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EL POEMA DEL HOMBRE-DIOS

María Valtorta
Tercer Año de la Vida Pública de Jesús
354. Jesús habla sobre el Pan del Cielo en la sinagoga de Cafarnaúm
1
137.
1 Antes de la visión del 7–12 hay que poner, con su respectivo dictado, la de la segunda multiplicación
de los panes, tenida el 28 de mayo de 1944.
7 de diciembre de 1945.
FOTO SINAGOGA DE CAFARNAUM La sinagoga de abajo es del
siglo I, la del centui!n o"ano# La de aiba del siglo I$# La
tadici!n ea constui las sinagogas enci"a o donde %a se
encontaban las antiguas# Las &iedas negas de debajo son del
antiguo edi'icio o sinagoga del siglo I# (es)s en la sinagoga de
Ca'anau" e*&uls! a un de"onio i"&uo# All+ ta"bi,n &ocla"! el
discuso del &an de -ida % "uc.os de sus disc+&ulos se 'ueon
abandon/ndole#
(es)s conden! a Ca'ana)", Coo0a+n % 1etsaida &o su
incedulidad# Nunca "/s -i-i+a nadie en esas ciudades# Esa
"aldici!n del Se2o se .a cu"&lido e*acta"ente# As+ co"o
Tibeiades sigue e*istiendo, esas otas ciudades 'ueon destuidas %
%a nadie las .abit!#
.tt&344unsacedoteentieasanta#blogs&ot#co"456674674ca'anau"#.t"l
2 a playa de !a"arna#m $ulle de gente que desem$arca de una verdadera "lotilla
de $arcas de todas las dimensiones. % los primeros que echan pie a tierra se ponen a
$uscar entre la gente para ver si ven al &aestro, a un apóstol o, al menos, a un
disc'pulo. % van preguntando...
(n hom$re, por "in, responde)
«¿Maestro? ¿Apóstoles? No. Se han marchado después del sábado, en seguida, y no
han uelto. !ero olerán por"ue hay algunos disc#pulos. Acabo de hablar con uno de
ellos. $ebe ser un disc#pulo importante. %&abla como 'airo( &a ido hacia a"uella casa
"ue está entre los campos, costeando el mar).
*l hom$re que ha preguntado hace e+tender la vo,, y todos se ponen en r-pido
movimiento hacia el lugar indicado. .ero, recorridos unos doscientos metros por la
orilla, encuentran a todo un grupo de disc'pulos que vienen hacia !a"arna#m
gesticulando animadamente. os saludan y preguntan)
«¿*l Maestro dónde está?).
os disc'pulos responden)
«$urante la noche, después del milagro, se ha marchado con los suyos con las barcas
atraesando el mar. &emos isto las elas ba+o el claror de la ,una, en dirección a
$almanuta).
«%Ah( %claro( %,e hemos buscado en Magdala, en casa de Mar#a, y no estaba( %$e todas
-ormas... nos lo pod#an haber dicho los pescadores de Magdala().
«No lo sabr#an. .ui/ás hab#a subido a los montes de Arbela a orar. 0a -ue all# una e/
el a1o pasado antes de la !ascua. ,e encontré en esa ocasión por suma gracia del
Se1or a su pobre siero) dice *ste$an.
«¿!ero no a a oler a"u#?).
«2iertamente olerá. Nos debe despedir y darnos las indicaciones. !ero, ¿"ué
"ueréis?).
1
137 Cfr. Ju. 6, 22–72.
1
«Seguirle oyendo. Seguirle. &acernos suyos).
«Ahora a a 'erusalén. ,e encontraréis all#. All#, en la 2asa de $ios, el Se1or os
hablará. Si os coniene ir tras *l. 3 !or"ue debéis saber "ue, si bien *l no recha/a a
nadie, nosotros tenemos dentro aspectos "ue recha/an la ,u/. $e -orma "ue "uien
tenga tantos aspectos de éstos "ue no sólo esté ya saturado 4lo cual no ser#a un gran
mal, por"ue *l es la ,u/ y, cuando nos hacemos lealmente suyos con oluntad
decidida, su ,u/ penetra en nosotros enciendo a las tinieblas4, sino "ue esté incluso
unido a ellos como a la carne de nuestro cuerpo, y los estime como a la carne de su
cuerpo, entonces éste coniene "ue se abstenga de enir, a menos "ue no se destruya
para rehacerse nueo. Meditad, pues, sobre si tenéis en osotros la -uer/a de asumir
un nueo esp#ritu, un nueo modo de pensar, un nueo modo de "uerer. 0 luego, si lo
+u/gáis coneniente, enid. .uiera el Alt#simo, "ue guió a 5srael en su "paso6, guiaros
a osotros en este 6pésac6 a seguir la estela del 2ordero, allende los desiertos, hacia
la 7ierra eterna, hacia el 8eino de $ios) dice *ste$an, ha$lando por todos sus
compa/eros.
«%No, no( %5nmediatamente( %5nmediatamente( Nadie hace las cosas "ue *l hace.
.ueremos seguirle) dice, agitada, la muchedum$re.
