CIENCIA, TECNOLOGIA Y CAPITAL

Una ojeada al desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo contemporáneo

Rubén Zardoya Loureda
El fetiche de la ciencia y la tecnología y la noción de paradigma tecnológico
En un mundo en que crece día a día la franja de la humanidad que vive enajenada del proceso de
producción y aplicación de los conocimientos científicos, la tendencia predominante en la conciencia
cotidiana —e, incluso, en muchas construcciones teóricas— es la de deslumbrarse ante los avances
tecnolóicos que se introducen en un conjunto de ramas privileiadas de la producción y los servicios! En
la bibliorafía es habitual encontrar e"tensas e"posiciones factor#ficas de los resultados de la
$fecundación recíproca entre ciencia, tecnoloía y producción%, de la $e"pansión tecnocientífica% o
$tecnocientificación%! Los diccionarios asimilan términos que dejarían boquiabiertos a &e'ton, a (ar'in e,
incluso, a Einstein) microelectrónica, inform#tica, telem#tica, química sintética, ineniería enética y
biotecnoloía, chip de silicio, circuito de interación amplia, banco de datos, video*terminal, red coa"ial y
de microondas, tele", fa", teléfono celular, fibra óptica, microcomputadora, hormona sintética, clonación,
conelación de embriones y ametos, producción de ni+os con m#s de dos padres enéticos, Entretanto,
lo m#s habitual es el establecimiento de una cone"ión lineal entre la llamada Revolución -ientífico*.écnica
y el proreso social) cuantas m#s innovaciones de este énero se ponan en acción, tanto mayor proreso
asistir# autom#ticamente a la humanidad, a una u otra comunidad, pueblo o país!
&o son pocos los hechos que eneran la ilusión de que el fundamento del desarrollo social se ha
despla/ado hacia la ciencia y sus objetivaciones técnicas, y de que la humanidad ha arribado a la
$sociedad del conocimiento% o a la $era del cambio tecnolóico%! Esta creencia parece avalada por el hecho
de que la actividad científica se ha convertido en una profesión relativamente masiva, por el papel
creciente que juean en la sociedad los descubrimientos científicos, las investiaciones aplicadas y las
innovaciones tecnolóicas, por el crecimiento de las instituciones científicas y la publicación de libros y
revistas especiali/adas, por los servicios de internet, por el hecho de que la ciencia se ha convertido en un
sector industrial con todas las de la ley, con su correspondiente mercado que, en medida considerable,
orienta y reula la actividad de las universidades y centros de investiación, y de que las empresas m#s
eficientes son aquellas que se encuentran en condiciones de reali/ar importantes inversiones orientadas a
la innovación tecnolóica y a la capacitación de una parte de sus trabajadores! 0 diario escuchamos que el
ritmo de producción de conocimientos y nuevas tecnoloías crece de forma vertiinosa, y que su r#pida
obsolescencia se ha convertido en una norma!
La ciencia y la tecnoloía han devenido en objetos de culto por e"celencia! 1resenciamos —se nos
aseura— el advenimiento de un mundo reido por la $tecnociencia% y la tecnocracia) la innovación
tecnocientífica —considerada, por lo eneral, como una fuer/a independiente del modo de producción—
determina el desarrollo económico, político y social del mundo, al maren de toda clase de interacciones
socioculturales, políticas y económicas2 los hombres han sido liberados de la dirección del proceso
productivo, del control de las m#quinas e, incluso, de la necesidad de pensar, una ve/ que,
supuestamente, las funciones lóicas decisivas en la producción se han ido traspasando a las m#quinas2
en fin, el conocimiento y la técnica ejercen el control y el dominio de nuestras vidas! En tales condiciones,
a los mortales comunes sólo les est# dado intentar anarse los favores del ine"tricable y tir#nico fetiche
tecnocientífico, o bien e"orci/arlo!
-on tintes de euforia o de p#nico, se3n la perspectiva, estas representaciones son compartidas
por el $optimismo científico tecnolóico% y por el $pesimismo científico tecnolóico%, que ven en el proreso

Las ideas presentadas en el presente artículo son resultado del trabajo conjunto del autor con los investigadores
Rafael Cervantes Martínez, Felipe Gil Chamizo Roberto Regalado !lvarez"
ESCUEL !E CU!"#S $ 1
de la tecnociencia una especie de panacea universal para todos los males sociales, o bien la caja de
1andora de la humanidad contempor#nea! 4nos y otros consideran que la ciencia y la tecnoloía
constituyen el factor decisivo del desarrollo social2 le hacen culto, ora como (ios, ora como (iablo! 5in
embaro, m#s que la simple fascinación ante un ídolo poderoso, lo que se asienta en la representación
colectiva, de forma más o menos difusa, es la idea de que la ciencia y la tecnología han adquirido vida y
racionalidad —o irracionalidad— propias, y constituyen una suerte de spiritus rector o primus agens de la
civili/ación! El desarrollo científico tecnolóico se habría convertido en el auténtico sujeto propulsor de la
humanidad, que asume por sí mismo las más diversas funciones sociales! 6ajo esta cobertura teórica,
apenas se someten a crítica las relaciones de producción asentadas en la e"plotación del trabajo
asalariado2 éstas se conciben, antes bien, como relaciones $fle"ibles%, inmutables en esencia, capaces de
una autotransformación y un perfeccionamiento permanentes y, en consecuencia, de asimilar cualquier
nivel de desarrollo de las fuer/as productivas!
En correspondencia con estas representaciones, la e"plicación m#s recurrente de los importantes
cambios que se han producido en los 3ltimos veinte*treinta a+os en el sistema de producción capitalista,
se fundamenta en la idea del $aotamiento del paradima tecnolóico%
7
imperante durante la posuerra y
en la necesidad de sustituirlo por otro $m#s productivo%! 5upuestamente, en un momento del desarrollo del
capitalismo —ubicado entre los a+os sesenta y setenta del silo 88—, las fuerzas productivas del capital
quedaron “rezagadas” con respecto a las relaciones capitalistas de producción, lo cual provocó una crisis!
Las contradicciones fundamentales de la $economía de mercado% tendrían su raí/ en el $estancamiento
científico y tecnolóico%2 o, si nos e"presamos en términos mar"istas, la economía capitalista habría
entrado en crisis como consecuencia del “insuficiente” desarrollo de determinadas fuerzas productivas!
(esde este punto de vista, en la historia del capitalismo se verifica de manera periódica un retraso del
desarrollo de la productividad y de la tecnoloía correspondiente con relación a las demandas de la
reproducción del capital! En consecuencia, si fuera posible encontrar un $móvil perpetuo% tecnolóico,
lorar una renovación permanente de la tecnoloía, el modo de producción capitalista tendría la capacidad
de mantener ad infinitum el $equilibrio% necesario entre el movimiento de las fuer/as productivas y el
reposo de las relaciones de producción, de preservar la posición delantera de aquellas en su infinita
carrera de obst#culos con éstas! 0 partir de estos presupuestos, no es difícil concluir que, en efecto, el
capitalismo representa el $fin de la historia%! Las relaciones buruesas de producción son la eterna novia
joven a la cual se le envejecen en los bra/os, uno tras otro, los $paradimas tecnolóicos%! .odo el
problema radica en que lleue a tiempo el pretendiente de relevo!
El $paradima tecnolóico% que, de acuerdo con las formas m#s recientes de la economía vular,
se encontró $aotado% durante las 3ltimas décadas es el fordismo! En rior, el fordismo no puede ser
considerado m#s que como una forma de organización interna de las plantas productivas, determinada por
el grado de desarrollo del modo de producción capitalista, que recibió su bautismo en los Estados 4nidos
en los a+os veinte y se propaó a Europa 9ccidental y :apón, como consecuencia de la e"tensión de los
tent#culos de la oliarquía financiera norteamericana, a través del proceso de reconstrucción posterior a la
5eunda ;uerra <undial! &o se trataba de alo nuevo en la historia del capitalismo, sino de un desarrollo
ulterior del sistema de maquinaria característico de la ran industria capitalista desde finales del silo
8=>>>!
?
5in embaro, en los 3ltimos a+os, esta forma de orani/ación del proceso productivo ha ido
abult#ndose en la teoría hasta ser presentada sin sonrojos como una $fase histórica del capitalismo%,
identificada, incluso, con el llamado $capitalismo tardío%, que siue supuestamente en la escalera histórica
al $capitalismo liberal% y al $imperialismo cl#sico%!
@
(e acuerdo con esta lóica, desde finales de los a+os
sesenta, asistimos a la sustitución del fordismo por un $nuevo paradima tecnolóico%, en ocasiones
denominado $posfordista%!

En esta concepción subyace una forma e"trema de fetichismo, que se e"presa
en la noción err#tica de que e"isten $modos de producción tecnolóicos% —tales como $el mecani/ado% y el
7
#i se $uiere conservar alg%n sentido científico en el t&rmino difuso de 'paradigma tecnol(gico), habr* $ue
entender por &l forma de desarrollo de las fuerzas productivas"
+
,ale la pena realizar un nuevo estudio del llamado fordismo en relaci(n con lo $ue Mar- llamaba 'verdadero
sistema de maquinaria)" ,er. Carlos Mar-" El Capital, t" /, ed" cit", pp" 00+1000"
@
,er, por ejemplo. Ren*n ,ega Cantor. ¿…Fin de la historia o desorden mundial? Crítica a la ideología del
progreso y reivindicación del socialismo”, 2diciones 3ntropos Ltda", #antaf& de 4ogot*, /556, pp" /781/76"
ESCUEL !E CU!"#S $ 2
$automati/ado%—, entendidos como modos de $articulación tecnolóica de los componentes de las fuer/as
productivas%!
.ras cometer el pecado oriinal de atribuirle a un individuo, Aenry Bord, la capacidad de haber
alterado el curso histórico del modo de producción capitalista, resulta natural que la conceptuali/ación del
$patrón tecnolóico% que, se3n se nos dice, surió a partir de la e"tensión de la forma de orani/ación
introducida por él en su monopolio de la industria automotri/, se presente como una sumatoria de
elementos difusos, determinados se3n criterios arbitrarios de la m#s diversa naturale/a lóica, tales
como el tipo de enería fundamental utili/ada, las $ramas motrices% de la economía, el $tipo de empresa
dominante%, el luar que ocupa la empresa en el mercado, los sectores productivos que proliferan, el tipo y
el n3mero de trabajadores requeridos, la infraestructura necesaria para su desarrollo, y la $forma de
Estado correspondiente%! 0sí —se nos asevera— en este $paradima tecnolóico basado en la
electromec#nica%, el petróleo y sus derivados constituyen la principal forma de enería2 las ramas motrices
de la economía son las empresas petroleras, petroquímicas, automovilísticas, aéreas y productoras de
bienes de consumo y de armas2 la empresa dominante es la corporación, en la cual se encuentran
separadas las actividades administrativas de las labores productivas2 su $complemento arario% es la
llamada $revolución verde%, basada en la utili/ación de productos químicos y biolóicos, el readío, la
fumiación aérea y el control técnico2 se crean oliopolios en el mercado2 el sector de los servicios y el de
la construcción alcan/an un notable desarrollo2 se requiere una ran cantidad de trabajadores
especiali/ados2 crecen las ciudades como centros de producción y consumo2 predominan las políticas
Ceynesianas2 y el capital y el trabajo establecen un $pacto% que se e"presa de forma política en el llamado
$Estado de 6ienestar%, caracteri/ado por la e"istencia de contratos laborales permanentes, altos niveles de
seuridad social y salarios elevados!
D
0 diferencia de esto, como resultado del $aotamiento del fordismo% en la década de los sesenta, la
humanidad se habría topado con un nuevo $paradima tecnolóico industrial%, universal y dominante,
caracteri/ado por una dirección científica del trabajo a escala macro y micro, por el papel creciente de los
nuevos conocimientos, las investiaciones aplicadas, las innovaciones tecnolóicas y la información, que
provocan un aumento sinificativo de la productividad, con el consecuente restablecimiento de condiciones
favorables para la acumulación, el aumento de la tasa de anancia y el inicio de una nueva $onda
e"pansiva% que pone fin a la $onda depresiva% del capitalismo iniciada en 7EFG! En abierta contraposición
con la teoría de <ar", se llea al e"tremo de pronosticar que el paso al nuevo paradima tecnolóico
redundar# en un aumento de la cuota de ganancia del capitalismo y abrir# una nueva onda lara
e"pansiva!
&o es mayor la coherencia lóica de los rasos con que se presenta el $nuevo Hinformati/adoI
paradima tecnolóico%, repetidos de te"to en te"to de forma acrítica! 0 diferencia de la noción del $viejo
paradima tecnolóico%, en la cual, como hemos visto, el desarrollo económico se hace depender de la
cantidad de enería, los recursos naturales, el trabajo y el capital, en el nuevo paradima este desarrollo
depende, ante todo, de la información y el conocimiento disponible! 0sí las cosas, tiene luar una
$desmateriali/ación% del proceso productivo) una disminución relativa de la utili/ación de materias primas y
una incorporación creciente de conocimiento e información Hlo cual, a propósito, suiere la idea pererina
de que la información no es de car#cter material y de que el conocimiento puede e"istir de otra forma que
no sea a través de la actividad material humana sobre objetos materiales mediante la utili/ación de
instrumentos iualmente materialesI2 la rique/a de los pueblos y las naciones se fundamenta en el
conocimiento y la información y su asimilación permite a aquellas insertarse con é"ito en la $era del
cambio tecnolóico%! El conocimiento es el $#brete sésamo% que permite el acceso de la humanidad a la
cueva maravillosa donde se uardan las rique/as y el desarrollo!
1or lo eneral, la caracteri/ación del paradima posfordista incluye, adem#s, los siuientes
tópicos) 7I crisis del uso de la enería fósil, a pesar —cosa curiosa— de que se reconoce que el petróleo
contin3a siendo la forma fundamental de enería2 ?I pérdida de importancia de la tierra, los recursos
naturales y el trabajo, a favor del conocimiento técnico, en particular, del conocimiento en la esfera de la
microelectrónica, que facilita la constitución del $complejo electrónico%, interado por las
telecomunicaciones, la inform#tica y la automati/ación2 @I confiuración de una nueva forma de
D
,er. !íd, pp" /751/8/"
ESCUEL !E CU!"#S $ 3
orani/ación productiva, que intera la administración, la producción y la comerciali/ación2 DI
consolidación de la automati/ación como $objetivo total de la reestructuración capitalista%, que enera una
serie de modificaciones laborales, tales como la estandari/ación del trabajo a escala universal y la
atomi/ación y descentrali/ación de los procesos productivos, asociada esta 3ltima a la subcontratación, la
aparición y reaparición de empresas familiares y microempresas, a una permanente inestabilidad laboral y
un continuo despla/amiento de los trabajadores de una rama productiva a otra!
