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UNIVERSIDAD AUTONOMA METROPOLITANA

UNIDAD IZTAPALAPA


MICOLOGIA




SINTESIS

“EL HONGO SAGRADO
DEL POPOCATEPETL”

DE

RAMSES HERNADEZ LUCAS
MARGARITA LOERA CHAVEZ Y PENICHE




ALUMNA
XIMENA QUIROZ URBINA

2113019688



25 MARZO 2014


Trimestre 14-I



Cada vez más ajenos, mas alejados de nuestras raíces, enfocado en un mundo desprovisto de
cualquier rastro reconocible de un pasado digno y místico. Esa es la realidad en la que
existimos actualmente, salvo por escasos rincones que han logrado perdurar dentro de una
atmosfera con aires prehispánicos, con sombras ancestrales. Uno de estos lugares en los que
parece que el tiempo ha corrido lentamente, es en el que se enfoca el libro “El Hongo sagrado
del Popocatépetl” un libro que nos recuerda que aun persisten rastros de culturas pasadas, que
a lo largo de la historia han sido brutalmente saqueadas, pero sobretodo transformadas en una
mezcla heterogénea de creencias prehispánicas, originales y de doctrinas impuestas por los
perversos en turno.

Muchas de las mágicas tradiciones que se llevaban a cabo hace miles de años dentro de este
territorio transformado por el tiempo y el hombre, México, el cual fue hogar de impresionantes
culturas, (y porqué no llamarle civilizaciones haciendo alusión a su magnificencia y poderío) se
han ido olvidando, modificando y (lamentablemente) perdiendo al paso de los siglos y las
distintas doctrinas que han pasado por encima de esta cultura que es conocida, pero que la vez
se comporta como ajena. Digo esto, basándome en la premisa de que en este país son más
importantes los bienes materiales que la esencia propia, el conocimiento y sobre todo, donde
lo material esta por encima de la cultura, las raíces y la historia de nuestros ancestros en
general.

Conforme al razonamiento anterior, hemos permitido el saqueo de conocimientos, el
arrebatamiento de territorios sagrados, el ecocidio de ecosistemas y por consiguiente la
pérdida de incontables especies, el derrumbamiento y transformación de templos ancestrales,
la alienación de los juicios. Olvidándonos de nuestros cimientos, de nuestra identidad milenaria.

El trabajo de investigación que realizaron los autores, se enfoco principalmente en el uso e
ingesta de hongos (a los que se les atribuyen propiedades mágicas) por parte de sacerdotes u
personajes a los que se refieren como graniceros o chamanes los cuales pueden ponerse en
contacto con las deidades después de consumir dichos hongos.

La reunión de las deidades y los mortales, que han sido escogidos minuciosamente es posible
gracias al consumo y efectos de los antes mencionados.
Estos ritos de contacto se desarrollan en un escenario enmarcado por dos montañas
majestuosas, el volcán Iztaccihuatl y el volcán Popocatépetl, éste ultimo siendo el de mayor
importancia para la realización de estos místicos encuentros. Estos dos grandes monumentos
de la naturaleza donde el agua surge, se preserva y en los cuales surge la vida encuadran a
este rito practicado por unos pocos.

El cruce estos dos entes, opuestos pero que a la vez se complementan (humano-deidad) tiene
diversas razones, desde la petición de lluvias para asegurar que el ciclo de la vida siga
fluyendo para el hombre y sus cosechas, como la restauración-curación de la tierra o de
enfermedades que afectan a algún mortal en especifico.

El libro nos lleva por un viaje en el que se nos muestra la importancia de los hongos no solo en
nuestra cultura sino en culturas que se ubicaron en distintos puntos del planeta. Posteriormente
evidencia la mezcla de creencias y deidades en diferentes localidades de México, cómo fue el
encuentro de doctrinas diferentes y lo resultante de ello.

Después de mucho tiempo en las comunidades que habitan los pies del Gran Popocatépetl,
los autores lograron, de manera respetuosa y sobretodo, de una forma sutil, adentrarse en los
caminos de los tiemperos, ganaron su confianza, entraron en sus historias, accedieron hasta lo
que en ese momento era confidencial, obtuvieron la autorización etérea de los dioses, para que
al lado de sus elegidos, fueran parte del rito y encuentro tan deseado por los humanos.

Después de dicha autorización, acompañaron a varios personajes, distintos de carácter y
maneras, pero con un mismo objetivo, conseguir niñitos¸ esos hongos que podía ponerlos en el
mismo tiempo y lugar con los dioses. Aquellos hongos que al frotarlos en los ojos (un poco
contradictorio al saber que a estos niñitos no les gustaba ser observados fijamente), podían
hacerte ver los deseos de tus deidades, esos que hacen que veas como y donde habrá mas
pistas blancas que te llevaran al punto de encuentro.

Ya inmersos en la nube ascendiente hacia los dioses, los personajes adentrados en un ligero
sueño habrían sus labios y confesaban secretos, trataban de explicar lo que ocurría, el proceso
del sueño antes de perder todo rastro de lucidez. Platicaban sus experiencias somnolientas de
las cuales habían sido protagonistas, el camino que habían seguido hasta llegar a los hongos,
como era su efecto en ellos y las hazañas que habían logrado. Y finalmente entraban en ese
sueño momentáneo, que ellos quisieran fuera eterno

Pasado ya este tiempo de anécdotas venían los testimonios de las personas beneficiadas por
los dioses, aquellas que habían sido sanadas, sus cuerpos perdonados del suplicio físico del
que habían sido presas. Personas que depositaban su fe en los graniceros que con ayuda de
estos hongos mágicos conocían el lugar que ocasionada tanto dolor y malestar, que procedían
a tratar y sanar. Estas gentes, habitantes de una realidad lejana a la nuestra, aislados de los
problemas citadinos, de la falta de cimientos en la que se erige la sociedad contemporánea.

Más allá de nuestras creencias actuales, debemos dejar salir la diminuta raíz de nuestro
interior, escuchar esa voz casi imperceptible que nos orienta en el mismo sentido que los
graniceros, lograr rescatar y preservar ese contacto lejano, esas costumbres tan nuestras y a al vez tan
desconocidas debido a nuestro despego de raíces y razonamientos.

Dejando a un lado nuestra religión de preferencia, como pertenecientes parciales de la cultura ancestral
que practicaba con tanta veneración y respeto este rito, debemos defenderla de los saqueadores, de los
que buscan solamente conocer una experiencia diferente, ofendiendo a los pueblos, y que nos cierran
los caminos a ellos y sus historias. Independientemente de los valores efímeros sociales de la actualidad
debemos saber reconocer esa cosmovisión presente aun en los pueblos antiguos, debemos aprender de
ellos, de su respeto hacia el ambiente que los rodea, debemos voltear la mirada y darnos cuenta que la
sociedad y sus intereses vacios nos están alejando de costumbres llenas de misticismo e historia.

Mas que nada deseo que nosotros como nuevos en estos terrenos, logremos comunicar de manera
diáfana, el deseo de preservar nuestros cimientos, que al ser escasos, se vuelven mas valiosos e
invaluables. Debemos despertar des este falso sueño que nos llena de finitos materiales y que nos
arrebata nuestra esencia y nos esta despojando de la identidad que ha sobrevivido tantos siglos.