*ste$an e+presa con una sonrisa muchas cosas. A$re los $ra,os y dice)
«¿!or"ue os haya dado pan bueno y abundante "ueréis enir? ¿2reéis "ue os a a dar
siempre sólo esto? A los "ue le siguen les promete a"uello "ue constituye su acero9
dolor, persecución, martirio: no rosas sino espinas, no caricias sino bo-etadas, no pan
sino piedras están preparadas para los ''cristos". 0 diciendo esto no blas-emo, por"ue
sus erdaderos -ieles serán ungidos con el aceite santo hecho con su ;racia, generado
con su su-rimiento: nosotros seremos 6ungidos6 para ser #ctimas en el altar y reyes
en el 2ielo).
«¿0( ¿*s "ue tienes celos? ¿No estás t<? !ues también "ueremos estar nosotros. *l
Maestro es de todos).
«=ien. >s lo dec#a por"ue os amo y "uiero "ue sepáis lo "ue signi-ica ser
"discípulos", de -orma "ue después no sea uno un desertor. ?amos entonces todos
+untos a esperarle a su casa. Se está empe/ando a poner el Sol y comien/a el sábado.
?endrá para pasarlo a"u# antes de partir).
4 % se dirigen, conversando, a la ciudad. &uchos hacen preguntas a *ste$an y a
0ermas 1que ha llegado tam$i2n34 los israelitas ven a los dos con una lu, especial por
ser alumnos predilectos de 5amaliel. &uchos preguntan)
«¿!ero "ué dice ;amaliel de *l?),
otros) «¿>s ha dicho él "ue inierais?), y otros) 67No le ha dolido perderos?), o) «¿0
el Maestro "ué dice del gran rab#?).
os dos, pacientemente, responden)
«;amaliel habla de 'es<s de Na/aret como del hombre más grande de 5srael).
«%Más grande "ue Moisés?) dicen casi escandali,ados.
«$ice "ue Moisés es uno de los muchos precursores del 2risto, pero "ue no es sino el
siero suyo).
«*ntonces para ;amaliel es el 2risto? ¿*s esto lo "ue dice? Si dice eso el rab#
;amaliel, la cosa está clara9 %es el 2risto().
«No dice eso. 7oda#a no es capa/ de creerlo, por desgracia para él. !ero dice "ue el
2risto está ya en la 7ierra por"ue habló con *l hace muchos a1os: él y el sabio &illel.
*spera una se1al "ue a"uel 2risto le prometió para reconocerle) dice 0ermas.
«¿!ero, por "ué creyó "ue a"uél era el 2risto? ¿.ué hac#a? 0o tengo tantos a1os como
;amaliel y no he o#do nunca "ue en nuestra tierra alguien hiciera las cosas "ue el
Maestro hace. Si no se conence con estos milagros, ¿"ué io de milagroso en a"uel
2risto para poder creer en *l?).
«?io "ue estaba ungido con la Sabidur#a de $ios. As# dice) responde otra ve, 0ermas.
2
«¿0 entonces "ué es éste para ;amaliel?).
«*l mayor de entre los hombres, maestro y precursor de 5srael. Si pudiera decir9 "Es
el Cristo", "uedar#a salada el alma sabia y +usta de mi primer maestro) dice
*ste$an, y termina) «0 pido por"ue se cumpla esto cueste lo "ue cueste).
«0 si no cree "ue es el 2risto, ¿por "ué os ha dicho "ue inierais?).
«Nosotros "uer#amos enir Nos ha de+ado enir, diciendo "ue estaba bien enir).
«.ui/ás para sacar in-ormaciones y re-er#rselas al Sanedr#n...) insin#a uno.
«¿.ué dices( ;amaliel es una persona honesta. No esp#a al sericio de nadie, %y
menos al sericio de los enemigos de un inocente() reacciona inmediatamente *ste$an
1y tanto es su desd2n, casi radiante santamente indignado, que parece un arc-ngel3.
6$e todas -ormas, le habrá dolido perderos) dice otro.
«S# y no9 como hombre "ue nos "uer#a, s#: como esp#ritu muy recto, no. !or"ue di+o9
"El es más que o más !o"e#$ por ta#to podr% cerrar los o!os, e# pa&
respecto a "uestro futuro, sa'ie#do que sois del '(aestro de los maestros' "».
«¿0 'es<s de Na/aret "ué dice del gran rab#?).
«%Sólo tiene para él palabras selectas().
«¿No le tiene enidia?).
«$ios no enidia) dice 0ermas en tono severo. «No hagas suposiciones sacr#legas).
«¿!ero para osotros entonces es $ios? ¿*stáis seguros?).
% los dos, a una sola vo,)
«2omo de "ue estamos ios en este momento).
% *ste$an termina)
«%0 os e@horto a "ue "ueráis creerlo también osotros para obtener la erdadera
?ida).
8 *st-n otra ve, en la playa, que se ha trans"ormado en pla,a4 la atraviesan para
ir a la casa. *n la puerta est- 9es#s acariciando a unos ni/os. :isc'pulos y curiosos se
aglomeran y preguntan)
«Maestro, ¿cuando has enido?).
«Hace unos momentos».
*l rostro de 9es#s presenta todav'a esa ma;estuosidad solemne un poco e+t-tica
de cuando ha orado mucho.
«¿&as estado en oración, Maestro?) pregunta *ste$an en vo, $a;a por reverencia 1y,
por el mismo motivo, tiene inclinado su cuerpo3.
«Sí. ¿Qué te lo hace pensar, hijo mío?» pregunta 9es#s mientras le pone, con una
dulce caricia, la mano so$re su pelo o$scuro.
