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HACIA UN MOVIMIENTO SOCIAL UNIVERSAL

Por Fortunato Mallimaci
Ampliamente conocido en los ambientes académicos – varias de las cátedras de nuestra
Facultad utilizan algunos de sus textos– se ha ido convirtiendo en los últimos años un crítico
implacable de los modelos hegemnicos de dominacin ! de la complicidad de los intelectuales
en la construccin de la legitimidad de dicha dominacin"
#asta $ines de los %& su traba'o estuvo centrado en la investigacin( dirigiendo un
laboratorio )el *entro de sociología europea+( una revista ,Actes de la recherche en -ciences
-ociales. )presente en la biblioteca de la Facultad+ ! una coleccin ,/l sentido común. en las
ediciones Minuit "/n esa época era considerado por otros investigadores ! estudiantes como
alguien exterior a la política dado su independencia de estructuras partidarias"
-in embargo( sus textos ! con$erencias tenían implicaciones políticas" -us traba'os sobre
Argelia colaboraron a comprender me'or dicha sociedad en el proceso de liberacin de la
dominacin $rancesa" -u crítica a los sistemas 0ue producen capital cultural ! simblico
di$erenciado se inicia con 1es héritiers( continuado luego con #omo academicus ! 1a noblesse
d2 /tat" /l análisis del empobrecimiento ! $ractura de la sociedad $rancesa con su ,miseria de
condicin. de sectores populares ! la ,miseria de posicin. de los empleados estatales en la
educacin( la 'usticia ! la salud aparece en su libro 1a misere du monde" Podemos decir 0ue
sus investigaciones académicas han acompañado los distintos actores sociales en Francia !
otros países del mundo"
/ste texto 0ue ho! presentamos como otros di$undidos en los últimos años( muestran la
importancia 0ue Pierre 3ourdieu otorga a la articulacin de los investigadores e intelectuales
con los movimientos sociales críticos( en especial el movimiento sindical" Por ello toma
distancia de la ,inteligencia. 0ue( de una u otra manera se ha sumado al consenso neoliberal o
de a0uella( desencantada( 0ue ha ba'ado los brazos re$ugiándose en sus actividades
individuales"
Más aún( como se puede apreciar en el texto ! en las intervenciones tenidas en las
huelgas obreras de 4556 en Francia( su accin se inscribe en la construccin durable !
coherente de un ,intelectual colectivo. en el campo político 0ue supere al ,intelectual
comprometido individualmente. o al ,intelectual especí$ico."
/n un momento de globalizacin exclu!ente( Pierre 3ourdieu( invita a artistas(
investigadores( sindicalistas ! luchadores sociales a articular sus actividades superando las
$ronteras nacionales ! creando un , accionar universal. " /n su discurso de apo!o a los
huelguistas del sector público( denuncia el accionar mediático 0ue atribu!e la ,razn. a los
dirigentes ! la ,irracionalidad. a los huelguistas ! critica a la ,tiranía de los expertos. locales
asociados ahora al 3anco Mundial o al FM7 0ue buscan imponer , los veredictos del nuevo
1eviatán( los mercados $inancieros. " 7gual 0ue sus discursos en las huelgas de 4556 el texto
presentado no es un texto pro$ético sino un llamado a los intelectuales para 0ue opongan a la
visin tecnocrática ,un conocimiento mas respetuoso de personas ! de realidades a las cuales
deben con$rontarse. ! recuerda 0ue ,la historia social enseña 0ue no ha! política social sin un
movimiento social capaz de imponerla."
