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SISTEMAS HOMOGÉNEOS
Y HETEROGÉNEOS
Cuando los diversos tipos de materia tienen una
composición química constante, reciben el nom-
bre de su stan ci a qu í m i ca. Una sustancia química
o un sistema es h om ogén eo cuando presenta las
mismas propiedades físicas y químicas en todas
sus partes, y no se aprecian zonas diferenciadas ni
con ayuda de medios ópticos sencillos, como una
lupa. Son sistemas homogéneos, por ejemplo, el
azufre, el aire, el agua de mar o el mármol. Una
sustancia o un sistema es h eterogén eo en el caso
contrario, es decir, cuando las propiedades quí-
micas y físicas intensivas dependen de la porción
de muestra en las que se midan, y en ella se pue-
den apreciar partes diferenciadas. El granito es un
ejemplo de sistema heterogéneo, al estar consti-
tuido por unos gránulos duros y semitransparen-
tes, el cuarzo, unas partes más blandas y con un
ligero tono rojizo, el feldespato, y unas manchas
oscuras y brillantes que se exfolian con facilidad,
la mica.
Así, el granito es un sistema heterogéneo forma-
do por un conjunto de tres sistemas homogéneos,
que reciben el nombre de fases. Para separar las
distintas fases de un sistema heterogéneo se pue-
de recurrir a diversos medios mecánicos, como la
trituración, la filtración, la flotación de las partes
más ligeras sobre las más pesadas, la levigación
(figura 1), en la que una corriente de agua arrastra
los materiales más ligeros por una suave pendien-
te y retiene los más densos, el tamizado, que con-
siste en el paso de materiales heterogéneos a tra-
vés de unos tamices cuyas mallas poseen distintas
separaciones y los materiales son clasificados por
su tamaño (figura 2), etc.
Sustancias puras y disoluciones
Los sistemas homogéneos pueden ser disolucio-
nes o sustancias puras. Las d i solu ci on es son sis-
898
MATERIA
Se llama materia a todo aquello que ocupa un lugar en el espacio. Una porción limitada de
materia se denomina cuerpo. Las propiedades químicas de un cuerpo son independientes
de su tamaño y de su forma, mientras que las propiedades físicas pueden ser intensivas o
extensivas. Las propiedades intensivas no dependen de la cantidad de materia que
compone el cuerpo, como sucede con la densidad, el color, la temperatura de fusión, la
conductividad eléctrica y otras. Las propiedades extensivas dependen de la masa del
cuerpo, como el volumen, el contenido energético, etc.
Tubería
Agua
Canal
Soportes
Piedras trituradas
Agua y arena
Levigación
FIGURA 1
Tamizado
Mesa vibrante
Tapadera
FIGURA 2
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temas homogéneos compuestos por dos o más es-
pecies químicas mezcladas tan íntimamente que
no es posible apreciar ni detectar variaciones de
propiedades de un punto a otro. Cuando una di-
solución sufre un cambio de estado (fusión, ebu-
llición, sublimación, o los cambios opuestos), no
cumple las leyes del cambio, ya que la temperatu-
ra no permanece constante (figura 3). Así, si se
proporciona calor a una disolución líquida, esta
aumenta la temperatura hasta llegar a la ebulli-
ción, y a partir de ese momento la temperatura
aumenta más despacio, ya que la ebullición
consume parte del calor, pero el líquido se va en-
riqueciendo entonces del componente menos
volátil, y por este motivo, a diferencia de la tem-
peratura de ebullición de una sustancia pura, la
temperatura de ebullición de la disolución sigue
aumentando, de modo que en la gráfica tempera-
tura-tiempo sólo se aprecia un punto de infle-
xión. Los componentes de una disolución se pue-
den separar provocando un cambio de estado.
Cada una de las sustancias que forman la disolu-
ción es una su stan ci a p u ra, que posee una serie
de propiedades químicas y físicas intensivas que
le son características.
Elementos y compuestos
Cuando una sustancia pura se puede descompo-
ner en otras más sencillas por efectos del calor o
de la electricidad, o se puede formar a partir de
sustancias más simples, se dice que es un com -
p u esto . En caso contrario, recibe el nombre de
su stan ci a si m p le o elem en to. El mármol es un
compuesto, porque se descompone con el calor
en cal viva y dióxido de carbono, y el agua es
también un compuesto, porque si se provoca el
paso de corriente eléctrica a través de ella se des-
compone en hidrógeno y oxígeno. El hierro, el
azufre o el oxígeno, en cambio, son elementos.
De los 106 elementos conocidos, sólo unos 80
son naturales, los demás son producto de reac-
ciones nucleares y su existencia se reduce en
muchos casos a unas décimas de segundo. Entre
los 80 elementos naturales, hay una docena que
son abundantes en la naturaleza, y con ellos
se forma la mayoría de los materiales que nos
rodean.
Símbolos y fórmulas
A cada elemento le corresponde un sí m bolo. En
la antigüedad, los alquimistas aplicaban a lo que
creían elementos unos símbolos que recordaban
sus propiedades o su apariencia (figura 4); así, el
símbolo para representar la plata era la luna, y el
fuego lo representaban con un triángulo. Dalton,
a finales del siglo XVII, utilizó como símbolos de
los elementos conocidos unos círculos con distin-
tas marcas (figura 5). Pero no fue hasta el siglo XIX
cuando el químico sueco Berzelius introdujo la
simbología actual, en la que cada elemento es re-
presentado por la primera letra de su nombre lati-
no (que, generalmente, es igual a su nombre en
español), en mayúscula, y en caso de coinciden-
cia, por esta inicial seguida de la letra más sonora
de su nombre, en minúscula. Por ejemplo, Cpara
el carbono; Capara el calcio; Cspara el cesio; Co
para el cobalto; Agpara la plata (en latín, argen-
tum); Aupara el oro (aurum), etc.
Los compuestos se representan por fó rm u las.
Las fórmulas están formadas por los símbolos de
los elementos que forman el compuesto, acompa-
ñados de unos subíndices que indican el número
de partículas de cada elemento en una unidad de
compuesto (fórmula molecular) o la proporción
en número de partículas de los elementos dentro
de cada compuesto: así, H
2
O significa que para
899
QUÍMICA
Disolución Sustancia pura
t c
t
t c
t
FIGURA 3
Alquimistas
Cobre Plata Cinc Fuego
Antimonio
Aire Agua
FIGURA 4
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cada dos partículas de hidrógeno
existe una de oxígeno, siendo ésta la
fórmula empírica del agua. CH es
la fórmula empírica del benceno o del
acetileno, siendo sus fórmulas mole-
culares respectivas C
6
H
6
y C
2
H
2
. La
fórmula empírica se utiliza para sim-
bolizar los compuestos del mundo
mineral, mientras que las fórmulas
moleculares se emplean siempre que
se quiere representar los compuestos
del carbono en química orgánica.
900
Dalton
Hidrógeno Nitrógeno Carbono Oxígeno Fósforo
Azufre Magnesia Cal Sosa Potasa
TEORÍA
ATÓMICO-MOLECULAR
Uno de los dilemas más antiguos de la humanidad es el de la continuidad o discontinuidad
de la materia. Ya en el siglo V a.C., los griegos Leucipo y Demócrito consideraban que la
materia no se podía dividir infinitamente, y llamaron «átomos» a la parte indivisible.
Demócrito creía en la existencia de cuatro tipos de átomos: los de la piedra, pesados, secos
y duros; los del aire, fríos y ligeros; los del agua, pesados y húmedos; y los del fuego,
fugitivos y calientes. La combinación de estos cuatro átomos daría lugar a todos los
materiales. Más tarde, Platón y Aristóteles rechazaron el atomismo y se inclinaron por la
continuidad de la materia.
MEZCLA Y COMBINACIÓN
Cuando se ponen en contacto varias sustancias
químicas, puede obtenerse una mezcla o una
combinación química. Si se forma una mezcla, los
componentes pueden intervenir en cualquier
proporción de masas, mientras que si se realiza
una combinación química, la proporción de ma-
sas de cada componente es constante. En una
mezcla las sustancias iniciales conservan sus pro-
piedades, y si existe alguna variación de energía,
ésta es pequeña. En una combinación química,
por el contrario, las propiedades de las sustancias
originales desaparecen, y se podrá observar pro-
piedades que no poseía ninguna de ellas. Toda
combinación química va acompañada siempre de
una fuerte variación de energía.
LEYES DE LA COMBINACIÓN QUÍMICA
Cuando se combinan dos o más sustancias, lo ha-
cen siguiendo unas leyes llamadas estequ i om étri -
cas, que determinan las relaciones de masas o vo-
lúmenes de los cuerpos reaccionantes.
Leyes ponderales
Ley de la conservación de masas. Establecida por
Lavoisier hacia 1789, se enuncia como sigue: en
toda reacción química, la suma de las masas de
las sustancias reaccionantes es igual a la suma
de las masas de los productos de la reacción (figu-
ra 6). Así, en la reacción: C +O
2
→CO
2
la masa de
CO
2
obtenida es la suma de la masa de carbono
quemada más la masa de oxígeno consumido. Esta
ley está en contradicción con la ley de Einstein que
atribuye las variaciones de energía a las variaciones
de masa según la relación: ∆E =∆mc
2
, siendo cla
velocidad de la luz (300.000 km/s). Pero esta va-
riación de masa es muy pequeña en las reacciones
no nucleares, por lo que generalmente la ley de
Lavoisier se puede considerar cierta.
Ley de las proporciones constantes. Enunciada
por Proust en 1802, afirma que, cuando dos ele-
mentos se combinan entre sí para dar un com-
puesto determinado, lo hacen siempre en una
FIGURA 5
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proporción de masas constante. Cuando el hidró-
geno y el oxígeno se combinan para dar agua, la
masa del oxígeno consumido es siempre ocho ve-
ces la del hidrógeno utilizado:
m(oxígeno)
–––––––––––– =8.
m(hidrógeno)
Ley de las proporciones múltiples. Fue Dalton
quien enunció esta ley, en 1804, según la cual,
cuando de la combinación de dos elementos pue-
den resultar varios compuestos distintos, para
una masa constante de uno de ellos son necesa-
rias unas masas del otro que están entre sí en rela-
ción de números naturales sencillos. Por ejemplo:
el nitrógeno y el oxígeno, al combinarse, pueden
producir cinco óxidos de nitrógeno distintos (fi-
gura 7); para la misma cantidad de nitrógeno
(28 g), las cantidades de oxígeno necesarias son
todas ellas múltiplos enteros de 16, por lo que su
relación será de números naturales sencillos.
Leyes volumétricas
Llamadas también leyes de Gay-Lussac (1808), se
refieren a la relación entre los volúmenes de los ga-
ses que intervienen en una reacción química. La
primera ley indica que la relación que existe entre
los volúmenes de dos gases que reaccionan entre sí
es una relación de números naturales sencillos. La
segunda ley afirma que, si en una reacción se pro-
ducen dos o más gases, sus volúmenes estarán entre
sí en relación de números naturales sencillos; así, en
la electrólisis
del agua (figu-
ra 8), por cada
cm
3
de oxíge-
no se obtienen
2 cm
3
de hi-
drógeno. La ter-
cera ley anun-
cia que esta
misma relación
existirá entre
los volúmenes del gas reaccionante y del gas pro-
ducto de la reacción.
TEORÍA ATÓMICO-MOLECULAR
Para dar una base teórica a las leyes estequiomé-
tricas, Dalton propuso una teoría que se apoyaba
en tres hipótesis:
• Primera hipótesis: los elementos están forma-
dos por átomos. Todos los átomos de un elemen-
to son iguales entre sí, y distintos de los átomos
de los demás elementos.
• Segunda hipótesis: los compuestos están for-
mados por moléculas. En las moléculas están los
átomos de los elementos que constituyen
los compuestos. Todas las moléculas de un mis-
mo compuesto son iguales entre sí, y distintas de
las moléculas de los demás elementos.
• Tercera hipótesis: en una reacción química,
las moléculas se rompen y sus átomos se reorde-
nan formando las moléculas de los productos de
la reacción (figura 9).
Ley de Avogadro
Las hipótesis de Dalton sugirieron a Avogadro
una ley que iguala el comportamiento de los ga-
901
28 g
N
2

