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ACNÉ

El acné es la enfermedad de la piel más frecuente. A casi todo el mundo le ha salido alguna
vez algún grano al inicio de la pubertad. Este tipo común de acné comienza generalmente
durante la adolescencia y, en la mayoría de los casos, desaparece por sí sola cuando uno
llega a la treintena.
Los granos, las pápulas y las pústulas, típicos del acné, se forman cuando las glándulas sebáceas
de la piel están infectadas. Los chicos se ven afectados con mayor frecuencia y más intensamente
que las chicas. Esto se debe a que el acné se produce sobre todo por los cambios hormonales,
principalmente, por las hormonas sexuales masculinas (andrógenos).
El acné se manifiesta sobre todo en la cara, en la nuca y en el escote. Según el tipo de acné,
también puede producirse en la espalda, las axilas y en las zonas genitales, nalgas e ingles. Se
diferencian tres tipos de acné, dependiendo de la causa, el tipo o de la gravedad de las impurezas
de la piel.

La forma más frecuente de acné es el acné común (acne vulgaris). Esta forma aparece casi
siempre al principio de la pubertad y puede manifestarse de las siguientes maneras:

 El acné aparece sobre todo en forma de espinillas (llamado acne comedonica).
 El acné presenta sobre todo pápulas y pústulas infectadas (llamado acne papulopustulosa).
 El acné se exterioriza con grandes lesiones nodulares inflamadas, abscesos, costras y cicatrices
(acne conglobata; a veces evoluciona gravemente y aparece fiebre y artitis acne fulminans).

La mayoría de las veces, la forma más grave de acné (acne inversa) se establece en
adolescentes después de la pubertad y en hombres jóvenes. Aparece sobre todo en las partes
cutáneas donde hay rozamiento de la piel (por ejemplo, en la zona anal, axilar, nalgas y pecho de
la mujer). Esta forma está relacionada también con el consumo de nicotina. Aparte de ésta,
hay otras formas de acné que reciben el nombre de su factor desencadenante o de la edad en la
que aparece, por ejemplo:

 El acné provocado por productos cosméticos y pomadas (acne cosmetica)
 El acné causado por productos químicos, como el cloro, yodo o el alquitrán (acne venenata)
 El acné desencadenado por medicamentos (acne medicamentosa)
 El acné producido por radiación UV (acne aestivalis o acne mallorca)
 El acné en recién nacidos (acne neonatorum)

Igualmente, el acné puede crearse o agravarse también con la ingestión de ciertos alimentos, por
ejemplo, el chocolate, la miel, la mermelada y otros alimentos dulces, así como con el elevado
consumo de leche (de vaca). Estos pueden provocar una modificación de la concentración de
insulina en sangre,distribución de insulina, lo que a su vez empeora la piel.
El tratamiento del acné lleva su tiempo. En cierta medida, los afectados pueden comenzar
ocupándose de la higiene y del cuidado de su piel. Sin embargo, existen aparte otros tipos de
productos contra el acné, prescritos por el médico, por ejemplo, en forma de pomadas o de
medicamentos.
Acné: Definición
Por definición, el término de acné se relaciona con una enfermedad de la piel, generalmente
inocua, que suele aparecer en la adolescencia y en la que se crean granos, pústulas y espinillas
(comedones). Dicha enfermedad resulta de una secreción exagerada por parte de las glándulas
sebáceas, por la que éstas se obstruyen y consecuentemente se inflaman.
Formas de acné
El acné se manifiesta de distintas formas, las cuales se clasifican según la causa de la aparición, el
tipo de impurezas y la gravedad de éstas. Las formas principales son:
 Acne vulgaris: es el acné más común. Su aparición suele ser al inicio de la pubertad y
desaparece por sí sola en jóvenes adultos. Se exterioriza de diferentes maneras:
 Acne comedonica: principalmente con espinilla (comedones).
 Acne papulopustulosa: principalmente con pápulas y pústulas inflamadas.
 Acne conglobata: con grandes lesiones nodulares inflamadas, abscesos, costras y
cicatrices (Acne fulminans: grave evolución con fiebre y artritis).
 Acne inversa: se trata de la forma más grave de acné, principalmente en las zonas en las que
hay rozamiento de la piel (por ejemplo, en la zona anal, axilar, nalgas y pecho de la mujer); a
menudo está relacionado con el consumo de nicotina).
 Acne cosmetica: acné provocado por productos cosméticos y pomadas.
 Acne venenata: acné causado por productos químicos, como el cloro, yodo o alquitrán.
 Acne medicamentosa: acné desencadenado por medicamentos, por ejemplo, mediante
preparados de cortisona (acné esteroideo).
 Acne aestivalis: acné provocado por la radicación UV (llamado acné mallorca).
 Acne neonatorum: acné en recién nacidos.