«7u rostro de ángel. 0o soy un pobre hombre, pero tu aspecto es tan l#mpido "ue en él
se leen los latidos y acciones de tu esp#ritu).
«También el tuyo es límpido. T eres uno de esos !ue permanecen ni"os...».
«¿.ué hay en mi rostro, Se1or?).
«#en aparte y te lo di$o» y le toma de la mu/eca y le lleva a un pasillo o$scuro.
«%aridad, &e, pure'a, $enerosidad, sabiduría. Te las ha dado (ios. T las has
culti)ado y las culti)ar*s m*s toda)ía. +n &in, de acuerdo con tu nombre,
tienes la corona, de oro puro con una $ran $ema !ue brilla en la &rente. +n el
oro y en la $ema hay dos palabras $rabadas, "Predestinación" y "Primicia". Sé
di$no de tu destino, +steban. #e en pa' con mi bendici-n».
% le pone nuevamente la mano en el pelo mientras *ste$an se arrodilla para
luego inclinarse y $esar los pies de 9es#s.
< =uelven adonde los dem-s.
«*sta gente ha enido para escucharte...) dice >elipe.
«.!uí no se puede hablar. #amos a la sina$o$a. /airo se pondr* contento».
?
9es#s delante, detr-s el corte;o de los dem-s, se encaminan hacia la $onita
sinagoga de !a"arna#m. 9es#s es saludado por 9airo y luego entra. @rdena que todas
las puertas queden a$iertas para que los que no logren entrar puedan o'rle desde la
calle y la pla,a, que est-n a los lados de la sinagoga.
9es#s va a su sitio, en esta sinagoga amiga en que hoy, por $uena ventura, no
est-n los "ariseos 1qui,-s se han puesto ya en marcha pomposamente hacia
9erusal2n3.
*mpie,a a ha$lar.
«+n )erdad os di$o, me busc*is no por escucharme y por los mila$ros !ue
habéis )isto, sino por el abundante pan !ue os he dado, $ratis, con !ue saciar
)uestra hambre.
0as tres cuartas partes de )osotros por esto me buscabais, y por curiosidad,
)iniendo de todas las partes de nuestra 1atria. +s, pues, una bs!ueda sin
espíritu sobrenatural.
(omina el espíritu humano con sus curiosidades malsanas 2o, al menos, de
una imper&ecci-n in&antil, no por ser curiosidad sencilla como la de los ni"os,
sino de&iciente cual la inteli$encia de un obtuso mental3. 4, con la curiosidad,
!uedan la sensualidad y el sentimiento )iciado, la sensualidad, !ue se
esconde, sutil como el demonio, de !uien es hija, detr*s de apariencias y en
actos aparentemente buenos5 el sentimiento )iciado, !ue es simplemente una
des)iaci-n morbosa del sentimiento y !ue, como todo a!uello !ue es
"enfermedad" necesita dro$as, y tiende a ellas, dro$as !ue no son el alimento
sencillo 2el buen pan, el a$ua buena, el aceite $enuino, la leche pura3
su&iciente para )i)ir, y )i)ir bien. +l sentimiento )iciado !uiere cosas
e6traordinarias para sentirse impresionado y sentir el estremecimiento
placentero, el estremecimiento en&ermo de los parali'ados, !ue necesitan
dro$as para e6perimentar sensaciones con !ue creerse an ínte$ros y
)i$orosos. 0a sensualidad !ue !uiere satis&acer sin es&uer'o la $ula 2en este
caso con el pan no sudado recibido por bondad de (ios3.
7 +stos re$alos de (ios no son lo habitual, sino lo e6traordinario. 8o se
pueden e6i$ir. 8o se puede uno )ol)er pere'oso y decir, "Dios me los dará".
+st* escrito, "Comerás el pan mojado con el sudor de tu frente"
2
138, o sea, el pan
$anado con el trabajo.
1or!ue si .!uel !ue es 9isericordia dijo, "Siento compasión de las turbas !ue me
si"uen desde #ace tres días y no tienen ya nada !ue comer y podrían desfallecer por el
camino antes de lle"ar a $ppo en la orilla del la"o o a %amala o a otros ciudades", y
pro)ey- a esta necesidad, no por ello decir !ue deba ser se$uido por esto. .
mí se me ha de se$uir por mucho m*s !ue por un poco de pan, destinado a
estiércol después de la di$esti-n5 no por el alimento !ue llena el )ientre, sino
por el !ue nutre al alma. 1or!ue no sois s-lo animales !ue deben ro'ar y
rumiar, u ho'ar en el plato y en$ordar. :Sois almas; :+sto es lo !ue sois; 0a
carne es la )estidura, el ser es el alma
<
139. +s el alma la !ue perdura. 0a carne,
como todo )estido, se aja y acaba, y no merece la pena ocuparse de ella cual
si &uere una per&ecci-n a la !ue hubiera !ue prestar todos los cuidados.
=uscad, pues, lo !ue es oportuno procurarse, no lo !ue no lo es. Tratad de
procuraros no el alimento perecedero, sino el !ue permanece para la )ida
eterna. +l Hijo del hombre os dar* siempre este alimento, cuando lo !uer*is.
1or!ue el Hijo del hombre tiene a su disposici-n todo lo !ue )iene de (ios, y
puede darlo, +l, !ue es el due"o,
2
13) Cfr. *%#. 3, 17–1+.