+

3H
2

2NH
3
6 g 34 g
34 g 34 g
Masa reactivos Masa productos
Compuesto
obtenido
N2O
NO
N2O3
NO2
N2O5
Masa
de nitrógeno
28 g
28 g
28 g
28 g
28 g
Masa
de oxígeno
16 g =16 .1
32 g =16 . 2
48 g =16 . 3
64 g =16 . 4
80 g =16 . 5
Oxígeno
– +
Hidrógeno
10 cm
3
20 cm
3
QUÍMICA
O
O
O
O
C
Ca
O
C
O
Ca
O
O
C
Ca
O
Mármol
Dióxido de carbono
Cal viva
FIGURA 9
FIGURA 6
FIGURA 8
FIGURA 7
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ses: un mismo número de partículas de cualquier
gas sometido a las mismas condiciones de presión
y de temperatura, ocupa el mismo volumen. Esta
ley se cumplía con exactitud en los gases reaccio-
nantes, pero no en los productos de la reacción
(figura 10); en a), las cuatro partículas de nitróge-
no ocupan un volumen V, y como consecuencia,
las doce de hidrógeno ocupan un volumen 3V,
pero las cuatro partículas de NH
3
, que deberían
ocupar según la ley de Avogadro un volumen V,
ocupan en la práctica un volumen 2V. Para evitar
esta anomalía se propuso una modificación de la
primera hipótesis de Dalton, que quedaría así en
su primera parte: los elementos están formados
por átomos, pero los elementos gaseosos estarán
formados por moléculas diatómicas, como se
muestra en b), exceptuando los gases nobles, que
son monoatómicos, y los vapores de algunos ele-
mentos, como el fósforo (moléculas de cuatro áto-
mos) o del azufre (moléculas de seis átomos).
EJERCICIOS
1 . En una reacción de descompo-
sición del mármol en cal viva
y dióxido de carbono se utilizan
50 g de mármol, obteniéndose
22 g de dióxido de carbono.
¿Qué masa de cal viva se obten-
drá?
Solución: Según la ley de Lavoi-
sier, la masa no puede variar en
una combinación química, y así
como la masa de las sustancias re-
accionantes es de 50 g, la de los
productos de la reacción también
lo será:
Masa de cal viva =50 g – 22 g =
=28 gde cal viva
2 . En la combustión de 24 g de
carbono se forma dióxido de car-
bono y se consumen 64 g de oxí-
geno.
¿Qué masa de oxígeno será nece-
saria para quemar 6 g de carbo-
no?
Solución: Según la ley de las
proporciones constantes, el car-
bono y el oxígeno, cuando for-
man dióxido de carbono, se com-
binarán siempre en la misma pro-
porción de masas, así:
64 g de oxígeno
6 g de carbono –––––––––––––– =16 g de oxígeno
24 g de carbono
3. Si en la reacción: N
2
+3 H
2
→2 NH
3
, repre-
sentada en la figura 10, se consumen 24 litros de
hidrógeno, ¿qué volumen de nitrógeno será nece-
sario?, y ¿qué volumen de amoníaco se obtendrá?
Solución: Según el principio de Avogadro, el mis-
mo número de partículas ocupa el mismo volumen
en las mismas condiciones de presión y temperatu-
ra; así, pues, el volumen de nitrógeno estará en la
proporción de 1 : 3 con la de hidrógeno:
1 l de nitrógeno
24 l de hidrógeno ––––––––––––– =8 l denitrógeno
3 l de nitrógeno
Del mismo modo, la proporción entre el volu-
men de amoníaco y el de hidrógeno será de 2 : 3;
por tanto:
2 l de amoníaco
24 l dehidrógeno ––––––––––––– =16 l deamoníaco
3 l de nitrógeno
902
Hidrógeno
3 volúmenes
Nitrógeno
1 volumen
Amoníaco 1 volumen
Hidrógeno
3 volúmenes
Nitrógeno
1 volumen
Amoníaco 2 volúmenes
a
b
FIGURA 10
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MASAS ATÓMICAS
Se llama masa atómica o masa atómica relativa al
número de veces que un átomo es más pesado
que el átomo de hidrógeno. El peso de un átomo
de hidrógeno recibió el nombre de u .m .a. (uni-
dad de masa atómica). Más tarde, viendo que el
oxígeno es más manejable que el hidrógeno y se
combina con la mayoría de los elementos, se cal-
culó la masa relativa de los elementos a partir de
la masa del oxígeno, que se tomó con el valor
de 16 u.m.a., hasta que en 1961, en una reunión
internacional, se adoptó el isótopo 12 del carbo-
no como modelo, con valor igual a 12 u.m.a.
(figura 11). La tabla de valores así obtenida difie-
re muy poco de la tabla primitiva calculada con el
hidrógeno. La masa atómica relativa de un ele-
mento se representa con la letra Amayúscula, se-
guida del subíndice r, y éste del símbolo del ele-
mento entre paréntesis: A
r
(X)
Cuando se ha de pesar una cantidad de un ele-
mento en el laboratorio, no puede hacerse en uni-
dades de masa atómica, y han de utilizarse unida-
des comunes de masa. La masa atómica relativa
de un átomo expresada en gramos recibe el nom-
bre de áto m o -gram o , y se representa igual que
la masa atómica relativa, sin el subíndice. Por
ejemplo: si la masa atómica relativa del cloro es
A
r
(Cl) =35,46 u.m.a., un átomo-gramo de cloro
será A(Cl) =35,46 gde cloro.
MASAS MOLECULARES
Según Dalton, la fracción más pequeña de un
compuesto es la molécula que está formada por
los átomos de los elementos que constituyen el
compuesto. La masa molecular relativa de un
compuesto será la suma de las masas atómicas de
sus elementos, teniendo en cuenta su frecuencia.
La masa molecular de un compuesto tiene por
símbolo la letra M, con el subíndice r seguido de
la fórmula del compuesto entre paréntesis. Una
molécula de ácido sulfúrico (figura 12) contiene
un átomo de azufre, A
r
(S) =32 u.m.a., cuatro
átomos de oxígeno, A
r
(O) =16 u.m.a., y dos áto-
mos de hidrógeno, A
r
(H) =1 u.m.a., de manera que
la masa molecular relativa del ácido sulfúrico es
igual a: M
r
(H
2
SO
4
) =32 u.m.a. +4(16 u.m.a.) +
+2(1 u.m.a.) =98 u.m.a. Al número que indica la
masa atómica relativa de un compuesto expresado
en gramos se le da el nombre de m olécu la-gram o.
903
QUÍMICA
MOL
Una de las virtudes más importantes de las hipótesis de Dalton estriba en que consideraba
que todos los átomos de un mismo elemento eran iguales entre sí. Una de las
características comunes a todos los átomos era pues la masa, por lo que se hacía necesario
pesar los átomos. Una medición de la masa de los átomos requiere una unidad apropiada,
ya que es impensable medirla en gramos, unidad que en este caso resulta
desproporcionadamente grande. Se recurrió así a la estratagema de medir los átomos
tomando como unidad de masa atómica el átomo más pequeño, el átomo de hidrógeno.
1
u.m
.a.
FIGURA 11
S
32 u.m.a.
H
1 u.m.a.
O
16 u.m.a.
H
1 u.m.a.
O
16 u.m.a.
O
16 u.m.a.
O
16 u.m.a.
Ácido sulfúrico M =98 u.m.a.
r
FIGURA 12
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SALIR
Por ejemplo, una molécula-gramo de ácido sulfúri-
co equivale a M(H
2
SO
4
) =98 gde ácido sulfúrico.
CONCEPTO DE MOL
Cuando pesamos un átomo-gramo de cloro, es
decir, 35,46 g de cloro, no estamos pesando en
realidad un átomo de cloro, sino un número de-
terminado de átomos de este elemento. Del mis-
mo modo, cuando pesamos 1 g de hidrógeno,
que equivale a un átomo-gramo de hidrógeno, o
98 g de ácido sulfúrico, que es una molécula-gra-
mo de dicho ácido, no estamos pesando ni un
átomo de hidrógeno ni una molécula de ácido
sulfúrico, sino que estamos pesando un determi-
nado número de estas partículas, el mismo en to-
dos los casos, ya que si el cloro pesa 35,46 veces
más que el hidrógeno, esta proporción es la mis-
ma en un átomo que en un millón de átomos,
siempre que el número de átomos sea el mismo
en ambos elementos.
El número de partículas (átomos, para los ele-
mentos, o moléculas, para los compuestos) de un
átomo-gramo o una molécula-gramo fue estudia-
do y determinado por Avogadro, que lo fijó en
6,023 · 10
23
. Este número, que se denomina n ú -
m ero d e Avogad ro, expresa la unidad de cantidad
de materia química en el sistema internacional (SI)
y se representa con la letra L. A la cantidad de ma-
teria que contiene 6,023 · 10
23
partículas de una
sustancia química se la denomina m o l (figu-
ra 13). La palabra mol, como número que es, debe
llevar a continuación el nombre de la partícula a la
que se refiere, y así diremos un mol de átomos o
un mol de moléculas, de la misma manera que de-
cimos un par de zapatos o una docena de huevos.
En la práctica, la palabra mol sin el nombre de la
partícula suele indicar un mol de moléculas. El
mol, como unidad, ha extendido su significado a
otros campos distintos a la química, como la astro-
nomía. Los astrónomos utilizan el mol para expre-
sar el número de estrellas de una galaxia.
La ley de Avogadro puede ahora ampliarse un
poco: el volumen que ocupa un mol de moléculas
de cualquier gas, a 0 °C y una atm de presión, es de
22,4 litros, volumen que es conocido como volu-
men molar en condiciones normales (figura 14).
EJERCICIOS
1 . Conociendo las masas atómicas del oxígeno y
del hidrógeno, respectivamente, A
r
(H) =1 u.m.a.
y A
r
(O) =16 u.m.a., calcula la masa molecular del
agua, M
r
(H
2
O), la masa de una molécula-gramo, y
el tiempo que se necesitaría para contar las molé-
culas de 18 gramos de agua, si se tarda una millo-
nésima de segundo en contar una molécula.
Solución:
M
r
(H
2
O) =2.1 u.m.a. +16 u.m.a. =18 u.m.a.
M(H
2
O) =M
r
expresada en gramos =18 g/mol
1 mol H 6,02 · 10
23
moléculas H
2
O
18 gH
2
O –––––––– ––––––––––––––––––––––
18 g H
2
O mol H
2
O
10
–6
s
–––––––––––– =6,02 · 10
17
s
molécula H
2
O
que son nada menos que ¡19 mil millones de
años!
2. Si se quiere cubrir todo el planeta Tierra (ma-
res incluidos), que posee un radio de 6.400 km
aproximadamente, con 5 metros de arena, cuyos
granos son de 1 mm
3
, ¿cuántos moles de granos
de arena serán necesarios?
Solución: Como el volumen de este manto de
arena será aproximadamente la superficie de la
Tierra en m
2
por el grosor del manto: V =4 · π ·
· (6,4 · 10
6
m)
2
· 5 m=2,57 · 10
15
m
3
, que en mm
3
serán:
10
9
mm
3
2,75 · 10
15
m
3
–––––––– =2,57 · 10
24
mm
3
,
m
3
904
Nº de partículas Sustancia
Masa molecular
o masa atómica
1 mol
NaCl
CO
2
H
2
Fe
58,5 u.m.a.
44 u.m.a.
2 u.m.a.
55,8 u.m.a.
58,5 g
44 g
2 g
55,8 g
6,023 3 10
23
moléculas
6,023 3 10
23
moléculas
6,023 3 10
23
moléculas
6,023 3 10
23
átomos
1 mol N
2
28 g N
2
1 mol O
2
32 g O
2
1 mol CO
2
44 g CO
2
1 mol H
2
2 g H
2
22,4 l
(en C. N.)
FIGURA 14
FIGURA 13
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i
SALIR
o sea: 2,57 · 10
24
granos de arena, que son:
1 mol
2,75 · 10
24
granos dearena –––––––––––––––––– =
6,02
23
granos de arena
=4,27 mol
3. Conociendo los datos siguientes: A(C) =12 g
y A(H) =1 g; en nueve gramos de gas etano, C
2
H
6
,
¿cuántos moles de moléculas hay?, ¿cuántas mo-
léculas?, ¿cuántos átomos de carbono?, y ¿qué vo-
lumen ocupan en condiciones normales?
Solución: La masa molecular del etano será: 2 ·
· 12 +6 · 1 =30 g/mol. El número de moles de este
gas se podrá calcular:
1 mol C
2
H
6
9 gC
2
H
6
––––––––––– =0,3 mol C
2
H
6
.
30 g C
2
H
6
El número de moléculas es:
6,02 · 10
23
moléculas C
2
H
6
0,3 mol C
2
H
6
–––––––––––––––––––––––– =
mol C
2
H
6
=1,81 · 10
23
moléculas C
2
H
6
.
Puesto que cada molécula posee dos átomos de
carbono, el número de átomos de este elemento
será:
2 átomos C
1,81 · 10
23
moléculas C
2
H
6
––––––––––––– =
molécula C
2
H
6
=3,62 · 10
23
átomos carbono.
Como cada mol de gas en condiciones normales
ocupa 22,4 l, estos 0,3 moles ocuparán:
22,4 l C
2
H
6
0,3 mol C
2
H
6
––––––––––– =6,72 l C
2
H
6
mol C
2
H
6
905
QUÍMICA
CARACTERÍSTICAS DE LOS GASES
Los gases no poseen forma definida, y adoptan la
del recipiente que los contiene. No tienen, tam-
poco, volumen propio, por lo que ocupan siem-
pre todo el recipiente, de tal forma que, por ejem-
plo, si dejamos caer en el suelo de una habitación
unas gotas de éter, cuyo olor es muy característi-
co, al poco tiempo el olor llega a todos los rinco-
nes. Las propiedades de los gases son debidas al
pequeño tamaño de sus partículas, que supone-
mos aisladas, sin que ejerzan fuerza unas sobre
otras, y en constante agitación y movimiento caó-
tico, lo que las impulsa a expandirse sin ningún
control (figura 15). Sólo las paredes del recipien-
te las detienen. Se llama p resi ó n la fuerza por
unidad de superficie que ejercen las partículas de
gas sobre las pa-
redes.
LEYES DE
LOS GASES
La dependencia
del volumen de
un gas respecto
a la presión y a
la temperatura
viene regulada por las leyes de los gases. Los gases
reales no cumplen exactamente las propiedades
descritas anteriormente, aunque sí lo hacen con
bastante aproximación si se encuentran lejos de
las condiciones de licuación, es decir, a baja pre-
GASES
Uno de los problemas que preocupaban a los científicos de la primera mitad del siglo XVII
eran los cambios de peso que sufría la materia durante la combustión. La raíz del enigma
estaba, naturalmente, en los gases que intervenían como comburente o bien como producto
de la reacción. Se estudiaban los líquidos y los sólidos, pero nadie tenía en cuenta los
gases, pues se consideraba su comportamiento físico pero no su intervención en el cambio
químico. Se observaba que las cenizas eran más ligeras que la madera, pero despreciaban
los vapores que se producían. Del mismo modo que la herrumbre es más pesada que el
hierro, pero nadie estudiaba entonces el papel del aire en el proceso. Hasta que, a
principios del siglo XVIII, el inglés Stephen Hales dio con la técnica de recoger sobre agua
los gases producto de una reacción.
FIGURA 15
Menú
i
SALIR
sión y alta temperatura. Como consecuencia, las
leyes de los gases que se expondrán son para ga-
ses ideales, siendo aproximadas en la realidad,
aunque en muchísimos casos las desviaciones son
muy pequeñas.
Ley de Boyle-Mariotte
La ley formulada a finales del siglo XVII por el ir-
landés Robert Boyle y por el francés Edme Ma-
riotte, que la expresó matemáticamente, se pue-
de enunciar de esta forma: para una masa de gas
determinada, a temperatura constante, el volu-
men y la presión son inversamente proporcio-
nales. Su expresión matemática es: P · V =K,
siendo P la presión a la que está sometido el
gas, V el volumen que ocupa y K una constante
que depende de la masa de gas y de la tempera-
tura, conocida como co n stan te d e B o yle. En la
figura 16 está representada la ley de Boyle para
una misma masa de gas a dos temperaturas dis-
tintas. Para la temperatura T: P
1
· V
1
=P
2
· V
2
, y
P'
1
· V'
1
=P'
2
· V'
2
para T', que es mayor que T. Re-
ciben el nombre de i so term as las curvas así ob-
tenidas.
Leyes de Gay-Lussac.
Escala absoluta de temperaturas
El físico británico lord Kelvin estudió la dilatación
de los gases, cuya ley fundamental es: V =V
0
(1 +
+␣t), donde V es el volumen que ocupa el gas a
una temperatura determinada, V
0
el volumen
que ocupa a cero grados, t la temperatura en gra-
dos centígrados y ␣ el coeficiente de dilatación
volumétrico. Al observar que ␣ era prácticamen-
te igual a 1/273,16 en todos los gases, lord
Kelvin quiso encontrar la temperatura a la
cual el volumen de cualquier gas fuera cero.
Igualó V a cero en la expresión anterior y obtuvo
t =–273,16 °C(figura 17), temperatura que llamó
cero grados absolutos, es decir, ausencia total de
temperatura. Así nació una nueva escala de tem-
peraturas cuya unidad es el grado Kelvin, que es
la unidad de temperatura en el Sistema Interna-
cional. Para calcular la temperatura absoluta, que
se expresa por T, a partir de la temperatura centí-
grada, t, se debe realizar este sencillo cálculo:
T =t +273,16.
César Charles, físico francés, fue el primero que
descubrió la relación entre las variaciones de la
presión y el volumen de un gas con la temperatu-
ra absoluta; sin embargo, quien lo publicó fue
Louis Joseph Gay-Lussac. Las leyes que hoy co-
nocemos como leyes de Gay-Lussac son dos: para
una masa de gas a volumen constante, la presión
es directamente proporcional a la temperatura ab-
soluta (figura 18a):
P P
1
P
2
––– =Ko bien ––– =–––.
T T
1
T
2
La segunda ley es parecida a la primera, pero se
refiere al volumen: para una determinada masa de
gas a presión constante, el volumen es directa-
mente proporcional a la temperatura absoluta (fi-
gura 18b):
V V
1
V
2
––– =Ko bien ––– =–––.
T T
1
T
2
906
P
1
P
2
P
V
1
V
2
V
P'
1
P'
2
V'
1
V'
2
T'
T
FIGURA 16
– 273 °C
0 K
V
V
0
0 °C
273 K
100 °C
373 K
t
T
Escala absoluta de temperaturas
FIGURA 17
Menú
i
SALIR
Ecuación general de los gases perfectos
En los procesos reales, en general, cuando cambia
una de las tres variables (presión, volumen o tem-
peratura), las otras dos sufren una variación, sien-
do necesaria una ley que relacione las variaciones
de las tres variables: para una determinada ma-
sa de gas,
PV PV P
0
V
0
–––– =Ko bien –––– =––––––.
T T T
0
donde P
0
es la presión de una atmósfera, T
0
es la
temperatura de cero grados centígrados expresa-
dos en grados absolutos (273 K) y V
0
es el volu-
men que ocupa el gas a esta temperatura. Para un
mol de gas este volumen es de 22,4 litros, y
P
0
V
0
atm· l
––––– =0,082 ––––––––
T
0
K · mol
que recibe el nombre de constante de los gases y
se expresa con la letra R.
En el Sistema Internacional esta constante po-
see un valor de
J
8,31 ––––––––.
K · mol
Así, para un mol de gas, se puede escribir: PV =
=RT, donde V es el volumen molar del gas. Para
un número n de moles, la expresión de la ecua-
ción general es: PV =nRT.
EJERCICIOS
1 . La presión del aire de unos neumáticos a una
temperatura de 8 °C es de 1,8 kp/cm
2
. Después
de un largo viaje, la presión ha subido a
2,1 kp/cm
2
. Suponiendo que el volumen de la
cámara no ha variado, ¿a qué temperatu-
ra en grados centígrados están los neu-
máticos?
Solución: Según la ley de Gay-Lussac,
la presión que ejerce una determinada
masa de gas a volumen constante es pro-
porcional a la temperatura absoluta.
Suponiendo que los neumáticos no se
dilatan:
kp
8 +273 K
2,1 ––––– ––––––––– =328 K.
cm
2
kp
1,8 –––
cm
2
lo que restando 273 nos dará 55 °C.
2. Calcular la masa de oxígeno contenida en un
depósito de diez litros a 27 °C y 10
4
Pa.
Solución: En primer lugar habrá que calcular el
número de moles de oxígeno encerrado en el de-
pósito:
P · V 10
4
Pa · 0,01 m
3
n =–––––– =–––––––––––––– =0,04 mol O
2
R · T 8,31 J · 300 K
Como cada mol de O
2
pesa 32 gramos, la masa
será:
32
g
O
2
0,04 mol O
2
–––––––– =1,28 g O
2
mol O
2
3. Sabiendo que la densidad es la relación entre
la masa y el volumen de un cuerpo, calcular la
densidad del hidrógeno en condiciones normales
y, luego, a 200 °C y 10
5
Pa.
Solución: Un mol de hidrógeno tiene una masa
de 2 g, y su volumen en condiciones normales es
de 22,4 l; de esta forma, su densidad será:
2
g g
densidad =–––––– =0,089 –––.
22,4 l l
A 200 °C y 10
5
Pa, la masa de un mol sigue
siendo de 2 g, pero su volumen se podrá calcular
como sigue:
J
1 mol · 8,31 ––––––– · 473 K
mol · m
3
V =–––––––––––––––––––––––– =
10
5
Pa
=0,0393 m
3
=39,3 l
y así, la densidad será:
2
g g
densidad =–––––– =0,0508 –––
39,3 l l
907
QUÍMICA
Leyes de Gay-Lussac
P
0 T
V
0 T
V
2
V
1
P
2
P
1
T
1
T
2
T
1
T
2
a) b)
FIGURA 18
Menú
i
SALIR
CONCEPTO DE LÍQUIDO
El estado líquido es un estado de agregación com-
pacto de la materia. Los líquidos no son compre-
sibles, lo cual significa que un aumento conside-
rable de la presión provoca una variación del
volumen prácticamente nula. El líquido, como el
gas, es un estado fluido. Esto significa que las mo-
léculas de las sustancias líquidas se pueden des-
plazar unas con respecto a otras, no poseyendo
los líquidos forma propia, sino adquiriendo la del
recipiente que los contiene. Pero, a diferencia
del estado gaseoso, los líquidos tienen volumen
propio, y éste sólo varía un poco con la tempera-
tura siguiendo las leyes de la dilatación.
La superficie libre de los líquidos es plana y hori-
zontal, excepto cerca de las paredes del recipiente,
donde se curva formando un menisco (figura 19).
La formación de meniscos es poco observable en
recipientes anchos, pero muy notable en tubos de
pequeño diámetro. El menisco puede ser cóncavo,
si el líquido es de los que mojan la pared del tubo,
o convexo, si es de los que no mojan la pared. Ade-
más, un mismo líquido puede formar un menisco
cóncavo o convexo, dependiendo de la naturaleza
de las paredes del recipiente. Así, el agua moja el
vidrio, de manera que formará un menisco cónca-
vo, pero si enceramos o engrasamos el vidrio, el
agua resbalará sin mojar, y en este caso formará un
menisco convexo.
PROPIEDADES DE LOS LÍQUIDOS
Las propiedades de los líquidos se deben a las
fuerzas de atracción que ejercen las partículas en-
tre sí y sobre las paredes del recipiente. Si la fuer-
za de atracción líquido-líquido es mayor que la
fuerza líquido-pared, estamos en el caso del líqui-
do que no moja las paredes, y en el caso contra-
rio, en el del líquido que sí moja las paredes.
Ten si ón su p erfi ci al. La superficie libre de los lí-
quidos se comporta como una membrana en ten-
sión, propiedad que permite a pequeños insectos
de los estanques andar por encima del agua sin
mojarse.
C ap i lari d ad . Si se introduce un tubo de vidrio
de escaso diámetro (capilar) dentro de un reci-
piente que contiene un líquido, no se cumple la
ley de los vasos comunicantes; según esta ley de
la hidrostática, el nivel del líquido ha de ser
el mismo en el recipiente y en el tubo. Si el líqui-
do moja las paredes del tubo, el nivel del líquido
dentro del capilar será superior al del recipiente,
y si no las moja será inferior.
Vi scosi d ad . Se llama viscosidad a la resistencia
que encuentran las moléculas de un líquido para
resbalar las unas sobre las otras. La viscosidad
disminuye mucho con la temperatura.
908
LÍQUIDOS Y SÓLIDOS
Seguramente, la mayoría de nosotros estamos seguros de saber distinguir a la perfección
entre un sólido y un líquido. Al terminar la lectura de este tema, es de esperar que nuestra
seguridad no haya disminuido, pero es también muy posible que hayamos descubierto que
antes estábamos en un error. Vamos a explicarlo con un ejemplo: la cera, ¿es un sólido?
Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta de que es un sólido algo raro. ¿Qué
temperatura de fusión tiene? Si intentamos averiguarlo, veremos que a medida que
aumenta la temperatura se va reblandeciendo hasta fluir con facilidad, sin que hayamos
podido determinar en qué momento preciso ha dejado de ser un sólido.
Agua
Vidrio
encerado
Moja
Vidrio
No moja
FIGURA 19
Menú
i
SALIR
E vap oraci ón . Los líquidos se evaporan. Cuan-
do una molécula, en su constante movimiento,
llega a la superficie con suficiente velocidad y en
la dirección apropiada, traspasa la tensión super-
ficial y pasa a la fase gaseosa. Si el proceso se rea-
liza en un recipiente cerrado (figura 20), el líqui-
do se evapora indefinidamente, pero cuando las
moléculas del líquido evaporado ejercen una de-
terminada presión, el número de moléculas que
se evaporan es igual al de moléculas que regresan
al seno del líquido, por lo que la presión perma-
nece constante y recibe el nombre de p resi ón d e
vap or. La presión de vapor aumenta con la tem-
peratura, y es característica para cada líquido a
una temperatura determinada.
E b u lli ci ó n y co n d en saci ó n . Al aumentar la
temperatura, la presión de vapor va aumentando
también. A una temperatura determinada, el líqui-
do que pasa a la fase gaseosa ya no es sólo de la su-
perficie, sino de la masa. Esto sucede cuando la
presión de vapor es igual a la presión atmosférica,
en un recipiente abierto, o la presión a la que esté
sometido el recipiente (figura 21). Al fenómeno de
la ebullición se le opone el de la condensación.
Así, mientras que el primero necesita el aporte de
calor, en el segundo se desprende calor. Los dos
fenómenos se producen a la misma temperatura,
llamada tem p eratu ra d e ebu lli ci ón , que es carac-