Causas
Las causas del acné dependen a la vez de factores intrínsecos yextrínsecos. A menudo, lo que
desencadena el acné es uncambio hormonal. Los andrógenos (hormona sexual masculina)
activan la producción de granos y de otras impurezas de la piel, mientras que los estrógenos
(hormona sexual femenina) ayudan a que se mejore la enfermedad cutánea. Los periodos en los
que más se produce una alteración hormonal son esencialmente la pubertad, el embarazo o el
momento de la menstruación.
Los andrógenos, que desempeñan una influencia importante en la glándula sebácea de la piel, son
los responsables de crear el acné. Las glándulas sebáceas producen una secreción de grasa, el
sebo, el cual mantiene el pelo y la piel suaves. Los andrógenos provocan la secreción de grasa. La
exagerada secreción hace que las glándulas se obstruyan. En cuanto las bacterias llegan a
asentarse, las glándulas obstruidas suele infectarse. Ésta es la causa del típico grano de acné.
Asimismo, puede haber una predisposición genética entre las causas de la formación de acné.
Los posibles factores desencadenantes son:
 Productos cosméticos (acne cosmetica).
 Medicamentos, en concreto, determinados productos dentro de su contenido, por ejemplo,
cortisona (acne medicamentosa).
 Consumo de nicotina (fumar está a menudo relacionado con el acne inversa)
 Tensiones psíquicas y estrés.
En la actualidad, los factores alimenticios ya se consideran también como causas extrínsecas del
acné (acne alimentaris). Una alimentación alta en glucemia (incluida en el chocolate, la miel, la
mermelada, entre otros), provoca un aumento insulínico, el cual, a su vez, empeora el estado de la
piel. Ocurre lo mismo con el consumo elevado de leche (de vaca) y de productos lácteos.
Por lo contrario, aún no se ha demostrado que la falta de higiene o la contaminación
medioambiental puedan ser igualmente causas del acné.
Acné: Diagnóstico
Para diagnosticar el acné suele bastar con ver el estado de lapiel. Los granos y espinillas
(comedones) típicos, las pápulas y pústulas, así como la piel grasa son bastante concluyentes,
sobre todo cuando el afectado es un adolescente en plena pubertad.
Cuando el acné es grave, suele ser muy recomendable descartar la existencia de bacterias en las
pápulas y pústulas con un simple frotis para el diagnóstico.
Aparte de los medicamentos o productos cosméticos, puede haber más causas que determinen la
impureza de la piel. Durante el diagnóstico habría que descartar, por lo tanto, otras formas
diferentes alacne vulgaris. Aquí es importante analizar el cuerpo entero de la persona afectada, así
como las enfermedades generales (sobre todo las alteraciones hormonales y metabólicas) que
padece.

Acné: Prevención
El acné sólo puede prevenirse de manera muy limitada. Por un lado, normalmente, las causas
intrínsecas de la formación de granos y espinillas (comedones) no pueden prevenirse. Sin
embargo, para lograr una piel saludable sí se recomienda cuidarla y limpiarla en profundidad. Lo
más adecuado es el uso de jabones saludables para la piel, pH neutros, sin perfumes ni aditivos.
Después de limpiar la piel, aplique una crema hidratante a base de agua, ya que las cremas y
lociones grasas y oleaginosas pueden obstruir los poros de la piel. También es importante fijarse si
los productos cosméticos y los protectores solares son compatibles con su piel.
Se recomienda prestar atención a las necesidades de cada piel, con el fin de poder tratar mejor la
aparición del acné y a prevenir los problemas cutáneos en general. El exceso del sol, frío, pero
también del calor (por ejemplo el aire de la calefacción) puede irritar la piel. En el caso de que le
aparezca un grano o una espinilla en la piel, es importante que no lo reviente, ya que éste puede
infectarse y dejar cicatriz.
Por otro lado, algunas formas de acné se producen por factores extrínsecos. Por
ejemplo, fumar puede aumentar considerablemente el riesgo de desarrollar un acné grave con
grandes alteraciones de la piel en la zona anal, axilar, ingle o pecho de la mujer (acne inversa). En
consecuencia, renunciar a la nicotina es una medida eficaz para prevenir esta enfermedad de la
piel. Otro factor que puede facilitar la formación o el empeoramiento del acné es el consumo de
leche o de los llamados alimentos de alto índice glucémico, como el chocolate, la miel, la
mermelada y otros productos dulces. Por lo tanto, es recomendable adoptar
una alimentación adecuada.


