Crecer o no crecer

Escrito por María José Valdés / Nº 196 / 05 Diciembre 2012

Empeñarse en que los niños se queden en la infancia o alentarlos a que adopten actitudes propias
de la adolescencia puede dañarlos. Respetar la etapa de maduración, orientar y guiar son las
herramientas más eficaces para lograr que los niños gocen cada etapa de la vida y dejen de lado
las presiones que los obligan a cambiar.
El desarrollo emocional o la madurez resulta un elemento clave que define la personalidad y el carácter.
Se trata del proceso por el cual el niño construye su identidad, su autoestima, su seguridad y la confianza
en sí mismo y en el mundo que lo rodea a través de las interacciones con sus pares. Por ello, es muy
importante resaltar las fortalezas y trabajar las debilidades de los pequeños, para contribuir a un
desarrollo emocional armónico e integrado, de modo que la personalidad y la madurez fluyan en su
proceso de desarrollo de acuerdo a su reloj natural.
La pediatra de la Clínica Alemana Paz Robledo aconseja tener en cuenta que cada hijo es un mundo
distinto con necesidades distintas, características distintas, rasgos de personalidad diversos, habilidades y
defectos diferentes. “Por lo tanto, el rol principal de los padres es darse el tiempo para descubrir
quién es ese hijo y esa hija y conocerlo en profundidad”, explica la doctora. Teniendo todo esto en
cuenta, los hijos podrán poseer todas las herramientas para madurar según su reloj biológico, sin apuros
y sin la presión constante de cambiar.
Cuando hay maduración física antes que la emocional
Diversos fenómenos hormonales pueden ocasionar un desarrollo físico más avanzado en los niños, que
no necesariamente va a la par con su desarrollo emocional. Esto muchas veces genera que los padres los
perciban como “grandes”, aunque en términos emocionales, sigan teniendo actitudes y pensamiento de
niños.
Por ello, se les asignan tareas más complejas, en las que ellos pueden no sentirse preparados para
hacerlas. “Los padres deben aceptar el desarrollo físico de sus adolescentes y también el cambio del
ejercicio de la autoridad, que pasa a ser más razonada, al enfrentar el derecho de ellos a tomar en forma
progresiva cada vez mas decisiones personales frente a estas nuevas potencialidades biológicas”, explica
la pediatra Lilianette Nagel académica de la Universidad de Chile.
Ser conscientes de lo que les está sucediendo, resulta vital para aconsejarlos y guiarlos. “Lo que uno
tiene que hacer como padre es acompañarlos, ese es el rol, porque los hijos son la flecha y
nosotros somos los arcos”, afirma la doctora Paz Robledo, quien a su vez, añade que hay que cuidar,
pero no asfixiar, hay que dejar crecer pero tampoco abandonar. El refuerzo de la autoestima, de la
identidad y de la auto percepción es clave.
Ante este escenario, ambas expertas recomiendan darle la oportunidad de crecer a los hijos. En otras
palabras, que este proceso vaya de acuerdo a su grado de desarrollo y que se proceda a definir los
límites propios de la edad. “Es nuestra responsabilidad como buenos padres prepararlos poco a poco,
para que empiecen a tomar sus propias decisiones y que algún día puedan valerse por sí mismos”,
explica la doctora Nagel. HF
Consejos para respetar el ritmo de cada hijo
➊ Preparar a los hijos con herramientas para el futuro: Es clave ir preparando a los hijos de a poco,
año a año para que se conviertan gradualmente en seres más independientes y confiados en sí mismos.
Es importante que la independencia vaya de acuerdo a su etapa de maduración, sin adelantarse ni
postergarse.
➋ Dejar las aprensiones de lado: Al sobreproteger, se estará privando a los hijos de la experiencia
necesaria para afrontar las situaciones de la vida que van apareciendo e indirectamente se les da el
mensaje “no te siento capaz”. Por eso, según las especialistas, es importante ir dándoles la oportunidad
de nuevas experiencias y se prueben sus capacidades y talentos, pudiendo decidir y madurar de a poco
para que naturalmente y sin dificultades, pasen de la niñez a la adolescencia.
➌ Equilibrar disciplina y cariño: Diversos estudios sobre los padres y los hijos han demostrado, según
la especialista Lilianette Nagel, que los niños se desarrollan mejor cuando los padres se encuentran en el
punto medio, sin ser autoritarios ni permisivos. Para ello es clave que los padres estén motivados para ir
modificando los estilos de crianza, desde los más controladores afines a la infancia, a otros de mayor
autonomía propios del adolescente.
➍ Promover el afecto y el ambiente familiar de apoyo: Es importante que los padres promuevan la
entrega de afecto y un ambiente familiar de apoyo, que permita un desarrollo en un ambiente seguro para
los niños. El sentirse aceptado y querido de manera incondicional sólo se vive en el entorno familiar y
ayuda al desarrollo de una autoestima positiva y que contribuirá a una adolescente más seguro de sí
mismo y confiado en sus posibilidades de logro en el futuro.
➎ Perder el miedo a “aguaguarlos”: Regalarle una muñeca a la hija de 12 años o una película de
Disney al hijo de 11, no va a estancar su desarrollo. Si como padres ven que ellos todavía disfrutan con
actividades o cosas que se asocian más a los niños, permítanles que lo hagan y aválenselo también. Es
algo que no se topa con irles dando más responsabilidades. Además, ¿qué apuro hay porque sean
adultos?HF

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