/n este $in de milenio( tanto en Francia como en Argentina( el capital simblico 0ue
poseen intelectuales e investigadores está interpelado por las realidades de pobreza(
vulnerabilidad ! exclusin 0ue atraviesan nuestras sociedades" 8na vez más( no podemos
silenciarnos $rente a estas in'usticias" Pierre 3ourdieu( académico( investigador ! miembro del
*ollege de France desde 4594 nos invita a construir( 'unto a los movimientos sociales( ese
intelectual colectivo universal 0ue criticando las hegemonías actuales( va!a proponiendo( a0uí
! ahora( nuevas alternativas"
Bourdieu: de las regularidades a las prácticas
/l socilogo Pierre 3ourdieu se ha constituido en los últimos años en algo más 0ue un
cientista social" #a superado las $ronteras de la Academia para ubicarse en el lugar del
ingeniero social 0ue postula la necesidad de un nuevo movimiento ciudadano cuestionador del
sentido común( 0ue avala la hegemonía neoliberal sustentada por los discursos tecnocráticos !
reduccionistas 0ue modelizan un único destino social basado en las le!es del competencia ! el
mercado" 3ourdieu llega a este posicionamiento ale'ado de las condescendencias partidarias !
las percepciones dominantes sobre el rol todopoderoso del intelectual" -u obra( explicativa de
los mecanismos ocultos 0ue institucionalizan las regulaciones sociales( ha postulado tres
conceptos 0ue ho! son de uso extendido en todos los estudios de la realidad social" /l a!itus
–modelador de las percepciones ! las percepciones sociales–( el:los ca"po#s( estructurador:es
de las luchas por la obtencin de bene$icios materiales ! simblicos dentro de di$erentes
espacios sociales( ! los capitales( cu!a posesin !:o carencia instauran un lugar privilegiado o
estigmatizado( son las categorías 0ue sustentan el edi$icio terico sobre el 0ue se monta el
análisis bourdesiano"
/l o$icio del socilogo no slo supone una desacralizacin de las nociones más habituales
con 0ue se desmonta la realidad social( sino 0ue también impone una superacin de lo $alsa
oposicin entre agencia ! estructura( al evidenciar el lugar central 0ue 'uega las prácticas
culturales cotidianas( la nominacin simblica( el eti0uetamiento ! las categorizaciones
$orzadas( capaces de describir:inscribir un mundo al servicio de intereses grupales( sectoriales
! enclasamientos varios" /n este marco( la obra de 3ourdieu puede ser ubicada en la tradicin
del análisis de la dominacin social( superando las visiones ingenuamente economicistas 0ue
postulan las materialidades como a'enas a las percepciones 0ue las 'usti$ican ! las legitiman"
/n este marco( el autor $rancés( 'unto a Anthon! ;iddens ! <=rgen #abermas( aparecen como
los cientistas sociales más in$lu!entes de la sociología contemporánea"
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Pierre 3ourdieu
RE$ENSAR EL MOVIMIENTO SOCIAL
Cuando hablamos de Europa, simplemente no es fácil ser comprendido. El campo
periodístico, que filtra, intercepta e interpreta todos los discursos según su lógica más
típica, la del “a favor” la de “en contra” la del “todo o nada”, intenta imponer a
todos la endeble elección que se impone a sí mismo! estar “a favor” de Europa, es decir
ser progresista, abierto, moderno, liberal, o no estarlo, condenarse así al arcaísmo, a
quedarse en el pasado, al pou"adismo, al lepenismo, e incluso al antisemitismo... Como
si no hubiera otra opinión legítima más que la adhesión incondicional a Europa tal como
es se prepara a ser, es decir reducida a un banco a una moneda única sometida al
imperio de la competencia sin límites... #ero para escapar realmente a esta alternativa
grosera no tendríamos que creer que invocar a una “Europa social” es suficiente.
