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UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN
ESCUELA DE PSICOLOGÍA
PSICOLOGÍA CLÍNICA DE ADULTOS
AUTOR: RAUL CLEMENTE

Análisis Crítico de la Película K-pax: Un universo aparte.

A continuación se presenta el análisis psicológico clínico de la película K-
Pax: Un universo aparte, específicamente del personaje principal, Prout. En
cuanto clínicamente diagnosticado con Esquizofrenia, se pasara a describir las
formas más congruentes de evaluación y posible intervención para el caso y sus
particulares características.
Para dar inicio al análisis resulta importante realizar un paneo general de
las características del caso.
Es un paciente que llega al consultorio con una vestimenta acorde al
contexto, orientado en tiempo espacio (sabe en qué fecha se encuentra y
reconoce el lugar), con la capacidad de responder preguntas, con un discurso
depurado y mostrando una capacidad intelectual evidentemente mayor al
promedio. Se muestra rígido y poco expresivo en sus gestos corporales aunque
sin impedirle comunicarse de manera efectiva ni obstaculizando su
comportamiento social.
Hasta el momento, con las características descritas no podría considerarse
que tuviera algún trastorno, sin embargo, en lo referente a su historia de vida,
origen, situación actual y concepción de futuro, se encuentra articulado en un
relato delirante que se focaliza en su proveniencia de otro planeta llamado K-pax
del cual puede describir el tipo de relaciones sociales, lengua materna, forma de
reproducción, número de soles entre otras cosas. Así como describir su capacidad
de ir y venir de su planeta al planeta tierra con sólidos conocimientos de física.
Resalta lo congruente, consistente y estructurado del relato, al punto que en
ocasiones se ve a personas de formación científica considerando la opción de que
provenga de otro planeta.
Tal como puede verse en la película, podría intuirse que su enfermedad
comenzó a manifestarse a partir de la muerte de su padre, aunque se consolidó
luego de un evento sumamente traumatizante en el cual su esposa e hija fueron
asesinadas mientras él trabajaba. De resto no se pueden saber de otros episodios
aunque se puede considerar que hasta el momento había lidiado de buena
manera con la enfermedad, dado que formó una familia y contaba con un empleo.
Estas acotaciones son coherentes con el modelo de esquizofrenia de
vulnerabilidad biológica-estrés-habilidades (Mueser, 2002), pues las
manifestaciones más enérgicas de la enfermedad estuvieron precedidas de
acontecimientos de gran carga afectiva. Lo que al mismo tiempo se expresó en la
incapacidad de afrontar la situación, escogiendo por el suicidio, al cual sobrevivió,
pero ya como Prout, el proveniente de otro planeta según su delirio, en
concordancia con la función defensiva del delirio que les haría más comprensibles
las experiencias traumatizantes, al "proteger" al paciente de la intensa
perturbación emocional (Chadwick, Birchwood y Trower, 1996, c.p. Cuevas y
Salvador, 1997). Es decir, como una reacción e intento de dar sentido a
determinadas experiencias desconcertantes, amenazantes, como también a
emociones anteriormente indefinidas que sufren los pacientes esquizofrénicos,
dándole a través de este sentido, funcionalidad al delirio (Cuevas y Salvador,
1997).

1) Diagnóstico

Aunque anteriormente se mencionó la competencia social y comunicativa
de Prot, el personaje cumple con los seis criterios planteados en el DSM-5. Es de
importancia mencionar los dos síntomas que cumple del criterio A, los cuales son:
ideas delirantes y síntomas negativos.
En cuanto a las ideas delirantes, la totalidad del relato de su planeta de
proveniencia y su afición por el turismo espacial, en relación a los síntomas
negativos, era evidente su aplanamiento afectivo, escasa expresividad facial y
psicomotricidad rígida, aunque esto no le obstaculizara la comunicación.
Por otra parte podría considerarse posible que tuviera algún trabajo (en
relación al criterio C) sin embargo su significación no sería la misma que para una
persona sin una idea delirante, en el sentido de que para el paciente podría ser
más como una suerte de satisfacción de su curiosidad, que como un trabajo,
habría que probar cuánto duraría esto dado su deliro. De igual forma si bien su
capacidad comunicativa es funcional, pocas veces puede vérsele iniciando
conversaciones por sí mismo o conversaciones que no tengan que ver con su
delirio lo que habla de cierta afectación en las relaciones interpersonales.
Por último es coherente pensar que su situación se ha extendido por
algunos años, lo que habla de la persistencia del trastorno (Criterio C).