El $nuevo paradima tecnolóico% Haquí la apoloía del capitalismo alcan/a su punto culminanteI,
estaría llamado a superar la enajenación, como consecuencia de que el contenido del trabajo conlleva un
alto componente intelectual, resulta m#s interesante y abre amplias posibilidades a la creatividad! 5e da
por sentado que el trabajador necesario en la era de la $revolución inform#tica% es un obrero nuevo,
conocedor de aspectos b#sicos de la actividad inenieril y del manejo de tecnoloía compleja! Las nuevas
formas de orani/ación del trabajo suponen un sistema de dirección participativo y ponen de manifiesto
una tendencia a la disminución de los obreros! 0umentan los inresos de los trabajadores, con el
consecuente impulso a que éstos se conviertan en clase media! El trabajo se sustituye por m#quinas
computari/adas, y por la automati/ación eneral de la producción capitalista! La llamada descentrali/ación
productiva elimina las condiciones que posibilitaron la orani/ación de los trabajadores contra el capital,
unidos con anterioridad en el interior de randes alomeraciones fabriles! En estas condiciones, no tiene
sentido hablar de misión histórica del proletariado, pues, en los términos cl#sicos, éste ha desaparecido o
est# en vías de desaparición!
&o vale la pena poner en tela de juicio la idea de que, en un momento histórico determinado, la
ord !otor "o! encontró la fórmula m#s efectiva para orani/ar la producción de forma tal que le
permitiera e"traer una mayor cuota de plusvalía en las condiciones de un mercado en e"pansión2 ni
aquella otra, m#s reciente, que atribuye a la firma .oyota el car#cter de pionera en un $esquema de
producción fle"ible%, $posfordista%, en respuesta a un mercado deprimido! 1onamos el énfasis, en
cambio, en la constatación de que en las construcciones teóricas vinculadas a la noción de estos
$paradimas tecnolóicos%, el punto de partida y el fundamento de la e"plicación de las transformaciones
ocurridas en el modo de producción capitalista no es el capital y sus contradicciones internas, sino las
modificaciones en la forma de orani/ación de las plantas productivas!
La ciencia y la tecnología a la luz de la concepción materialista de la historia% La inserción de la
ciencia en la composición del capital
&o cabe duda de que la tecnoloía no sólo constituye un momento inseparable del proceso de trabajo, sino
también una condición b#sica de todas las formas de e"istencia de la vida social! Las épocas económicas
se diferencian no sólo por lo que se produce, sino también por cómo se produce, con qué medios y
procedimientos de trabajo! 1or consiuiente, el nivel de desarrollo de estos medios y procedimientos de
trabajo determina el nivel de desarrollo eneral de la sociedad!
J
5in embaro, desde una perspectiva
mar"ista, no tiene sentido hablar de ciencia y tecnología, ni de fuerzas productivas en general, al margen
de las condiciones históricas concretas que dimanan de un modo de producción dado# 0l afirmar el papel
determinante de las fuer/as productivas sobre el conjunto de las relaciones sociales de producción
material y espiritual, el mar"ismo no hace concesión aluna al determinismo científico tecnolóico que ha
inundado la bibliorafía, en su nombre o contra su nombre2 no se trata de una especulación determinista
chata, asentada en la noción de la causalidad mecánica, sino de una concepción dial$ctica que tiene como
premisa la idea de que, en cada forma histórica, el conjunto de relaciones sociales constituye una totalidad,
en cuya organicidad las relaciones de producción y las correspondientes leyes sociales condicionan el
desarrollo de las fuerzas productivas# 5u punto de partida no es la técnica Ho la tecnocienciaI como tales, y
ni siquiera un nivel dado de desarrollo de las fuer/as productivas, con respecto a las cuales aquélla
constituye un momento Hsin perder de vista un seundo que, en todo sistema social de producción, la
principal fuer/a productiva es la fuer/a de trabajoI, sino el modo de producción que las enloba como una
totalidad or#nica!
J
'La tecnología 9escribe Mar-9 nos descubre la actitud del hombre ante la naturaleza, el proceso directo de
producci(n de su vida, , por tanto, de las condiciones de su vida social de las ideas representaciones
espirituales $ue de ellas se derivan" :i si$uiera una historia de las religiones $ue prescinda de esta base material
puede ser considerada como una historia crítica)" !íd", p" 0+7"
ESCUEL !E CU!"#S $ 4
La producción material es la condición b#sica de la e"istencia de la ciencia y de la técnica) sus
necesidades constituyen la fuer/a motri/ del desarrollo de éstas! 5on factores económicos, en particular, el
acicate de un aumento de la producción, los que permiten y e"ien la utili/ación e invención de m#quinas y
procedimientos nuevos de trabajo! <#s a3n, las fuer/as productivas no sólo se encuentran determinadas
por las relaciones de producción material, sino también, en eneral, por el sistema de relaciones sociales
en su conjunto, por los objetivos inmanentes de cada sistema social, el sistema de relaciones políticas, la
cultura y la educación! -on otras palabras, entre la ciencia y la técnica, por una parte, y entre esta 3ltima y
la producción, por otra, median factores económicos, políticos, sociales e ideolóicos decisivos! (e modo
que las relaciones de producción, las instituciones económicas, políticas e ideolóicas no permanecen
pasivas frente al desarrollo de las fuer/as productivas, incluidas las renovaciones tecnolóicas) las
aceleran o las frenan, en correspondencia con unos u otros intereses sociales! (esde este punto de vista,
al emprender el estudio de las fuer/as productivas —incluidas la ciencia y la tecnoloía— en una forma
histórica dada, el objetivo que persiue el investiador mar"ista es, ante todo, e"plicar el ne"o que las une
a un sistema determinado de relaciones sociales de producción! La perspectiva de <ar" es la del modo de
producción, la unidad indisoluble e"istente entre las fuer/as productivas y las relaciones de producción2 la
$base% del edificio social de la que habla no es simplemente el nivel de desarrollo de las fuer/as
productivas, sino el conjunto de las relaciones sociales de producción! Esta tesis eneral adquiere una
fuer/a particular cuando se somete a an#lisis el modo de producción capitalista) en cualquiera de los
pelda+os históricos del capitalismo, la ciencia y la tecnoloía son, en lo fundamental, fuer/as productivas
del capital y, como tales, atraviesan por todas las vicisitudes que imponen sus leyes!
Los primeros elementos científicos y técnicos de la ran industria habían comen/ado a introducirse
en el período manufacturero de desarrollo del capitalismo! 5i en los albores de la Revolución >ndustrial, la
tecnoloía se desarrollaba, en esencia, de forma paralela a un conocimiento científico que apenas iniciaba
su institucionali/ación a través de academias y sociedades científicas, y no se veía influenciada por éste
en sus resultados fundamentales,
F
en la época de consolidación del capitalismo de la libre competencia, la
ciencia comienza a jugar un papel au%iliar con respecto a la producción! Es el período de tr#nsito del
sistema de producción manufacturera a la ran producción maquini/ada, que se inicia en >nlaterra y en
otros países capitalistas europeos a partir del 3ltimo tercio del silo 8=>>>!
$En la manufactura —escribe <ar"— la revolución operada en el réimen de producción tiene
como punto de partida la fuerza de trabajo2 en la ran industria, el instrumento de trabajo#%
G
La empresa
capitalista manufacturera imprimió un impulso sustancial al desarrollo de la productividad en virtud del
cambio fundamental operado en la cualidad de la fuerza de trabajo! 0 diferencia de la cooperación
capitalista simple, que supone la concentración de obreros asalariados que ejecutan un trabajo
homoéneo bajo el mando del capitalista, el sistema manufacturero, sin provocar cambio sustancial
aluno en los instrumentos de trabajo, lora potenciar la productividad como consecuencia de una
profundi/ación de la división del trabajo en el taller y de la especiali/ación de los obreros! El desarrollo de
la productividad, en este caso, va de la mano de la framentación del trabajo en un conjunto de funciones
productivas, vinculadas entre sí, pero relativamente independientes! -on el advenimiento de la
manufactura, el trabajador se convierte en un obrero parcial, portador de una fuer/a de trabajo
desarrollada de forma unilateral en relación con el proceso de trabajo íntero en el taller!
La consolidación de la ran industria en las postrimerías del silo 8=>>>, en cambio, supone una
revolución en los medios de producción, en particular, en los medios de trabajo! 5e3n <ar", el
fundamento tecnolóico de la Revolución >ndustrial fue la invención de la m#quina*herramienta Ho m#quina
de trabajoI,
K
que resultó capa/ de suplir el trabajo directo del obrero, reali/ado con los m#s diversos
instrumentos artesanales, por un enranaje mec#nico 3nico y permitió aumentar en cuarenta veces la
F
,er. ;ohn <" 4ernal" "istoria social de la ciencia# $a ciencia en la "istoria, 2ditorial de Ciencias #ociales, La
=abana, /5>8, pp" 06+1060? @aul 4airoch" %evolución industrial y su!desarrollo, #iglo AAB 2ditores #.3",
M&-ico <F", /586, pp" /+1+7"
6
Carlos Mar-, El Capital, t" /, ed" cit", p" 0+C" '2n la manufactura 9precisa Mar-9, la divisi(n articulaci(n
del proceso social de trabajo es puramente su!&etiva, una simple com!inación de obreros parciales? en el sistema
basado en la ma$uinaria, la gran industria posee un organismo perfectamente o!&etivo de producci(n con $ue el
obrero se encuentra como una condici(n material de producci(n lista acabada") !íd", p" 00>"
ESCUEL !E CU!"#S $ 5
productividad del trabajo en >nlaterra! 5ólo sobre sus cimientos fue posible asentar la ran producción
maquini/ada y la ran industria, base del naciente capitalismo que cumpliría la misión de demoler la vieja
manufactura! -on relación al capitalismo manufacturero, tiene luar un salto cualitativo, centrado en el
desarrollo de la técnica maquini/ada) $el n&mero de herramientas con que puede funcionar
simult#neamente la misma m#quina de trabajo salta desde el primer instante esa barrera or#nica que se
al/a ante el trabajo manual del obrero!%
E
En cambio, este 3ltimo no e"perimenta cambio cualitativo aluno,
a pesar de las sinificativas modificaciones que en él se verifican! La m#quina herramienta sustituye el
trabajo del hombre como fuer/a física acoplada con la herramienta en un sistema 3nico2 en otros términos,
sustituye el trabajo manual por el trabajo mecani/ado, con lo cual acent3a la tendencia a la framentación
del trabajo! El obrero se convierte en un simple accesorio o, se3n la conocida e"presión, en un apéndice
de la m#quina, que apenas viila su funcionamiento, corrie sus errores, cada ve/ m#s espor#dicos y, en
ocasiones, sirve de fuer/a motri/! -on relación a la fuer/a de trabajo, nos hallamos ante el desarrollo
cuantitativo de una misma cualidad!
0hora bien, $al convertirse en maquinaria —constata <ar"—, los instrumentos de trabajo
adquieren una modalidad material de e"istencia que e"ie la sustitución de la fuer/a humana por las
fuer/as de la naturale/a y de la rutina nacida de la e"periencia por una aplicación consciente de las
ciencias naturales!%
7L
La ran industria sienta las bases materiales y técnicas del capitalismo y transforma
la ciencia en una fuer/a productiva directa del capital, en una función productiva interada or#nicamente
al proceso de producción capitalista!
5i el proceso de producción se convierte en esfera de aplicación de la ciencia, la ciencia, por el
contrario, se convierte en un factor, en una función, por así decirlo, del proceso de producción! H,I
1or primera ve/, el modo de producción capitalista coloca las ciencias naturales al servicio del
proceso de producción directo, en tanto, desde el #nulo opuesto, el desarrollo de la producción
ofrece los medios para la conquista teórica de la naturale/a!
77
En otros términos, con el desarrollo de la ran industria, la producción capitalista va convirtiéndose
paulatinamente en un proceso de objetivación del conocimiento científico, en ciencia objetivada, se
transforma de trabajo simple en un proceso científico!
7?
En estas condiciones, la ciencia deviene en $la
forma m#s sólida de la rique/a%, en producto y productora de rique/a, en $rique/a a la ve/ ideal y pr#ctica%,
en $un aspecto y una forma del desarrollo de las fuerzas productivas humanas, es decir de la rique/a%
7@
<#s a3n,
a medida que la ran industria se desarrolla, la creación de rique/as depende cada ve/ menos del
tiempo de trabajo y de la cantidad de trabajo utili/ado, y cada ve/ m#s de la potencia de los aente
mec#nicos que son puestos en movimiento durante la duración del trabajo! La enorme eficiencia de
estos aentes no tiene, a su ve/, relación aluna con el tiempo de trabajo inmediato que cuesta su
>
'La m*$uina de $ue arranca la revoluci(n industrial sustitue al obrero $ue maneja una sola herramienta por un
mecanismo $ue opera con una masa de herramientas iguales o parecidas a la vez movida por una sola fuerza
motriz, cual$uiera $ue sea la forma de &sta" 2n esto consiste la m'quina, con la $ue nos encontramos a$uí como
elemento simple de la producci(n ma$uinizada") !íd", p" 0+>"
5
!íd#( p" 0+8" ,er tambi&n. Carlos Mar-" Fundamentos de la crítica de la Economía )olítica( t" +, ed" cit", p"
/>7"
/D
Carlos Mar-" El Capital( t" /, ed" cit", p" 00>"
77
'<e la herencia manuscrita de Carlos Mar-), *ommunist( /57>, :E 6, p" ++ Fen rusoG" '2l conjunto del proceso
de producci(n no est* entonces subordinado a la habilidad del obrero? se ha convertido en una aplicaci(n
tecnol(gica de la ciencia") Carlos Mar-" Fundamentos de la crítica de la Economía )olítica( t" +, ed" cit", p" />6"
7?
,er. Carlos Mar-" Fundamentos de la crítica de la Economía )olítica, t" /, ed" cit", p" />>" '2l principio de la
industria mecanizada 9escribe Mar- en El Capital9, consistente en analizar el proceso de producci(n en las
fases $ue la integran, en resolver los problemas así planteados por la aplicaci(n de la mec*nica, la $uímica, etc",
es decir, de las ciencias naturales, da el tono en todas las industrias"H Carlos Mar-" El Capital( t" /, ed" cit", p"
C/+"
7@
Carlos Mar-" Fundamentos de la crítica de la Economía )olítica, t" /, ed" cit", p" 08"
ESCUEL !E CU!"#S $ 6
producción! (epende m#s bien del nivel eneral de la ciencia y del proreso de la tecnoloía, o de
la aplicación de esta ciencia a la producción!
7D
0nte todo, son ra/ones económicas las que impulsan este proceso de imbricación de la ciencia con
el réimen de producción maquini/ada, a saber, la perspectiva objetiva de un considerable incremento de
la productividad del trabajo y, como consecuencia, de las anancias capitalistas) el espacio y los límites de
la introducción de técnica maquini/ada por el capitalista est#n determinados de forma ríida por su
capacidad de acortar el tiempo de trabajo necesario del obrero y, por consiuiente, de alarar el tiempo de
trabajo adicional! -on palabras de <ar", la apropiación del trabajo vivo por el capital adquiere en la
maquinaria $una realidad inmediata%! Lo que permite a las m#quinas ejecutar el mismo trabajo que antes
efectuaba el obrero es la aplicación al proceso productivo de leyes naturales puestas al descubierto por la
ciencia! En estas circunstancias, las invenciones e innovaciones tecnolóicas se convierten en una rama
de la actividad económica y la aplicación de la ciencia a la producción se torna en un criterio que determina
e incita a ésta!