$qu%llos que, como los socialistas franceses, apelan a este enga&o retórico no hacen
más que llevar a un grado de ambig'edad superior las estrategias de “ambig'idi(ación”
política del “social liberalismo” a la inglesa, ese thatcherismo apenas procesado que no
cuenta, para ser vendido, más que con la utili(ación oportunista de la simbólica,
mediáticamente reciclada, del socialismo. Es así como los socialdemócratas que
actualmente se hallan en el poder en Europa, pueden contribuir, en nombre de la
estabilidad monetaria del rigor presupuestario, con la liquidación de las conquistas
más admirables de las luchas sociales de los dos últimos siglos, universalismo,
igualitarismo )con los distingos "esuíticos entre igualdad equidad*, internacionalismo,
con la destrucción de la esencia misma de la idea o del ideal socialista, es decir, a
grosso modo, la ambición de proteger o de reconstruir por medio de una acción
colectiva organi(ada las solidaridades amena(adas por el "uego de las fuer(as
económicas. + traba"an así, para inventar el socialismo sin lo social que asesta el golpe
de gracia a la esperan(a socialista luego de las “e,periencias” criminales del
“sovietismo” que les sirve de coartada.
%at is le&t o& te le&t'
(
#ara aquellos que "u(gasen este cuestionamiento como e,cesivo demasiado poco
argumentado, he aquí algunas preguntas! -.o es tristemente significativo que, en el
mismo momento en que su acceso más o menos simultáneo a la condición de varios
países europeos abre a los socio/demócratas una posibilidad real de concebir de dirigir
en común una verdadera política social, no se les ocurra siquiera la idea de e,plorar las
posibilidades de acción políticas que así les son ofrecidas en materia fiscal, pero
tambi%n en materia de empleo, de intercambios económicos, de derecho al traba"o de
formación o de vivienda social0 -.o es sorprendente , revelador, que ni siquiera traten
de procurarse los medios para contrarrestar efica(mente el proceso, a fuertemente
avan(ado, de destrucción de las conquistas sociales de la Welfare, instaurando por
e"emplo, en el seno de la (ona europea, normas sociales comunes en materia, de salario
mínimo racionalmente modulado, de tiempo de traba"o o de formación profesional de
los "óvenes, lo que tendría por efecto evitar de"ar a los Estados 1nidos el estatuto de
modelo indiscutido que le confiere la do,a mediática0 -.o es sorprendente que se
apresuren por el contrario a reunirse para favorecer el funcionamiento de los “mercados
financieros” antes bien que para controlarlo por medio de medidas colectivas tales como
la instauración )presente en otros tiempos en sus programas electorales* de un r%gimen
tributario internacional del capital )que versan particularmente sobre los movimientos
especulativos a mu corto t%rmino* o la reconstrucción de un sistema monetario capa(
de garanti(ar la estabilidad de las relaciones entre las economías0 -.o es
particularmente difícil aceptar que el poder e,orbitante de censura de las políticas
sociales que es acordado, fuera de todo control democrático, a los “guardianes del euro”
)tácitamente identificado a Europa* prohíba financiar un gran programa público de
desarrollo económico social fundado en la instauración voluntarista de un con"unto
coherente de “lees de programación” europeas, particularmente en ámbitos tales como
la educación, la salud la seguridad social 2lo que conduciría a la creación de
instituciones transnacionales abocadas a substituirse progresivamente, al menos en
parte, a las administraciones nacionales o regionales que la lógica de una unificación
únicamente monetaria mercante condena a entrar en una competencia perversa0
/stá claro 0ue( dada la parte ampliamente preponderante de los intercambios
intraeuropeos en el con'unto de los intercambios econmicos de los di$erentes países
de /uropa( los gobiernos de estos países podrían poner en marcha una política común
0ue apunte al menos a limitar los e$ectos de la competencia intraeuropea ! a oponer
una resistencia colectiva a la competencia de las naciones no europeas !( en
particular( a los mandamientos norteamericanos( poco con$ormes las más de las veces
a las reglas de la competencia pura ! per$ecta 0ue ellos mismos se supone 0ue
protegen" /llo en lugar de invocar el espectro de la ,mundializacin. para hacer pasar(
en nombre de la competencia internacional( el programa regresivo en materia social
0ue el empresariado no de' de promover( tanto en los discursos como en las
prácticas( desde mediados de los años %&> reduccin de la intervencin pública(
movilidad ! $lexibilidad de los traba'adores )con la desmultiplicacin ! la precarizacin
de los estatutos( la revisin de los derechos sindicales ! la suavizacin de las
condiciones de despido+( a!uda pública la inversin privada a través de una política de
a!uda $iscal( reduccin de las cargas patronales( etc" /n resumen( no haciendo
prácticamente nada a $avor de la política 0ue ellos pro$esan( a pesar de 0ue todas las
condiciones están dadas para 0ue puedan realizarla( revelan claramente 0ue ellos no
0uieren verdaderamente esta política"
Europa social ) "o*i"ie+to social europeo
?
