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Universidad Autónoma Metropolitana

Unidad Iztapalapa

Trimestre 14-I
La fiesta de los XV años
Trabajo final para la UEA “Introducción a la Etnomusicología”
Luz Elena Jiménez Miraflores
Pedro Abraham Peña Cedillo
Grupo: HB51
Profesor: Federico Bañuelos Bárcena


1 Luz Pedro Abraham Peña Cedillo “La fiesta de XV años”
Contenido

Introducción ................................................................................................................... 2
Un poco de historia ........................................................................................................ 3
Los elementos y símbolos presentes .............................................................................. 5
La cuestión del Vals ....................................................................................................... 7
A manera de consideraciones finales ............................................................................. 9
Bibliografía .................................................................................................................. 10





















2 Luz Pedro Abraham Peña Cedillo “La fiesta de XV años”
Introducción

En la ciudad de México no es extraño encontrarse con una calle cerrada a causa del
festejo del quince aniversario de alguna jovencita del barrio, un festejo en el que participa
tanto la familia de la chica como la comunidad de vecinos de la misma. Aunque ésta es sólo
la cara más popular del festejo, pues bien se puede llevar a cabo en algún salón o jardín de
fiestas siempre que la familia tenga el recurso económico o pueda conseguirse un padrino
que pueda costear el precio del recinto.
La fiesta de XV años (y se podría añadir el matrimonio) en México es un evento de gran
importancia en la vida de algunas jovencitas que atraviesan por dicha edad. Existen varias
formas de aproximarse a un fenómeno tan complejo como este. Podemos tratar de
aproximarnos a él como un ritual de paso, pues, “es el momento en el que socialmente una
adolescente pasa de ser considerada una niña y se la se la concibe como una mujer”
(Saborío 2010 p. 28); también podemos decir que se trata de un ritual festivo, pues
“presenta un doble aspecto ceremonial y divertido; supone una reunión fuente de animación
e incluso de excitación; descansa generalmente sobre una tradición a la vez que permite una
ruptura de la continuidad cotidiana” (Maisonneuve, 1991 p. 59); también, en este sentido
podemos decir que es una fiesta estallido “breve, centrada en una atracción, una figura
protagonista, o reducida a una manifestación cultural o lúdica (banquetes, galas bailes,
recepciones…)” (Maisonneuve op. cit. p. 64); también podemos hablar de esta celebración
como un show o un espectáculo de lucimiento familiar “que permitirá mostrar el estatus
familiar mediante la parafernalia de la fiesta” (Barbosa 2008 p. 110)“en lo que se refiere a
las actitudes, la participación y la exaltación colectivas ceden el lugar a una forma de
consumo casi pasiva ante un espectáculo” (Maisonneuve ídem p. 64).
Podemos decir que se trata de un ritual de paso en el que se “celebra” a la mujer la edad
de la menarquía, es decir, que ha tenido su primera menstruación y está lista para entrar en
el “mercado matrimonial”, esto en la postura más tradicional del ritual pues “el cuerpo
sangrante anuncia al cuerpo gestante” (Barbosa 2008 p. 110).
Por otro lado, un elemento de vital importancia en este festejo es el vals y los bailes a los
que éste acompaña, pues está presente a lo largo de toda la celebración: el vals con los
chambelanes, con el padre, en la “ceremonia de coronación”, en la entrega de la última

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muñeca, en la ceremonia del primer zapato de tacón, en fin, siempre se puede decir que es
parte fundamental del soundtrack de unos quince años. La celebración de los XV años en
América Latina sobre todo, es tan importante como los "dulces XVI" en EEUU, estos ritos
tienen la función de celebrar un día determinante para las jóvenes, el cual marca la
transición de la niñez a la juventud. En el presente trabajo intentaremos hablar de todas
estas cuestiones de manera breve y concisa.
Un poco de historia