?
13+ so# e,presio#es populares que #o puede# tomarse e# se#tido filos-fico estrictame#te dic.o. El co#te,to
del discurso lo demuestra.
4
ma$n*nimo due"o, de los tesoros del 1adre (ios, !ue ha imprimido en +l su
sello para !ue los ojos honestos no sean con&undidos. 4, si tenéis en )osotros
el alimento imperecedero, siendo nutridos con el alimento de (ios, podréis
hacer obras de (ios».
A «¿.ué tenemos "ue hacer para reali/ar las obras de $ios? >bseramos la ,ey y los
!ro-etas. !or tanto, ya nos nutrimos de $ios y hacemos obras de $ios).
«+s )erdad. >bser)*is la 0ey5 m*s e6actamente, "conoc&is" la 0ey. 1ero
conocer no es practicar. 8osotros conocemos, por ejemplo, las leyes de
?oma, y, no obstante, un &iel israelita no las practica sino en a!uellas
&-rmulas impuestas por su condici-n de sbdito. 1or lo dem*s, nosotros @
hablo de los &ieles israelitas@ no practicamos las costumbres pa$anas de los
romanos aun!ue las cono'camos. 0a 0ey !ue todos )osotros conocéis, y los
1ro&etas, deberían, e&ecti)amente, nutriros de (ios, y daros, por tanto,
capacidad de reali'ar obras de (ios. 1ero, para hacer esto, deberían haberse
hecho unidad en )osotros, como sucede con el aire !ue respir*is y el alimento
!ue asimil*is, !ue se trans&orman en )ida y san$re. Sin embar$o, os son
e6tra"os, a pesar de estar en )uestra casa, como lo es un objeto de la casa,
!ue conocéis y os es til pero !ue si un día &altara no os !uitaría la e6istencia.
9ientras !ue... :pri)aos unos minutos de respirar, o, durante muchos días, de
comer, a )er !ué sucede; #eréis !ue no podéis )i)ir. 1ues así debería sentirse
)uestro yo en la desnutrici-n y as&i6ia de una 0ey y unos 1ro&etas conocidos
pero no asimilados y hechos unidad con )osotros. 4o he )enido a ense"ar y
dar esto, la sa)ia, el aire de la 0ey y los 1ro&etas5 para procurar de nue)o
san$re y respiro a )uestras almas a$oni'antes por inanici-n y as&i6ia. Sois
semejantes a ni"os incapacitados, por una en&ermedad, para distin$uir
a!uello !ue puede nutrirlos. Tenéis ante )osotros mucha abundancia de
alimentos, pero no sabéis !ue deben ser in$eridos para trans&ormarse en al$o
)ital, o sea, !ue debemos hacerlos )erdaderamente nuestros, con una
&idelidad pura y $enerosa a la 0ey del Se"or, !ue habl- a 9oisés y a los
1ro&etas por todos )osotros. #enir, pues, a mí para recibir aire y sa)ia de #ida
eterna es un deber. 1ero este deber presupone en )osotros una &e. 1or!ue si
uno no tiene &e no puede creer en mis palabras, y si no cree no )iene a
decirme, "Dame el 'erdadero pan". 4 si no tiene el )erdadero pan no puede
hacer obras de (ios, no teniendo la capacidad de reali'arlas. 1or tanto, para
nutriros de (ios y reali'ar obras de (ios es necesario !ue realicéis la obra@
base, !ue es ésta, creer en .!uel !ue (ios ha en)iado».
B «=ien, ¿pero "ué milagros haces para "ue podamos creer en ti como en el *niado
de $ios, y para "ue podamos er en ti el sello de $ios? ¿.ué haces 7< "ue ya 4aun"ue
de -orma menor4 no hayan hecho los !ro-etas? Moisés incluso te superó, por"ue
durante cuarenta a1os, y no sólo alguna "ue otra e/, nutrió con marailloso alimento
a nuestros padres. As# está escrito
C
1419 "ue nuestros padres, durante cuarenta a1os,
comieron el maná en el desierto: y está escrito "ue, por eso, Moisés 4él, "ue pod#a
dárselo4 les dio de comer pan ba+ado del cielo).
«+st*is en un error. 8o 9oisés, sino el Se"or, pudo hacer eso. +n el +6odo se
lee
A
()(* "Mira* #ar& llo'er pan del cielo. +ue el pueblo sal"a y recoja la cantidad suficiente
cada día, así probar& si el pueblo camina se"-n mi ley. . !ue el se/to día recoja el doble
por respeto al s&ptimo día !ue es el sábado". 4 los hebreos )ieron !ue el desierto se
cubría cada ma"ana de a!uella
6
142 "cosa menuda como al"o mac#acado en el
4
1/0 Cfr. E,. 16.
8
1/1 1'. 16, /–2.
<
1/2 E,. 16, 1/.
8
mortero semejante a la escarc#a
0
143 de la tierra semejante a la semilla de cilantro con
a"radable sabor a flor de #arina me1clada con mielB. .sí pues, no &ue 9oisés, sino
(ios, !uien proporcion- el man*. (ios, !ue todo lo puede. Todo. %asti$ar y
bendecir. 1ri)ar de al$o y concederlo. 4 os di$o !ue de estas dos cosas
pre&iere siempre bendecir y conceder, antes !ue casti$ar o ne$ar.
