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El Espíritu Santo no quiere ser una visita

Jn. 16:1-15

Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.
Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará
que rinde servicio a Dios.
Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.
Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo
había dicho.

Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.
Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?
Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.
Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador
no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
De pecado, por cuanto no creen en mí;
de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por
su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán
de venir.
El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.


Escuché el testimonio de un pastor, que durante varias semanas enseñó en su iglesia acerca
de la importancia de ser llenos del Espíritu Santo.

… Un día domingo por la mañana, mientras estaba en el púlpito… recién empezando a
predicar su sermón… notó que entró una persona nueva a su iglesia…

El rostro de esa persona revelaba cierta tristeza; sus ojos eran de una mirada dulce… pero al
mismo tiempo muy penetrante.

Ese domingo la iglesia excepcionalmente estaba llena… y ese desconocido no encontraba un
asiento… y nadie se movía para ofrecerle un lugar. Hasta que al fin encontró un rinconcito… y
allí se sentó a oír la predicación.

Durante todo el sermón el pastor no pudo separar su vista de aquel oyente… y cuando terminó
el servicio, bajó rápidamente del púlpito para ir a saludar al visitante… pero no lo alcanzó.

Inquieto por saber más acerca de esa persona nueva comenzó a preguntar a los hermanos si
lo conocían…

… O si alguien lo había saludado… o si alguno de los tantos hermanos le dio la bienvenida a la
Iglesia…

Pero la gran mayoría ni siquiera se habían dado cuenta de esa persona nueva.

Entonces esa noche mientras oraba, el pastor le preguntó a Dios: – ¿Señor por favor, dime
quién era esa persona nueva que vino a la iglesia… y que me llamó tanto la atención?…

Y Dios le contestó y le dijo: “Fue Mi Espíritu Santo que te visitó”…

Después de escuchar ese testimonio… yo me he preguntado varias veces: ¿Si el Espíritu
Santo físicamente visitara nuestra iglesia… cuál sería la impresión que se llevaría de
nosotros…?
Una de las cosas que he aprendido de Dios es que no hay nada mejor que estar en el lugar
correcto en el momento correcto…

Porque una vez que estamos con Dios necesariamente somos cambiados…

¿Recuerdan a Moisés cuando bajo del Sinaí?…

La gloria de Dios se reflejaba en su rostro… (Ex.34:35)

Así que debemos mantenernos expectantes… porque si de veras creemos que hoy estamos en
el lugar correcto y en el momento correcto…

Algo especial de Dios vamos a recibir… y seremos cambiados por el poder de Dios. ¿Amén?
¿Cuantos han venido para recibir algo de Dios?

Diga: Yo vine para recibir algo de Dios.

* Hoy quiero seguir hablándoles de mi mejor Amigo.

… Del mejor amigo que he conocido… del mejor amigo que puede llegar a tener un hombre o
una mujer en esta vida y la eternidad.

Me refiero al Espíritu Santo.

En el texto leído, los discípulos estaban muy tristes, porque Jesús les estaba anunciando Su
partida de la tierra…

Pero Él los anima y les dice: - Les conviene que yo me vaya… porque sólo si me voy el
Consolador vendrá y se quedará en ustedes…

En otras palabras, Jesús les dice: – El Espíritu Santo vendrá… habitará y hará la obra
individual en ustedes… (y también en todos los que vendrán después de ustedes).

Diga: El Espíritu Santo quiere habitar en mi vida.

1Co.6:19 = ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en
vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Y la pregunta es: ¿Cómo podemos lograr que Él habite en nuestra vida?.

Porque muchos cristianos sienten la presencia de Dios en la iglesia… pero antes de llegar a la
casa ya se sienten vacíos…

Hoy quiero enseñarles algunas cosas que debemos conocer acerca del nuestra relación
con el Espíritu Santo.
I. El Espíritu Santo sólo se queda cuando lo invitan a quedarse.

Ap.3:20 = He aquí, yo estoy a la puerta y llamó; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a
él, y cenaré con él, y él conmigo.