terística para cada líquido.
CONCEPTO DE SÓLIDO
Llamamos sólido al estado de agregación caracte-
rizado por ser compacto, incompresible, con for-
ma y volumen propios, dependiendo este último
sólo de las leyes de la dilatación. Las partículas de
los sólidos sólo pueden efectuar un movimiento
de vibración alrededor de su posición. Al aumen-
tar la temperatura este movimiento se va hacien-
do más amplio, y a una temperatura determinada,
característica para cada sólido, éste funde. En al-
gunos casos, como en el yodo (figura 22), el sóli-
do pasa directamente al estado gaseoso. A este
fenómeno se le llama su b li m aci ó n p ro gresi va,
llamándose su bli m aci ón regresi va al paso directo
de gas a sólido. En la figura, el yodo sublimado
por el mechero es en-
friado por el agua
fría del matraz
y regresa al
estado sóli-
do.
909
QUÍMICA
Vapor
Líquido
Presión de
vapor
FIGURA 20
Temperatura
de ebullición
Matraz de
destilación
Salida de agua
de refrigeración
Refrigerante
Líquido
Calentador
Entrada de agua
de refrigeración
Sustancia con punto
de ebullición más bajo
Matraz
Erlenmeyer Líquido
Condensación
Vapor
Ebullición
Agua fría
Yodo
Sublimación
regresiva
Sublimación
progresiva
Yodo
FIGURA 21
FIGURA 22
Menú
i
SALIR
ESTADO CRISTALINO
Todos los sólidos verdaderos tienen una estructu-
ra con las partículas ordenadas de una forma ca-
racterística propia. Esta ordenación interior se re-
fleja en una simetría exterior por la que el sólido
posee una forma geométrica característica. Son los
cristales.
SÓLIDOS AMORFOS
Hay sustancias, como los vidrios, las ceras o los plás-
ticos, que poseen rigidez de formas e incompresibi-
lidad de los sólidos, pero sin una ordenación interior
ni externa. Son los sólidos amorfos, que además no
poseen una temperatura de fusión determinada y se
consideran como si fueran líquidos muy viscosos.
91 0
DISOLUCIONES
Si observáramos los pequeños sucesos que transcurren a nuestro alrededor, nos daríamos
cuenta de que muchas veces utilizamos las palabras incorrectamente. Cuando, por ejemplo,
pedimos agua y nos ofrecen un vaso, ¿es realmente agua lo que nos dan? Vamos a hacer una
pequeña prueba, con la cual nos convenceremos de que, con la mejor voluntad, la persona
que nos la ofrece nos ha engañado. Tapamos el vaso tapado con un papel para que el polvo
no ensucie el agua que contiene, y dejamos reposar el líquido durante unos días.
Transcurridos estos días, observaremos una corona blanca en el cristal, que nos indica el
nivel al que llegaba el agua antes de evaporarse. ¿Era agua lo que nos habían dado?
DEFINICIÓN DE DISOLUCIÓN
Se llama disolución a la mezcla íntima de dos o más
sustancias que ofrece un aspecto homogéneo. En
toda disolución se pueden distinguir dos tipos de
sustancias: el d i solven te y el solu to (o los solutos, si
son varias). Se llama disolvente al componente que,
presentando el mismo estado de agregación que la
disolución, se encuentra en mayor proporción.
CONCENTRACIÓN
La concentración de una disolución es la relación
que existe entre la cantidad de soluto y la canti-
dad de disolvente o de disolución:
cantidad de soluto
concentración =–––––––––––––––––––––––––––
cantidad dedisolución o dedisolvente
aunque algunas veces se halla la concentración
del disolvente relacionando la cantidad de éste
con la cantidad de disolución.
CLASIFICACIONES
Las disoluciones se pueden clasificar según diver-
sos criterios, como puede ser el estado que pre-
sentan. En esta clasificación (figura 23) se puede
observar que el estado de agregación que presen-
ta una disolución es independiente del estado que
presentan los solutos. Otro criterio permite dis-
tinguir entre concentraciones iónicas y molecula-
res, según conduzcan o no la corriente eléctrica.
Los criterios más comunes de clasificación se es-
tablecen en función del tamaño de las partículas y
en función de la concentración.
Según el tamaño de las partículas
Si el tamaño de las partículas del soluto supera los
0,1 µm de diámetro (1 µm =micrómetro =10
–6
m),
la disolución recibirá el nombre de su sp en si ón . Si
el diámetro es inferior a 1 nm (nm =nanómetro =
=10
–9
m), se trata de una d i solu ci ón verd ad era.
Y si el diámetro se encuentra entre estas dos me-
didas, recibe el nombre de d i solu ci ón coloi d al.
Cuando no se indica lo contrario, se da por su-
puesto que se está hablando de una disolución
verdadera.
Según la concentración
Según este criterio, una disolución puede ser:
• D i lu i d a, si la cantidad de soluto es muy infe-
rior a la de disolvente.
• C on cen trad a, si la cantidad de soluto y la de
disolvente son del mismo orden.
Menú
i
SALIR
• Satu rad a, cuando el disolvente no admite más
soluto. Una disolución de este tipo se puede obte-
ner agitando en el seno del disolvente una
cantidad de soluto en exceso, ca-
lentando la mezcla y después,
una vez enfriada la disolución
así obtenida, filtrándola a
través de un papel de filtro
(figura 24). El líquido filtra-
do será una disolución satu-
rada, y el exceso de soluto
quedará retenido en el papel
de filtro (figura 25).
• So b resatu rad a, que se
obtiene como la anterior,
disolviendo en caliente un
exceso de soluto y decan-
tando también en caliente
el líquido, con cuidado de
no verter el residuo sólido,
traspasándolo a otro vaso
envuelto en lana para que se enfríe muy lenta-
mente (figura 26). La disolución así obtenida
contiene más soluto del que el disolvente admitía
directamente.
FORMAS DE EXPRESAR
LA CONCENTRACIÓN
Las formas más usuales son:
Porcentaje en masa:
masa soluto
porcentaje en masa =–––––––––––––– · 100
masa disolución
porcentaje en volumen (sólo aplicable a las diso-
luciones gaseosas):
volumen soluto
porcentaje en volumen =–––––––––––––––– · 100
volumen disolución
molaridad (la más utilizada):
nº moles soluto
M =––––––––––––––
litros disolución
molalidad:
nº moles soluto
m=–––––––––––––––––
masa disolvente (kg)
fracción molar:
nº moles soluto
x(soluto) =––––––––––––––––––––––––––––– o
nº moles soluto +nº moles disolvente
nº moles disolvente
x(disolvente) =––––––––––––––––––––––––––––
nº moles soluto +nº moles disolvente
91 1
QUÍMICA
Soluto
Sólido
Líquido
Gas
Sólido
Líquido
Gas
Disolvente
Sólido
Sólido
Sólido
Líquido
Líquido
Líquido
Disolución
Sólida
Líquida
Tipos más frecuentes de disoluciones
Amalgama
mercurio-plata
(dentistas)
Ejemplos
Aleación
hierro volframio
(herramientas)
Hidrógeno
en platino
Agua salada
Agua en alcohol
Bebidas carbónicas
(llevan disuelto dióxido
de carbono)
Gas Gas
Gaseosa
Aire (oxígeno,
dióxido de carbono, etc.
en nitrógeno)
Sólido Gas El humo
Líquido Gas
Humedad
en el aire
Disolución con
exceso de soluto
Embudo
Exceso
de soluto
Solución
saturada
Filtro
de papel
Disolución
Exceso
de soluto
Disolución sobresaturada
Envoltura de lana
FIGURA 24
FIGURA 23
FIGURA 26
FIGURA 25
Menú
i
SALIR
FACTORES QUE VARÍAN
LA VELOCIDAD DE DISOLUCIÓN
La velocidad a que se realiza la disolución de un
soluto en un disolvente depende, además de la
naturaleza de ambos, de otros factores que en
muchos casos es posible controlar. El tamaño de
las partículas iniciales es un primer factor; se
disolverá con más rapidez un soluto triturado,
porque presenta más superficie de contacto con el
disolvente. La agitación favorece también la difu-
sión del soluto en el seno del disolvente, que de
otra manera quedaría apelmazado en el fondo del
recipiente. Y asimismo la temperatura, que au-
menta la rapidez porque aumenta la agitación
molecular.
Ni la trituración ni la agitación varían, sin em-
bargo, la cantidad de soluto que puede disolver el
disolvente, sino que únicamente disminuyen el
tiempo que dura el proceso de disolución.
SOLUBILIDAD
La solubilidad es la concentración de una disolu-
ción saturada. Cuando la concentración de una
disolución es igual a su solubilidad, las partículas
de soluto siguen separándose de la fase sólida y
pasando a la fase líquida; pero, simultáneamente,
el mismo número de partículas de soluto de la di-
solución se depositan sobre el sólido, establecién-
dose un equilibrio dinámico que mantiene cons-
tante la concentración (figura 27).
Variación de la solubilidad
La solubilidad de los sólidos en un disolvente au-
menta con la temperatura, pero es imposible hallar
una relación entre la variación de solubilidad y la
variación de temperatura, ya que existen disolucio-
nes muy sensibles a los cambios térmicos, mientras
que en otras apenas varía su solubilidad. En la fi-
gura 28 se representan las solubilidades de diver-
sas sustancias en agua. Se puede observar que, así
como el nitrato de potasio (KNO
3
) varía enorme-
mente su solubilidad, el cloruro de sodio (NaCl)
apenas sufre una variación de un gramo por litro
con una variación de 100 °C de la temperatura.
La solubilidad de los sólidos apenas varía con la pre-
sión. Por el contrario, los gases disminuyen su solubi-
lidad con la temperatura y la aumentan con la presión.
EJERCICIOS
1 . Si se disuelven 5 g de ácido clorhídrico (HCl)
en 35 g de agua, se obtiene una disolución de
densidad 1,06 g/cm
3
. Calcular su concentración
en porcentaje en masa, molaridad, molalidad y
fracción molar de HCl.
Solución: Vamos a calcular todos los datos nece-
sarios.
Masa de disolución: 5 g +35 g =40 g
Volumen de disolución:
1 cm
3
40 g –––––– =37,7 cm
3
=0,0377 l;
1,06 g
M(HCl) =1 +35,5 =36,5 g/mol
91 2
Disolución
saturada
Soluto
sólido
FIGURA 27
120
110
100
90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 t °C
g/l
NaNO
3
KNO
3
KBr
NaCl
KClO
2
FIGURA 28
Menú
i
SALIR
Moles de agua:
1 mol
35 g –––––– =1,94 mol
18 g
Moles de HCl:
1 mol
5 g –––––– =0,137 mol
36,5 g
Moles totales de disolución: 1,94 +0,137 =2,08
mol.
Conocidos todos estos datos, bastará aplicar las
expresiones vistas en el texto:
5
g
––––– 100 =12,5 %en peso
40 g
0,137 mol mol
M =––––––––– =3,63 ––––.
0,0377 l l
0,137 mol mol
m=–––––––-– =3,91 ––––
0,035 kg kg
0,137 mol
y finalmente x
(HCl)
=––––––––– =0,659
2,08 mol
2. En 100 cm
3
de disolución de agua azucarada
con glucosa (C
6
H
12
O
6
) hay 15 g de azúcar. ¿Cuál
es su molaridad?
Solución: La masa molecular de la glucosa es
M(C
6
H
12
O
6
) =12 · 6 +1 · 12 +16 · 6 =180 g/mol.
El número de moles de glucosa se podrá calcu-
lar como:
1 mol
15 g –––––– =0,0833 mol
180 g
que divididos por los 0,1 litros que representan
los 100 cm
3
, dará una molaridad de 0,833 mol/l.
3. Disponemos de una disolución alcohólica de
yodo al 0,5 % en masa. Calcular cuántos gramos
de disolución habrá que emplear para obtener
35 g de yodo.
Solución: Cada 100 g de disolución nos propor-
cionarán 5 gramos de yodo; la masa de disolución
necesaria se podrá calcular como sigue:
100
g
disolución
35 g I
2
––––––––––––– =7.000 g disolución.
5 g I
2
91 3
QUÍMICA QUÍMICA
PROPIEDADES
DE LAS DISOLUCIONES
Todo disolvente posee una serie de propiedades que le son características. Al añadir un
soluto al disolvente, estas propiedades características sufren una variación. Esta variación
en muchas ocasiones no depende del soluto concreto, sino más bien del tipo de soluto y,
sobre todo, de la cantidad. Existen dos tipos de solutos: los que al disolverse se rompen en
iones, y que llamamos «electrólitos» porque una vez disueltos conducen la electricidad, y
aquellos que cuando se disuelven sólo se separan sus moléculas y no son conductores. Los
últimos, si no son volátiles, tienen todos un comportamiento muy igual y producen una
variación casi idéntica en las propiedades de las disoluciones.
PRESIÓN DE VAPOR
La presión de vapor es debida a las partículas de
líquido que escapan a través de la superficie libre,
pasando a ocupar un espacio en la fase gaseosa.
En una disolución de soluto poco volátil, éste
ocupa un lugar en la superficie, disminuyendo así
la proporción de partículas que pueden atravesar
la tensión superficial; sin embargo, las partículas
gaseosas son todas del disolvente, y pueden re-
gresar al seno del líquido por cualquier sitio, aun-
que esté ocupado por el soluto (figura 29). La
presión de vapor de estas disoluciones es menor
que la del disolvente puro. Sea pla presión de va-
por, p
0
la del disolvente puro, x
s
la fracción molar
del soluto y x
d
la del disolvente; la disminución
de la presión de vapor vendrá dada por la ley
de Raoult: p
0
– p =x
s
· p
0
. También se puede cal-
Menú
i
SALIR
cular la presión de vapor mediante la expresión:
p =x
d
· p
0
.
TEMPERATURAS DE EBULLICIÓN
Y DE SOLIDIFICACIÓN
La ebullición, tal como se ha visto en las propieda-
des de los líquidos, se alcanza cuando la presión
de vapor de un líquido iguala a la presión exterior,
en general, la atmosférica. En la figura 30 está re-
presentada la variación de la presión de vapor de
un disolvente puro Bcon la temperatura y la varia-
ción de la presión de vapor de una disolución del
mismo disolvente con un soluto no volátil C. La
curva Ces del mismo tipo que B, pero está situada
en la parte inferior. Es lógico pensar que alcanzará
la presión de una atmósfera a una temperatura su-
perior a la del disolvente puro. Este aumento de
temperatura recibe el nombre de ascen so ebu llos-
cóp i co, que se representa como ⌬t, y si el disol-
vente no es iónico se puede calcular con la
siguiente expresión: ⌬t =K
e
· m, donde K
e
es
la constante ebulloscópica y mla concentración de
soluto expresada por su molalidad.
Del mismo modo, en la misma figura vemos el
tramo Aque es la presión de vapor del disolvente
en estado sólido. La fusión y la solidificación se
realizan cuando la presión de vapor del líquido y
del disolvente puro en estado sólido son iguales.
La curva Ccorta a Aa una temperatura inferior a
la que lo hace B. Esta disminución de la tempera-
tura de fusión se denomina d escen so cri oscóp i -
co, que se representa también como ⌬t, y se pue-
de calcular con una expresión casi idéntica a la
anterior: ⌬t =K
c
· m, en la que K
c
es la constante
crioscópica, característica de cada disolvente. Si
el soluto es iónico, el fenómeno sigue siendo el
mismo, pero tiene desviaciones importantes, de
manera que las variaciones de temperatura son
más acusadas, dependiendo de cada soluto en
particular.
ÓSMOSIS
Se denomina ósmosis la difusión de un líquido a
través de una membrana semipermeable. Una
membrana semipermeable es la que se deja atra-
vesar por el disolvente pero no por el soluto (figu-
ra 31). El disolvente pasa de un lado a otro, mien-
tras que el soluto es retenido a un lado de la
membrana. Son membranas semipermeables na-
turales la membrana de los huevos de los anima-
les ovíparos, las membranas celulares y diversas
fibras vegetales.
91 4
Disolvente
Soluto no volátil
Superficie
líquida
P
(atm)
1 atm
t °C
⌬ t
c
⌬ t
e
A
B
C
FIGURA 29
FIGURA 30
Soluto
Disolvente
Membrana
semipermeable
FIGURA 31
Menú
i
SALIR
Si a un lado y otro de una membrana semi-
permeable tenemos un disolvente y una disolución
del mismo disolvente, éste pasará en mayor canti-
dad del disolvente puro a la disolución, ya que to-
das las partículas son aptas para hacer el trasvase,
creándose así una diferencia de nivel entre las su-
perficies libres de los líquidos
y, por tanto, una diferencia de
presión entre ambos, llamada
p resi ón osm óti ca. La llamada
célu la d e P feffer (figura 32)
se utiliza para medir la pre-
sión osmótica.
Al pasar el disolvente al recipiente interior a tra-
vés de la membrana, el líquido asciende por el
tubo central hasta que la presión hidrostática
iguala a la osmótica y el sistema queda en equili-
brio. La presión osmótica, ␲, se puede calcular
con una ley muy semejante a la de los gases idea-
les:
n · R · T
␲ =––––––––
V
siendo nel número de moles de soluto, Rla cons-
tante de los gases, T la temperatura absoluta y V
el volumen de disolución.
DISOLUCIONES ENTRE GASES
Una disolución gaseosa, en la que todos sus com-
ponentes son gases, viene regida por la ley de
Dalton (1801), que se enuncia así: en una disolu-
ción gaseosa, cada uno de los componentes ejerce
una presión parcial igual a la que ejercería si estu-
viera sólo en el recipiente.
La presión total es la suma de las presiones par-
ciales. Matemáticamente, la expresaríamos:
RT RT RT
P =p
1
+p
2
+p
3
+... =n
1
––– +n
2
––– +n
3
––– +...,
V V V
donde P es la presión total, p
N
son las distintas
presiones parciales, Rla constante de los gases, T
la temperatura absoluta y V el volumen del reci-
piente.
EJERCICIOS
1 . Si se prepara una disolución disolviendo 0,30 g
de fósforo rojo en 500 g de etanol, ésta presenta
una temperatura de ebullición 0,0059 °C más alta
que la del etanol puro. Calcular la masa molecular
del fósforo rojo, sabiendo que la constante ebu-
lloscópica del etanol es K
b
=1,22 °C · kg/mol.
Calcular también su fórmula molecular.
Solución: La molalidad de la disolución es:
⌬T
e
0,0059 °C mol
m=–––– =–––––––––––––– =4,84 · 10–3 ––––,
K
e
1,22 °C · kg/mol kg
por tanto, como la molalidad es igual a
moles de soluto m
––––––––––––––, y el número de moles es ––––,
kg de disolvente M
donde Mes la masa molecular, tenemos:
0,30
g g
M =–––––––––––––––––––––– =124 –––
mol mol
0,500 kg · 4,84 · 10
–3
–––
kg
y puesto que la masa atómica del fósforo es
30,97 g/mol átomos, la fórmula del fósforo rojo
es P
4
2. Cuál es la presión osmótica de una disolu-
ción de concentración 1 mol/l de azúcar a 25 °C.
Solución: La presión osmótica se calcula exacta-
mente igual que la presión de un gas, ya que el
soluto se puede mover dentro de la disolución
como lo hace un gas dentro del recipiente:
mol atm· l
␲ =1 –––– · 0,082 –––––– · 298K =24,4 atm
l K · mol
91 5
QUÍMICA
Disolución
Disolvente
Membrana
semipermeable
h
FIGURA 32
Menú
i
SALIR
DESCARGAS ELÉCTRICAS EN GASES
Los gases, en condiciones normales, son aislantes,
pero a presiones inferiores a 0,01 atmósferas y so-
metidos a grandes diferencias de potencial se
convierten en conductores y emiten luz.
Rayos catódicos
En 1875, el físico inglés William Crookes observó
que, en el interior de un tubo de gases, cuando la
presión del gas en el interior del tubo es inferior a
10
–4
atm, en la parte posterior al ánodo aparece
una fluorescencia de color amarillo verdosa (figu-
ra 33A). Si se introduce un obstáculo dentro del
tubo, aparece su sombra. Y si se somete el tubo a
la acción de un campo magnético, la fluorescen-
cia se desvía como si fuera de cargas negativas. La
desviación no depende del gas a baja presión que
llena el tubo. A la radiación que produce esta lu-
minosidad se la llamó rayos catódicos, porque
procede del polo negativo o cátodo. Más adelan-
te, se demostró que estas partículas son electro-
n es.
Rayos anódicos
Si la materia es neutra, y mediante el tubo de
Crookes se obtuvo una parte negativa, era lógico
pensar que existía una parte positiva. En 1886, el
físico alemán Eugen Goldstein practicó unos agu-
jeros en el cátodo de un tubo de descarga de gases,
y apareció una luz azulada en la parte posterior al
cátodo (figura 33B). Al estudiar estas radiaciones,
se vio que eran positivas, y que su masa dependía
del gas que llenaba el tubo. Con el hidrógeno, se
obtenía una radiación con una masa idéntica a la
del protón. Ernest Rutherford tomó el p rotón como
unidad de las masas positivas. Al estudiar la rela-
ción entre las partículas negativas y las positivas, se
comprobó la necesidad de la existencia de una par-
tícula neutra, que se denominó n eu trón , y que fue
aislada años después, en 1932, por Chadwick.
CARACTERÍSTICAS
DE LAS PARTÍCULAS FUNDAMENTALES
Se llama partículas fundamentales del átomo a los
electrones, protones y neutrones, cuyas caracterís-
ticas principales se resumen en la tabla de la figu-
ra 34.
PRIMEROS MODELOS ATÓMICOS
Una vez conocida la naturaleza eléctrica de los
átomos, y sabiendo que éstos se podían dividir en
partes, se planteaba por primera vez el problema
de conocer cuál era su estructura.
Los primeros modelos ideados por los mismos
científicos que habían estudiado la conductividad
de los gases eran muy rudimentarios, y hoy en día
tienen más importancia histórica que científica.
Modelo de Thomson
En 1899, el inglés J. J. Thomson propuso un mo-
delo de átomo estático. El átomo (figura 35) tenía
un diámetro de unos 10
–10
m, y consistía en una
masa positiva que tenía unos electrones incrusta-
91 6
ESTRUCTURA DEL ÁTOMO
Cuando Leucipo y su discípulo Demócrito propusieron por primera vez el concepto de
átomo, lo hicieron describiéndolo como la partícula más pequeña e indivisible de la
materia. Dalton, dos mil años después, mantenía esta misma opinión y creía en un átomo
que no tenía estructura interna. Si el átomo pudiera dividirse en partes, estas partes serían
más pequeñas que los propios átomos. Así, la ciencia entró en el siglo XIX creyendo en este
átomo carente de estructura e indivisible. Esta teoría se vino abajo con el estudio de la
corriente eléctrica y la conductividad de los gases.
Tubo de rayos catódicos
Cátodo
Ánodo
FIGURA 33A
Tubo de rayos canales
Cátodo
Ánodo
FIGURA 33B
Menú
i
SALIR
dos y dotados únicamente de un movimiento de
vibración. Este modelo convertía la materia en
algo muy compacto.
Modelo de Rutherford
Para demostrar la falsedad del átomo de Thom-
son, en 1911 Rutherford bombardeó con partícu-
las ␣ una lámina de oro rodeada por una placa de
sulfuro de cinc, que desprende destellos cuando
recibe una radiación (figura 36). Si el modelo de
Thomson era cierto, las partículas ␣ deberían re-
botar en la lámina de oro, de un grosor de unos
10
–6
m (unos 10.000 átomos), o bien incrustarse
en él. El experimento demostró que la mayoría de
las partículas atravesaban la lámina de oro sin
desviarse. Rutherford propuso entonces otro mo-
delo, en el cual existía un núcleo con toda la masa
del átomo (neutrones y protones) y, a gran distan-
cia, los electrones girando alrededor del núcleo.
El radio del anillo de electrones sería unas diez
mil veces mayor que el del núcleo. El átomo de
Rutherford está pues vacío.
EL NÚCLEO ATÓMICO
El átomo de Rutherford fue el primer átomo nucleado
de la historia. Se ha definido una serie de parámetros
para describir el núcleo de los distintos átomos.
Número atómico
El número atómico (Z) es el número de protones
que posee el núcleo, y que nos indicará el nombre
del elemento y sus principales propiedades quí-
micas. Se expresa con un subíndice colocado a la
izquierda del símbolo del elemento, por ejemplo:
3
Li,
6
C,
17
Cl.
Número másico
Se llama número másico o número de masa (A) el
número de protones más el de neutrones que po-
see un núcleo. Se expresa como un exponente si-
tuado también a la izquierda del símbolo del ele-
mento, en la parte superior. Por ejemplo:
7
3
Li,
12
6
C,
35
17
Cl
Isótopos
Se dice que dos átomos son isótopos
cuando, poseyendo el mismo núme-
ro atómico, tienen distinto número
másico, siendo por tanto el mismo
elemento. Por ejemplo:
16
8
Oy
17
8
O;
35
17
Cl y
37
17
Cl.
91 7
QUÍMICA
PARTÍCULA
CARGA (Coulomb)
MASA (u.m.a.)
MASA (kg)
–1,602 · 10
–19
0,000549
9,109 · 10
–31
+1,602 · 10
–19
1,007276
1,673 · 10
–27
0
1,008665
1,675 · 10
–27
Electrón Protón Neutrón
Masa positiva Electrones
FIGURA 35
FIGURA 34
Plomo
Orificio
Oro
Placa de sulfuro de cinc
FIGURA 36
Menú
i
SALIR
EJERCICIOS
1 . De los siguientes átomos:
12
6
A,
25
12
B,
25
13
C y
13
6
D,
dos son isótopos. Señálalos.
Solución: A y D, porque poseen el mismo nú-
mero atómico y distinto número de masa.
2 . ¿Cuántos electrones, protones y neutrones
tienen los átomos siguientes:
7
3
Li
+
,
12
6
C,
35
17
Cl