7J
El conocimiento necesario para la producción —siempre vital y decisivo en todo modo de
producción—, hasta entonces entrela/ado de forma directa con el proceso de trabajo y trasmitido
celosamente de una eneración a otra de productores, comien/a a desliarse de aquél y deviene en una
forma específica de actividad productiva, en una profesión particular, en el proceso y el producto del
trabajo especiali/ado de destacamentos peculiares de asalariados del capital, a saber, científicos e
inenieros, poseedores de una mercancía que, en lo adelante y de manera cada ve/ m#s acentuada,
despertar# la codicia del capital) su fuer/a de trabajo compleja! La ciencia, así, comien/a a perder el
car#cter esotérico que la había caracteri/ado desde sus albores, abandona los salones aristocr#ticos en
los que, bajo el nombre de academias o sociedades científicas, la habían recluido hasta entonces las
clases dominantes en la sociedad, y se transforma en una premisa y en un producto del desarrollo
industrial capitalista! Ma no bastan al proceso de valori/ación del capital las fórmulas y prescripciones
tradicionales para la naveación, la fundición de metales, la elaboración del vino, el curtido de la piel o el
hilado de seda2 no bastan tampoco el conocimiento ancestral de las fuer/as naturales —y de la propia
fuer/a física del trabajador— que pueden ser empleadas como fuentes de enería en el proceso
productivo! El hambre de plusvalía del capital industrial hace necesario el conocimiento m#s e"acto
posible de las leyes de la naturaleza en toda su rique/a y diversidad, con vistas a convertirlo, a través del
sistema de m#quinas, en un momento or#nico del proceso de valori/ación del capital! En lo adelante, el
sistema maquini/ado sólo podría desarrollarse en virtud de la asimilación y la acumulación capitalista del
conocimiento científico, contrapuesto al trabajador como una fuer/a ajena y hostil! En la sociedad
capitalista, escribe <ar", $la ciencia y sus aplicaciones se separan realmente del arte del trabajador
aislado y de su conocimiento del asunto, y aunque éstos —si seuimos sus huellas hasta su propia fuente
— constituyen también productos del trabajo, dondequiera que entren en el proceso de trabajo, se
presentan como insertados en la composición del capital!%
7F
(e esta forma comien/a a consolidarse una nueva cualidad en el desarrollo de las fuer/as
productivas sociales) la ciencia se convierte en un momento necesario del proceso de producción
capitalista, en una forma específica de movimiento del capital, destinada a aranti/ar su valori/ación a
través del incremento de la productividad del trabajo! $'(n la máquina, la propia ciencia reali/ada se
contrapone a los obreros en calidad de capital!%
7G
El capital fijo, es decir, el capital invertido en la
adquisición de medios de trabajo $es el monstruo animado que materializa el pensamiento científico y
/C
!íd#( t" +, p" /5+"
7J
,er. !íd", pp"/5/1/5+"
7F
Carlos Mar- Federico 2ngels" +!ras, t" +8, parte /, 2ditora estatal de literatura política, Mosc%, /58D, p" 055
Fen rusoG" 'La actividad del obrero, reducida a una pura abstracci(n, est* determinada en todo sentido por el
movimiento de conjunto de las m*$uinas? lo inverso a no es el caso" La ciencia obliga, como resultado de su
construcci(n, a los elementos inanimados de la m*$uina a funcionar como aut(matas %tiles" 2sta ciencia no e-iste
a en el cerebro de los trabajadores. a trav&s de la m*$uina, obra m*s bien sobre ellos como una fuerza e-traIa,
como la potencia misma de la m*$uina") Carlos Mar-" Fundamentos de la crítica de la Economía )olítica( t" +,
ed" cit", p" />7"
7G
Carlos Mar- Federico 2ngels" +!ras, t" +8, parte /, ed" cit", p" 055"
ESCUEL !E CU!"#S $ 7
domina pr#cticamente todo el proceso% de producción2
7K
la m#quina constituye su forma m#s adecuada de
e"istencia como valor de uso en el proceso productivo! En estas condiciones, $la acumulación del saber,
de la habilidad, así como de todas las fuer/as productivas enerales del cerebro social son H,I absorbidas
en el capital que se opone al trabajo) aparecen en adelante como una propiedad del capital, o, m#s
e"actamente, del capital fijo, en la medida en que entra en el proceso de trabajo como un medio de
producción efectivo!%
7E
>ncluso desde el punto de vista de su valor de uso, la m#quina se presenta como un
modo peculiar de e"istencia del capital fijo, determinado por la totalidad del proceso de producción
capitalista! El desarrollo de este capital deviene en el índice fundamental del rado de desarrollo de la ran
industria capitalista, del rado en que la ciencia y, en eneral, el saber, son convertidos en fuer/as
productivas sociales, e indica $hasta qué punto las condiciones del proceso vital de la sociedad son
sometidas al control del conocimiento eneral y llevan su sello2 hasta qué punto las fuer/as productivas
sociales no son producidas 3nicamente bajo la forma del saber, sino también como óranos inmediatos de
la pra"is social, del proceso vital real!%
?L
0sí, pues, en el réimen de producción capitalista desarrollado, la ciencia y la tecnoloía no
constituyen realidades independientes con respecto al capital y a su proceso de valori/ación! &o sinifica
esto, por supuesto, que el proreso de la ciencia moderna haya tenido su impulso e"clusivamente en
ra/ones utilitarias, al maren de las m#s diversas interacciones políticas, ideolóicas y culturales, incluida
la necesidad —para la buruesía— de demoler el vetusto edificio de la ideoloía y la cultura realista
clerical que e"presaba la concepción del mundo y los intereses de la aristocracia feudal y el clero2
?7
sinifica, antes bien, que a partir del desarrollo del réimen de producción maquini/ada y la afirmación
social de su cualidad de fuer/a productiva, la producción y reproducción de la ciencia )y de la tecnología*
tienen lugar, en lo fundamental, como momentos del movimiento del capital! En sentido estricto, ello supone
que las tres fases de la reproducción de este 3ltimo —la fase dineraria, la fase productiva y la fase
mercantil— se presentan, asimismo, como las tres fases de la reproducción científico*tecnolóica! La
ciencia y la tecnoloía constituyen e"presiones naturales del valor en las tres fases de la reproducción del
capital, y el hecho de que adopten una u otra de sus formas de movimiento depende del luar que ocupen
y las funciones que cumplan en esta reproducción! La ciencia y la tecnoloía se presentan) 7I como capital
dinerario, es decir, como la suma de dinero que se transforma en elementos materiales y personales de la
producción de ciencia y tecnoloía) medios de producción y fuer/a de trabajo2 ?I como capital productivo o
$consumo productivo del capital%, que se transforma en valor y plusvalía Hen esta forma tanible de capital
productivo, la tecnoloía —incluida la tecnoloía que constituye una objetivación del conocimiento
científico— se presenta como una forma material, en especie, del capitalI2 y @I como capital mercantil que
se transfiura en capital dinerario incrementado, es decir, que reali/a el valor del capital anticipado y la
plusvalía como resultado de la actividad científico*tecnolóica! 0l retomar esta forma dineraria, en el
capital desaparece toda función tecnolóica, lo cual pone de relieve& primero& que la tecnoloía es, ante
todo, capital —capital fijo, cuyo valor de uso obra como medio y como aente de transformación de la
materia prima en producto—, valor que procura acrecentarse, y seundo, que el fin de la producción
capitalista de ciencia y tecnoloía es la valori/ación del capital! +a ciencia y la tecnología se revelan como
medios de obtención de plusvalía!
1or rela eneral, la inorancia de esta determinación esencial de la tecnoloía en el modo de
producción capitalista, conduce a que ésta se presente e"clusivamente como tecnoloía en funciones, es
decir, como valor de uso en el proceso de trabajo! 1or esta vía, no sólo se esfuman dos fases de su
movimiento —su fase dineraria y su fase mercantil— sino desaparecen también su sustancia capitalista y
/>
Carlos Mar-" Fundamentos de la crítica de la Economía )olítica( ed" cit", t" /, p" 08D" 'JLa fuerza
productiva social del trabajo 9precisa Mar-9 se manifiesta, en el capital fi&o, como una propiedad inherente al
capital" 2lla engloba tanto las fuerzas científicas como la asociación de las fuerzas productivas sociales en el
seno del proceso de producción( y a fin de cuentas la destreza e,traída del tra!a&o inmediato y traspuesta en la
m'quina( en la fuerza productiva en potencia#) !íd", t" +, p" +D0"
/5
!íd", pp" />81/>6"
+D
!íd", p" /5C"
+/
,er. Federico 2ngels" '<el socialismo ut(pico al socialismo científico), en. +!ras Escogidas en - tomos, ed"
cit", p" /D>"
ESCUEL !E CU!"#S $ 8
su dimensión social! El movimiento del capital adquiere la forma e"terna y fantasmaórica de un
movimiento de renovación tecnolóica perpetua, destinado a incrementar la productividad del trabajo y el
bienestar social, que encubre su verdadera naturale/a! 0llí donde la economía vular se contenta con la
apariencia de un proceso perpetuo de renovación tecnolóica, <ar" pone de relieve las tribulaciones del
ciclo productivo del capital!
El monopolio 'transnacional( de la ciencia y la tecnología y su do)le carácter
En un modo de producción caracteri/ado por el incremento constante de la concentración de la propiedad
y la producción, uno de los rasos definitorios del desarrollo de las fuer/as productivas es el creciente
grado de monopolización de las innovaciones científicas y tecnológicas!
La constatación del crecimiento alopante de la inversión de capital en el desarrollo de la ciencia y
la tecnoloía desde comien/os de silo constituye un hecho trivial en nuestros días! Lo que no resulta
trivial es la comprensión del car#cter monopolista de este proceso y de sus consecuencias para el modo
de producción capitalista en su conjunto y para el sistema de relaciones económicas internacionales en el
que aquél constituye la forma dominante! :ustamente la creciente concentración de la propiedad y la
producción es lo que permite sustituir paso a paso el trabajo manual por el trabajo maquini/ado —incluido
el automati/ado— en las funciones decisivas del proceso productivo, invertir cantidades colosales de
capital en el desarrollo de nuevas tecnoloías y aranti/ar la e"clusividad de su uso, poner al servicio del
capital continentes de científicos e inenieros especiali/ados en la creación de nuevos procedimientos
productivos y en la e"perimentación de las innovaciones técnicas!
5e3n <ar", la aplicación de la ciencia a la producción inmediata se convierte en uno de sus
momentos determinantes y estimulantes $sólo cuando la industria ha alcan/ado ya un nivel muy elevado,
cuando el capital ha puesto todas las ciencias a su servicio y cuando, adem#s, la maquinaria disponible le
procura ya apreciables recursos!%
??
,ales condiciones se crean con el desarrollo de la tendencia a la
negación de la libre concurrencia y de la correspondiente formación de monopolios, que constituyen la
relación económica capaz de concentrar y centralizar los recursos necesarios para conducir la gran
industria capitalista a su nivel superior de desarrollo!
La separación definitiva de las potencias intelectuales HcientíficasI del proceso de producción y su
subordinación a las necesidades de acrecentamiento del capital, se verifica cuando esta concentración
adquiere la forma de monopolio, es decir, con el advenimiento del imperialismo! En otros términos, al
consolidarse el monopolio como relación económica determinante del desarrollo capitalista, tiene luar la
consumación del proceso, iniciado con el desarrollo de la ran producción industrial, de diferenciación de
las potencias espirituales del proceso productivo o, lo que es lo mismo, de desarrollo de la fuer/a
productiva intelectual del trabajo como una fuer/a e"tra+a al propio trabajo, a saber, como conocimiento
científico producido por y al servicio del capital, fuera de la comprensión y el alcance del trabajador directo!
>nenieros, técnicos, obreros, personal au"iliar, que hasta entonces ocupaban un luar determinado en el
proceso de producción material directa, comien/an a ocuparse de producir ideas científicas aptas para
convertirse en tecnoloía e impulsar el desarrollo de las fuer/as productivas sociales! La oliarquía
financiera incorpora la investiación científica y el desarrollo de nuevas tecnoloías como un momento
particular y necesario del movimiento del capital monopolista! La ciencia se convierte en la principal fuer/a
productiva del capital! Es el monopolio el que reali/a esta conversión, a través de la creación de
laboratorios en las industrias destinados a producir conocimientos capaces de devenir en fuer/as
productivas! En las condiciones del capitalismo monopolista, el monopolio del conocimiento científico se
pone en función de acrecentar las anancias de los monopolios2 y la tecnoloía se presenta como ciencia
producida y materiali/ada en calidad de fuer/a productiva del capital monopolista!
En la época cl#sica del capitalismo de la libre concurrencia, el capital no invierte a3n en la
obtención de conocimientos científicos!
?@
En cambio, el desarrollo del proceso de concentración del capital
??
Carlos Mar- Federico 2ngels" +!ras, t" C8, parte +, 2ditora estatal de literatura política, Mosc%, /580, p" +/+
Fen rusoG"
+0
'JLas fuerzas productivas $ue brotan de la cooperaci(n de la divisi(n del trabajo 9subraa Mar-9 no le
cuestan nada al capital" #on fuerzas naturales del tra!a&o social# Kampoco cuestan nada las fuerzas naturales de
ESCUEL !E CU!"#S $ 9
monopolista e"ie que una parte creciente del capital se invierta en la investiación científica y en sus
aplicaciones tecnolóicas!
?D
Las inversiones en investiaciones científicas y desarrollo de nuevas
tecnoloías H> N (I, presentadas con frecuencia en la literatura como independientes de las
determinaciones del capital o como vinculadas con él de forma e"terna, constituyen inversiones en las
fuer/as productivas del capital, y por consiuiente, se insertan plenamente en su fórmula eneral) ( * < *
(O! 5e trata de un momento, como cualquier otro —el transporte, la aricultura o el comercio— en el
proceso de valori/ación capitalista) considerado desde el #nulo de su composición en valor, el capital
invertido en > N ( se desdobla en capital variable Hes decir, invertido en la fuer/a de trabajo del científico y
el ineniero, en una peculiar fuer/a de trabajo complejaI y en capital constante Hinvertido en el
equipamiento para la investiaciónI! En otros términos, la inversión en la fuer/a de trabajo de los
científicos e inenieros se presenta como una parte de la inversión en fuer/a de trabajo2 a su ve/, la
inversión en equipamiento para la investiación constituye una parte de la inversión en medios de
producción!