(ios, como dice la Sabiduría, por amor a 9oisés @de !uien el +clesi*stico
8
144
dice !ue era "amado de Dios y de los #ombres de bendita memoria #ec#o por Dios
semejante en "loria a los santos "rande y terrible para los enemi"os capa1 de suscitar
prodi"ios y poner fin a ellos "lorioso delante de los reyes ministro suyo ante su pueblo
conocedor de la "loria de Dios y de la 'o1 del 2ltísimo custodio de los preceptos y de la 3ey
de 'ida y cienciaB@, (ios, decía, por amor a 9oisés, aliment- a su pueblo con el
pan de los *n$eles5 le dio un pan !ue bajaba del cielo, ya bien hechecito, sin
necesidad de trabajo, y !ue contenía todas las delicias, todas las sua)idades
de sabor. 4 @tened bien presente lo !ue dice la Sabiduría@, y, como )enía del
%ielo, de (ios, y re)elaba su dul'ura hacia sus hijos, para cada uno tenía el
sabor !ue cada uno !uería, y en cada uno producía los e&ectos deseados, era
til tanto al ni"o, con su est-ma$o toda)ía imper&ecto, como al adulto, con su
apetito y di$esti-n )i$orosos5 tanto a la ni"a delicada, como al anciano
caduco. 4 también, para testi&icar !ue no era obra de hombre, sub)irti- las
leyes de los elementos, de &orma !ue resisti- al &ue$o ese misterioso pan !ue
cuando salía el Sol se derretía como escarcha. > m*s e6actamente, el &ue$o @
si$ue diciendo la Sabiduría@ ol)id- su propia naturale'a por respeto a la obra
de (ios su %reador y a las necesidades de los justos de (ios5 de &orma !ue,
mientras !ue lo !ue normalmente hace es in&lamarse para consumir, a!uí se
hi'o sua)e para hacer el bien a los !ue con&iaban en el Se"or. 1or eso
entonces, trans&orm*ndose todo, sir)i- a la $racia del Se"or !ue a todos
sustentaba, se$n la )oluntad de !uien oraba al +terno 1adre, para !ue sus
hijos amados aprendieran !ue no es la reproducci-n de los &rutos lo !ue
alimenta a los hombres, sino !ue es la palabra del Se"or la !ue conser)a a
!uien cree en (ios.
+&ecti)amente, el &ue$o no consumi- @como habría podido@ el sua)e man*, a
pesar de !ue la llama era alta y )i)a, mientras !ue bastaba para derretirlo el
sua)e sol de la ma"ana5 para !ue los hombres recordaran y aprendieran !ue
deben buscar los dones de (ios desde el principio de la jornada y de la )ida, y
!ue, para recibirlos, es necesario adelantarse a la lu', y er$uirse para alabar
al +terno desde el rayar del día.
+sto les ense"- el man* a los hebreos. 4o os lo
recuerdo por!ue es un deber !ue permanece, y
permanecer*, hasta el &inal de los si$los. =uscad al
Se"or y sus dones celestes, sin ser pere'osos, hasta
las postreras horas del día o de la )ida. 0e)antaos
para alabarle antes incluso de !ue lo ha$a el
naciente Sol5 alimentaos con su palabra, !ue
conser)a, preser)a y conduce a la #ida )erdadera.
8o &ue 9oisés el !ue os dio el pan del %ielo5 en
)erdad, &ue el 1adre (ios el !ue lo dio5 y ahora,
)erdad de las )erdades, es mi 1adre el !ue os da el
)erdadero 1an, el 1an nue)o, el 1an eterno !ue
baja del %ielo, el 1an de misericordia, de #ida, el
7
1/3 1'. 16, 31
8
1// (3, i#serta las refere#cias a Eclesiástico 456irácida7 /2, 1–6 a 6a'iduría 16,1+–2).
<
1an !ue da al mundo la #ida, !ue calma toda hambre y elimina toda &la!ue'a,
el 1an !ue da, a !uien lo toma, la #ida eterna y la eterna ale$ría».
DE «%$anos, Se1or, ese pan, y ya no moriremos).
«#osotros moriréis como muere todo hombre. 1ero, si
os aliment*is santamente con este 1an, resucitaréis
para #ida eterna, por!ue hace incorruptible a !uien lo
come. ?especto a d*roslo, ser* dado a !uienes se lo
piden a mi 1adre con puro cora'-n, recta intenci-n y
santa caridad. 1or eso he ense"ado a decir, "Danos el
pan cotidiano". 1ero los !ue se nutran indi$namente con
este 1an )endr*n a ser un her)idero de $usanos
in&ernales, como el man* conser)ado en contra de la
orden recibida. +se 1an de sal)aci-n y )ida se
trans&ormar* para ellos en muerte y condena. 1or!ue
el sacrile$io m*s $rande lo cometer*n a!uellos !ue
pon$an ese 1an en una mesa espiritual corrompida y
&étida, o lo pro&anen me'cl*ndolo con la sentina de sus
incurables pasiones. :9*s les )aldría no haberlo tomado nunca;».
DD «¿!ero dónde está este !an? ¿2ómo se halla? ¿.ué nombre tiene?).
