Epístola de Epicuro a Heródoto

1) Preparé un resumen del total de mi obra de investigación, con objeto de que retuvieran en su
mente mis conclusiones para que sean capaces de ayudarse a sí mismos en las cuestiones
principales a lo largo de los diversos momentos de su vida, ayuda que guarda
correlación con el grado de intensidad con el que aborden el estudio teórico de la
Naturaleza.
2) El conocimiento sutil de las cosas particulares pondrá al descubierto toda propiedad de las
generales.
3) La claridad global en la investigación de la naturaleza infunde más que ninguna
tranquilidad a la vida.
4) Es menester comprobar toda cuestión por referencia a las sensaciones y concretamente a
los enfoques que acompañan a las cuestiones, producidos bien por la reflexión o bien por
cualquier criterio que sea, entonces es menester comprobar también toda cuestión por su
referencia a los sentimientos que se originen en esa operación, con objeto de disponer de
unos criterios con los que hemos de interpretar no solo lo presumible sino también lo incierto.
5) Nada nace de lo que no existe, puesto que, si así fuera, cualquier cosa habría nacido de
cualquier cosa.
6) El universo siempre fue tal como es.
7) Que existen por un lado los cuerpos lo atestigua la propia sensación, criterio por referencia
al cual es forzoso deducir, mediante el razonamiento, lo incierto. Si no existiera lo que
denominamos vacío, espacio, realidades intangibles, los cuerpos no tendrían lugar alguno
donde estar ni tampoco por donde moverse.
8) Unos cuerpos son compuestos, y otros aquellos a partir de los que se forman los compuestos
(átomos). Los átomos son indivisibles e inmutables si es que no han de estar condenadas
todas las cosas a consumirse reducidas a lo que no existe. Subsisten en medio de las
disoluciones de los cuerpos compuestos. Los principios indivisibles o átomos son
realidades del grupo de los cuerpos.
9) El universo es infinito ya que carece de extremos.
10) El universo es infinito tanto en el número de cuerpos como en la magnitud del vacío.
11) Los átomos no son susceptibles de ser abarcados por la diferencia de sus formas, puesto que
no es posible que se formen tan numerosas diferencias reales a base de las mismas formas si
éstas se dejan abarcar.
12) Las configuraciones iguales de los átomos son completamente infinitas, pero en lo tocante a
sus diferencias no son completamente infinitas sino sólo interpretadas como si fueran
infinitas. Las cualidades experimentan mutaciones.
13) Los átomos se mueven continuamente durante toda la eternidad.
14) El vacío delimita cada átomo en su individualidad. Faculta el proceso de movimiento, al no
estar capacitada para producir un medio de descanso.
15) La dureza que asiste por principio a los átomos hace que salgan despedidos impetuosamente a
una distancia proporcional al choque con otros átomos, hasta un lugar donde el entramado de
átomos permita la reanudación del proceso tras un nuevo entrechoque. No hay principio de
esta serie de procesos, siendo sus causantes los átomos y el vacío.
16) No asiste otra cualidad a los átomos excepto forma, tamaño y peso.
17) Hay mundos infinitos, unos iguales a éste y otros distintos, pues los átomos, al ser infinitos se
desplazan a los lugares más apartados. Los átomos no quedan agotados ni con un solo mundo
ni con mundos limitados, ni con cuántos son como estos, ni con cuántos son diferentes de
estos.
18) Hay arquetipos de formato igual a los sólidos, alejados por su finura un gran trecho de los
cuerpos visibles. En la envoltura de los cuerpos visibles se forman emanaciones semejantes a
ellos. Nos referimos a esos arquetipos con el nombre de imágenes.
19) El desplazamiento de las imágenes a través del vacío, al realizarse sin que salga a su
encuentro ningún cuerpo que choque con ellas, cubre en un tiempo inconcebible toda
distancia susceptible de ser abarcada por la mente. La velocidad de la formación de las
imágenes corre pareja con la velocidad del acto mental de imaginárselo.