0 partir de mediados de los a+os cuarenta del presente silo, con la aceleración del proceso de
transnacionali/ación del capitalismo monopolista de Estado,
?J
la ciencia y la tecnoloía de punta se
consolidan de manera definitiva como fuerzas productivas del capital transnacional! Lo que caracteri/a la
$nueva era% de la ciencia es su monopoli/ación por parte de las corporaciones transnacionales, su
conversión en tecnoloía monopoli/ada por estas corporaciones, en un sector Ho esferaI de la actividad
industrial de los monopolios transnacionales, en un momento necesario del proceso de
transnacionali/ación! La transnacionali/ación del monopolio hace que éste se convierta en el principal
productor de conocimiento científico! Las inversiones en investiaciones científicas y desarrollo de nuevas
tecnoloías H> N (I se consolidan como una esfera de la actividad industrial de los monopolios
transnacionales! La concentración monopolista del capital transnacional es el factor determinante del
desarrollo —y del freno a este desarrollo— de las fuer/as productivas en la sociedad capitalista
contempor#nea! -on otras palabras, en la actualidad, el desarrollo de las fuer/as productivas constituye un
producto de la concentración del capital transnacional, que eleva la inversión en la fuer/a de trabajo de los
científicos e inenieros y en equipamiento para la investiación hasta manitudes de dinero hasta
entonces inconcebibles!
$ue se apropia para los procesos productivos. el vapor, el agua, etc" L lo mismo $ue con las fuerzas naturales,
acontece con la ciencia" Mna vez descubierta, la le sobre las desviaciones de la aguja magn&tica dentro del radio
de acci(n de la corriente el&ctrica FJG no cuesta un c&ntimo" FJG La ciencia no le cuesta al capitalista
absolutamente 'nada), pero ello no impide $ue la e-plote" 2l capital se apropia la ciencia 'ajena), ni m*s ni
menos $ue se apropia del trabajo de los dem*s" Carlos Mar-" El capital, t" /, ed" cit", pp" 00>1005" NOu& costaba
entonces al capitalP La aplicaci(n tecnol(gica del conocimiento científico" 'J3sí como necesita un pulm(n para
respirar, el hombre, para poder consumir productivamente las fuerzas de la naturaleza, necesita tambi&n alg%n
artefacto 'hecho por su mano)" FJG @ara poder e-plotar estas lees Qlas lees descubiertas por la ciencia 1los
autoresR al servicio de la telegrafía, etc", hace falta un aparato complicado costosísimo") !íd", p" 00>"
?D
,er. ;orge :%Iez ;over" Conocimiento( educación y sociedad, Mniversidad de La =abana, /55>, p" 7 Fin&ditoG"
?J
Mna fundamentaci(n de la tesis de la metamorfosis del capitalismo monopolista de 2stado en capitalismo
monopolista transnacional puese consultarse en los siguientes ensaos de los autores. 'La metamorfosis
del capitalismo monopolista) Fversi(n en /7 cuartillasG, Cu!a .ocialista, :E >, /556? 'La metamorfosis
del capitalismo monopolista) Fversi(n en 8D cuartillasG, /m0rica $i!re( :E /+? 'Kransnacionalizaci(n
2stado), Contracorriente, :E 5, /556, reeditado con el título 'Kransnacionalizaci(n, 2stado poder
político) por *oe1y2 $atinoamericano, :E 65, /55>? 'Mar-ismo capitalismo contempor*neo), 3e!ates
/mericanos( :E 718, /55>? 'Globalizaci(n. un enfo$ue l(gico e hist(rico" Bdeas para un debate), /n'lisis
de coyuntura, :E /, /555? e '=istoria universal globalizaci(n capitalista" C(mo se presenta en $u&
consiste el problema), Cu!a .ocialista, :E /0" ,er tambi&n. 'Bnternacionalismo de los oprimidos vs"
capitalismo transnacional) FMesa RedondaG, en. Contracorriente, :E >, /556 '2l imperialismo actual"
Mn debate a partir del trabajo. 4ransnacionalización y desnacionalización# $a metamorfosis del
capitalismo monopolista de Estado), Cu!a .ocialista, :E /D, /55>" #e trata, al igual $ue estos apuntes,
de materiales preparatorios para el libro El capitalismo monopolista transnacional, en proceso de
edici(n"
ESCUEL !E CU!"#S $ 10
La apropiación por parte de la oliarquía financiera de la maquinaria del Estado capitalista, crea las
bases para la utili/ación de sus enormes recursos en el desarrollo de la ciencia y la tecnoloía en beneficio
e"clusivo de los monopolios! Este proceso —que avan/ó con lentitud hasta el desencadenamiento de la
5eunda ;uerra <undial— recibió un impulso colosal durante el período de posuerra, en virtud de la
reconstrucción de Europa 9ccidental y :apón, y del incremento de la competencia entre el capitalismo y el
naciente sistema de países socialistas, con particular énfasis en la esfera militar!
?F
La carrera
armamentista desatada por el imperialismo funcionó como un poderoso estimulo a la concentración de
astos en el llamado complejo militar industrial, convertido desde entonces en el luar obliado para la
reposición del capital fijo de los monopolios,
?G
y en la $locomotora% de la economía de la principal potencia
imperialista del planeta) los Estados 4nidos de 0mérica!%
?K
La industria bélica norteamericana se convierte
en el sector de punta del capitalismo transnacional, en el ran centro de concentración de las fuer/as
productivas, en el foco irradiador de aquellas fuer/as productivas que pueden incrementar la anancia
monopolista en la esfera civil, y en la aventura capitalista que produce m#s anancias! En este sentido, la
industria militar es el símbolo m#s enuino de la $nueva era%) no es sólo la m#s din#mica, sino constituye
también la principal arantía del mantenimiento de las condiciones políticas de la dominación del capital
financiero transnacional! En medida considerable, la historia de la ciencia y la tecnoloía en la posuerra
ha sido historia de la ciencia y la tecnoloía en la esfera militar!
La fuer/a iante del Estado imperialista y de los monopolios, compelidos por la carrera
armamentista y la competencia, crea una poderosa red en la que el potencial de desarrollo científico
técnico de los monopolios y el de las aencias ubernamentales, se funde con el de las universidades y
centros de investiación p3blicos y privados! En interés de los monopolios, el Estado imperialista juea el
papel decisivo en la promoción de > N (, a través de diferentes modalidades de transferencia de recursos y
arantías a la valori/ación del capital, tales como la cobertura de los costos de infraestructura b#sica, el
financiamiento de la formación profesional en universidades y el desarrollo de proyectos en centros de
investiación, la concesión de incentivos fiscales, las compras estatales, el otoramiento de contratos
p3blicos, la preservación del control monopolista del mercado doméstico y el respaldo político, tanto en el
plano nacional como internacional! El Estado se presenta como una suerte de mecenas del talento
científico tecnolóico, como el representante colectivo del capital social en esta esfera! -on un desarrollo
científico y técnico en ran medida subsidiado y aranti/ado por el Estado y, una ve/ aseuradas las
anancias con el propio encaro estatal, los monopolios transnacionales amplían la utili/ación de las
nuevas fuer/as productivas para abarcar sementos m#s amplios del mercado! &o hay sombra aquí de
una $converencia% de intereses ubernamentales, empresariales y académicos, con el supuesto objetivo
de acelerar el desarrollo económico de las naciones capitalistas en eneral, mediante la interación, la
difusión y la introducción de los nuevos conocimientos en la producción! La red propulsora de > N ( en las
potencias imperialistas constituye una evidencia de la subordinación del poder estatal, las universidades y
los centros de investiación al poderío financiero de los monopolios transnacionales! 5e produce, así, alo
an#loo a lo que los físicos llaman $efecto l#ser%) la emisión concentrada de radiaciones luminosas sobre
un cristal de rubí oriina una cualidad nueva en la lu/, de e"traordinaria intensidad! 5in la colosal
?F
,er. ;orge :%Iez ;over" +p# cit#, pp" 718" @recisamente esa intervenci(n se consolidar* alrededor de la segunda
Guerra Mundial en lo adelante, durante toda la llamada Guerra Fría"
+6
2l surgimiento desarrollo de la microelectr(nica, por ejemplo, fue producto de las necesidades del complejo
militar industrial del imperialismo 9en particular, del @ent*gono9, del desarrollo de la aeron*utica militar, las
armas nucleares otros sistemas de destrucci(n masiva" #in embargo, por grande $ue sea la demanda de
armamentos, s(lo a$uellas tecnologías $ue encuentran aplicaci(n en la economía civil permiten una ampliaci(n
significativa de los mercados" #(lo una pe$ueIa parte de las tecnologías implementadas en la industria militar
pueden ser introducidas en gran escala en las esferas de la producci(n civil los servicios"
+>
3 partir de la segunda mitad de la d&cada del cuarenta, la Mni(n #ovi&tica no s(lo emprende la reconstrucci(n
el desarrollo del naciente campo socialista, sino neutraliza la incomparable ventaja militar con la $ue el
imperialismo conclue la #egunda Guerra Mundial, a saber, la posesi(n e-clusiva del arma at(mica" #in embargo,
a la MR## le faltaba a%n construir vehículos portadores de largo alcance, capaces de llegar r*pidamente al
territorio de 2stados Mnidos" @or este motivo, el lanzamiento del #putniS en /576 9$ue ponía de manifiesto la
capacidad sovi&tica de desarrollar este tipo de tecnología9 cre( p*nico en el mundo del capital , en alguna
medida, cataliz( el proceso de estatizaci(n de la ciencia la tecnología"
ESCUEL !E CU!"#S $ 11
concentración de recursos, instituciones y esfuer/os a través del rubí de los monopolios transnacionales y
los Estados imperialistas, no hubiera sido posible alcan/ar el nivel actual de desarrollo productivo! -omo
consecuencia, las fuer/as productivas recibieron un impulso que sobrepujó la capacidad de asimilación
por parte de la forma que habían adquirido las relaciones capitalistas de producción en la posuerra! Ello
se hi/o evidente con el retorno de la amena/a de crisis de superproducción de mercancías en la década
de los sesenta!
0sí, pues, en su proceso de formación histórica, el monopolio transnacional arrastró el desarrollo
de las fuer/as productivas hacia su forma actual y, por esta vía, creó nuevos medios para la valori/ación
del capital! +a concentración y centralización de la producción de ciencia y tecnología en las industrias
monopolistas auspiciadas por los (stados imperialistas deviene en un imperativo para el capital
transnacional! Este imperativo conduce a una lucha encarni/ada entre las diferentes oliarquías
financieras por el monopolio de la ciencia y la tecnoloía a escala transnacional, y en consecuencia, a su
concentración monopolista sin precedentes! El monopolio transnacional de la ciencia y la tecnología Hes
decir, la concentración creciente de la producción, la distribución y la reali/ación de los conocimientos
científicos y tecnolóicos en los monopolios transnacionalesI provoca una importante transformación en
los factores simples del proceso de trabajo —la fuer/a de trabajo, los instrumentos de trabajo y el objeto de
trabajo— y en el proceso de su organización Hen el proceso de trabajo concretoI2 da luar a una
transformación de la cooperación en la división del trabajo y a una redistribución transnacional de los
medios de producción Hlos llamados procesos de $relocali/ación% y $dislocación% de los procesos
productivosI2 contribuye a la modificación de la estructura profesional y ramal de la industria2 provoca una
aceleración en el crecimiento de la desproporción de la productividad del trabajo en los diferentes tipos de
la economía mundial, y ejerce una influencia, decisiva en muchos casos, sobre todos los aspectos de la
vida social, incluida la cultura, la psicoloía, las relaciones entre la sociedad y la naturale/a y la
comunicación social! 5e trata de un proceso de desarrollo desmedido de las fuer/as productivas que
sacude desde sus cimientos todo el conjunto de las relaciones capitalistas de producción, y las compulsa a
una metamorfosis que, por su propia naturale/a capitalista, resulta incapa/ de darles acomodo! En
apariencia, el ostensible salto que se verifica en este desarrollo se deriva del aotamiento per se del
llamado paradima de la electromec#nica y su sustitución por el llamado nuevo paradima informati/ado!
En esencia, de lo que se trata es de que el colosal poder económico, político, militar y científico tecnológico
del nuevo capital financiero transnacional ha creado nuevas fuerzas productivas, cualitativamente
superiores a las fuerzas productivas en las que se sustentó el capitalismo monopolista de (stado nacional#
(s decir, no sólo el monopolio transita hacia una nueva forma de su desarrollo, sino el modo de producción
en su totalidad!
(el proceso de mecani/ación y semiautomati/ación de la industria, característico de etapas
anteriores, se avan/a en determinadas ramas hacia la automati/ación plena, con lo cual se crean las
condiciones necesarias para transformar de raí/ todo el proceso de producción capitalista, tanto en su
car#cter de proceso de valori/ación, como en su car#cter de proceso de trabajo! 0l mismo tiempo, se
produce una transformación sustancial en los medios de trabajo, condicionada, ante todo, por la utili/ación
de novedosas tecnoloías de la información, la ineniería enética y las nuevas fuentes de enería, que
potencian la productividad como nunca antes! -on respecto al objeto de trabajo, se verifica una tendencia
a la reducción del volumen de las materias primas y los materiales au"iliares de reserva, incluida la
llamada miniaturi/ación, que reduce cuantiosamente el consumo material por unidad de producto Hlo cual
ha sido denominado con el término pererino de $desmateriali/ación%I y, por consiuiente, del tiempo de
producción de los medios de producción! La revolución asociada a la utili/ación de nuevas materias
primas H$nuevos materiales%I produce un fuerte impacto en la división internacional del trabajo y disminuye
la importancia económica de ramas y países enteros! Ello constituye el fundamento real sobre el cual se
erie el mito del fin de la dependencia del hombre con respecto a las materias primas e, incluso, a la tierra
en eneral!
La ran industria concentrada en el espacio cede luar a la industria transnacional caracteri/ada
por una mayor diseminación eor#fica, la cual, a través de la producción fle"ible y la relocali/ación
industrial, opera una transformación de la cooperación en la división del trabajo hasta el nivel de empresa,
briada y puesto de trabajo! -omo consecuencia de las innovaciones tecnolóicas que tienen luar en la
orani/ación de la producción, el proceso de trabajo sufre sinificativas modificaciones en el interior de las
ESCUEL !E CU!"#S $ 12
empresas capitalistas, de los ciclos de producción e, incluso, en la rotación lobal del capital! La
optimi/ación del proceso de trabajo constituye la modificación esencial que se opera en el interior de las
empresas capitalistas, cuyas variables fundamentales son el mínimo defecto, la puntualidad, la m#"ima
productividad del trabajo y el conocimiento profundo del mercado! Los procesos productivos se intensifican
en virtud de su orani/ación científica, sobre todo en las industrias del capital monopolista transnacional
Haunque también lo hacen en las del capital no monopolista que funciona en dinero mundial
?E
I! Es esto lo
que se ha dado en llamar reconversión —o moderni/ación— industrial!
