Entre Dios y el dinero

El gran duelo
Por Justo Llecllish M. Amar a Dios o al dinero | Servir a Dios o al dinero | Trabajar para Dios o el dinero

Introducción
¿Quién es el dueño de tu amor, servicio y trabajo? ¿Dios o el dinero? He allí la gran disyuntiva!

I. AMAR A DIOS O AL DINERO
TODOS los males fueron iniciados por los amantes al dinero.
1Tim 6:7-10 (NVI) 7 Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. 8 Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. 9 Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. 10 Porque el amor [ágape] al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.

A. Dos pensamientos equivocados.
1. Los buenos cristianos deberían ser pobres. Si la vida cristiana consiste en dar (y

no recibir), ¿qué vas a dar si eres pobre? Conclusión: Dios no te quiere pobre.
3Jn 1:2 (NVI) Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente.

2. Los buenos cristianos deberían ser ricos. Ser rico no es tener bastante dinero.

Ser rico, según Dios, es 1) disfrutar lo que tienes, 2) suplir tus necesidades, y 3) bendecir a otros.
1Tim 6:17-18 (NVI) 17 A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. 18 Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. Sal 128:1 (BL) Felices los que temen al Señor y siguen sus caminos. Comerás del trabajo de tus manos, esto será tu fortuna y tu dicha.

B. ¿Cómo sé que soy amante del dinero?
1. Cuando quiero ser rico, como si eso fuera TODO en la vida. Es decir, vivir

creyendo que la clave de la felicidad es “TENER, simplemente tener”. ILUSTRACIÓN: El hombre rico y Lázaro. ¿De qué vale ganar todo y perder su alma? Mat 16:26

2. Cuando tomo decisiones en función al dinero. ¡Qué importa la ética! ¡Qué

importa el consejo ni opinión del Señor! ILUSTRACIÓN: Vladimiro y su amoralidad.

II. SERVIR A DIOS O AL DINERO
Los que no sirven a Dios, están condenados a servir al dinero.
Mat 6:24 (NVI) 24 Nadie puede servir a dos señores [kyrios], pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.

A. La artimaña del dios dinero.
1. El dios dinero, imita la omnipotencia del verdadero Dios. Es que ¿qué se puede

hacer sin dinero?
2. El dios dinero nos tiene etiquetizados. De allí que se dice “todo se compra, todo

se vende”. También se dice “todos tienen un precio”. B. ¿Cómo sé que soy esclavo del dinero? 1. Cuando intento calmar la falta de amor con posesiones. 2. Cuando evalúo la calidad de mi vida en función a mi dinero.

III. TRABAJAR PARA DIOS O PARA EL DINERO
Estamos diseñados para administrar, no para ser los propietarios.
Hag 2:8 (NVI) “Mía es la plata, y mío es el oro” afirma el Señor Todopoderoso.

A. Cada uno a su lugar. 1. Dios es dueño de todo lo que tenemos y de lo que no tenemos. Nosotros no somos los dueños, pero sí los administradores. Así que ni se te ocurra pensar hacer lo que quieres con tu dinero ni con tus cosas. 2. Dios ha creado un sistema para recordarnos que todo es de su propiedad. Ese sistema es el diezmo (10% de tus ingresos). Cuando diezmas estás honrando a aquel que te ha confiado TODO para que lo administres.
Prov 3:9-10 (NVI) 9 Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. 10 Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.

B. ¿Cómo sé que soy administrador (no dueño) del dinero? 1. Cuando das tu diezmo. ILUSTRACIÓN: Abram, después de su victoria, dio su diezmo al Señor.
Gen 14:18-20 (DHH) 18 También Melquisedec, que era rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino 19 y bendijo a Abram con estas palabras: “Que te bendiga el Dios altísimo, creador del cielo y de la tierra; 20 y alabado sea el Dios altísimo que te hizo vencer a tus enemigos”. Entonces Abram le dio a Melquisedec la décima parte de lo que había recobrado.

Conclusión
1. Dios y el dinero compiten por nuestro amor, servicio y trabajo.
2. Cuando el diablo fracasa en capturar nuestro amor y servicio, entonces busca que

seamos malos administradores de nuestros bienes. ¿Cuál es el próximo reto? ILUSTRACIÓN: El Perú no es un país subdesarrollado, sino mal administrado.

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