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Universidad Del Valle

Luz Angela Espinosa C. 1131030
Libertad de Prensa y Discurso de Poder Durante la Revolución Mexicana.
En la primera mitad del siglo XIX la prensa mexicana se desarrolló con amplitud bajo la
sombra de los partidos políticos y los principios ideológicos revolucionarios, ésta expresó
sin duda, discursos de poder encaminados a legitimar y sancionar el accionar político de las
facciones que disputaban el control de poder político durante este contexto histórico. Así
mismo, su libertad de expresión estuvo de forma permanente rodeada a la voluntad del
gobierno en turno. En este orden de ideas, se puede afirmar que:
La prensa fue un instrumento clave para la difusión de los principios liberales y un arma de combate,
tanto frente al proyecto alternativo defendido por las corrientes conservadoras católicas, como entre
las diferentes facciones del liberalismo mismo. Los grandes movimientos sociales, la Reforma y la
Revolución Mexicana fueron, en cierta forma, fruto de sus esfuerzos. (Perez-Rayòn, pág. 146 )
Por tanto, partiendo desde este postulado surge las cuestiones sobre el manejo de la prensa
y cómo ésta fue utilizada o manipulada por los gobiernos predecesores que llevaron a la
Revolución Mexicana como portadora de discursos de poder, más exactamente en el
Porfiriato, el Maderismo y el gobierno de Huertas.
Entonces el propósito será denotar hasta que punto hubo durante los periodos antes
mencionados una libertad de prensa atada a un discurso de poder, así como su tipología
arraigada en lo social, político y cultural; con el propósito de comprender, cómo las
dinámicas del control y difusión contribuye a una formación del imaginario de Estado-
Nación.
Por consiguiente, se puede advertir en primera instancia que durante el porfiriato la
existencia de un periodismo de oposición, vigilante y extraordinariamente combativo que
junto con la oposición parlamentaria, la cual había mantenido un clima revolucionario. En
este periodo (porfiriato) la prensa burocratizada como instrumento del grupo liberal en el
poder -que pronto demostró sus tendencias conservadoras-, se destinó a sostener la
ideología oficial, identificada con los intereses de la nueva burguesía y de los elementos
feudales que habían logrado flotar en la corriente de la reforma. En este caso, la prensa
tendría una función limitante al alejar al pueblo de las ideas revolucionarias, ósea, a través
de un discurso contrarrevolucionario, la prensa enunció y colaboró con el gobierno y con
su idea de regeneración de los grupos disidentes que ya se venían fomentando. Mientras
que hacia 1885, aparece El Hijo del Ahuizote, semanario con caricaturas fundado por
Daniel Cabrera, quien expresa su amargura por haber apoyado las revueltas militaristas de
Porfirio Díaz.
Como éste, fueron muchos quienes desertaron de las ideas de Díaz por su falta de criterio,
ya que una vez en el poder, se volvió autoritario, controvirtiendo así la ideología
revolucionaria con la que había llegado al poder; en otras palabras, gobernó con principios
diferentes a los propuestos en un inicio en su carrera hacia el poder político. Por lo tanto,
esto llevará a migraciones masivas, por un lado se presentó el fenómeno de periodistas
desterrados o amedrentados por la fuerza pública, considerados como delincuentes
comunes a quienes se les llego a dar hasta doce meses de cárcel. Una vez cumplían con
esto, el mismo gobierno les rectificaba su silencio con trabajo; sin embargo, quienes
siguieron en la lucha por sostener una prensa independiente lograron establecer sindicatos
obreros, y así como los sucedido durante la Revolución Francesa donde los folletos y los
panfletos fueron utilizados para alentar a las masas, para el caso de México a través de
folletos se criticó las reformas porfiristas sobre el capital extranjero y la mala manipulación
de los recursos que se estaba dando en México para ese entonces; de igual forma respecto a
la inconforme abatida de la opinión pública de forma de forma violenta por el gobierno que
buscaba dominar los discursos letrados, se establecen pequeños periódicos de estudiantes
hacia el periodo de 1893. Hacia 1908 con la prensa prerrevolucionaria, el periodista
norteamericano James Creelman realiza una entrevista a Porfirio Díaz en la que el
presidente declara que México estaba preparado para la democracia. (Turner, 1998).
La prensa del porfirismo fue parte importante del acontecer político de la época, si bien hubo
periódicos y periodistas oficiales que tras el "embute" y el financiamiento a sus diarios - El Imparcial
y El Diario - dieron a conocer la singular construcción de don Porfirio; también coexistió la prensa
opositora que enfrentó a científicos y positivistas, y a Limantour y los revistas,