&o son pocas las implicaciones productivas de estos procesos impulsados por el monopolio
transnacional! En primer luar, la formación de una unidad técnica transnacional y el establecimiento de
una proporcionalidad interna de los medios de producción que la interan, permiten el acortamiento del
período de trabajo, mediante la racionali/ación de los actos de producción! En seundo luar, se acorta el
e"ceso de tiempo de producción en eneral con relación al tiempo de trabajo, es decir, se reduce el tiempo
durante el cual el capital fiura como capital productivo Hel tiempo de permanencia de los medios de
producción en calidad de reserva productiva, el período de trabajo, el tiempo de interrupciones en el
trabajo, y el tiempo en que los objetos de trabajo son sometidos a la influencia de procesos naturales o
artificialesI! Esta reducción del tiempo de producción permite acelerar la rotación del capital y, con ello,
elevar la eficiencia en la utili/ación de los medios de producción y de la fuer/a de trabajo! En tercer luar,
las fuer/as productivas del capitalismo monopolista transnacional contribuyen a satisfacer la tendencia del
capital a la reducción del tiempo de circulación! En particular, el desarrollo de la informati/ación permite
hacer radiorafías de los mercados, de sus locaciones y sementos, lo cual, por una parte, disminuye el
tiempo de venta Hque consume la mayor parte del tiempo de circulaciónI y, por otra, reduce la producción a
$lo vendible%, con la consecuente disminución de las dilaciones comerciales que provocan las mercancías
invendibles! En cuarto luar, se verifica una disminución del despilfarro de las fuer/as productivas de los
capitales individuales en su proceso de producción, en virtud del perfeccionamiento de la proyección, el
dise+o y la simulación de procesos, del establecimiento de una optimi/ación de la proporcionalidad técnica
entre los medios de producción y la fuer/a de trabajo, y del control autom#tico de los procesos productivos!
0notemos, sin embaro, que el trabajo que el capital individual lora ahorrar con la informati/ación de su
proceso de producción lo despilfarra la sociedad con creces en astos de promoción y competencia, en
parasitismo institucional, en inversiones en la esfera militar, en consumos enajenantes y en corrupción! En
quinto luar, el monopolio del desarrollo de las fuer/as productivas da luar a un proceso de
transnacionali/ación de la plusvalía e"traordinaria, es decir, de la plusvalía que se obtiene como resultado
de una productividad del trabajo superior a la media social! 1or 3ltimo, en se"to luar, la informati/ación
permite la creación de un nuevo soporte material del dinero) el soporte electrónico, que aili/a de manera
e"traordinaria las operaciones financieras y facilita la conversión de la especulación en la forma dominante
de la reproducción del capital! 0l mismo tiempo, contribuye al perfeccionamiento de la contabilidad, a la
disminución de los astos de almacenamiento y a la reducción de las mediaciones burocr#ticas del
proceso productivo!
0sí las cosas, el monopolio de la ciencia y la tecnología Hno estas 3ltimas por sí mismasI ha sido
uno de los instrumentos fundamentales con cuyo concurso el capital financiero ha lorado ir posponiendo
?E
2n correspondencia con la tradici(n mar-ista, por dinero mundial Fmoney of the 5orldG, entendemos la
e,presión universalmente reconocida del valor, $ue funciona en el mercado mundial como 'medio general de
pago, como medio general de compra como materialización social a!soluta de la riqueza en general
6universal 5ealth7)" Carlos Mar-" El Capital, t" /, ed" cit", p" /D6" 3 esta e-presi(n aut&nticamente universal del
valor se alude por lo com%n con el t&rmino 'moneda libremente convertible), sustituendo el vocablo dinero por el
de moneda, sin tomar en consideraci(n $ue la moneda es s(lo una de las formas de e-istencia del dinero Fen este
caso, aparece implícita una visi(n reduccionista del dinero, $ue s(lo e-presa una de sus cinco funciones 9la
funci(n de medio de circulaci(n9 , por consiguiente, omite las restantes. medida del valor, medio de pago, medio
de atesoramiento dinero mundial? funci(n esta %ltima $ue resume engloba las anterioresG" 3tendiendo a
consideraciones an*logas, por dinero local entendemos las formas e$uivalenciales del valor reconocidas
e-clusivamente en los límites de una u otra comunidad, incluido el 2stado1naci(n $ue, por consiguiente, s(lo
funcionan como medios locales de pago, como medios locales de compra como materializaci(n social relativa
de la ri$ueza en general"
ESCUEL !E CU!"#S $ 13
la solución violenta de sus contradicciones, y establecer nuevas formas de dominación!
@L
(ste es el lado
más visible del asunto! 5i nos atuviésemos a esta apreciación, cierta pero unilateral, parecería que sólo un
selenita podría intentar reivindicar la célebre tesis del mar"ismo cl#sico, se3n la cual, desde mediados del
silo 8>8, las relaciones capitalistas de producción constituyen un freno para el desarrollo de las fuer/as
productivas que alberan en su seno! 5in embaro, como demuestra Lenin, el imperio de los monopolios
no sólo promueve el desarrollo de las fuer/as productivas, sino también provoca el estancamiento de este
desarrollo)
En la medida en que se fijan, aunque sea temporalmente, precios monopolistas, desaparecen
hasta cierto punto las causas estimulantes del proreso técnico y, por consiuiente, de todo
proreso, de todo avance, suriendo así, adem#s, la posibilidad económica de contener
artificialmente el proreso técnico! H,I (esde lueo, la posibilidad de disminuir los astos de
producción y de aumentar los beneficios, haciendo mejoras técnicas, obra a favor de las
modificaciones! 1ero la tendencia al estancamiento y a la descomposición, inherente al monopolio,
siue obrando a su ve/2 y en ciertas ramas de la industria y en ciertos países hay períodos en que
llea a imponerse!
@7
Lejos de lo que puede parecer a primera vista, el capitalismo monopolista potencia la tendencia,
inmanente a todo capitalismo, a poner límites ríidos a la utili/ación de la maquinaria y, en eneral, a la
sustitución de la fuer/a de trabajo directa del obrero por tecnoloía!
@?
El doble —y contradictorio— car#cter
del monopolio con relación a las fuer/as productivas tiene una e"plicación sencilla! El monopolio est#
colocado entre la espada y la pared! (l estancamiento del desarrollo de las fuerzas productivas le impediría
cumplir con su principal cometido, garantizar la reproducción ampliada del capital- por esta razón, se ve
obligado a desarrollarlas de forma constante# .in embargo, el desarrollo de las fuerzas productivas agrava
inevitablemente su contradicción con las relaciones capitalistas de producción, y ello le obliga a frenarlas!
En realidad, como potencias neatorias de la competencia, y atemori/ados por la amena/a latente de
superproducción de mercancías, los monopolios frenan el desarrollo de las fuerzas productivas, a saber,
limitan la producción de conocimientos científicos, obstaculizan la conversión de los conocimientos
científicos producidos en nuevas tecnologías, y frenan la introducción de nuevas tecnologías en la
producción!
@@
Este es el lado menos visible del asunto! En el desarrollo de esta contradicción, la tendencia
@L
:o cabe duda de $ue en virtud de su enorme potencial econ(mico, espoleados por la competencia el af*n de
plusvalía e-traordinaria, los monopolios contri!uyen de manera poderosa al desarrollo de las fuerzas
productivas" 2l monopolio 9escribe Lenin9 'garantiza beneficios gigantescos conduce a la creaci(n de
unidades t&cnicas de producci(n de proporciones inmensas") ,"B" Lenin" '2l imperialismo, fase superior del
capitalismo), ed cit", p" 000" Ttro tanto puede decirse de los grandes bancos, característicos del período
imperialista de desarrollo del capitalismo" ,er. !íd", pp" 076107>" La preeminencia del monopolio sobre las
empresas capitalistas no monopolistas descansa, en considerable medida, en su superioridad científico1tecnol(gica,
en su capacidad de invertir colosales sumas de capital en la sustituci(n del trabajo manual del obrero por el
trabajo mec*nico autom*tico, en comprar la mano de obra compleja cara de los mejores científicos e
ingenieros dedicarla a tiempo completo al perfeccionamiento t&cnico, a la invenci(n e-perimentaci(n de nuevas
tecnologías"
@7
,"B" Lenin" '2l imperialismo, fase superior del capitalismo), ed# cit", p" C/6"
@?
2sta tendencia es inherente al modo capitalista de producci(n en su conjunto. 'Considerada e-clusivamente
como medio de a!aratamiento del producto, el límite de aplicaci(n de la ma$uinaria reside allí donde su propia
producci(n cuesta menos trabajo $ue el trabajo $ue su empleo viene a suplir" #in embargo, para el capital, este
límite es m*s estricto" Como el capital no paga el tra!a&o invertido, sino el valor de la fuerza de trabajo aplicada,
para &l el empleo de la ma$uinaria tiene su límite en la diferencia entre el valor de la m'quina y el valor de la
fuerza de tra!a&o suplida por ella#) ,er. Carlos Mar-" El Capital, t" /, ed" cit", pp" 0C010C8" ,er tambi&n. Carlos
Mar-" Fundamentos de la crítica de la Economía )olítica( t" +, ed" cit", p" />5"
@@
La aplicaci(n industrial de los resultados de la investigaci(n científica es mu puntual" Los monopolios cuentan
en la actualidad con la posibilidad de automatizar la maor parte de su planta productiva , sin embargo, se
resisten a hacerlo" Las lees norteamericanas, por ejemplo, permiten monopolizar una patente Fes decir, impedir su
aplicaci(n por una empresa distinta de la $ue ostenta el monopolioG durante diecisiete aIos, tiempo m*s $ue
suficiente para $ue la correspondiente tecnología pierda todo su valor"
ESCUEL !E CU!"#S $ 14
esencial y dominante es la que conduce al freno del desarrollo de las fuer/as productivas e, incluso, a su
estancamiento!
-uando la ciencia y la tecnoloía se conciben como un objeto de investiación válido por sí mismo,
la determinación monopolista de su desarrollo permanece a la sombra o se constata simplemente como
un momento apendicular! Ello impide reparar en el poderoso freno que el sistema capitalista de producción
representa para el desarrollo de las fuer/as productivas! -on otras palabras, en la relación contradictoria
e"istente entre el desarrollo de los monopolios capitalistas y el desarrollo de las fuer/as productivas del
capital, el determinismo tecnolóico absoluti/a uno de los dos momentos, sólo es capa/ de revelar la
esencia a través de la apariencia) la promoción del desarrollo de las fuer/as productivas! -onstata un
descubrimiento, una invención, una nueva tecnoloía, la introducción de un adelanto científico tecnolóico!
5in embaro, resulta incapa/ de reparar en la cantidad indeterminada de descubrimientos e invenciones
posibles que no son reali/ados, en la cantidad indeterminada de descubrimientos científicos que no son
convertidos en tecnoloía, en la cantidad indeterminada de innovaciones tecnolóicas que no son
introducidas en la producción! En esta inorancia del car#cter determinante de las relaciones de
producción, en particular, del monopolio, sobre las fuer/as productivas del capital radica la raí/
noseolóica m#s profunda del determinismo tecnolóico! -omo resultado, el desarrollo de las fuer/as
productivas se considera independiente de las relaciones de producción, de las leyes sociales2 se le
concibe e"clusivamente como causa, y no como efecto! 0 la concentración monopolista del capital no se le
concede fuer/a e"plicativa sobre este proceso!
0penas ser# necesario tomar en cuenta los llamados a $relativi/ar% el antaonismo e"istente entre
las fuer/as productivas y las relaciones de producción en el capitalismo contempor#neo, sustentados en el
arumento de que el propio capital est# interesado en desarrollar la capacidad productiva del trabajo para
incrementar la plusvalía obtenida y paliar sus contradicciones! Es incuestionable que el desarrollo científico
y tecnolóico contempor#neo es fruto de las necesidades de desarrollo del capital, pero también ha de
estar fuera de duda que este desarrollo, la enerali/ación de sus resultados y el desplieue del potencial
productivo est#n hoy limitados por la forma específicamente capitalista en que tienen luar! La simple
comparación de los indicadores de crecimiento de la producción mundial con las potencialidades
productivas que dormitan en el seno de las fuer/as productivas demuestra hasta qué punto estas 3ltimas
se encuentran prisioneras de las leyes del capital, mientras la ran mayoría de la humanidad encuentra
crecientes dificultades para aranti/ar la reproducción m#s elemental de su vida material!
5i el freno al desarrollo de las fuer/as productivas no fuera la tendencia dominante del capitalismo
monopolista, la superproducción de mercancías hubiera sido una constante de su desarrollo, con su
colosal potencia destructiva para el capitalismo! Este freno se pone de manifiesto con peculiar claridad
cuando se somete a an#lisis el ciclo y las fases del capital! -ada fase del capital —la fase dinero, la fase
productiva y la fase mercantil— supone una transformación del valor de un estado a otro desde el punto de
vista de las fuer/as productivas! En particular, el capital debe dar un salto mortal desde su forma dineraria
a su forma productiva, convertirse en condiciones de producción, es decir, en fuer/a de trabajo y medios
de producción! 1ero no siempre le resulta posible! La inversión de capital —o, en otros términos, la
conversión del dinero en condiciones de producción— supone que aquél posea un nivel determinado de
concentración, que e"ista en la forma de una determinada cantidad de dinero, con una cualidad
determinada2 supone, asimismo, que el capitalista tena acceso a los medios de producción que necesita,
y que encuentre arantías de que su capital se acrecentar#! En otros términos, tanto el proceso de
renovación tecnolóica individual como el proceso de renovación tecnolóica social dependen de factores
sociales identificables con facilidad) primero, el desarrollo o adquisición de una nueva tecnoloía requiere
que el capitalista posea dinero2 seundo, éste, como norma, debe ser dinero mundial2 y, tercero, en la fase
dinero*mercancía del movimiento del capital, preparatoria para el proceso de producción, la compra de la
nueva tecnoloía depende de que el monopolio tecnolóico lo permita y de las condiciones que éste
estable/ca para su venta —de la cual se enera la renta tecnológica! 5in embaro, no todos los medios de
producción est#n a disposición del capitalista en el mercado, pues, en virtud del monopolio, el dinero no se
cambia libremente por tecnoloía2 a su ve/, el proceso de producción de tecnoloía depende de
condiciones cada ve/ m#s riurosas, y la que es producida no siempre es vendida, es decir, no se reali/a
en un mercado libre! Es inenuo presentar la renovación tecnolóica como un proceso independiente de
los contratiempos a los que se enfrenta todo capital productivo! -ada día resulta m#s difícil para los
ESCUEL !E CU!"#S $ 15
capitales individuales, en particular, para los no monopolistas, encontrar una arantía de acrecentamiento
en la esfera de la producción material!
La imposibilidad para el capital de liberar sus fuer/as productivas se pone de manifiesto
iualmente cuando se considera la creciente determinación negativa del mercado sobre la producción! 5e
produce contra arantía de reali/ación sobre la base del conocimiento, cada ve/ m#s fidedino, de las
posibilidades restrinidas del mercado! Los $estudios de mercado% se convierten en una necesidad para la
producción capitalista! 0unque es cierto que los resultados de estos estudios permiten al capital identificar
un abanico de posibilidades productivas e"istentes, no menos cierto es que conducen a descartar un
abanico todavía mayor de posibilidades! El ejemplo cl#sico de esta determinación del mercado sobre la
producción es la llamada producción por encaro para mercado seuro, que constituye una barrera
infranqueable para la e"pansión productiva! 1ero, en eneral, las crecientes dificultades para la reali/ación
de la producción en el mercado provocan una subutili/ación crónica de la capacidad productiva de las
empresas, que ya no sólo tiene luar durante las crisis económicas! El monopolio del mercado impide
utili/ar plenamente las fuer/as productivas creadas! Las potencialidades de producción de la rique/a
material est#n limitadas por las contradicciones de la reproducción capitalista!