Erase una vez una quinceañera…
Para el ser humano como ser social, es de vital importancia el celebrar el paso de una
etapa de la vida a otra, en este caso, el paso de la niñez a la edad adulta, está marcada con la
necesidad de realizar diferentes rituales, entre los cuales podemos contar la fiesta de XV
años.
El origen de la fiesta de XV años como tal permanece incierto, y por desgracia desde
México se cuenta con una nula investigación sobre el tema. Si bien Mayabel Saborío en su
artículo “la quinceañera un fenómeno de transculturación e interculturalidad” nos relata la
misma dificultad de conseguir una bibliografía especializada en el tema, nos dice también
que desde los Estados Unidos las investigadoras México-americanas sí se han ocupado de
éste.
De este modo investigadoras como Hoyt Palfrey encuentran los orígenes del festejo en la
época prehispánica (Saborío, 2010 p. 28) cuestión que es por demás dudosa; si bien los
pueblos originarios tenían un ritual para la transición de una jovencita a la edad adulta,
esta tenía un carácter mucho más privado y en ella los padres le explicaban a la jovencita el
papel que había de cumplir y los retos a los que se había de enfrentar como madre y como
esposa. En este sentido sólo tiene que ver con el hecho del tránsito de la niñez a la vida
adulta, pues “si pensamos en las fiestas de quince años actuales, poco tienen que ver con
esa costumbre” (Saborío op. cit. P 28).
En la época colonial, continua la misma autora (Saborío), había huérfanas a quienes
algún rico español había concedido una dote, estas jovencitas desfilaban por la Ciudad de
México el primer día del año, portaban un cartel en el cuello con la suma de su dote. Esto
les daba la “posibilidad” de salir de su estado de huérfanas y casarse con algún español

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pobre (ídem). Desde luego aquí no está presente la ritualidad ni la festividad, características
de las fiestas de quince que conocemos en la actualidad, aunque estas chicas, en efecto, ya
estaban listas para casarse.
La hipótesis más aceptada es que es una costumbre de origen europeo, relacionada con
la presentación de las jovencitas en las cortes europeas, sobre todo con los “bailes de
debutantes” que se realizaban en la alta sociedad con la finalidad de colocar a las jóvenes
con un buen partido y crear o fortalecer alianzas económicas, acceder a posiciones de
carácter de nobleza, etc. Maricel Presilla (periodista e historiadora de las tradiciones
culinarias) asegura que la emperatriz Carlota fue quien trajo esta tradición a México,
aunque de ello no hay referencias fidedignas. El debut de las jóvenes seria la base con la
que sus padres podrían arreglar un buen matrimonio, por lo que la necesidad de demostrar
todas las cualidades, tanto físicas como sociales de las jóvenes, es uno de los aspectos que
aun en nuestro tiempo se conservan.
Araceli Barbosa nos comenta: “resulta paradójico que esta tradición de arraigo popular
en la sociedad mexicana continúe sus precedentes históricos como el producto de modas
extranjeras, derivadas, en principio, del efímero imperio de Agustín I –Agustín de Iturbide–
, posteriormente de la invasión francesa y, por consecuencia, del establecimiento del
imperio d Maximiliano de Habsburgo copiadas más tarde por el porfiriato” (Barbosa 2008,
pp. 110-111).
Por lo tanto podemos decir que esta tradición se remonta a principios del siglo pasado,
en este rito se presentaban a las jóvenes que estaban en edad para el matrimonio, esto en
base a unas de las tradiciones europeas, donde las muchachas solteras se presentaban a la
sociedad por medio de un baile, bailaban en público su primer vals.
Como vemos, en América Latina en general y en México en particular, esta costumbre a
veces se considera un remanente de las costumbres aztecas, mayas o quechuas y a veces
como una traición que tiene su origen en los bailes de la alta sociedad europea y una
herencia de la influencia francesa en los tiempos de don Porfirio Díaz.
Refiriéndonos sólo al caso de México, las fiestas de XV años, sigue siendo para muchas
jóvenes (sobre todo en los estratos populares) el “más grande anhelo”, aun que también es
cierto que esta tradición se ha ido perdiendo en algunos grupos sociales, su importancia
como rito de transición es innegable.

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No está de más mencionar que este tipo de ritual/fiesta/espectáculo; estos bailes en los
que se presentaba a las adolescentes como disponibles para el “mercado matrimonial”
estuvieron tradicionalmente ligados a las clases dominantes latinoamericanas y “alrededor
de los años cincuenta del siglo pasado se fueron permeando a las clases populares. Hoy en
día, en México, están en total desuso en el grupo social del que provinieron” (Saborío, 2010
p. 29), aunque se tiene noticia de que en el estado de Yucatán, en la ciudad de Tizimín se
celebra una cena baile que se conoce con el nombre de “baile de debutantes” en la cual, los
grandes ganaderos comerciantes importantes o profesionales destacados “presentan en
sociedad” a aquellas de sus hijas que en el transcurso del año cumplirán quince años. En
otras ciudades del mismo estado la edad e las mujeres varía entre los quince y dieciocho
años. Sigue siendo un baile exclusivo para la elite (Sarricolea, 2009 p. 14).
En cuanto al carácter festivo y de espectáculo presentes en este festejo no se necesita una
rebuscada forma de presentaros pues en realidad el desenvolvimiento del festejo habla por
sí mismo.
En lo que respecta al carácter particular que tiene como rito de paso, podemos decir que
sí cubre con las tres etapas o momento fundamentes que plantea Arnold Van Gennep para
este tipo de rituales: La separación, la marginalidad y la reintegración. En el primer
momento la persona es separada del grupo de pertenencia, la chica estará acompañada de
algunas mujeres, sin contacto masculino, mientras se la peina y maquilla, etc. En el
segundo se efectúa el rito de paso como tal, al margen de la sociedad y en presencia de
algunas personas encargadas de iniciar a la joven en su nuevo estatus social, este paso se da
durante las ceremonia religiosa y durante la fiesta como tal y, finalmente, se le reintegra a
la sociedad, al terminar la fiesta se reintegra investida de su nueva identidad (reconocida
socialmente como mujer) y su vida cotidiana seguirá su curso (Favier, 2011 p. 54).