20) Nosotros vemos y entendemos las formas de las realidades objetivas por medio de la
irrupción en nosotros de parte de estas realidades. De la misma manera que irrumpen en
nosotros algunos arquetipos, así irrumpen en nosotros desde las cosas, concretamente desde
su color y desde la forma adecuada a él, las formas, que producen un movimiento veloz hasta
llegar, según el tamaño correspondiente, a la vista o a la intuición. La imagen que irrumpe en
nosotros produce, en razón de ese su movimiento veloz, la impresión de un todo único y
continuo, y el conjunto de emociones que emanan del objeto base las conserva en sí misma en
proporción al correspondiente impacto procedente del mismo objeto base, impacto que
depende de la configuración profunda de los átomos en el interior del cuerpo sólido.
21) La mentira y el error se encuentran entre los supuestos pendientes siempre de ser
confirmados o no ser confirmados por un testimonio. Surge la mentira cuando el supuesto
inicial no es confirmado luego por esta imagen.
22) Hay que dar por garantizado que el hecho de la audición es cosa propia de un soplo
procedente del objeto que habla o que resuena o que hace ruido…y la corriente esa se difunde
en partículas.
23) El olor no produciría nunca sensación alguna del fenómeno si no hubiera determinadas
partículas que se ponen en movimiento a partir del objeto emisor.
24) Los átomos no poseen ninguna cualidad de las cosas visibles excepto forma, peso y tamaño.
25) Los átomos no cambian en absoluto, precisamente porque es preciso que subsista en medio de
disoluciones de los cuerpos compuestos alguna cosa sólida e indisoluble.
26) El alma es un cuerpo formado a base de partículas finísimas extendidas por el cuerpo
entero, y sumamente parecido a un soplo de aire.
27) El alma guarda en sí el más importante agente de las sensaciones. El alma no habría
conseguido esta función de agente de las sensaciones si no estuviera recubierta de alguna
manera por el resto del cuerpo a ella agregado.
28) El alma, mientras se encuentre dentro del cuerpo, no se hace jamás un ser insensible aunque
algún miembro del cuerpo se haya separado.
29) El resto de elementos que componen el cuerpo, aunque continúen presentes incluso todos sus
miembros, no tienen sensibilidad si se ha alejado del cuerpo el ser que es el alma, sea la que
sea la cantidad de átomos que colabora en la constitución del alma.
30) Si se disuelve el resto del cuerpo, el alma se difumina, y ya no tiene las mismas
facultades ni tampoco se mueve, con lo que resulta que no posee tampoco sensibilidad.
31) Lo incorpóreo consiste en aquello que podría ser imaginado existente por sí solo a excepción
del vacío. Y el vacío no puede ser ni sujeto agente ni sujeto paciente, sino que únicamente
facilita a través de sí el movimiento a los cuerpos.
32) Es función de la ciencia de la naturaleza dar cumplida cuenta de la causa que explica las
cuestiones decisivas, y de que la felicidad se fundamenta en el conocimiento de la
problemática concerniente a los cuerpos celestes…todo ello con vistas a alcanzar la
precisión que lleva a la felicidad.
33) Los conocimientos basados en la descripción del declive, ascensión, eclipses, y todos los
fenómenos de los cuerpos celestes afines a éstos no contribuyen ya nada a la felicidad que
proporciona el conocimiento, sino que los que conocen esos pormenores pero ignoran cuál es
su naturaleza y cuáles sus causas fundamentales tienen exactamente igual miedo que si no
tuvieran ese suplementario conocimiento pormenorizado, y quizás más miedo, lo que ocurre
cuando el asombro procedente de ese conocimiento adicional no es capaz de dar con la
solución y el arreglo de la incógnita de las cuestiones fundamentales.
34) La turbación principal les viene a las almas de los hombres por considerar que esos seres
celestiales son bienaventurados e inmortales y que tienen a la vez apetencias, realizan
acciones y producen motivaciones contrarias a esos supuestos atributos, y por esperar o
suponer, dejándose llevar de los mitos, la existencia de algún terror eterno o bien dejándose
llevar de la insensibilidad que hay en el hecho de estar uno muerto, por tener miedo como si
fuera algo esa insensibilidad y nosotros mismos, y por sufrir esas experiencias en virtud no de
unas ideas fundadas sino de cierta excitación completamente irracional.
35) La imperturbabilidad consiste en estar libre de todas esas inquietudes y en tener en la
mente el recuerdo permanente de los principios generales y fundamentales.