.
Solución: En la parte superior de los símbolos, a
la izquierda, figura el número de masa, y en la
parte inferior el número atómico, que es igual al
número de protones. La diferencia entre el núme-
ro de masa y el número atómico es el número de
neutrones, y el número de electrones es igual al
de protones. En los iones positivos, el número de
electrones es igual al de protones menos la carga
del ión, y en los negativos habrá que sumar la car-
ga del ión.
Por tanto: Li
+
: 3 p
+
, 4 ny 2 e

; C: 6 p
+
, 6 ny 6 e

; y
Cl

: 17 p
+
, 18 ny 18 e

.
91 8
LOS MODELOS ATÓMICOS
MÁS RECIENTES
En la primera mitad del siglo XX, los científicos estudiaban la estructura de los átomos
sometiéndolos a una radiación electromagnética como la luz visible. Analizando después la
radiación, intentaban determinar la energía de los electrones de la corteza de los átomos.
Luego, a partir de los resultados obtenidos construían modelos con unas órbitas muy
determinadas, sin tener en cuenta que la energía de la radiación y la de los electrones son
del mismo orden y se pueden modificar mutuamente.
IDEA BÁSICA DE ESPECTRO
Cuando un haz de luz blanca incide sobre un
prisma óptico (figura 37), se dispersa y da lugar a
un conjunto de colores: rojo, anaranjado, amari-
llo, verde... y violeta. El rojo, de mayor longitud
de onda, se desvía poco, mientras que el violeta,
al poseer menor longitud de onda, al atravesar el
prisma sale muy desviado. El resultado se puede
obtener sobre una placa fotográfica, y se llama es-
p ectro de la luz blanca.
PARTÍCULAS DE LUZ
En 1887, Hertz observó que la intensidad de una
descarga eléctrica entre dos electrodos metálicos
aumentaba al ser éstos iluminados con luz ultra-
violeta. Supuso que la luz, al incidir sobre la pla-
ca metálica, le arrancaba electrones. Llamó a estos
electrones fotoelectron es, y al fenómeno lo deno-
minó efecto fotoeléctri co. La energía cinética de
los electrones arrancados depende de la frecuen-
cia de la luz incidente, y por debajo de una cierta
frecuencia no hay emisión de electrones. La teoría
clásica no daba explicación a este fenómeno. Fue
Einstein, en 1905, quien lo explicó suponiendo
que la luz está formada por pequeñas masas lla-
madas foton es, cuya energía depende de su fre-
cuencia ␯: E =h␯, donde hes una constante, lla-
mada co n stan te d e P lan ck . La frecuencia de la
luz es detectada por los seres humanos con el
sentido de la vista, y es lo que llamamos color.
ERROR FUNDAMENTAL
DEL ÁTOMO DE RUTHERFORD
Según el modelo expuesto por Rutherford, cuan-
do un átomo recibe energía, debería aumentarla
Rojo
Naranja
Amarillo
Verde
Azul
Añil
Violeta
Rayo de
luz blanca
FIGURA 37
Menú
i
SALIR
de forma continua, aumentando la velocidad de
sus electrones e incrementando en espiral el radio
de sus órbitas. Sin embargo, cuando se hace pasar
un haz de luz blanca a través de un gas sobreca-
lentado, la luz resultante, al ser analizada median-
te un prisma óptico, da lugar al mismo espectro
que la luz blanca, pero con unas rayas negras,
lo que se interpreta de la siguiente forma: el gas ha
sido transparente para la mayoría de las frecuen-
cias, pero ha retenido los fotones de alguna fre-
cuencia determinada. Si un gas se calienta al rojo,
emite una luz que una vez analizada coincide con
los colores que resultaban al ser atravesado el gas
por la luz blanca (figura 38). En consecuencia, los
átomos no aceptan la energía de una forma conti-
nua e indiscriminada, sino de una forma selectiva.
MODELO DE BOHR
Niels Bohr, en 1913, formuló unas hipótesis so-
bre la corteza electrónica de los átomos que cons-
tituyen la base de su modelo atómico y también
de los modelos más recientes. La primera hipóte-
sis era para explicar por qué los electrones no
acaban cayendo sobre el núcleo: un electrón en
órbita estacionaria no emite energía en forma de
radiación. En la segunda hipótesis Bohr definía la
órbita estacionaria: no todas las órbitas son posi-
bles, sino tan sólo aquellas que tienen unas deter-
minadas energías, y girando en ellas el electrón
no emite energía. En la tercera, explicaba los es-
pectros ópticos: cuando un electrón pasa de una
órbita a otra, de menor energía, emite una ener-
gía que es igual a: E =h␯. Con estas hipótesis,
Bohr había establecido un átomo con unas órbitas
concéntricas (figura 39) que estaban definidas
por un número cuántico llamado principal, n,
que podía tomar los valores 1, 2, 3..., a las cuales
designó con las letras: K, L, M,... El número de
electrones máximo posible en cada órbita se po-
día calcular con la expresión N =2 n
2
. El átomo
de Bohr sólo podía interpretar cuantitativamente
al átomo de hidrógeno o iones de un solo electrón
(iones hidrogenoides). Pero un colaborador de
Bohr, Arnold Sommerfeld, para explicar el hecho
de que algunas rayas del espectro formaban un
conjunto de rayas finas y muy juntas, modificó el
átomo de Bohr admitiendo la posibilidad de órbi-
tas elípticas. La excentricidad de la elipse venía
dada por un número cuántico secundario, l, que
podía tomar los valores 0, 1, 2..., hasta el valor de
n – 1. Así, para n =3, l podía tomar los valores
0, 1 y 2. Como las elipses poseen dirección, ésta
la expresaba según un número cuántico magnéti-
co, m, que tomaba todos los valores enteros entre
–l y +l: –l,..., –2, –1, 0, +1, +2,... +l. Y, finalmen-
te, podía indicar el movimiento de rotación del
electrón sobre sí mismo con el número cuántico
llamado spín, que en inglés significa giro, m
s
, que
toma los valores +1/2 o –1/2.
INTRODUCCIÓN
A LOS MODELOS ACTUALES
El modelo actual de átomo se basa en una serie de
hechos experimentales, como la dualidad onda-
corpúsculo de la luz demostrada por Einstein y
91 9
QUÍMICA
Espectro continuo
Hidrógeno
Mercurio
Sodio
Rojo Amarillo Verde Azul Naranja Violeta
FIGURA 38
P
O
N
M
L
K
1
2
3
4
5
6
FIGURA 39
Menú
i
SALIR
Plank, y que De Broglie anunció al revés, afirman-
do que las masas en movimiento también se com-
portan como ondas; el principio de incertidum-
bre de Heisenberg, explicado brevemente en la
introducción a este tema; la emisión de un cuerpo
negro, etc. Todo esto llevó a Schröedinger y a
Heisenberg a la conclusión de que era imposible
determinar la trayectoria de un electrón, y enun-
ciaron un átomo definido matemáticamente con
unas complejas funciones, llamadas fu n ci on es d e
on d a, que permiten calcular la energía y la zona
de máxima probabili-
dad donde encontrar un
electrón. Estas zonas,
llamadas o rb i tales, se
calculan a través de
unos números cuánti-
cos, n, l, m, que coinci-
den con los de Sommer-
feld. Cada número
cuántico principal, n,
nos da un nivel de ener-
gía y con ella el tamaño
del orbital. Dentro de
un nivel puede haber
distintos subniveles, que dependen del número
cuántico secundario o azimutal, l. Los subniveles
poseerán distintas formas simétricas según el
valor de l (figura 40). Así, el orbital con l =0se lla-
mará s, y tendrá simetría esférica; si l =1, los orbi-
tales que forman el subnivel serán de tipo p y
poseerán cada uno de ellos dos lóbulos de simetría
elíptica; los de l =2, u orbitales d, serán también
lobulados y poseerán simetrías más complejas, así
como los orbitales f, que serán los que pertenecen
a un subnivel con l =3.
920
s
x
z
y
x
z
x
z
y
1s
y
2s 3s
p d
FIGURA 40
CLASIFICACIÓN PERIÓDICA
DE LOS ELEMENTOS
Hacia el año 1830, se conocían 55 elementos diferentes, es decir, muchos si se comparan
con los cuatro elementos reconocidos por los antiguos. Estos elementos variaban
enormemente en sus propiedades, y parecía existir poco orden entre ellos. Sin embargo,
había que buscar un orden en el conjunto de los elementos conocidos, y quizá de esta
manera se podría encontrar alguna razón que permitiera explicar el número de elementos
posibles y justificar la variación de sus propiedades.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
La primera clasificación realizada a principios del
siglo XIX distinguía dos grupos de elementos: meta-
les y no metales. Cada elemento pertenecía a un
grupo o a otro, según sus propiedades de brillo,
conductividad eléctrica y calorífica, y también se-
gún propiedades mecánicas como la ductilidad y la
maleabilidad. El año 1829, el químico alemán J. W.
Döbereiner formó grupos de tres elementos que
poseían entre ellos propiedades químicas pareci-
das: Ca, Sr, Ba; Cl, Br, I; etc., y llamó trí ad as a es-
tos grupos. Años más tarde, en 1865, el inglés J.
Newlands clasificó los elementos en orden crecien-
te de masas atómicas, y comprobó que las propie-
dades del primer elemento, el hidrógeno, eran pa-
recidas a las del noveno, el flúor, mientras que las
del segundo elemento, el litio, se parecían a las del
décimo, el sodio; es decir, verificó que las propie-
dades se repetían cada ocho elementos ley d e las
octavas . Al faltar muchos elementos, el sistema te-
nía muchos fallos. Hasta que, a finales del si-
Menú
i
SALIR
glo XIX, Meyer y Mendeléiev desarrollaron, inde-
pendientemente uno de otro, una tabla casi igual a
la actual, con la diferencia de que en esta última los
elementos están ordenados por su número atómico.
TABLA ACTUAL
La tabla actual (figura 41) consta de dieciocho co-
lumnas que constituyen dieciséis grupos. Los
grupos están divididos en dos subgrupos, A y B.
Los ocho grupos A contienen a los elementos lla-
mados normales o representativos, y se encuen-
tran situados en los extremos de la tabla. Los gru-
pos B ocupan la parte central de la tabla y están
formados por los metales de transición. El grupo
VIII B lo forman tres columnas.
La tabla consta en su parte principal de siete hile-
ras de elementos correspondientes a siete períodos.
Hay dos hileras, generalmente colocadas fuera de
la tabla principal, que son la de los lantánidos y la
de los actínidos, que en realidad pertenecen a los
períodos sexto y séptimo, respectivamente. La lon-
gitud de los períodos va desde los dos elementos
del primero hasta los 32 del sexto.
NIVELES DE ENERGÍA Y GRUPOS
Los electrones de un elemento poseen el nivel
más bajo de energía posible, en estado no excita-
do. La energía de un electrón depende del nivel
(n) y del subnivel (l) a que pertenecen. La energía
de un electrón del nivel 1 es inferior a la de uno
del nivel 2, y la de éste a la de uno del nivel tres.
Dentro de un mismo nivel, las energías están en
orden creciente según los subniveless, p, dy f. En
los niveles superiores la energía de un subnivel d
o f puede ser superior a la del subnivel so pdel
nivel siguiente, e incluso mayor que la del subni-
vel sdel segundo (figura 42).
Existen reglas para facilitar
la memorización del orden
de las energías de los subni-
veles, como el diagrama de
T. Moeller (figura 43). Los
subniveles s pueden tener
como máximo dos electro-
nes, los subniveles pseis, los
d diez y los f catorce. Los
elementos de un mismo
grupo poseen el mismo
921
QUÍMICA
*Lantánidos
**Actínidos
1
H
3
Li
11
Na
19
K
37
Rb
55
Cs
87
Fr
4
Be
12
Mg
20
Ca
38
Sr
56
Ba
88
Ra
21
Sc
39
Y
57
La*
89
Ac**
22
Ti
40
Zr
72
Hf
104
Ha
23
V
41
Nb
73
Ta
105
Ku
24
Cr
42
Mo
74
W
25
Mn
43
Tc
75
Re
26
Fe
44
Ru
76
Os
27
Co
45
Rh
77
Ir
28
Ni
46
Pd
78
Pt
29
Cu
47
Ag
79
Au
30
Zn
48
Cd
80
Hg
5
B
13
Al
31
Ga
49
In
81
Tl
2
He
10
Ne
18
Ar
36
Kr
54
Xe
86
Rn
6
C
14
Si
32
Ge
50
Sn
82
Pb
7
N
15
P
33
As
51
Sb
83
Bi
8
O
16
S
34
Se
52
Te
84
Po
9
F
17
Cl
35
Br
53
I
85
At
58
Ce
90
Th
59
Pr
91
Pa
60
Nb
92
U
61
Pm
93
Np
62
Sm
94
Pu
63
Eu
95
Am
64
Gd
96
Cm
65
Tb
97
Bk
66
Dy
98
Cf
67
Ho
99
Es
68
Er
100
Fm
69
Tm
101
Md
70
Yb
102
No
71
Lu
103
Lw
I A II A III B IV B V B VI B VII B VIII B I B II B III A IV A V A VI A VII A 0
M e t a l e s
N o m e t a l e s
I A II A III B IV B V B VI B VII B VIII B I B II B III A IV A V A VI A VII A 0
FIGURA 41
1s
2s
2p
3s
3p
4s
4p
3d
5s
5p
4d
6s 5d 4f
1s
2s 2p
3s 3p 3d
4s 4p 4d 4f
5s 5p 5d 5f
6s 6p 6d 6f
7s 7p 7d 7f
8s 8p
FIGURA 43
FIGURA 42
Menú
i
SALIR
número de electrones en los niveles de mayor ener-
gía. Por ejemplo, los elementos de grupo IA poseen
un electrón en el subnivel ns, donde nes el número
cuántico principal, que coincide con el número del
período, y se expresa ns
1
, de manera que la estruc-
tura electrónica de los metales del grupo IA sería:
Li (Z =3): 1s
2
2s
1
Na(Z =11): 1s
2
2s
2
2p
6
3s
1
K (Z =19): 1s
2
2s
2
2p
6
3s
2
3p
6
4s
1
Rb(Z =37): 1s
2
2s
2
2p
6
3s
2
3p
6
4s
2
3d
10
4p
6
5s
1
Cs(Z =55): 1s
2
2s
2
2p
6
3s
2
3p
6
4s
2
3d
10
4p
6
5s
2
4d
10
5p
6
6s
1
Fr (Z =87): 1s
2
2s
2
2p
6
3s
2
3p
6
4s
2
3d
10
4p
6
5s
2
4d
10
5p
6
6s
2
4f
14
5d
10
6p
6
7s
1
En los metales de transición el electrón de ma-
yor energía es d, y en los de los grupos II, IV...
hasta el 0 o VIIIA, los electrones de mayor energía
son p. Finalmente en los metales lantánidos y ac-
tínidos, llamados de doble transición, estos elec-
trones son f. Por ejemplo:
el oxígeno O(Z =8): 1s
2
2s
2
2p
4
el hierro Fe(Z =26): 1s
2
2s
2
2p
6
3s
2
3p
6
4s
2
3d
6
el iterbio Yb(Z =70): 1s
2
2s
2
2p
6
3s
2
3p
6
4s
2
3d
10
4p
6
5s
2
4d
10
5p
6
6s
2
4f
14
PROPIEDADES PERIÓDICAS
Se trata de una serie de propiedades que varían de
forma uniforme a lo largo de la tabla periódica.
E n ergí a d e i on i zaci ón . Es la energía necesa-
ria para arrancar un electrón de un elemento:
A +E
i
→A
+
+e

La energía de ionización aumenta de
izquierda a derecha y de abajo a arriba (figura 44).
A fi n i d ad electró n i ca. Es la energía que se
libera cuando un átomo adquiere un electrón:
B +e

→B

+E
a
. Varía prácticamente igual que la
energía de ionización. El elemento más electro-
afín sería el flúor, y el menos el francio.
E lectro n egati vi d ad . Es la fuerza con que un
átomo atrae a los pares de electrones comparti-
dos, y varía de la misma forma que las anteriores.
El carácter electronegativo es el que divide a los
elementos en metales (poco electronegativos) y
no metales (muy electronegativos). Existen varias
escalas para medir la electronegatividad.
922
25
20
15
10
5
0
0 10 20 30 40 50 60 70 80
E
n
e
r
g
í
a

d
e

i
o
n
i
z
a
c
i
ó
n

(
e
n

c
i
e
n
t
o
s

d
e

k
j
/
m
o
l
)
H
Li
Be
N
H
Ne
Na
Mg
P
Ar
K
Zn
As
Kr
Rb
Cd
Cs
Xe
Hg
Rn
Número atómico
FIGURA 44
ENLACE QUÍMICO
En los inicios del siglo XIX, Berzelius sostuvo que la fuerza que mantiene unidos los
átomos, en una sustancia inorgánica o en un radical orgánico, era de naturaleza eléctrica.
Cada molécula debía contener una parte positiva y una parte negativa, ya que para él sólo
existía atracción entre los elementos de cargas opuestas. Para sustancias inorgánicas
simples como el cloruro de potasio, este hecho fue fácilmente demostrado con la
experiencia, pero en las sustancias orgánicas le fue mucho más difícil a Berzelius hacer
creíble su teoría.
Menú
i
SALIR
CLASIFICACIÓN DE LA MATERIA
POR SUS PROPIEDADES
Existe una serie de propiedades comunes a una
serie de sustancias; es lógico pensar que esta simi-
litud de propiedades sea un reflejo de su estructu-
ra interna. Las sustancias sólidas, frágiles, solu-
bles en agua, que una vez disueltas o fundidas
conducen la corriente eléctrica, forman un grupo
de sustancias llamadas i ó n i cas, y la fuerza que
une los átomos recibe el nombre de en lace i ón i -
co. Otro grupo, formado por sólidos, líquidos y
gases, posee las propiedades contrarias: no son
solubles en agua, pero sí lo son en disolventes or-
gánicos como la gasolina, y no conducen la co-
rriente eléctrica ni disueltas ni fundidas. Es el
grupo de las sustancias covalen tes. Existe además
el grupo llamado de los m etales, que agrupa a las
sustancias que son conductoras en estado sólido,
dúctiles y maleables. Estos grupos, que en princi-
pio parecen muy definidos, en la práctica son
mucho más difusos, y es posible encontrar sus-
tancias que poseen propiedades pertenecientes a
varios grupos.
ENLACE
Se llama enlace la fuerza que une a los átomos de
una molécula entre sí. Existen varios modelos
de enlace, que intentan explicar las propiedades
químicas de las sustancias. El modelo más intuiti-
vo, y por tanto de más fácil comprensión, es el de
los electrones de valencia, es decir, que sólo tiene
en cuenta los electrones del nivel más externo.
ENLACE IÓNICO
Es el enlace que une a los átomos que ocupan po-
siciones muy separadas en la tabla periódica. El
elemento de la izquierda será un metal, y por ello
tiene una energía de ionización baja. El elemento
de la derecha de la tabla será un no metal, con
una gran electroafinidad. El enlace se realiza me-
diante un intercambio de electrones, quedando
los dos elementos con el mismo número de elec-
trones que el gas noble más cercano en la tabla
(ley del octete). Por ejemplo (figura 45), el sodio
posee 11 electrones: dos en el primer nivel, ocho
en el segundo y uno en el tercero, es un metal con
una pequeña energía de ionización; y el flúor es
un no metal que posee nueve electrones: dos en el
primer nivel y siete en el segundo. Según este mo-
delo, el sodio cede un electrón al flúor, quedando
ambos cargados eléctricamente: el flúor negativa-
mente (anión) y el sodio positivamente (catión),
resultando ambos unidos por fuerzas electrostá-
ticas.
En el caso de que los electrones cedidos no sean
exactamente los que necesita el no metal, los áto-
mos de uno y otro se combinan en una propor-
ción determinada para que el balance de electro-
nes sea nulo: Ca →Ca
2+
+2e

, 2Cl +2e

→2Cl

,
con el intercambio de dos electrones, el ión calcio
así formado junto con los dos iones cloro darán el
cloruro de calcio, CaCl
2
.
ENLACE COVALENTE
Cuando los dos elementos unidos son no metales
y están situados en posiciones cercanas en la tabla,
el modelo anterior no es creíble, puesto que la ten-
dencia de ambos es captar electrones. El modelo
propuesto para este tipo de enlace fue sugerido
por Lewis, y se basa en la compartición de electro-
nes. Lewis representaba los electrones del último
nivel como puntos situados alrededor del símbolo
del elemento, situando los electrones compartidos
entre los símbolos de los átomos unidos. Cada par
de electrones puede estar representado por un
segmento (figura 46). Los electrones compartidos
serán los necesarios para que ambos elementos
posean, sumando los propios y los compartidos,
ocho electrones. El enlace covalente puede ser
simple si comparten un par de electrones (figu-
ra 47), doble si comparten dos pares, y triple (fi-
gura 48) si hay tres pares compartidos.
923
QUÍMICA
Na Na
+
F F

e

NaF
FIGURA 45
Menú
i
SALIR
Existe un tipo de enlace covalente, en el cual los
dos electrones compartidos provienen del mismo
átomo. Es el llamado enlace covalente coordinado
o dativo. Por ejemplo, cuando se unen un protón
y una molécula de amoníaco para formar un ión
amonio (figura 49).
ENLACE METÁLICO
Para explicar las propiedades de conductividad
del calor y la electricidad, así como las propieda-
des mecánicas de los metales, se propuso un mo-
delo de enlace formado por los iones positivos ro-
deados de una nube de electrones procedentes de
los niveles más externos de los átomos. Estos
electrones no pertenecen a ningún átomo en par-
ticular y son atraídos por todos. Dichos electrones
son los responsables de la conductividad eléctri-
ca, ya que pueden desplazarse, y de la conductivi-
dad calorífica, ya que pueden vibrar. Si un metal
se deforma, no varía la situación y por tanto no se
rompe (figura 50).
924
N N
N
Cl
Cl
Cl
N
Cl Cl Cl
Cl Cl Cl
O
Cl
Cl
Cl
O
O O
O O
N
N
N N
Diagrama de Lewis
Molécula de ácido fluorhídrico
HF
Molécula de nitrógeno
N
2
NH
3

+ H
+

NH
4
+
H
H N H
H
+
N
H +H
+
H
H
Amoníaco + Protón Ión amonio
FIGURA 46
FIGURA 47
FIGURA 49
FIGURA 48
+ + + + + + + +
+ + + + + + + +
+ + + + + + + +
+ + + + + + + +
FIGURA 50
Menú
i
SALIR
OTROS TIPOS DE FUERZAS DE UNIÓN
En muchas ocasiones, las moléculas no se presen-
tan aisladas, sino unidas entre sí formando unida-
des más grandes.
Estas fuerzas suelen ser de origen electrostático,
debido a la polaridad de las moléculas. Esta pola-
ridad aparece cuando los átomos unidos poseen
distinta electronegatividad. El conjunto de estas
fuerzas recibe el nombre de fu erzas d e Van d er
Waals. Cuando la polaridad proviene de un áto-
mo muy electronegativo y de pequeño tamaño,
como pueden ser el oxígeno o el flúor, y el hi-
drógeno, que es el átomo más pequeño, estas
fuerzas son mucho más intensas y se llaman
p u en te d e h i d ró gen o .
925
QUÍMICA
COMBINACIONES QUÍMICAS
La química es la ciencia de la Naturaleza que estudia los fenómenos químicos. Se entiende
por fenómeno químico todo cambio que suponga una variación de las propiedades
características de unas sustancias, con la aparición de unas propiedades nuevas, todo ello
acompañado de un desprendimiento o absorción de energía. Cuando el número de
fenómenos de este tipo fue muy grande, surgió la necesidad de idear una forma de
expresarlos y de clasificarlos según unos criterios objetivos.
CONCEPTO DE REACCIÓN
Llamamos combinación o reacción química a la
transformación de unas sustancias, llamadas
reacti vo s, en otras sustancias con propiedades
totalmente distintas, que reciben el nombre de
p rod u ctos d e la reacci ón , con una apreciable va-
riación energética. No hay que confundir la com-
binación química con una mezcla. En la reacción
química el cambio producido es profundo y afec-
ta a la propia naturaleza de las sustancias;
en la mezcla, éstas conservan sus pro-
piedades y se produce más una
variación de aspecto que un ver-
dadero cambio. Por ejemplo, si se
mezclan íntimamente polvo de
cobre (rojizo) y azufre (amarillo),
se obtiene un polvo que a simple
vista parece homogéneo, de color
anaranjado (figura 51). Los com-
ponentes de esta mezcla son fácil-
mente separables, bien por me-
dios mecánicos (por su distinta
densidad), bien disolviendo el
azufre con disulfuro de carbono, CS
2
.
Si la mezcla se calienta hasta la fusión del
azufre, el color pasa a ser negro y se obtiene un
sólido con unas propiedades totalmente distin-
tas. En este caso ha habido combinación quími-
ca, y para volver a separar sus componentes no
serán suficientes los métodos físicos.
EXPRESIÓN DE UNA REACCIÓN
Las reacciones químicas se representan mediante
ecuaciones. Una ecu aci ón qu í m i ca consta de dos
términos separados por una o dos flechas, que in-
dican el sentido de la reacción. En el término de
la izquierda están las fórmulas de las sustancias
reaccionantes, y en el de la derecha, las de los
productos de la reacción. Las
fórmulas van precedidas por
unos números o coeficientes,
que indican la proporción en
número de moléculas con que
intervienen cada una de las sus-
tancias. Como cada mol de
moléculas tiene una masa deter-
minada, la ecuación nos da in-
S Cu
S
+ Cu
CuS
FIGURA 51
Menú
i
SALIR
formación también de la proporción en masa entre
las sustancias, y en el caso de que intervengan ga-
ses, esta proporción se extiende a los volúmenes.
CLASES DE REACCIÓN
Muchos son los criterios por los cuales se pueden
clasificar las reacciones químicas. Aquí veremos
solamente dos: por su sentido y por su forma. En
otros apartados, más adelante, iremos encontran-
do nuevos criterios de clasificación.
Por su sentido
Por el sentido de la reacción, ésta puede ser
reversible o irreversible. Una reacción es
reversi ble cuando, a partir de los produc-
tos de la reacción, es posible obtener las
sustancias iniciales. En estos casos la reac-
ción no es completa, y al finalizar persis-
ten en mayor o menor cantidad todas las
sustancias que intervienen. La reversi-
bilidad se pone de manifiesto en la
ecuación mediante una doble flecha:
A +B


