expresas, precisas y motivadas.
Y tal como lo indica el artículo 122°,
cuando la resolución judicial no contenga
los requisitos detallados en él, correspon-
de declarar la nulidad de la resolución.
Veamos cómo se diferencia la fundamen-
tación de la motivación de las resolucio-
nes judiciales.
5. La fundamentación
Mientras la motivación constituye el de-
sarrollo y análisis de los hechos, medios
de prueba y argumentos de las partes, la
fundamentación constituye la expresión
clara de las normas legales, doctrina y
demás fuentes del Derecho en las que
se haya basado el juez o el tribunal para
adoptar su decisión.
En efecto, como sabemos, en el Perú
la administración de justicia está sujeta
al ordenamiento jurídico, conformado
por la Constitución y las normas legales
vigentes, la jurisprudencia, la doctrina y
las costumbres, todas fuentes de Derecho.
Es importante tomar en cuenta aquí las
disposiciones contenidas en el Título
Preliminar del Código Civil, con respecto
a la administración de justicia:
“Aplicación de norma pertinente por el juez
Artículo VII.- Los jueces tienen la obligación
de aplicar la norma jurídica pertinente, aun-
que no haya sido invocada en la demanda.
Obligación de suplir los defectos o deficien-
cias de la ley
Artículo VIII.- Los jueces no pueden dejar de
administrar justicia por defecto o deficiencia
de la ley. En tales casos, deben aplicar los
principios generales del derecho y, preferente-
mente, los que inspiran el derecho peruano”.
Como se puede observar, las normas
que regulan la administración de justicia
requieren una fundamentación jurídica
para las resoluciones judiciales. No basta
entonces con la motivación del juez, que
debe ser ordenada, pertinente y coherente,
sino que, además, la decisión debe ser
acorde con nuestro ordenamiento jurídico.
Más aún, las normas del Código Civil, que
son congruentes con la Constitución y el
resto del ordenamiento jurídico, prevén
que ante la falta o deficiencia de las normas
legales, los jueces y tribunales no pueden
abstenerse de administrar justicia, sino que
deben recurrir a los principios generales del
Derecho y a otras fuentes, como la jurispru-
dencia, la doctrina e incluso la costumbre.
Nótese que incluso el artículo VII del
Título Preliminar del Código Civil señala
que los jueces y tribunales deben aplicar
la norma pertinente al caso, aún cuando
no haya sido invocada por las partes.
No debe confundirse esta obligación con
los excesos que pueden cometer los jueces
y tribunales al pronunciarse sobre preten-
siones no solicitadas por las partes o al
aplicar normas impertinentes o incorrectas
con respecto a la materia controvertida.
Así, el artículo VII del TUO del Código
Procesal Civil precisar que los jueces y
tribunales no podrán pronunciarse más
allá del contenido del petitorio ni sobre
la base de hechos distintos a los alegados
por las partes.
¿Pero qué ocurre cuando la resolución
judicial se fundamenta en normas legales
impertinentes o incorrectas?
En primer lugar, esta circunstancia daría
lugar a la impugnación de la resolución a fin
de que sea revocada y que el superior jerár-
quico corrija su sentido y fundamentación.
Pero además, la fundamentación indebi-
da de una resolución judicial puede con-
figurar el delito de prevaricato tipificado
en nuestro Código Penal:
“Artículo 418.- Prevaricato
El Juez o el Fiscal que dicta resolución o emite
dictamen, manifiestamente contrarios al
texto expreso y claro de la ley, o cita pruebas
inexistentes o hechos falsos, o se apoya en
leyes supuestas o derogadas, será reprimido
con pena privativa de libertad no menor de
tres ni mayor de cinco años”.
Se trata pues de circunstancias sumamente
graves y cuyos efectos no se limitan a la
posibilidad de cuestionar la resolución ju-
dicial dentro del propio proceso, sino que
pueden dar lugar a la sanción penal contra
el juez o jueces responsables de la decisión.
6. Conclusiones
Hemos revisado los principios y normas
legales que regulan los requisitos de
motivación y fundamentación de las re-
soluciones judiciales. Así, hemos podido
apreciar la importancia de estas condi-
ciones, a fin de que la administración de
justicia sea una facultad ejercida por los
jueces y tribunales en forma responsable
y que garanticen una tutela efectiva para
las personas, sin caer en excesos ni irre-
gularidades.
La falta de motivación y fundamentación
de las resoluciones judiciales originará,
como ya hemos visto, el derecho a impug-
nar tales resoluciones e, incluso, la posibili-
dad de denunciar el delito de prevaricato.