En ingl%s en el original. . de 3
4a historia social ense&a que no ha política social sin un movimiento social capa(
de imponerla ) que no es el mercado, como se trata de hacer creer ho, sino el
movimiento social, el que ha “civili(ado” la economía de mercado, contribuido en gran
medida a su eficacia*. En consecuencia, la cuestión, para todos los que quieren
realmente oponer una Europa social a una Europa de bancos de la moneda, flanqueada
por una Europa policial penitenciaria )a mu avan(ada* por una Europa militar
)consecuencia probable por la intervención en 5osovo*, es de saber cómo movili(ar las
fuer(as capaces de llegar a este fin a qu% instancias pedir este traba"o de movili(ación.
Evidentemente pensamos en la Confederación europea de los sindicatos que acaba de
recibir 2más vale tarde que nunca/ a la C63*. #ero nadie podrá contradecir a los
especialistas que, como Corinne 6obin, muestran que el sindicalismo tal como se
manifiesta a nivel europeo se comporta ante todo como “partenaire” preocupado en
participar en el decoro la dignidad de la gestión de los negocios europeos llevando a
cabo una acción de lobbying bien moderada, conforme a las normas del “diálogo”,
apreciado por 7acques 8elors. + no se podría negar que no ha traba"ado mucho en
procurarse los medios organi(acionales para contrarrestar efica(mente las voluntades
del empresariado )organi(ado en la 1nión de confederaciones de la industria de los
empleadores europeos, dotado de un grupo de presión poderoso, capa( de dictar sus
voluntades en 9ruselas*, de imponerle, con las armas ordinarias de la lucha social,
huelgas, manifestaciones, etc., verdaderas convenciones colectivas a escala europea.
Entonces, no pudiendo esperar, de la Confederación europea de los sindicatos, que
se una a un sindicalismo resueltamente militante, al menos a corto t%rmino,
for(osamente aparece en primer lugar, de manera provisoria, la inclinación hacia los
sindicatos nacionales. :in ignorar, de todos modos, los obstáculos inmensos a la
verdadera conversión que habría que producir para escapar, a nivel europeo, a la
tentación tecnocrático2diplomática, a nivel nacional, a las rutinas a las formas de
pensamiento que tienden a encerrarlas en los límites de la nación. + ello sucede en un
momento en el que, ba"o el efecto de la política neoliberal, en particular, de las fuer(as
de la economía abandonadas a su lógica, 2por e"emplo, con la privati(ación de una gran
cantidad de colectivos de traba"o la multiplicación de “changas” encasilladas, las más
de las veces, en los servicios, lo que significa! temporarios, de tiempo parcial, interinos
a veces a domicilio2, las bases mismas de un sindicalismo de militantes están
amena(adas, tal como lo demuestran no sólo la disminución de la sindicali(ación, sino
tambi%n sobre todo la d%bil participación de los "óvenes de los "óvenes que
provienen de la inmigración, que suscitan tantas inquietudes, que nadie 2o casi nadie2
piensa en movili(ar en este frente.