Los elementos y símbolos presentes

En un primer momento está el corazón de flores, mismo que debe ser instalado en la
noche anterior o en la mañana del evento, pues anuncia al barrio que en esa casa hay una
quinceañera que festeja y dado que la ostentación (o la pretensión de despilfarro, aunque
para ello se gasten grandes sumas de dinero, costeadas gracias a préstamos o adquisición de

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deudas o recurriendo a la presencia del padrinazgo, como una especie de solidaridad
financiera) también es parte importante del evento el hacer saber a toda la comunidad
acerca del festejo es una parte muy importante.
En algunos casos (no en todos) aun se celebra una misa de acción de gracias, en la que el
sacerdote o líder religioso dirige algunas palabras a la quinceañera.
Sin duda alguna el elemento principal para esta celebración es el cuerpo/sujeto
femenino; pero no cualquier cuerpo, es un cuerpo con características espéciales: es un
cuerpo que recién ha comenzado a dar vistas de madurez, es un cuerpo parcial, por decirlo
de algún modo, pues aun ni siquiera ha terminado de crecer, de desarrollarse. Es el que nos
indica que estamos ante un sujeto que se convertirá en mujer. A la par del cuerpo/sujeto de
celebración, sin el que obviamente no haría fiesta de quince años, se necesita la presencia
del vestido; un elemento que tampoco se puede relegar pues el “elemento distintivo”,
símbolo que anuncia que se está ante una fiesta de quince años. Su presencia es
fundamental con o sin el consentimiento de la propia quinceañera (Cervín, 2012 p. 2). Si
bien se han modificado las tendencias en los últimos tiempos con respeto a la confección
del vestido, éste sigue siendo muy particular, ya que emula a los vestidos de las princesas
europeas o incluso a las “princesas de Disney”. Dicho lo anterior podemos afirmar que “el
vestido es el símbolo de la „verdadera‟ quinceañera. Negarse a ponérselo equivale a
rechazar la fiesta” (Lestage, 2011, 290).
En fin, como afirma Mariela Chervín (2012 p. 11) vestido y quinceañera son
impensables por separado al momento de la fiesta. El vestido hace a la quinceañera y hace
su cuerpo, le provee de otra sensibilidad, de un sentido de la percepción diferente; el
vestido hace la fiesta y la fiesta requiere de un vestido: ese vestido hace el busto de la
quinceañera y oculta sus caderas, sus partes inferiores, en determinados momentos rituales;
y también un segundo vestido corto descubre/hace cuerpo cuando esa misma quinceañera
habilita que sus piernas al descubierto ocupen la pista de baile.
Otro elemento de importancia es el discurso de “presentación en sociedad” dirigido por
lo general de parte de padre hacia la audiencia con el fin de que su hija sea reconocida
como mujer ante la comunidad.
A la par del cuerpo femenino y el particular vestido a lo largo del festejo aparecerán
diversos objetos relacionados con la forma en que tradicionalmente se considera se vive la