El contexto se refiere a lo que el Espíritu Santo de Dios, le está hablando a los creyentes de
una de las siete iglesias de Asia (Iglesia de Laodicea).
Y estas palabras del Espíritu Santo, nos llevan a dos conclusiones:
1. – Que es posible que por no abrirle las puertas, una iglesia pueda dejar al Espíritu Santo
fuera del culto… y seguir sólo una religión sin la presencia de Dios…
2. – Que la iglesia que quiere tener una comunión con Dios… no sólo debe abrirle las puertas
al Espíritu Santo… sino además tiene que invitarlo a quedarse.
Individualmente es igual… Él llama a la puerta de cada corazón esperando que sus hijos le
amen de tal manera:
- Que no sólo le inviten para sentir Su presencia…
- Que no sólo se conformen con adorarlo…
- Que no sólo se conformen con alabarlo… ( para eso a Dios le bastarían los ángeles)…

Él llama a la puerta de cada corazón esperando que sus hijos lo amen… que lo anhelen con tal
intensidad en sus vidas...

Para que lo inviten a quedarse las 24 horas del día… los 365 días del año…

El salmista David decía: (después de conocer lo que es estar lejos de la presencia de Dios por
su pecado)

Sal.51:10,11 = Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de
mí. No me eches delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu.

En otras palabras David decía: Dios si quieres quítame la corona… mi capa… el poder… todo
lo que tengo… pero por favor no quites de mí Tú Santo Espíritu.

Porque él se había acostumbrado a vivir con el Espíritu Santo… y no sólo a tenerlo como una
visita en su vida.

¿Cuántos anhelan la presencia del Espíritu Santo en sus vidas?

Diga fuerte: Espíritu Santo quédate a vivir en mi vida.

II. No podemos conocer al Espíritu Santo, sólo a través de visitas a nuestras vidas.

Jn.14:22-23 = Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿Cómo es que te manifestaras a
nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi
Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
La intención de Dios no es sólo visitarnos… sino quedarse a vivir en nosotros.
Hay una gran diferencia entre alguien que nos visita… y alguien que vive en nuestra casa.
El Espíritu Santo viene para quedarse a vivir… y el error que muchos creyentes cometen… es
que sólo lo invitan por un momento a sus vidas…

Cuando están en la iglesia… o cuando se ponen a orar un rato… o cuando están pasando por
una necesidad…

Como cuando alguien nos visita y que sólo le ofrecemos una Coca-Cola o un café… y lo
hacemos pasar a la sala… y lo atendemos sólo por un rato…

ILUSTRACIÓN No. 1 = Hacer representación de alguien que viene a quedarse (con
maletas)… y que nosotros sólo lo invitamos a tomar una taza de café.

¿Pero qué es lo que hacen muchos creyentes?

Cuando Él llega para quedarse… Él comienza a mirar esos lugares oscuros de nuestra vida…
a descubrir esas áreas que nunca han sido tratadas…

ILUSTRACIÓN No. 2 : Linterna.

Él empieza a mirar en todos los rincones… en esos cuartos oscuros de nuestro corazón, en los
que nadie ha entrado… llenos de telas de araña…

Y muchos se empiezan a sentir incómodos…

Cuando Él empieza a meter el dedo en la llaga… entonces le entregan su maleta… y le
dicen que es mejor que se vaya.

Sal.26:2 = Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos, y mi
corazón.

Amados, la idea de venir a los servicios, es para que cada uno de ustedes tenga un encuentro
que les permita conocer íntimamente al Espíritu Santo en sus vidas.

Porque Él es quien nos guía a toda verdad… quien nos revela a Jesús en nuestras vidas.

Pero la pregunta es: ¿Qué es lo que pasa cuando con nuestras actitudes le decimos no…
cuando lo despedimos?

Él se contrista… se duele de nuestra indiferencia.

Ef.4:30 = Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de
la redención.
Él quiere ser nuestro Ayudador… nuestro Consolador… nuestro refugio en todo tiempo…

- Él quiere ayudarte en tú matrimonio…
- Con tus hijos…
- Con tu trabajo…
- Con tu economía…
- Con tu soledad…
- Para alcanzar tus sueños.
- Para superar tus debilidades.

Tener la presencia del Espíritu Santo de Dios en nuestras vidas, va más allá de leer la Biblia…
o estudiar un libro acerca de los dones del Espíritu Santo.
He conocido a muchas personas que pueden hablar mucho acerca del Espíritu Santo…
inclusive dar estudios acerca de Él, pero sin llegar a conocerlo intimamente.
ILUSTRACIÓN No. 3 = Presentar a una persona y hablar acerca de cómo se ve
externamente... sin conocer lo que piensa o siente.