«4o soy el 1an de #ida. +n mí se halla. Su nombre es /ess. Quien )iene a mí
no tendr* ya hambre, y !uien cree en mí no tendr* ya sed, por!ue los ríos
celestes )erter*n sobre él sus a$uas y e6tin$uir*n toda sed material. 4a os lo
he dicho. 4a me habéis conocido. 4, a pesar de
todo, no creéis. 8o podéis creer !ue todo est* en
mí. 4, sin embar$o, es así. +n mí est*n todos los
tesoros de (ios. Todas las cosas de la tierra me
han sido dadas. (e &orma !ue en mí se renen el
$lorioso %ielo y la tierra militante5 e incluso est*
en mí la masa, la !ue pur$a y espera, de los
muertos en $racia de (ios.
1or!ue todo 1oder est* en mí y a mí me es dado
todo poder. 4 os di$o !ue todo lo !ue el 1adre
me da )endr* a mí, y no recha'aré a !uien )en$a
a mí, por!ue he bajado del %ielo no para hacer
mi )oluntad sino la de .!uel !ue me ha en)iado.
4 la )oluntad del 1adre mío, del 1adre !ue me ha
en)iado, es ésta, !ue no pierda ni si!uiera uno
de los !ue me ha dado, sino !ue los resucite en el ltimo día. .hora bien, la
)oluntad del 1adre !ue me ha en)iado es !ue todo el !ue conoce al Hijo y
cree en +l ten$a la #ida eterna y 4o le pueda resucitar en el Cltimo (ía,
)iéndole nutrido de la &e en mí y si$nado con mi sello».
12 Ae oye no poco rumor en la sinagoga y "uera de ella por las nuevas e intr2pidas
pala$ras del &aestro, el cual, tras un momento para recuperar el aliento, vuelve sus
o;os centelleantes de arro$amiento hacia el lugar donde m-s se murmura 1son
e+actamente los grupos en que hay ;ud'os3. Beanuda su discurso.
«¿1or !ué murmur*is entre )osotros? Sí, 4o soy el Hijo de 9aría de 8a'aret,
hija de /oa!uín de la estirpe de (a)id, )ir$en consa$rada en el Templo, lue$o
casada con /osé de /acob, de la estirpe de (a)id. 9uchos de )osotros
conocieron a los justos !ue dieron )ida a /osé, carpintero re$io, y a 9aría,
)ir$en heredera de la estirpe re$ia. 1or ello murmur*is, "4Cómo puede &ste decir
!ue #a bajado del Cielo5" y sur$e en )osotros la duda. >s recuerdo a los
1ro&etas, sus pro&ecías sobre la +ncarnaci-n del #erbo. >s recuerdo también
7
c-mo @m*s para nosotros israelitas !ue para cual!uier otro pueblo@, es
do$m*tico !ue .!uel !ue no osamos nombrar no podía darse una %arne
se$n las leyes de la humanidad, y de una humanidad, adem*s, caída. +l
1urísimo, el Dncreado, si se ha humillado
E
145 haciéndose Hombre por amor al
hombre, no podía sino ele$ir un seno de #ir$en m*s pura !ue las a'ucenas
para re)estir de %arne su
(i)inidad.
+l pan bajado del %ielo en
tiempos de 9oisés &ue
depositado en el arca de
oro cubierta por el
propiciatorio, custodiada
por los !uerubines, tras
los )elos del Tabern*culo.
4 con el pan estaba la
1alabra de (ios. .sí
debía ser, por!ue debe
prestarse sumo respeto a
los dones de (ios y a las
tablas de su santísima
1alabra. 1ues bien, ¿!ué habr* preparado entonces (ios para su misma
1alabra y para el 1an )erdadero )enido del %ielo? Cn arca m*s in)iolada y
preciosa !ue el arca de oro, y cubierta con el precioso propiciatorio de su
pura )oluntad de inmolaci-n, custodiada por los !uerubines de (ios, )elada
tras el )elo de un candor )ir$inal, de una humildad per&ecta, de una caridad
sublime, de todas las m*s santas )irtudes.
¿+ntonces? ¿8o comprendéis toda)ía !ue mi paternidad est* en el %ielo y
!ue, por tanto, de allí )en$o? Sí, 4o he bajado del %ielo para cumplir el
decreto de mi 1adre, el decreto de sal)aci-n de los hombres, se$n cuanto
prometi- en el momento mismo de la condena y repiti- a los 1atriarcas y
1ro&etas.
1ero esto es &e. 4 la &e la da (ios a !uien tiene una disposici-n de buena
)oluntad.
1or tanto, nadie puede )enir a mí si mi 1adre no le trae, )iéndole en las
tinieblas pero rectamente deseoso de lu'. +st* escrito en los 1ro&etas, "Serán
todos adoctrinados por Dios"
(6
146. +st* escrito. +s (ios !uien les ense"a a d-nde ir
para ser instruidos en orden a (ios. Todo a!uel, pues, !ue ha oído, en el
&ondo de su espíritu recto, hablar a (ios ha aprendido del 1adre a )enir a
mí».
«¿0 "uién puede haber o#do a $ios o haber isto su 8ostro?)
preguntan no pocos de los presentes, y empie,an a dar se/ales de irritación y de
esc-ndalo. % terminan)
«> deliras o eres un iluso).
«8adie ha )isto a (ios e6cepto .!uel !ue )iene de (ios. +ste ha )isto al
1adre. +ste soy 4o.