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feminidad. Por ejemplo, se le permitirá a la joven utilizar maquillaje, calzar zapatos de
tacón alto (incuso hay reservado un momento especifico del ritual para hacerlo), utilizar
ropa sensual; en un segundo momento de la celebración: “la coreografía” (producto de una
modificación de la tradición original) en el que “la sensualidad, el eventual erotismo de la joven
es permitido, incluso, aconsejado y se le enseñarán las maneras femeninas que supuestamente
gustan a los hombres. Esto no es un secreto, el objetivo es que la quinceañera aparezca como una
mujer deseable” (Favier, 2011 p. 66).
La corona, al igual que el zapato de tacón, y para la cual también hay un momento especifico
para empezar a portarla, “hace referencia al ascenso social, económico y simbólico de la joven y de
su familia, convirtiéndose en una familia real” (Favier, 2011 p. 66) por lo que podemos decir que la
fiesta de XV años también es un rito de paso para la familia.
Otro elemento fundamental presente en la celebración de los XV años es la figura del
chambelán, a pesar de que la celebración es más que nada para la mujer, los jóvenes quinceañeros
no quedan exentos de este rito, ya que muchas veces los chambelanes que acompañan a la joven son
compañeros de escuela, los cuales también son quinceañeros y su importancia es a veces ignorada.
Este rito es también una forma de reforzar los estereotipos de género ya que “muchas de las
maneras en las que aprendemos como ser hombre y mujer en una sociedad, no provienen
necesariamente de discursos explícitos, sino de la experiencia no explícita de vivir en un mundo de
objetos” (Joyce 2008, p. 20 citado en Cervín 2012 p. 5). Aunque, la cualidad de la fiesta, como
transgresora o inversora de la realidad sensible, permite que mientras ellas son hermosas princesas y
ellos apuestos caballeros, representación en la que su relación es de idealización romántica, muy
diferente a la realidad encontrada en las calles, también se permite invertir los papeles, ya que es
ella quien es el centro de atención y quien es atendida por todos.

La cuestión del Vals

Si bien “En una fiesta de quince años [en la actualidad] llamamos “vals” a una canción
acompasada, romántica, que puede ser un vals, una balada o una melodía New Age
acompañada de una coreografía que la joven preparó junto con sus chambelanes dos o tres
meses antes de la fiesta” (Favier, 2011 p. 59) es innegable la importancia del Vals en esta
celebración, a pesar de que esta danza de originó de los bailes "Nachtnaz" , en los siglos
XII y XIII, los cuales eran interpretados por campesinos, este tipo de baile era aceptado por

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la nobleza, pero fue hasta el Siglo XVIII, que la danza fue tomada como propia de la
nobleza. Se considera que el nombre de vals, se derriba de la palabra alemana "Walzen",
que era el típico baile nupcial.
Algunos consideran que existen 3 tipos de vals, el vienes, el inglés y el francés, siendo
la diferencia la velocidad en la que se baila, cuando el vals se convirtió en un bailes de
salón, la forma en que los danzantes se colocaban se hizo muy importante.
En el vals se baila en una pose "elegante" y erguida, y se debe estar completamente recto
tratando de no mover los hombros, ni los brazos, ni las caderas.
La mano derecha del caballero se sitúa en la espalda de la dama, y la mano izquierda
sujeta la mano izquierda de su pareja, que apoya su brazo sobre el del hombre, esta es la
postura aceptada para bailar un vals.
Existen muchos valses famosos pero sin duda el Danubio azul de Johann Strauss, es de
los más conocidos junto con el vals del emperador, sangre vienesa etc.
Las costumbre europeas fueron trasladadas a América, dando como resultado la creación
de diversas variantes, como el vals peruano, venezolano, brasileño, ecuatoriano y el pasillo
colombiano. Algunas canciones de mariachi también es un tipo de vals, al ser interpretadas
en una métrica de ¾.
En México el vals sigue siendo considerado un baile para la clase alta, por lo que en los
XV años, es obligatoria que se baile, ya que la joven es considera una princesa en este día.
Tradicionalmente deben ser cuatro o cinco vals, cada uno con un significado simbólico muy
importante.
El primer vals es el de "la presentación" en donde la joven se muestra a todos los
invitados, después de este vals sigue el del "ultimo juguete" en el cual se le hace entrega de
una muñeca o peluche, esto se podría interpretar como la despedida de la niñez.
Después de este siguen los vals del "primer zapato de tacón" y el de la "coronación", en
estos vals la joven es calzada con zapatillas, tipo cenicienta, lo cual marca el ingreso a la
vida adulta, además se le da la corona que la identifica como una joven princesa, al menos
durante lo que dura la fiesta.
El ultimo vals es el de "Los padrinos" donde la joven baila con sus padrinos,
tradicionalmente es solo con los padrinos pero en la mayoría de los casos la joven baila con
todos los hombres presentes en la fiesta, este Vals es el más importante, ya que la joven a

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terminado su transformación, y ahora es reconocida como una mujer lista para el
matrimonio, o por lo menos para las responsabilidades de la vida adulta.
En la actualidad, después de bailar los valses reglamentarios la joven es libre de cambiar
su atuendo para poder interpretar danzas más modernas y de su gusto, todo esto con
coreografías ya establecidas ensayadas a lo largo de semanas o meses con la ayuda e un
coreógrafo.
En el vals sobre todo, la presencia de los jóvenes no puede ser sustituida además de que
los hombres al igual que las mujeres se disfrazan e interpretan un papel diferente al que
tiene todos los días en la vida real.
El baile siempre ha sido parte fundamental de las dinámicas sociales, por lo que su
importancia en los ritos de paso es muy clara, muchas son la culturas que realizan ritos de
paso para las jóvenes y los jóvenes.
Y aunque en la actualidad la fiesta de XV años ya no es una forma de venta, muchas de
las jóvenes siguen utilizando estas reuniones como escenario para mostrar su sensualidad,
tanto a hombre como a mujeres.