-on fuer/a an#loa, el freno monopolista al desarrollo de las fuer/as productivas se pone de
manifiesto en la aceleración del proceso de desgaste moral o apreciativo de los medios de trabajo, del
capital fijo! En la actualidad, el envejecimiento tecnolóico es ante todo de car#cter moral! El vértio de la
competencia en los sectores m#s rentables de la economía apenas permite poner en funcionamiento
determinados medios de producción, cuando ya es preciso sustituirlos! 5on incontables las tecnoloías
sanas, productivas y eficientes que son echadas al basurero con desdén por los monopolios, sin parar
mientes en su capacidad de crear valores de uso para miles de millones de hombres y mujeres! La pérdida
de valor de estas tecnoloías no se debe sólo a la elevación de la productividad del trabajo en las ramas
que las producen, sino, ante todo, a la competencia intermonopolista y al hambre de plusvalía
e"traordinaria del capital! 5e verifica aquí la misma lóica férrea que ha presidido el movimiento de la
sociedad buruesa durante dos laros silos) sólo tiene derecho a la e"istencia aquello que contribuye al
autoacrecentamiento del capital, y sobre todo, aquello que no lo obstaculi/a! 0 esta ley implacable no
escapan siquiera las fuer/as productivas ya creadas!
El monopolio del desarrollo de las fuer/as productivas que ejerce un rupo reducido de empresas
capitalistas —fundidas con los Estados nacionales de las principales potencias imperialistas—, implica con
fuer/a de ley el monopolio del mercado de la ciencia y la tecnología! En correspondencia con sus intereses,
las empresas monopolistas sólo venden un n3mero reducido de tecnoloías —por lo eneral,
subproductos y productos desfasados del desarrollo científico tecnolóico—, y lo hacen en condiciones
muy duras y con todo tipo de restricciones para su uso, al tiempo que conservan la e"clusividad de
aquellas que necesitan para vencer en la competencia! 1or otra parte, frente a la idea de que las aencias
ubernamentales de ciencia y tecnoloía tienen como función difundir el conocimiento, es preciso insistir
en que esta difusión se rie por par#metros muy estrictos, llamados a aranti/ar su control monopolista2
en rior, la difusión del conocimiento científico es mínima y se orienta, en lo fundamental, a microproyectos
funcionales a la lóica del capitalismo monopolista transnacional! La monopoli/ación de la ciencia y su
conversión en la principal fuente de obtención de plusvalía e"traordinaria han puesto límites precisos a la
circulación del conocimiento científico, lo cual, al iual que en el caso de la tecnoloía, se pone de relieve
con fuer/a peculiar cuando apreciamos las restricciones a la comerciali/ación del nuevo conocimiento
Hque, en la mayoría de los casos, ni siquiera alcan/a el status de mercancía, simplemente permanece
como un producto para el autoconsumo de los monopolios que lo producen o son embalsamadosI y, sobre
todo, cuando se considera que la vanuardia de la producción científica es el complejo militar industrial del
imperialismo, en el cual, por ra/ones obvias, tiene luar un movimiento cautivo de las fuer/as productivas!
&o es casual que, con el desarrollo del capitalismo monopolista transnacional, el tema de la propiedad
intelectual, los derechos de autor, las patentes, las licencias, el secreto y el espionaje industrial se haya
convertido en uno de los m#s controvertidos en las relaciones internacionales, y en fuente de audas
presiones y sanciones por parte de los obiernos de los países imperialistas sobre otros países!
5i los esfuer/os de los medios de comunicación masiva y de los teóricos promotores del fetichismo
científico*tecnolóico no nos encandilan, es preciso reconocer que economía mundial se caracteri/a por la
ESCUEL !E CU!"#S $ 16
e"istencia de un mosaico tecnolóico muy abiarrado! 0 cada uno de los tipos de economía corresponde
un determinado nivel de desarrollo de las fuer/as productivas, que virtualmente se encuentra separado por
silos de los restantes! 5i el capitalismo monopolista transnacional ejerce un control directo sobre la
investiación científica y el desarrollo tecnolóico, el capitalismo no monopolista que funciona en dinero
mundial se presenta como un mero consumidor de las tecnoloías a las que el primero le da acceso! 1or
su parte, las economías no monopolistas que funcionan en dineros locales se caracteri/an por la endeble/
científica e, incluso, por la total marinación, el atraso y la dependencia tecnolóica, y son incapaces de
reproducir la llamada tecnoloía de punta! (e este modo, la aplicación de los loros de la ciencia y la
técnica en unas ramas de la producción se contrapone al desarrollo e"tensivo que siue caracteri/ando a
otras ramas en las cuales predominan las tecnoloías tradicionales! Ello nos habla del pramatismo
conénito de la producción capitalista de ciencia y tecnoloía, y de que la función esencial de una y otra es
contribuir a la valori/ación del capital! -on palabras de Bidel -astro,
el prodiioso salto e"perimentado por las fuer/as productivas bajo el impulso de esa misma revolución
Pla llamada Revolución -ientífico .écnica *los autoresQ contrasta con el no menos fenomenal atraso
científico, técnico y material de pueblos enteros, en los cuales el concepto de civili/ación no pasa de
representar, en el mejor de los casos, una esperan/a m#s bien remota!
@D
0 diferencia de las perspectivas unilaterales que presentan a los $sectores de punta% de la
economía como la realidad económica del mundo, un estudio objetivo del capitalismo contempor#neo no
puede circunscribirse al impacto económico y social que, en efecto, tiene el acelerado desarrollo de las
fuer/as productivas en aquellas esferas de la producción y los servicios en que alcan/a, siempre de
manera relativa, una mayor amplitud, ni mucho menos, otorarle un car#cter universal! .ales
construcciones ideolóicas hacen referencia al $mundo%, pero este mundo sólo incluye una parte de los
trabajadores de alo m#s de una veintena de países, aquellos que interan la 9-(E, donde se ubica la
casa matri/ de m#s del EER de los monopolios transnacionales! En realidad, la enería humana y la
enería animal siuen siendo las fuer/as motrices de las que se sirven miles de millones de personas en
el mundo, y la artesanía y el trabajo mec#nico, las formas m#s e"tendidas del proceso de trabajo, y lo
seuir#n siendo mientras subsista el modo de producción capitalista!
Las consideraciones anteriores echan por tierra uno de los mitos propaados por los ideóloos del
imperialismo, asociado a la llamada $transferencia tecnolóica%) supuestamente, la transferencia de
tecnoloía constituye un puente nivelador entre los diferentes tipos de economía e"istentes en el mundo!
En este caso, se omite el hecho elemental de que la tecnoloía es capital, y el capital no se $transfiere%,
sino se vende, como toda mercancía! Es cierto que una parte de la tecnoloía desarrollada por el
capitalismo encuentra un espacio en determinadas ramas de la producción y los servicios de los países del
denominado .ercer <undo! Ello sucede, sin embaro, en interés de los monopolios transnacionales, ya
sea porque deciden utili/arla en filiales ubicadas en esos países Hen tal caso no es $transferida%, sino
permanece en el circuito de la economía transnacionalI, o porque necesitan venderla, con frecuencia
porque se ha hecho obsoleta Hesto fue lo ocurrido, por ejemplo, a inicios de la posuerra, cuando,
estimulada por las perspectivas de la reconstrucción y penetración económica en Europa 9ccidental y
:apón, la oliarquía financiera norteamericana vendió a las buruesías latinoamericanas su parque
industrial anticuado, utili/ado por estas 3ltimas como sostén tecnolóico del $esquema desarrollista% o de
$sustitución de importaciones%I! En ambos casos, una de las ra/ones para la supuesta transferencia
tecnolóica es la $relocali/ación de producciones contaminantes%, es decir, la e"portación de desechos de
los países desarrollados a los subdesarrollados! La adquisición de tecnoloía por parte de los tipos de
economía que funcionan en dineros locales encadena al comprador a las condiciones impuestas por el
vendedor y al suministro de pie/as de repuesto, y se caracteri/a por una ran anarquía! 5e compra lo que
est# disponible en el mercado, de acuerdo al fabricante al que se tena acceso o a la empresa que pona
en venta sus desechos tecnolóicos! Estas economías se desenvuelven sobre la base de una abiarrada
me/cla de tecnoloías, en muchos casos incompatibles entre sí!
0sí, pues, a nuestro juicio, en el curso de su desarrollo, el monopolio de las fuer/as productivas del
capital —en particular, el monopolio transnacional— pone de manifiesto tres tendencias fundamentales)
primera, mientras mayor es el conocimiento científico acumulado capa/ de convertirse en tecnoloía,
@D
Fidel Castro Ruz" +p# cit#( p" />"
ESCUEL !E CU!"#S $ 17
menor es, en términos relativos, su aplicación tecnolóica2 segunda, en la medida en que se despliea el
desarrollo científico tecnolóico y, en correspondencia, se incrementa la capacidad productiva, aumenta el
coeficiente de subutili/ación de la ciencia y la tecnoloía, es decir, el volumen de conocimientos científicos
y adelantos tecnolóicos que no pueden ser introducidos en el proceso de producción Hlo mismo ocurre, a
propósito, con el otro elemento de las fuer/as productivas) la fuer/a de trabajoI2 y, tercera, cuanto m#s
potentes son las fuer/as productivas del capital, menos posibilidades tiene éste de convertirse en
condiciones de producción! El capital transnacional se ha montado en una plataforma tecnolóica
demasiado potente para su forma de reproducción, y ha ido estando en su seno fuer/as productivas
correspondientes a un nuevo modo de producción, con la circunstancia aravante, entre otras, de que la
maduración del capital transnacional presupone el aotamiento de la forma de paliar sus contradicciones a
la que el capital ha recurrido históricamente) la e"portación de estas contradicciones!
• Ciencia& tecnología y fuerza de tra)ajo
-abría preuntar cu#l sería el uión de una nueva versión de la película ,iempos !odernos! Es evidente
que, tanto los inenieros que dise+aron las m#quinas que trituraban la fuer/a de trabajo de -harlot, como
los que dise+an las modernas computadoras y robots, no se veían sometidos a un réimen de trabajo tan
enajenante como los obreros! &o menos evidente es que en el capitalismo contempor#neo se observan
nuevas formas de orani/ación del proceso de producción, caracteri/adas por el fomento de estímulos
que propicien una motivación individual hacia el trabajo, con el fin —es preciso subrayarlo— de intensificar
su e"plotación y aumentar su rendimiento, y que ciertos grupos de obreros de las f#bricas modernas
requieren de una mayor calificación que los de las empresas en que la industriali/ación apenas daba sus
primeros pasos y, en este sentido, su trabajo e"ie determinadas —en ocasiones, refinadas—
capacidades intelectuales! &o obstante, Shan dejado de ser framentarias las funciones que reali/anT SAa
perdido viencia la tesis de <ar" referida a que el capitalismo evidencia una tendencia a convertir al
obrero en un hombre fragmentario, parcial, con capacidades limitadas y atrofiadasT 1or otra parte, Sse
haya el capitalismo contempor#neo en vías de superar la bifurcación y contraposición tajante y antaónica
del trabajo social en trabajo material y trabajo espiritualT SEs el nuevo obrero de las empresas
automati/adas un hombre m#s rico en términos culturales, o por el contrario, se ve sometido a un proceso
ulterior de cretinizaciónT SAa dado el capitalismo aunque sea un mínimo paso hacia la desenajenación
humana y la confiuración de un hombre multifacéticamente desarrolladoT
En principio, la automati/ación supone un cambio cualitativo con relación a la m#quina de trabajo y
al luar que ocupa el obrero en el proceso de producción2 abre un vasto campo para que el hombre deje
de ser un eslabón m#s en la cadena tecnolóica y lore establecer una relación libre con la técnica, para la
utili/ación creadora de las capacidades humanas y la superación de la división entre el trabajo físico y el
trabajo intelectual, para el desarrollo multilateral e íntero de la personalidad del trabajador! 5in embaro,
el capitalismo no sólo pone límites riurosos al desarrollo de la automati/ación, acosado por los fantasmas
de la superproducción de mercancías y de una tasa de desempleo insostenible en términos políticos, sino
también confiere formas monstruosas a este proceso, que impulsa espoleado por la competencia! En un
sistema de producción automati/ada, escribe <ar", la misión del obrero $no es trabajar directamente, sino
viilar el manífico trabajo de la m#quina! Aoy, esa clase de obreros que dependía e"clusivamente de su
pericia, ya no tiene ra/ón de ser!%
@J

(ispersos, sometidos al proceso conjunto de la maquinaria, ya ellos no forman m#s que un
elemento del sistema, cuya unidad no reside en los trabajadores vivientes, sino en la maquinaria
viviente, HactivaI que, respecto a la actividad aislada e insinificante del trabajo vivo, aparece como
un oranismo iantesco! En esta etapa, el trabajo objetivado aparece realmente, en el proceso de
trabajo, como la fuer/a dominante respecto al trabajo vivo,
@F
@J
Carlos Mar-" El Capital( t" /, ed" cit", p" 0>6"
@F
Carlos Mar-" Fundamentos de la crítica de la Economía )olítica( t" +, ed" cit", p" />8" 'La ciencia obliga,
como resultado de su construcci(n, a los elementos inanimados de la m*$uina a funcionar como aut(matas %tiles"
2sta ciencia no e-iste a en el cerebro de los trabajadores. a trav&s de la m*$uina, obra m*s bien sobre ellos como
una fuerza e-traIa, como la potencia misma de la m*$uina") !íd", p" />7"
ESCUEL !E CU!"#S $ 18
En estas circunstancias, el trabajo directo del obrero $es reducido, cuantitativamente, a
proporciones ínfimas y, cualitativamente, a un papel ciertamente indispensable, pero subalterno en
atención a la actividad científica eneral, a la aplicación tecnolóica de las ciencias naturales y a la fuer/a
productiva que emana de la orani/ación social del conjunto de la producción!%
@G
Es cierto que, por la
fuer/a de las circunstancias y el af#n de plusvalía, el capital se ha visto obliado a dar alunos pasos
tímidos hacia la humani/ación de alunas fases del ciclo productivo de los sectores de punta de la
economía transnacional, sobre todo en aquellas que demandan una alta proporción de trabajo complejo,
las cuales —y es preciso subrayarlo, en vista del ran ruido de latón propaandístico y apoloético que las
acompa+a— no pasan de ser cotos privileiados en la ran tramoya productiva del capitalismo mundial!