2) Opinión y decisiones sobre el caso.

En Rebolledo y Lobato (2002) se señalan algunos problemas residuales de
la condición esquizofrénica que llegan a empeorar la situación aumentado el
número de episodios y hospitalizaciones. Dentro de estas pueden encontrarse
problemas de autoestima, problemas de comunicación interpersonal, aislamiento,
consumo de drogas (lícitas e ilícitas). Es de notar que la terapia cognitiva-
conductual se dirige principalmente a estos, dado la condición biológica del
trastorno.
Tomando como parámetro de comparación el currículo de Psicoeducación
planteado por Rebolledo y Lobato (2002) no podría considerarse al paciente con
déficit en la adherencia al tratamiento, en el autocontrol emocional, en autoestima,
en conocimiento y valoración del cuerpo, o conciencia corporal.
Por lo que, las consecuencias de la condición esquizofrénica que según
Rebolledo y Lobato (2002) puede presentar un sujeto, tampoco presenta una
percepción de vulnerabilidad, o sentirse amenazado por perder el control o
volverse loco, tampoco puede decirse que se considera condenado al aislamiento
social ni se siente degradado ante los demás, así como tampoco considera que su
condición es producto de un castigo moral. En todo caso podría hablarse de déficit
en conciencia de enfermedad. Sin embargo para el caso, podría establecerse
como ausencia de conciencia de las posibles consecuencias que podría tener en
sus relaciones sociales al expresar sus creencias
Su conciencia de enfermedad era nula, por lo que los aspectos de
autoestima no podrían considerarse problema, incluso se podía percibir cierta
soberbia en sus conversaciones. Por otro lado, su aislamiento, que ha de
suponerse que existía ya que no contaba con algún amigo o familiar cercano, no
parecía ocasionarle mayor preocupación. No se hacen referencia en cuanto a su
autocuidado, pero a lo largo de la película se aprecia un buen autocuidado y no se
observa ninguna reacción negativa ante su presencia que podría asociarse a mal
olor o suciedad.
En cuanto a la medicación, en la película se muestra que no le provocaba
ningún efecto a pesar de que se la tomaba regularmente. Lo que habla de lo
arraigado que estaba su delirio dado lo traumatizante del hecho detonante
(tampoco hay que olvidar que se trata de una película), al punto de tener de cierta
forma “programado” el día en que su delirio “expiraría” junto con sus capacidades.
Lo descrito anteriormente refleja la complejidad del caso ya que el paciente
es funcional pero desde su delirio.
Por lo que cabría la pregunta ¿intentar modificar su delirio es lo indicado?,
tal como establece Jackson y Chadwick (2002) ¿existen mucha diferencia entre un
delirio y una creencia religiosa o política? Intentar modificar su delirio ¿no podría
considerarse un recuperación de concepciones médicas de la enfermedad? en
que “la intervención clínica radica en la eliminación de una entidad indeseable,
generadora o identificada con la enfermedad (Ribes, 1982, p. 90)”.
En cuanto psicólogo, la visión debería ser diferente a la del médico. En la
película es posible ver cómo el médico tratante se enfrasca en la necesidad de
mostrarle al paciente que está en un error, además que está totalmente
convencido de que al mostrarle el origen ficticio de su idea delirante podrá
ayudarle, incluso antes de que el paciente le confiese la fecha de su “regreso”. A
una persona totalmente funcional que no representa ningún peligro para la
sociedad y que incluso fue capaz de darle consejos a él.
Esto habla de la forma ideologizada de practicar el cambio individual (Ribes,