amén de un grupo de
periodistas opositores que, al enfrentarlo, experimentan la dura mano de Díaz, como Heriberto Frías
y Carlos Roumagnac. La llegada del nuevo siglo, y la posterior demanda de apertura democrática,
forzó a la administración de Díaz a endurecer su postura obligando a callar a varios profesionales de
la pluma, tras negarse a cantarlas a la gran obra del general. (Mendez).
Mientras tanto con la llegada de Madero al poder (1911-1913), se da una prensa crítica
respecto a este nuevo gobierno porque no prosiguió con el auxilio que le daba a la prensa
oficialista, por su parte el presidente Madero a diferencia de Porfirio Díaz, dio libertad para
que la prensa independentista expresara sus ideas sin ningún tipo de control ni censura.
Como oposición uno de los periódicos característicos fue el “Mañana” que según el diario
católico El País, estaba dirigido a las clases ilustradas y acomodadas de la sociedad:
Es periódico aristocrático, así por su estilo como por sus ideas; va con la última moda y viste frac y
corbata blanca; piensa que lo popular, en el sentido de plebeyo, es lo malo, y si nos expusiera con
sinceridad su programa político, diría que el gobierno debe residir en las clases superiores por la
inteligencia y por la posición social [...] es un gentleman que estornuda y hace muecas", que alegaba
que ninguna revolución es buena para México, que es ineficaz la democracia y que sólo conviene la
dictadura al estilo porfirista. (País, 1912)
Uno de los periodistas de la época apuntó que El Mañana pretendió "la conquista del éxito
intelectual, político e industrial", y en febrero de 1913, con el cierre de este periódico,
"llegó a ser, por su elevado precio, artículo que sólo estuvo al alcance de un determinado
grupo social y fue por eso que la gran masa de sus lectores estuvo compuesta de la clase
culta, de los hombres que piensan." (Mañana, 1913). La arraigada forma de establecer el
poder y la cultura para unos pocos, es evidente hacia el Maderismo por parte de quienes
apoyaban a Díaz, pero no era algo solamente político era una diplomacia para conservar un
modus operandi en lo que se estaba monopolizando con ayuda del capital extranjero y el
sincretismo cultural heredado.
Por su parte en el gobierno de Huertas, al llegar al poder de forma ilegitima mas no ilegal
se ve rodeada su situación por boletines diarios de su incursión para llegar al poder y
derrocar a Madero.
El primer manifiesto de Huerta, ya como presidente interino, lo emite a través del Diario oficial el 19 de
febrero de 1913, en que establece que la situación de la capital de la Republica ha obligado al ejercito a
reunirse para lograr la salvación de la Patria y, como consecuencia, la Nación puede estar tranquila. Afirma
que todas las libertades quedan aseguradas, anuncia plenas garantías a los nacionales t extranjeros, ofreciendo
que quedara debidamente organizada la situación legal. Invito a todos los bandos revolucionarios a unirse con
el gobierno para consolidar la paz nacional. (Rosendo Bolivar, pág. 118).



Con esto se ve el ánimo populista y pacificador de Huerta, recibió pocas críticas durante su
gobierno por parte de una revista positivista, entre sus propuestas pacificadora logro que
las ideas nacionales tuvieran un color un tanto rosa para el gobierno y grisáceo para los
individuos que conforman la naciente nación, así pues la prensa seria más un negocio
silenciador de la opinión pública popular y revive con halago cada acción llevada acabado
por el gobierno.
La prensa es entonces un mecanismo de poder en el sentido que logra en cada gobierno
establecer diferentes formas de manejo, pero no es estática; logra llegar a tal punto en el
que es una prensa constituyente donde la voz del pueblo va a estar muy por debajo de los
proyectos del gobierno. Así entonces se establece en un principio una prensa revolucionaria
por parte de la oposición quienes verán en la caricatura una forma de manifestación, en la
cual las palabras sobran; las imágenes hablan por sí solas, y conservadora por parte del
porfiriato con unas ideas nacionalistas y patrióticas muy marcadas donde la oposición para
poder seguir redactando debió, si quería seguir redactando debía hacerlo a favor del
gobierno porfirista; en un segundo lugar se da una prensa satírica idealizada en
establecimiento del antiguo régimen de Porfirio Díaz, y la cual llego a dar voto a la prensa
popular pero fueron estas mismas ideas que llevaron a dar fin al gobierno Maderista y por
ultimo una prensa constitucional bajo el abrigo del gobierno complaciendo y siendo
propagandista en las ideas de Huertas, silenciando la opinión publica .
Con estas caracterizaciones, la prensa como factor en lo social, político cultural permitió la
manifestación y reunión de grupos, en los cuales quienes sabían leer tenían la capacidad de
mostrar a quienes no lo hacían las diarias publicaciones, la accesibilidad de la prensa es
entonces mucho más práctica.
El concepto del ciudadano en la construcción de la nación está estrechamente ligado con
la noción de vecindad, es decir, una concepción esencialmente territorial y jurídica de la
identidad, ligada a los valores de las culturas locales, a la comunidad en la cual el sujeto
trabaja y ejerce una acción política, social y cultural.
La unión de entre vecindad y ciudadanía permite conciliar el concepto de soberanía popular
y la supervivencia de una estructura social y jerárquica que asegura de esta manera una
cierta continuidad en las instituciones representativas provinciales, federales o nacionales.
En las practicas discursivas llevadas a cabo por los gobernantes y su propósito, se puede ver
el reflejo de una “ Ciudad Letrada” donde a través de rituales de incorporación,
reconocimiento o exclusión, ceremonias de fundación o tomas de posesión, etc. representan
el imaginario de un Estado- Nación llevado a cabo por un orden letrado que representa el
centro de un orden social, así pues la emergencia de una nueva época, marcada por la
emergencia de nuevos actores sociales, cambiará las relaciones entre letra y poder. Un
sector recientemente incorporado a la letra desafía el poder: la incipiente clase media.
La democratización de la educación, acompañada del Modernización y la urbanización,
había producido cambios sustanciales en las profesiones del intelectual. El viejo letrado
devenido escritor pasará a formar parte de editoriales, trabajará en el periodismo o se
aproximará a la escritura en producciones culturales independientes.











Bibliografía

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DEL SI GL XI X. En: La república de las letras: Publicaciones periódicas y otros
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http://diegobenitezcolin.blogspot.com/2012/05/la-prensa-durante-el-porfiriato.html],
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 DABOVE, Juan P.“CI UDAD LETRADA” En: Diccionario de estudios culturales
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México, Siglo XXI editores. 2009.