F< 4 ahora escuchad el BcredoB de la )ida &utura, sin el cual nin$uno se puede
sal)ar.
9
1/2 Cfr. 8il. 2, 6–11.
1C
1/6 Cfr. 1s. 2/, 13$ Jer. 31, 31–3/
8
+n )erdad, en )erdad os
di$o !ue !uien cree en mí
tiene la #ida eterna. +n
)erdad, en )erdad os di$o
!ue 4o soy el 1an de la
#ida eterna. #uestros
padres comieron en el
desierto el mana y
murieron. 1or!ue el man*
era un alimento santo
pero temporal, y daba la
)ida en la medida
necesitada para lle$ar a
la tierra prometida por
(ios a su pueblo. 9as el
9an* !ue 4o soy no tendr* límites ni de tiempo ni de poder. 8o s-lo es
celeste, es di)ino5 produce a!uello !ue es di)ino, la incorruptibilidad, la
inmortalidad de cuanto (ios ha creado a su ima$en y semejan'a.
+ste 9an* no durar* s-lo cuarenta días, cuarenta meses, cuarenta a"os,
cuarenta si$los. (urar* mientras dure el tiempo, y ser* dado a todos a!uellos
!ue ten$an hambre de él, hambre santa y $rata al Se"or, !ue e6ultar*
d*ndose sin medida a los hombres por !uienes se ha encarnado, para !ue
ten$an la #ida !ue no muere.
4o puedo darme, puedo
transubstanciarme por amor a los
hombres, para !ue el pan sea %arne y la
%arne sea 1an, para saciar el hambre
espiritual de los hombres, !ue sin este
.limento morirían de hambre y
en&ermedades espirituales. 1ero el !ue
coma de este 1an con justicia )i)ir*
eternamente. +l pan !ue 4o daré ser* mi
%arne inmolada para la )ida del mundo,
ser* mí .mor distribuido en las casas de
(ios para !ue a la mesa del Se"or se
acer!uen todos los !ue aman o son
in&elices, y encuentren la satis&acci-n de
su necesidad de unirse con (ios o de
sentir ali)iada su pena».
FG «¿!ero cómo puedes darnos de comer tu
carne? ¿!or "uién nos has tomado? ¿!or -ieras sanguinarias?, ¿por sala+es?, ¿por
homicidas? Nos repugna la sangre y el delito).
«+n )erdad, en )erdad os di$o !ue muchas )eces el hombre es peor !ue una
&iera, y !ue el pecado hace al hombre m*s !ue sal)aje, !ue el or$ullo pro)oca
sed homicida y !ue no a todos los presentes los repu$nar* ni la san$re ni el
delito. 4 también en el &uturo el hombre ser* así, por!ue Satan*s se pone
&erino con la sensualidad y el or$ullo.
9
1or tanto, m*s necesidad !ue
nunca tiene y tendr* el hombre
de eliminar de sí los terribles
$érmenes con la in&usi-n del
Santo. +n )erdad, en )erdad os
di$o !ue si no coméis la %arne
del Hijo del hombre y no bebéis
su San$re no tendréis en
)osotros la #ida. Quien come
di$namente mi %arne y bebe mi
San$re tiene la #ida eterna y 4o
le resucitaré en el ltimo (ía.
FF
1or!ue mi %arne es
)erdaderamente %omida y mi San$re es )erdaderamente =ebida. +l !ue come
mi %arne y bebe mi San$re permanece en mí y 4o en él. %omo el 1adre !ue
)i)e me en)i-, y 4o )i)o por el 1adre, así el !ue me come )i)ir* por mí e ir* a
donde le en)íe, y har* lo !ue 4o deseo5 )i)ir* austero como hombre, ardiente
como sera&ín5 ser* santo, por!ue para poder nutrirse de mi %arne y de mi
San$re se prohibir* a sí mismo los pecados y )i)ir* ascendiendo para acabar
su ascensi-n a los pies del +terno».
«%!ero éste está des"uiciado( ¿.uién puede iir as#? *n nuestra religión sólo el
sacerdote debe ser puri-icado para o-recer la #ctima. A"u# *l "uiere hacer de cada uno
de nosotros una #ctima de su demencia. %*sta doctrina es demasiado penosa y este
lengua+e es demasiado duro( ¿.uién puede escuchar esto y practicarlo?) murmuran
los presentes, y muchos son de los ya reputados disc'pulos.
18 a gente desalo;a el lugar haciendo comentarios. % muy mermadas aparecen las
"ilas de los disc'pulos cuando se quedan solos en la sinagoga el &aestro y los m-s
"ieles.
Do los cuento, pero digo que, a o;o de $uen cu$ero, no s2 si llegar-n a cien. *s
decir que la de"ección ha de$ido ser a$undante incluso en las "ilas de los antiguos
disc'pulos que ya esta$an al servicio de :ios.
*ntre los que quedan est-n los apóstoles, el sacerdote 9uan y el escri$a 9uan,
*ste$an, 0ermas, Eimoneo, 0ermasteo, Agapo, 9os2, Aalomón, A$el de Fel2n de
5alilea y A$el el que "ue leproso de !oro,a'n, con su amigo Aamuel, *l'as 1el que de;ó
de enterrar a su padre por seguir a 9es#s3, >elipe de Ar$ela, Aser e Gsmael de Da,aret,
y otros que no cono,co de nom$re. Eodos 2stos ha$lan en vo, $a;a entre s',
comentando la de"ección de los otros y las pala$ras de 9es#s, que est- pensativo, con
los $ra,os cru,ados y apoyado en un alto am$ón.