C +D. Una reacción será i rre-
versi ble en el caso contrario: la reacción no finali-
za hasta que se consume una de las sustancias
reaccionantes. En las ecuaciones irreversibles hay
una única flecha, que señala hacia la derecha e
indica el sentido de la reacción: A +B→C +D.
Por su forma
Por su forma las reacciones pueden ser:
R eacci on es d e sí n tesi s. Decimos que una reac-
ción es de síntesis cuando dos o más sustancias
reaccionan entre sí para dar otra de más comple-
ja. La ecuación general sería: nA +mB → rAB,
donde A y Bson dos elementos o dos compues-
tos, y ABel compuesto que se ha formado por la
fusión de ambos, siendo m, ny r sus coeficientes.
Por ejemplo, el azufre sólido se combina con el
oxígeno del aire para dar dióxido de carbono (fi-
gura 52).
R eacci on es d e d escom p osi ci ón . Es el proceso
contrario al caso anterior, ya que una sustancia com-
pleja se descompone para dar dos o más elementos
o compuestos más sencillos: rAB →nA +mB. El clo-
rato de sodio se descompone con el calor, obte-
niéndose cloruro de potasio y oxígeno, que se
puede recoger en un tubo invertido sobre agua
(figura 53): KClO
3
→KCl +O
2
.
R eacci on es d e d esp lazam i en to. Son
reacciones en que uno
de los elementos de un
compuesto es sustituido
por otro. Su ecuación
general es: AB +C →AC +B.
Por ejemplo, en la reacción el
cinc sustituye al cobre del sulfato
de cobre (II):
Zn +CuSO
4
→Cu +ZnSO
4
.
R eacci o n es d e d o b le d es-
p lazam i en to . En estas
reacciones tiene lugar el in-
tercambio de un elemento o un grupo
de elementos entre dos sustancias reac-
cionantes:
AB +MN →AM +BN.
El alcohol metílico, HCH
3
OH, en con-
tacto con el ácido acético, CH
3

COOH, da lugar mediante una reac-
ción reversible a acetato de metilo y
agua. El acetato de metilo se podrá recuperar por
destilación (figura 54): en esta reacción, un grupo
OH del ácido es intercambiado por el grupo
HCH
3
Odel alcohol:
HCH
3
OH +CH
3

COOH


HCH
3
OOC

CH
3
+
+HOH(H
2
O).
926
O
2
SO
2 S
KCl O
3
O
2
FIGURA 52
FIGURA 53
Alcohol metílico
+
ácido acético
Menú
i
SALIR
CÁLCULOS ESTEQUIOMÉTRICOS
Son el conjunto de los cálculos de masas y de volú-
menes que se pueden realizar en una reacción
química gracias a los coeficientes de la ecuación,
llamados coefi ci en tes estequ i om étri cos, ya que ex-
presan, como se ha indicado, la relación en número
de moléculas entre las sustancias que intervienen
en la reacción. Para realizar estos cálculos conviene
tener en cuenta una serie de normas:
• Escribir la reacción colocando a la izquierda
las fórmulas de las sustancias reaccionantes, sepa-
radas por el signo de la suma (+), y a la derecha las
fórmulas de los productos de la reacción, separa-
das también por el mismo signo. Entre las sustan-
cias reaccionantes y los productos se interpone
una flecha que indica el sentido de la reacción.
• Igualar la reacción colocando los coeficientes
de tal manera que el número de átomos de cada
elemento sea igual en cada uno de los dos térmi-
nos de la ecuación.
• Localizar entre los datos aquellos que expre-
sen cantidad: la masa, el número de moles o el
volumen de sólidos, líquidos o gases, siempre
que vaya acompañado de su densidad, o bien el
volumen de un gas junto con la temperatura y la
presión a la que ha sido medido (figura 55). Una
vez localizados, transformarlos en número de
moles de la sustancia.
• Calcular a través de los coeficientes estequio-
métricos el número de moles de la sustancia de-
seada.
• Una vez
conocido el nú-
mero de moles
de la sustan-
cia objeto del
problema, cal-
cular la canti-
dad en la forma
queha sido re-
querida.
927
QUÍMICA
Agua
Agua
Acetato de metilo
Agua
CÁLCULOS DE MASAS
Y DE VOLÚMENES
EN LAS COMBINACIONES
Las ecuaciones químicas no dan sólo información cualitativa respecto a las reacciones
químicas. Permiten prever además las cantidades de productos de la reacción que se
obtendrán a partir de la cantidad de cada una de las sustancias reaccionantes, o bien las
cantidades de las sustancias reaccionantes necesarias para obtener una cantidad
determinada de uno de los productos de la reacción. Este es el objetivo de los cálculos
llamados estequiométricos, que permiten el cálculo de las masas y los volúmenes de las
sustancias presentes en una combinación química.
FIGURA 54
Masa
Sólidos
Líquidos
Gases
Gases en c.n.
Gases
Número
de moles
Masa
molecular
P.V =n.R.T
22,4 l/mol
Unidad de
cantidad
de materia
química
Densidad
FIGURA 55
Menú
i
SALIR
EJEMPLOS RESUELTOS
1 . ¿Qué volumen de hidrógeno en condiciones
normales se puede obtener con 11,16 g de hierro
y el ácido clorhídrico necesario, sabiendo que la
reacción da cloruro de hierro (III) y que la masa
atómica del hierro es 55,8?
La ecuación ajustada será: 2 Fe+6 HCl →2 FeCl
3
+
+3 H
2(g)
El número de moles que representan los
11,16 g de hierro:
1 mol Fe
11,16 g Fe ϫ ––––––––– =0,2 mol Fe
55,8 g Fe
Teniendo en cuenta los coeficientes de la ecuación:
3 mol H
2
0,2 mol Fe ϫ ––––––––– =0,3 mol H
2
2 mol Fe
Como el hidrógeno es un gas y se encuentra en
condiciones normales, podremos escribir:
22,4 litros H
2
0,3 mol H
2
ϫ –––––––––––– =6,72 litros H
2
mol H
2
que es la pregunta concreta que se nos hacía en el
enunciado.
2. El óxido de cinc se puede obtener por tosta-
ción del sulfuro en atmósfera de oxígeno. Calcu-
lar la masa de oxígeno necesaria para tostar por
completo 487 g de sulfuro de cinc, sabiendo que
la masa atómica del cinc es 65,4, la del azufre 32,
y la del oxígeno 16:
Las masas moleculares del sulfuro de cinc y del
oxígeno serán, respectivamente: M(ZnS) =65,4 +
+32 =97,4; M(O
2
) =2 · 16 =32.
La ecuación es: 2 ZnS +3 O
2
→2 ZnO +2 SO
2
.
Los tres pasos indicados en el esquema general
se pueden resolver a la vez mediante factores de
conversión:
1 mol ZnS 3 mol O
2
487 g ZnS ϫ –––––––––– ϫ ––––––––– ϫ
97,4 g ZnS 2 mol ZnS
32
g
O
2
ϫ –––––––– =240 gO
2
mol O
2
3. Considerando el vapor de agua como un gas
ideal, calcular el volumen de oxígeno medido en
condiciones normales necesario para obtener
50 litros de vapor de agua medidos a 227 °C y
10
4
Pa.
227 °C =500 K, y 50 litros son 0,05 m
3
.
La ecuación sería: 2 H
2
+O
2
→2 H
2
O.
El número de moles de vapor de agua:
10
4
Pa ϫ 0,05 m
3
n
H
2
O
=–––––––––––––– =0,121 mol H
2
O
J
8,31 ϫ –––––––
K ϫ mol
Y ahora podemos calcular el volumen de oxígeno:
1 mol O
2
0,121 mol H
2
O ϫ –––––––––– ϫ
2 mol H
2
O
22,4 l O
2
ϫ ––––––––– =1,35 l O
2
mol O
2
EJERCICIOS
1 . Un pedazo de hierro de 10 g se deja a la in-
temperie y su masa aumenta en 0,5 g. Supo-
niendo que solamente se ha formado óxido de
hierro (III), ¿qué masa de hierro permanece sin
oxidar?
Solución: Los 0,5 g son de oxígeno. La ecuación
es: 4 Fe +3 O
2
→2 Fe
2
O
3
A partir de la ecuación igualada, se puede cal-
cular el hierro que se ha oxidado:
1 mol O
2
4 mol Fe 55,8
g
Fe
0,5 gO
2
–––––––– ––––––– –––––––– =1,16 gFe
32 gO
2
3 mol O
2
mol Fe
El hierro sin oxidar es igual 10 g– 1,16 g=8,84 g.
2. ¿Qué cantidad de hidróxido de sodio, NaOH,
se necesita para reaccionar con 15 mg de ácido
fosfórico, H
3
PO
4
?
Solución: La ecuación es: H
3
PO
4
+3 NaOH →
→Na
3
PO
4
+3 H
2
O.
Las masas moleculares necesarias son: M(H
3
PO
4
) =
=98 g/mol y M(NaOH) =40 g/mol.
1 mol H
3
PO
4
3 mol NaOH
0,015 g H
3
PO
4
––––––––––– ––––––––––––
98 g H
3
PO
4
mol H
3
PO
4
40
g
NaOH
–––––––––– =0,018 g NaOH =18,4 mg NaOH
mol NaOH
3. Calcular el volumen de dióxido de carbono
obtenido al descomponer 200 g de carbonato de
magnesio, MgSO
4
, del 90 % de pureza, a 300 K y
1 atmósfera de presión.
Solución: La ecuación es: MgCO
3
→MgO +CO
2
.
La masa molecular del carbonato de magnesio
es: M(MgCO
3
) =84,3 g/mol. Se pueden calcular
los moles de CO
2
:
90 1 mol MgCO
3
200 MgCO
3
–––– ––––––––––––,
100 84,3 g MgCO
3
928
Menú
i
SALIR
1 mol CO
2
–––––––––– =2,14 mol CO
2
,
mol MgCO
3
y con la ley de los gases calcularemos el volumen
en litros de dióxido de carbono:
atm· l
2,14 mol · 0,082 –––––– · 300 K
nRT K · mol
V =–––– =––––––––––––––––––––––––––– =
P 1 atm
=52,6 l CO
2
929
QUÍMICA
ENERGÍA Y REACCIÓN
Observando a nuestro alrededor, apreciaremos a simple vista que los fenómenos naturales
y espontáneos suponen una disminución de energía. Si dejamos caer una piedra, baja hasta
el suelo disminuyendo su energía; el agua de un río desciende de la montaña hacia el mar,
pero nunca se ha dado el fenómeno contrario. Y si nos fijamos con más atención, podremos
notar que otros fenómenos espontáneos se realizan, en cambio, con absorción de energía:
cuando el alcohol se evapora sobre la palma de nuestra mano, nos queda una sensación de
frío, y esto ocurre porque nos quita calor. ¿Qué es lo que hace posible este tipo de
fenómenos en los que aumenta la energía?
ENERGÍA DE REACCIÓN
En toda reacción química hay que considerar,
además de las transformaciones que afectan a la
materia, aquellas que afectan a la energía. Inclu-
so, en muchas ocasiones, la utilidad de una reac-
ción química radica precisamente en la energía
que se produce en ella. Es el caso de las combus-
tiones, las pilas galvánicas o los explosivos, entre
otros.
Reacciones endotérmicas
Se da el nombre de reacciones endotérmicas a las
transformaciones químicas en las cuales la ener-
gía de las sustancias reaccionantes es inferior a la
de los productos de la reacción. Para que estas
reacciones tengan lugar ha de existir un aporte de
energía del exterior. Este aporte de energía puede
ser espontáneo o bien puede ser producido de
una forma forzada.
Reacciones exotérmicas
Cuando se realizan algunas reacciones, la energía
de las sustancias reaccionantes es superior a la de
los productos de la reacción. En este caso hay una
pérdida de energía por parte del sistema, enten-
diendo por sistema las sustancias químicas objeto
de estudio.
Esta energía, como es natural, no se destruye,
sino que pasa al ambiente. Estas reacciones reci-
ben el nombre de reacciones exotérmicas, y son
las más frecuentes.
PRIMER PRINCIPIO
DE LA TERMODINÁMICA
El primer principio de la termodinámica es la ex-
presión de la conservación de la energía: la ener-
gía no puede ser creada ni destruida; solamente
puede ser transformada de una a otra forma y
transferida de un lugar a otro. Dicho de otro
modo: la energía del universo es constante.
La energía interna E de un sistema depende de
la posición y el movimiento de sus moléculas y
átomos. Cuando existe una reacción química, esta
energía varía y se puede convertir, en general, en
calor y en trabajo. La variación de energía del sis-
tema se puede expresar como ⌬E =w +q, donde
wes el trabajo, qel calor, y la letra griega delta, ⌬,
significa variación. Este calor y este trabajo de-
penden de la forma en que se ha realizado la reac-
ción, pero su suma sólo depende de los estados
inicial y final. Si el trabajo es sólo de expansión
(aumento o disminución del volumen), se puede
calcular como: w =– P ⌬V.
De estas magnitudes, la que mejor se puede me-
dir es el calor, realizando la operación dentro de
un calorímetro (figura 56). Un calorí m etro es un
recipiente con las paredes aisladas, dentro del
cual hay un termómetro para controlar la tempe-
ratura y un sistema de agitación. Si se fija la pre-
sión, el calor sólo dependerá de los estados inicial
y final, y se denomina en talp í a, H. La variación
de entalpía puede calcularse con la siguiente ex-
presión: ⌬H =⌬E +P⌬V.
Menú
i
SALIR
A cada proceso químico le corresponde una va-
riación de entalpía. Si un proceso se puede reali-
zar en varias etapas, la variación de entalpía total
es la suma de las entalpías de cada etapa (ley de
Hess). Del mismo modo, si una reacción puede
realizarse por distintos procedimientos, la varia-
ción de entalpía es la misma sea cual fuere el ca-
mino escogido (figura 57).
ESPONTANEIDAD DE UN PROCESO
El factor energía no es suficiente para saber con
seguridad si una reacción es espontánea o no. Ya
se ha visto que hay fenómenos espontáneos y en-
dotérmicos. Estos procesos tienen todos una ca-
racterística común: aumenta la movilidad de sus
moléculas. Por ejemplo, un sólido desaparece y se
forma un líquido o un gas; se disuelve un sólido;
se vaporiza un líquido, etc., y existe en todos los
casos lo que se denomina un incremento del de-
sorden molecular. La magnitud que expresa este
desorden se llama en trop í a, y se simboliza por la
letra S.
El valor numérico de la entropía es el cociente
entre el calor que se desprendería o absorbería si
el proceso se realizara muy lentamente y la tem-
peratura absoluta. Tampoco la entropía, por sí
sola, sirve para predecir la espontaneidad. Existe
una magnitud, denominada energía libre o ener-
gía de Gibbs, G, cuya variación nos da esta in-
formación: ⌬G =⌬H – T ⌬S. Si ⌬G >0, el proce-
so no es espontáneo; si ⌬G <0, es espontáneo, y
si ⌬G =0, el proceso está en equilibrio.
ENERGÍA ELÉCTRICA Y REACCIÓN
La electricidad es una de las formas de energía dis-
tintas al calor que puede ser liberada o absorbida
en un proceso químico. En una pila, el proceso
químico que tiene lugar es exotérmico, pero en
determinadas condiciones se puede obtener ener-
gía eléctrica. Por ejemplo, la pila Daniell (figura
58) está formada por dos electrodos metálicos,
uno de cinc y otro de cobre. El electrodo de cinc
está sumergido en una disolución de sulfato de
cinc, ZnSO
4
, y el de cobre en una disolución
de sulfato de cobre, CuSO
4
; ambas disoluciones
están en recipientes distintos, pero unidos por un
tubo con los tapones porosos y lleno de una diso-
lución iónica, generalmente saturada de cloruro
de potasio, que recibe el nombre de puente salino.
El cinc se oxida con facilidad, o dicho de otro
modo, es un reductor, y esto significa que puede
perder sus dos electrones de valencia sin dificul-
tad. Por el contrario, el ión cobre (II) de la disolu-
ción es un oxidante, es decir, se reduce con suma
rapidez, captando dos electrones en presencia
de un reductor. Las reacciones que tienen lugar
son Cu
2+
+2e

→Cu, en el electrodo de cobre, y
Zn →Zn
2+
+2e

, en el de cinc. El traspaso de elec-
trones se produce a través de un circuito eléctrico.
Pero la corriente eléctrica, además de producto
de reacción, puede ser también sustancia reaccio-
nante, es decir, la que haga posible una reacción
930
+ –
FIGURA 56
392 kJ
569 kJ
887 kJ
74 kJ
C
+
2H
2
+
2O
2
CO
2
+
2H
2
+
O
2
CH
4
+
2O
2
CO
2
+
2H
2
O
FIGURA 57
Menú
i
SALIR
que de otra forma no tendría lugar, por no ser es-
pontánea. Por ejemplo, los procesos de electróli-
sis. Una reacción de electrólisis que parece senci-
lla, y que en realidad es bastante compleja, es la
del agua acidulada. Si se sumergen dos electrodos
de platino dentro de un vaso que contenga agua a
la que se han añadido unas gotas de ácido sulfúri-
co para que sea conductora (figura 59), se forman
unas burbujas que resultan ser de hidrógeno, las
que aparecen en el polo negativo, y de oxígeno,
las que aparecen en el positivo. Las reacciones
que tienen lugar son: en el ánodo, los iones OH

del agua pierden electrones (se oxidan), así 4 OH

→ 2 H
2
O +O
2
+4e

, mientras que en el cátodo,
los protones del agua ganan electrones (se redu-
cen), y se tiene 2 H
+
+2e

→H
2
.
EJERCICIOS
1 . Calcular la variación de entalpía en la reacción:
Fe
2
O
3
+3 H
2
→2 Fe+3 H
2
O, sabiendo que las varia-
ciones de entalpía de las reacciones siguientes son:
1
H
2
+––– O
2
→H
2
O ⌬H =–285,8 kJ/mol
2
y
3
2 Fe +––– O
2
→Fe
2
O
3
⌬H =–822,2 kJ/mol
2
Solución: Si multiplicamos por tres la ecuación
de la formación del agua y la sumamos a la ecua-
ción inversa de la oxidación del hierro a hierro
(III), teniendo la precaución de cambiar el signo
nos quedará:
3 kJ
3 H
2
+––– O
2
→3 H
2
O ⌬H =–857,4 ––––
2 mol
3 kJ
Fe
2
O
3
→2 Fe +––– O
2
⌬H =822,2 ––––
2 mol
kJ
Fe
2
O
3
+3 H
2
→2 Fe +3 H
2
O ⌬H =–35,2 ––––
mol
2 . Cuando el carbono arde produciendo dióxi-
do de carbono, desprende 393,5 kJ por cada
mol. El monóxido de carbono al arder desprende
por cada mol 283 kJ. Calcular el calor que se
desprendería por cada mol de carbono quemado,
si se formara monóxido de carbono exclusiva-
mente.
Solución: La energía del CO
2
ha de ser la misma
independientemente del camino seguido para ob-
tenerlo. Si a la ecuación de obtención del CO
2
le
sumamos el inverso de la combustión del CO, se
obtendrá la ecuación de la reacción deseada y, por
supuesto, su calor de reacción:
kJ
C +O
2
→CO
2
⌬H =–393,5 ––––
mol
1 kJ
CO
2
→CO +––– O
2
⌬H =283 ––––
2 mol
1 kJ
C +––– O
2
→CO ⌬H =–110,5 ––––
2 mol
931
QUÍMICA
Puente salino
Zn
Zn
2+
Cu
2+
Cu
– +
OH