HERPES ZÓSTER (CULEBRILLA)

No hay herpes zóster sin varicela: solo las personas que han padecido varicela en el pasado
(en ocasiones de forma inadvertida) pueden desarrollar este tipo de herpes.
Al igual que en el caso de la varicela, el herpes zóster está causado por un virus específico
denominado varicela zóster, que suele causar varicela en la infancia. Una vez superada esta
enfermedad infantil, el virus permanece en el cuerpo, latente en algunas células nerviosas de la
médula espinal. Determinadas circunstancias pueden causar su reactivación y la aparición
del herpes zóster. En la mayoría de los casos, este fenómeno se produce en personas de más de
40 años de edad.
Herpes zóster

El herpes zóster es una enfermedad de la piel producida por el virus de la varicela. En la mayoría
de los casos, el herpes zóster afecta a personas con una edad superior a los 45 años. La máxima
incidencia se registra en personas de entre 60 y 70 años.
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Un signo característico de un herpes zóster es una erupción cutánea. A diferencia de la varicela,
que se manifiesta en todo el cuerpo, los síntomas del herpes zóster solo suelen manifestarse en un
lado del cuerpo y en una zona limitada: a lo largo de los nervios en los que el virus había estado
latente hasta el momento. Por lo general, este tipo de herpes afecta a la piel del tórax y el
abdomen. La erupción suele iniciarse en la columna vertebral y se extiende después en forma de
culebra (de ahí la denominación popular “culebrilla”) hacia la zona anterior del cuerpo, como un
cinturón. La piel se inflama, adquiere un color rojizo y aparecen pequeñas ampollas superficiales.
Por norma general, el herpes zóster evoluciona con rapidez y se cura al cabo de un máximo de
cuatro semanas. Sin embargo, en personas de edad avanzada o con el sistema inmunitario
debilitado pueden surgir complicaciones.

Si detecta cualquier síntoma de herpes zóster, acuda a su médico de inmediato, ya que, por lo
general, cuanto antes se administran medicamentos adecuados, más rápidamente remiten los
síntomas

DEFINICION
La culebrilla (también denominada herpes zóster o simplemente zóster) es una enfermedad
dermatológica que surge como consecuencia tardía de la infección por el agente patógeno de la
varicela, el virus varicela zóster.

Varicela:

Esto significa que solo se puede desarrollar un herpes zóster si en el pasado (normalmente en la
infancia) se padeció varicela. ¿Cuál es el motivo? El virus varicela zóster puede sobrevivir en
determinadas células nerviosas una vez superada la varicela. Si el virus se reactiva debido a
ciertas circunstancias, el portador del virus no vuelve a enfermar de varicela, sino de herpes zóster
(fenómeno que se denomina infección secundaria).

La denominación popular “culebrilla” deriva de los síntomas típicos de esta enfermedad: aparece
una erupción cutánea en forma de ampollas del tamaño de la cabeza de un alfiler sobre
la piel enrojecida, que normalmente se extiende por el cuerpo en forma de culebra desde la
columna vertebral y a lo largo del nervio infectado, simulando un cinturón y sin pasar la línea media
del cuerpo.
El herpes zóster es menos contagioso que la varicela. Una vez formada la costra de las ampollas,
deja de existir riesgo de contagio.
Incidencia
Cada año aproximadamente 400 de cada 100.000 personas padecen el herpes zóster, la mayoría
con una edad superior a 45 años. La máxima incidencia de esta enfermedad viral se registra en
personas de 60 a 70 años de edad y en personas con el sistema inmunitario debilitado (por
ejemplo, a causa de enfermedades crónicas, infección por VIH o cáncer).
Sin embargo, aunque de forma poco frecuente, el herpes zóster también puede afectar a niños,
jóvenes y adultos jóvenes con un sistema inmunitario sano. Aunque depende de las características
de cada población (edad media o población vacunada, por ejemplo) se estima que una de cada
cuatro o cinco personas lo padecerá a lo largo de su vida.

CAUSAS

El causante de la culebrilla o herpes zóster es el mismo virus que causa la varicela, el denominado
virus de la varicela o virus varicela zóster (VVZ). Este virus pertenece al grupo de los virus del
herpes. Los médicos también denominan herpesvirus humano tipo 3 (HHV 3) a este agente
patógeno de la varicela y el herpes zóster.