9tra cosa es impensable en el sistema de e"plotación capitalista de la m#quina y la fuer/a de trabajo)
,La maquinaria, de por sí, acorta el tiempo de trabajo, mientras que, empleada por el capitalista lo
alara2 P,Q facilita el trabajo, mientras que aplicada al servicio del capitalismo refuer/a m#s
todavía su intensidad2 P,Q de por sí representa un triunfo del hombre sobre las fuer/as de la
naturale/a, pero al ser empleada por el capitalista hace que el hombre sea soju/ado por las
fuer/as naturales2 P,Q de por sí incrementa la rique/a del productor, pero dado su empleo
capitalista, lo empobrece,
@K
La otra cara de la maquinaria, de la automati/ación y las innovaciones tecnolóicas es el
desempleo masivo,
@E
los cientos de millones de trabajadores semicalificados y no calificados que apenas
conocen el luar que ocupan las funciones parciales que ejecutan en la cadena laboral de las propias
empresas en que han sido contratados, la maquini/ación m#s plena de las facultades intelectuales, llevada
al absurdo, por ejemplo, en las llamadas industrias maquiladoras, en las que se reproduce y se acent3a,
en proporciones hasta el momento insospechadas, la enajenación y deshumani/ación del trabajo dibujada
por -haplin! $El n3mero de obreros empleados en estas ramas nuevas de producción crece en ra/ón
directa a la medida en que se reproduce la necesidad de los trabajos manuales m#s toscos!%
DL

El desarrollo desiual de las fuer/as productivas alcan/a su m#"ima e"presión en el caso de la
fuer/a de trabajo! Los diferentes tipos de la economía mundial se montan en tres pelda/os tecnológicos
cualitativamente diferentes y, como norma, superpuestos) el trabajo manual, el trabajo mecanizado no
automatizado y el trabajo automatizado! 5i las economías que ejercen el monopolio del dinero mundial se
caracteri/an por una relativa e"tensión del trabajo automati/ado, el capitalismo que funciona en dinero
local apenas lora niveles sinificativos de mecani/ación, en tanto lo típico de la peque+a producción
mercantil es el trabajo manual! 5in embaro, esta división dista mucho de ser e"acta, pues estos tres
pelda+os del desarrollo tecnolóico aparecen entreme/clados) los instrumentos de trabajo que utili/an
vastos sectores de trabajadores del capitalismo monopolista transnacional Hel ejemplo cl#sico es el de las
llamadas industrias maquiladorasI son su mano y las herramientas m#s simples! 0lo an#loo puede
decirse del nivel de calificación de los obreros! (e forma esquem#tica, éstos pueden ser arupados en
cuatro rupos fundamentales) obreros con una alta calificación y predominio del trabajo mental, obreros
con una alta calificación y predominio del trabajo físico, obreros semicalificados, y obreros no calificados!
(e los límites de la llamada reconversión industrial, nos habla el hecho de que sólo el ?JR de los
trabajadores norteamericanos, a lo sumo, posee una alta calificación!
D7
&o obstante, en términos
enerales, ni siquiera el obrero que vende su fuer/a de trabajo a una empresa equipada con las m#s
modernas tecnoloías supera el status de hombre framentario, de virtuoso con tendencia al cretinismo
profesional!
D?
La forma capitalista de división social del trabajo y de especiali/ación, que encadena a los
@G
!íd", p" />81/>6"
0>
Carlos Mar-" El Capital( t" /, ed" cit", p" 05+1050"
@E
,er. !íd", pp" 05/105+, CD7"
CD
!íd", p" 058"
C/
,er. @edro 3lfonso Leonard" 'Capitalismo desarrollado contempor*neo. transformaciones sociales
tecnol(gicas), en. 4ecnología y .ociedad, Bnstituto #uperior @olit&cnico ';os& 3ntonio 2cheverría), La =abana,
/556, p" /C8"
D?
3l hablar de cretinismo profesional( no hacemos referencia, en modo alguno, a una 'enfermedad mental), sino a
una 'enfermedad) de la forma capitalista de divisi(n social del trabajo" @or supuesto, no se trata de $ue todos
cada uno de los trabajadores en la sociedad capitalista se conviertan en cretinos profesionales, sino de $ue esa es
ESCUEL !E CU!"#S $ 19
hombres a un tipo específico de la actividad social, con e"clusión de las restantes, contin3a promoviendo
la creación de hombres virtuosos en la ejecución de funciones productivas parciales o de otras funciones
sociales y, a un tiempo, profundamente incapaces e inorantes en relación con los restantes aspectos de
la cultura material y espiritual humana, $hombres que dependen cada cual de una rama determinada de la
producción, est#n aferrados a ella, son e"plotados por ella, desarrollan nada m#s que un aspecto de sus
aptitudes a cuenta de todos los otros y sólo conocen una rama o parte de aluna rama de toda la
producción%
D@
$1or eso el cretinismo profesional se convierte aquí no sólo en hecho, sino en virtud, en
norma, incluso en un ideal peculiar, en el principio de formación de la personalidad, con el cual cada uno
se esfuer/a en corresponder para no hundirse hasta el fondo de la sociedad, para no convertirse en una
simple fuer/a de trabajo no calificada%
DD
El capitalismo contempor#neo tiende a audi/ar las
contradicciones que producen la enajenación, la mutilación y la cretini/ación de la personalidad
características de épocas anteriores! El pancista de la llamada $clase media% de nuestros días afirmar# sin
rubori/arse que (inamarca est# situada cerca de -orea2 a falta de un artefacto mec#nico, no ser# capa/
de abrir una lata de conservas2 y si es estadounidense, asociar# la palabra $6ush% con una famosa firma
cervecera antes que con el nombre del e"presidente de su propio país!
Brente al mito e"tendido en la ciencia apoloética buruesa, referido a que el capitalismo avan/a
hacia la creación de $obreros intelectuales%, es importante insistir en que la división entre el trabajo físico y
el trabajo mental no ha sido revertida en lo m#s mínimo por la transnacionali/ación del capitalismo
monopolista de Estado! Lo cierto es que la creación de $obreros intelectuales% como un fenómeno masivo
y como norma social y, en correspondencia, la eliminación de la división entre ambas formas de trabajo y
la confiuración de hombres multifacéticamente desarrollados, constituye, por definición, la neación del
modo capitalista de producción, basado en la e"plotación del trabajo asalariado, la división esclavi/ante
del trabajo y la enajenación de las capacidades universales humanas con respecto a los individuos y los
colectivos sociales! 1or otra parte, las loas al capitalismo contempor#neo contenidas en la idea de que los
proresos en el car#cter creador del trabajo de alunos sectores de asalariados est#n diriidos a superar
la e"plotación, solapan que el car#cter creativo del trabajo concreto no modifica su car#cter social
abstracto, la forma social capitalista —es decir, e"plotadora— en que este proceso tiene luar! El m#"imo
rado de creatividad que pueda ser concebido no elimina en absoluto el car#cter social e"plotador del
proceso de producción capitalista!
Es este sentido, cabe apuntar que lo que mueve al capital hacia una reversión puntual de la
tendencia al cretinismo profesional y a la pérdida del sentido creador del proceso de trabajo es siempre el
af#n de plusvalía, la intensificación del proceso de trabajo y la e"plotación del trabajador! Es la b3squeda
de eficiencia capitalista, y sólo ella, lo que conduce a toda forma de reorani/ación de los procesos
productivos! Auela insistir en que el capital no se preocupa en nin3n otro sentido por desarrollar
capacidades físicas e intelectuales en sus víctimas asalariadas! S1odría acaso introducir la automati/ación
y la creatividad en todos los procesos productivos a escala mundialT S1odría hacerlo en todos los
procesos productivos dentro de los propios países imperialistasT S1odría, si se aventurara a ello, eludir el
terremoto de una iantesca crisis de superproducción de mercancías, y contener la ira de cientos de
millones de obreros e"pulsados de sus puestos de trabajoT
El desarrollo de las fuer/as productivas del capitalismo monopolista transnacional crea las
premisas técnico materiales para la superación de la contradicción entre el trabajo físico y el trabajo
intelectual, entre la ciudad y el campo, y entre la esfera productiva y la improductiva! 03n m#s, en la
actualidad est#n creadas todas las condiciones necesarias para que la humanidad pueda cumplir su a+ejo
sue+o de ver correr a chorros los manantiales de la rique/a colectiva2 no los manantiales empon/o+ados
de la falsa rique/a, mutiladora de la personalidad e insostenible desde el punto de vista ecolóico,
asociada a la idea del consumismo, sino de la 3nica y auténtica rique/a humana) la rique/a universal de
las capacidades de todos y cada uno de los individuos! Las fuer/as productivas contempor#neas cuentan
la tendencia, podríamos decir, la le fundamental $ue preside el movimiento de la especializaci(n la
profesionalizaci(n de la actividad en la sociedad capitalista con respecto al desarrollo de la personalidad"
D@
Federico 2ngels" '@rincipios del comunismo), en Carlos Mar- Federico 2ngels" +!ras Escogidas en - tomos,
t" /, ed" cit", pp" 5C157"
DD
2vald Bli&nSov" '<e ídolos e ideales), en. Contracorriente, :E /D, /556, p" >6"
ESCUEL !E CU!"#S $ 20
con potencialidades para impulsar el desarrollo de individuos totales y de un auténtico sistema de
relaciones solidarias entre los hombres! 5in embaro, estas potencialidades se reali/an en la forma de
contradicciones que profundi/an la anarquía de la producción, y conducen a una ulterior irracionali/ación
de las relaciones sociales y a la framentación del desarrollo de las capacidades humanas! El capitalismo
monopolista transnacional —al iual que todo capitalismo— resulta incapa/ de controlar y encau/ar de
forma racional las fuer/as iantescas —naturales y sociales— que pone en movimiento con su
desarrollo! 5u condición de vida siue siendo el antaonismo entre los medios y los fines de su propia
e"istencia! En términos económicos, el efecto fundamental de las transformaciones de las fuer/as
productivas contempor#neas es el ahorro iantesco de trabajo humano, en tanto la ley económica
fundamental que preside el movimiento de todo capitalismo es la producción de plustrabajo!
5e deshacen así los espejismos creados por el discurso del $nuevo paradima tecnolóico%, que
nos lleva de la mano por las m#s disímiles innovaciones y sólo centra su atención en el ciclo del capital
productivo, al cual, en esencia, despoja de su naturale/a de capital! (esde este punto de vista, la
tendencia inmanente del proceso de producción capitalista es desarrollar la tecnoloía per se y $satisfacer
al cliente y al consumidor%, como si el cambio tecnolóico, es decir, el proceso de producción y
enerali/ación de las innovaciones tecnolóicas, no constituyera una variable dependiente de las leyes y
contradicciones de la reproducción del capital, y la forma social que reviste la tecnoloía, en tanto medio
para producir anancias, no fuera una insufrible camisa de fuer/a para el movimiento científico y
tecnolóico! En una situación semejante, a la preunta formulada por :ohn 5tuart <ill, acerca de $si todos
los inventos mec#nicos aplicados hasta el presente han facilitado en alo los esfuer/os cotidianos de al3n
hombre%, <ar" respondía)
,La maquinaria empleada por el capitalismo no persiue ni mucho menos, semejante objetivo! 5u
finalidad, como la de todo otro desarrollo de la fuer/a productiva del trabajo, es simplemente rasar
las mercancías y acortar la parte de la jornada en que el obrero necesita trabajar para sí, y, de ese
modo, alarar la parte de la jornada que entrea ratis al capitalista! Es, sencillamente, un medio
para la producción de plusvalía!
DJ

1or supuesto, el movimiento tecnolóico del capital tiene un $impacto social%, contribuye a mejorar
el nivel de vida de ciertos sectores de la población Hy a empeorar el de otrosI! &o obstante, $todas estas
aplicaciones —basadas en el trabajo social— de la ciencia, de las fuer/as de la naturale/a y de masas
enormes de productos de trabajo se presentan e"clusivamente como medios de e%plotación del trabajo,
como medios de asimilación de plustrabajo y, por tanto, como fuer/as pertenecientes al capital y opuestas
al trabajo%!
DF
El capital sólo ofrece nuevos productos y servicios para el beneficio de los seres humanos porque
éstos son mercancías que necesita vender para aranti/ar su reproducción ampliada2 o, por el reverso, el
hecho de que sus nuevos productos y servicios constituyan un beneficio para los seres humanos Haquellos
seres humanos que pueden paar por ellosI no es m#s que un factor contribuyente a su reali/ación como
mercancías! 5e incluyen aquí las modernas técnicas para la producción de alimentos, los medicamentos
—muy caros, por cierto— que permiten curar enfermedades antes fatales, el aumento en la velocidad de
los transportes, el incremento de la eficiencia de las comunicaciones, y muchos otros beneficios! &o
pasamos por alto que muchas de las bondades de los nuevos productos y servicios no pasan de ser un
fraude!
DG
C7
Carlos Mar-, El Capital, t" /, ed" cit", p" 0+C" #eg%n Mar-, 'el volumen de las masas de mercancías creadas
por la producci(n capitalista lo determina la escala de la producci(n la necesidad de $ue &sta se e-tienda
constantemente, no en un círculo predestinado de oferta demanda, de necesidades $ue se trata de satisfacer)"
!íd", t" +, p" 6+"
DF
Carlos Mar- Federico 2ngels" +!ras, t" +8, parte /, ed" cit", p" 055"
C6
2s conocido $ue las masivas campaIas publicitarias $ue atiborran los medios de comunicaci(n masiva est*n
destinadas a generar necesidades artificiales en los 'consumidores)" <e esta manera, se le atribuen poderes
afrodisiacos a los perfumes alto valor nutritivo a los alimentos mejor empacados, o se sustituen los ejercicios
físicos por pomadas capaces, supuestamente, de hacer adelgazar"
ESCUEL !E CU!"#S $ 21
&o se trata 3nicamente de llamar la atención sobre el hecho, de por sí sinificativo, de que las
inversiones iantescas en investiaciones a las que tan abundante referencia hacen los teóricos
embrujados por el mao de la tecnoloía, se reali/an al maren de las necesidades de millones de
personas que, por ejemplo, no se ven uridas de adquirir nuevos tipos de microchips para computadoras
ni teléfonos celulares, sino alimentos, medicinas indispensables y educación primaria! <iradas bien las
cosas, las conquistas tecnolóicas de la humanidad son míseras en comparación con las potencialidades
reales que el capital anula! <al que pare/ca a los devotos del determinismo tecnolóico, no es racias a
las relaciones capitalistas de producción, sino a pesar de la tendencia fundamental que las alienta, que
tiene luar el desarrollo de las fuer/as productivas! 1or cuanto, en la actualidad, la oferta de mercancías,
en particular la que proviene de empresas transnacionales, es muy superior a la capacidad de compra de
la población, el capital, amena/ado por las crisis de superproducción, sólo puede asimilar el potencial
científico técnico en determinadas ramas, nunca de forma interal! La llamada reconversión industrial en
curso se reali/a sobre la base de la incorporación de una parte muy limitada de los avances tecnolóicos!
modo de conclusión
&ada m#s ajeno al pensamiento mar"ista que la noción de un modo de producción capitalista est#tico,
inmóvil o estancado) $La buruesía —escriben <ar" y Enels— no puede e"istir sino a condición de
revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y, por consiuiente, las relaciones de
producción, y con ello todas las relaciones sociales!%
DK
&o obstante, la idea de que las fuer/as productivas
del capital quedan $re/aadas% de forma periódica con respecto a las relaciones capitalistas de
producción, constituye una inversión directa de la concepción de <ar")
(esde hace alunas décadas, la historia de la industria y del comercio no es m#s que la historia de
la rebelión de las fuer/as productivas modernas contra las actuales relaciones de propiedad que
condicionan la e"istencia de la buruesía y su dominación H!!!I La sociedad posee demasiada
industria, demasiado comercio! Las fuer/as productivas de que dispone no favorecen ya el
réimen burués de la propiedad2 por el contrario, resultan ya demasiado poderosas para estas
relaciones, que constituyen un obst#culo para su desarrollo2 y cada ve/ que las fuer/as productivas
salvan este obst#culo, precipitan en el desorden a toda la sociedad buruesa y amena/an la
e"istencia de la propiedad buruesa! Las relaciones buruesas resultan demasiado estrechas para
contener las rique/as creadas en su seno!