H
+
H
2





+
+
+
+
+
O
2
FIGURA 58
FIGURA 59
Menú
i
SALIR
VELOCIDAD DE REACCIÓN
Se define la velocidad de reacción por la variación
de la cantidad de una de las sustancias reaccio-
nantes que reacciona por unidad de tiempo y de
volumen. En la expresión matemática de la velo-
cidad todo va dividido por el coeficiente de la
ecuación, para que la velocidad sea la misma para
cualquiera de las sustancias reaccionantes. Así,
para la reacción aA +bB →cC +dD, la velocidad
puede expresarse como
⌬[A] ⌬[B] – ⌬[C]
V =––––– =––––– =–––––– =...,
a ⌬ t b ⌬ t c ⌬ t
donde el signo menos (–) significa que en este
caso la sustancia no desaparece, sino que se for-
ma, ya que es un producto de la reacción.
Factores que influyen
en la velocidad de reacción
Vamos a indicar los factores que regulan la veloci-
dad de reacción según la teoría de las colisiones,
para la cual la reacción química se realiza cuando
las moléculas de las sustancias reaccionantes cho-
can con la intensidad y dirección apropiadas para
que se rompan los enlaces y se forme una sustan-
cia intermedia, llamada com p lejo acti vad o, que
una vez constituida se rompe produciendo los
productos de la reacción (figura 60).
La concentración de las sustancias reaccionantes
influirá en la velocidad de reacción, ya que al au-
mentar el número de partículas por unidad de vo-
lumen aumentará también la posibilidad de cho-
que (figura 61). La expresión matemática de este
factor, que vamos a escribir, es sólo válida para las
reacciones elementales, es decir, para aquellas que
se realizan en una sola etapa. Así, para la reacción
aA +bB →cC +dDse tendrá v =k[A]
a
[B]
b
, donde k
es una constante característica de cada reacción y
la fórmula de las sustancias entre corchetes quiere
expresar su concentración. Un aumento de la
temperatura aumenta la velocidad por dos cami-
nos distintos: aumenta la velocidad de las partí-
culas, haciendo los choques más eficaces, y
aumenta asimismo el número de choques por
unidad de tiempo.
932
REACCIONES DE EQUILIBRIO
Cogemos un gran cristal de color azul de sulfato de cobre (II), lo pulimos de forma que
adquiera unas formas redondeadas y lo pesamos. A continuación lo sumergimos en una
disolución saturada de sulfato de cobre (II) y dejamos el recipiente en reposo durante unos
días. Luego secamos el cristal y lo pesamos. Vamos a observar el resultado de la operación:
la masa de sulfato no ha variado en absoluto, pero vuelve a tener las aristas agudas que
presentaba antes de pulirla. Algo ha sucedido; el equilibrio que se había producido no era
estático, sino dinámico. Durante todo el tiempo ha existido un intercambio de sulfato de
cobre entre la disolución y el cristal, recuperando éste su forma primitiva y natural.
Complejo activado
FIGURA 60
Concentración 2 > Concentración 1
Concentración 1
Concentración 2
FIGURA 61
Menú
i
SALIR
El estado de división de las sustancias reaccio-
nantes también influye, porque los choques de-
penden de la superficie que presentan. Una mis-
ma cantidad de sustancia, si está más dividida,
contiene más partículas, éstas se pueden mover
con más velocidad y la superficie total es más
grande.
Un último factor es la catálisis. Un catali zad or
es una sustancia que, en pequeñas cantidades y
sin consumirse en la reacción, aumenta o dismi-
nuye (inhibidor) la velocidad de reacción.
CONCEPTO DE EQUILIBRIO QUÍMICO
Cuando en una reacción química los productos de
la reacción pueden transformarse en sustancias
reaccionantes que vuelven a regenerar las sustan-
cias reaccionantes de la primera reacción, decimos
que es una reacci ón d e equ i li bri o. Sea la reacción
aA +bB


cC +dD, en que la doble flecha nos in-
dica el doble sentido de la reacción. La velocidad
de la primera reacción irá disminuyendo (figu-
ra 62), ya que se van consumiendo las sustancias
reaccionantes y disminuye su concentración,
mientras que la velocidad de la reacción inversa
aumentará, al irse incrementando los productos de
la reacción. Pero, a partir de un determinado mo-
mento, ambas velocidades serán iguales, y aunque
las reacciones seguirán produciéndose, la compo-
sición química de mezcla no variará.
LEYES DEL EQUILIBRIO
Si la velocidad de la reacción directa, es según las
concentraciones, v
d
=k
d
[A]
a
[B]
b
, y la velocidad de
la reacción inversa es v
i
=k
i
[C]
c
[D]
d
, en el equili-
brio estas dos velocidades serán iguales. Luego,
igualando las expresiones matemáticas, se tendrá:
k
d
[C]
c
[D]
d
K
c
=––– =––––––––
k
i
[A]
a
[B]
b
siendo K
c
una constante que resulta de dividir las
constantes de velocidad de las reacciones directa
e inversa, que se llama con stan te d e equ i li bri o.
Esta constante sólo varía con la temperatura. Si la
reacción es entre gases, se puede definir otra
constante de equilibrio parecida, pero que en vez
de estar formada por las concentraciones lo está
por las presiones parciales, entendiendo por pre-
sión parcial la que ejercería un gas si estuviera
solo en el recipiente:
p
c
C
p
d
D
K
p
=––––––.
p
a
A
p
b
B
La relación entre K
c
y K
p
es K
p
=K
c
(RT)
⌬n
, don-
de ⌬nes la variación en número de moles de gas
que se puede observar en la ecuación química. Si
a un sistema en equilibrio se le cambia alguna va-
riable, rompiendo el equilibrio, éste reacciona de
tal manera que tiende a anular la variación intro-
ducida (principio de Le Chatelier).
Equilibrios heterogéneos
Cuando en una reacción química de equilibrio las sus-
tancias que intervienen, sean reaccionantes o produc-
tos de la reacción, poseen diversos estados de agrega-
ción, sólo se tendrán en cuenta para el cálculo de la
constante de equilibrio aquellos cuyo estado sea el me-
nos compacto. Así, en la reacción de descomposición
del carbonato de calcio por el calor CaCO
3(s) ជ

CaO
(s)
+
+CO
2(g)
sólo se tendrá en cuenta el dióxido de carbo-
no, siendo K
c
=[CO
2
]y su Kp =Pco
2
(figura 63).
REACCIONES ÁCIDO-BASE
Las reacciones ácido-base son reacciones de equi-
librio homogéneo entre los iones, que se produ-
cen al estar en contacto un ácido con una base.
933
QUÍMICA
V
e
l
o
c
i
d
a
d
Tiempo
R
e
a
c
c
i
ó
n
d
i
r
e
c
t
a
R
e
a
c
c
i
ó
n
i
n
v
e
r
s
a
Equilibrio
FIGURA 62
Estado inicial Estado final
CaCO
3
CaO
CO
2
CaCO
3
FIGURA 63
Menú
i
SALIR
Los ácidos reaccionan con las bases, obteniéndose
una sal más agua. Esta reacción se utiliza para
averiguar la cantidad de ácido que posee una
disolución, a partir de una cantidad de base cono-
cida, o viceversa. Dicha operación recibe el nom-
bre de volu m etrí a áci d o-base (figura 64) o reac-
ci ón d e n eu trali zaci ón , y se realiza mediante una
bureta, que contiene una de las disoluciones, y un
matraz Erlenmeyer con la otra disolución. Se
vierte cuidadosamente el contenido de la bureta
en el matraz hasta la neutralización total de la di-
solución. Para detectar la neutralización hace fal-
ta un indicador que nos advierta del fin de la re-
acción. La sustancia indicadora suele cambiar de
color, según que exista un exceso de ácido o
de base. El cálculo se realiza de acuerdo según las
normas vistas en los cálculos estequiométricos.
Modelos de ácido y de base
Arrhenius llamaba ácidos a las sustancias que en
disolución acuosa eran capaces de producir pro-
tones H
+
, y bases a las que en las mismas circuns-
tancias producían OH

. En realidad, el ión H
+
no
puede existir en disolución acuosa, y se asocia a
una molécula de agua formando el ión H
3
O
+
.
Brönsted y Lowry ampliaron el concepto de
Arrhenius a sustancias que no precisaran estar en
disolución acuosa, y llamaron ácido a cualquier
sustancia capaz de ceder protones, y base a toda
sustancia capaz de aceptarlos. Como el proceso es
reversible, al ceder un protón un ácido se con-
vierte en una base, y viceversa:
HA + B →A

+HB
+
, HA +B ←A

+ HB
+
ácido base base ácido
Tanto para Arrhenius como para Brönsted o
para Lowry, la fortaleza de un ácido o de una base
se puede medir por la constante de equilibrio K
a
o K
b
de los procesos AH +H
2
O


A

+H
3
O
+
y B +
+H
2
O


BH
+
+OH

. Las constantes K
a
y K
b
son
las constantes iónicas de acidez y de basicidad, y
equivalen a la constante K
c
de las reacciones de
equilibrio, pero sin tener en cuenta la concentra-
ción del agua, ya que al tratarse de disoluciones
diluidas se puede considerar constante. La cons-
tante de acidez será:
[H
3
O
+
] [A

]
K
a
=––––––––––,
[HA]
mientras que la constante de basicidad será:
[BH
+
] [OH

]
K
b
=––––––––––.
[B]
Autoionización del agua
El agua es capaz de autoionizarse según la siguien-
te reacción de equilibrio: 2 H
2
O


H
3
O
+
+OH

. La
constante de equilibrio es muy pequeña, y como la
concentración del agua es constante, queda expre-
sada de la siguiente forma: K
w
=[H
3
O
+
] [OH

] =
=10
–14
, que se denomina p ro d u cto i ó n i co d el
agu a. Como la concentración de H
3
O
+
y de OH

son iguales en el agua pura, poseerán un valor de
10
–7
. Si una disolución posee una concentración
deH
3
O
+
superior a 10
–7
, se dice que es ácida, si es
igual a este número se dice que es neutra, y si
es inferior, básica.
Concepto de pH
Se llama pH al logaritmo decimal del inverso
(cambiado de signo) de la concentración de iones
H
3
O
+
existentes en una disolución. Por consi-
guiente, si el pH es igual a 7, la disolución será
neutra, si es inferior será ácida, y si es superior,
básica.
934
Disolución ácida
Disolución básica
+
indicador
FIGURA 64
Menú
i
SALIR
FORMULACIÓN Y NOMENCLATURA
Las bases son fundamentalmente los hidróxidos
metálicos. Los hidróxidos metálicos poseen una
fórmula general M(OH)
v
, donde M es el símbolo
del metal y vsu valencia. Se nombran con la pala-
bra hidróxido seguida de la preposición de y del
nombre del metal, con la valencia entre parénte-
sis, en cifras romanas, en el caso de que el metal
posea más de una valencia: KOH es el hidróxido
de potasio, AuOH el hidróxido de oro (I),
Ca(OH)
2
el hidróxido de calcio, Pb(OH)
4
el hidró-
xido de plomo (IV), etc.
Los ácidos pueden ser hidrácidos y oxácidos.
Los áci d os h i d ráci d os son las combinaciones de
los elementos situados más a la derecha de la ta-
bla (F, Cl, Br, I, S, Se,...) con el hidrógeno. Se sue-
len nombrar como ácidos o con la formulación
sistemática: HCl es el ácido clorhídrico o cloruro
de hidrógeno, HI el ácido yodhídrico o yoduro de
hidrógeno, H
2
S el ácido sulfhídrico o sulfuro
de hidrógeno, etc.
Los oxáci d os son compuestos con propiedades
ácidas que contienen oxígeno. La mayoría poseen la
fórmula general H
x
AO
y
, donde xtendrá valor 1 (no
se pone) si el índice de oxidación de Aes impar, y 2
si es par. En todos los casos, se cumple que
x +V
y =––––––.
2
donde Ves la valencia de A. Se nombrarán: cuan-
do A posea sólo un índice de oxidación, con la
palabra ácido seguida de la raíz latina de Acon la
terminación -ico; si Aposee dos índices de oxida-
ción, exactamente igual, pero los sufijos serán
-oso para el índice menor y -ico para el mayor;
cuando Aposea tres índices de oxidación, para el
menor la raíz latina tomará el prefijo hipo- y el su-
fijo -oso, para el segundo sólo se añadirá a la raíz
el sufijo -oso, y para el tercero, es decir, el mayor,
se añadirá sólo el sufijo -ico; y si Atiene cuatro ín-
dices de oxidación, se seguirá el mismo criterio
en los tres primeros, pero para el mayor, el cuar-
to, la raíz tomará el prefijo per- y el sufijo -ico.
Ejemplos:
H
2
CO
3
ácido carbónico (4)
HNO
2
ácido nitroso (3, 5)
HNO
3
ácido nítrico (3, 5)
H
2
SO
2
ácido hiposulfuroso (2, 4, 6)
H
2
SO
3
ácido sulfuroso (2, 4, 6)
H
2
SO
4
ácido sulfúrico (2, 4, 6)
HClO ácido hipocloroso (1, 3, 5, 7)
HClO
2
ácido cloroso (1, 3, 5, 7)
HClO
3
ácido clórico (1, 3, 5, 7)
HClO
4
ácido perclórico (1, 3, 5, 7)
Los números entre paréntesis corresponden a
los índices de oxidación del elemento central.
REACCIONES DE PRECIPITACIÓN
Son reacciones de equilibrio heterogéneo en las
que se forma un sólido. Las sustancias iónicas de-
cimos que son solubles en agua, pero a veces esta
solubilidad es tan pequeña que la coincidencia de
sus iones en una disolución provoca la aparición
de un precipitado. Si en un tubo de ensayo que
contiene una disolución de cloruro de sodio deja-
mos caer unas gotas de disolución de nitrato de
plata (figura 65), ambas iónicas, se observará la
inmediata apari-
ción de un preci-
pitado esponjoso
blanco que cubre
todo el tubo y
que poco a poco
irá compactándo-
se en el fondo.
Las constantes de
equilibrio de es-
tas reacciones se
denominan p ro -
d u cto d e solu bi li d ad , y carecen de denominador,
ya que éste correspondería a la concentración de
sólido y solamente se tiene en cuenta, como ya se
ha dicho, la concentración de las sustancias me-
nos compactas. Así, para la reacción antes descri-
ta se formularía: AgCl


Ag
+
+Cl

, y su constante
sería K
s
=[Cl

][Ag
+
].
EJERCICIOS
1 . La constante de acidez del ácido acético
CH
3

COOHes 1,8 · 10
–5
. Calcular el pH de una
disolución 0,1 mol/dm
3
de este ácido.
Solución: Llamando al ácido acético HAc, y al ión
acetato Ac

, podemos escribir: HAc +H
2
O


Ac

+
+H
3
O
+
. La constante de acidez se puede expresar:
[Ac

] [H
3
O
+
] mol
K
a
=–––––––––– =1,8 · 10
–5
–––––,
[HAc] l
935
QUÍMICA
NaCl
AgNO
3
AgCl
FIGURA 65
Menú
i
SALIR
y como el ácido se disocia muy poco, [HAc] equi-
vale prácticamente a 0,1 mol/l, y [A

] es igual a
[H
3
O
+
], por tanto se puede escribir: [H
3
O
+
]
2
=
=1,8 · 10
–6
mol
2
/l
2
. La concentración de protones
será:
mol
2
mol
[H
3
O
+
] =
Ί

1,8

·

10

–6




–– =1,34 · 10
– 3
––––,
l
2
l
siendo así que pH =–log [H
3
O
+
] =–log 1,34 · 10
–3
,
de donde: pH =2,87
2. La solubilidad del cloruro de plata en agua a
25 °C es 1,3 · 10
–5
mol/dm
3
. ¿Cuál es su produc-
to de solubilidad?
Solución: La disociación del cloruro de plata se
puede expresar como:
AgCl


Ag
+
+Cl

.
La solubilidad del cloruro de plata coincidirá
con la concentración de iones cloruro y de iones
plata, por lo que su producto de solubilidad
será:
mol
K
s
=[Ag
+
] [Cl

] =
(
1,3 · 10
–5
––––
)
2
=
dm
3
mol
2
=1,69 · 10
–10
––––
dm
6
936
EL HIDRÓGENO
El hidrógeno fue descubierto a finales del siglo XVIII por Henry Cavendish. Es el gas más
ligero de todos los elementos, y además es el elemento más difícil de situar en la tabla
periódica. Por el número y tipo de electrones debe estar en el grupo IA, y de hecho la
mayoría de los autores lo colocan en este lugar, pero también podría colocarse en el grupo
VIIA, ya que le falta un electrón para tener los mismos que el gas noble siguiente, el helio.
Y aún, por su electronegatividad, debería colocarse entre el boro y el carbono.
CARACTERÍSTICAS
El hidrógeno ocupa la primera posición de la ta-
bla periódica, y posee sólo un electrón 1s
1
. Está
formado por tres isótopos, el
1
1
H, que es el más
abundante (99,9 %), el deuterio,
2
1
H que se en-
cuentra en una proporción del 0,09 % aproxima-
damente, y el
3
1
H. Posee una masa atómica relativa
de 1,0079 u.m.a.; tiene una densidad muy pe-
queña (0,0899 kg/m
3
) y se difunde a través de los
poros más ínfimos. Algunos metales finamente
divididos, especialmente el platino y el paladio, lo
absorben hasta 900 veces su volumen.
Es un gas que arde violentamente con el oxíge-
no, siendo la reacción muy exotérmica. Es muy
reductor, es decir, se oxida con facilidad.
ESTADO NATURAL
Por su gran reaccionabilidad, el hidrógeno no se
encuentra libre en la naturaleza. Sólo se puede ha-
llar en atmósferas no oxidantes, como en el sol o en
las nebulosas. En la Tierra se encuentra combinado
formando el agua, todos los ácidos e hidróxidos y
todas las sustancias que forman los seres vivos.
OBTENCIÓN
En la industria, el hidrógeno se obtiene por electró-
lisis del agua acidulada, desprendiéndose en el elec-
trodo negativo o cátodo (figura 66), mientras que
en el positivo se desprende el oxígeno. Para poder
recoger los gases, que son más ligeros que el aire,
los electrodos se introducen en sendos tubos inver-
tidos, de modo que el agua misma sella la entrada.
En el laboratorio se puede obtener por electrólisis
del agua o de cualquier haluro de hidrógeno, como
el ácido clorhídrico, o bien desplazando el hidróge-
no de un ácido con un metal activo (figura 67).
Hidrógeno Oxígeno
Agua
(acidulada)
+

FIGURA 66
Menú
i
SALIR
COMBINACIONES MÁS IMPORTANTES
Además de todos los compuestos orgánicos, el
hidrógeno forma parte de los siguientes:
H i d ru ros m etáli cos. Son la combinación iónica
del hidrógeno con un metal. Su fórmula general
es MH
v
, donde v es la valencia del metal, como
NaH, CaH
2
o AlH
3
.
H i d ru ros d e los n o m etales. Su fórmula general
es AH
v
. Son conocidos desde la antigüedad, por
cuyo motivo poseen unos nombres tradicionales
muy arraigados. Ejemplos: H
2
O, CH
4
, PH
3
.
H i d róxi d os. Son las bases típicas, con una fór-
mula general M(OH)
v
, donde Mes el símbolo del
metal, como NaOH, Ba(OH)
2
, Fe(OH)
3
.
Á ci d o s. Todos los ácidos de Arrhenius o de
Brönsted contienen hidrógeno, formando un gru-
po de sustancias de uso imprescindible tanto en
la industria como en el laboratorio, por ejemplo:
H
2
SO
4
, HCl, H
2
S, HNO
3
.
Formulación y nomenclatura
La formulación de los ácidos ya ha sido tratada
anteriormente. Los hidróxidos se nombran de
una forma muy simple: con la palabra hidróxido
seguida de la preposición de y el nombre del
metal; a continuación, si el metal posee más de
una valencia, ésta se expresa en cifras romanas y
entre paréntesis, como Cu(OH)
2
, hidróxido de
cobre (II); LiOH, hidróxido de litio; Pb(OH)
4
,
hidróxido de plomo (IV). Los hidruros metálicos
se nombran igual que los hidróxidos, pero susti-
tuyendo la palabra hidróxido por hidruro: LiH,
hidruro de litio; NiH
3
, hidruro de níquel (III);
CaH
2
, hidruro de calcio. Los hidruros no metáli-
cos son conocidos por sus nombres comunes,
como CH
4
, metano; NH
3
, amoníaco; SiH
4
, silano;
PH
3
, fosfina, etc.
APLICACIONES
El hidrógeno ha perdido muchas aplicaciones
debido a su peligrosidad. Se ha utilizado como
combustible en los sopletes oxhídricos y co-
mo gas en los globos aerostáticos. En la actuali-
dad, se emplea como reductor de metales semiac-
tivos en la industria metalúrgica.
937
QUÍMICA
LOS ELEMENTOS
DEL SEGUNDO PERÍODO
Este período lo forman ocho elementos: Li, Be, B, C, N, O, F y Ne, que son los más
característicos de sus grupos respectivos. El litio posee tres protones, y cada elemento tiene un
protón más en el núcleo que el elemento que le precede. También los electrones van aumentando
de uno en uno, desde los tres del litio hasta los diez del neón. Estos electrones están situados en
dos niveles energéticos distintos: dos en el primero y todos los demás en el segundo.
PROPIEDADES FÍSICAS Y QUÍMICAS
Las propiedades de los elementos de un período, en
general, y del segundo período en particular, van
variando paulatinamente al pasar de un elemento a
otro. No se trata, por lo común, de cambios brus-
cos, pero los cambios de propiedades químicas son
mucho mayores que los que se observan entre dos
elementos del mismo grupo. Estas propiedades
están resumidas en la tabla de la figura 68.
Agua
Hidrógeno
Ácido clorhídrico
Cinc
FIGURA 67
Menú
i
SALIR
Volumen atómico
A medida que se avanza en el período, el radio
atómico de los elementos va decreciendo. Esto es
consecuencia del aumento de la carga nuclear, que
hace que la fuerza de atracción que ejerce el
núcleo (positivo) sobre cada uno de los electrones
(negativos) sea mayor. De esta manera, el volumen
atómico decrece hasta llegar al flúor, siendo el
neón de un tamaño parecido al berilio (figura 69).
Puntos de ebullición y de fusión
En los cuatro primeros elementos, estas constan-
tes físicas son muy altas, lo que indica que los
enlaces entre sus átomos son muy fuertes. En
estos elementos, además, las temperaturas de
fusión y de ebullición aumentan a medida que
aumenta el número atómico. Así, el boro y el car-
bono poseen enlaces fortísimos y una temperatu-
ra de fusión muy alta. Los elementos restantes:
nitrógeno, oxígeno, flúor y neón, por el contrario,
son gases, ya que forman moléculas diatómi-
cas con pequeñas atracciones entre sí, con la ex-
cepción del neón, que forma moléculas mono-
atómicas.
Energía de ionización
y estados de oxidación
La energía necesaria para arrancar un electrón
de valencia a estos elementos se incrementa a
medida que aumenta su masa atómica, ya que al
reducirse el radio atómico los electrones están
más unidos al núcleo. Con el aumento de la
energía de ionización, va disminuyendo el
carácter metálico de los elementos. El litio y
el berilio son reductores muy activos, pero este
poder reductor va decreciendo hasta llegar al
oxígeno y al flúor, que son los elementos más
oxidantes y, por tanto, menos reductores de la
tabla.
FÓRMULA MOLECULAR
Y CAPACIDAD DE ENLACE
El berilio y el litio unen a su baja energía de ioni-
zación el hecho de poseer orbitales libres, lo que
favorece la formación de enlaces de tipo metáli-
co. El boro y el carbono tienen 3 y 4 electrones
de valencia, y orbitales parcialmente ocupados.
Sus enlaces se formarán compartiendo electrones
de otros átomos, constituyendo los llamados
«sólidos atómicos», de gran dureza y elevado
punto de fusión. Por otra parte, el nitrógeno, el
oxígeno y el flúor poseen muchos electrones de
valencia, y los orbitales están muy ocupados por
estos electrones. El enlace se hará también
por compartición, pero sólo entre dos átomos,
formando moléculas diatómicas. El neón no tie-
938
Elementos
Masa atómica (u. m.a.)
Radios atómicos (A)
Puntos de fusión (C)
Puntos de ebullición (C)
Energía de ionización (eV)
Color
Fórmula molecular
Sólidos
metálicos
Sólidos
atómicos Gases diatómicos
Gas
mono-
atómico
Li
6,9
1,23
186
1,336
5,4
Gris
Be
9,01
1,11
1,284
2,767
9,32
Gris
B
10,8
0,80
2,300
2,550
8,3
Negro
C
12,01
0,77
3,500
4,200
11,3
Negro
N
14,01
0,70
- 209,8
- 195,8
14