El sindicalismo europeo que podría ser el motor de una Europa social tiene que ser
inventado, no puede serlo sino con el precio de toda una serie de rupturas más o
menos radicales! ruptura con los particularismos nacionales, incluso nacionalistas, de las
tradiciones sindicales, siempre encerradas en los límites de los Estados, de los cuales
esperan una gran parte de los recursos indispensables para su e,istencia que definen
delimitan los intereses los terrenos de sus reivindicaciones de sus acciones; ruptura
con un pensamiento concordatario que tiende a desacreditar el pensamiento la acción
críticos, a valori(ar el consenso social al punto de alentar a los sindicatos a compartir la
responsabilidad de una política que aliente no sólo el discurso mediático2político en
cuanto a las necesidades ineluctables de la “mundiali(ación” en cuanto al imperio de
los mercados financieros )detrás de los cuales los dirigentes políticos quieren disimular
su libertad de elección*, sino tambi%n la conducta misma de los gobiernos socio2
democráticos que, prolongando reconduciendo, en puntos esenciales, la política de los
gobiernos conservadores, hacen aparecer esta política como la única posible; ruptura
con un neo2liberalismo hábil en presentar las e,igencias infle,ibles de contratos de
traba"o leoninos con la e,cusa de la “fle,ibilidad” )por e"emplo, con las negociaciones
sobre la reducción del tiempo de traba"o sobre la le de las treinta cinco horas que
presenta todas las ambig'edades ob"etivas de una relación de fuer(a cada ve( más
desequilibrada por el hecho de la generali(ación de la precariedad de la inercia de un
Estado más inclinado a ratificarlo que a audar a transformarlo*; ruptura con un
“socioliberalismo” de gobiernos proclives a dar a medidas de desregulación favorables,
a un refuer(o de las e,igencias patronales la apariencia de conquistas inestimables de
una verdadera política social.
Este sindicalismo renovado apelaría a agentes movili(adores animados por un
espíritu profundamente internacionalista capaces de superar los obstáculos ligados a
las tradiciones "urídicas administrativas nacionales tambi%n a las barreras sociales
interiores de la nación, las que separan las ramas las categorías profesionales,
tambi%n las clases de g%nero, de edad de origen %tnico. Es paradó"ico, en efecto, que
los "óvenes en especial los que provienen de la inmigración 2 que están tan
obsesivamente presente en los fantasmas colectivos del miedo social, generado
mantenido en por la dial%ctica infernal de la competencia política a favor de los votos
,enófobos de la competencia mediática a favor de la audiencia má,ima2 tengan en las
preocupaciones de los partidos políticos de los sindicatos progresistas un lugar
inversamente proporcional al que se les da, en toda Europa, el discurso acerca de la
“inseguridad” la política que dicho discurso alienta. -Cómo no esperar o tener la
esperan(a de una especie de internacional de “inmigrados” de todos los países que
uniría a turcos, cabilas surinamitas en la lucha que ellos conducirían, asociados con
los traba"adores nativos de los diferentes países europeos, en contra de sus empleadores,
, más ampliamente, en contra de las fuer(as económicas dominantes que, a trav%s de
las diferentes mediaciones, tambi%n son responsables de su emigración0 + tal ve( las
sociedades tendrían mucho que ganar si estos "óvenes, ob"etos pasivos de una política
relativa a la seguridad social, a los que se llama obstinadamente “inmigrados” en tanto
que son ciudadanos de las naciones de la Europa de ho, a menudo desarraigados
desorientados, e,cluidos tambi%n de las estructuras contestatarias organi(adas, sin otra
salida que la sumisión resignada, que a veces se predica con el nombre de integración,
la peque&a o la gran delincuencia, o las formas modernas del motín que son las
revueltas de los suburbios; si estos "óvenes se transformaran en agentes activos de un
movimiento social renovador constructivo.