A manera de consideraciones finales

Como se ha tratado de exponer a lo largo del presente trabajo, para muchas jóvenes
mexicanas los XV años y el matrimonio son el mayor sueño, la ilusión de sentirse princesas
por unas horas, es la única motivación que se tiene dentro de una realidad cada vez más
difícil. Pese a que en la actualidad se puede elegir entre fiesta de XV años, viajes a
diferentes lugares o incluso se puede pedir un carro, (a pesar de que es ilegal manejar a los
15 años) la importancia de marcar esta edad como el paso a la edad adulta es algo presente
en toda la sociedad.
Para el ser humano como ser bio-psico-social, es de vital importancia el celebrar el paso
de una etapa de la vida a otra, en este caso, el paso de la niñez a la edad adulta, está
marcada con la necesidad de realizar diferentes rituales, entre los cuales quizá el más
notorio, desde nuestro mundo de la vida, es la fiesta de XV años.
Esta tradición se remonta a principios del siglo pasado, en este rito se presentaban a las
jóvenes que estaban en edad para el matrimonio, esto en base a unas de las tradiciones

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europeas, donde las muchachas solteras se presentaban a la sociedad por medio de un baile,
bailaban en público su primer vals en el que el debut de las jóvenes seria la base con la que
sus padres podrían arreglar un buen matrimonio, por lo que la necesidad de demostrar todas
las cualidades, tanto físicas como sociales de las jóvenes, es uno de los aspectos que aun en
nuestro tiempo se conservan.
La fiesta de quince años, es un verdadero rito de paso a través del cual la niña vestida de
un suntuoso vestido, rodeada de sus chambelanes, entrará públicamente a un nuevo estatus:
el de mujer. A la celebración a la cual serán invitadas centenares de personas, representa un
esfuerzo financiero importante para la familia.

Bibliografía

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Pablos/Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 2008.
CHAVEZ de Tobar Matilde La danza en Lily emperatriz y su proyección en
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CHERVIN, Mariela Cuerpo:::: Vestido Un análisis de la base material:::::
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Investigaciones en Artes Escénicas y Performáticas, 1a Ed. 2012.
… El poder mágico del micrófono Un análisis de la fuerza performativa en/de las
fiestas de quince años en “VII Encuentro Interdisciplinario de Ciencias Sociales y
Humanas. Diálogo entre saberes: encuentros y desencuentros.”
… ¿A quién le toca qué? Pollo con ensalada rusa y ceremonia de las velas. Un trabajo
sobre los intercambios en las fiestas de quince años en “Estudio sobre juventudes en
Argentina II. Líneas prioritarias de investigación en el área jóvenes/juventud: la
importancia del conocimiento situado” Zaffaroni, Adriana María Isabel (coord.). - 1a ed. -
Salta: Universidad Nacional de Salta, 2012.
FAVIER, Lorena La fiesta de quince años: etnografía de un ritual de paso moderno, un
rito por y para las mujeres en “Decires, Revista del Centro de Enseñanza para
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11 Luz Pedro Abraham Peña Cedillo “La fiesta de XV años”
LESTAGE, Françoise ‘La quinceañera’ vista por adolescentes Mexicanas y México-
americanas en “Jóvenes fronterizos/Border youth. Expectativas de vida familiar, educación
y trabajo hacia la adultez”, Norma Ojeda de la Peña, María Eugenia Zavala-Cosió (coord.),
El Colegio de la frontera norte/CONACYT, 2011: 223-238.
MAISONNEUVE, Jean “Ritos religiosos y civiles”, Barcelona, Herder, 1991.
SABORÍO Carranza, Mayabel La quinceañera, un fenómeno de transculturación e
interculturalidad en “Decires, Revista del Centro de Enseñanza para Extranjeros”. ISSN en
trámite, vol. 12, núm. 14, primer semestre, 2010, pp. 25-40.
SARRICOLEA Torres, Juan Miguel y Albertina Ortega Palma, Una mirada
antropológica al estudio de los rituales festivos. La fiesta de XV años en “Dimensión
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VAN GENNEP, Arnold “The rites of passage” Psicology press, 1960.