DE

La producción capitalista se distinue por un movimiento constante de una forma a otra del
proceso de trabajo, ya sea porque el capital ha concluido una rotación completa y ha lorado amorti/ar el
valor desembolsado en capital fijo, ya sea —en el caso de que este 3ltimo no se haya amorti/ado
plenamente—, en virtud del desaste apreciativo y de que el costo individual supera el precio de
producción Hes decir, la suma de los astos de producción y de la anancia mediaI o de que la relación
entre uno y otro no resulte favorable! 5in embaro, el cambio de la tecnoloía, considerada como valor de
uso en el proceso de producción, no determina por sí mismo las tendencias sociales y las leyes de la
reproducción del capital! .odo lo contrario, la revolución incesante de los instrumentos y procedimientos de
producción Hrevolución tecnolóicaI que el capital se ve obliado a reali/ar de manera periódica y
sistem#tica, no constituye en modo aluno la ra/ón o causa de su movimiento, sino apenas la
consecuencia m#s visible del imperativo cateórico que rie su e"istencia) autovalori/arse de forma
permanente! +a velocidad e intensidad de los cambios tecnológicos dependen del hambre de productividad
del capital, y están determinadas por los estímulos emitidos por el proceso de valorización! En el proceso
de generalización de la innovación tecnológica, que constituye uno de los indicadores del crecimiento de la
productividad del trabajo social, cobran forma visible las leyes que reulan la reproducción del capital!
:ustamente la competencia, el nivel de monopoli/ación, las demandas, las tendencias y las leyes de la
reproducción del capital son los factores determinantes de la e"tensión y la intensidad de la enerali/ación
de nuevas tecnoloías!
DK
" Carlos Mar- Federico 2ngels" 8anifiesto del )artido Comunista, ed" cit, p" //C"
C5
!íd", pp" //81//6"
ESCUEL !E CU!"#S $ 22
(esde esta perspectiva, resulta evidente el falseamiento de las determinaciones de la economía
capitalista que lleva aparejada la noción de la sustitución de unos paradimas tecnolóicos por otros, a
saber) la me/colan/a de características técnicas con características orani/ativas en la definición de estos
paradimas2 la confusión entre la desvalori/ación de la fuer/a de trabajo simple, no calificada y la $pérdida
de importancia% del trabajo como tal2 la hiperboli/ación de los niveles reales de sustitución de las enerías
fósiles por las llamadas nuevas fuentes de enería2 la concepción implícita de las materias primas como
$cosas% de la naturale/a sin nin3n rado de elaboración, lo cual conduce a que los llamados nuevos
materiales no se consideren como materia prima, y, en sus formas e"tremas, a la idea de que el proceso
productivo puede prescindir de ésta2
JL
la e"aeración del rado de universali/ación alcan/ado por las
fuer/as productivas que conforman el llamado nuevo paradima tecnolóico, en particular, por el proceso
de automati/ación2
J7
el desprecio del papel —siempre decisivo— que la información y el conocimiento
técnico han tenido en el proceso productivo de épocas anteriores de desarrollo del capitalismo y, en
eneral, de la producción social2 la suposición de que el desarrollo de las fuer/as productivas constituye un
aliviadero para el capital y de que el incremento de la productividad del trabajo contrarresta la acción de la
ley de la tendencia decreciente de la cuota de anancia2
J?
la confusión entre la descentrali/ación y
7D
:o cabe duda de $ue, a medida $ue aumenta la capacidad productiva del capital, va sobrando cada vez m*s
ciencia, fuerza productiva, capital, materia prima fuerza de trabajo" #in embargo, en la literatura contempor*nea
resulta frecuente encontrar la afirmaci(n de $ue el trabajo los recursos naturales han perdido importancia Festos
%ltimos al ser 'sustituidos) por 'nuevos materiales)G" #in trabajo sin recursos naturales la vida humana sería
imposible, por lo $ue resulta absurdo $ue uno u otro 'pierda) importancia" 2n el primer caso, detr*s de la forma
inadecuada de e-presi(n, se oculta un hecho real. el e-ceso de fuerza de tra!a&o con relaci(n a las demandas del
capital, en especial, el e-ceso de fuerza de trabajo no calificada" 2n el segundo caso, se pasa por alto $ue los
'nuevos materiales) tambi&n provienen de la naturaleza, son, en sentido estricto, materias primas, con maor
grado de elaboraci(n previa al proceso productivo" <e forma tal $ue 'ganan importancia) unos recursos naturales
materias primas, la pierden otros 2n igual sentido, resulta imprecisa la afirmaci(n habitual de $ue los países
subdesarrollados se ven afectados por 'la irrupci(n mundial de la inform*tica), ignorando el hecho de $ue esa
forma de tecnología, como cual$uier otra de las llamadas 'de punta), constitue una forma de e-istencia del
capital monopolista transnacional" 2l fundamento de los procesos en curso no es el desarrollo científico
tecnol(gico, sino el parasitismo la autofagia inherentes al capitalismo monopolista transnacional, en cua
sustancia se deprecia la fuerza de trabajo, el objeto de trabajo el capital mismo, lo cual se traduce en salarios
miserables, en precios bajos de la materia prima en desenfreno de las bolsas"
J7
2n aras de justipreciar la medida en $ue la automatizaci(n constitue un momento realmente nuevo en el
desarrollo de la gran industria capitalista, sería necesario realizar un estudio circunstanciado de su desarrollo a
partir de mediados del siglo A,BBB europeo" @ara Mar-, no cabe duda de $ue la automatizaci(n plena es la forma
m*s adecuada perfecta de e-istencia de la gran producci(n ma$uinizada" ,er, de Carlos Mar-. El Capital, t" /,
ed" cit", pp" 000100C? Fundamentos de la crítica de la Economía )olítica( 2ditorial de Ciencias #ociales, La
=abana, /567, t" +", p" />7"
J?
La concepci(n mar-ista del papel de la innovaci(n tecnol(gica en el proceso de producci(n capitalista, se
diferencia de manera radical de la c&lebre tesis de la economía vulgar, $ue vincula el crecimiento de la cuota de
ganancia con el crecimiento de la productividad del tra!a&o , en general, considera $ue los factores $ue
promueven el crecimiento de esta %ltima benefician de manera directamente proporcional la reproducci(n el
capital" 2n realidad, al aumentar la productividad del trabajo, la magnitud del valor creado decrece en la misma
proporci(n en $ue se incrementa la masa de ri$ueza material producida" #e trata de magnitudes inversamente
proporcionales" #i bien el incremento de la productividad del trabajo favorece de manera transitoria a los capitales
individuales $ue toman la iniciativa en la introducci(n de una nueva tecnología, su consecuencia inevitable es el
descenso global de la cuota de ganancia del capital social, $ue termina por afectar incluso a su promotor" La
elevaci(n de la productividad del trabajo constitue, como pensaba Mar-, un síntoma de la agudizaci(n de la le
de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia" #i 'partimos del supuesto de $ue este cambio gradual en
cuanto a la composici(n del capital no se opera simplemente en ramas aisladas de producci(n, sino $ue m*s o
menos se da en todas ellas o, cuando menos, en las esferas de producci(n decisivas $ue, por tanto, esos cambios
afectan a la composici(n org*nica media del capital total e-istente en una determinada sociedad, llegaremos
necesariamente a la conclusi(n de $ue este incremento gradual del capital constante en proporci(n al variable tiene
como resultado un descenso gradual de la cuota general de ganancia)" Carlos Mar-" El Capital, t" 0, ed" cit", p"
ESCUEL !E CU!"#S $ 23
desconcentración de las plantas productivas, por una parte, y la descentrali/ación y desconcentración de la
propiedad y el poder, por otro2 la omisión de los factores políticos que determinan la aplicación pr#ctica de
los adelantos científico tecnolóicos2 la deducción mec#nica de las políticas Ceynesianas y del Estado de
6ienestar a partir del $fordismo%, y de las políticas neoliberales y el desmontaje del Estado de 6ienestar, a
partir del $posfordismo%2 la proyección de una imaen idílica de los obreros portadores de una fuer/a de
trabajo compleja2 la tendencia a hiperboli/ar los niveles de desarrollo intelectual de la fuer/a de trabajo y a
considerar que el capitalismo da pasos acelerados hacia la superación de la contraposición entre el trabajo
físico y el trabajo mental2 y la e"aeración de la framentación de la clase obrera, concebida como un
proceso lineal e irreversible!
5i en las consideraciones que hemos rese+ado, sustituimos las noción abstracta y poco
determinada de $sociedad% por la m#s concreta y determinada de modo de producción capitalista, se hace
evidente que, de forma subrepticia, la llamada tecnociencia se nos presenta como una especie de deus e%
machina que salva al capitalismo de su bancarrota, como el medio tantas veces buscado para eterni/ar el
capitalismo y superar las confrontaciones de clase2 o bien como el chivo e"piatorio al cual se pueden
achacar todas las aberraciones del sistema de compraventa de la fuer/a de trabajo! La anarquía de la
producción característica del sistema de e"torsión de plusvalía permanece a la sombra! 5alta a la vista
que la intención e"plícita o la consecuencia implícita de las seudoteorías promotoras del fetichismo
científico tecnolóico es afirmar la facultad del modo de producción capitalista de conjurar sus
contradicciones antaónicas! El futuro de la humanidad dependería, en tal caso, de su capacidad de poner
en pr#ctica un proyecto de desarrollo de la ciencia y la tecnoloía que pona coto a sus $efectos
neativos%!
(esde el punto de vista mar"ista, el estancamiento de la economía capitalista verificado en los
a+os setenta no tiene su orien en el aotamiento del $patrón industrial de la electromec#nica Ho
metalmec#nicaI%, ni en la obsolescencia de fuer/as productivas que ya no daban abasto al estímulo para
el desarrollo que emite el capital! 1or el contrario, el paso a un nuevo pelda+o en el desarrollo de la
tecnoloía que, en lo fundamental, se avi/oraba en ramas estratéicas desde los a+os sesenta, no podía
tener una inmediata y plena irrupción en la escena productiva, precisamente, porque era desestimulado
por la amena/a del retorno de la crisis de superproducción de mercancías que, una ve/ reconstruidas las
economías de Europa 9ccidental y :apón, volvía a ense+orearse de los mercados del mundo! El espectro
de la crisis de superproducción, evocado por estas colosales fuer/as productivas, condujo a un
considerable enlentecimiento de la inversión productiva, en particular, en las industrias de productos
químicos y la metalmec#nica, que habían sido los sectores de punta del capitalismo monopolista de
Estado nacional! En apariencia, los sectores y ramas de la economía que en la época dorada del
$fordismo% habían simboli/ado el desarrollo capitalista estaban $aotados% y se hacía necesario
$dinami/ar% el desarrollo científico tecnolóico! 5ure aquí el mito de la $innovación tecnolóica perpetua%
Hes decir, en lenuaje mar"ista, de la introducción permanente de nuevas fuer/as productivas, a contrapelo
de la amena/a permanente de superproducción y desempleoI! En realidad, lo que $dinami/a% el desarrollo
de las fuer/as productivas es la demanda del mercado o de la política, pero los mercados se aotan y el
desempleo hace disminuir la demanda política! 5e verifica aquí también una contradicción entre la
demanda política de desarrollo de las fuer/as productivas para la industria militar y la amena/a de
superproducción!
La renovación tecnolóica, que sólo encontró una asimilación intensiva en la proteida y encarada
producción militar, ha tenido luar en medio de una ran propaanda en aquellas ramas de la producción y
los servicios en que el capital monopolista encuentra espacios para reali/ar su reproducción ampliada y en
la medida que ello le resulta posible sin hacer estallar —siempre por el momento— las contradicciones
sociales que ese mismo proceso provoca de manera inevitable! 03n hoy, veinte a+os después de iniciada,
constatamos que la llamada reconversión industrial o $moderni/ación% es un proceso muy contradictorio,
que nos habla m#s de lo que no se ha podido enerali/ar del desarrollo científico y tecnolóico alcan/ado
por la humanidad, que de lo que se ha incorporado en forma real y efectiva a la producción masiva! Ello
levanta randes sospechas contra la cacareada enerali/ación de un $nuevo paradima% tecnolóico
industrial!
+0C"
ESCUEL !E CU!"#S $ 24
En líneas enerales, la causa inmediata de la crisis en los a+os setenta fue la proverbial lentitud
con que el torpe armatoste del sistema productivo del capitalismo monopolista reaccionó al desarrollo
desenfrenado de las fuer/as productivas que enendró de sus entra+as! 5e requería una reorani/ación
del proceso productivo con vistas a adaptarlo al nuevo nivel de desarrollo de las fuer/as productivas
alcan/ado por el capital monopolista! En apariencia, este capital demandaba un incremento de la
productividad del trabajo2 en realidad, era todo lo contrario) el capitalismo de Estado nacional, con sus
randes conlomerados $fordistas%, resultaba estrecho para las fuer/as productivas creadas2 para los
niveles creados de productividad del trabajo, para la falta de mercados! &o eran las fuer/as productivas
las que estaban aotadas, sino, de manera inmediata, los mercados2 en esencia, el modo de producción!
0 medida que la ciencia se convierte en un factor directo de la producción y revoluciona la
productividad del trabajo, audi/a las contradicciones internas del capital social y amena/a la medida en
que las fuer/as productivas son capaces de desarrollarse en forma capitalista! 0e aliada aparente del
capital en su marcha forzada hacia la valorización, la ciencia se convierte en un factor agravante del
conflicto e%istente entre las fuerzas productivas del capital y sus correspondientes relaciones de
producción! 5e revela así que el car#cter $salvador% de la ciencia y la tecnoloía con respecto al modo de
producción capitalista es pura apariencia, y se e"presa sólo en un rupo limitado de capitales altamente
concentrados! -uando el capitalismo se enfoca en su totalidad, se hace patente la fuer/a destructiva de la
ciencia y la tecnoloía con respecto a él!
ESCUEL !E CU!"#S $ 25

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