#ero tambi%n podemos pensar, para desarrollar, en cada ciudadano las disposiciones
internacionalistas que de aquí en más son la condición de todas las estrategias eficaces
de resistencia, en todo un con"unto de medidas, sin duda dispersas discretas tales
como la instauración, en cada organi(ación sindical, de instancias específicamente
acondicionadas con el fin de relacionarse con las organi(aciones de otras naciones
encargadas particularmente en recoger hacer circular información internacional; el
establecimiento progresivo de reglas de coordinación, en materia de salarios, de
condiciones de traba"o de empleo )esto con el fin de combatir la tentación de aceptar
acuerdos acerca de una política de moderación de los salarios o, como en algunas
empresas de <nglaterra, sobre una renuncia al derecho de huelga*; la institución, sobre el
modelo de los que unen ciudades de diferentes países, asociaciones entre sindicatos de
igual categoría profesional )a sea por no citar más que categorías a comprometidas en
los movimientos transnacionales, los camioneros, los empleados de transportes a%reos,
los peque&os agricultores, etc.* o de regiones fronteri(as )sobre la base, llegado el caso,
de reivindicaciones o de solidaridad regionales*; el refuer(o, en el seno de empresas
multinacionales, de comit%s de empresas internacionales, capaces de resistir a las
presiones fraccionistas de las direcciones centrales; el estímulo de políticas de
reclutamiento de movili(ación en dirección a los inmigrados que, de ob"eto de
intereses de las estrategias de los partidos de los sindicatos, pasarían a ser de esta
manera, en el seno mismo de las organi(aciones, como factores de división de
incitación a la regresión hacia el pensamiento nacionalista, incluso racista; el
reconocimiento la institucionali(ación de nuevas formas de movili(ación de acción,
como las coordinaciones el establecimiento de la(os de cooperación activa entre
sindicatos de los sectores público privado que tienen pesos mu diferentes según el
país; la “conversión de los espíritus” )sindicales otros* que es necesaria para romper
con la definición estrecha de lo “social”, reducido al mundo del traba"o cerrado sobre sí
mismo, para ligar las reivindicaciones sobre el traba"o a las e,igencias en materia de
salud, de vivienda, de transportes, de formación, de relaciones entre los se,os de
tiempo libre para comprometer esfuer(os de reclutamiento de resindicali(ación en
los sectores tradicionalmente desprovistos de mecanismos de protección colectiva
)servicios, empleo temporario*.
#ero no podemos privarnos de un ob"etivo tan visiblemente utópico como la
construcción de una confederación sindical europea unificada! seme"ante proecto es
indispensable, sin duda, para inspirar orientar la búsqueda colectiva de innumerables
transformaciones de las instituciones colectivas de miles de conversiones de
disposiciones individuales que serán necesarias para “hacer” el movimiento social
europeo. :i bien, sin ninguna duda, es útil 2para pensar esta empresa difícil e incierta2
inspirarse en el modelo del proceso descrito por E. #. 3hompson en The Making of
English Working Class, tenemos que cuidarnos de llevar demasiado le"os la analogía
de pensar al movimiento social europeo del futuro sobre el modelo del movimiento
obrero del siglo pasado! los cambios profundos que conoció la estructura social de las
sociedades europeas, de los cuales el más importante es sin duda la disminución, en la
industria misma, de los obreros en relación con los que ho se denominan los
“operadores” que, más ricos, relativamente, en capital cultural, serán capaces de
concebir nuevas formas de organi(ación nuevas armas de lucha, de entrar en nuevas
solidaridades interprofesionales.