Y la pregunta es: ¿Porque razón muchos cristianos no logran cambios en su interior?
Porque tenemos que reconocer que hay muchos cristianos pasan toda su vida luchando con:
- El carácter…
- Con vicios…
- Con pornografía…
- Con resentimientos… falta de perdón
- Con otros pecados, que le roban la bendición que reciben en la iglesia.
La respuesta es simple: – Porque no dejan que el Espíritu Santo se quede… que habite en
ellos.
¿Porque razón hoy en día no hay una verdadera convicción de pecado en algunas personas?

¿Porque razón muchas veces hay cristianos que no les duele pecar?…
¿Porque la mayoría de las veces no hay quebranto?…
El altar debería estar constantemente ocupado por hombres y mujeres quebrantados por la
presencia de Dios.
Me recuerdo que en el avivamiento de Pensacola la gente lloraba quebrantada en el altar…
* El problema es que no le permitimos que Él esté en nosotros el tiempo suficiente, para
cambiarnos.
Jn.16:8 = Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio
El Espíritu Santo es el único Quién nos puede convencer de pecado de juicio y de justicia…
III. Nuestra responsabilidad es hacer una morada cómoda para que Él se quede.
2 Co.6:16 = ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el
templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos
serán mi pueblo.
Y la pregunta es:
- ¿Cuál es nuestra actitud frente al Espíritu Santo?
- ¿Lo hacemos sentir cómodo con nuestra manera de vivir?
- ¿Lo invitamos a vivir confortablemente en nuestro corazón?
Recuerdo que cuando viajamos a Sevilla… los pastores de esa ciudad… estaban tan
agradecidos que alguien de Chile los visitará, que nos entregaron su dormitorio matrimonial…
y “Nos hicieron sentir como en casa”.
En la Biblia la Sunamita ilustra cual es la actitud que Dios espera que tengamos frente a Su
gloriosa presencia:
Ella preparó un lugar… construyó una habitación para que se quedara el profeta Elíseo cada
vez que pasará cerca de su casa.

2 Ry 4:9,10 = Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa
por nuestra casa, es varón santo de Dios. Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de
paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros,
se quede en él.
Cuando tu quieres que alguien esté cómodo, sacas todo lo que pueda hacerlo sentir mal.
Y ella trabajó para hacer una morada confortable para la presencia de Dios…
Muchas veces hay cristianos que no están dispuestos a renunciar… a pagar el precio por tener
la presencia de Dios.
Quieren tener la presencia del Espíritu Santo… y además seguir viviendo con:

- El mal carácter…
- La falta de perdón…
- La avaricia…
- El egoísmo…
- Con vicios…

Stgo.4:5 = ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que Él ha hecho morar en
nosotros nos anhela celosamente?
Él nos anhela celosamente… eso significa que no está dispuesto a compartirnos con el mundo.
Cuando mi esposa y yo nos casamos, (hace 33 años atrás)… frente a Dios hicimos un pacto de
fidelidad… … Porque desde entonce nos amámos y nos anhelámos celosamente… y porque
no estábamos ni estamos dispuestos a compartirnos con nadie más.
1 Co.6:19 = ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en
vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
No habrá avivamiento en nuestras vidas… en nuestras familias… Si no dejamos que el
Espíritu Santo haga una morada confortable en nosotros.
Déjame decirte que ese problema… esa carga que llevas en tú vida… en tú matrimonio… tú
familia… tú trabajo… tú salud…
… Puede ser diferente si Él habita… si Él vive en ti…

LLAMADO : A lo mejor muchas veces el Espíritu Santo ha llamado a tú puerta… pero por una
u otra razón le has dejado afuera.
Y hoy te das cuenta de que tú vida no ha cambiado… …porque sólo has permitido la visita… y
no que el Espíritu Santo viva en ti.
Y a lo mejor es que es que aunque sabes de Él y puedes hablar de Él… no lo conoces de
verdad.
El Espíritu Santo te ha mostrado que hay cosas en tú vida que impiden que Él se sienta
cómodo dentro de ti.

REPITE ESTA ORACIÓN:

Espíritu Santo… ven a mi vida… hoy te invito para que te quedes y habites en mi…
Perdona todas mis actitudes que te han contristado… te ruego que me ayudes a cambiar…
Quiero ser lleno de Tú presencia… que Tú guíes mis pasos.
No quiero sólo conocer acerca de Ti… sino conocerte como ese maravilloso Dios Consolador.
Al igual cómo un día abrí mi corazón a Jesús… Hoy te abro las puertas de mi vida, para que
vivas dentro de mi siempre.