N2
O
16,00
0,66
- 218
- 183
13,6
Azul
O2
F
19,0
0,64
- 223
- 188
17,5
Amarillo
Pálido
F2
Ne
20,2

- 248,6
- 245,9
21,6

Ne
Li Be B C N O F Ne
FIGURA 68
FIGURA 69
Menú
i
SALIR
ne posibilidades de enlace. La capacidad de enla-
ce o valencia de estos elementos es, para el enla-
ce iónico: Li, +1; N, –3; O, –2 y F, –1. Los demás
no forman enlaces iónicos.
Para los enlaces covalentes: L, 1; Be, 2; B, 3; C,
2 y 4; N, 3 y 5; O, 2 y F, 1. El neón no reacciona,
pero si lo hace puede actuar con valencia cova-
lente: 2, 4, 6 e incluso 8.
COMPUESTOS MÁS IMPORTANTES
Principalmente los hidruros metálicos, como el
LiH o el BeH
2
, y los hidruros de carbono proce-
dentes del petróleo. El cloro forma combinaciones
con todos estos elementos: CCl
4
, LiCl, ClF, NCl
3
.
También el oxígeno, que forma óxidos básicos,
como el Li
2
O, o ácidos, como el N
2
O
3
o el OF
2
.
939
QUÍMICA
COMBINACIONES
OXIGENADAS
DE LOS ELEMENTOS
DEL TERCER PERÍODO
El tercer período está formado por ocho elementos: Na, Mg, Al, Si, P, S, Cl y A. El argón
no forma combinaciones oxigenadas. Las combinaciones oxigenadas de estos elementos
abarcan una serie de compuestos químicos apropiados no sólo para el estudio de las
propiedades de estos elementos, sino también para comprobar que no existen fronteras
nítidas que separen a las sustancias con propiedades antagónicas. Se verá, entre otras
cosas, que hay combinaciones ácidas y básicas, pero que entre las dos existen compuestos
de carácter indefinido.
PROPIEDADES DE LOS ÓXIDOS
Los óxidos de sodio y de magnesio tienen carácter
iónico. El enlace entre los dos metales y el oxíge-
no se forma por transferencia de electrones desde
el metal hacia el oxígeno. Estos óxidos son fuerte-
mente básicos, reaccionando vigorosamente con
el agua: Na
2
O +H
2
O →2 Na
+
+OH

. El óxido de
sodio es más fuerte que el de magnesio. El óxido
de aluminio, Al
2
O
3
, posee un carácter básico
prácticamente inapreciable, al ser su enlace muy
poco iónico. El dióxido de silicio o sílice está for-
mado por enlaces covalentes, y es un sólido ató-
mico, de gran dureza y punto de fusión elevado.
Tiene propiedades ligeramente ácidas, aunque
debido a su ambigüedad se dice de él y del óxido
de aluminio que son anfóteros, es decir, que su
comportamiento será ácido o básico según el
reactivo que tenga enfrente. El fósforo forma dos
óxidos: el trióxido de difósforo, P
2
O
3
, y el pentó-
xido de difósforo, P
2
O
5
, que son totalmente cova-
lentes y con un marcado carácter ácido: P
2
O
3
+
+5 H
2
O →2 H
2
PO
3

+2 H
3
O
+
. El óxido con valen-
cia cinco es más ácido que el de valencia tres. El
azufre también forma dos óxidos, SO
2
y SO
3
,
ambos covalentes y con propiedades ácidas. La
formación del SO
3
es muy lenta, y precisa de cata-
lizadores para que se haga efectiva. El cloro forma
gran cantidad de óxidos, los más importantes de
los cuales son: Cl
2
O, Cl
2
O
3
, Cl
2
O
5
y Cl
2
O
7
, que
son todos, como los del azufre, covalentes y fuer-
temente ácidos.
COMPUESTOS OXIGENADOS
DE TRES ELEMENTOS
Los óxidos básicos, al reaccionar con agua, dan
lugar a los hidróxidos, que son compuestos terna-
rios formados por un metal más oxígeno e hidró-
geno. Si el elemento es electronegativo, como el
cloro o el azufre, y da lugar a óxidos covalentes,
cuando se combina con agua da lugar a los ácidos
oxácidos, que están formados por hidrógeno, un
Menú
i
SALIR
elemento no metálico y oxígeno. Estas combina-
ciones ternarias tienen un especial interés en el
caso del aluminio, ya que se pone de relieve su
carácter anfótero:
Al (OH)
3
+3 H
+
→Al
3+
+3 H
2
O
Al (OH)
3
+OH

→Al (OH)

4
que se comporta como un ácido frente a una
base, y como una base frente a un ácido. Se resu-
men las propiedades de todos ellos en la tabla de
la figura 70. Otras combinaciones binarias son las
sales. Una sal es el producto de sustituir hidróge-
nos de un ácido por un metal. El metal sustituye a
tantos hidrógenos como indica su valencia.
Formulación y nomenclatura
Ya se ha visto anteriormente la formulación de
hidróxidos y los ácidos.
Ó xi d os m etáli cos. Su fórmula es M
2
O
v
o MO
v/2
,
donde la v es la valencia del metal. Se nombran
con la palabra óxido seguida de la preposición de
y del nombre del metal, al que acompañará su
valencia si tiene más de una. Por ejemplo: Al
2
O
3
,
óxido de aluminio; MgO, óxido de magnesio;
Fe
2
O
3
, óxido de hierro (III).
Ó xi d os d e los n o m etales. Su fórmula es A
2
O
v
o
AO
v/2
. Para nombrarlos se utiliza una nomencla-
tura sistemática: un prefijo numeral (mono-, di-,
tri-,...) unido a la palabra óxido, la preposición de
y, si el subíndice de A es 2, otro prefijo numeral
(di-) unido al nombre del no metal: CO
2
, dióxido
de carbono; Cl
2
O
7
, heptóxido de dicloro.
Sales. Las sales se nombran como los ácidos,
pero con un cambio de terminaciones: -uropor
-hídrico, -itopor -osoy -atopor -ico, nombrándo-
se después el nombre del metal y, en caso nece-
sario, su valencia: NaCl, cloruro de sodio;
FeSO
3
, sulfito de hierro (II); Mg
3
(PO
4
)
2
, fosfato
de magnesio.
940
Na
Mg
Al
Si
P
S
Cl
+1
+2
+3
+4
+1
+3
+5
+4
+6
+1
+3
+5
+7
Na2O
MgO
Al2O3
SiO2

P2O3
P2O5
SO2
SO3
Cl2O
Cl2O3
Cl2O5
Cl2O7
básicos
anfótero
ácidos
NaOH
Mg (OH)2
Al (OH)3
SiO2 · XH2O
H3PO2
H3PO3
H3PO4
H2SO3
H2SO4
HOCI
HCIO2
HCIO3
HCIO4
b
a
s
i
c
i
d
a
d
a
c
i
d
e
z
hidróxidos
anfótero
oxiácidos
i
ó
n
i
c
o
c
o
v
a
l
e
n
t
e
Valencias Compuestos binarios óxidos Compuestos ternarios
METALES ALCALINOS
Y ALCALINOTÉRREOS
Estos elementos fueron descubiertos muy tarde, debido a su gran reaccionabilidad. Los
metales alcalinos recibieron este nombre porque formaban parte de los álcalis, empleados
en medicina para neutralizar a los ácidos. El nombre de los metales alcalinotérreos se debe
a que sus óxidos, la cal, la estronciana y la barita, eran conocidos con el nombre de
«tierras». Cuando estos óxidos fueron reducidos, y se descubrieron los elementos que los
formaban, se observó que sus propiedades químicas eran parecidas a las de los alcalinos.
FIGURA 70
Menú
i
SALIR
METALES ALCALINOS
Reciben este nombre los metales del grupo IA,
formado por los siguientes elementos: litio, Li;
sodio, Na; potasio, K; rubidio, Rb; cesio, Cs; y
francio, Fr; que poseen un electrón en su capa de
valencia y son, por consiguiente, monovalentes.
Propiedades físicas
Los metales alcalinos son blandos y de color gris.
El brillo metálico propio de los metales sólo se
observa durante unos instantes después de cortar
el metal, ya que todos ellos se oxidan rápidamen-
te con el oxígeno del aire. Por esto, para conser-
varlos es preciso mantenerlos en una atmósfera
no oxidante, lo que se resuelve, en general,
sumergiéndolos en petróleo. Como se puede
observar en la tabla de la figura 71, sus tempera-
turas de fusión y de ebullición son bajas, dismi-
nuyendo a medida que aumenta su masa atómica,
de tal manera que el cesio funde a sólo 28,5 °C.
Su volumen atómico aumenta con el número ató-
mico, al contrario que su energía de ionización.
Son todos buenos conductores del calor y de la
electricidad.
Propiedades químicas
Forman compuestos de tipo iónico muy solubles en
agua. Se comportan como reductores fuertes, por lo
que se pueden utilizar para obtener otros metales a
partir de sus óxidos: Al
2
O
3
+6 Na


2 Al +3 Na
2
O.
Sus óxidos son básicos: K
2
O +H
2
O


2 K
+
+2 OH

.
Reaccionan violentamente con el agua, formándose
hidrógeno con gran desprendimiento de energía:
Cs +2 H
2
O


CsOH +H
2
.
Estado natural
Los metales alcalinos no se encuentran libres en
la naturaleza, pero forman parte de gran número
de minerales, como cloruros, carbonatos y bicar-
bonatos, sulfatos, silicatos y fosfatos. Como todas
sus sales son solubles, abundan en las aguas de
los ríos y, sobre todo, en el agua del mar.
Compuestos más importantes
En primer lugar, el cloruro de sodio, NaCl, utili-
zado para usos domésticos y en la obtención de
cloro y sodio. También el hidróxido de sodio,
NaOH, de uso muy extendido en la industria quí-
mica. Y, asimismo, los carbonatos y bicarbonatos,
utilizados en la industria como antiácidos y como
fundentes.
METALES ALCALINOTÉRREOS
Poseen dos electrones en su capa de valencia,
siendo ésta 2+. Ocupan el grupo IIA de la tabla
periódica, que está formado por: berilio, Be; mag-
nesio, Mg; calcio, Ca; estroncio Sr; bario, Ba; y
radio, Ra.
Propiedades físicas
Poseen temperaturas de fusión y de ebullición
mucho más elevadas que las de los alcalinos. Son
también blandos, como éstos, pero bastante más
densos. Su energía de ionización disminuye con
la masa atómica. En la tabla de la figura 72 se
puede observar que el berilio tiene un tamaño
muy pequeño, comparado con sus compañeros
de grupo, y la energía de ionización más alta, lo
que queda reflejado en sus propiedades químicas.
Propiedades químicas
Forman compuestos iónicos, en general poco
solubles, exceptuando el berilio que casi siempre
forma compuestos covalentes. Menos este elemen-
to, los demás son reductores moderadamente fuer-
tes, y reaccionan en caliente con el oxígeno del
aire, con desprendimiento de luz y calor: 2 Mg+
941
QUÍMICA
FIGURA 71
Elemento Número
atómico
Masa
atómica
Densidad a 20 °C
(g/cm
3
)
Volumen a 20 °C
(cm
3
/mol. at)
Punto de fusión
(°C)
Litio (Li)
Sodio (Na)
Potasio (K)
Rubidio (Rb)
Cesio (Cs)
3
11
19
37
55
6,9
22,9
39,1
85,5
132,9
0,54
0,95
1,33
1,48
1,69
13,0
23,7
45,4
55,8
70,0
179
97,9
53,5
39,0
28,5
Menú
i
SALIR
+O
2 ជ

2 MgO. Su reacción con el agua es más
lenta que la de los alcalinos. Sus óxidos son básicos.
Estado natural
Se encuentran en forma de carbonatos, sulfatos y
fosfatos, y nunca en estado libre en la naturaleza.
Compuestos más importantes
El óxido de calcio, C aO , utilizado en construc-
ción; el oxalato de calcio, empleado en la indus-
tria farmacéutica; los fosfatos de magnesio, que
forman parte de muchos fertilizantes; y los sili-
catos, que se emplean en la fabricación de
cementos.
942
Elemento Número
atómico
Masa
atómica
Densidad a 20 °C
(g/cm
3
)
Volumen atómico
(cm
3
/mol. at)
Punto de fusión
(°C)
Berilio (Be)
Magnesio (Mg)
Calcio (Ca)
Estroncio (Sr)
Bario (Ba)
4
12
20
38
56
9,0
24,3
40,0
87,6
137
1,86
1,75
1,55
2,60
3,59
4,85
14,00
26,08
34,01
38,26
1.280
651
851
770
710
HALÓGENOS. OXÍGENO
Y AZUFRE
Los halógenos, junto con el oxígeno y el azufre, son los elementos no metálicos más
activos. El flúor no pudo ser aislado hasta 1886, mediante electrólisis, por el químico
francés Ferdinand F. H. Moissan, que empleó un tubo de platino. Moissan confirmó así las
previsiones de numerosos científicos que aseguraban la existencia de este elemento, pero
que habían sido incapaces de resolver el problema de su gran reaccionabilidad, ya que el
flúor reacciona con el material más cercano en el instante mismo en que se obtiene, lo que
retardó su descubrimiento.
HALÓGENOS
Reciben este nombre los cinco elementos que for-
man el grupo VIIA de la tabla periódica, que
poseen siete electrones en su último nivel y prece-
den a los gases nobles: flúor, F; cloro, Cl; bromo,
Br; yodo I; y astato, At, de existencia efímera, en
la serie radiactiva del radio.
Propiedades físicas
Los dos primeros elementos de los halógenos, flúor
y cloro, son gases a temperatura ambiente; el bro-
mo es un líquido de bajo punto de ebullición, y el
yodo es un sólido (figura 73). Poseen todos ellos
una elevada energía de ionización, siendo muy
difícil hacerles perder un electrón. Son coloreados
y forman en estado gaseoso moléculas diatómicas.
Propiedades químicas
Los halógenos son elementos muy activos. Su acti-
vidad disminuye del flúor al yodo. Son muy elec-
tronegativos, por lo que se comportan como oxi-
dantes, captando con mucha facilidad un electrón.
El flúor, por su pequeño tamaño, es el elemento
más oxidante de todos los elementos conocidos.
Estado natural
y compuestos más importantes
Los halógenos no se encuentran libres en la natu-
raleza. El flúor se encuentra en minerales como la
FIGURA 72
Menú
i
SALIR
fluorita, CaF
2
, y la criolita, Na
3
AlF
3
, y está presen-
te también en los dientes y en los huesos. El cloro
se encuentra en el agua de mar en forma de cloru-
ro de sodio, NaCl, o de potasio, KCl. El bromo se
encuentra en el agua de mar formando bromuro
de magnesio, calcio, sodio o potasio. El yodo se
encuentra también en el agua de mar, pero su
fuente principal son las aguas madre del nitrato
de Chile, donde se halla en forma de yodato de
sodio, NaIO
3
.
Los halógenos se obtienen por electrólisis de sus
sales fundidas. En el laboratorio se emplean diver-
sos métodos, propios para cada halógeno. Así, el
cloro se puede obtener mediante la reacción (figu-
ra 74) 4 HCl +MnO
2
→MnCl
4
+H
2
O. El MnCl
4
, al
calentarse, se descompone así: MnCl
4

→ MnCl
2
+Cl
2
↑. El agua del primer
frasco retiene los restos de HCl, y el áci-
do sulfúrico retiene la humedad.
OXÍGENO Y AZUFRE
Son los dos primeros elementos
del grupo VIA, llamado de los
an fí gen o s. Poseen seis electro-
nes en el último nivel, siendo –2
su valencia principal.
Propiedades físicas
El oxígeno es un gas incoloro
(azul, en grandes concentracio-
nes), con una temperatura de
ebullición de –183 °C y punto
de fusión a –218 °C. Su energía
de ionización es de 13,6 eV. El
azufre es un sólido con una
temperatura de fusión de
119 °C y punto de ebullición a
444,6 °C.
Propiedades químicas
El oxígeno forma moléculas diatómicas, mientras
que las moléculas de azufre tienen una media de
ocho átomos, S
8
. El oxígeno es, después del flúor,
el elemento más oxidante, y reacciona con los
metales y los no metales formando óxidos. El azu-
fre sólo reacciona fácilmente con los metales más
activos, que son los alcalinos y los alcalinotérreos.
Estado natural
y compuestos más importantes
El oxígeno está presente en la mayoría de las sus-
tancias (agua, oxiácidos, oxisales, óxidos, alcoho-
les, aldehídos...), y se encuentra en estado libre
en la atmósfera, donde ocupa el 21 % de su volu-
men en las capas bajas. Se obtiene industrialmen-
te licuando el aire con el aparato de Linde (figu-
ra 75), en el que el aire se va comprimiendo
y expandiendo alternativamente, hasta que
se autolicúa.
El azufre se encuentra en la naturaleza en
forma de sulfatos o sulfuros, como la galena,
PbS, el cinabrio, HgS, la
blenda, ZnS, la calcopirita,
que es un sulfuro de hie-
rro y cobre, la pirita, FeS
2
,
el yeso, CaSO
4
· 2 H
2
O, o
la baritina, BaSO
4
. Tam-
943
QUÍMICA
Elemento Número
atómico
Masa
atómica
Estado
físico
Color Temperatura
ebullición
Flúor (F)
Cloro (Cl)
Bromo (Br)
Yodo (I)
9
17
35
53
19
35,5
79,9
126,9
Gas
Gas
Líquido
Sólido
Amarillo claro
Amarillo
Rojo
Gris acerado
– 188 °C
– 34 °C
59 °C
184 °C
MnO
2
+ HCl
H
2
O H
2
SO
4
Cl
2
FIGURA 74
FIGURA 73
Menú
i
SALIR
bién se encuentra libre en zonas volcánicas, y se
puede extraer mediante el método de Frasch
(figura 76), que arrastra el azufre fundido junto
con vapor de agua mediante un original montaje
de tubos concéntricos. Una vez obtenido, se
purifica por sublimación.
944
Entrada
de aire
Válvula
Agua
Compresor
Aire
líquido
Válvula
presión
Serpentín
doble
Alta
Baja
· Presión
Expansión
Aire a
presión
Vapor
de agua
Aire,
agua,
azufre
A
rc
illa
C
a
liz
a
A
z
u
fre
A
z
u
fre
fu
n
d
id
o
FIGURA 75
FIGURA 76
EL CARBONO. CARBONES
NATURALES Y ARTIFICIALES
El carbono es el elemento más versátil de toda la tabla. Forma parte de infinidad de
compuestos de apariencia muy distinta, tanto en el mundo mineral como en el
mundo de los seres vivos. El carbono impurificado procedente de los seres vivos ha sido
durante muchos años la principal fuente de energía. Su consumo indicaba el potencial
económico e industrial de una comunidad.
PROPIEDADES FÍSICAS
El carbono es el sexto elemento de la tabla periódi-
ca. Dispone de cuatro electrones en el último nivel
y posee por tanto valencia 4, menos en el monóxi-
do de carbono. Es un sólido insoluble en agua y
soluble en los metales fundidos. Sus otras propie-
dades físicas dependen de la forma alotrópica.
PROPIEDADES QUÍMICAS
De todas las propiedades químicas del carbono, la
más importante es su poder reductor, que se utili-
za para obtener metales a partir de sus óxidos en
los procesos metalúrgicos. Arde con el aire, y
mejor con el oxígeno, dando una llama muy calo-
rífica. Es un combustible de bajo coste, aunque
muy contaminante, si no se toman las debidas
precauciones.
CARBONES NATURALES
El carbono se encuentra libre en la naturaleza, en
estado puro, presentando varias formas llamadas
alotrópicas, o con diversos grados de impurifica-
ción en los llamados carbones naturales.
Diamante
Es una red cristalina de carbono puro, en la que
cada átomo está unido a otros cuatro, que se
hallan en los vértices de un tetraedro regular
(figura 77). La distancia entre los átomos de car-
Menú
i
SALIR
bono es muy pequeña: 0,154 nm (1,54 · 10
–10
m),
formando una macromolécula cuya dureza y
punto de fusión son extraordinariamente eleva-
dos (dureza 10 en la escala de Mohs, y 3.500 °C
el punto de fusión). Posee un elevado índice de
refracción y no es conductor de la electricidad. Es
incoloro y transparente.
Grafito
Es de estructura laminar, estando formada cada
lámina por ciclos de seis átomos de carbono dis-
puestos en forma de hexágonos regulares. La dis-
tancia entre átomos es de 0,140 nm. La distancia
entre láminas es mucho mayor: 0,340 nm (figu-
ra 78). Es conductor de la electricidad, de color
negro, y su dureza depende de la dirección en
que se mide.
Carbones naturales
La an traci ta posee el 98 % de carbono. Arde con
dificultad, pero con llama muy calorífica. Es el
carbón de formación más antigua.
La h u lla posee del 80 al 90 % de carbono. En
su estructura se puede apreciar su origen vegetal.
Las hullas son los carbones más útiles como com-
bustible, ya que arden con facilidad, con llama
muy calorífica, poco humo y pocas cenizas.
El li gn i to contiene alrededor del 70 % de car-
bono. Puede utilizarse como combustible, pero
suele ser muy contaminante a causa del azufre y
el nitrógeno que contiene.
La tu rba es carbón en formación, en el que se
aprecian todavía restos vegetales. Posee un poder
calorífico muy limitado.
CARBONES ARTIFICIALES
A partir del carbón y de residuos vegetales o ani-
males se pueden obtener carbones artificiales des-
tinados a diversos usos.
C arbón d e cock o coqu e. Se utiliza en la meta-
lurgia del hierro. Se obtiene como subproducto
en la destilación de la hulla.
C arb ó n d e m ad era. Llamado también carbón
vegetal, se obtiene a partir de la destilación
seca de la madera. Simultáneamente, se obtie-
nen vapores que contienen ácido acético y
metanol.
N egro d e h u m o . Se obtiene de la combustión
de sustancias ricas en carbono, como el bence-
no o el alcanfor. Se utiliza para las tintas de
imprenta o para dar color y dureza a los
cauchos.
C arbón an i m al. Se produce con la carboniza-
ción de huesos de animales en ausencia de aire.
Contiene gran cantidad de fosfato de calcio y se
usa por su gran poder de adsorción.
945
QUÍMICA
FIGURA 77
FIGURA 78
Menú
i
SALIR
LOS METALES
Los metales son elementos poco electronegativos,
de pequeña energía de ionización, que poseen
brillo y son conductores del calor y la electrici-
dad. Tienen propiedades mecánicas, como la
ductilidad y la maleabilidad.
PROCESOS METALÚRGICOS
Los metales se encuentran generalmente combi-
nados, por lo que es necesario separarlos del
compuesto mediante unos procesos llamados
metalúrgicos. Estos procesos suelen ser la electró-
lisis de sus sales fundidas, para los metales muy
activos, como el aluminio o el sodio, o reduccio-
nes con carbón, para metales de actividad media
como el estaño o el hierro. Para los metales poco
activos, como el mercurio o la plata, basta con
calentar sus óxidos.
En metalurgia hay una serie de etapas que pasa-
mos a enumerar: con cen traci ón , que consiste en
enriquecer el mineral (mena) separando las partes
que no son portadoras del metal (ganga); tosta-
ci ón en un horno para obtener el óxido del metal;
y red u cci ó n del óxido mediante carbono. Des-
pués, el metal así obtenido ha de purificarse por
electrólisis, por volatilización o por oxidación de
las impurezas.
METALURGIA DEL HIERRO
El hierro suele encontrarse en forma de carbona-
to o de óxido. Por calcinación se transforma en
óxido de hierro (III): Fe
2
O
3
. Mediante carbón de
cock, que produce CO, se reduce siguiendo el
proceso: 3 Fe
2
O
3
+CO →2 Fe
3
O
4
+CO
2
. Este óxi-
do se reduce otra vez: Fe
3
O
4
+CO → 3 FeO +
+CO
2
. Finalmente, una última reducción pro-
porciona el hierro metálico: FeO +CO → Fe +
+CO
2
. Este proceso se realiza en un alto horno
(figura 79). Por la parte superior se introduce el
mineral, el carbón y un fundente, generalmente
CaCO
3
. Con la entrada de aire caliente, el carbón
produce CO
2
, que con un exceso de carbón se
reduce a COun poco más arriba, y éste a su vez
reduce al mineral.
El hierro fundido fluye hasta la cuba, donde se
acumula. Por encima del metal flota la escoria
(silicatos), obtenida con la ayuda del fundente.
Este hierro o fundición ha de purificarse, por
ejemplo, con el método de LD, que insufla oxíge-
no al hierro fundido oxidando las impurezas
(figura 80).
946
Chimenea
Campana
grande
250 °C
Cuba
Vientre
Aire
precalentado
METALURGIA
Fueron sin duda metales como el oro o el cobre, que se encuentran en estado puro y en
forma de pepitas, los primeros que conoció el hombre, y que utilizó con toda seguridad
para adorno. Más tarde aparecieron las primeras aplicaciones del cobre, y los hombres
aprendieron a obtenerlo a partir de unas piedras azules. Poco a poco, la humanidad se ha
esforzado en desarrollar una tecnología que pudiera proporcionarle los metales en estado
puro o formando aleaciones.
FIGURA 79
Menú
i
SALIR
METALURGIA DEL ALUMINIO
El aluminio se obtiene a partir de la bauxita,
Al
2
O
3
. Ésta se tritura, se seca y se elimina la mate-
ria orgánica que pueda llevar, mediante un trata-
miento con NaOH. Seguidamente se somete a una
electrólisis (figura 81) mezclada con criolita
Na
3
AlF
6
, para hacer descender su temperatura de
fusión por debajo de los 1.000 °C. La mezcla se
funde por la acción de los propios electrodos, y
en este momento tendrá lugar la electrólisis que
producirá el aluminio, pero también oxígeno,
que consume los electrodos de carbono. En el
cátodo tiene lugar la reacción: 2 Al
3+
+6e