1982) que sin enmarcarse en el cuestionamiento de los criterios valorativos que lo
definen como necesario, le hace sumamente difícil al médico darse cuenta del
potencial que tenía el individuo. Y que lo de hacer desaparecer su delirio o hacerle
ver que era falso no era lo más importante para el caso
En concordancia con Ribes (1982), habría que abandonar de facto una
actitud clínica en este caso y enfocarse en lo que el individuo puede hacer (no en
lo que no debe hacer) y las diversas opciones disponibles en el ambiente y su
historia interactiva para lograrlo, es decir, tomar en cuenta los repertorio del
individuo, que en el caso presente son muchos y efectivos, construyendo opciones
interactivas congruentes con estos.
Como psicoterapeuta pienso que el tratamiento debería centrarse en
solución de problemas y habilidades sociales, ambas dirigidas a dotarlo de
recursos ante las consecuencias en sus relaciones sociales al hacer explícitas sus
ideas delirantes. Por otro lado, también sería importante trabajar en su
comunicación con los médicos y psicólogos no porque necesite saber
comunicarse sino para que en casos en que presente algún malestar pueda
comunicárselo a ellos. Como se puede observar, no se busca una disminución de
la afectación por su enfermedad, sino de prevenirle.
Podría buscársele algún tipo de empleo en el mismo hospital (cosa que
pasa en un película de temática parecida llamada “Hombre mirando al sudeste” de
Eliseo Subiela) el cual podría servirle de hogar con disponibilidad de desplazarse
independientemente y en caso de no querer permanecer en el hospital psiquiátrico
el entrenamiento en habilidades sociales y solución de problemas deberían
haberse culminado. Cumpliendo con los dos objetivos de las terapias cognitivo-
conductuales para la esquizofrenia encontrados en Vallina y Lemos (2001):
desarrollo y fortalecimiento de aquellos factores que permitan una óptima
protección de la persona y la disminución o eliminación de los estresores
ambientales y vulnerabilidad biológica subyacente.
De esta forma se basaría la terapia en los repertorios que ya posee el
paciente (que eran bastos) y se potenciarían los mismos para su eficaz inserción
en el mundo social sin necesidad de negar sus creencias, ya que no representan
un peligro para los otros. Todo esto, hipotetizando que su condición se mantendría
en el tiempo y no caería en la catatonia que sufrió al final de la película.

Bibliografía

-Cuevas, C. y Salvador, P. (1997). Tratamiento cognitivo-conductual de las ideas
delirantes de un paciente esquizofrénico. Revista de Psicopatología y
psicología clínica, 2(3), 275-291.
-Jackson, C., y Chadwick, P. (2002). Terapia cognitiva para las alucinaciones y las
ideas delirantes. En Caballo, V. (Ed.). Manual para el tratamiento cognitivo-
conductual de los trastornos psicológicos. Vol 1. Madrid: Siglo XXI.
-Mueser, K. (2002). Tratamiento cognitivo conductual de la esquizofrenia. En
Caballo, V. (Ed.). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los
trastornos psicológicos. Vol 1. Madrid: Siglo XXI.
-Rebolledo, S., y Lobato, M. (2002). Psicoeducación para las personas vulnerables
a la esquizofrenia. En Caballo, V. (Ed.). Manual para el tratamiento
cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol 1. Madrid: Siglo
XXI.
-Ribes, E. (1982). Reflexiones sobre una caracterización profesional de las
aplicaciones clínicas del análisis conductual, RMAC, 8(2), 87-96
-Vallina, O., Lemos, S. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para la
esquizofrenia. Psicothema, 13(3), 345-364.