«¿4 os escandali'*is de lo !ue he dicho? 4 si os dijera !ue )eréis un día al
Hijo del hombre subir al %ielo adonde estaba antes y sentarse al lado del
1adre? ¿Qué habéis entendido, absorbido, creído, hasta ahora? ¿%on !ué
habéis escuchado y asimilado? ¿S-lo con )uestra humanidad? +s el espíritu lo
!ue )i)i&ica y tiene )alor. 0a carne nada apro)echa. 9is palabras son espíritu
y )ida5 hay !ue oírlas y comprenderlas con el espíritu para !ue den )ida. 1ero
muchos de )osotros tienen muerto el espíritu por!ue no tiene &e. 9uchos de
)osotros no creen con )erdad. Dntilmente permanecen conmi$o. 8o recibir*n
#ida, sino 9uerte. 1or!ue est*n, como he dicho al principio, o por curiosidad
o por humano $usto, o, peor, con &ines toda)ía m*s indi$nos. 8o los trae el
1adre como premio a su buena )oluntad, sino Satan*s. +n )erdad, nin$uno
puede )enir a mí si no le es concedido por mi 1adre. 9archaos, sí, )osotros
11
Las fotos en blanco y negro son del Congreso Eucarístico Intenacional de 1934 en Buenos Aires, (2!!!!!! de "ersonas#
"residido "or el cardenal $acelli futuro "a"a $io %II& 'tt"&((surge"ro"erablogs"otco)(2!!9(1!('ace*+,*anos't)l
1C
!ue permanecéis a duras penas por!ue humanamente os a)er$on'*is de
abandonarme pero sentís m*s )er$Hen'a an de estar al ser)icio de Cno !ue
os parece "loco y duro". 9archaos. 9ejor lejos !ue a!uí para perjudicar».
% muchos otros se separan del grupo de los disc'pulos 1entre ellos el escri$a 9uan
y &arcos, el geraseno endemoniado que ha$'a sido curado mandando los demonios a
los cerdos3. os disc'pulos $uenos se consultan y corren tras estos renegados tratando
de pararlos.
1< *n la sinagoga est-n ahora 9es#s, el arquisinagogo y los apóstoles...
9es#s se vuelve a los doce –que, apesadum$rados, est-n en un rincón– y dice)
«¿Queréis marcharos también )osotros?». o dice sin acritud, sin triste,a, pero s'
con mucha seriedad.
.edro, con 'mpetu doloroso, le dice)
«Se1or, ¿y a dónde "uieres "ue ayamos? ¿2on "uién? 7< eres nuestra ida y nuestro
amor. Sólo 7< tienes palabras de ?ida eterna. Nosotros hemos conocido "ue eres el
2risto, &i+o de $ios. Si "uieres, rechá/anos. !ero nosotros, por nosotros, no te
de+aremos, ni aun"ue... ni aun"ue de+aras de amarnos...)
y .edro llora quedo, con grandes lagrimones...
Eam$i2n Andr2s, 9uan, los dos hi;os de Al"eo, lloran a$iertamente. os otros,
p-lidos o ro;os por la emoción, no lloran, pero su"ren visi$lemente.
«¿1or !ué habría de recha'aros? ¿8o os he ele$ido 4o a )osotros doce?...».
9airo, prudentemente, se ha retirado para de;ar a 9es#s que con"orte o reprenda
a sus apóstoles. 9es#s, notando su silencioso ale;amiento, sent-ndose a$atido, como si
la revelación que hace le costase un es"uer,o superior a lo que puede hacer, cansado,
disgustado, apenado, dice)
«4, sin embar$o, uno de )osotros es un demonio».
a "rase cae lenta, terri$le, en la sinagoga en que la #nica cosa alegre es la lu,
de las muchas l-mparas... y ninguno se atreve a decir nada. .ero se miran unos a
otros con p-vido horror, angustiosamente inquisitivos4 y cada uno, con un interrogante
a#n m-s angustioso e 'ntimo, se e+amina a s' mismo...
.asa un tiempo en que ninguno se mueve. 9es#s est- ah', solo, en su asiento,
con las manos cru,adas encima de las rodillas y la cara $a;a. a al,a, en "in, y dice)
«#enid. :8o me he )uelto leproso; ¿> creéis !ue lo soy?...».
*ntonces 9uan corre adelante, se enrosca a su cuello y dice)
«2ontigo entonces en la lepra, mi <nico amor. 2ontigo en la condena, contigo en la
muerte, si crees "ue te espera eso...):
y .edro se arrastra hasta sus pies, los toma y los pone encima de sus hom$ros y
dice entre singultos)
«%A"u#, aprieta, pisa( !ero eita "ue piense "ue descon-#as de tu Simón).
os otros, viendo que 9es#s acaricia a los dos primeros, se acercan y $esan a
9es#s en el vestido, en las manos, en el pelo... Aólo 9udas Gscariote osa $esarle en la
cara.
9es#s se levanta de repente, y su reacción es tan improvisa que casi le aparta
$ruscamente, y dice)
«#amos a casa. 9a"ana por la noche partiremos con las barcas hacia Dppo».
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