Cuando una persona, generalmente durante la infancia, entra en contacto con el agente patógeno
de la varicela y el herpes zóster, lo primero que causa el virus es una infección de varicela. A
continuación, se expande a lo largo de las fibras nerviosas hasta determinados ganglios nerviosos
de la columna vertebral (los denominados ganglios espinales). El virus varicela zóster también
puede penetrar en el cerebro y en los ganglios nerviosos que allí se encuentran (ganglios
cerebrales). Puede anidar en dichos ganglios nerviosos y permanecer latente toda la vida sin
provocar necesariamente la enfermedad.

Sin embargo, determinadas circunstancias pueden reactivar este virus latente y dar lugar al herpes
zóster. Hasta la fecha, no se ha podido determinar con claridad por qué o cómo se produce dicha
reactivación. No obstante, se ha observado que las personas con un sistema inmunitario alterado
(por ejemplo, en caso de padecer una infección por VIH o casos de cáncer) son especialmente
proclives a desarrollar el herpes zóster.

Asimismo, existen determinados medicamentos que pueden desencadenar la aparición del herpes
zóster. Es el caso de los denominados bloqueadores del factor de necrosis tumoral (TNF), que se
utilizan en tratamientos de enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide y que favorecen la
aparición del herpes zóster. Además, el herpes zóster se da más a menudo en determinadas
familias, lo cual indica un carácter hereditario. El estrés agudo y el estrés psicológico son otras de
las posibles causas del herpes zóster, así como una nueva infección causada por el patógeno de
la varicela.
Transmisión
El herpes zóster, contrariamente de lo que sucede con la varicela, es poco contagioso: los virus
que causan el herpes zóster (virus de la varicela o varicela zóster) solo se transmiten a través del
líquido de las ampollas que se forman, lo que se conoce como infección por contacto. La
transmisión del virus contenido en el líquido de las ampollas solo puede afectar a personas que
nunca hayan padecido la varicela, es decir, que no tenga el virus en su organismo. Sin embargo, la
primera infección por el virusvaricela zóster nunca da lugar al herpes zóster, ni siquiera cuando
los patógenos provienen de las ampollas del herpes zóster: las personas así infectadas desarrollan
la varicela. Por el contrario, elherpes zóster no representa peligro alguno de contagio para las
personas que ya han padecido la varicela.

Incluso en el caso de que la madre padezca herpes zóster durante el embarazo, no existe riesgo
alguno para el feto. Sin embargo, la transmisión del virus de la varicela por el líquido de las
ampollas del herpes zóster sí que puede llegar a ser un problema si la embarazada no es inmune,
es decir, si no ha sido vacunada y si aún no ha padecido la varicela, ya que, si la futura mamá
desarrolla una infección de varicela, en casos excepcionales podría transmitir el virus al feto a
través de la placenta. Asimismo, una infección de varicela de la madre justo antes o después
del parto puede representar un riesgo grave para la salud del neonato. Por eso, se recomienda que
las personas que padezcan herpes zóster eviten mantener un contacto directo con mujeres
embarazadas. Una vez formada la costra de las ampollas, deja de existir riesgo de contagio.

Síntomas
Los síntomas característicos del herpes zóster se presentan en lapiel. En las personas que han
padecido una infección por varicela, el virus (varicela zóster) permanece latente en los nervios y,
tras reactivarse, suele causar una erupción cutánea (a menudo en forma de culebra). Al contrario
que en la varicela, que afecta a todo el cuerpo, los síntomas del herpes zóster están claramente
delimitados: la erupción solo se manifiesta en un lado del cuerpo (derecho o izquierdo), en la zona
del nervio espinal o craneal afectados. Son raros los casos en los que no aparecen estas
alteraciones en la piel; en estos casos el término médico empleado es zoster sine herpete.

El primer síntoma de un herpes zóster es el malestar general: el enfermo se siente cansado y
presenta algo de fiebre. Tras dos o tres días aparecen dolores y picores más fuertes,
acompañados de alteraciones de la sensibilidad en las zonas asociadas al nervio afectado. Poco
después se produce una hinchazón rojiza en esta zona y se forman nódulos en forma de racimo.
Posteriormente, se transforman en vesículas que pueden tener desde el tamaño de la cabeza de
un alfiler hasta el de un guisante. Estas vesículas pueden contener un líquido acuoso o
sanguinolento.