.o ha condición más absoluta para la construcción de un movimiento social
europeo que el repudio de todas las formas habituales de pensar el sindicalismo, los
movimientos sociales las diferencias nacionales en estos ámbitos, no ha tarea más
urgente que la invención de formas de pensar de actuar nuevas que impone la
precari(ación. =undamento de una nueva forma de disciplina social, surgida de la
inseguridad del temor al desempleo, que alcan(a hasta los niveles más favorecidos del
mundo del traba"o, la precari(ación generali(ada puede hallarse en el principio de
solidaridades de un tipo nuevo, en su e,tensión en su principio, sobre todo ante crisis
que son percibidas como particularmente escandalosas cuando toman la forma de
despidos masivos impuestos por la preocupación de proveer perfiles suficientes a los
accionistas de empresas ampliamente beneficiarias. + el nuevo sindicalismo deberá
saber apoarse en las nuevas solidaridades entre víctimas de la política de precari(ación,
casi tan numerosas ho en las profesiones de gran capital cultural como la ense&an(a,
las profesiones de la salud las profesiones de la comunicación )los periodistas* como
en los sectores de empleados obreros. #ero previamente deberá traba"ar en producir
difundir tanto como sea posible un análisis crítico de todas las estrategias, a menudo
mu sutiles, con las cuales colaboran, sin necesariamente saberlo, ciertas reformas de
gobiernos socio2demócratas que se puede subsumir ba"o el concepto de flexplotación:
reducción del tiempo de traba"o, multiplicación de empleos temporarios de tiempo
parcial. $nálisis tanto más difícil de hacer, sobre todo de imponer a aquellos a quienes
debería darles lucide( acerca de su condición, en la medida en que, por una suerte de
efecto de armonía preestablecida, las estrategias ambiguas son con frecuencia e"ercidas,
en todos los niveles de la "erarquía social, por víctimas de seme"antes estrategias,
docentes precarios a cargo de alumnos marginali(ados e inclinados a la precaridad,
traba"adores sociales sin garantías sociales que deben acompa&ar asistir a poblaciones
de las que están mu pró,imos por su condición, etc., todos llevados a entrar a
e,tenderse en las ilusiones compartidas.
#ero tambi%n habría que terminar, con otras preconcepciones mu e,pandidas que,
al impedir ver la realidad tal cual es, desalentar la acción para transformarla. Es el caso
de la oposición que hacen los “politólogos” franceses los periodistas “formados” en su
escuela, entre el “sindicalismo protestatario” )que ho estaría encarnado en :18 o en la
C63* el “sindicalismo de negociación” del cual la 869, ho erigida en norma de toda
práctica sindical digna de ese nombre, sería la encarnación. Esta representación
desmovili(adora no permite ver que las conquistas sociales no pueden ser obtenidas sino
por medio de un sindicalismo bastante organi(ado que pueda movili(ar la fuer(a de
cuestionamiento necesaria para arrancar al empresariado a las tecnocracias verdaderos
avances colectivos para negociar e imponer en su base los compromisos las lees
sociales en las cuales ellos se inscriben en forma duradera )-.o es significativo que la
palabra misma de movili(ación est% mu desacreditada por los economistas de
obediencia neo2liberal, obstinadamente apegados a no ver más que un con"unto de
elecciones individuales en lo que es, de hecho, un modo de resolución de elaboración
de los conflictos sociales un principio de invención de nuevas formas de organi(ación
social0*. >o, su incapacidad para unirse en torno a una utopía racional )que podría ser
una verdadera Europa social*, la debilidad de su base militante a la que no saben
imponer el sentimiento de su necesidad )es decir, primero de su eficacia* que, tanto
como la competencia para el me"or posicionamiento en el mercado de los servicios
sindicales, es lo que impide a los sindicatos superar los intereses corporativos a corto
t%rmino por medio de un voluntarismo universalista capa( de superar los límites de las
organi(aciones tradicionales de dar toda su fuer(a, particularmente integrando
plenamente el movimiento de los desempleados, a un movimiento social capa( de
combatir de contrarrestar los poderes económicos financieros en el lugar mismo, de
ahora en más, internacional; de su e"ercicio. 4os movimientos internacionales recientes
entre los que la marcha europea de los desempleados es el más e"emplar son sin duda
los primeros signos, aún fugitivos seguramente, del descubrimiento colectivo, en el seno
del movimiento social más allá de la necesidad vital del internacionalismo o, más
precisamente, de la internacionali(ación de los modos de pensamiento de las formas
de acción.
París( ma!o de 4555"