→2 Al,
y en el ánodo: 3 O
2–

3
/
2
O
2
+6e

. Como la tem-
peratura alcanzada es muy elevada, la cuba debe
estar recubierta con carbón en polvo para evitar
que el aluminio se evapore.
947
QUÍMICA
Entrada de oxígeno
Lanza
enfriada
por agua
Ladrillos
Recubrimiento
de acero
Mineral
sólido
Recubrimiento de carbón
Aislante
Acero
Mineral
fundido
Cátodo –
Ánodo +
Crisol
Salida
de metal
CADENAS
CARBONADAS
El carbono posee seis
electrones, de los cua-
les cuatro se encuen-
tran en el segundo y
último nivel. Por este
motivo, tiene valencia
cuatro y formará cua-
tro enlaces covalen-
tes. El carbono tiene la propiedad, junto con el
boro y el silicio, de poder formar enlaces con otros
átomos de carbono, constituyendo cadenas de lon-
gitudes diversas abiertas, lineales o ramificadas, o
cerradas (figura 82).
ISOMERÍA
Se dice que dos compuestos son isómeros cuando
poseyendo la misma fórmula empírica y la misma
FIGURA 80
FIGURA 81
C C C C C
C C C C C
C
C
C
C
Lineales
Ramificadas
Abiertas
C
C
C C
C
Cerradas
(ciclos)
QUÍMICA ORGÁNICA
En el siglo XVIII, un hecho llamaba la atención; había unas sustancias que ardían y otras
que no. Salvo excepciones como el azufre o el carbón, las sustancias combustibles
procedían directamente de los seres vivos. En 1807, Berzelius sugirió el nombre de
sustancias orgánicas, no para las que eran combustibles sino además para aquellas que se
carbonizaban con el calor. Así, el agua o la sal, características del «medio no-viviente»,
eran sustancias inorgánicas.
FIGURA 82
Menú
i
SALIR
fórmula molecular son compuestos distintos con
distintas propiedades características. La isomería
se debe a que el número de átomos de cada espe-
cie es el mismo, pero su colocación dentro de la
cadena es distinta.
GRUPO FUNCIONAL
Se llama gru p o fu n ci on al el átomo o conjunto de
átomos que proporcionan las propiedades quími-
cas al compuesto orgánico. Numerosos compues-
tos poseen los mismos grupos funcionales y sólo
se diferencian por el número de carbonos. Estas
sustancias forman una serie homóloga.
HIDROCARBUROS
Son compuestos que contienen exclusivamente
carbono e hidrógeno. Pueden ser de distintos
tipos, según que sus cadenas sean abiertas o
cerradas formando ciclos, y que todos los enla-
ces sean simples o tengan algún enlace doble o
triple.
Alcanos
Los alcanos o parafinas poseen una fórmula gene-
ral C
n
H
2n +2
, todos sus enlaces son simples y su
cadena puede ser lineal o ramifica-
da. Tomando como referencia un
átomo de carbono, su forma es
tetraédrica, con el átomo de car-
bono en el centro y los enlaces
dirigidos hacia los vértices de un
tetraedro regular. Esta estructura
se puede apreciar en la molécula
del alcano más sencillo: el meta-
no (figura 83). Las parafinas de
cuatro o menos carbonos son
gaseosas, las de cinco a
dieciséis, líquidas,
y las de más
de dieciséis,
sólidas. Todas
son insolubles
en agua, y se
comportan como com-
bustibles. En el caso de que la
cadena sea cerrada, reciben el nom-
bre de ci cloalcan os, siendo su fórmula
general: C
n
H
2n
.
Alquenos
Los hidrocarburos etilénicos poseen al menos un
enlace doble. Su fórmula general es C
n
H
2n
. Pueden
ser de cadena lineal o ramificada. Tomando como
referencia los átomos de carbono que contiene el
doble enlace, son planos y aparecen como dos
triángulos unidos por un vértice. Este hecho se
puede observar en el eteno (figura 84), que es el
alqueno más sencillo. Son combustibles e insolu-
bles en agua. Los cuatro primeros son gases, los de
cinco hasta dieciocho carbonos son líquidos, y los
de más de dieciocho carbonos, sólidos. Los alque-
nos que poseen dobles enlaces alternos y son cícli-
cos se denominan arom áti cos, como el benceno
(figura 85), que posee una gran estabilidad.
Alquinos
Se llaman también hidrocarburos
acetilénicos, porque el más carac-
terístico es el acetileno (figura 86).
Poseen por lo menos un triple enla-
ce. Se unen fácilmente varias moléculas
polimerizando, arden con facilidad y sus tem-
peraturas de fusión y de ebullición son superiores
a las de las parafinas o las de los alquenos.
948
C
C
C
C
C C
H
H
H
H
H
H
FIGURA 83
FIGURA 84
FIGURA 85
Menú
i
SALIR
Halógenos derivados
Son el producto de sustituir un hidrógeno de un
hidrocarburo por un halógeno. Se pueden obtener
por sustitución directa o por adición a un hidrocar-
buro acetilénico o etilénico: CH
3

CH
2

CH
3
+
+Cl
2
→ CH
3

CHCl

CH
2
Cl, o bien CH
2
ϭCH


CH
3
+HCl →CH
3

CHCl

CH
3
.
FORMULACIÓN Y NOMENCLATURA
Las cadenas carbonadas se nombran atendiendo a
su longitud: met-, et-, prop-, but-, pent-, hex-, etc.,
según que el número de carbonos sea uno, dos,
tres, cuatro, cinco, seis... A estos sufijos hay que
añadir las terminaciones -ano, para los alcanos;
eno, precedido de un número localizador, para los
alquenos; o -ino, con un localizador, para los
alquinos. Por ejemplo: CH
3

CH
2

CH
2

CH
3
,
butano; CH
2
ϭCH

CH
2

CH
3
, 1-buteno; CH
3


CH
2

CH
ϵ
C

CH
2

CH
3
, 3-hexino. Los deri-
vados halogenados se nombran como los hidro-
carburos, anteponiendo los localizadores y el
número de halógenos (mono-, di-, tri-,...). Por
ejemplo: CH
3

CHCl

CH
2
Cl, 1,2-dicloropropa-
no; CHFϭCF

CH
2
F, 1,2,3– trifluoropropano.
949
QUÍMICA
FIGURA 86
COMPUESTOS ORGÁNICOS
OXIGENADOS
Y NITROGENADOS
Hasta 1828, en que el químico alemán Wöhler, discípulo de Berzelius, sintetizó la urea a
partir del cianato de amonio, es decir, una sustancia orgánica a partir de una sustancia
inorgánica, existió una frontera total entre los dos tipos de sustancias. Gracias a Wöhler,
las sustancias orgánicas dejaron de estar sujetas a su origen biológico, y se empezó a
vislumbrar una conexión entre lo orgánico y lo inorgánico.
ALCOHOLES
Los alcoholes son el producto de sustituir un
hidrógeno de un hidrocarburo por un grupo

OH. Pueden ser primarios, secundarios o tercia-
rios, según que el carbono portador del grupo

OH esté unido a uno, dos o tres carbonos (fi-
gura 87).
Se denominan fen oles los alcoholes cuyo

OH
va unido a un carbono perteneciente a un anillo
aromático.
Los alcoholes tienen olor agradable y son solu-
bles en agua.
Alcohol
primario
Alcohol
secundario
Alcohol
terciario
H
O
Fenol
H
R C O H
H
H
R C O H
R'
R' '
R C O H
R'
FIGURA 87
Menú
i
SALIR
ÉTERES
Son el producto de la condensación por pérdi-
da de agua de dos alcoholes: R

OH +HO

R' →
→ R

O

R' +H
2
O. Se utilizan como disol-
ventes orgánicos y son insolubles en agua (figu-
ra 88).
ALDEHÍDOS Y CETONAS
Estos compuestos resultan de la sustitución de
dos hidrógenos de un hidrocarburo por un oxíge-
no unido al carbono mediante un doble enlace
(figura 89). Este grupo >C =Ose llama carbon i lo.
La diferencia entre los aldehídos y las cetonas
estriba en que en los primeros el grupo carbonilo
está en un extremo y en las cetonas está en un
carbono interior. Todos son líquidos, y los de
pequeña masa molecular son solubles en agua.
Los aldehídos son reductores y se oxidan a áci-
dos, mientras que las cetonas no pueden hacerlo.
Los aldehídos se obtienen por oxidación de un
alcohol primario, y las cetonas, oxidando un alco-
hol secundario.
ÁCIDOS CARBOXÍLICOS
Por oxidación de un aldehído se obtiene un ácido
carboxílico. Los ácidos se caracterizan por el gru-
po carboxilo,

COOH, con un oxígeno unido al
carbono mediante un doble enlace y el otro
haciendo de puente entre el carbono y el hidróge-
no (figura 90).
Estos ácidos pueden formar sales igual que los
ácidos inorgánicos, y son en general débiles o
muy débiles.
ÉSTERES
Son un producto de condensación entre un alco-
hol y un ácido carboxílico, con pérdida de una
950
Dimetil éter
O CH
3
CH
3
Etil metil éter
O CH
2
CH
3
CH
3
FIGURA 88
Fórmula general de los aldehídos
C
O
R H
Fórmula general de las cetonas
C
O
R R
FIGURA 89
Ácido metanoico
o fórmico
Ácido etanoico
o acético
Ácido propanoico
o propiónico
C
O
H OH
C
O
CH
3
OH
C
O
CH
2
OH CH
3
FIGURA 90
Ácido carboxílico Ésteres
Ácido metanoico
C
O
H OH
Ácido etanoico
o ácido acético
C
O
CH
3
OH
C
O
O CH
2
CH
3
H
Metanoato de etilo
C
O
H O CH
3
Metanoato de metilo
C
O
O CH
3
CH
3
Etanoato de metilo
o acetato de metilo
C
O
O CH
2
CH
3
CH
3
Etanoato de etilo
o acetato de etilo
FIGURA 91
Menú
i
SALIR
molécula de agua: R

OH +HOOC

R' → R


OOC

R' +H
2
O (figura 91). Los ésteres son
líquidos de punto de ebullición bajo, tienen un
agradable olor afrutado y se utilizan como disol-
vente.
AMINAS
Las aminas pueden ser consideradas como un
derivado del amoníaco, en el cual uno, dos o los
tres hidrógenos han sido sustituidos por un radi-
cal, llamando rad i cal a la especie que resulta de
quitar un hidrógeno a un hidrocarburo, al que le
queda una valencia libre. Las aminas pueden ser
primarias, secundarias o terciarias (figura 92),
según el número de hidrógenos sustituidos. La
propiedad química de las aminas es su basicidad,
y pueden ser obtenidas a partir de un halógeno
derivado y amoníaco: CH
3

CH
2
Cl +NH
3
. →
→CH
3

CH
2
NH
2
+HCl.
AMIDAS
Las amidas tienen por fórmula general R

CONH
2
,
y resultan de sustituir el grupo

OH de un ácido
por un

NH
2
(figura 93). Pueden obtenerse por
reacción de un ácido carboxílico con el amoníaco,
en las condiciones adecuadas: R

C O O H +N H
3

951
QUÍMICA
Trietilamina
N
CH
2
CH
2
CH
3
CH
3
CH
2
CH
3
Etil-metilamina
CH
3
NH CH
3
CH
2
Propilamina
CH
2
NH
2
CH
3
CH
2
Trimetilamina
N
CH
3
CH
3
CH
3
Metilamina
NH
2
CH
3
Dimetilamina
NH CH
3
CH
3
N
R
H
H
R NH
2
R
2
NH N
R
R
H
N
R
R
R N
Aminas primarias Aminas secundarias Aminas terciarias
FIGURA 92
Ácido carboxílico Amida
Ácido metanoico
C
O
H OH
Metanamida
C
O
H NH
2
CH
3
N - metil - propamida
C
O
CH
2
NH CH
3
CH
3
Etanamida
o acetamina
C
O
NH
2
CH
3
Ácido etanoico
o acético
C
O
CH
3
OH
C
O
CH
2
OH
Ácido propanoico
FIGURA 93
Etanonitrilo
cianuro de metilo
Propanonitrilo
cianuro de etilo
C CH
2
N CH
3
C CH
3
N
FIGURA 94
Menú
i
SALIR
→ R

C O N H
2
+H
2
O . Todas las amidas, menos la
metanamida, son sólidas y poseen carácter neutro.
NITRILOS
Los nitrilos son muy parecidos a los halógenos
derivados, pero en vez del halógeno tienen el
radical cianuro

CN (figura 94). La fórmula
general de los nitrilos es R

CN, estando unidos
el carbono y el nitrógeno mediante un triple enla-
ce. Se pueden obtener por deshidratación de las
amidas: R

CONH
2
→R

CN +H
2
O.
FORMULACIÓN Y NOMENCLATURA
La formulación de las distintas familias de
compuestos orgánicos es muy parecida: raíz del
nombre del hidrocarburo del mismo número de
carbonos (met, et-, prop-,...) más por un sufijo
característico de cada función (figura 95). Son
excepciones los ácidos, que llevan delante la palabra
ácido, y los ésteres, que después de la raíz terminada
en -oatoy la preposición de, llevan el nombre del
radical procedente del alcohol que se nombra igual
que el hidrocarburo terminado en -il o -ilo:
CH
3

CH
2

COO

CH
3
, propanoato de metilo.
952
Compuesto orgánico Sufijo Grupo funcional Fórmula general
C C
C C
C C
OH
O
C
O
H
C
O
C
O
OH
C N
C
O
NH
2
C
O
OR'
NH
2
NH
N
CH
2
CH
3
R
CH CH
2
R
C CH R
OH R
C R' R
C
O
H
R
C
O
R R'
C
O
H
R
C
O
OR'
R
R
R
2
R
3
NH
2
NH
N
C N R
C
O
NH
2
R
-ano
-eno
-ino
-nitrilo
-ol
-éter
-al
-ona
-oico
-oato de
-amina
-amida
Alcano
Nitrilo
Alqueno
Alquino
Alcohol
Éter
Aldehído
Cetona
Ácido carboxílico
Éster
Amina
Amida
H
i
d
r
o
c
a
r
b
u
r
o
s
C
o
m
p
u
e
s
t
o
s

o
x
i
g
e
n
a
d
o
s
C
o
m
p
u
e
s
t
o
s

n
i
t
r
o
g
e
n
a
d
o
s
FIGURA 95
Menú
i
SALIR
COMPOSICIÓN QUÍMICA
Existen diversas teorías sobre la formación del
petróleo. Una de las más aceptadas afirma que se
formó a partir de la fermentación anaeróbica (sin
aire) del plancton marino, cerca de la desemboca-
dura de un río, mediante la acción de bacterias
anaeróbicas (figura 96). El río proporciona al
yacimiento las capas de arena porosa y de
arcillas impermeables necesarias para
asegurar la conservación de la bolsa de
petróleo, y que luego hacen posible su
extracción mediante bombas o apro-
vechando la presión del gas que se ha
formado simultáneamente con el
petróleo (figura 97).
La composición de los petróleos
varía según su origen geográfico, pero
todos ellos son una mezcla de hidro-
carburos lineales, ramificados y aro-
máticos. La mayoría de estos hidrocar-
buros son líquidos, y llevan disueltos
hidrocarburos sólidos y gaseosos. Ade-
más de los hidrocarburos, los petróleos
suelen contener entre el 3 y 5 % de pro-
ductos sulfurados, oxigenados o nitrados.
REFINADO
El petróleo bruto se transporta a través de oleo-
ductos o por mar a las refinerías, donde el líquido
sufre una destilación fraccionada. Para que esta
953
QUÍMICA
Aguas dulces
continentales
Aportaciones
de arcillas
y arenas
Sedimentación orgánica
(fermentaciones anaerobias)
Plancton
(algas y animales
microscópicos)
Mar libre
Arena
Caliza
no porosa
Arena
rocosa
Arenas
porosas
Estrato de
cobertura
Agua
Gas
Petróleo
QUÍMICA DEL PETRÓLEO
El petróleo es conocido desde la antigüedad, aunque tenía aplicaciones distintas de las
actuales. Los yacimientos del llamado betún de Judea fueron explotados para fines
medicinales o de engrase ordinario. Al petróleo se le atribuían propiedades laxantes,
limpiadoras de úlceras y viejas heridas, y también era considerado eficaz para el
tratamiento de la sordera, la curación de la tos, la bronquitis, la congestión pulmonar, la
gota, el reumatismo y el mal de ojo.
FIGURA 97
FIGURA 96
Menú
i
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destilación tenga lugar, el petróleo se calienta y los
vapores obtenidos ascienden por una colu m n a d e
fracci on am i en to (figura 98), atravesando un con-
junto de platos. El vapor, a medida que asciende,
se va enfriando, de manera que en cada plato se va
depositando por condensación la fracción menos
volátil. De esta manera se pueden obtener, según
la temperatura de ebullición: hidrocarburos ga-
seosos, que se utilizan como combustible; éter de
petróleo, utilizado como disolvente; gasolina, que
se usa como combustible de locomoción; petróleo
refinado o queroseno, que se usa como combusti-
ble de calefacción; aceites pesados (gas-oil, fuel-
oil), utilizados para alimentar hornos y motores
diesel; aceites lubrificantes, que en la actualidad
están siendo sustituidos por lubrificantes sintéti-
cos de mayor rendimiento; y finalmente, ceras y
asfaltos.
MANIPULACIONES MÁS USUALES
Actualmente se preparan gasolinas y aceites lige-
ros, a partir de los aceites pesados, mediante téc-
nicas catalíticas que eran impensables hace pocos
años.
Craking
Este proceso consiste en la ruptura de la cadena
de un hidrocarburo de elevada masa molecular en
otros hidrocarburos más ligeros mediante eleva-
das temperaturas, en presencia de ácido fosfórico
o de Al
2
O
3
y SiO
2
, que actúan como catalizadores.
Por ejemplo: C
11
H
24
→ C
3
H
8
+C
8
H
16
. De aquí
resulta una mezcla de hidrocarburos ligeros satu-
rados, insaturados, lineales o ramificados.
Reforming
Consiste en hacer pasar gasolinas a través de un
catalizador de molibdeno, cobalto o cromo, a
unos 500 °C, para transformar sus cadenas linea-
les en ramificadas y disminuir así su poder deto-
nante (que les haría explotar por compresión).
Hidrogenación
Es posible obtener gasolinas a partir de la hidro-
genación de carbón o de alquitrán a unos 450 °C
y 200 atmósferas de presión, usando el hierro
como catalizador.
Otras
Si los hidrocarburos gaseosos o las fracciones más
volátiles del petróleo se someten a una pirólisis
(acción del fuego), pueden polimerizar en hidro-
carburos insaturados, que forman las gasolinas
sintéticas. Por alcohilación, también se pueden
obtener hidrocarburos más pesados a partir de
otros mas ligeros. Se llama alcohilación a la adi-
ción de hidrocarburos saturados a hidrocarburos
con dobles o triples enlaces (insaturados): CH
3


CH
2

CH
3
+CH
3

CH
2

CH
2

CH ϭ CH
2

→CH
3

CH
2

CH
2

CH
2

CH
2

CH
2

CH
2

CH
3
.
954
Quemador
Petróleo
bruto
Vapor
Alquitrán
Gas
Gasolina
Petróleo
Gas-oil
Fuel-oil 380 °C
260 °C
150 °C
48 °C
Bomba
FIGURA 98
Menú
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