Normalmente, el herpes zóster aparece en la piel del tórax o el abdomen. La erupción cutánea
suele empezar en la columna vertebral y las vesículas se van extendiendo hacia la parte anterior
del cuerpo, sin llegar a la línea media, en forma de culebra, como la mitad de un cinturón. Si los
síntomas aparecen en el tronco, puede producirse una parálisis, aunque este tipo de herpes zóster
es muy poco común.

Cuando el virus varicela zóster se encuentra en un nervio craneal, el herpes zóster puede
aparecer también en la cara. Es muy común la afectación del nervio facial (nervus trigeminus), que
causa síntomas de herpes zóster en un ojo, la nariz, la frente y el cuero cabelludo de una mitad de
la cara (denominado zoster ophthalmicus). Si llega a formarse una úlcera en la córnea del ojo
afectado, puede ocasionar daños permanentes e incluso en la pérdida de la visión.

Un herpes zóster en el oído (llamado zoster oticus) puede provocar una parálisis facial
(llamada paresia facial) hasta en un 60% de los afectados, aunque en algunos casos remite por
completo. También es posible que se produzca una parálisis de los músculos faciales si el herpes
zóster aparece en el cuello. Otras zonas en las que puede aparecer son la mandíbula (zoster
maxiliaris) y los genitales (zoster genitalis).
Diagnóstico
El diagnóstico del herpes zóster se realiza a través de la entrevista clínica (anamnesis) al
afectado y a partir de los síntomas típicos: dolor, picor y vesículas en la piel en determinadas zonas
del cuerpo.

Solo en algunos casos es necesario realizar una prueba para determinar el agente patógeno (el
virus varicela zóster o VVZ) y obtener el diagnóstico del herpes zóster. Esta prueba es necesaria
cuando los síntomas no son claros o cuando el afectado padece una inmunodeficiencia, alguna
patología del sistema nervioso central (SNC: cerebro y médula espinal) o una neumonía o
pulmonía.

Para diagnosticar el herpes zóster se pueden realizar también análisis de sangre y de líquido
cefalorraquídeo, ya que al infectarse con el virus varicela zóster, el cuerpo humano produce un
aumento de anticuerpos que se detecta en la sangre. En el líquido cefalorraquídeo se produce un
ligero aumento del número de células y de la albúmina. Estos análisis no son necesarios en
procesos sin complicaciones. Sin embargo, si aparecen síntomas como alteraciones del
conocimiento o parálisis, pueden ser indicio de que el cerebro o la médula espinal están afectados,
por lo que sería necesario un análisis del líquido cefalorraquídeo.
Tratamiento
La finalidad del tratamiento del herpes zóster es aliviar lossíntomas y reducir la duración de la
enfermedad. Por regla general, suele curarse en un plazo máximo de cuatro semanas.

Los medicamentos son el principal remedio contra el herpes zóster.
Si un médico detecta el herpes zóster tempranamente valorarará la indicación de tratarlo con
medicamentos; estos se han mostrado capaces de acortar el tiempo que tardan en cicatrizar las
lesiones y disminuir los dolores, tanto el dolor agudo como la intensidad y duración del dolor
crónico. Por lo tanto, ante los primeros síntomas de un herpes zóster, debe acudirse a un médico
de inmediato, pues, cuando están indicados, los medicamentos obtienen los mayores beneficios si
se administran en los primeros tres días desde que comienza la erupción.

Los medicamentos más utilizados son los denominados “análogos de nucleósidos”. Pertenecen a
este tipo de medicamentos los virostáticos, sustancias que actúan directamente sobre
determinados virus, inhibiendo su propagación. Ejemplos de virostáticos son el aciclovir,
el famciclovir, el valaciclovir o labrivudina. Además, para paliar el dolor que acompaña al herpes
zóster, suelen administrarse analgésicos, por ejemplo, antiinflamatorios no esteroideos como
el diclofenaco.
Además de seguir el tratamiento médico, el paciente puede hacer algo contra el herpes zóster. En
primer lugar, debe descansar y guardar reposo. Asimismo, es aconsejable tratar debidamente
la pielinflamada. Existen distintos polvos y preparados líquidos con los que se pueden aliviar las
molestias. Consulte a su médico o farmacéutico: ellos le recomendarán el medicamento adecuado.
Evolución
Última revisión: 19. febrero 2014Autor: Redacción OnmedaRevisión médica: Dr. Tomás Rodelgo
El herpes zóster presenta, en la mayoría de los casos, una evolución leve con pronóstico favorable.
Dos tercios de los casos se curan sin consecuencias. Incluso sin tratamiento, el herpes
zóster desaparece, generalmente, al cabo de dos a cuatro semanas.

La evolución del herpes zóster depende de la edad. Mientras que en los niños suele transcurrir
sin complicaciones, en algunos adultos puede causar fuertes dolores.

La erupción cutánea típica del herpes zóster puede dejar marcas incluso después de remitir,
quedando zonas de la piel pigmentadas después de la curación. La piel afectada muestra una
pigmentación más oscura o pierde su color normal.
Complicaciones
El herpes zóster puede presentar diversas complicaciones durante su evolución. Así, en casos
excepcionales pueden aparecer parálisis permanentes, que pueden afectar, por ejemplo, a la cara
o también al diafragma. Otras posibles complicaciones son las siguientes:

 Encefalitis por herpes zóster, si afecta al cerebro (encéfalo).
 Meningitis por herpes zóster, si afecta a las membranas que cubren el cerebro (meninges).
 Mielitis por herpes zóster, si afecta a la médula espinal.

Si el herpes zóster afecta a los nervios o sus raíces, puede desarrollarse una polineuropatía o
unsíndrome de Guillain-Barré. En este último caso, aparece a menudo un debilitamiento
muscular que comienza en las piernas y puede ir subiendo hasta causar una parálisis de los
brazos y las piernas. En casos muy excepcionales puede afectar también al diafragma y causar
una parada respiratoria, por lo que se hace necesaria la respiración artificial.

En casos excepcionales, el herpes zóster se puede extender a todo el cuerpo y a los órganos
internos (zoster generalisatus), complicación que también puede resultar extremadamente
peligrosa y que afecta especialmente a personas con inmunodeficiencia o con un sistema
inmunitario debilitado por el consumo de medicamentos (inmunosupresores).

En aproximadamente un 10 y un 15% de los casos, los dolores nerviosos que acompañan
al herpes zóster se mantienen durante un periodo más largo (la denominada neuralgia
postzóster o neuralgia postherpética). Este fenómeno afecta a uno de cada dos pacientes
mayores de 60 años y puede prolongarse desde meses hasta años. Un tratamiento del dolor a
tiempo puede contribuir a evitar complicaciones adicionales. Una terapia contra el dolor
especialmente efectiva consiste en la combinación de calmantes (analgésicos) y determinados
fármacos contra afecciones psíquicas, que también resultan efectivos en el tratamiento del herpes
zóster (los denominados antidepresivos tricíclicos).
Prevención
Desde hace poco tiempo se dispone de una vacuna que permite prevenir en cierta medida la
aparición del herpes zóster.
La sustancia utilizada como vacuna contra el herpes zósterpresenta una concentración mucho
mayor que la vacuna contra la varicela, con una buena tolerancia. En los estudios realizados
vacunando a personas mayores de 60 años, el riesgo de que la enfermedad se desarrolle en estos
pacientes disminuye a más de la mitad. Si el herpes zóster aparece a pesar de la vacunación, la
afección se desarrolla de una forma mucho menos virulenta que en pacientes sin vacunar.
Además, el riesgo de aparición de una neuralgia postzóster se reduce a un tercio.
Reglas generales: si se detecta cualquier indicio de herpes zóster es importante acudir al médico
para iniciar el tratamiento cuanto antes.

Los pacientes que ya padecen el herpes zóster no es necesario que se comporten de forma
especial para prevenir un contagio a quienes lo rodean, ya que el herpes zóster es poco
contagioso. La única excepción son las mujeres embarazadas, con las que debe evitarse el
contacto para prevenir cualquier riesgo de contagio al bebé. ¿Cuál es el motivo? Las personas que
no son inmunes al virus causante delherpes zóster o la varicela (por no haber existido una
infección por varicela o no haberse realizado la vacunación) pueden contagiarse mediante el
líquido que contienen las ampollas y desarrollar varicela. Si esto ocurre durante el embarazo,
aisladamente el virus puede transmitirse al feto. Si el contagio se produce poco antes o después
del parto, puede representar un riesgo grave para la salud del recién nacido.

BIBLIOGRAFIA :

Compendio Atención Primaria; A. Martín Zurro, J.F Cano Pérez; 3ª ed. 2010; Elsevier.
Dermatología Clínica; C. Ferrándiz; 2008; Eslevier.
Onmeda International
http://www.onmeda.es/enfermedades/herpes_zoster-definicion-1332-2.html
http://www.onmeda.es/enfermedades/herpes_labial.html